La Vida, Muerte Y Salvación Materna De Un Adolescente En El Opus Dei

febrero 25, 2007
Energía.

Hola a tod@s:

Yo también quiero contar mi experiencia con el Opus Dei, supuesta obra de Dios, mal gestionada por la mano del hombre.

Para poneros en antecedente, decir que mis padres eran empleados de una empresa de la que eran propietarios miembros de “la obra”, mis padres son católicos por costumbre, y por aparente creencia, no obstante son muy mayores para justificar por qué creen en Dios, es lo que se les ha inculcado desde muy pequeños y punto.

Soy el pequeño de cuatro maravillosos hermanos, todos ellos muy currantes, pero que a ninguno le gustó en su vida estudiar, uno de ellos convive con su pareja desde hace 18 años, pero nunca se casaron, viven en pecado, además ella es divorciada, por lo que están condenados al fuego eterno, ese es el más pequeño de mis tres hermanos, y al que siempre me he sentido más unido, tal vez por la cercanía de edad, tal vez por nuestra similitud de carácter, no lo sé.

Mi historia comienza cuando mis padres empiezan a trabajar para esta empresa de “la obra”, yo ya era el último de mis hermanos viviendo con mis padres, ya que por un despiste de la naturaleza, nos llevamos muchos años entre mi hermano mayor y yo (podría ser mi padre) y también nos llevamos muchos años entre el más pequeño de mis hermanos mayores y yo, en definitiva, que no recuerdo haber vivido con mis hermanos.

Con 6 añitos, y debido a la nueva cercanía de mis padres al opus dei, entré en un colegio privado del opus dei, ya que sería una gran oportunidad para mí, en vez de el colegio público al que asistía, cosa que en su mayor parte agradezco, ya que veo como han acabado muchos de mis antiguos compañeros del colegio público y veo como comienzan las vidas de otros muchos del colegio del opus (no es por desprestigiar la educación pública, que también está muy bien, pero hay que ver los condicionantes sociales del entorno y demás para poder juzgar).

Pues en definitiva, mas o menos fui un niño feliz en mi nueva escuela, aunque me costó adaptarme, mi nivel social era bastante inferior al de mis compañeros, yo llevaba al colegio mochilas de segunda mano mientras ellos llevaban lo último en cuánto a material, estuches, mochilas, recuerdo que un año llevé una mochila rosa chicle que heredé de mi prima, eso sí que era hacer un “Vía Crucis”.

Llegamos a cuarto de EGB y ahí comenzó nuestro perpetuo acercamiento a Dios con los campamentos organizados por uno de sus clubs juveniles, al que iba todos los fines de semana durante el año escolar y por supuesto a los diversos campamentos, y salidas y viajes que se hacían en los periodos vacacionales, pero en octavo, plena edad del pavo, no tuve ninguna gana de pasarme por allí, me ví enredado en una serie de problemas personales: falta de confianza con mis amigos, desplantes, malas jugadas, probablemente debidas a mi condición social, yo no era digno para salir con ellos, ellos llevaban camisetas y vaqueros de marca y tenían dinero para gastar en lo que quisieran, yo llevaba el dinero para el bus, y veinte duros por si tenía que llamar por teléfono o algo.

En 1º de BUP al comenzar el curso las cosas no marchaban bien en casa, mi madre amenazaba con “irse de casa con los pies por delante” y sufría una depresión importante que a mi padre le costó encajar, y yo, machanguito de 14 años me estaba chupando toda la problemática que rodeaba a mis padres y comencé a coger confianza con un profesor del colegio, que casualmente era miembro numerario del opus dei, y la verdad es que él me sugería una confianza, una paz interior que hizo que me acercara a él tanto que se convirtió en mi mejor amigo, hasta que un día me dijo: “¿Por qué no te vienes por el club? hace mucho que no vienes, ya verás, hemos arreglado muchas cosas, y seguro que hay mucha gente que se alegra de verte por allí”, esa fue mi escapatoria perfecta del entorno de mis padres, salía del colegio a las 4 de la tarde y me iba directo al club, dónde hacía mis deberes y estudiaba en su sala de estudio, era perfecto porque venía llegando a casa a eso de las 10 de la noche, por lo que duchita y a la cama, no hacía vida familiar, pero sin yo saberlo, me había convertido en un “pitable”, y pité en 1995.

