¿Hay Relación Entre el Opus Dei y la Institución Teresiana?

mayo 31, 2007

Biografia de M. Josefa SegoviaDesde antes de la Guerra Civil Española don José María Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, mantuvo una fuerte relación con la Institución Teresiana debido a su amistad con el Padre Poveda y Mª Josefa Segovia, respectivamente su fundador y co-fundadora. Adjunto un testimonio sobre la reacción de san Josemaría cuando es preguntado por el Padre Poveda, y detrás algunos escritos de Mª Josefa Segovia.

Invito al lector a que saque las conclusiones pertinentes.

Iván de ExOpus

—oOo—

Creo que fue en 1968, durante una “tertulia con el Padre [Josemaría Escrivá]” en el centro de estudios del, entonces llamado, Colegio Mayor Internacional de la Santa Cruz, luego conocido como Montalbán, que se me ocurrió hacerle una pregunta (maldita la hora) sobre el padre Poveda (fundador de la Institución Teresiana) que era conocido suyo en Madrid. ¡Menuda la armó!: que si no se habían copiado el uno al otro; que si D. Pedro (Poveda) era un “santo varón” (esto para él quería decir “un tonto”) que fue muerto por los rojos (republicanos); que si nosotros (el Opus Dei) éramos distintos (ambas instituciones en ese momento, 1968, creo que eran los dos únicos Institutos Seculares reconocidos por la Iglesia Romana). Bueno, se puso furioso. Yo, y casi todos los presentes, nos quedamos helados: nunca antes habíamos visto al Padre en ese estado. Luego me enteré que eso era habitual en él.

D. Javier (Echevarría) y D. Florencio (Sánchez-Bella) me lanzaban unas miradas que, de ser rayos, me hubieran partido el cuerpo como la espada de láser de Obi Uan-Kenobi. Huelga decir que ya nunca jamás le volví a hacer ninguna pregunta en mi vida.

Si hubiera sabido entonces lo que ahora sé, le hubiera regalado una copia del folletito de Frank Duff: “Mire, Padre, lo que dice éste DOCE AÑOS ANTES de que usted “lo viera” todo claro; qué santo varón ¿verdad?”.

¡Entonces sí que la iba a armar buena!

Datos para una historia. Harto (18-5-2007)

—oOo—

Lo que sigue está tomado del libro “Pasión por la santidad. Biografía de Mª Josefa Segovia.” (Reseña y vínculo al final):

Págs. 355-356: Personalmente, el Padre Poveda también quiso servir a la Iglesia siendo fiel a la que consideraba su peculiar vocación (…). Y estaba apoyando a cuantos acudían a él, como el joven sacerdote don José María Escrivá, apenas llegado a Madrid, cuyas visitas se hicieron muy frecuentes a partir de 1933, y que pronto comenzó la fundación de su Academia DYA para estudiantes universitarios .

Pág. 384: La Institución (Teresiana) incrementaba también su habitual relación con otras entidades y asociaciones dentro y fuera de España. En Madrid, don José María Escrivá seguía acudiendo al despacho del Padre Poveda quien en octubre de 1934 -y poco después M.ª Josefa (Segovia)- visitaba la Academia DYA, su primera e incipiente fundación para estudiantes de la Universidad de Madrid (nota 157: “Salgo para ver la Academia DYA con D. José Mª y allí veo a D. Vicente y a José Mª Borredo”, anota D. Pedro el día 22. Y Josefa Segovia el 1 de noviembre: “Voy a ver la Residencia DYA que dirige D. José María Escrivá; vengo encantada del espíritu de aquellos chicos que le acompañan en su obra”. Unos días más tarde, el 17: Envío para la residencia DYA una imagen de la Stma. Virgen”)

Pág. 409: A Salamanca llegaron también personas conocidas y queridas, a las que Mª. Josefa prestó toda la acogida y ayuda posibles. Así, don José María Escrivá, que acababa de viajar a esta ciudad el 21 de enero de 1938, precisamente cuando fue bombardeada:

“Los sustos consiguientes y descargas muy próximas y muy sonoras… Pasamos al refugio del Banco. La abuelica se pone a morir ¡pobre mía! Han caído bombas en la plaza de los Bandos, calle Zamora, Salesianos… Muchos muertos y heridos … Y todo lo natural en esos casos.

Don José María Escrivá estaba en Santa María y cogió el Señor y lo llevó con ellos al refugio; luego vino a verme y estuvo hasta las dos y pico […]. Por la tarde vuelvo a estar con D. José María Escrivá que me emociona grandemente; es un espectro; llora además como una criatura. Se despide para Ávila y me pide que escriba al Sr. Obispo hablándole de su obra (nota 216: Unos meses antes, el 31-5-1937, anotaba Mª Josefa: “Visita a Ricardo Fernández, director de la Residencia DYA, que se ha evadido del frente rojo. Cuenta mil cosas de D. José María, que está en la legación de Honduras […] Trae una reliquia de nuestro venerado Padre (Poveda), que le dio D. José María”. Debió saber algo más de él, porque el 8 de septiembre dice: “Escribo a Ricardo Fernández dándole noticias de D. José María”.

