Reflexiones Sobre El Opus Dei Y Las Sectas (I)

enero 14, 2007

Varios autores.

Si no somos claros respecto a las complejas situaciones sicológicas que crea la obra, que se entienden perfectamente considerando a la prelatura como una secta destructiva, nos quedamos con visiones dualistas que no aclaran nada y nos hacen juzgar injustamente las intenciones de personas que también son victimas del mismo fraude que ayudan a sostener (los directores) (Fuente I. Australopitecus).

Si los directores son inocentes o no, no lo sé… pero sí sé que a medida que pasan los años dentro de la obra, los numerarios (y en menor medida también los demás miembros de la obra, y cuando digo numerarios incluyo también a las numerarias y numerarias auxiliares) vamos perdiendo de a poco el dominio de nuestra persona… de a poco, a fuerza de vivir consultando hasta lo más mínimo, sea de carácter práctico o de vida interior, vamos desarrollando el hábito de vivir desde fuera de nosotros mismos… y a medida que el hábito se arraiga dejamos de poseernos a nosotros mismos y empezamos a vivir alienados… No nos poseemos a nosotros mismos y no tenemos acceso a nuestra propia conciencia… siempre queda un cierto resto.. de hecho es desde ese resto desde donde tomamos la decisión de irnos y abandonar nuestros compromisos con la prelatura…

Todos hemos experimentado, además de una gran paz, como, a medida que pasan los meses desde nuestra salida, vamos recuperando de a poco ese mundo interior nuestro y vamos viviendo más como “nosotros mismos”… en una mayor y más profunda posesión de nuestro propio yo… Esa es, a mi juicio, la mayor prueba de que la Obra es una secta. Porque solo una secta puede enajenar a las personas al modo con que lo hace la obra. (quién lo hubiera dicho jamás… que yo iba a estar diciendo a los cuatro vientos que la obra es una secta… pero es que no puede explicarse de otro modo) Se predica hasta el hartazgo sobre la libertad y vivir en conciencia, pero después se las manipula desde muy adentro hasta conseguir la más completa alienación. Es por eso que creo que muchas personas en los cargos de dirección son inocentes porque no se poseen a sí mismas, no actúan en total posesión de sus conciencias, no son libres en serio… Pero no los eximo de toda responsabilidad en ese proceso, porque los que nos hemos ido probamos con nuestra propia historia que ese mecanismo de alienación es reversible y todos experimentamos que hay un momento en que optamos entre ver o cerrar los ojos… algunos los cierran por miedo (como lo muestra Agustina en su artículo), otros por comodidad, otros por mil motivos varios… Los que optamos por mantenerlos abiertos y seguir la voz de nuestra conciencia por débil que se sintiera hemos recibido el premio de respirar otra vez el aire puro de la libertad (Fuente II. Jacinta Unzué).

Otra cuestión que ayuda a la confusión es que habitualmente estos profetas difunden verdades comprobables por cualquier persona (verdades naturales) y que hacen difícil debatir con ellos, ¿quién puede negar que matar es malo? o ¿que la verdad nos hará libres? y esconden en sus argumentos otras verdades menos comprobables (por no decir fábulas y mentiras) que no tienen nada que ver con la realidad moral. Pero lo peor es cuando se inventan argumentos para influir en las decisiones morales de los demás, ahí esta el problema. Y este problema no es solo de las religiones reveladas, es también el de las ideologías políticas y sociales e incluso es el de las sectas destructivas. La idea de fondo es aceptar una serie de ideas reveladas solamente a algún líder, que no necesariamente esta vivo ya que a esta serie de personas le aparecen sucesores muy fácilmente, que son incuestionables y que le aseguran la superioridad moral a todo el que pertenezca al grupo iniciado por el lider. Pero las ideas contienen obligaciones morales que violan la dignidad humana propia y ajena y que son incuestionables por el solo hecho de ser reveladas (Fuente III. Australopitecus).

Pienso que los que hemos sido numerarios tendemos a perdernos demasiado en las elucubraciones y en las palabras. Lo digo porque nos tragamos tanto todos los cuentos de la “formación” que se ve que cuesta desprenderse y abrir los ojos a la realidad y que con frecuencia la gente que nunca ha estado dentro entiende mejor ciertas cosas que los que sí estuvimos.

Una vez más insisto porque veo que algunos siguen interviniendo como si la vocación al opus fuera lo que nos dijeron que era. La vocación de numerario es sólo que ellos comprueban que por familia, “posición social”, inteligencia, salud, cierta presencia, “posición económica” y educación católica eres una persona que les puedes hacer el papel. Pero 1º las vocaciones en la vida no son como el opus las plantea, “si no haces esto le das la espalda a Dios”, y 2º no deberíamos de caer en la falacia de poner en el mismo nivel la vocación de cura y el hacerse numerario. Meterse en el seminario es una opción que alguien puede hacer, tras un proceso de discernimiento y una vez dentro no se le amenazará con el infierno si se sale.

