Ánimo Para Los Que Hoy Decidan Seguir En El Opus Dei

marzo 19, 2009
Terminar con la esclavitud no es fácil

Terminar con la esclavitud no es así de fácil

Iván de ExOpus

Durante los cinco primeros años los del Opus Dei deben renovar su pertenencia “voluntaria” al Grupo cada 19 de marzo (hoy).

En las tres semanas anteriores a esta fecha las presiones de los directores sobre sus encomendados se intensifican para conseguir su aquiescencia forzada. Así, aumenta la presión psicológica, afectiva y pseudoespiritual (falsamente cristiana, ya que Cristo en persona jamás aprobaría al Opus Dei) hasta límites a veces inauditos tanto en los medios de formación colectivos (círculo breve y meditaciones) como en los individuales (dirección espiritual y confesión).

Como consecuencia de ese acoso tan intenso muchos renuevan por un año más.

No los culpo.

La violencia del Opus Dei es demasiado fuerte como para poder reunir la seguridad y voluntad necesaria para resistirse a ella. De hecho yo me plegué a su fanatismo no sólo a estas renovaciones temporales sino también ante la definitiva (la fidelidad). Por tanto sólo puedo sentir afecto y compasión hacia los que ahora se quedan en la Obra durante otro año.

Es terrible ser un esclavo total no sólo sin saberlo sino  además creyéndose muy libre.

A vosotros me dirijo: a los que en el día de hoy os plegáis a esa violencia y renováis a pesar de no ser felices en el Opus Dei.

Estoy seguro de que, como me ocurrió a mí, al fin llegará vuestra hora: la de reunir el conocimiento suficiente para entender lo que el Opus Dei oculta y la fuerza necesaria para salir corriendo de allí.

Mientras tanto, recibid todo mi cariño y comprensión.

ExOpus


Antonio Pérez Tenessa Habló Poco, Pero Dijo Mucho (II)

enero 2, 2009

(Tomado de El Opus Dei. Anexo a una historia. María Angustias Moreno.)

Alguien con especial significación e importancia, para poder opinar sobra la Obra, me escribe también como sigue:

Querida María Angustias:

He vuelto a leer tu libro “El Opus Dei. Anexo a una historia“, en el cual hay mucha más sustancia de la que puede parecer a la primera lectura, y me considero en el deber de decirte que suscribo todas tus apreciaciones sobre el “espíritu” de la Obra, pues he vivido como tú la mayor parte de las experiencias que relatas y muchas más; tus juicios acerca de los que se van y los que se quedan no pueden ser más certeros, y he llegado también a la conclusión de que nunca nos van a perdonar que hayamos abandonado el instituto y, finalmente, que de si algo me arrepiento es de no haberme ido antes. Pero hay que reconocer, en disculpa de nuestra tardanza, que era muy difícil salir.

Una vez liberado del trauma que deja la Obra, repito literalmente contigo: “Yo, por mi parte, puedo seguir asegurando que no he llegado a echar de menos ninguno de sus cuidados, de sus charlas, de sus consejos, de sus diálogos, de sus apostolados, nada. Porque era eso precisamente lo que costaba y me repelía por contradictorio”.

Tu libro tiene un alto valor informativo y, dejando aparte algunas benévolas interpretaciones tuyas, es a mi juicio el mejor y más objetivo análisis que se ha hecho de lo que es el Opus Dei por dentro.

Como sé que estás siendo víctima de una campaña difamatoria, te escribo estas líneas por si te sirven de consuelo y como apoyo moral a quien ha tenido el valor -no pequeño- de dar testimonio de la verdad.

(A.P.T. Fue secretario General del Opus Dei.)

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Antonio Pérez Tenessa Habló Poco, Pero Dijo Mucho (I)

ExOpus


Borrar El Rastro De Quienes Dejan El Opus Dei

octubre 31, 2008

Iván de ExOpus

Lulu pregunta sobre la existencia de algún documento oficial del Opus Dei por el que se inste a hacer desaparecer el rastro de los que fuimos de la Obra de fotos, películas y otros medios.

El apartado 5 del Capítulo III, titulado Perseverancia En La Obra, del Vademécum Del Gobierno Local, especifica como ha de ser el «Trato con los que no perseveran»:

«Es preciso evitar todo lo que pudiese contribuir a dar —a los interesados y a los que son fieles a su vocación— la impresión equivocada de que “no ha pasado nada”, de que la infidelidad no es algo muy serio […] los Directores han de tomar las medidas —dictadas por la caridad y por la prudencia— para que no se perturbe el buen espíritu de los demás, ni se creen confusiones o situaciones equívocas. Se perturbaría o se confundiría, por ejemplo, si mientras no transcurran muchos años, se les permitiera que fuesen por nuestros Centros con demasiada frecuencia y confianza, o se les invitara a comer allí; si se tuviera con ellos una excesiva familiaridad, en el trato y en las conversaciones; si se les contaran cosas de la vida en familia, o si se les hiciera intervenir prematuramente y con cierta autoridad y responsabilidad en actos o en trabajos relacionados con la Obra y que, por ser públicos, pudieran tener una cierta difusión.

Tampoco resulta oportuno, de ordinario acudir a su boda, al bautizo de los hijos, etc.

No resulta tampoco oportuno que, después de abandonar su camino, comiencen a colaborar con personas de la Obra en trabajos profesionales de los que obtengan un beneficio material».

Lo anterior obliga, implícitamente, a que borren cualquier pista que les lleve hacia quienes nos fuimos. Puedes leer más sobre el tema en  «Los Malditos Según El Opus Dei».

