Las Etiquetas Del Opus Dei

febrero 19, 2007

Ivan de ExOpus

En las sectas totalísticas […] el adepto no necesita pensar por su cuenta porque la doctrina piensa por él. Es habitual que una secta destructiva cuente con su propio «lenguaje simplificado» de palabras y expresiones. Dado que el lenguaje suministra los símbolos que utilizamos para pensar, controlar ciertas palabras ayuda a controlar el pensamiento. Muchos grupos sintetizan situaciones complejas, las etiquetan, y después las convierten en frases hechas de la secta. Estas etiquetas, que son la expresión verbal del lenguaje simplificado, gobiernan la manera de pensar en cualquier situación.

En los Moonies, por ejemplo, siempre que uno tenía dificultades para relacionarse con alguien que estuviera por encima o por debajo en la jerarquía de la secta, se decía que era un «problema Caín-Abel». No importaba quién estuviera involucrado o de qué problema se tratara, era simplemente un «problema Caín-Abel».

El término en sí mismo dictaba cómo debía resolverse el problema. Caín tenía que obedecer a Abel y seguirle, en vez de asesinarle como estaba escrito en el Antiguo Testamento. Caso cerrado. Pensar de otra manera habría sido obedecer el deseo de Satanás de que el malvado Caín prevaleciera sobre el honrado Abel. Un pensamiento critico acerca de un mal paso del líder no podía atravesar este bloqueo en la mente de un buen adepto (Steven Hassan, Combatiendo el control mental de las sectas. Capítulo 5).

Una de las funciones de los medios de formación del Opus Dei es la de repetir incansablemente etiquetas del tipo de las descritas arriba por Steven Hassan para resolver con ellas cualquier realidad a la que el sujeto tenga que enfrentarse, evitando así que razone.

Cito alguno de esos clichés.

«Como un padre de familia numerosa y pobre». Con esta fórmula queda resuelta toda la problemática económica. Si pides cambiar de coche, pues no, hay que aguantar un año más con el viejo porque somos padres de familia numerosa y pobre y los tales mantienen su coche hasta que se les cae a cachos. Si haces un gasto extraordinario, como tomar un taxi en un imprevisto, entonces te cuentan que hay que prever las situaciones, porque somos padres de familia numerosa y pobre

Para contrarrestar su fragante secretismo: «La Obra es una familia y en toda familia hay cosas que no se airean, algunas que sólo conocen los padres, otras que comparten los hijos mayores, y muchas que son desconocidas por los más pequeños». Y también: «A un niño se le empieza dando leche, luego papillas y así hasta que puede comer de todo». Pero es que ante la sociedad civil y eclesiástica el Opus Dei no es una familia, sino una institución pública.

«Cuando los enamorados se regalen trozos de cemento y lingotes de hierro nosotros haremos lo mismo con el Señor», para justificar los gastos, a veces faraónicos, en objetos de culto en vez de emplearlos en las acuciantes necesidades humanas. Este tema lo trato con más profundidad en la entrada «Una Forma Muy Curiosa De Ser Pobres (VI)»

«Hogares luminosos y alegres», «En nuestros centros no hay lujo sino buen gusto» y «Nuestras casas se construyen con los mejores materiales por pobreza, para que así duren». Y con esas palabras anestesian las conciencias y dan material para contrarrestar a quienes acusan a los del Opus Dei de vivir en centros lujosos (que lo son).

«Es una conspiración más contra Dios, contra la Iglesia y contra la Obra» y «Los que atacan a la Obra son los mismos que atacan a la Iglesia» para neutralizar (sin analizar) la verdad o no que hay en las acusaciones de las que el Opus Dei pueda ser objeto.

«No se tiene trato con los que dejan la Obra por lo mismo que no se relacionan los que se divorcian». Y así se cargan toda la doctrina cristiana de la caridad y de la justicia para poder tratar como perros a aquellos que han dado sus energías y gran parte de sus vidas por el Opus Dei (ver Los Malditos Según El Opus Dei).

«Cuando pitamos [pedir la admisión al Opus Dei] le entregamos todo a Dios por lo que nuestro sueldo ya no es nuestro, es de la Obra antes de que lo cobremos, y por eso no lo podemos tocar». De esa forma tan chusca enajenan de raciocinio, voluntad y libertad para actualizar su generosidad al laico cooperador orgánico numerario o agregado del Opus Dei.