Pero meterse en el opus no es meterse en el opus. Meterse en el opus es ser metido con engaño, aprovechando la inocencia del adolescente y, por desgracia, aprovechando también la ignorancia tan grande que aún hoy existe en España de lo que es verdaderamente esa secta (Fuente IV. Ana Azanza).

Y ese catalizador, o esa persona que lo ayuda a uno, fueron para mi opuslibros (80%) y una persona dentro de la Obra que me ayudo de verdad (20%). Si no hubiera tenido acceso a una información tan bien sustentada sobre la naturaleza sectaria de la Obra y a los testimonios aqui publicados no hubiera tenido el coraje para enfrentarme a la Institución y plantear sin muchas dudas mi salida de la Prelatura a los directores. Aun hoy en día me sorprendo de que solo me tomo seis meses llegar a escribir mi petición de dispensa desde que “conecte” con opuslibros, es todo lo que uno puede hacer con el miedo que le meten a uno (aunque llegue a pensar escaparme del centro cuando llegue a pensar que el tramite de la dispensa se demoraba demasiado, al final solo fueron dos meses). Por supuesto que mi proceso de desencantamiento con la Obra ya estaba muy avanzado, pero aun con todas las estupideces que uno ve dentro de la Obra es muy difícil salirse ya que muchas de las trampas sicológicas de la Institución son montadas cuando uno esta muy joven. Además, en mi caso, yo era muy vulnerable en mi adolescencia porque mi familia siempre ha sido algo disfuncional y eso le pesa a uno demasiado. (Fuente V. Australopitecus).

Una vez que se ha visto el engaño sufrido, la extorsión, el toreo, el grandísimo cuento que se traen con su santificación del trabajo personas que se quejan cuando se les hace barrer una vez por semana, y la trampa de una supuesta vocación, que repito una vez más NO EXISTE, ¿qué importa lo que digan, lo que piensen, lo que hagan? ¿qué se puede esperar de gente que vive en la mentira y alimenta esa mentira con cada gesto?

¿Qué afecto se puede esperar de gente que ha aplastado su conciencia y su corazón en beneficio de un sistema? ni para los que se van ni para los que se quedan.

Lamento lo que se ve tantas veces en esta web, tanto entre los que se han ido como entre los que se acercan a la secta, que nos conformemos con el simulacro de afecto. En el opus es lo que hay “simulacro”(Fuente VI. Ana Azanza).

El Opus Dei, en mi opinión, tiene un patológico interés por los medios de comunicación, es como un perro que solo entiende a golpe de periódicos… y que ahora quiera quitarse su apelativo de “secta’ ganándose la amistad de obispos y cardenales para tener su propia parroquia […] sinceramente no logro distinguir su “ventaja competitiva” frente a las otras parroquias de buenos rumbos “(Fuente VII. D.L.).

Prácticamente todo lo que se dice en opuslibros sobre el opus salió a relucir: el opus como secta, re-escribir la historia, cambiar páginas de crónica o noticias, maquillar los documentos internos, la venta de acciones de empresas, fomentar los gustos de los cardenales, la captación de menores, la instrumentalización de la amistad, la anulación de la mente, el pensamiento único y anticuado en filosofía y teología de la Universidad de Navarra, el opus y Juan Pablo II, la turbosantidad, el opus y Ratzinger, la pérdida de influencia en el Vaticano, etc., etc. (Fuente VIII. Marco Polo).

Entonces caigo en la cuenta de que mi historia de como logre salir del opus dei esta muy relacionada con la existencia de opuslibros y con artículos bastante bien sustentados de por qué la obra se comporta y funciona como una secta en la practica. […] Pero entonces esto me confirma una de las características sectarias de la obra, y digo sectarias no como grupo de presión política sino como organización que utiliza métodos de manipulación sicológica para atemorizar a sus posibles disidentes dentro de la institución. La característica es jugar a que la obra nunca ha sido bien entendida o comprendida por los “enemigos de la religión” y personas que tienen una visión “reduccioncita” de la persona humana y desprecian los bienes espirituales. Y la verdad es que desde su punto de vista tienen la razón si uno insiste en permanecer en sus puntos de vista, pero lo cierto es que si la obra como se ha demostrado en muchos escritos de esta web viola los mismos derechos que la Iglesia le reconoce a sus fieles, aparte de que en el pasado violo directamente leyes civiles respecto a los asuntos económicos de sus “empleadas” numerarias auxiliares y hoy en día simplemente viola derechos humanos procurando cumplir bien las leyes de seguridad social respecto a ellas.

Pero hay que ser muy ciego para no ver que en la obra algo anda podrido cuando se necesita tanta consigna y tanta repetición de lo mismo día a día y año tras año para mantener a la gente que no es feliz a raya. (Fuente IX. Australopitecus).

