La Santificación De La Vida Ordinaria

enero 2, 2009
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Puerta del Sol de Madrid

Iván de ExOpus

La supuesta vocación al Opus Dei es la de cristianos corrientes que se santifican sin salirse del sitio en dónde están.

¿Y qué cristiano puede ser más corriente y sin salirse del sitio en dónde está que aquel que no pertenece a ninguna estructura religiosa? ¿Acaso el hecho de vincularse a una organización, y sobre todo si es tan exigente como el Opus Dei, no supone salirse del mundo normal en el que se desenvuelven el resto de los laicos?

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A Los Fascinados Por El Opus Dei

diciembre 9, 2007

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Iván de ExOpus, 27-11-2006

Hola buenas noches; me llamo Rafael y soy de España. El caso es que navegando he visto su Web. Mi cuestión es la siguiente y si Vds. pudiesen ayudarme se lo agradecería. Soy una persona creyente y practicante y hace unos meses me invitaron una vez al mes (tercer jueves de cada mes) a ir a unas charlas que hacen que luego me entere es el OPUS DEI: Las da un sacerdote y las homilías son muy bonitas. Me ha invitado a que nos veamos y hemos estado una vez juntos hablando de todo un poco. Después de leer lo que Vds. dicen me ha dado un poco de miedo pero a mi personalmente no me ha pasado nada de eso. Sinceramente creen Vds. que por ir a unas charlas una vez al mes o una vez a la semana corro peligro?. Lo único de lo que se habla es de cosas buenas de la vida cristiana…

Rafael

—oOo—

Con este escrito respondo a la petición de ayuda que hizo Rafael, y a la vez a la de cualquiera que se plantee acercarse al Opus Dei, hacerse de él, o continuar en él.

El Opus Dei tiene dos caras. Una es la bella, la positiva, la fascinadora, la atractiva, que es la que muestra. Y otra muy distinta: fea, negativa, inhumana, anticristiana y repulsiva, que por estar oculta cuesta años descubrir.

Rafael, comprendo tu desconcierto. Por una parte conoces a unas personas de la Obra de las que sólo puedes hacer alabanzas, y por otra lees en esta Web aspectos de ese mismo grupo que ponen los pelos de punta. Y no sabes a que atenerte…

Quiero que veas, siguiendo tus propias palabras, que ya has entrado en contacto con algo de la Obra que denunciamos aquí. Nos cuentas:

«Hace unos meses me invitaron una vez al mes (tercer jueves de cada mes) a ir a unas charlas que hacen que luego me entere es el OPUS DEI»

Te he subrayado esas palabras para que recapacites en como han aplicado contigo una de sus tácticas: la de mostrar medias verdades. Ellos nunca te explican las cosas tal como son, de golpe, sino poco a poco, para que lo atractivo que vayas encontrando te fascine lo suficiente (te invitan a unas charlas hasta que comprueban que el ambiente te agrada), momento en el que «puedes enterarte» de lo que no te dijeron al principio (que son del Opus Dei), y entonces pasan a proponer lo siguiente que desean de ti, escondiendo otros aspectos que, sí les conviene, te descubrirán más tarde; y así continuarán durante todo el tiempo que permanezcas cerca de la Obra. Y eso lo hacen porque si muestran todo de golpe, no hay quien lo acepte. Lo que esconden pretenden metértelo con el calzador de su forzada alegría, esmeradas atenciones, conversación agradable, buenas maneras… a la vez que te van haciendo creer que ellos son los únicos depositarios de la voluntad de Dios para ti; y cuando lo consiguen te piden que les des la vida so pena de perder a Cristo y con Él la felicidad temporal y eterna (pues han logrado que sientas que dejarles es abandonar a Dios). Y bajo esa fortísima coacción subconsciente te acabas haciendo del Opus Dei.

Ninguno de los que escribimos aquí afirmamos que todo sea malo en la Obra, sino que lo mucho bueno del Opus Dei es tan sólo un instrumento para implantar sus facetas negativas. No me extiendo más sobre este tema porque puedes leerlo en mis escritos anteriores «Queso Para El Ratón» y «Lo Bueno Del Opus Dei».

Nadie puede decidir por ti si debes seguir o no en contacto con la Obra. Eso es algo que has de hacer tú. Algunos creemos que es una obligación grave avisar de los peligros objetivos que se encuentran en el Opus Dei. Y en ese punto termina nuestra labor. Con esos datos que te damos, lo que tú elijas es cosa tuya, algo en lo que no tenemos ningún derecho a inmiscuirnos.

Sí optas por seguir próximo al Opus Dei, te aconsejo que tengas siempre presente:

1 –Que ellos no son la voz de Dios para ti. Por lo que sí en algún momento te cuentan que «han visto que tienes vocación para ser de la Obra», pide entonces consejo a gente externa al Opus Dei, tómate un tiempo largo para decidir y ante la mínima duda pospón la elección hasta que lo veas con una nitidez y claridad meridianas; pero nunca toleres que te coaccionen con la idea de que ellos son los únicos intérpretes del Espíritu Santo para ti en este tema (ni en ningún otro).