Nos cuentan que «es la contradicción de los buenos» cuando nuestros seres más queridos se ponen de uñas al conocer alguna de las anticristianas servidumbres de la Obra.

«Descansar no es no hacer nada sino cambiar de actividad» para justificar el secuestro al que eres sometido todos los veranos cuando en vez de reponer energías con el reposo (como hacen tus compañeros) te mandan el mes de vacaciones a ser mentalizado en una convivencia (muchos además estudian filosofía y teología) con un horario de tipo castrense

«Nadie va a una farmacia y se pone a tragar sin ton ni son las píldoras que se encuentra» es la fórmula que aplican para que sólo recibamos la información que la Obra quiera (control de lecturas, televisión, amistades, etc.).

Por último, pongo algunas etiquetas «universales» ya que el Opus Dei las usa en todo tiempo, circunstancia y lugar. Como botón de muestra, hace poco un ex numerario amigo que presenta un síndrome de fibromialgia (*) no diagnosticado mientras estuvo en la Obra me comentó que se las aplicaban a él cuando se quejaba de que no podía aguantar más:

«Tienes que pensar menos en ti mismo y darte más a los demás».

«En la Obra nuestro único derecho es no tener derechos».

«Te falta fe en los directores».

«Cuando pitamos le entregamos todo a Dios».

«En la Obra se puede mandar todo».

(*) El Síndrome de Fibromialgia imita la artritis, pero la diferencia es que no hay inflamación del espacio de las articulaciones. En cambio, es un estado muy doloroso con sensibilidad del tejido blando que conecta nuestras articulaciones, incluyendo los ligamentos, los tendones y los músculos. Comúnmente asociado con síntomas que incluyen: fatiga, somnolencia y dificultad para concentrarse. Pueden haber síntomas asociados de ansiedad o depresión.exopus-tomates-72.jpg

Anuncios

Una Forma Muy Curiosa De Ser Pobres (VII)

enero 2, 2007

<<<Anterior………………….Siguiente>>>

Tomado de «Luis Valls Taberner {5-VI-1926 25-II-2006}, El Banquero Que Leía La Biblia Todos Los Días». Magazine El Mundo 31-12-2006:

Se ha escrito mucho sobre la cuantía y el destino de su fortuna personal [del Numerario del Opus Dei Luis Valls Taberner]. Según la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Valls poseía el 0,04% del Banco Popular, equivalente a 60 millones de euros. Sin embargo, según Aparicio, «las acciones de su estricta propiedad equivalían a seis millones –un 10% de las que figuraban en la CNMV–, pues el resto pertenecía a personas que le pidieron que les representara en las juntas de accionistas». La heredera de esta suma fue la Fundación Fomento de Fundaciones, Fundación Internacional, [tras la que se encuentra el Opus Dei] que promovió junto a Rafael Termes, presidente de la Asociación de Banca Española, miembro del Opus Dei y directivo del Popular, fallecido en 2005. Cada año, el banco dona 22 millones de euros [más de tres mil seiscientos sesenta millones de las antiguas pesetas] a fundaciones vinculadas a la Obra.

[…]

Se preocupó de blindar su accionariado para preservarlo de ataques. De hecho, la Sindicatura de Accionistas del Opus Dei (14,3%) figura como el grupo accionista principal de la entidad, que pilota el barco gracias al respaldo de Allianz (9,6%) y el magnate luso Américo Amorim (6,66%).

Iván de ExOpus

<<<Anterior………………….Siguiente>>>

exopus.jpg


Nuevo Boletín Mensual

diciembre 30, 2006

Nombre del Boletín: «ExOpus: Los Otros Del Opus Dei».

Dirección del Grupo: www.domeus.es/groups/exopus

Descripción: Boletín mensual para difundir el índice de los libros y escritos importantes sobre el «Otro» Opus Dei (con una breve reseña) aparecidos en Internet durante el mes anterior (no sólo los de ExOpus).

Con una periodicidad variable se mandarán números extraordinarios con objeto de que al final quede reseñado todo lo existente sobre el tema (añadiéndose de esta manera al primer envío, poco a poco, lo publicado con anterioridad a él).

No se descarta en el futuro la ampliación a otro tipo de noticias y servicios.