Hola Lidia:

Te presento mi opinión sobre el tema de la posible “vocación” de tu hijo:

A los catorce años nadie tiene vocación al Opus Dei ni a las hermanitas de los pobres. Se pueden tener ilusiones, ideales, mucha ingenuidad y desconocimiento de la realidad. a esto, muchas veces, le han llamado “vocación”. Hasta los 18 años cumplidos, la pluma quieta. Uno es menor de edad y no debe contraer ninguna obligación que hipoteque su futuro. Es preciso no cerrarse a un solo ambiente, a un grupo concreto, más claramente, a una secta.

Para los padres puede ser cómodo que su hijo se meta en este camino de las vocaciones, ya que gran parte de los problemas que la adolescencia lleva consigo desaparecen, ya que a la inseguridad propia de esta época, la Obra se encarga de llenarla de “seguridades”; pero esto tiene un precio: no se vive la adolescencia, la persona no va diseñando su personalidad y futuro con libertad, con errores y éxitos, sino que la Obra se encarga de darle sus pautas. Situación que lleva a muchos a desarrollar una personalidad artificial, llena de represiones y que necesita compensaciones, como el gusto por manipular a los demás. Fuera del Opus Dei hay riesgos, pueden salir las cosas bien o mal, pero dentro de la Obra, uno es un alien movido por los famosos “directores” . (Fuente X. Australopitecus).

Selección realizada por Iván.

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Y Entonces Llegó Internet

enero 11, 2007

Ivan de ExOpus

La Existencia Del Opus Dei Se Da Gracias A La Siguiente Praxis:

1. Enmudecer ante las acusaciones de que es objeto sobre las malas prácticas institucionales (tema tratado en El Silencio Del Opus Dei (I), (II) y (III)

2. Mentir (ver un ejemplo en el siguiente punto).

3. Amordazar a quienes les acusan.

Escribe Agustina López de los Mozos, creadora de Opuslibros:

«Al respecto de lo que dice Nasius, hace aproximadamente un año [sobre abril de 2004] recibimos un correo de Santiago Mata (como yo digo mi nombre puedo decir el suyo). Se trataba de un correo que enviaba a la empresa que entonces nos alojaba en Internet, con copia a nosotros. En ese correo instaba, conminaba, exigía, amenazaba, a dicha empresa a que nos descolgara inmediatamente de Internet porque estaba siendo cómplice de delitos que —a su entender—, nosotros estábamos cometiendo. Los supuestos delitos consistían en que hablábamos sobre el Opus Dei a base de injurias, falsedades, mentiras, etc. Lo más curioso era que Santiago Mata, añadía: “yo no tengo nada que ver con el Opus Dei, les comunico esto por su propio bien”. Estábamos Maque y yo actualizando la web y le comento: “Maque, hay un correo de un tal Santiago Mata…” y antes de que me diera tiempo a terminar la frase, me corta y me pregunta: ¿de cuál, padre o hijo? Maque hacía muy pocos años que se había ido de la Obra y les conocía a los dos, uno supernumerario, el otro, numerario. Y como broche de oro, Santiago Mata —supongo que hijo, el numerario—, olvida que escribe desde su lugar de trabajo y tras decir que “no tiene nada que ver con el Opus Dei”, aparece la dirección completa, calle, teléfonos, etc., desde donde escribe: ACEPRENSA. Maque y yo nos sonreímos y seguimos actualizando la web. Y este amigo, Santiago Mata, es el que hace la web ‘antiopuslibros’ a la que Nasius se refiere» (La página ‘antiopuslibros’ ya existe. Nasius).

4. Copar los medios de comunicación.

Leámoslo en el siguiente artículo:

«Hace diez años, la prensa hervía. Sólo en la revista Tiempo se publicaron nada menos que doce reportajes, desde enero de 1992 hasta junio (la ceremonia de beatificación fue el 17 de mayo), sacando los colores de la secta de Monse [el fundador del Opus Dei]. Salieron a la luz, entre nuevos títulos y reediciones, docena y media de libros críticos con El Padre (que así se hacía llamar, como Dios), desde el insuperable trabajo de Luis Carandell (Vida y milagros de monseñor Escrivá de Balaguer) hasta obras tremendas de María Angustias Moreno, Alberto Moncada, Carlos Albás (sobrino de Monse), María del Carmen Tapia, yo qué sé… En el fenecido diario El Independiente, un jovencísimo Luis Algorri, todavía delgado, publicó un tremendo serial de 30 capítulos (30 dobles páginas centrales del periódico, día tras día, que se dice pronto) durante todo el mes de julio de 1991, con el título Un altar para Escrivá; fue un trabajo que sacó de sus casillas, literalmente, a los jerifaltes de la Obra de Monse en España.

«¿Y hoy? [5-10-2002]

«Nada.

«La Prensa está callada… por la cuenta que le tiene. Los presidentes, líderes y dueños de los grandes grupos de comunicación de este país; los más poderosos empresarios de la comunicación de España, han recibido las oportunas llamadas telefónicas. No les llamaban los siniestros y bien amaestrados responsables de Prensa del Opus, desde el anciano Luis Gordon al eficaz Antonio Hernández Deus. No. Al teléfono estaban poderosísimos banqueros de la Obra, como Luis Valls Taberner, del Banco Popular.