Al principio todo fue muy bien, intentaba seguir, como buen adscrito, las normas de piedad a raja tabla, pero mis amigos volvieron a acercarse a mi, y me invitaban a fiestas de cumpleaños con chicas a las que yo iba sin consultar a mi director espiritual y ni al director del centro, de hecho a una de ellas fui directamente desde el centro, y me preguntaron que a dónde iba y les conteste con total naturalidad que iba a la fiesta de cumpleaños de una amiga a lo que contestaron que yo no debía ir, pero aún así fui ya que me estaban esperando y no tenía modo de ponerme en contacto con ellos para decir que no podía ir.

Por supuesto al siguiente día, en el club, me llamó el director del centro para hacerme una corrección fraterna que a mi no me pareció justa, yo se lo argumenté diciendo que el que yo hiciera vida social con chicos y chicas no influía en mi decisión con respecto a seguir a Dios como numerario, pero mis argumentos no sirvieron de nada, a partir de ahí me mantenían ocupado al máximo, ayudando con los más pequeños del club, de modo que ya no tenía nada de vida social fuera del club, les recuerdo en todo caso que estamos hablando de un chaval de unos 15 años.

Luego vino la parte de la dirección espiritual semanal, en la que yo le comentaba a mi director espiritual las cosas “malas” que había hecho, y él siempre, siempre me preguntaba: “¿y no te masturbas? no hay que tener miedo de contarlo todo”, yo, a pesar de tener 15 años y estar en plena pubertad, no había descubierto la masturbación, no sé por qué, simplemente aún no había tenido curiosidad, y semana tras semana surgía la misma pregunta a la que yo contestaba negativamente y mi director espiritual insinuaba falta de sinceridad por mi parte, hasta que una vez decidí contestarle que sí (sin haberlo experimentado) para ver si dejaba de dar la plasta con el tema, y su respuesta fue nada más y nada menos que: “¡¡Menos mal!! ¡¡Ya pensaba que ibas a ser mariquita!!”. Yo no sé si llegáis a imaginar como se puede sentir un chaval de 15 años, cuando está en pleno proceso de maduración, de reconocimiento de sí mismo, cuando la persona a la que le confía sus más íntimos secretos le confirma que es mariquita por no haberse masturbado nunca, claro que él no sabía que me estaba confirmando que yo era mariquita, y les recuerdo que ya desde pequeño llevaba una mochila rosa chicle al colegio, cosa que me creó bastantes problemas entre mis compañeros, por lo tanto éste personaje que dirigía mi vida espiritualmente me acababa de confirmar lo que mis compañeros del colegio decían “soy mariquita”.

Gracias a Dios, siempre tuve muy buena comunicación con mi madre, y a pesar de que ellos me dijeron que no contara que había pitado, que era posible que mis padres no lo entendieran, y que ante todo tenía que defender mi vocación pues yo se lo conté y mi madre lo único que me dijo fue que no me preocupara que siguiera adelante si era lo que yo quería y un dicho que ella dice muy a menudo “abre el ojo y esparrama la vista”.

El tema de mariquita quedó bastante dentro de mi, además, a partir de ahí comencé a alejarme de mi madre y a hacer anotaciones en mi “agenda espiritual” de mis sentimientos, además de el examen de conciencia diario, la confusión era muy amplia, además a mi me habían enseñado en el colegio que la homosexualidad era una enfermedad y un pecado grave. Además lo triste de esto, es que alguna vez me sentí atraído por un tío, no a modo sexual, pero sí de llamarme la atención su mirada, o decir ese tío es guapo, sin embargo es muy distinto a lo que puedo sentir por una mujer y es que la fórmula química hombre-mujer también funciona en mi interior, por lo tanto en ese momento de mi vida ya no sólo tengo una enfermedad mental, sino que soy un degenerado !!me gusta todo!!