Para suscribirse por e-mail: exopus-subscribe@domeus.es

AVISO: Se ha de confirmar la suscripción reenviando el e-mail que recibes para ese fin. A veces se pierde el mensaje original porque hay servidores que lo consideran spam y lo filtran. Por tanto, sí en un plazo prudencial no recibís dicho e-mail (10 minutos, por ejemplo), lo mejor es que vayáis a la Web de Domeus y os inscribáis allí ya que a las 24 horas el servidor destruye automáticamente los mensajes no confirmados (sí pasa ese plazo os tenéis que inscribir de nuevo).

Para suscribirse a través de la Web o para consultas:

www.domeus.es/groups/exopus

Para enviar mensajes al Grupo: exopus@domeus.es

Los mensajes que mandéis no se publican (ya que sólo se hace con el Boletín), pero son un medio para contactar con los administradores.

Para darse de baja por e-mail:

exopus-unsubscribe@domeus.es

NOTAS:

1. El e-mail que recibáis lleva adjunto el Boletín en formato de libro electrónico (puede verse como una página Web en cualquier ordenador, sin necesidad de ningún otro programa). Para leerlo basta con hacer doble clic sobre él.

2. Los datos que aportéis en la inscripción (dirección de correo, nombre, etc.) son «absolutamente» confidenciales.

3. Por las fechas navideñas en que nos encontramos, y en espera de tener un número suficiente de suscriptores, el primer Boletín conteniendo las novedades de diciembre se enviará el día 7 de enero de 2007 a las 20:00 horas de España. Los siguientes se mandarán el día 1 de cada mes a las 07:00 horas.

4. Los suscritos pueden acceder a los envíos a través de la Web del Grupo en Domeus (antes hay que completar la inscripción allí), también se puede elegir leerlo (o descargarlo) en ese lugar y no recibirlo por e-mail.

5. El que tenga intención de suscribirse, que lo haga cuanto antes.

Ivan de ExOpus

exopus.jpg


El Opus Dei No Me Parece Cristiano

diciembre 27, 2006

Carmen Gil Toledo.

A mí me parece que el Opus no es cristiano, esto lo he visto siempre.

Sí, hablaban de Jesús, pero siempre a continuación del padre. El verdadero seguidor de Jesús era él. Yo era una mujer piadosísima. Ahora soy menos, pero era una mujer de un amor a Cristo, muchísimo. Entonces a mí se me llenaba el alma con Jesús y tenía un deseo enorme de que me hablaran de él. Pero siempre me venían con “el padre”.

¿Pero aparte de todo esto, cómo se comentaba el Evangelio?

Por ejemplo, el Evangelio de la Magdalena en el que le daba al Señor todos sus perfumes:

-Aquí según este Evangelio, todos los bienes son para la Obra. Hay que darlo todo. Absolutamente todo.

El Señor era amigo de los ricos, nos decían, pues iba a comer con José de Arimatea, que era rico, e iba a comer con Nicodemo, también rico.

Él tenía amigos ricos. Entonces las riquezas no son malas, ni muchísimo menos. El dinero es un medio de apostolado. Por ejemplo, a las supernumerarias se les decía que vivieran según el espíritu del Evangelio, cada uno según la posición social que le corresponde: las sirvientas, como sirvientas, el rico, como rico, las señoras como señoras, e igualmente los marqueses. Y, después, el apostolado desde arriba. “A los peces siempre se les pesca por la cabeza”.

Como dice Jesús, desde lo alto atraeré hacia mí todas las cosas. O sea, cuanto más alto estemos, más podremos atraer.

La altura, el poder, es el lugar propio para el apostolado. Bueno, esa manipulación era constante. Entras, pues, porque te parece que estás llevando una vida frívola, que no haces suficiente. A mí, el Evangelio me ha llamado poderosamente la atención desde pequeña, en el colegio nos obligaban a estudiarlo de memoria, y me lo sé de memoria.

Pues un buen día dije a mis compañeras del Opus:

-“Ya llevamos aquí bastante tiempo. Para mí hay un Evangelio que es como un mazazo en la cabeza, aquel que dice: ‘tuve hambre y me disteis de comer, venid benditos de mi padre, porque tuve hambre y me disteis de comer, y tuve sed y me disteis de beber’. Y eso no lo hacemos. O “estuve preso y me vinisteis a ver”. No un preso político, que son casta aparte, sino un preso delincuente. Y nosotras tendríamos que estar yendo a ver a los delincuentes”.

-De ninguna de las maneras puedes tú hacer interpretación del Evangelio. La interpretación viene dada por la Obra, tú te atienes a lo que “el padre” y nosotros decimos del Evangelio. Tú no hagas lecturas del Evangelio.