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Los Derechos Humanos Fundamentales en el Opus Dei

octubre 23, 2008

Iván de ExOpus

NOTA PREVÍA: A lo largo de este escrito aparece en diversas ocasiones el verbo “pitar”. En el lenguaje interno de la Obra tal palabra significa el momento en el que se escribe una carta para pedir la admisión al Opus Dei.

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Artículo 515 del Código Penal Español

septiembre 12, 2008

Son punibles las asociaciones ilícitas, teniendo tal consideración:

3. Las que, aun teniendo por objeto un fin lícito, empleen medios violentos o de alteración o control de la personalidad para su consecución.

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Yo Lo Traslado Al Mundo Islámico

septiembre 12, 2008

He conocido su blog recientemente, a raíz de empezar el mío propio.

Lo que usted hace me encanta y me ha servido de información y de ejemplo para mi reciente labor que es como la suya pero que yo traslado al mundo islámico. La problemática es muy similar, pues los seres humanos y nuestros sistemas de creencias somos tan parecidos… los seres humanos somos unos sectarios empedernidos…

Me parece su labor de la mayor actualidad e importancia. Su valentía enorme también, pues sé como se las gastan en su ex-secta, según un conocido me contó hace tiempo.

No me quiero extender ahora, solo decirle que a veces extraigo algún artículo y que hasta ahora no le había pedido permiso. Crea que a pesar de nuestras barrearas sectarias (ja ja, pues yo soy musulmán y usted cristiano) me siento muy próximo a usted, le deseo lo mejor y pensar en usted dibuja una sonrisa en mi rostro. Me siento menos solo.

Un gran sabio musulmán [Rene Guenon] dijo que toda realización espiritual requiere de un colectivo para desarrollarse, pero luego dio a entender que en los tiempos que corren, un colectivo sano es tan difícil de encontrar que esta realización sería más factible como un logro individual.

Ya ve como anda el panorama.

Pero ante todo sepa que: por favor no se detenga, posiblemente hasta el último latido de su corazón no será en vano si usted sigue luchando contra el sectarismo y pasando la antorcha a sus lectores…

Un fraternal abrazo:

Profesor Rahmanicus

http://rahmanicusdogmaticus.blogspot.com/

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La Esencia del Fanatismo, Amos Oz

julio 4, 2008

Contra el fanatismo

Amos Oz

Biblioteca de Ensayo Siruela. 2002

(A petición de bsiviglia.)

[…]

Creo que la esencia del fanatismo reside en el deseo de obligar a los demás a cambiar. En esa tendencia tan común de mejorar al vecino, de enmendar a la esposa, de hacer ingeniero al niño o de enderezar al hermano en vez de dejarles ser. El fanático es una criatura de lo más generosa. El fanático es un gran altruista. A menudo, está más interesado en los demás que en sí mismo. Quiere salvar tu alma, redimirte. Liberarte del pecado, del error, de fumar. Liberarte de tu fe o de tu carencia de fe. Quiere mejorar tus hábitos alimenticios, lograr que dejes de beber o de votar. El fanático se desvive por uno. Una de dos: o nos echa los brazos al cuello porque nos quiere de verdad o se nos lanza a la yugular si demostramos ser unos irredentos. En cualquier caso, topográficamente hablando, echar los brazos al cuello o lanzarse a la yugular es casi el mismo gesto. De una forma u otra, el fanático está más interesado en el otro que en sí mismo por la sencillísima razón de que tiene un sí mismo bastante exiguo o ningún sí mismo en absoluto. El señor Bin Laden y la gente de su calaña no sólo odian a Occidente. No es tan sencillo. Más bien creo que quieren salvar nuestras almas, quieren liberarnos de nuestros aciagos valores: del materialismo, del pluralismo, de la democracia, de la libertad de opinión, de la liberación femenina… Todo esto, según los fundamentalistas islámicos, es muy pero que muy perjudicial para la salud. Con toda seguridad, la meta inmediata de Bin Laden no era Estados Unidos. Su meta inmediata era convertir a los musulmanes pragmáticos, moderados, en auténticos creyentes, en su tipo de musulmanes. El islam estaba debilitado por los «valores norteamericanos». Pero para defender el islam no sólo hay que golpear a Occidente y golpearlo fuerte. No. Al final, hay que convertir a Occidente. Sólo prevalecerá la paz cuando el mundo se haya convertido no ya al islam, sino a la variedad más rígida, feroz y fundamentalista de islam. Será por nuestro bien. Bin Laden nos ama esencialmente. El 11 de septiembre fue un acto de amor. Lo hizo por nuestro bien, quiere cambiarnos, quiere redimirnos. Muy a menudo, todo comienza en la familia. El fanatismo creo comienza en casa. Precisamente por la urgencia tan común de cambiar a un ser querido por su propio bien. Comienza por la urgencia de la autoinmolación por el bien de un vecino muy querido. Comienza por la urgencia de decirle a un hijo: «tienes que hacerte como yo, no como tu madre» o «tienes que hacerte como yo, no como tu padre» o «por favor, sé muy diferente de ambos». O cuando los cónyuges se dicen entre sí: «tienes que cambiar, tienes que hacerte como yo o de lo contrario este matrimonio no funcionará». Con frecuencia, comienza por la urgencia de vivir la propia vida a través de la vida de otro. De anularse uno mismo para facilitar la realización del prójimo o el bienestar de la generación siguiente. La autoinmolación suele infligir terribles sentimientos de culpa en el beneficiario; esto es, manipulación o, incluso, control de él o ella. Si yo tuviera que elegir entre los dos tipos de madre del famoso chiste judío, la que dice a su hijo: « ¡Termina el desayuno o te mato! » o la que dice: « ¡Termínate el desayuno o me mato!», probablemente elegiría el menor de los dos males, no terminarme el desayuno y morir en vez de no terminarme el desayuno y pudrirme en la culpa el resto de mi vida.

[…]

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