La Alineación Espiritual En El Opus Dei

diciembre 24, 2008

rebanio

Iván de ExOpus

En el Opus Dei siempre te cuentan lo mismo. La única novedad está en las primeras veces en que escuchas un tema o que planteas un problema en la dirección espiritual, el resto de las ocasiones es su repetición. Y esto es así porque no hay aportaciones personales en la formación que allí se da; tan sólo existe lo que dictó su Fundador que ha de seguirse al píe de la letra, eso si, sazonado en cada ocasión con anécdotas y ejemplos que le quitan aburrimiento y una apariencia de innovación.

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Los Derechos Humanos Fundamentales en el Opus Dei

octubre 23, 2008

Iván de ExOpus

NOTA PREVÍA: A lo largo de este escrito aparece en diversas ocasiones el verbo “pitar”. En el lenguaje interno de la Obra tal palabra significa el momento en el que se escribe una carta para pedir la admisión al Opus Dei.

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Las Contradicciones Del Opus Dei (III) La Confidencialidad

mayo 16, 2008

Retrato de una mente dividida

Iván de ExOpus

La Iglesia salvaguarda el secreto de las confidencias, cuyo caso más importante se da en aquello que se cuenta en la dirección espiritual, por referirse a lo más íntimo de la persona.

Así, el Catecismo de la Iglesia Católica nos dice:

Las confidencias hechas bajo secreto deben ser guardadas, salvo los casos excepcionales en los que el no revelarlos podría causar al que los ha confiado, al que los ha recibido o a un tercero daños muy graves y evitables únicamente mediante la divulgación de la verdad. Las informaciones privadas perjudiciales al prójimo, aunque no hayan sido confiadas bajo secreto, no deben ser divulgadas sin una razón grave y proporcionada (n. 2491).

Entonces, ¿cómo es posible que el Opus Dei vulnere este derecho fundamental de la persona, contemplado por la Iglesia, haciendo público a terceros lo tratado en la dirección espiritual?

Si se entiende bien que quien imparte la dirección espiritual es el Opus Dei, fácilmente se comprende que no tendría sentido, por ejemplo, que al hacer la charla fraterna alguien pusiera como condición, para tratar un tema determinado, que quien la recibe se comprometiera a “no contar a nadie” lo que va a decirle; o que éste último, pensando facilitar la sinceridad, equivocadamente dijera al que hace la charla: “cuéntamelo todo y no te preocupes, porque no se lo voy a decir a nadie más”. En estos casos hipotéticos, la persona que recibiera la charla dejaría de ser instrumento para hacer llegar la ayuda de la Obra: esa conversación no seria una charla fraterna de dirección espiritual. (Experiencias sobre el modo de llevar charlas fraternas [Roma 2001], punto 65.)

Otro tema. El que envía una carta a otro presupone que no va a ser leída por terceros, ya que, además de no ser ético, fisgonear en la correspondencia ajena es un delito. Pues bien, quienes escriban a alguien de la Obra han de saber lo que sigue:

Los Directores, por su parte, tienen el derecho y el deber de evitar que lleguen a los miembros de la Obra escritos, cartas, etc., que, de algún modo, puedan causar daño a quienes las reciben, vengan de donde vengan. Por esto, entregar una carta abierta, o haberla leído antes, no constituye nunca una prueba de desconfianza: manifiesta sólo el deseo de evitar un perjuicio, una razón ascética o una medida práctica de ayuda en la labor de formación espiritual. […] Quienes llevan poco tiempo en la Obra agradecen que los miembros del Consejo local se preocupen con cariño -es parte de la tarea de formación- de leer las cartas que reciban: para poder orientarles, y darles el oportuno consejo espiritual o apostólico.

Estas mismas orientaciones se siguen con las cartas que envían los Numerarios y Agregados, fuera del ámbito de su tarea profesional: excepto las que escriban directamente al Padre, al Consiliario y al Delegado Regional, se entregan al Director abiertas. (Del capítulo titulado Correspondencia, de las Glosas sobre la Obra de San Miguel.)

En esta ocasión no me voy a referir a la grave violación del derecho a la intimidad del que recibe la carta, sino del que la envía.

Imaginemos que una chica escribe a su amiga numeraria contándole sus intimidades amorosas. ¿Es posible que alguien pueda justificar el derecho a enterarse de esas confidencias sin ser la persona a quienes van dirigidas?

La única conclusión a lo visto arriba es que, si en lo éticamente más elemental el Opus Dei no cumple, nos cuesta mucho creer que obedezca a la Iglesia, y también que en lo demás respete a las personas.

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Formación Y Hábitos En El Opus Dei

mayo 8, 2008

Firmas tras la boda

Fotografía situada en el cuerpo del artículo

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