«Incitatus sabe esto de primerísima mano. “Convendría que…” “Sería mejor si vosotros…” “En bien de todos, deberíais…” Es como el chiste del dentista: el paciente se tumba en el sillón y, cuando el estomatólogo pone en marcha el torno fatídico, el paciente agarra firmísimamente al doctor por sus partes más queridas, que tiene tan a mano, y le dice: “No nos vamos a hacer daño, ¿verdad que no?”

«La Prensa se ha doblegado pecuariamente ante el tremendo poder de los chicos de Monse. Ha sido terrible ver esto. La excelente pero poco exitosa revista La Clave, que dirige Manuel Soriano (bueno, el director de nombre es José Luis Balbín, pero estamos hablando en serio, ya conocemos todos las capacidades periodísticas de Balbín, ese director de Comunicación del Museo del Prado que pasa por su despacho tan sólo cada vez que se aproxima a la Tierra el cometa Halley), publicó un trabajo de seis páginas, con honores de portada, que firmaba nada menos que ¡Alberto Moncada! El gran crítico, el gran flagelador, se mandó un texto de una suavidad y de una corrección política que daba pena leerlo. No podía hacer más… ¡No le dejaban! Tiempo, la más importante revista de información política y económica de España, bastión tradicional de los defensores de la libertad de expresión contra las insidias de la “santa mafia”, despachó el asunto con tres páginas de lo más florentino en las que, eso sí, se anunciaba algo sensacional: la intención de la Obra de que este tiberio mediático-político-económico no acabe con la canonización de Monse. Quieren ir más allá (Fragmento del artículo» La Fiesta De ‘Monse’. Incitatus).

5. Embeber a los de dentro de la falacia vivencial de que el Opus Dei es Dios.

6. Controlar los pensamientos de los suyos, los sentimientos, la información que reciben, su economía y toda su conducta. Para lo que se valen, entre otros medios, de infundirles miedos, fobias y temores subconscientes a que serán unos infelices si abandonan la Obra.

Pero en 1995 surge Internet y con él la posibilidad de que cualquiera pueda manifestarse públicamente con una libertad de expresión casi en estado puro.

Como no se le pueden poner puertas al campo, algunos de los que tenemos algo que decir que difiere con lo que oficialmente afirma la Prelatura nos hemos puesto a contarlo.

Con ello no hay ningún ataque a nadie.

Mas hacer publicidad de la verdad daña mucho al mentiroso.

La gran difusión de la Red y la facilidad de su acceso hace que algunos de la Obra lleguen a leernos, sin tener que dar cuenta de ello a los directores (ya que muchas veces la utilizan por razones de trabajo). El choque brusco con la visión cruda de la realidad que les presentamos escandaliza a una parte. Pero la semilla de la verdad cae en su seno… ya fructificará… y estoy seguro de que al final muchos de ellos serán libres. Otros comprueban que lo que afirmamos coincide en todo con sus vivencias. Y de estos últimos son legión los que abandonan la Obra.

También se informan los que se acercan por primera vez al Opus Dei, los que frecuentan sus clubes, los que son conminados a pitar (pedir la admisión a la Obra)… por lo que todos ellos reciben por Internet el antídoto preciso que les librará de muchas pesadillas que otros hemos tenido que soportar cuando no se disponía de tal medicina.

Los padres descubren el carácter dañino para la libertad que se vive dentro del Opus Dei, al que ellos inocentemente habían confiado a sus hijos, y muchos los sacan de allí, en alguna ocasión con brusquedad.

Personas indiferentes al Opus Dei curiosean nuestros escritos con lo que sin saberlo quedan prevenidos y además establecen con quienes se comunican una opinión pública acorde con lo que es el verdadero Opus Dei.

Y los miembros de la Iglesia, incluida su Jerarquía, descubren de la mano de quienes han sido del Opus Dei la realidad que él les oculta (aunque en muchas ocasiones tan sólo les certifica lo que ya sospechaban).

La Red está logrando que la Prelatura se quede sin los pilares de sustentación que tan arduamente había conseguido

Con esto no contaban los diseñadores del Opus Dei.

¡Dios bendiga a quienes han hecho y hacen posible Internet!

Iván

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La Falacia Más Usada Por Los Del Opus Dei

enero 9, 2007

Ivan de ExOpus

Un «argumento ad hominem» o «argumentum ad hominem» (en latín, ‘dirigido al hombre’), es una falacia lógica que implica responder a un argumento o a una afirmación refiriéndose a la persona que lo formula, en lugar de al argumento por sí mismo. Una falacia ad hominem consiste en afirmar que un argumento de alguien es erróneo sólo por algo acerca de la persona, no por problemas en el argumento en sí. Debe quedar claro que el propósito del ataque es desacreditar a la persona que está ofreciendo el argumento y, específicamente, invitar a los demás a no tomar en consideración lo que afirma.