En resumidas cuentas, que esto se va haciendo largo, una noche mi madre me pilló llorando y dándome cabezazos contra la pared de mi habitación, se asustó bastante, según dice parecía que estaba fuera de mi, ya que la coronilla sangraba y yo seguía en mis trece, golpeando la pared, y ese fue el momento en que mi madre se dio cuenta de que algo grave pasaba.

Después de pasar toda la noche intentando calmarme, consiguió sonsacarme el problema, y al día siguiente no fui al colegio, me llevó a su psiquiatra, les recuerdo que mi madre sufre de depresiones y crisis de ansiedad, y estuve acudiendo durante casi dos años, aquélla semana no fui al colegio ni al club, mi madre había dicho que estaba enfermo en cama; mi padre no se enteró de nada de lo ocurrido hasta hace unos pocos meses, mi madre se las ingenió para que, ayudada por el psiquiatra todo saliera bien, estuve medicado durante mucho tiempo (viva el Ribotril); mi madre me decía que las cosas había que hacerlas bien, ya que hacerlas mal podría implicar un cambio drástico en mis notas e incluso en la situación laboral de ellos, así que yo seguí acudiendo al club, pero faltaba bastante a los círculos, tanto a los de los adscritos como a los de san Rafael, acudía a alguna meditación, pero cada vez pasaba menos tiempo por allí, hasta que un día me dijeron que me sentara a hacer oración en el oratorio, y que le preguntara a Dios si realmente esa era mi vocación, y fue justo ahí cuando vi mi liberación después de, no media hora, sino una hora sentado en el oratorio imaginando mi nuevo comienzo y la alegría que le daría a mi madre, salí directo a dirección y le dije al director que efectivamente él tenía razón, que esa no era mi vocación.

A mi me quedaba ese año para terminar 3º de bachillerato y al año siguiente COU, mi madre se empeñó en que yo tenía que acabar mis estudios en ese colegio aún habiendo visto lo que había vivido, pero ella pensó que ya estaba a salvo, así que seguí escolarizado hasta finalizar COU con 5 suspensos en junio y 3 en septiembre, aún habiendo visto mi madre que me “partí el culo” a estudiar, tendría que repetir COU, pero estaba claro que ellos no me querían allí, y yo tampoco les quería a ellos, por cierto, mi padre perdió su puesto de trabajo durante este periodo de transición, en 1998, yo acabé mi escolarización en septiembre de 1999.

A partir de ahí me desgané con los estudios así que hice el COU a distancia, que por cierto aprobé con bastante buena nota, conseguí un trabajo de camarero, y a pesar de estar dedicándole poco tiempo debido a mi jornada laboral, decidí que no haría la selectividad porque no quería estudiar más.

Ahora trabajo para una empresa en la que el propietario es cooperador de la obra, acude a círculos y me invita a cursos de retiro, meditaciones, además la mayor parte de mis compañeros son numerarios, agregados, en fin hay de todo un poco, de hecho trabajo con aquél que se conviritió en mi mejor amigo y por el que pité, sin embargo nunca me atreví a contarle a él la trama de mi vida, y sigo viendo como a mi alrededor se hace daño a gente que no lo sabe, que los hilos que manejan esta tela son muy fuertes, y que a pesar de lo que he vivido con ellos, y lo que sé de ellos, sigo dependiendo de ellos, porque ahora mis padres están jubilados, yo aún vivo con ellos, y además tengo una hipoteca que pagar. Cierto es que me gustaría alejarme todo lo posible, pero también es cierto que están en todas partes, y manejan gran parte del cotarro.

