Psiquiatras Y Opus Dei

enero 23, 2007

Ivan de ExOpus

Hace unos 30 años (sobre 1975) un psiquiatra (no del Opus Dei) que se había especializado en la Universidad de Navarra me expuso con todo lujo de detalles que en la década de los sesenta el director del Departamento de Psiquiatría de dicha Clínica envió un informe al Padre (a Escrivá, no a Dios Padre) sobre los múltiples aspectos patógenos (engendradores de enfermedad) y patológicos (enfermizos) de la forma de vida de los de la Obra, acompañados de los respectivos consejos para evitarlos.

Como ejemplo, recuerdo que me explicó el «síndrome de la numeraria de 35 años» que —según él— sólo se da en las mujeres solteras de la Obra. Ese mal consiste en depresiones y / o enfermedades psicosomáticas que se producen en las célibes del Opus Dei alrededor de esa edad por no encontrar salida a la situación de vivenciar que se les disipan las posibilidades de ser madres sin la contrapartida de sentirse felices en donde están.

Siguiendo la exposición de dicho psiquiatra, el fundador del Opus Dei hizo caso omiso de esos informes y les respondió a quienes se los enviaron que o a callar o a perder su trabajo.

Y entonces, todos los componentes del Departamento de Psiquiatría de la Universidad, en bloque, se fueron voluntariamente. Y además los que eran del Opus Dei dejaron la Obra.

Cuando me lo contó eran unos acontecimientos recientes por lo que me dio toda suerte de datos (nombres, fechas, etc.) que no recuerdo (yo entonces era un fanatizado más de la Obra y pasé directamente a considerar lo que me narraba como una sarta de calumnias, sin pararme ni un instante a investigar la verdad que había en ello; tal y como ahora hacen otros del Opus Dei con lo que yo les cuento).

Es curioso que las fechas en las que supuestamente ocurrió todo esto coinciden con la salida brusca y traumática de la Obra de Antonio Pérez Tenessa. ¿Estarán relacionados ambos acontecimientos?

He intentado localizar a ese médico, mas no lo he conseguido. Sí alguien puede corroborar o aportar algo a estos hechos (que considero muy importantes), le animo a que lo haga.

Iván.

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NOTA: Pulsar aquí para leer una respuesta de Alberto Moncada a este escrito.exopus.jpg


El Silencio Del Opus Dei (II)

enero 10, 2007

Ivan de ExOpus

Las mentiras, calumnias y difamaciones tan sólo pueden beneficiar a una institución noble y digna, puesto que posee la verdad, y la verdad siempre acaba por imponerse. Estos grupos se defienden y prueban el error de los ataques injustos de que son objeto, lo que termina haciéndoles más fuertes que antes.

Quienes deben temblar son aquellas corporaciones que para medrar hunden sus cimientos en la mentira, las que hacen de las dobles verdades y de las falsedades su alimento; ya que carecen de pruebas y de fuerza para contrarrestar a quienes sacan a la luz su hipocresía. Como les es imposible defenderse de las realidades que les dañan procuran silenciar por todos los medios a quienes las cuentan. Y cuando no lo consiguen sólo les queda una salida: callar. Eso sí, como la falsedad es su raíz, es fácil que inventen una falacia para justificar su silencio, tal y como que con esa conducta «imitan a Cristo cuando calló ante Herodes».

Mas Jesús sólo permaneció en silencio cuando los ataques que recibía lo eran contra su persona, no cuando afectaban a su misión.

¿Cómo puede ser posible que quien es el Camino, la Verdad y la Vida pueda permanecer impasible ante el descamino y la mentira que pueden llevar a la muerte a la comunidad que su Padre le encomendó?

Sí los que mandan en una institución pública callan ante las críticas que reciben, sólo puede ser debido a que es real lo que se dice sobre ellos, porque en caso contrario aportarían las pruebas precisas para demostrar la verdad.

¿Qué pensaríamos de un banco cuyos directivos guardan silencio ante la inculpación de insolvencia de la entidad o de un ministro que calla ante las afirmaciones de que sus funcionarios prevarican?

Sencillamente pensaríamos que las acusaciones son ciertas. Y nos echaríamos a reír si sus mandamás nos salieran con que enmudecen porque son tan santos que «imitan a Cristo cuando ante Herodes se mantuvo en silencio».

Es una máxima jurídica que quien calla otorga como ciertas las imputaciones de que es objeto.

Y cuando ante graves acusaciones una institución pública calla reiteradamente, eso significa, además, que no tiene intención de rectificar.