Un argumento ad hominem (y por tanto, falaz) tiene esta estructura:

1. A afirma B; (En Opuslibros, ExOpus, etc., divulgan realidades del Opus Dei).

2. Hay algo cuestionable acerca de A, (En Opuslibros, ExOpus, etc., se escribe con seudónimo).

3. Por tanto, B es falso. (Lo que afirma Opuslibros, ExOpus, etc., es falso).

Ad hominem es una de las falacias lógicas más conocidas. Tanto la falacia en sí misma como la acusación de haberse servido de ella se utilizan como recursos en discursos reales. Como una técnica retórica, es poderosa y se usa a menudo —a pesar de su falta de sutileza— para convencer a quienes se mueven más por sentimientos y por costumbres acomodaticias que por razones lógicas. (Fuente Wikipedia).

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Sobre El Aspirante Al Opus Dei

enero 7, 2007

Ivan de ExOpus

Cuando murió Escrivá, su sucesor, don Álvaro, nos escribió una carta en la que nos comunicaba que era Cofundador del Opus Dei todo aquel que hubiera pedido la admisión hasta el 26 de junio de 1975, día de dicho fallecimiento. Con ese comunicado estaba haciendo público que en la Obra se considera a alguien como de ella cuando pide la admisión (escribe una carta solicitándola, a partir de los 14 años y medio) y no en las incorporaciones jurídicas posteriores, tal y como pretenden hacer ver a quienes les achacan que admiten menores en su seno.

Y esa captación de casi niños fue tolerada por la Iglesia hasta 1982, momento en el que el Opus Dei es constituido Prelatura personal. Entonces la Santa Sede obliga, por ley, a que no sea admitida en la Obra gente tan joven. Su Prelado, en vez de rectificar, se inventa la figura del «Aspirante al Opus Dei» para seguir haciendo lo mismo que antes, esto es, poder seguir manipulando a chicos inmaduros (desde los mismos 14 años y medio de siempre).

En una ocasión, hace tiempo, un ilustre gobernante del Opus Dei me planteó, en privado, la siguiente cuestión:

-¿Quiénes piensas que perseveran más, los que pitan [pedir por carta la admisión al Opus Dei] antes de cumplir los 18 años o los que pitan después?

Yo respondí que los que piden la admisión siendo ya mayores de edad, pero no. El índice de perseverancia es mayor entre aquellos que han sido seducidos a temprana edad. Este dato constituye el gran acicate para continuar con el modelo de captación de menores. Y hay que presionar a los menores de edad, hay que ejercer una auténtica coacción. No invento, no interpreto, no opino; expongo lo que se dice de puertas adentro.

El argumento es el siguiente: si la sociedad presiona a la juventud para que se emborrache, para que se drogue, para que utilicen su cuerpo como un instrumento de placer, ¿por qué no vamos nosotros a presionar a los jóvenes sobre los que tengamos influencia para que piten? Así como la sociedad impone a un chaval que mantenga relaciones sexuales a temprana edad y eso es malo, ¿por qué nosotros no podemos imponerles algo que es para su propio bien: la vocación a la Obra? Porque la tolerancia no puede ser un juego: si nosotros tenemos que ser tolerantes con la inmoralidad imperante en la sociedad, ¿por qué hay quienes no aceptan nuestro proselitismo?, ¿acaso es legítimo presionar para el mal y no para el bien?

Sobran los comentarios (Sobre la nueva casta de directores mediocres del Opus Dei. escriBa).

La inmoralidad de esa actuación está muy bien explicada por Alien en su Blog «Ensayos Liberales»:

Es una frase muy oída que el fin no justifica los medios, que para conseguir algo bueno no se puede realizar un acto malo. Pero, ¿por qué es así?

La razón es que lo malo nunca se debe ejecutar, siendo indiferente el para qué se haga. Cuando no es lícita una obra no se puede justificar su realización apoyándose en lo bueno que traerá consigo después. Para la ética es indiferente que se mate para el enriquecimiento del asesino o para que mil familias no se queden en paro. Como esta prohibido matar, no lo podemos hacer nunca, por lo que es implanteable el fin bueno que lo pretende justificar (El Fin No Justifica Los Medios. Alien).

El que haya gente que manipule a niños para el mal no santifica que el Opus Dei lo haga para el bien. Siempre es perverso aprovechar la inmadurez de una persona para privarla de su libertad, tanto si se hace para llevarlos a la droga, como para que hagan visitas al Santísimo.

El ejemplo lo tenemos en Cristo que siempre enseñó, mas nunca coaccionó. Y a su semejanza han de comportarse quienes se quieran llamar y ser sus discípulos.

Por último, un razonamiento. Sí por definición de la Prelatura todo católico laico es un aspirante al Opus Dei, ¿para qué hacer que alguien lo solicite por escrito? Y, ¿por qué sólo se aplica ese invento de aspirante a los menores de edad, por qué no lo puede pedir también alguien de 58 años?

La respuesta está en que esa figura artificial encierra una trampa. La trampa de violar con ella las disposiciones de la Iglesia en materia de protección a la juventud, tal y como hemos visto.