O sea que sí, era obligatorio leer el Evangelio todos los días, pero como si no lo leyeras. El otro día me lo discutía un catequista:

-“Sí que se lee el Evangelio, le dije, pero no para llevarlo a la práctica, sino como oración, como obligación de leer un cuadrito todos los días, pero lo de la vida es otra cosa, no tiene nada que ver.

En unas conversaciones en Molino Viejo, una numeraria nos habló un día de la caridad. Yo fui a decirle, que me había parecido que era la primera vez desde que estaba allí, que oía hablar de la caridad como correspondía. Porque esta persona llegó a meterse con los abrigos de piel, de visón, de tanto lujo, considerando que aquello era un insulto. Entonces yo dije: esta es la mía, por fin oigo hablar de algo que tiene alguna coherencia y fui a decirle:

-“Enhorabuena, me ha parecido estupenda tu charla, por lo menos es la primera vez que oigo algo de esto”.

-¿Sí?, pues me acaban de hacer una amonestación: que no vuelva a nombrar más los abrigos de visón, ni cosas parecidas.

Esta mujer, me acuerdo perfectamente, estaba abrumada.

-¿Tú crees que he estado bien?

-Has estado estupendamente, además, eso no lo oímos “nunca” en el Opus, en ninguna charla, y me parece que es por ahí, por donde hay que empezar, y hay que llevarlo a la práctica (El Opus Dei No Me Parece Cristiano. Carmen Gil Toledo).

exopus-tomates-72.jpg


Sólo Les Interesa El Dinero

diciembre 21, 2006

[Diálogo entre la directora y Carmen Gil Toledo, la protagonista de este testimonio, nada más entregarle la carta por la que pide la admisión al Opus Dei:]

—Estupendo, ya verás. El espíritu de la Obra te va a encantar—.Y me saca un talonario.

—Mira, esto es para tu aportación mensual, aquí pones tú lo que vas a dar cada mes.

Sin más preámbulos. Entonces, yo que siempre he sido clara, y que en aquella época estaba bastante mal económicamente, y que además me había metido a ayudar a unas señoras mayores, y me había comprometido, le digo:

—Mira Josefina, yo tengo estas señoras mayores, y no las puedo dejar. Yo no puedo aportar más cantidad.

—Bueno, bueno, es que tú a esas señoras las tienes que dejar.

—Pero, ¿cómo voy a dejar a estas señoras en la estacada habiéndome comprometido?

—No, mira, de eso ya se cuidarán tu madre, tus tías, a las que les encanta ese tipo de caridad. Tú no tienes que hacer nada de eso en la Obra.

Era un signo para haberme levantado y marcharme, pero como vas con esa cosa de que la voluntad de Dios… Esto fue el primer día. Salí de allí con una tensión enorme. No era lo mío, y no obstante, estuve cinco años dentro.

Estuve incómoda todo el tiempo. Estaba interpretando que la voluntad de Dios estaba por encima de mi incomodidad. La primera vez que nos reunimos, nos tocó ir a una casa fabulosa de una supernumeraria. Éramos un grupo de unas diez con una directora espiritual, con la que teníamos que hacer una confidencia. Toda tu vida tenías que ponérsela delante: lo que leías, lo que hacías, todo. Así, conocían cómo mangonear a tus hijos, a tu marido, a tus amigos. Y había que tener 45 hijos. Todo me sentaba mal. Una vez por semana nos reuníamos el grupo en “círculo de estudios”, pero no estudiábamos nada. Todo se reducía a recibir dos charlas: una sobre el evangelio, y otra sobre la caridad. Pero una caridad que no tenía nada que ver con la práctica, de una caridad celestial, vaporosa

[…]

Llega un momento en que te das cuenta de que en todas estas reuniones, la finalidad es meditar, rezar y finalmente sacar dinero:

-Mirad, necesitamos medio millón de pesetas, este grupo tiene que traer medio millón de pesetas en diez días.

-Pero, ¿cómo?

-Tendréis algún tío rico, algún tío banquero, tíos de esa clase social, seguro que los tenéis.

Entonces, cada grupo tenía que reunir ese medio millón de pesetas. Y lo conseguía, estas señoras se ponían todas a buscar el dinero, al tío banquero, al amigo rico, a quien fuera, a pedir, venga a pedir. Yo no pedía nunca, porque a mi me da mucha vergüenza pedir dinero y no lo hice. En eso actuaba a mi aire. Estas señoras se dedicaban a hacer tómbolas, me acuerdo de una que tenía el marido que era importador y le quitaba manteles que traía de China o de no se dónde, y los vendía a unas amigas. Iban de puerta en puerta, llegaban a hacer las cosas más peregrinas. Cuando terminaba el plazo, aquellos grupos traían el medio millón de pesetas, y algunos muy por encima.

