La Amnesia Histórica Del Opus Dei

julio 19, 2007

dsfcd.jpg

Iván de ExOpus

El pasado 18 de julio se cumplieron 71 años del comienzo de la terrible Guerra Civil Española que ha marcado intensamente el último periodo de la historia de nuestro país. Con tal motivo el canal de televisión Telemadrid realizó ayer una encuesta en la Puerta del Sol con la pregunta: «¿Qué significado tiene para usted el 18 de julio.

Una gran mayoría, sobre todo jóvenes y emigrantes, no tenían ni idea; del resto los hubo que lo asociaban a «una paga extraordinaria que se implantó en la época de Franco» o a «un día que antes era fiesta»… y tan sólo una pequeña fracción de los encuestados (de edad avanzada) respondieron acertadamente.

En muy pocos años, cuando fallezca esa minoría, cuando los jóvenes de ahora sean desplazados por nuevas generaciones, cuando el número de emigrantes aumente…, NADIE asociará esa fecha con algo tan importante como fue el enfrentamiento fratricida de los españoles durante nada menos que un trienio.

La verdad y los hechos históricos se mantienen frescos en la medida que se los recuerda y se olvida definitivamente lo que no es repetido por los medios de comunicación, tal y como demuestra la encuesta antes tratada.

El Fundador del Opus Dei y sus sucesores conocen muy bien esta ley y aplican normas que la hagan posible. Por ejemplo, la deformación de su propia historia a su favor lleva a que con el paso del tiempo los que ya no fueron protagonistas de ella acepten su falsedad (El Opus Dei Cambia Su Historia, Los Hijos Desobedientes Del Opus Dei y La Novela Histórica «Opus Dei»). Para facilitar este olvido histórico aíslan a los de dentro de los que se van suprimiendo cualquier memoria de éstos últimos (desaparecen sus fotos de las publicaciones internas, no son recordados en sus escritos ni en las tertulias, sus nombres son borrados de los listines telefónicos, el día que se van no les dejan despedirse de los demás del centro, etc.). Cuando te marchas te indican la conveniencia de no relacionarte con los que se han ido con lo que pretenden evitar la unión de los ex. Aplican normas a seguir con los que se fueron que llegan a ser crueles (Los Malditos Según El Opus Dei), etc.

Todo lo anterior es eficaz mientras la difusión de la información sólo es posible por los medios tradicionales (papel impreso y radio-tele difusión) gobernados por empresas que al tener fines económicos pueden ser silenciadas fácilmente con dinero u otro tipo de extorsión; pero ahora la Red permite la democratización de la información que lleva a que cualquiera pueda difundir la verdad facilmente, en tiempo real y a cualquier parte del mundo (Y Entonces Llegó Internet).

Si, como hemos visto, la verdad y los hechos históricos se mantienen frescos en la medida que se los recuerda y que se olvida definitivamente lo que no es repetido por los medios de comunicación, entonces la misión de quienes conocemos las falsedades que sustentan al Opus Dei y el bien social que supone denunciarlas es la de repetir esas realidades incansablemente y de todas las maneras posibles.

Y ésta es una de las razones que mantienen activo este Blog.

exopus.jpg


Sectas En La Iglesia Católica

julio 2, 2007

star_wars.jpg

Alberto Moncada

(Ponencia al Congreso de la Asociación Internacional para el Estudio de las Sectas, [ICSA], Bruselas, junio 2007.)

A mediados de los años ochenta, la Iglesia Católica comenzó a producir documentos e iniciar actividades para contrarrestar la actuación de movimientos religiosos populares, la mayoría protestantes, que están captando a un gran número de católicos, especialmente en América Latina. De hecho, el Vaticano pidió al gobierno mexicano que actuara contra ellos a lo que México se negó. Las autoridades mexicanas estaban más bien preocupadas por la influencia pronorteamericana de algunos de esos grupos. El primer viaje trasatlántico del papa Ratzinger ha sido precisamente a Brasil, donde los movimientos religiosos populares se están haciendo crecientemente con clientelas católicas. La escasez del clero y las actividades benéficas de los nuevos grupos explican su creciente influencia…

Pero para defenderse de su competencia el Vaticano eligió la descalificación, al caracterizarlos como sectas utilizando la terminología sociológica al uso. El último documento, del Arzobispo de Viena Monseñor Christoph Schönborn, (L,Osservatore Romano, 13 Agosto, 1997), después de analizar las características de las sectas, afirma que no existe ninguna organización católica sectaria pero, en vez de argüir sociológicamente, concluye que basta la aprobación de la Iglesia para garantizar el carácter no sectario de las organizaciones bajo disciplina eclesiástica.

Muy al contrario, varios grupos católicos, y principalmente el Opus Dei y los Legionarios de Cristo presentan en su configuración grupal características claramente sectarias, expuestas tanto por la literatura sociológica especializada como por los reportajes periodísticos y en particular por las páginas Web en las que ex miembros relatan sus experiencias (http://opuslibros.org/, http://odan.org, http://opuslivre.org/, http://exlcesp.com/).

El perfil híbrido del sectarismo católico refleja la tensión histórica entre milenarismo y activismo en el seno de la Iglesia. La historia del cristianismo presenta un primer momento de milenarismo, que la predicación de Cristo subraya claramente. “El reino de los cielos está cerca”, “mi reino no es de este mundo” “hay que vivir desprendidos”. Había entre los primeros cristianos como una cierta certeza de que el mundo se iba a acabar pronto. Pero no lo hizo y la Iglesia se fue consolidando como organización y participa en política desde el Imperio romano en adelante. Como fruto de aquel milenarismo siempre hubo cristianos que se apartaban del mundo y renunciaban a casarse, al dinero, a la vida social. Aquello se tradujo en la formulación de los tres consejos evangélicos que asumieron las órdenes y congregaciones religiosas, como símbolo y expresión de su separación del mundo. Para el conocido teólogo alemán, Ernst Troeltsch, el primer significado teológico de la palabra secta, sectario se refiere precisamente a la huída del mundo de los que eligen separarse de él para mejor vivir la fe. Pero el Vaticano empezó a manipular las órdenes y congregaciones religiosas, a utilizarlas en sus luchas políticas. A los dominicos contra la reforma protestante, a los jesuitas para el control ideológico. Ahí empezó la transformación de las organizaciones religiosas en instrumentos de la política eclesiástica, con las lógicas contradicciones que la llegada de la democracia hizo más patentes. No se puede renunciar al mundo y al mismo tiempo pretender dirigirlo desde arriba, como élite designada. Y no se puede hacer compatible la condición de ciudadano hacia fuera con la de súbdito hacia dentro, un súbdito que recibe instrucciones de sus jefes para su propia acción ciudadana. Fue especialmente notoria la transformación del voto evangélico de obediencia, usado por los que se apartaban del mundo como fórmula de desprendimiento espiritual y guía ascética y que se convirtió en una herramienta de poder para subordinar las conciencias a las aventuras temporales de los líderes eclesiásticos. Así nace el sectarismo católico agresivo, militante, excluyente que cristaliza, durante el papado de Juan Pablo II, en cinco o seis organizaciones de carácter fundamentalista, populista, algunas como Comunión y Liberación muy politizadas, que se añaden al Opus y a los Legionarios, y que representan una versión católica de las sectas de origen oriental que, como la secta Moon, también proliferan en el mundo occidental. La sociología ha elaborado un perfil del sectarismo precisamente a partir de la fenomenología religiosa, pero ya de aplicación general a grupos cerrados, dogmáticos y antidemocráticos, especialmente en su estructura interna. Sin embargo, algunos grupos protestantes, como los Amish en Estados Unidos, mantienen el significado original de la palabra secta, al abandonar el mundo y adoptar un estilo de vida ascético.

Paralelamente, y coincidiendo con la implantación del sistema democrático en Europa se intentó generalizar entre los católicos laicos una estrategia de manipulación de dicho sistema con el que el Vaticano nunca se ha sentido cómodo. Se hizo a la vez con un movimiento popular, la Acción Católica y con un partido político confesional, la Democracia Cristiana. En España hubo una versión propia, la Asociación Católica Nacional de Propagandistas, que jugó un papel importante primero en la segunda República y luego en el franquismo. Fue en su Escuela de Periodismo madrileña donde el fundador del Opus aprendió esa ideología del catolicismo beligerante que rezuma su libro guía: “Camino”. La intolerancia y el dogmatismo doctrinal de la Iglesia, sobre todo a partir de la declaración de la infalibilidad papal, contribuyen también a esa predisposición al sectarismo de un sistema de creencias y un modo de disciplina grupal que, con harta frecuencia, desemboca en el fanatismo, la intolerancia y la fabricación de enemigos ideológicos. Y al lado de una Iglesia caritativa, abierta al diálogo con el mundo civil, convive esa otra Iglesia llena de desconfianzas, dueña del Vaticano, cerrada en si misma que se manifiesta singularmente en esos grupos y grupúsculos sectarios en los que habitan gentes con fuertes déficit de personalidad y escasas convicciones democráticas.