Iván.

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Me Da Vergüenza Haber Sido Parte Del Opus Dei

enero 3, 2007

Spider.

Querida Agustina y todos:

Hace casi exactamente un año caí “por casualidad” por estas paginas. Recuerdo que mi primera impresión no fue muy favorable hacia la web. Supongo que aun (aunque había salido hace casi diez años) todavía estaba “deslumbrado” por la imagen que durante 12 años recibí dentro de la obra constantemente.

[…]

Desde que salí de la obra, he tenido muchos sentimientos, algunas veces encontrados, sobre el hecho de haber estado en el opus dei tanto tiempo: orgullo, pena, tristeza, sensación de haber desperdiciado tiempo, sensación de no dar la talla….. etc. Me imagino que son los mismos que todos sentimos algún momento. Pero nunca, NUNCA, me sentí avergonzado de haber sido parte de la obra. Hasta hoy.

Acabo de terminar de leer el guión que les menciono [Guión orientativo para las clases de Catecismo de la Obra en las Convivencias de Supernumerarios de 2006], e inmediatamente escribo esto para poder expresar correctamente el sentimiento de profunda vergüenza que me embarga por haber sido parte de una institución que necesita casi veinte paginas para justificar una situación bastante difícil de hacer cuadrar, y encima lo hace de una manera tan ridícula y deleznable. Me avergüenza pensar el montón de veces que defendí convencidísimo argumentos tan ridículos como esos, de la misma manera ridícula de la que nos “mandaban” defenderlos. Me avergüenza haber tenido tan reducido el sentido común para no haber podido discernir y gritar !ESTO ES UNA TONTERIA¡ Me avergüenza pensar, que si siguiera dentro, cogería el dichoso guión, lo analizaría y lo explicaría con todas las trampas y tonterías que contiene, convencido de que servía a Dios, y lo peor de todo, sin darme cuenta del ridículo que hacía. Me avergüenza haber pertenecido a una institución en donde el sentido de lo intelectual y también el sentido común están tan por lo suelos.

Y como sé que para muchos de Uds. hay muchos otros temas mas trascendentes de los cuales avergonzarse, me explico: todas las aberraciones que se describen de la obra me entristecen, me entristece haber sido de parte de tanta iniquidad y no haber reaccionado. He tratado de reparar, en la medida de mis posibilidades, el daño causado. He pedido perdón a Dios muchas veces por haber sido tan ciego y haber faltado tanto a mis “hermanos y hermanas” mientras estuve dentro. Sentía (siento) tristeza y arrepentimiento. Pero ahora, al ver las tonterías que se argumentan y el modo de hacerlo, repito !ME DA VERGUENZA DE HABER SIDO PARTE DE ESO¡ (De una carta a Opuslibros de Spider.6-9-2006).

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Los Traidores Al Opus Dei

diciembre 30, 2006

Ivan de ExOpus

Es normal que mientras estás en la Obra consideres como unos traidores a quienes la dejan. Cuando en las meditaciones o charlas se comentan los pasajes evangélicos de la defección de Judas, acto seguido, siempre, de manera automática, se habla de la vocación al Opus Dei, de que no podemos abandonar a Cristo, de que somos sus apóstoles, de que el camino del descamino comienza por ocultar a los directores cosas pequeñas que terminan con nuestra salida de la “Barca” de la Obra… A fuerza de escuchar esto de forma sucesiva (Judas traidor >>> Dejar el Opus Dei) y en múltiples ocasiones, hace que se establezca en nuestro subconsciente la asociación irracional e indeleble de que quien abandona la Obra comete la misma traición de Judas, y como consecuencia de ello que el Opus Dei y su Fundador son Cristo.

Hago un inciso. En los llamados medios de formación del Opus Dei se habla mucho de Dios, de la Iglesia, de Cristo, del Evangelio, etc. Pero en realidad no es cierto, ya que todo cuanto se trata sobre esos temas es para redireccionarlo inmediatamente hacia el Opus Dei y su Fundador (de la manera expuesta en el párrafo de arriba). Para el Opus Dei sólo es divino el Opus Dei, por lo que todo lo dicho por el Espíritu Santo en las Sagradas Escrituras solamente puede referirse al Opus Dei.

Volvamos a nuestro tema, lo esencial de la Obra de san Josemaría era que la Iglesia reconociera la dignidad del laico, que dejara de considerarle como un segundón de los clérigos.

El sucesor de san Josemaría, don Álvaro del Portillo, aprovechando el pontificado de un Papa que les era favorable siente una premura desatada para conseguir la figura jurídica definitiva del Opus Dei. Con esa precipitación acepta para siempre lo inaceptable para aquel espíritu fundacional: consiente que los laicos no formen parte esencial del Opus Dei sino que sean simples cooperadores (orgánicos) suyos. Y todo lo que quiso implantar su Fundador para elevar la dignidad del seglar es vendido por monseñor del Portillo por el plato de lentejas de poder mirar de igual a igual a cualquier obispo titular de una diócesis de la Iglesia.