-Fíjate, el grupo de fulanita, ha conseguido más de medio millón y nosotras aquí estamos sin más que el medio millón.

Unas tonterías tremendas para señoras que peinábamos ya canas, con casi cuarenta años; además, no teníamos ni idea de la finalidad de ese dinero. Porque tú, cuando sacas dinero y sabes que es para el pobre de la esquina o para alguien que está poco menos que muriéndose, vas y vendes lo que sea. Aquí no. Recaudado el medio millón, empezaba otra campaña. Total que no hacíamos más que traer dinero y más dinero.

Entonces, te sentabas un buen día y decías, aquí la única finalidad es el dinero, no estoy haciendo nada por nadie, por ningún pobre, ni siquiera por los pobres que yo tenía. Había que ayudar sólo a la Obra. Todo lo demás había que olvidarlo. El lavado de cerebro era completo. De modo que gente que habías conocido que querían hacer cosas por los demás se volvían en contra pero, en contra furiosamente, en contra de todo lo que fuera caridad con personas ajenas a la Obra. Recuerdo, la mujer de limpieza del sitio donde yo trabajaba. La dueña era una amiga mía supernumeraria y el marido era también supernumerario. A esta señora terminaron por ponerla a fregar, después no les bastó eso, terminaron echándola a patadas, la mandaron con el cielo arriba y la tierra abajo. Hasta que no la pusieron en la calle, no pararon, con el paro y sin familia, van al degüello con quien no es de la Obra (El Opus Dei No Me Parece Cristiano. Carmen Gil Toledo).

exopus-tomates-72.jpg


Una Forma Muy Curiosa De Ser Pobres (VI)

diciembre 16, 2006

Iván.

(La siguiente carta fue enviada por Tomás Castañeda como comentario a «Una Forma Muy Curiosa De Ser Pobres (II)». A continuación va mi respuesta.)

Algunas apreciaciones pues veo que son la mar de objetivos:

1. Si no son capaces de entender que lo máximo que podamos entregar al culto de Dios es nada comparado con Dios y Ustedes lo traspolan a una falta de pobreza, a las claras, marca sin duda que no hay fe en ustedes para adorar la presencia real de Cristo en la Eucaristía.

2. Asomen la cara a ver el arte sacro en Perú, en las catedrales antiguas de México, en Europa y por favor no vayan a decir que también fue iniciativa del fundador del Opus Dei,

3. Es simple cuestión de enfoques: para ir a una cena de gala, debo ir con traje de gala, si soy consciente de ello, iré con un buen traje de gala, si es solo un trámite, rentaré el traje de gala y lo regresaré terminada la función, si en el caso que les preocupa tanto, es un insulto a la pobreza, vamos Ticos, vamos, dejen que los demás lo pasen bien. Entiendo que el Fundador del Opus Dei murió en 1975, he estado ante sus restos rezando, ya ven, soy así de mocho, y no veo que haya nada de lujo, sí hay buen gusto y muuuuucho cuidado por el local, que no para de atender peregrinos o visitas: el mármol es material corriente en Italia, los almohadones del presbiterio son de factura corriente, las bancas igual: ¿pero el oratorio del Padre?

4. Para una persona con fe, quiso que se hiciera lo mejor de lo mejor, ese quiso ser el legado a los que venimos detrás: amar con obras, lo bueno es que todavía no son Ustedes mayoría que se regalan sacos de cemento para expresar su amor, cuando lo hagan, cambiaremos nosotros, pero eso sí, mayoría.

5. Ánimo ticos queridos, levanten la cara y olviden lo amargo que fue para Ustedes una etapa de su vida, los queremos mucho, de verdad y les deseamos lo mejor de lo mejor en las Navidades.

Un fuerte abrazo,

Tomás

Espero respuestas, ojalá….

—oOo—

Aquí van mis respuestas, las que usted dice que espera:

a) La Fe en Cristo nos lleva a verle, no sólo en la Eucaristía, sino sobre todo en cada uno de los hombres, tal y como nos enseñan las Sagradas Escrituras, por ejemplo en estos versículos:

Entonces los justos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos? ¿o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos huésped, y te recogimos? ¿o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y te fuimos a visitar? Y respondiendo el Rey, les dirá: En verdad os digo que cuando lo hicisteis con uno de estos mis hermanos pequeños, a mí me lo hicisteis (Mt. 25: 37-40).