Siento que la historia no esté lo suficientemente bien redactada, hay muchos detalles que contar, pero uno no sabe como colocarlos, en fin, yo estoy en un lugar en el que podría evitar muchas cosas, pero no soy lo suficientemente valiente como para moverme del sitio en su contra por pura y dura conveniencia económica. Actualmente vuelvo a estar con ansiolíticos (viva el Alapril), aunque algo mas suaves que el Ribotril, pero me despierto todas las noches, no sé porqué a las 4 de la madrugada, con pesadillas absurdas, porque si las cuentas la gente no entiende dónde estás la pesadilla, pero son sueños angustiosos que hacen que te despiertes con taquicardias y que consiguen que, aún dopado de Alapril, no vuelvas a conciliar bien el sueño durante lo que queda de noche, mi carácter está cada vez más agrio, y me siento como culpable de algo, es una sensación que tampoco sé explicar, pero que no le deseo a nadie.

Por supuesto, mi nombre es un pseudónimo, y tal vez he dado demasiados datos demasiado explícitos, aunque lo he evitado en todo lo que he podido.

Por cierto, también recalcar que por triste que parezca, aquél director espiritual se fue a Roma y actualmente es sacerdote, hace unos años le escribí una carta a Bruno Buozzi recriminándole sus actos para conmigo, nunca recibí respuesta, y la verdad es que nunca supe si él llegó a recibir la carta, pero espero que Dios le dé la sabiduría suficiente para que sepa poner las palabras de un modo adecuado y no destroce la vida de ningún pobre adolescente.

Actualmente soy casi todo lo contrario a aquél niño, que pitó en 1995, tengo que agradecerles mucho, gracias a ellos actualmente como, pago mi hipoteca y ayudo algo a mis padres, aunque por culpa de ellos la idea del suicidio pasó por mi cabeza siendo un niño, mi segunda vida se la tengo que agradecer a mi madre que a mí me dió a luz dos veces. Trabajo con ellos y no puedo dejar mi trabajo hasta que aparezca otro que me dé la misma aparente seguridad que tengo en este, pero sigo buscando y no voy a dejar de hacerlo, a veces pienso que padezco algo del Síndrome de Estocolmo, porque ni con ellos ni sin ellos.

También les tengo que agradecer que socialmente me he abierto mucho y tengo muchos muchísimos amigos, pero que soy incapaz de intentar buscar a la mujer de mi vida por miedo a hacerle daño, por miedo a manejarla como ellos en principio manejaron mi vida y la de los míos, por miedo a que me puedan manejar, por miedo a hacer daño o a que me lo hagan.

Actualmente ante ellos simulo estar en perfecto estado, pero no lo estoy.

Acabo de darle hacia arriba al cursor y he visto que he escrito bastante, así que ya tengo el primer capítulo de “La vida, muerte y salvación materna de un adolescente en el Opus Dei”, que pena que no sea buen redactor.

Gracias por leerme, me ha venido muy bien desahogarme del todo y, por cierto, si alguien conoce algún trabajo medianamente bien remunerado de administrativo que me avise ;)

Energía.

——oOo——

NOTAS DEL EDITOR:

1. Puedes anunciar tu solicitud trabajo en el Blog ExOpus.Net.

2. Esta carta vino acompañada con un comentario al que podéis acceder pulsando aquí.

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Nuevo Boletín Mensual

diciembre 30, 2006

Nombre del Boletín: «ExOpus: Los Otros Del Opus Dei».

Dirección del Grupo: www.domeus.es/groups/exopus

Descripción: Boletín mensual para difundir el índice de los libros y escritos importantes sobre el «Otro» Opus Dei (con una breve reseña) aparecidos en Internet durante el mes anterior (no sólo los de ExOpus).

Con una periodicidad variable se mandarán números extraordinarios con objeto de que al final quede reseñado todo lo existente sobre el tema (añadiéndose de esta manera al primer envío, poco a poco, lo publicado con anterioridad a él).

No se descarta en el futuro la ampliación a otro tipo de noticias y servicios.