2 –Que la tan encumbrada vocación al Opus Dei que ellos predican (su Fundador decía que «es el mayor don que Dios puede conceder a un alma después del de la fe»), pues para la Iglesia (cuyo juicio es el supremo para un católico) no es más que la de ser un simple cooperador en una prelatura constituida solamente por sus sacerdotes (según el Código de Derecho Canónico el Opus Dei es una prelatura personal formada exclusivamente por clérigos y en la que pueden cooperar orgánicamente los laicos mediante acuerdos establecidos entre las dos partes, sin que por ello se diferencien en nada del resto de los seglares). Por lo que ante Dios no pasa nada si te proponen ser de la Obra y les dices que no, o si decides que en vez de ayudar orgánicamente al Opus Dei prefieres cooperar con tu parroquia (ya que ante Dios la vocación es la misma: la del laico que asiste a los sacerdotes en sus trabajos).

3 –Acoso, según el diccionario de la RAE, es la acción y efecto de «perseguir, apremiar, importunar a alguien con molestias o requerimientos». El acoso busca quebrar la voluntad del perseguido para esclavizarle a lo que el acosador quiere. El acoso laboral, sexual o de cualquier otro tipo siempre es inmoral, inhumano, anticristiano y punible. En la Obra se enmascara el acoso al que someten a las personas haciéndonos creer que es por su bien, porque Dios desea que hagan aquello por lo que les acosan. Pero es que el fin no justifica los medios. El acoso siempre es perverso y no se puede ejercer nunca, tanto si es para obtener un favor sexual, como para echarte del trabajo, como para que vayas a un curso de retiro o a una meditación o a confesarte. En la Obra siempre te «perseguirán, apremiarán, importunarán con molestias o requerimientos» para que en nombre de Dios hagas algo que ellos presuponen que Él quiere de ti. ¡Estate alerta y no cedas! En cuando percibas que te dan la lata sobre lo que ellos desean (ir a charlas, confesarte con sus sacerdotes, rezar…, ser del Opus Dei) y que tú no quieres, o que no te apetece, o que lo cambiarías por otro plan (como ir al cine, pasear con un amigo, ver la televisión, etc.), algo que los de la Obra te dicen que es frívolo comparado con lo sobrenatural que es aquello con lo que te acosan; pues entonces, en cuanto lo descubras, reacciona inmediatamente haciendo justo lo contrario de lo que te piden, y a la vez déjales claro que en adelante no conseguirán nada de ti por ese camino. Y si continúan insistiendo y forzándote con su pesadez para que te metas en su molde, en tal caso corta toda relación con ellos el tiempo necesario hasta que aprendan que tú no te sometes a su acoso. Esta resistencia si que es grata a Dios, pues salvaguarda de manipulaciones ajenas el don más amado por Él: tu libertad.

Dice un refrán que un bobo emboba a cientos si le das lugar y tiempo. En su día yo le di lugar y tiempo al Opus Dei… y me embobaron durante casi 35 años. Desde luego que no me volvería a dejar liar. Por tanto, sí mi vida diera marcha atrás hasta el momento en el que me invitaron por primera vez a ir a un centro de la Obra… sabiendo lo que ahora sé… ¡Saldría corriendo a vivir mi fe en dirección opuesta a todo lo que oliera a Opus Dei!

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Es Difícil Dejar El Opus Dei

diciembre 4, 2007

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Iván de ExOpus

Para quien nos leen que no sean o hayan sido del Opus Dei les puede parecer tan costoso abandonarle voluntariamente como pueda serlo dejar una asociación pía parroquial, o interrumpir la asistencia a unos cursos profesionales, o en un caso extremo como lo es cambiar de vivienda o de profesión.

Mas quienes le conocemos desde dentro sabemos que es mucho más penoso dejarle. Las causas de ello las iremos tratando de forma monográfica en éste y en sucesivos escritos.

Primera razón.

La supuesta excelencia de la vocación al Opus Dei.

Aunque según dicta la autoridad de la Iglesia es cierto que los laicos de esta Prelatura son fieles corrientes, que no se distinguen en nada del resto de sus conciudadanos, que son simples cooperadores de sacerdotes, como aquellos otros que echan una mano en su parroquia impartiendo catequesis o limpiando sus locales; la Obra confunde a los suyos haciéndoles creer, no sólo que existe una vocación al Opus Dei, sino que es lo más grande que una persona puede recibir, por lo que si no hubiera sido por ella Dios posiblemente no les habría creado. Lo que implica según las enseñanzas de la Obra que quienes la abandonan voluntariamente son unos traidores a Jesucristo, unos Judas, a los que les resultará prácticamente imposible tanto ser felices el resto de su vida como salvarse después.

Y esto te lo enseñan con plena pasión y seguridad desde que pisas un centro de la Obra. No olvidemos que quienes entran en ella no son atracadores de bancos, ni violadores, ni asesinos en serie, ni desapegados de la religión, sino personas muy generosas que se acercan al Opus Dei para amar y agradar a Dios. Por esta razón esas palabras tienen mucho poder en ellas cuando las oyen de labios de directores de la Obra a quienes consideran muy santos.

Creo que esta es la fuerza (y mentira) más poderosa que emplea el Opus Dei para hacer entrar y retener después a la gente, y que te recuerdan con el acoso habitual que tanto les caracteriza cuando planteas marcharte.

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