Y Jesús llamando a sus discípulos, dijo: Tengo lástima de la gente, que ya hace tres días que perseveran conmigo, y no tienen qué comer; y enviarlos ayunos no quiero, porque no desmayen en el camino (Mt, 15,32).

Si alguno dice, Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Porque el que no ama a su hermano a quien ve, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ve? (1Jn. 4, 20).

Olvidarse de eso y cargar las tintas en emplear el dinero en el culto, de forma faraónica, justificándolo con que se hace por Fe en la Eucaristía… es sencillamente una excusa para vivir a espaldas de las necesidades del prójimo, para comportarse como un rico egoísta que quiere hacer creer a lo demás que es un santo (y además pobre).

Le expongo un testimonio reciente, de los muchos que hay, sobre como el Opus Dei desatiende las necesidades de los suyos cuando hay gastos de por medio:

El motivo de la venta del anillo es por el penoso e injusto trato que sufrí en los difíciles momentos de mi permanencia en la institución, el injusto trato durante mi salida, y porque las directoras no permitieron firmarme el paro; salí sin ningún dinero con 33 años [permaneció dentro 19 años, desde los 14] para enfrentarme con el mundo, y sin fondos para abrirme paso. Como el tratamiento antidepresivo debía suprimirse escalonadamente, no estaba en condiciones para trabajar.

Me acogieron mis padres, quienes repararon mi dentadura inferior, pues por un accidente de la infancia perdí cuatro dientes de la mandíbula. La ortodoncia fue muy cara, motivo por el que durante toda mi vida en la Prelatura no consintieron pagarme una prótesis, tal vez porque, según ellos, si tu familia carece de medios económicos para afrontar un asunto personal, la Obra tampoco lo hace. Sin embargo, no tuvieron en cuenta que el amor va más allá de la clase social a la que una pertenece, pues quien ama da sin límites («Fuente»).

Siguiendo las palabras de Jesús, Él no dice de nadie que se vaya a salvar por el dinero que empleó en los objetos sagrados, mas sí por lo que gastó en dar de comer al hambriento, de beber al sediento, ropa al desnudo, hospedaje al sin techo, medicinas al enfermo… y podemos añadir que también los que emplean el dinero en arreglar la dentadura y ayudar económicamente a una chica a quien captaron cuando era una niña de 14 años y que tuvieron trabajando como una esclava en labores domésticas durante los 19 siguientes, hasta que muy enferma y agotada tuvo que marcharse.

Los tópicos que usted me pone en su carta son parte del elenco de clichés que se dan en las charlas de formación de la Obra para que contestemos con ellas, como autómatas, a quienes nos pregunten, evitando así que podamos pensar por nosotros mismos (hace 40 años me las contaron a mí y, por verlas entonces como dogmas de Fe, se las repetía como un loro a la gente; tal y como usted hace ahora conmigo).

Por tanto, le respondo rescribiendo su frase: Si no es capaz de entender que lo máximo que podemos entregar a Dios lo es a través de sus hijos, ayudándoles en sus necesidades, y lo extrapola a una falta de fe en Dios porque ese dinero no se emplea en objetos de culto, a las claras, marca sin duda que no hay en usted fe en el verdadero mensaje de Cristo.

b) Hasta cierto punto uno puede hacer lo que quiera con su dinero, con el que ha ganado en un trabajo noble, o el que ha recibido en herencias. Porque es suyo y no ha de dar cuentas de él a nadie. Y si alguien desea emplear esos bienes en objetos de culto, pues me parece muy bien, ya que su decisión no afecta a terceros. Ahora, lo que considero intolerable es que mientras los de la Obra malvivían en una España de posguerra, y que además hacían cuestaciones económicas con quienes pillaban por delante, explicándoles que era para el desarrollo del Opus Dei, y que muchas de esas personas dieron dinero pensando que con él cubrirían las necesidades básicas de los de la Obra… y que entonces vaya el Fundador y emplee millones de esos dólares en un oratorio exclusivo para él, y muchos más millones para construirse un alcázar faraónico en donde vivir y del que nada tienen que envidiar las capillas y palacios de los reyes del Bizancio más esplendoroso, y todo eso a espaldas de quienes dieron el dinero. ¡Eso sí que no es de recibo!