Con respecto al Opus, el ideario de la institución proclama que sus miembros son ciudadanos corrientes, pero las reglas para la observancia de los numerarios se han ido haciendo cada vez más estrictas y detallistas y más que una organización religiosa el Opus es hoy una extraña secta civil que controla a sus miembros solteros hasta límites inverosímiles. Los numerarios viven en comunidad, entregan todo el dinero que ganan, dan cuenta al céntimo de sus gastos corrientes y necesitan permiso para casi todo, por ejemplo para leer la prensa, no van a espectáculos públicos, cine, deportes, evitan el trato y la solidaridad con la propia familia y su vida entera está reglamentada hasta extremos ridículos. Los numerarios son generalmente reclutados a edad muy temprana, la mayoría de ellos, lejos del objetivo fundacional de la santificación del trabajo en el mundo, se dedica a mantener la infraestructura educativa y administrativa propia y viven en una especie de burbuja existencial donde dejan de pensar por su cuenta y se convierten en “robots” infantilizados. Muchos desarrollan problemas físicos y psíquicos y los que logran darse cuenta de su situación y tienen medios para marcharse, lo hacen. Renunciando a su origen, la organización se está clericalizando y, para colmo, está incurriendo en graves violaciones de las leyes y la moral eclesiásticas, según se deduce de la denuncia que en su día hicieron al Vaticano cuarenta y cinco exsocios. El índice actual de abandono de numerarios, laicos y sacerdotes, excede con mucho al de nuevos ingresos.

El Opus secta se convierte en Opus mafia cuando sus miembros se alían para conseguir determinados fines que mantienen ocultos, incluyendo la conspiración política, la manipulación de actividades mercantiles, la violación de leyes fiscales, tan patentemente documentados hoy en varios países y que explican la mala fama que tiene el grupo en bastantes ambientes. Tanto el Opus como los Legionarios se dirigen preferentemente a reclutar gentes adineradas y poderosas, en el segundo caso por encargo específico del Papa Pío XII, que los aprobó. En sus numerosos centros universitarios para la formación de empresarios el Opus defiende un capitalismo puro y duro, un conservadurismo económico, paralelo al conservadurismo político, social y teológico que le caracteriza.

Una consecuencia de la presión que la autoridad ejerce sobre los súbditos es el resentimiento e incluso la beligerancia que algunos miembros del Opus manifiestan contra la organización cuando salen de ella, al contrario de la conducta habitual de los que abandonan órdenes o congregaciones religiosas o el sacerdocio. Esta beligerancia se produce cuando, ya desde fuera, los ex socios se dan cuenta de que, más que en preservar el conservadurismo de la doctrina, más que en la pretensión de poder político, eclesiástico, educativo, en lo que verdaderamente son especialistas los directivos es en hacer desagradable la vida a los numerarios, en descabezar cualquier intento de autonomía personal, en procurar que tengan mal concepto de sí mismos. Parece que mandar en el opus requiere una cierta dosis de sadomasoquismo.

Durante el papado de Juan Pablo II las reclamaciones contra el sectarismo católico no eran tenidas en cuenta, algo que ha cambiado cuando el nuevo Pontífice ha castigado levemente al padre Marciel, fundador y jefe de los Legionarios de Cristo, por conducta sexual gravemente delictiva y parece que también quiere meter en vereda a los Kikos. En todo caso, instituciones civiles como los Parlamentos belga y francés, y el europeo, están empezando a tomar en consideración las muchas denuncias de familias que se quejan de la persecución de menores que practican las organizaciones sectarias, un modo de “pederastía espiritual”, similar a los muchos casos de violaciones y abusos contra menores por parte del clero católico, silenciados por el Vaticano hasta que la justicia civil ha intervenido.

Esa actuación ocultista y opaca tan propia de las sectas católicas, que el Vaticano protege, se traduce también en el secretismo. El Opus Dei no suele proporcionar información sobre sus reglas internas. Se limita a entregar una copia de sus Constituciones, en latín, a los obispos en cuyo territorio se establece. Pero hay más de treinta documentos secretos (*), que no conoce la Iglesia ni siquiera la mayoría de sus miembros que regulan minuciosamente la vida de éstos, conculcan gravemente sus derechos humanos y pueden consultarse en la página web: http://opuslibros.org/, bajo la rúbrica “índice de documentos internos”).

(*) Nota de Iván: Hay más documentos secretos, ya que esos treinta y pico a los que se refiere Alberto Moncada son la parte del total que hasta ahora ha salido a la luz.

exopus.jpg


Los Fugitivos y Apóstatas del Opus Dei

junio 8, 2007

Iván de ExOpus

El hecho de que los laicos no pertenezcan al Opus Dei tras ser Prelatura personal ha sido tan bien escamoteado por sus mandos (ver La Traición del Opus Dei a los Laicos) que en el último libro crítico sobre esta Institución, su autor, Fernando de Orbaneja, se extraña de lo siguiente:

En el Codex [Código de Derecho Particular de la Obra de 1982] han suprimido algo muy curioso, las definiciones de «fugitivo» y de «apóstata» [que existen en las Constituciones de 1950]. Llaman fugitivo al numerario u oblato que abandona la residencia, aunque sea con ánimo de regresar, y está obligado a volver, pero se le priva de cualquier cargo, entre «otros castigos proporcionados a la culpa». Y llaman apóstata al que después de pronunciada la fidelidad se separa ilegítimamente del centro al que pertenece; queda privado de todos los privilegios «y además debe ser castigado por los superiores con otras penas según la gravedad de la culpa» (Opus Dei. La Santa Coacción, Fernando de Orbaneja, pág, 226-227).

La causa de esas supresiones que tanto extraña a Orbaneja es muy simple: hasta 1982 los laicos pertenecían al Opus Dei y por eso las leyes contemplaban la posibilidad de que le abandonaran sin permiso, lo que se tradujo en las figuras de apóstata y fugitivo arriba vistas; a partir de entonces los seglares ya no son de la Obra porque pasan a ser simples cooperadores (orgánicos) suyos, y ese cambio se tiene que traducir en la legislación del Opus Dei que ya no puede obligarlos a mantener ninguna residencia, por lo que a la fuerza tienen que eliminarlas de su Codex.

Conclusiones:

1. No hay pena alguna, ni divina ni humana, para un laico cooperador de institución eclesiástica que deja de serlo y se va. Por ello, para dejar al Opus Dei no se precisa la dispensa de su Prelado, sino, literalmente, tomar la puerta y marcharse.

2. ¿Hasta cuándo y de cuántas maneras habrá que repetir la realidad de que los laicos no pertenecen al Opus Dei para que la gente se dé cuenta de ello y obre en consecuencia?

exopus.jpg


La Traición del Opus Dei a los Laicos

junio 7, 2007

Iván de ExOpus

1. Hasta el año 1982 tanto los seglares como los clérigos eran iguales en el Opus Dei. Así, desde el comienzo de los cincuenta eran socios de un Instituto Secular al que se unían por medio de votos privados de pobreza, castidad y obediencia (mas para la Iglesia, aunque privados, si que tenían categoría jurídica vinculante).

2. Esa situación era buena tanto para los laicos como para los sacerdotes, ya que les igualaba dentro del Opus Dei, al tener todos los mismos derechos y obligaciones, los que conlleva ser socio de una Institución.

3. El máximo poder dentro de la Iglesia lo ostentan los obispos con pueblo encomendado (sucesores de los apóstoles), ya que salvo el Papa nadie puede entrometerse en sus parcelas.

4. A los Institutos seculares, como mera asociación de fieles, por una parte les es superfluo que su jefe sea un obispo y por otra dependen de los dicasterios (ministerios) y resto de las estructuras eclesiales.

5. Si un grupo quiere alcanzar poder ha de quitarse de encima el mayor número de jefes y supervisores, y dentro de la Iglesia, como hemos visto arriba, su máximo grado se logra si consigue transformarse en un obispado.