No quiero dañar injustamente a nadie por lo que procuro que todo cuanto manifiesto aquí esté cimentado en realidades objetivas, y por tanto demostrables. Ruego a quien descubra falta de fundamento en alguna de mi afirmaciones que me lo comunique, para que así pueda rectificar y, en su caso, pedir públicamente perdón.

Iván.

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Sobre El Aspirante Al Opus Dei

enero 7, 2007

Ivan de ExOpus

Cuando murió Escrivá, su sucesor, don Álvaro, nos escribió una carta en la que nos comunicaba que era Cofundador del Opus Dei todo aquel que hubiera pedido la admisión hasta el 26 de junio de 1975, día de dicho fallecimiento. Con ese comunicado estaba haciendo público que en la Obra se considera a alguien como de ella cuando pide la admisión (escribe una carta solicitándola, a partir de los 14 años y medio) y no en las incorporaciones jurídicas posteriores, tal y como pretenden hacer ver a quienes les achacan que admiten menores en su seno.

Y esa captación de casi niños fue tolerada por la Iglesia hasta 1982, momento en el que el Opus Dei es constituido Prelatura personal. Entonces la Santa Sede obliga, por ley, a que no sea admitida en la Obra gente tan joven. Su Prelado, en vez de rectificar, se inventa la figura del «Aspirante al Opus Dei» para seguir haciendo lo mismo que antes, esto es, poder seguir manipulando a chicos inmaduros (desde los mismos 14 años y medio de siempre).

En una ocasión, hace tiempo, un ilustre gobernante del Opus Dei me planteó, en privado, la siguiente cuestión:

-¿Quiénes piensas que perseveran más, los que pitan [pedir por carta la admisión al Opus Dei] antes de cumplir los 18 años o los que pitan después?

Yo respondí que los que piden la admisión siendo ya mayores de edad, pero no. El índice de perseverancia es mayor entre aquellos que han sido seducidos a temprana edad. Este dato constituye el gran acicate para continuar con el modelo de captación de menores. Y hay que presionar a los menores de edad, hay que ejercer una auténtica coacción. No invento, no interpreto, no opino; expongo lo que se dice de puertas adentro.

El argumento es el siguiente: si la sociedad presiona a la juventud para que se emborrache, para que se drogue, para que utilicen su cuerpo como un instrumento de placer, ¿por qué no vamos nosotros a presionar a los jóvenes sobre los que tengamos influencia para que piten? Así como la sociedad impone a un chaval que mantenga relaciones sexuales a temprana edad y eso es malo, ¿por qué nosotros no podemos imponerles algo que es para su propio bien: la vocación a la Obra? Porque la tolerancia no puede ser un juego: si nosotros tenemos que ser tolerantes con la inmoralidad imperante en la sociedad, ¿por qué hay quienes no aceptan nuestro proselitismo?, ¿acaso es legítimo presionar para el mal y no para el bien?

Sobran los comentarios (Sobre la nueva casta de directores mediocres del Opus Dei. escriBa).

La inmoralidad de esa actuación está muy bien explicada por Alien en su Blog «Ensayos Liberales»:

Es una frase muy oída que el fin no justifica los medios, que para conseguir algo bueno no se puede realizar un acto malo. Pero, ¿por qué es así?

La razón es que lo malo nunca se debe ejecutar, siendo indiferente el para qué se haga. Cuando no es lícita una obra no se puede justificar su realización apoyándose en lo bueno que traerá consigo después. Para la ética es indiferente que se mate para el enriquecimiento del asesino o para que mil familias no se queden en paro. Como esta prohibido matar, no lo podemos hacer nunca, por lo que es implanteable el fin bueno que lo pretende justificar (El Fin No Justifica Los Medios. Alien).

El que haya gente que manipule a niños para el mal no santifica que el Opus Dei lo haga para el bien. Siempre es perverso aprovechar la inmadurez de una persona para privarla de su libertad, tanto si se hace para llevarlos a la droga, como para que hagan visitas al Santísimo.

El ejemplo lo tenemos en Cristo que siempre enseñó, mas nunca coaccionó. Y a su semejanza han de comportarse quienes se quieran llamar y ser sus discípulos.

Por último, un razonamiento. Sí por definición de la Prelatura todo católico laico es un aspirante al Opus Dei, ¿para qué hacer que alguien lo solicite por escrito? Y, ¿por qué sólo se aplica ese invento de aspirante a los menores de edad, por qué no lo puede pedir también alguien de 58 años?

La respuesta está en que esa figura artificial encierra una trampa. La trampa de violar con ella las disposiciones de la Iglesia en materia de protección a la juventud, tal y como hemos visto.

Iván.

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