c) «Esta custodia se encuentra en Roma en la sede central y se sigue utilizando en las bendiciones de la Iglesia Prelaticia. Escrivá viajó a Pamplona en 1960 para no sé qué acto de la Universidad y para pasar un poco la mano por el lomo a la familia que había puesto la pasta y las joyas y, acto seguido, exigió que se la mandaran a él. La única solución que quedaba era sustituir la original por una copia, con piedras falsas… porque el padre se había encaprichado de la pieza. Y así hasta hoy: en Aralar se encuentra la copia y en Roma la original» (Fuente). Si el Fundador empleara ese dinero por Fe en la Eucaristía, por darle lo más que se pudiera a Dios, como usted indica, entonces le habría dado lo mismo que se le rindiera ese culto en Pamplona, en Burgos, en Lima o en Roma. ¡Pero no!, él se encapricha de esa joya y se la lleva para su contemplación exclusiva. Y no sólo no se conforma con rapiñarla de la Universidad de Navarra, con el desconocimiento de quienes habían puesto la pasta y las joyas para que estuviera allí, sino que les engaña y a sus espaldas sustituye la original por una copia, con piedras falsas, para que cuando fueran a verla se creyeran que era la que ellos donaron. ¿Actuar así es propio de un hombre con Fe en la Eucaristía, o más bien de un estafador que emplea el santo nombre de Dios para lograr sus caprichos personales?

Le dejo a usted la contestación a esa pregunta.

d) Dice en su escrito: Asomen la cara a ver el arte sacro en Perú, en las catedrales antiguas de México, en Europa y por favor no vayan a decir que también fue iniciativa del fundador del Opus Dei. Lo que hicieran con sus vidas los que realizaron esos gastos en el culto en vez de emplearlos en promocionar y ayudar a los hombres en sus necesidades, es algo entre ellos y Dios. Pero es que lo que hagan los demás nunca es un criterio para obrar rectamente. Si nos dieran el dato de que el 90% de las mujeres han abortado alguna vez en su vida, eso no puede mover a una joven a “santificar” que le practiquen a ella un aborto. Por lo mismo, no podemos justificar el comportamiento del Fundador del Opus Dei comparándolo con lo que otros han hecho.

e) Usted ha dado en el clavo cuando dice que es simple cuestión de enfoques: para ir a una cena de gala, debo ir con traje de gala, si soy consciente de ello, iré con un buen traje de gala, si es solo un trámite, rentaré el traje de gala y lo regresaré terminada la función. Esa es la clave: no son de recibo esos gastos suntuosos en un oratorio para el uso exclusivo de una persona (vea también el testimonio sobre el oratorio del Padre), mas quizás si que lo sean para una catedral utilizada por miles de personas.

f) Todavía no son Ustedes mayoría que se regalan sacos de cemento para expresar su amor, cuando lo hagan, cambiaremos nosotros, pero eso sí, mayoría. Tiene usted toda la razón, no son mayoría los que regalan sacos de cemento a quienes aman, pero tampoco lo son quienes emplean en suntuosos presentes el dinero con el que deben alimentar a sus hijos. Lo habitual y en eso si que somos una inmensa mayoría es que de lo sobrante de los gastos familiares necesarios (colegio de los niños, alimentación, electricidad, etc.) es de donde tomamos el dinero para agasajar con joyas a quienes amamos; mas no al revés, como hizo san Josemaría.

Y si en su visita a Roma no vio lujo en los centros de la Obra, pues entonces vuelva y mírelo de nuevo. Por ejemplo pida que le enseñen toda la casa central del Opus Dei… y después me cuenta si hay o no lujo en ella.