6. Todos los obispados han de tener almas encomendadas, pero éstas pueden ser clérigos y laicos (cum proprio populo: con pueblo propio) o sólo clérigos.

7. Por otra parte, los obispados pueden ser territoriales (los habituales, las diócesis, que siempre están constituidas por clérigos y laicos), o de ámbito universal (prelaturas personales) con el fin de promover una conveniente distribución de los presbíteros o de llevar a cabo peculiares obras pastorales o misionales en favor de varias regiones o diversos grupos sociales (Canon 294 del Código de Derecho Canónico).

8. El ámbito de actuación del Opus Dei es universal, por lo que el obispado con el que alcanzar poder dentro de la Iglesia no podría ser territorial (una diócesis) sino una prelatura personal.

9. La Iglesia se puede definir como la comunidad universal de bautizados (sacerdotes y laicos) por lo que el tipo de prelatura personal que más poder podría darle al Opus Dei sería la que más se asemejara a la Iglesia: la de clérigos y laicos distribuidos por todo el mundo y bajo la única autoridad de su obispo prelado. Está estructura sería la de una iglesia paralela a la de Roma.

10. Como consecuencia de lo visto hasta ahora Álvaro del Portillo (primer sucesor del Fundador) solicita a la Santa Sede que el Opus Dei sea una prelatura personal cum proprio populo.

11. Varias conferencias episcopales y numerosos obispos se oponen a ese intento del Opus Dei puesto que de ahí a un cisma sólo hay un paso (un buen día el Prelado del Opus Dei se “calienta” y rompe con el Papa llevándose consigo a sus sacerdotes y laicos).

12. Ante esta situación Juan Pablo II le ofrece al Presidente General del Opus Dei (Álvaro del Portillo) la opción de hacer de esa Institución una Prelatura personal constituida única y exclusivamente por clérigos y en la que los laicos tan sólo puedan llegar a ser cooperadores suyos.

13. Aceptar esa solución suponía una gran traición a los seglares que confiaban en el Opus Dei como medio para elevar la dignidad del laico en la Iglesia y también a las promesas que Escrivá les hizo, como por ejemplo demuestran las siguientes palabras suyas: Hay que rechazar el prejuicio de que los fieles corrientes no pueden hacer más que limitarse a ayudar al clero [cooperar] en apostolados eclesiásticos. (Conversaciones con Mons. Escrivá de Balaguer, punto 21).

14. No podemos saber si la idea de Escrivá era sólo la de alcanzar el poder en la Iglesia y que lo que predicaba sobre elevar la dignidad de los laicos no era si no una mentira más para lograr con ella anexionárselos como grupo de presión para obtenerlo, o que Álvaro del Portillo sucumbió ante la tentación que suponía alcanzar el obispado para con él aumentar poder dentro de la Iglesia, el caso es que aceptó la propuesta papal y con ella consumó la gran traición de la Institución a los laicos, así como al “supuesto” espíritu fundacional.

15. Hay quienes piensan que los adjetivos pueden anular al sustantivo, como que un gato “casero” deje de ser gato por el hecho vivir con una familia, o que un pez “espada” ya no es pez por poseer una alargada nariz, o que un cooperador por llamarse “orgánico” pierde su esencia de cooperador… Así debió suponer Álvaro del Portillo que pensaríamos los demás cuando aceptó lo que el Papa le proponía, y para desorientar al mundo de su garrafal traición siguió el dicho de que si no puedes convencerlos, confúndelos; entonces le pidió al Santo Padre que a los laicos que cooperaran con el Opus Dei se les designara como “orgánicos”, ya que de esa manera podría verter litros de tinta para ahogar en ella la degradación que supone excluirlos de su pertenencia al Opus Dei.

16. El Papa consumó la traición de Álvaro del Portillo a los laicos y a la predicación fundacional de Escrivá (a cambio de aumentar el poder de los mandos del Opus Dei) y la plasmó en los siguientes decretos, de los que el subrayado es mío:

Con el fin de promover una conveniente distribución de los presbíteros o de llevar a cabo peculiares obras pastorales o misionales en favor de varias regiones o diversos grupos sociales, la Sede Apostólica, oídas las Conferencias Episcopales interesadas, puede erigir prelaturas personales que consten de presbíteros y diáconos del clero secular. (Canon 294 del Código de Derecho Canónico).

Mediante acuerdos establecidos con la prelatura, los laicos pueden dedicarse a las obras apostólicas de la prelatura personal; pero han de determinarse adecuadamente en los estatutos el modo de cooperación orgánica y los principales deberes y derechos anejos a ella. (Ibíd., Canon 296).

Los laicos incorporados a la Prelatura [del Opus Dei] no modifican su propia condición personal, teológica o canónica, de comunes fieles laicos, Y como tales se comportan en toda su actuación y, concretamente, en su apostolado. (Apartado II-B, de la Declaración de la Sagrada Congregación de Obispos sobre la erección de la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei, 23 agosto 1982).

Los laicos -hombres y mujeres, solteros o casados, de todas las profesiones y condiciones sociales- que se dedican al cumplimiento del fin apostólico propio de la Prelatura [del Opus Dei] asumiendo unos compromisos serios y cualificados, lo hacen mediante un vínculo contractual bien definido, y no en virtud de unos votos. (Ibíd., Apartado I–C).

La jurisdicción de la Prelatura personal se extiende a los clérigos en ella incardinados, así como también sólo en lo referente al cumplimiento de las obligaciones peculiares asumidas por el vínculo jurídico, mediante convención con la Prelatura a los laicos que se dedican a las tareas apostólicas de la Prelatura: unos y otros, clérigos y laicos, dependen de la autoridad del Prelado para la realización de la tarea pastoral de la Prelatura. a tenor de lo establecido en el artículo precedente. (Juan Pablo II, Constitución Apostólica «Ut Sit»).

17. Desde el momento en el que esos decretos de arriba fueron promulgados los laicos dejaron de pertenecer al Opus Dei como miembros de derecho y pasaron a ser unos segundones de los clérigos. Por tanto, en la actualidad, por imperativo de la autoridad de la Iglesia, los laicos no pueden pertenecer al Opus Dei mientras no cambien su estado al de sacerdotes.

18. Un empleado es aquel que coopera con otro por medio de una relación contractual. Según esta definición, y resumiendo los decretos eclesiásticos vistos arriba, los laicos del Opus Dei son unos meros empleados de la Prelatura.

19. A un empleado a quien se le fuerza a entregar todo su dinero y energías a la empresa que le contrata se le designa como esclavo suyo. Como el Opus Dei hace eso al cien por cien con los laicos que cooperan con él como numerarios o agregados (y de forma diversa con los supernumerarios), concluimos en que aquellos son unos esclavos de los mandos de la Institución.

20. El Fundador les pedía a los suyos que fueran pillos, algo que supo hacer muy bien Álvaro del Portillo cuando añadió el adjetivo de “orgánico” a los laicos que cooperaban con los sacerdotes del Opus Dei; ya que con esa simple palabra ha logrado desviar casi todas las miradas del hecho fundamental de que no hay laicos que pertenezcan a la Institución. Pienso que es algo tan “increíble” que la gente se resiste a verlo a pesar de estar ante sus ojos. Es más, cuando alguien habla o escribe sobre el Opus Dei tiene en su imaginación a los laicos de la Institución, precisamente los únicos que no pertenecen a ella.

21. Si ahora los laicos del Opus Dei llevan un ritmo de vida igual al que tenían cuando era Instituto Secular, podríamos preguntarnos: ¿Qué más da que no pertenezcan de hecho y de derecho al Opus Dei?

En primer lugar es bueno saberlo porque los directores del Opus Dei procuran ocultarlo. Hasta donde alcanzan mis conocimientos actuales eso lo hacen para esconder la traición de que han sido objeto los laicos con el fin de alcanzar ellos poder (lo que hemos desarrollado más arriba); pero sobre todo porque ese hecho anula toda la mentalización y coacción psicológica a la que someten a los laicos sobre la maravillosa e inefable vocación al Opus Dei que predicó su Fundador y que es la mayor fuerza con la que los tienen retenidos. Así, por ejemplo, Escrivá acobardó a lo largo de toda su vida a los laicos de la Institución con palabras como las siguientes: “La vocación al Opus Dei es el don más grande que Dios puede concederle a un alma después del de la Fe”, o “dejar la Obra es condenarse a la infelicidad temporal y eterna“, o “prefiero que me digan de un hijo mío que ha muerto antes que ha perdido su vocación“, o “no doy cinco céntimos por el alma de quien haya dejado el Opus Dei“, o “rezad para que Dios os permita morir antes que dejar la Obra“ o “Si alguno de mis hijos nos abandona, que sepa que nos traiciona a todos: a Jesucristo, a la Iglesia, a sus hermanos de la Obra y a todas las almas”…

Y estas mismas coacciones se siguen empleando ahora.