¡Esto sí que es una traición al Opus Dei!

Los verdaderos Judas del Opus Dei no son los que se van de la Obra sino quienes desde dentro vendieron su espíritu fundacional por «treinta monedas de plata». Por tanto, según lo visto, se puede afirmar (porque está objetivamente demostrado) sin opinar (ya que no es un juicio subjetivo) y denunciar (pues es hacer público un delito contra el espíritu fundacional) sin calumniar (pues no es falso lo que se manifiesta) que los verdaderos Judas del Opus Dei son don Álvaro del Portillo y quienes entonces colaboraron con él.

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APÉNDICE: Un Estudio Documental Sobre El Tema

Veamos el espíritu fundacional del Opus Dei según san Josemaría (las mayúsculas están puestas por mí):

EL OPUS DEI ES UNA ORGANIZACIÓN INTERNACIONAL DE LAICOS, a la que pertenecen también sacerdotes seculares (una exigua minoría en comparación con el total de socios). (Conversaciones con Mons. Escrivá de Balaguer, punto 24.)

Quiero hacer notar, porque es una realidad muy importante, que esos socios laicos del Opus Dei que reciben la ordenación sacerdotal, no cambian su vocación. […] LA ORDENACIÓN SACERDOTAL NO ES, POR ESO, EN MODO ALGUNO UNA ESPECIE DE CORONACIÓN DE LA VOCACIÓN AL OPUS DEI: es una llamada que se hace a algunos, para servir de un modo nuevo a los demás. Por otra parte, EN LA OBRA NO HAY DOS CLASES DE SOCIOS, CLÉRIGOS Y LAICOS: TODOS SON Y SE SIENTEN IGUALES, y todos viven el mismo espíritu: la santificación en el propio estado (Ibíd. p. 69).

Y lo que don Álvaro permitió:

Con el fin de promover una conveniente distribución de los presbíteros o de llevar a cabo peculiares obras pastorales o misionales en favor de varias regiones o diversos grupos sociales, la Sede Apostólica, oídas las Conferencias Episcopales interesadas, puede erigir PRELATURAS PERSONALES QUE CONSTEN DE PRESBÍTEROS Y DIÁCONOS DEL CLERO SECULAR (Canon 294 del Código de Derecho Canónico).

Mediante acuerdos establecidos con la prelatura, LOS LAICOS PUEDEN DEDICARSE A LAS OBRAS APOSTÓLICAS DE LA PRELATURA PERSONAL; pero han de determinarse adecuadamente en los estatutos el MODO DE COOPERACIÓN ORGÁNICA y los principales deberes y derechos anejos a ella. (Ibíd., Canon 296).

—oOo—

Aquí sólo hemos tomado un botón de muestra del sentir unánime de san Josemaría sobre el tema. Como hemos leído, el Opus Dei según la mente de su Fundador es una organización internacional de laicos, a la que pertenecen también sacerdotes seculares. Ahora, por el contrario, es una institución de la Iglesia formada exclusivamente por presbíteros y diáconos (sacerdotes), y en la que los laicos mediante un vínculo contractual pueden dedicarse a las obras apostólicas a modo de cooperadores (orgánicos) suyos.

Para san Josemaría ordenarse sacerdote no es una coronación de la vocación al Opus Dei, pues en la Obra no hay dos clases de socios, clérigos y laicos: todos son y se sienten iguales. Y tras lo que don Álvaro permitió el Opus Dei ni siquiera está formado por dos clases, sólo hay una: la de los sacerdotes, ya que los laicos no pertenecen al Opus Dei, simplemente cooperan (orgánicamente) con él.

Conclusión: Como se demuestra documentalmente, don Álvaro traicionó el espíritu fundacional del Opus Dei cuando permitió que se transformara en el tipo de Prelatura Personal que es.

Iván

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Nuevo Boletín Mensual

diciembre 30, 2006

Nombre del Boletín: «ExOpus: Los Otros Del Opus Dei».

Dirección del Grupo: www.domeus.es/groups/exopus

Descripción: Boletín mensual para difundir el índice de los libros y escritos importantes sobre el «Otro» Opus Dei (con una breve reseña) aparecidos en Internet durante el mes anterior (no sólo los de ExOpus).

Con una periodicidad variable se mandarán números extraordinarios con objeto de que al final quede reseñado todo lo existente sobre el tema (añadiéndose de esta manera al primer envío, poco a poco, lo publicado con anterioridad a él).

No se descarta en el futuro la ampliación a otro tipo de noticias y servicios.

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Ivan de ExOpus

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Experiencia En La Secta (V)

diciembre 28, 2006

Steven Hassan.

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7. La manipulación mediante el miedo y la culpa

El miembro de una secta llega a vivir dentro de un ámbito delimitado por el miedo, la culpa y la vergüenza. Los problemas son siempre una falta del adepto, y se deben a la debilidad de su fe, a su falta de comprensión, a «padres malos», a espíritus perversos, o lo que sea. Se siente constantemente culpable por no dar la talla. Llega a creer que «el demonio» le persigue.