J) Ánimo ticos queridos, levanten la cara y olviden lo amargo que fue para Ustedes una etapa de su vida, los queremos mucho, de verdad y les deseamos lo mejor de lo mejor en las Navidades. Pues muchas gracias por su cariño, pero no es extensivo a los del Opus Dei con quienes conviví durante 35 años. Por ejemplo, uno de ellos, a quien conocía desde los 16, con quien estuve en el mismo centro 25, dueño de la empresa en donde trabajé durante mis últimos 10 años en la Obra (tiempo en el que él me decía que estaba encantado con mi trabajo); pues bien, dejo el Opus Dei y a los cuatro meses me echa de la empresa, sin la mínima compensación económica, sin explicaciones, sin darme píe a rectificar en el caso de que no estuviera de acuerdo con mi conducta profesional, aprovechando el momento en el que un familiar mío se hallaba gravísimamente enfermo y por lo que yo no tenía ni la suficiente fuerza física ni mental para responder… y eso lo hizo uno del Opus Dei que dice que se santifica en los deberes ordinarios del cristiano, que hace una hora de oración al día, que se confiesa semanalmente, que reza las tres partes del rosario, que asiste a misa cada mañana… alguien para quien yo era su prójimo (próximo) y del que yo pensaba que era mi amigo. Y eso porque me fui de la Obra. Y los directores del Opus Dei a quienes recurrí se lavaron las manos como Pilatos aduciendo que en los asuntos profesionales de los de la Obra ellos no se meten. ¿Cómo puede ser que en asuntos de justicia y caridad se inhiban los directores de una empresa que en teoría se proclama de Cristo y buscadora de la santidad en medio del mundo? Y como dice el refrán: entre todos la mataron, y ella sola se murió.

En fin, Tomás, me alegro mucho de que usted no sea así. Yo también le deseo de todo corazón mucha felicidad en las Navidades y en el resto de su vida. De hecho, si no buscara su felicidad y la de aquellos del Opus Dei que me puedan leer, la de sus padres, la de quienes se acercan a la Obra…, no gastaría ni mi tiempo ni mis energías escribiendo aquí.

Iván

<<<Anterior ………………Siguiente>>>

exopus-tomates-72.jpg


Una Forma Muy Curiosa De Ser Pobres (V)

diciembre 12, 2006

 

mujer-peru-red.JPG

Michael Walsh.

Hay sólo unos 200 kilómetros desde Cuzco, la segunda ciudad de Perú, antigua capital de los incas, a la ciudad de Abancay, pero la carretera era tan mala que mi viaje en un “Toyota” todo terreno me llevó no menos de diez horas. Abancay es una ciudad fronteriza, en lo más recóndito de los Andes. Los soldados vigilan las entradas. Sus habitantes prefieren conducir automóviles tipo jeep o comprar camionetas, si es que pueden permitirse tener algún vehículo. Únicamente un puñado de calles están pavimentadas; la mayor parte son poco más que senderos de tierra.

El edificio que iba buscando estaba justamente al otro lado de estas calles. La pared que lo rodeaba estaba dividida por una imponente entrada. Al otro lado de la pared divisé una piscina y elegantes macizos de flores. Manaban dos fuentes; una de ellas caía sobre un estanque con peces de colores. Visité una de las dos capillas que había en el jardín. Detrás del altar, situado en una trabajada estructura de oro, había un cuadro de la Sagrada Familia: María y José enseñando a andar al Niño Jesús. La pintura era de estilo cuzqueño, derivado del arte que los conquistadores españoles llevaron a Perú en el siglo XVI. El contraste entre el mundo en el que había penetrado al cruzar el arco de la entrada y el mundo exterior a lo largo del sendero de tierra, difícilmente hubiera podido ser mayor. Esto parecía la hacienda de un rico propietario. De hecho, era el seminario el lugar donde se formaban los aspirantes a sacerdotes.

Lo visitaba a sugerencia de Ken Duncan, un consejero para la ayuda y el desarrollo, que había oído que yo estaba interesado en la organización del Opus Dei. Duncan, que no era católico, había quedado desconcertado por las actividades del Opus en Perú y quería contar sus experiencias a alguien que pudiera llamar la atención sobre lo que él consideraba un comportamiento inaceptable por parte del clero del Opus. […]

Cuando viajé a Perú en busca del Opus, conseguí llegar hasta Abancay, a pesar de su aislamiento, y visitar el seminario, cuyo lujo también había encontrado escandaloso Duncan al compararlo con la pobreza de la gente de fuera de sus muros. Este seminario para las diócesis de Cuzco y de Abancay era dirigido por un puñado de clérigos españoles del Opus Dei vestidos con sotanas bien confeccionadas. Era exactamente como Duncan lo había descrito. Como él, quedé sorprendido por el contraste entre la pobreza y la miseria de fuera y la comodidad interior, y por la incongruencia de encontrar una institución así en un valle de los Andes. Sin duda, ésta era una empresa del Opus Dei (El Mundo Secreto Del Opus Dei. Cap. 1. Michael Walsh).

«««Anterior Siguiente»»»

exopus-tomates-72.jpg