Si los laicos descubren que no existe tal vocación al Opus Dei (porque los seglares no pertenecen a él, ya que a lo más a que pueden llegar en la Prelatura es a cooperadores de los sacerdotes), entonces ese miedo deja de operar en ellos, lo que les permite salirse del Opus Dei sin problemas psicológicos, espirituales y sin cargo de conciencia por suponer que con ello traicionan a Dios.

Al conocer su situación jurídica, reflejo fiel de la real, el laico cooperador (orgánico) del Opus Dei puede responder ahora:

¿Dónde se ha visto que el don más grande que Dios puede concederle a un alma después del de la Fe es el de ser cooperador en una institución formada sólo por clérigos?”, o “¿Cómo es posible que alguien pueda condenarse a la infelicidad temporal y eterna por dejar de cooperar con unos sacerdotes? “, o “El Fundador del Opus Dei debía estar loco cuando afirmaba que prefería que le dijeran que uno de los laicos cooperadores con la Obra había muerto antes de que había dejado de cooperar con ella, o al decir que no daba cinco céntimos por el alma de quien dejaba de serlo, o cuando instaba a rezar para que Dios les permitiera morir antes que dejar de cooperar con el Opus Dei“ o “¿Cómo puede ser que traicione a todos (a Jesucristo, a la Iglesia, a los de la Obra y a todas las almas) quien deja de ser cooperador con los sacerdotes del Opus Dei?”…

22. Finalizo este escrito con la reflexión de que al observar los laicos de la Prelatura tanta mentira e hipocresía, la búsqueda y obtención del poder a su costa, que son excluidos de pertenecer al Opus Dei, la manipulación de que han sido y son objeto, la traición a los principios fundacionales…, no me explico cómo es posible que al descubrir tanto enjuague no abandonen el Opus Dei en tropel.

exopus.jpg


En Nombre De Dios

marzo 13, 2007

Luis Rojas Marcos

Jueves, 25 de abril de 2002

(Psiquiatra y ex presidente del Sistema de Sanidad y Hospitales Públicos de Nueva York.)

Desde que los terroristas islámicos suicidas, al grito de ‘¡Alá es bueno!’, estrellaron los aviones comerciales repletos de pasajeros contra miles de almas inocentes, en Nueva York y Washington, el pasado 11 de septiembre, el nombre de Dios se ha convertido en consigna de atrocidades.

En Oriente Próximo, jóvenes palestinos, libro del Corán en mano, explosionan en nombre de Dios bombas asesinas amarradas a sus cuerpos, en restaurantes y autobuses abarrotados de gente corriente. Soldados israelíes disparan sus tanques con ensañamiento contra hombres, mujeres y niños indefensos en sus propias casas. Unos alegan la promesa de Yahveh a Moisés de dar tierra al pueblo elegido; otros, más prosaicos, dicen simplemente que están saldando cuentas de acuerdo con el consejo bíblico de ‘lavarse los pies en la sangre del malvado’. Y hace unos días, cuando un periodista le preguntó al presidente de Estados Unidos, George W. Bush, qué hacía para aliviar la presión de la guerra devastadora en Afganistán y las masacres diarias en Oriente Próximo, el jefe supremo del Ejército más poderoso del mundo respondió, en primer lugar, que ‘¡Rezar!’.

Lo espeluznante de esta divinización de la violencia moderna es que quienes enarbolan el nombre de Dios para exterminar a sus rivales ‘infieles’, tienen menos reparos a la hora de matar sin piedad y al por mayor. No les preocupa la opinión pública, ni tienen un programa político que promover. Además, en la mente de estos devotos, matar o morir por la causa divina o en una ‘guerra santa’ da un generoso beneficio: la garantía de gozar de una vida eterna, placentera y feliz en el más allá.

En estos días, cuando aún no hemos tenido tiempo de comprender la incongruencia y superar la confusión que nos produce tanto violento fanático que emplea el nombre de Dios, ha salido a la luz pública, en Estados Unidos y algunos países de Europa, la existencia de un ejército de sacerdotes pederastas. Durante años, estos clérigos perversos se han aprovechado de su ministerio sagrado para seducir y obtener el placer sexual con niños que a menudo no han cumplido los 12 años de edad.

La explotación sexual de criaturas es una de esas formas de violencia que la sociedad considera ‘increíble’, quizá porque todavía no está preparada para hacer frente decididamente a este gran problema, tan chocante como real. La sospecha popular es que los abusadores de niños son personas anormales, obnubiladas por la psicosis, las drogas o la ignorancia. Sin embargo, los pederastas suelen ser hombres que no muestran ningún rasgo o comportamiento aparente que nos pueda ayudar a identificarlos. Se caracterizan por vivir secretamente obsesionados con el abuso sexual de menores. Son incorregibles y no sienten remordimiento por sus ultrajes deliberados ni compasión hacia sus víctimas.

Todos los pederastas que he conocido practican una dialéctica cargada de sangre fría y clichés simplistas. A pesar de sus violaciones premeditadas y la crueldad de sus métodos, disculpan sus crímenes con fantasías románticas absurdas. Todos destilan excusas irracionales del inmenso mar de sufrimiento que ahoga a las víctimas de sus persuasiones egoístas.

Los pequeños atrapados en estas relaciones explotadoras se encuentran completamente desarmados ante el cura abusador que, en virtud de su oficio, está encargado de su cuidado espiritual. Adoptan una actitud de entrega, claudican y se desconectan mentalmente de la aterradora realidad. Pronto, estos niños no tienen más remedio que fabricar un sistema de explicaciones que les permita justificar el abuso. Inevitablemente concluyen culpándose a sí mismos. Con el tiempo se deprimen, se aíslan y pierden su autoestima y su identidad. Durante años revivirán las penosas y humillantes experiencias como si estuvieran ocurriendo en el presente. Los detalles más degradantes de los actos sexuales se entrometerán en su vida cotidiana y transformarán su existencia en una interminable pesadilla.

Son días oscuros en muchas diócesis del mundo. Incluyendo en la Santa Sede, donde parece preocupar más el daño a la imagen de la Iglesia que el trauma de las víctimas. Porque, según demuestran los casos que conocemos, no pocos prelados han tolerado, encubierto y protegido durante décadas a estos curas criminales y a sus superiores cómplices, en lugar de denunciarlos, decir la verdad y buscar sinceramente la causa y el remedio de este escándalo.

Pocos dudan de que a medida que se tira de la manta y los afligidos vencen el miedo a delatar a sus verdugos se harán más evidentes y alarmantes las dimensiones epidémicas del terrible mal. Esperemos que no sea necesario que se continúen acumulando las víctimas y el sufrimiento llegue a niveles insostenibles antes de que la sociedad reconozca abiertamente lo que no se puede ignorar más y comience a tomar medidas. Si bien todas las formas de violencia marcan la faz de la humanidad con cicatrices indelebles de dolor, desesperanza y odio, la violencia más nefasta es la mutilación del espíritu de un niño, pues socava el principio vital de la confianza, sin el cual no es posible la supervivencia de la especie humana.

Pienso que en estos tiempos tan tormentosos e inciertos, muchos hombres y mujeres buscamos ávidamente una fuente de paz, serenidad y esperanza. Pero justo cuando más necesitamos el refugio sosegado de la religión, más tenemos que huir de ella y buscar otra tabla de salvación. Desafortunadamente, grupos de violentos y pervertidos han conseguido la metamorfosis de credos de amor y respeto por la dignidad humana en doctrinas de odio y atropello. Quizá, por eso cada día somos más las personas que alimentamos la espiritualidad de nuestras propias voces internas y las convertimos en una fuente de ilusión y de consuelo. Tenemos fe en algo superior que está fuera de nosotros, pero que no llamamos Dios. Es algo que nos ayuda a configurar una perspectiva más amplia, optimista y aceptable de las adversidades y tragedias.