El viaje de don José María a Ávila fue rápido, pues el domingo 23 estaba de nuevo en Salamanca, hasta el 25 en que regresó a Burgos. Volvió en los meses sucesivos (nota 217: Anota el 10-2-1938: “Dos misas. La segunda la dice D. José María Escrivá, que ha vuelto a Salamanca. Nos ruegan que les demos hoy de comer aquí él y el Sr. Morán, Vicario de Madrid. Con este motivo tenemos largas conversaciones”. El 18 de abril: “Dos misas. La segunda la dice D. José María Escrivá que va para Sevilla”. El 3 de mayo, seguramente a petición suya: “Escribo al Sr. Obispo de Valladolid hablándole de la Obra de D. José María Escrivá”.

Pág. 413: Fue más tranquila la estancia en esta ciudad (Santiago de Compostela), donde también (Josefa Segovia) recibió numerosas visitas (nota 227: Entre ellas, “vienen D. José María Escrivá y D. Heliodoro y pasan aquí buena parte de la mañana, 18-7-1938) (…).

Pág. 428: En este comenzar de una nueva vida, durante el que también se hicieron presentes los amigos de siempre (nota 4: Anota el 7-12-1939: “Viene don José María Escrivá y me ruega le presente al Sr. Obispo de Salamanca por una carta pues quiere fundar allá. Con gran esfuerzo consigo escribir la carta, pues no puedo tirar de mí al llegar las 9 de la noche”).

Pág. 461: Desde principios de 1940 era consiliario de la Institución Teresiana en la diócesis de Madrid por solicitud de ella misma, don Casimiro Morcillo, entonces Vicario General del Obispado (nota 101: “Por la tarde voy a la Vicaría para ver a D. Casimiro y proponerle si quiere ser nuestro Consiliario. Se excusa por sus muchas ocupaciones, pero se le ve muy complacido, porque nos quiere. Quedo en proponérselo al Sr. Obispo. Allí veo a D. José Mª Escrivá”.)

(…) A la vez, cultivaba la amistad (Josefa Segovia) con sacerdotes conocidos como don José María Escrivá (nota 102: En 1940 alude a él el Jueves Santo 21 de marzo, el 22 de junio, el 21 de octubre y el 31 de diciembre. En esta fecha dice: “¡Último día del año 1940! […] Viene D. José Mª Escrivá y hablamos largamente de las cosas de él y de las cosas de ahora”. La siguiente visita tuvo lugar el 8 de enero de 1941, y en la síntesis del 15 al 28 de marzo anota: “En todos estos días muchas cosas […] Visita precipitada de D. José Mª Escrivá para decirme lo de su aprobación”. El 15-2-1943 se acercó ella a su casa.

Pág. 490: Continuaban las obras de la finca de Los Negrales; se habían adquirido en muy buenas condiciones unos terrenos en la Ciudad Universitaria de Madrid para edificar el Colegio Mayor, se multiplicaban las visitas (nota 170: Anota el 29-4-1944: “Voy a casa de D. José María Escrivá a felicitarlo por la aprobación de su Obra de Sacerdotes de la Santa Cruz”. El 30: “Visita de D. José María Escrivá para agradecer la enhorabuena”. El 21 de octubre: “Hablo con D. José María Escrivá y arreglo otra porción de asuntos por teléfono”; el 14-1-1945: “Misa de enferma. Celebra D. Álvaro del Portillo, uno de los hijos de D. José María Escrivá”; el 1 de diciembre: “Asunto enojoso de D. José María E. en el que intervengo con mucho gusto”.

Pág. 501: A la “Academia mariana” (acto cultural dedicado al estudio de algún tema mariano, costumbre arraigada en los centros de la Institución teresiana) que tuvo lugar el 27 de mayo (de 1946, en Roma), “acto breve, pero de mucha altura, acudieron, entre otros (…) don José María Escrivá, que estaba en Roma esos días.

Pág. 543: Tenía muy cerca (Josefa Segovia) también a don Casimiro Morcillo, Obispo Auxiliar de Madrid-Alcalá, con quien tuvo correspondencia relativamente frecuente desde 1946. Las alusiones (en su diario) a don José María Escrivá, muy breves, son menores en esta etapa.

Pág. 567: De nuevo en Roma, continuaron las visitas y gestiones, sin perder de vista el tema canónico. El día 30 (de noviembre de 1950), “viene D. Álvaro del Portillo y nos vuelve a explicar nuestro caso en relación con la Provida (Mater Ecclesia) *, está muy bien”.