Para suscribirse por e-mail: exopus-subscribe@domeus.es

AVISO: Se ha de confirmar la suscripción reenviando el e-mail que recibes para ese fin. A veces se pierde el mensaje original porque hay servidores que lo consideran spam y lo filtran. Por tanto, sí en un plazo prudencial no recibís dicho e-mail (10 minutos, por ejemplo), lo mejor es que vayáis a la Web de Domeus y os inscribáis allí ya que a las 24 horas el servidor destruye automáticamente los mensajes no confirmados (sí pasa ese plazo os tenéis que inscribir de nuevo).

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2. Los datos que aportéis en la inscripción (dirección de correo, nombre, etc.) son «absolutamente» confidenciales.

3. Por las fechas navideñas en que nos encontramos, y en espera de tener un número suficiente de suscriptores, el primer Boletín conteniendo las novedades de diciembre se enviará el día 7 de enero de 2007 a las 20:00 horas de España. Los siguientes se mandarán el día 1 de cada mes a las 07:00 horas.

4. Los suscritos pueden acceder a los envíos a través de la Web del Grupo en Domeus (antes hay que completar la inscripción allí), también se puede elegir leerlo (o descargarlo) en ese lugar y no recibirlo por e-mail.

5. El que tenga intención de suscribirse, que lo haga cuanto antes.

Ivan de ExOpus

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Sobre El Fundamentalismo Del Opus Dei

diciembre 14, 2006

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Foto: Osama bin Laden

Ivan de ExOpus

Si nos encontramos con el párrafo «Nosotros sabemos cual es la verdad y por ello —para preservar la fe en el Profeta y salvar a la humanidad— Alá nos pide que seamos todo lo intransigentes y violentos que haga falta.», y después nos cuentan que es la explicación ofrecida por un talibán islámico para justificar sus actos terroristas; nos lo creemos, ya que reune las condiciones que ha de tener todo fundamentalista religioso (aquel que exige con intransigencia el sometimiento a una doctrina o práctica establecida), que es considerarse elegido por Dios como el único depositario de la Verdad revelada para imponérsela después, por cualquier medio, al resto de la humanidad.

Para cumplir esa misión el fundamentalista se cree investido de los mismos poderes de Dios, entre los que están saber lo que es bueno y malo. Si alguien se opone a su megalomanía es un malvado que hay que reconducir como sea al camino recto, incluso empleando la violencia, la “santa” coacción, ya que él la considera bendecida por Dios.

Ahora leemos:

El plano de santidad que nos pide el Señor, está determinado por estos tres puntos: La santa intransigencia, la santa coacción y la santa desvergüenza. Si, por salvar una vida terrena, con aplauso de todos, empleamos la fuerza para evitar que un hombre se suicide…, ¿no vamos a poder emplear la misma coacción —la santa coacción— para salvar la Vida (con mayúscula) de muchos que se obstinan en suicidar idiotamente su alma?

Ahí vemos como el autor se considera conocedor absoluto de cual es la única “Vida” espiritual de los demás. Y a quien no lo vea así hay que imponérselo por medio de la coacción, que ha de llamarse “santa” porque es para hacerle el máximo bien a esa persona y a Dios.

Todo el mundo sabe que la vida física es algo bueno y por tanto ha de estar perturbado quien no lo juzgue así, lo que justifica emplear la fuerza para evitar un suicidio.

De la misma manera quien escribe el texto que nos ocupa sabe cual es la única vida espiritual de los demás, por lo que también debe ser un enfermo mental quien no coincida con él en ese conocimiento; lo que santifica que pueda emplear la misma coacción —la santa coacción—para salvar la Vida (con mayúscula) del que se obstina en suicidar idiotamente su alma.

Pero es que ese texto no está escrito por un terrorista islámico, sino por san Josemaría Escrivá de Balaguer (en los puntos 387 y 389 de su libro Camino), motivo por el que podemos designarle como eltalibán católico creador del grupo fundamentalista Opus Dei“.

Iván.

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