En cuanto a Dios, creo que ha llegado el momento de pedirle que nos salve de sus ministros, portavoces y creyentes.

exopus.jpg


Cincuenta Artículos Que Mencionan Al Opus Dei

marzo 11, 2007
  1. El PP y el Opus Dei controlan la organización de la visita del Papa
  2. Rey gracias al Opus Dei
  3. El Opus Dei sancionado a pagar 60.000 euros por enviar publicidad sin consentimiento del destinatario
  4. El Opus Dei cuenta su historia con una película que será “anti Código Da Vinci”
  5. Un ministro de salud aplica la particular visión del Opus Dei en San Juan, Argentina, pese a ir contra la ley de salud
  6. Valencia (dónde sino) Primer templo católico dedicado al fundador del Opus Dei.
  7. Entonces que devuelva el iPod… Benedicto XVI dice que la tecnología hace mal
  8. Regnum Christi
  9. Miembros del Opus amarrarán todo el poder en Urbanismo si gana el PP – Jaén
  10. Lo que dios ha unido, que no lo separe el Opus
  11. Gobierno del PP de Melilla tilda de disparate que la Junta Islámica de España pida el voto para PSOE e IU
  12. Los manejos del monaguillo del PP
  13. Un Obispo del Opus Dei le niega a un Seminarista la ordenación por ser jorobado. [Perú]
  14. Una senadora italiana utiliza el cilicio con regularidad
  15. Nueva caricatura de Mahoma, esta vez en una publicación del Opus.
  16. La estrecha relación entre Kelme y el PP
  17. Cardenal católico avala la pena de muerte
  18. Dan Brown y Escrivá de Balaguer comparten agente comercial en Estados Unidos
  19. El cristianismo europeo se reúne en Barcelona para buscar una posición común ante el laicismo
  20. Amo a Laura – Asociación Nuevo Renacer
  21. Alejandro Agag quiere ser el próximo amo de la fórmula 1
  22. De Madrid a la Luna. El documental de los “felices 60” en Spain.
  23. Fallece a los 81 años Juan Vilá Reyes, el empresario del caso Matesa
  24. Carles Balagué regresa con un documental de la España de los 60 tras el éxito de ‘La casita blanca’
  25. Alckmin, el anestesista moderado
  26. El Vaticano excomulga al arzobispo Milingo y a los prelados que ordenó obispos
  27. El jesuita italiano Federico Lombardi sustituirá a Navarro Valls como portavoz del Vaticano
  28. Una viñeta sobre Mahoma en una revista católica italiana levanta una oleada de críticas
  29. Fallece el ex presidente del Banco Popular Luis Valls a los 79 años
  30. El Papa bendice la estatua de San Josemaría Escrivá, colocada en el exterior del Vaticano
  31. Fallece a los 86 años Rafael Termes, ex presidente de la Asociación Española de Banca
  32. UDC afirma que no votará un Estatut que no garantice la libertad de enseñanza
  33. CiU denuncia una “caza de brujas” en los Mossos d’Esquadra por parte del tripartito
  34. Ratzinger habría superado ampliamente los 77 votos necesarios para su elección
  35. Zapatero felicita a Ratzinger y desea mantener la histórica relación entre España y la Santa Sede
  36. El CGPJ aprueba por un voto el informe crítico con el anteproyecto de ley contra la violencia doméstica
  37. Unos 400 fieles protestan ante la catedral de Barcelona por la división de la diócesis
  38. El arzobispo Lluís Martínez Sistach sucede en Barcelona al cardenal Ricard Maria Carles
  39. ERC denuncia que la ayuda humanitaria a Iraq va a fundaciones vinculadas al PP o al Opus
  40. El Papa agradece el empeño de Aznar para que se reconozcan las raíces cristianas de Europa
  41. De porquero a rector, un largo camino
  42. “Una parte del clero se ha vuelto pétrea”
  43. Entre 150.000 y 450.000 españoles son adeptos a alguna secta
  44. El Papa nombra a 30 nuevos cardenales que asistirán al cónclave para su sucesión
  45. ETA fija nuevos objetivos y “frentes de guerra”
  46. El Opus Dei consigue el dominio ‘www.0pusdei.com’
  47. Becarios contra los contratos precarios
  48. Dimite el consejo de redacción de una revista diocesana porque el obispo censuró un artículo crítico con Escrivá de Balaguer
  49. El fundador del Opus Dei será canonizado el 6 de octubre
  50. Fallece el ex ministro franquista Alberto Ullastres, autor del plan de estabilización

Fuente: ExOpusPress

exopus.jpg


El Opus Dei Vive Como Si Fuera La Iglesia

febrero 4, 2007

Ivan de ExOpus

Algunas prácticas del Opus Dei que manifiestan como se considera superior (o suplantador) de la iglesia.

1. Ningún miembro suyo duda que el Opus Dei es quien tiene la única voz válida en la Iglesia (también yo mientras estuve allí), y que las demás estructuras y grupos eclesiales están equivocados si no dicen y hacen exactamente lo mismo que la Obra.

2. La mínima crítica negativa al Opus Dei es considerada por sus miembros como un pecado terrible, algo semejante a afirmar alguna imperfección de Dios (o de la Iglesia Perfecta).

3. Todos hemos vivido la intolerancia total de la Obra ante quienes administraban la eucaristía de las otras maneras que la Iglesia permite pero que no son las que el Opus Dei tolera: bajo las dos especies en vez de una o administrada sobre la mano del comulgante en lugar de en la boca o por un laico en vez de por el sacerdote.

4. Cuando un miembro de cualquier institución de la Iglesia que no sea la Obra oye decir que ha llegado algo de Roma o que va hacia allí (por ejemplo un escrito), piensan inmediatamente que viene del Papa o que va al Papa, menos en el Opus Dei en donde se sabe que eso hace referencia al Prelado, que es de quien viene o va cuando ellos se refieren a Roma, con lo que con esas palabras se sustituye la sede de Pedro por la del Opus Dei.

5. Cuando los sacerdotes numerarios que son obispos entran en un centro del Opus Dei han de quitarse todos los signos distintivos de su cargo (el anillo, por ejemplo) por lo que a un sucesor de los apóstoles, que por su dignidad se ha de distinguir necesariamente de los demás, la Obra le rebaja ante sus miembros para que sólo el Prelado figure como importante ante ellos

6. Cuando el Fundador del Opus Dei anatemiza con que la vocación al Opus Dei es el don más grande que Dios les ha dado después del de la Fe, o que dejar la Obra es condenarse a la infelicidad temporal y eterna, o que prefiero que me digan de un hijo mío que ha muerto antes que ha perdido la vocación, o que no doy ni cinco céntimos por el alma de quien haya dejado el Opus Dei, o rezad para que Dios os permita morir antes que dejar la Obra…, con todas esas palabras está identificando al Opus Dei con la Iglesia.

7. Tras el Concilio Vaticano II el fundador del Opus Dei afirmaba que el Demonio se había metido en el Vaticano por la Cúpula. No se sabe muy bien si se refería al Papa o al propio Concilio o a ambos, mas en cualquier caso significaba que su criterio era superior al de todos, incluida a Iglesia, lo que le permitía demonizar sus más altas instancias.

8. Debido a que todos los medios de formación, tertulias, conversaciones privadas, etc., se centran única y exclusivamente en el Opus Dei y en sus labores, cualquiera de la Obra es un ignorante absoluto sobre el resto de los movimientos y grupos de la Iglesia (para que van a conocerlos si lo único válido es lo que dice y hace el Opus Dei).

9. Los ejemplos que se ponen en las charlas del Opus Dei sobre pocas luces, egoísmo, falta de pobreza o caridad, etc., casi siempre están protagonizados por monjas o frailes.

10. La Iglesia determina que el Opus Dei está compuesto por sus sacerdotes y en el que los laicos sólo son cooperadores (orgánicos) suyos. El Opus Dei no lo tolera y confunde a los suyos tergiversándoles esa realidad, y lo publica en documentos internos que celosamente oculta de la mirada de todos, incluida la Jerarquía de la Iglesia.

11. La dirección espiritual que se vive en la Obra está condenada por la Iglesia (no es unipersonal y secreta sino conocida y supervisada por el colectivo de directores de cada alma). El Opus Dei, en vez de rectificar, continúa obrando de igual manera, y para no ser descubierto incluye su doctrina errónea en esos documentos internos (secretos) vistos en el apartado anterior. Con esta desobediencia hipócrita el Opus Dei sustituye a la Iglesia.

12. El Opus Dei desobedece a la iglesia cuando viola de forma metódica y premeditada muchos Derechos Humanos Fundamentales, lo que es incompatible con el cristianismo.

Todo esto es algo muy serio. Es la herejía señalada por el Papa en los movimientos religiosos, consistente en que se vivencian a si mismos como la única y verdadera Iglesia (en su praxis, no en sus palabras).