En todas las sectas destructivas que he conocido, el miedo es el principal motivador. Cada grupo tiene su propio diablo particular agazapado a la vuelta de la esquina que espera a los miembros para tentarlos y seducirlos, para matarlos o volverlos locos. Cuanto más vivo y tangible es el demonio que la secta puede conjurar, más intensa es la cohesión que alimenta (Steven Hassan, Combatiendo el control mental de las sectas. Capítulo 5).

—oOo—

En la Obra constantemente te sientes culpable por no dar la talla. Así lo instituyó el Fundador: Conviene mucho que deis ocupación a la gente: es parte de la formación el que tengan una responsabilidad, pequeña o grande. Por eso, al que pueda hacer como cinco, hay que pedirle como ocho: si no, se pierden (Punto 84 de la Instrucción Para Los Directores. Josemaría Escrivá, 31-V-1936). Al exigirte constantemente y en todo más de lo que puedes dar (apostolado, proselitismo, normas de piedad, etc.), nunca concluyes las tareas, por lo que siempre te consideras culpable.

Los miedos se infunden haciendo que los suyos consideren al Opus Dei y a su Fundador como a Dios, por lo que quienes les abandonan están condenados a ser unos infelices en esta vida y en la otra (ver «Dios No Castiga Por Dejar El Opus Dei»).

Iván

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Qué Aburrido Será El Cielo Para Los Del Opus Dei

diciembre 26, 2006

Me ha venido a la cabeza como describen en las meditaciones y charlas del Opus Dei la estancia en el Cielo de los suyos después de haber muerto dentro de la Obra. Te dicen, poniendo cara de tontos, casi cayéndoseles la baba por el estado de éxtasis que quieren imitar; que el Cielo será una infinita tertulia con el Padre [el fundador del Opus Dei, no con Dios], con la abuela [la madre de Escrivá, no la tuya] y con tía Carmen [la hermana del fundador, no la de tus padres].

Ahora lo pienso y no me es imaginable más aburrimiento para toda una eternidad. Si se dieran cuenta de lo que predican comprobarían que eso define mejor al Infierno que al estado celestial.

Pero claro, como ellos han de considerar a su Fundador como al mismísimo Dios, no hay forma de que cambien esa predicación, a pesar de lo absurda que es.

Ivan de ExOpus

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Mi Primer Testimonio Público Sobre El Opus Dei

diciembre 22, 2006

Ivan de ExOpus

Por su parte, Enrique L. (nombre también ficticio), que fue agregado unos 30 años, señala: ‘A mí me ganaron primero por el corazón y luego por la cabeza, y de la misma forma me perdieron. El corazón me lo quemaron enseguida, cuando comprendí que la amabilidad y la bondad con que me trataban cuando querían captarme no eran sino hipocresía en estado puro. Pero la cabeza tardó más en convencerse. El revulsivo fue la compra prohibida y la posterior lectura de un libro de Steven Hassan, Cómo combatir las técnicas de control mental de las sectas. Ahí se hablaba de cuatro controles: de pensamiento, de sentimiento, de la conducta y de la información. Los cuatro los sufrí en el Opus. Fue entonces cuando decidí irme’. Eso, afirma, le costó perder su trabajo y una difícil reconversión profesional. En el camino, quedó su fe en la Iglesia, aunque cree en un Dios que ve como ‘entidad organizadora del universo’ (La vida en el Opus y después del Opus. El País, Madrid, 13 enero 2002, Luis Matías López).

Va a hacer cinco años que hice esa declaración sobre el Opus Dei (Enrique L., es Iván). Una de las razones por las que me inscribí en la Obra fue para ayudar a los demás a santificarse. Y luego descubro que el Opus Dei es una estafa. Mas siempre he sentido muy vivo ese espíritu primigenio de ayudar al prójimo en sus necesidades. Cuando a través de un amigo de un amigo mío ese periodista se puso en contacto conmigo, no sólo no tuve inconveniente en dar mi testimonio, sino que lo vi (y lo sigo viendo) como una obligación grave para con Dios (cuyo Santo Nombre es utilizado para engañar), para con la Iglesia (indirectamente perjudicada) y para las personas corrientes a las que la Prelatura emplea como meros instrumentos de usar y tirar.

Lo que el periodista malinterpreta es que en el camino, quedó su fe en la Iglesia, aunque cree en un Dios que ve como ‘entidad organizadora del universo’. Le hablé de Dios como organizador del Universo, de la Iglesia parcial de cada momento histórico que está sujeta a errores y pecados por no ser la Total, la que Cristo promete como Perfecta. Y de toda esa charla el periodista dilucidó que había perdido mi fe en la Iglesia (la Total, Verdadera y Santa) en vez de en la temporal que nos ha tocado vivir, que es a la que yo me refería. Para ahondar más en los distintos tipos de Iglesia remito al lector a mi trabajo previo: «La Iglesia que comulga con el Opus Dei».

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