Y una herejía siempre implica la excomunión inmediata del Cuerpo Místico de Cristo.

exopus.jpg


¿Hay Una Religión Plenamente Verdadera?

febrero 3, 2007

Alien.

[…] Como botón de muestra del pensamiento en aquellos años cito un texto de san Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei: «”Minutos de silencio”. —Quédese esto para ateos, masones y protestantes que tienen el corazón seco. / Los católicos, hijos de Dios, hablamos con el Padre nuestro que está en los cielos.» […].

 

Leer artículo completo.

exopus.jpg


Algunas Mentiras Del Opus Dei (I)

enero 19, 2007
Ricardo de la Cierva

VIGESIMO OCTAVA MENTIRA [así figura en el original]: Don Álvaro del Portillo disimula con poca habilidad las profundas relaciones del Opus Dei, monseñor Escrivá, Franco y su régimen, aunque no niega algunos contactos de Escrivá con Franco, en los que, dice, sólo actuó como sacerdote. Y luego difumina también la trayectoria de los miembros del Opus Dei en España “unos en el poder y otros en la oposición”. En otro momento señala don Alvaro que ya en 1964 aconsejó monseñor Escrivá a la Santa Sede que la Iglesia de España se despegara del franquismo para evitar identificaciones futuras que podrían resultar enojosas y peligrosas” (Entrevista de don Alvaro del Portillo con Le Figaro 12 de mayo de 1992 resumida e interpretada en mi obra citada p. 365).

Don Alvaro del Portillo, por quien siento un especial afecto y respeto – sed magis amica veritas- ofrece una acusada tendencia al maquillaje histórico. En mi reciente libro de 1993 Franco y don Juan, los reyes sin corona, he publicado por vez primera una carta de monseñor Escrivá al general Franco felicitándole nada menos que por la promulgación (que se hizo sin debate parlamentario) de la Ley de Principios Fundamentales del Movimiento Nacional. Y me consta que hay varias cartas más de monseñor Escrivá en el archivo de Franco, que hasta ahora no se han publicado (yo obtuve esa carta por medios propios) lo que tal vez pueda explicarse ante el hecho de que el encargado de ordenar y comunicar gradualmente los documentos del archivo es un miembro numerario del Opus Dei. Me extraña mucho que el padre Escrivá recomendase a la Santa Sede en 1964 el despegue del régimen de Franco cuando él mismo se sentía feliz con la irrupción de un poderoso grupo del Opus Dei en los gobiernos de Franco donde se mantuvieron firme y provechosamente (para ellos y para el Opus Dei, y también para España) entre 1957 y 1973, cuando fueron eliminados en bloque al desaparecer su gran valedor, el almirante Carrero Blanco. La equiparación de miembros del Opus Dei en el poder de Franco y en la oposición es falsa. Estaban en su inmensa mayoría con el poder; iniciaron una corriente de oposición muy minoritaria entre ellos mismos ya muy al final del régimen, por medio del profesor Calvo Serer, que durante décadas había sido un ardiente partidario de Franco y su régimen, hasta el punto de entregar a Franco, “abierta al vapor” según testimonio de Carrero Blanco, una carta de don Juan de Borbón portada por el propio Calvo Serer a un colaborador de don Juan en España (Capítulo X del libro: Los Años Mentidos. Ricardo de la Cierva. Editorial Fénix).

Siguiente

exopus.jpg


Algunas Mentiras Del Opus Dei (II) – Sobre El Marquesado De Peralta

enero 19, 2007

Anterior

Ricardo de la Cierva

VIGESIMO NOVENA MENTIRA [así figura en el original]: El título de marqués de Peralta pertenecía al padre de monseñor Escrivá; al morir éste, sólo el primogénito —o sea, él— podía reclamarlo. Pues bien, consultó a compañeros de la Obra, consultó a la secretaría de Estado del Vaticano y después de mucha reflexión resolvió pedirlo. A las veinticuatro horas lo había traspasado a su hermano. ¿Dónde está su ambición? Todo lo que quiso fue restituir a su familia lo que le pertenecía y sólo él podía proporcionarle, lo que por otra parte, además de un derecho, era una compensación por todas las privaciones que habían, pasado ayudándole en su Obra”. (Padre Rafael Pérez, O.S.A., nonagenario aragonés, juez del proceso de beatificación de monseñor Escrivá, declaraciones en la revista EPOCA, 10 de febrero de 1992).

Por su avanzadísima edad, el padre Rafael Pérez incurre en una serie de lapsus que subjetivamente no deseo calificar como mentira -seguramente llegó a creerse personalmente esta especie de versión oficiosa del Opus Dei sobre el famoso marquesado de Peralta- pero que objetivamente equivalen a toda una sarta de falsedades que voy a analizar en el resto de este capítulo.

Vayamos, ante todo, a los hechos. Según la publicación del ministerio de Justicia (Madrid, Centro de publicaciones, 1988) Grandezas y títulos del Reino, guía oficial, el marquesado de Peralta fue concedido el 14 de marzo de 1718 a don Tomás de Peralta, secretario de Estado de Guerra y Justicia del reino de Nápoles. No se hace mención alguna de la rehabilitación del título a favor de monseñor Escrivá, sino que figura como titular, según carta expedida en 17 de noviembre de 1972, el hermano del fundador del Opus Dei don Santiago Escrivá de Balaguer y Albás.

Sin embargo en el archivo del ministerio de Justicia puede comprobarse que el marquesado de Peralta fue rehabilitado a petición de don José María Escrivá de Balaguer en 3 de agosto de 1968, de acuerdo con la solicitud formulada por el interesado el 25 de enero del mismo año; el título se concedió con inusitada rapidez, como parece ser norma en los grandes honores que antes y después de su muerte obtuvo el fundador del Opus Dei. Por lo tanto, como según la citada Guía (que en esta fecha no se equivoca aunque sí en otra muy esencial) don Santiago Escrivá no sucedió a su hermano en el título hasta el 13 de noviembre de 1972 resulta que monseñor Escrivá lo disfrutó durante más de cuatro años, y no “lo traspasó en veinticuatro horas” como afirma el padre Pérez. Eso sí; no consta que monseñor Escrivá utilizase el título públicamente, aunque sí lo hizo, según fuentes romanas que luego concretaré un tanto, de forma reservada para uno de los fines de su estrategia religiosa. Queda pues desenmascarada la primera falsedad sobre el marquesado.

LAS RAZONES DEL MARQUESADO

¿Por qué el marquesado? Hasta el beato Escrivá los nobles titulados habían renunciado generalmente a sus títulos y honores cuando decidían abrazar el estado de perfección; el caso más notorio es el de san Francisco de Borja, duque de Gandía y marqués de Lombay, que dejó sus títulos al ingresar en la Compañía de Jesús. Yo no conozco un solo caso de un miembro de una institución religiosa, menos que nadie un fundador, que pidiese y obtuviese para sí un título nobiliario. Tampoco creo que el padre Escrivá lo pidiera por vanidad y ostentación. ¿Cuáles fueron entonces las razones?

En el fondo fondo algo de lo que dice el padre Rafael Pérez es verdad. El padre Escrivá provenía posiblemente de una familia hidalga del Alto Aragón, donde la hidalguía – que es un grado menor, pero auténtico, de nobleza- se valora todavía muchísimo. La familia, que había disfrutado de posición acomodada, luego vino a menos, tuvo que abandonar su solar de Barbastro y su posición independiente; el padre de monseñor se colocó corno dependiente en una casa comercial de Logroño. Es cierto que la familia hizo verdaderos sacrificios para poder dar estudios superiores al futuro fundador, quien deseaba recompensarles por ello. Pero hay una razón más profunda. Venir a menos crea siempre en una familia hidalga un complejo mayor o menor de inferioridad, una nostalgia humanamente muy explicable. Incorporar a su familia nada menos que un marquesado suponía para ella toda una rehabilitación histórica. El padre Escrivá estaba muy unido a su familia, gozaba en los años sesenta de una extraordinaria influencia política y social en España dada la posición preeminente de varios miembros de la Obra en el régimen de Franco (ruego a mis amigos del Opus que no rezonguen al oir estas verdades que son evidentes) y solicitó el marquesado. La decisión no fue muy ortodoxa según la historia de la santidad pero humanamente resulta explicable y comprensible. Ya antes del marquesado el padre Escrivá, que se llamaba solamente Escrivá, obtuvo legalmente la ampliación de su apellido a la forma mucho más solemne de Escrivá de Balaguer. Otro recurso para vencer el complejo de inferioridad; otras personas lo han hecho desde siempre en España, véase el caso del hijo del carretero de Granátula que ha pasado a la Historia con el sonoro nombre de Baldomero Espartero, que no era el suyo. No me parece mal que cada uno se haga llamar como quiera.

Antes aludí a una razón estratégica. La expliqué en el primer ensayo de mi libro Misterios de la Historia, segunda serie (Planeta 1992) sobre la Orden de Malta. El Papa Pío XII estaba muy preocupado con la situación de la Orden de Malta, religiosa y nobiliaria, que data del tiempo de las Cruzadas, desde la fundación de su gran hospital de San Juan en Jerusalén. Se trata de una Orden religiosa plena, aunque en trance de extinción por el número decreciente de profesas; y que a lo largo de los siglos había degenerado en lo que hoy es, un muestrario de vanidades, plumeros y cosas peores, aunque en algunas naciones -las antiguas Lenguas- mantiene encomiables obras de asistencia y caridad; entre esas naciones no se encuentra España, por desgracia. El padre Escrivá, según parece por indicación de la propia Santa Sede, pensó en la posibilidad de hacerse con la Orden de Malta (que con sus cincuenta y tantas representaciones y valijas diplomáticas es además un importante centro de poder mundial) para reconducirla a sus antiguas finalidades espirituales, ahora muy abandonadas. Según informaciones que me fueron facilitadas en Roma, a esto se debe que varios miembros del Opus Dei hayan ingresado en las diversas clases de la Orden de Malta, como algunos Caballeros de Obediencia en España y el propio prelado del Opus Dei, monseñor Alvaro del Portillo, que figura en los catálogos sanjuanistas como caballero de honor y devoción con el número 160 en la Lengua de España. Las mismas fuentes romanas me indicaron que monseñor del Portillo, noble por los cuatro costados, ingresó sin dificultad pero la solicitud del padre Escrivá fue denegada por falta de pruebas de nobleza. Tal vez a ello se debiera la obtención del marquesado de Peralta, aunque ello supondría un cierto desconocimiento del padre Escrivá sobre los mecanismos y rigideces nobiliarias de la Orden de San Juan. Yo desde luego prefiero que la venerable y degradada Orden de Malta caiga en manos del Opus Dei y eluda así las infiltraciones y amagos de la masonería y de la mafia que, como he probado documentalmente, la acechan; registro este episodio como un hecho, no como una crítica. La Orden de Malta se rige por un sistema de patronato, prelatura y soberanía que seguramente ha inspirado al Opus Dei para su configuración actual.

La verdad es que si éstas fueron las razones del padre Escrivá para solicitar el marquesado de Peralta pueden resultar comprensibles, aunque todo ello sigue sin convencerme desde el punto de vista de la tradición religiosa. Sin embargo esto no es lo grave. Lo grave es que, después de estudiar muy a fopdo el problema, he llegado a la conclusión de que el marquesado de Peralta se concedió al padre Escrivá en virtud de una falsificación. Decir esto me resulta terriblemente enojoso pero me debo a la verdad y voy a probarla.

UN DEFENSOR DE LA REHABILITACION

La verdad es que si éstas fueron las razones del padre Escrivá para solicitar el marquesado de Peralta pueden resultar comprensibles, aunque todo ello sigue sin convencerme desde el punto de vista de la tradición religiosa. Sin embargo esto no es lo grave. Lo grave es que, después de estudiar muy a fnpdo el problema, he llegado a la conclusión de que el marquesado de Peralta se concedió al padre Escrivá en virtud de una falsificación. Decir esto me resulta terriblemente enojoso pero me debo a la verdad y voy a probarla.

El recuerdo -casi se trata de un culto- de los títulos nobiliarios españoles en la antigua América española sigue produciendo en las antiguas Indias notables expertos en genealogía, entre los que destacan los miembros de la Academia Costarricense de Ciencias Genealógicas, que publican una acreditada revista cuyos números 30-31, de octubre de 1987 (año 34) tengo delante. En su portada figuran varios apellidos de la más rancia nobleza española allí afincada, entre ellos el de Volio, que me resulta familiar porque es el que lleva mi distinguida amiga Marina Volio, que fue ministra de Cultura en su patria durante el año 1980; tuve el honor de recibirla en nombre del gobierno de España en aquel año. Otro de los linajes nobles trasplantados de España a Costa Rica, que figura en la misma portada, es el de Peralta. Si combinamos los datos de esta revista en el citado número con los obtenidos por uno de mis colaboradores, que es además un experto genealogista, en el archivo del ministerio de Justicia los resultados son explosivos y los voy a analizar inmediatamente.

Pero antes debo referir las conclusiones a que llegó don Adolfo Castillo Genzor, experto genealogista español de Zaragoza, ya fallecido según creo, sobre el marquesado de Peralta aplicado a monseñor Escrivá de Balaguer ya que el señor Castillo Genzor fue uno de los técnicos que colaboró en la rehabilitación. El artículo se titula Nobiliario general de Aragón, el marquesado de Peralta y fue publicado en El Noticiero de Zaragoza el día 6 de agosto de 1968, es decir tres días después de la rehabilitación en favor del padre Escrivá.

Ante todo el señor Castillo Genzor defiende la vigencia de la nobleza y se apoya en la ley de 4 de marzo de 1948. El autor señala que el marquesado de Peralta fue creado por el archiduque Carlos de Austria en su condición de Pretendiente al trono de España (debiera decir en su condición de presunto Rey Carlos III de España) “según Real Cédula datada en la ciudad de Viena con fecha 4 de marzo de 1718”. Esta es precisamente la fecha que sigue aceptando en 1988 la Guía Oficial del ministerio de Justicia. Añade Genzor que Felipe V, mediante la ratificación del tratado de Utrecht (mejor sería decir el Tratado de Viena) en 18 de julio de 1725, reconoció las mercedes otorgadas hasta esa fecha por el Pretendiente, convertido en Emperador Carlos VI de Austria. Uno de los caballeros qué acompañaron a don Carlos a su patria cuando perdió la guerra de sucesión española fue, según Castillo Genzor, “cierto caballero hidalgo aragonés llamado don Tomas de Peralta”, del que no ofrece más apellidos aunque le cree “de linaje oscense”. Al marcharse dejó establecido en la ciudad de Barbastro a su hermano don Diego de Peralta, también sin más apellidos, extraña cosa en un genealogista. Sin embargo el marquesado de Peralta no sería reconocido por la Casa de Borbón, según Castillo Genzor, hasta Fernando VI, “en la persona del sobrino carnal del concesionario, don Manuel de Peralta” según Real Cédula de 4 de diciembre de 1758. Castillo reconoce, pues, que el marquesado no fue aceptado por Felipe V, y que tras el reconocimiento de Fernando VI el concesionario no lo utilizó aunque “dejó expedito el camino a su descendencia”. Todo muy extraño.

Y así salta de golpe el técnico, sin más conexiones intermedias, hasta la segunda mitad del siglo XX, cuando alaba a monseñor Escrivá de Balaguer por reclamar un título que le viene “por rigurosa herencia de sangre.” Y aquí paz y después gloria.

LA VERDADERA CASA DE PERALTA

Pero ni el señor Castillo Genzor, ni monseñor Escrivá de Balaguer, ni el gobierno español que rehabilitó el título, ni el general Franco que puso su firma en el decreto, dando por buena la obra de los expertos, podía imaginar que don Ricardo Fernández Peralta, fundador y presidente de la Academia Costarricense de Ciencias Genealógicas, hidalgo a fuero de España, fuese realmente descendiente de la auténtica casa de Peralta y se dedicara certera y amorosamente a investigar y estudiar la auténtica historia de su familia, que publicó en el número citado del Boletín que nos sirve de referencia. Arranca -en su estudio de la que llama “rama andaluza” – de don Juan de Peralta y Bosque nacido en 1517, que obtuvo licencia en 1565 para pasar a Costa Rica aunque no lo hizo. Sigue la genealogía hasta el primer miembro de la familia Peralta que veo aparecer en América Central, don Francisco de Peralta y García de San Juan, capitán de navío de la Real Armada, que murió heroicamente frente a Panamá combatiendo a una flota pirata inglesa. Uno de sus hermanos, don José de Peralta y García de San Juan, caso con doña Juana Franco de Medina en 1697 y su primogénito, don Juan Tomas de Peralta y Franco de Medina, nacido el 30 de mayo de 1698, fue precisamente quien. al servicio del pretendiente austriaco don Carlos (llamado Carlos III de España) recibió de él el marquesado de Peralta el 19 de febrero de 1738, (no 1718) cuando don Carlos ya era emperador de Austria. Don Juan Tomás, que era natural de Jerez de la Frontera y no “de linaje oscense” casó en Viena en 1721, enviudó y regreso a España, donde murió en Jerez de la Frontera el 1 de mayo de 1743.

¿Qué valor puede tener una genealogía como la que sirvió para rehabilitar el marquesado en favor de monseñor Escrivá, una genealogía sin apellidos ni fechas, ni datos de nacimiento ni de muerte? ¿Por que el Peralta oscense del señor Castillo Genzor no utilizó su título nobiliario de l718? ¿Por qué no lo heredó su hermano que se había quedado en Barbastro, la ciudad natal del padre Escrivá, muy previsoramente? Muy sencillo; porque el título no se concedió hasta 1738, cuando ya el reconocimiento no era automático; porque se trataba de un título austriaco y no español; porque para convertido en título español hubo sencillamente que falsificar la fecha de concesión y convertirla en 1718, para que cayese antes de 1725, tope de los reconocimientos de los títulos del Pretendiente por el vencedor Felipe V.

El hermano del primer marqués de Peralta no se llamaba don Diego ni tuvo que ver con Barbastro; se llamaba don Esteban Francisco de Peralta y Franco de Medina y también era natural de Jerez de la Frontera. Uno de sus nietos, don José María de Peralta y de la Vega, nacido en Jaén en 1763, fue el fundador de la Casa de Peralta en Costa Rica. Fue un prócer de la Independencia, lo que explica que el titulo marquesal dejara de usarse en la familia, aunque nunca renunció a su calidad de tercer Señor del mayorazgo de Peralta, creado por el primer marqués.

La documentadísima genealogía costarricense continúa por todas sus ramas, frondosa pero clarísima, hasta desembocar en un singular personaje que nos interesa muy especialmente: don Manuel María de Peralta y Alfaro.

ALFONSO XII Y ALFONSO XIII ANTE EL MARQUESADO DE PERALTA

Ruego al lector que tenga delante. el documento del Ministerio de Gracia y Justicia expedido el 3 de septiembre de 1930 durante el reinado de don Alfonso XIII porque resulta esencial como prueba y lo reproducimos aquí en facsímil.

oficio_peraltaPie de foto: Documento del Ministerio de Justicia de don Alfonso XIII en 1930 en el que se reconoce la fecha auténtica de la concesión del marquesado de Peralta y la relabilitación de ese título por Alfonso XII. Este documento prueba que la rehabilitación del título por el padre Escrivá se basa en una falsificación.

En primer lugar reconoce que el marquesado de Peralta se concedió en 1738 y no en 1718 como dice la guía actual del Ministerio de Justicia a quien se le ha colado el interesado adelanto de la fecha, es decir la falsificación. En segundo lugar porque consta la verdadera rehabilitación del título por el Rey Alfonso XII en favor de don Manuel María de Peralta.

Este nuevo prócer costarricense de la familia Peralta era hijo natural de don Bernardino de Peralta y Alvarado y una descendiente de los conquistadores de América, doña Ana de Jesús Alfaro; pero su padre le reconoció ante el consulado de España en Costa Rica el 18 de marzo de 1881. Don Manuel, cargado de honores en su patria, desempeñó importantes misiones diplomáticas; una de ellas en España. El editor de la revista costarricense que nos sirve de guía hace las siguientes interesantísimas consideraciones:

“Don Manuel María de Peralta solicitó y obtuvo de don Alfonso XII la rehabilitación del título de marqués de Peralta por R.O. de 16 de agosto de 1883, (como se indica en el documento que reproducimos en este libro, n. del a.). No obstante hubo cierta reticencia de parte de la Administración española de aquellos tiempos, y fue así como le propusieron a don Manuel María que optara por un cambio de nacionalidad, a lo que él naturalmente se opuso con mucha discreción. Finalmente le sugirieron la intervención del Vaticano en la transmisión del título, cosa que tanto la Santa Sede como él aceptaron con la sola condición de parte de aquélla de que el título debía ser vaticano para no aparecer la Santa Sede como mera transmisora de dicha dignidad. Este es el origen de la duda sobre la nacionalidad del título de marqués de Peralta, que definitivamente es un título del Imperio Austriaco ya que como vimos más atrás, lo otorgó el emperador don Carlos VI de Austria a don Juan Tomas de Peralta, súbdito español, en Viena a 19 de febrero de 1738 es decir trece años después de estar vigente el llamado tratado de Viena (1725). Con dicho tratado quedaron reguladas las concesiones de dignidades a súbditos españoles por parte del otrora archiduque pretendiente, ya por entonces reconocido como emperador de Austria” .

Al referirse a la rehabilitación de Alfonso XII mi colaborador genealogista, que ha estudiado el caso en el archivo del ministerio de Justicia, añade: “El rehabilitador, en este caso, lo fue el embajador de Costa Rica en España, don Manuel María de Peralta y Alfaro, sobrino tataranieto del concesionario. Como en aquel entonces la rehabilitación fue impecable, no se falseó la fecha de creación del título, por cuya causa no podía rehabilitarse como título español. Se llegó a una fórmula original en la que intervinieron el Rey de España y Su Santidad el Papa, en nombre del Sacro Imperio. La fórmula consistió en que la rehabilitación se firmaba por el monarca español, una vez oído el parecer de Su Santidad, y siempre que la merced en cuestión se considerase de forma subsidiaria como título de la Iglesia. De esta manera se concedió un título de características muy especiales que en definitiva no era del todo español ni típicamente vaticano. El Rey de España puso como condición que el título de referencia no se insertase en la guía oficial de títulos de Castilla.”

“Llama la atención -continúa el autorizado editor- que la persona que “rehabilitó” -en España y en 1968- dicho título de marqués de Peralta se tomó el trabajo de alterar la fecha de la concesión original y dijera en la solicitud de rehabilitación que dirigió en su oportunidad al Ministerio de Justicia que dicho título le había sido concedido a don Tomas de Peralta el 12 de febrero de 1718. La alteración del día de la concesión aparentemente no tiene mayor importancia; lo que sí constituye un fraude es la alteración del año de la concesión cuando pone 1718 en vez de 1738. Vamos a explicar el porqué. Al poner el año de 1718 en la solicitud de rehabilitación incoada por el hermano del actual marqués de Peralta evidentemente quiso convertir el título austriaco en uno español, cosa que seguramente logró el buen señor cambiando simplemente un 3 por un 1 en cuanto al año de la concesión. La curioso fue que la Administración española de 1968, tan severa aparentemente en otros aspectos, esta vez cerró el ojo.

Como historiador y relativo conocedor del personaje yo creo estar seguro de que monseñor Escrivá, que naturalmente estaba de acuerdo con la rehabilitación del título y por supuesto la había promovido, firmó los papeles que le pusieron delante los expertos en quien confiaba y por eso yo no me atrevería en modo alguno a acusarle de la falsificación. Pero creo haber demostrado que la falsificación existió. El marquesado de Peralta ya se había rehabilitado en España. El primer concesionario y su familia no eran “de linaje oscense” sino de Jerez de la Frontera, de donde su linaje paso a Costa Rica. Una genealogía sin apellidos ni fechas ni documentación fehaciente no sirve para nada y en cambio la genealogía costarricense me parece completamente fundada, documentada y probada. En el expediente de rehabilitación de 1968 no se prueba en modo alguno el parentesco de monseñor Escrivá con los Peralta de Jerez, verdadero linaje del título. El autorizado Nobiliario en cuatro tomos publicado unos años antes de la rehabilitación por una comisión en la que figuran autoridades tan relevantes como el marqués de Siete Iglesias y don Vicente Cadenas da la razón a los Peralta de Costa Rica y no alude a los apellidos Escrivá y Albás como nobles. Con tantos títulos de posible rehabilitación monseñor Escrivá fue a estrellarse contra uno lleno de luz y taquígrafos. No me lo explico, no tiene explicación. El deseo de un marquesado por parte de monseñor Escrivá no me gusta pero me parece, dada la idiosincrasia del personaje, comprensible y hasta perdonable. Que el título se base en una falsificación me parece tristísimo e incluso gravísimo. Pero mi deber ante la Historia era decir la verdad y lo he cumplido (Capítulo X del libro: Los Años Mentidos. Ricardo de la Cierva. Editorial Fénix).

Anterior

exopus.jpg