Pág 608: A lo largo de 1953, año especialmente difícil para su salud (de Josefa Segovia), decidió afrontar también lo que desde hacía tiempo le estaba produciendo tensión interior. Durante la guerra de España y en los primeros años cuarenta se había mantenido la relación frecuente y cordial con don José María Escrivá, como hemos indicado. Pero, a medida que se fue consolidando la Obra de éste, surgió una situación de gran sufrimiento para Mª Josefa. El 7 de agosto: “Escribo a D. José María Escrivá suplicándole remedie la relación de los suyos con las nuestras, ¡carta más difícil!”. Tardó en enviarla (nota 59: El 27 de agosto: “Escribo, y sale al fin, carta para D. José María Escrivá delicada. Lo encomiendo mucho a Nuestra Señora”) ya que no la concluyó hasta 20 días después. En ella Mª Josefa le recordaba la estrecha relación que él había tenido con el Padre Poveda y con ella misma, y le hacía algunas reflexiones sobre la injerencia en algunas actividades apostólicas de la Institución, “entendiendo que no quiero separación dolorosa, sino comprensión fraternal”. “Yo quiero volver a encontrar a mi hermano José María (así se llamaba usted habitualmente) -era su verdadera súplica-, y por eso le escribo hoy. Escribo confiada y sencillamente”.

Un mes después, estando ella en Góliz, “recibo al fin respuesta de D. José María Escrivá; bien”. “Quede tranquila de todo”, le decía, y no hay más alusiones a él hasta su coincidencia en un viaje desde Roma el 23 de junio de 1954 (nota 60: Más adelante, en abril de 1956, con motivo de haberles sido concedida la “Gran Cruz de Isabel la Católica”, dice: “Felicito a los Mons. Vizcarra y Escrivá por la distinción de que han sido objeto por el gobierno”.

Pasión por la santidad. Biografía de Mª Josefa Segovia. Maria Encarnación González. Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 2006.

exopus.jpg


Reflexiones En Torno Al Niño Desaparecido Yeremi José Vargas

marzo 22, 2007

 yeremi-jose-vargas.jpgLa noticia de la desaparición del niño de 7 años Yeremi José Vargas desde el pasado 10 de marzo tiene conmocionada a España entera. Se han movilizado en su busca los habitantes de la Isla de Gran Canaria, su lugar de residencia: buscan al niño dentro de los contenedores de basura, por si estuviera dentro; todos los miembros de los servicios de emergencia de su localidad están buscándole; el alcalde de Vecindario ha hecho un llamamiento “a continuar esta labor de búsqueda”.

Y la mayoría de los medios de comunicación se hacen eco de la noticia. Su fotografía ha sido difundida por la prensa escrita, canales de televisión y medios virtuales, a los que ahora nos unimos nosotros. La familia cree que se lo pudieron llevar porque “es un niño tímido y asustadizo” por lo que todo apunta hacia un secuestro ya que, según afirma la portavoz de la familia Milagros Suárez, “él sabe muy bien dónde está la casa; si estuviera perdido él puede llegar a la casa perfectamente “.

Nos ponemos en el lugar de sus padres y familiares y se nos rompe el corazón. ¡Cuanta desesperación! ¡Que sufrimiento al sentir a su hijo perdido para siempre!

Deseamos que pronto sea encontrado.

La importancia que todos le damos a esta noticia contrasta con la indiferencia ante la llamada angustiosa de socorro que hace una madre a la que de otra manera han “secuestrado” a su hija. Copio su llamamiento:

Vivo en Pamplona ayudadme a desenmascarar al OPUS DEI por corromper las mentes de niños, niñas, como es mi hija, que ahora tiene 19 años pero que el año pasado me dijo que se había hecho agregada de esta obra corrupta, no empleo palabras bruscas porque ustedes no dejan pero me salen del alma. Les pido ayuda para que esta gente no siga actuando bajo el paraguas de la iglesia. Si de aquí a cinco años mi hija se mete en esta secta, haré algo gordo, gracias.

Feliciana.

Fuente: ¡Ayudadme! Mi hija se ha hecho Agregada del Opus Dei.

¿Y qué hacen la sociedad y las autoridades civiles y eclesiásticas por solucionar esta situación?

NADA de NADA.

¿Por qué?

Pues porque las cadenas que atrapan a esta muchacha son invisibles, a diferencia de la físicas que retienen a Yeremi, y precisamente por eso son mucho más eficaces, pues al no ser vistas eluden la acción social en contra de ellas.

Mañana cualquiera de nosotros se puede encontrar con un hijo / hija atrapado en un grupo que emplea técnicas sectarias. Y para evitarlo hay que actuar cuanto antes, con urgencia.

¡Cuantos Yeremi hay en el Opus Dei!

Niños a quienes sus padres permiten que vayan a clubes de la Obra confiando en que allí recibirán una buena formación, sin que sospechen que a muchos de ellos luego les van a coaccionar lo indecible psicológicamente y espiritualmente para que se hagan del Opus Dei, prohibiéndoles además que les cuenten a sus padres que se han hecho de la Obra. Así ocurrió conmigo, y mi caso no es la excepción sino la regla.

Pienso en las numerarias auxiliares de la Obra a quienes sus humildes familias depositan en manos de la Prelatura para que las promocionen, y en vez de eso las hacen unas autenticas esclavas, dedicándolas a barrer, limpiar, fregar y cocinar para los señoriítos / señoritas del Opus Dei; controlándoles sus gastos al milímetro, sin darles promoción social alguna (excepto enseñarlas a leer y poco más).

Y una vez dentro te infunden miedos, culpas, fobias y temores irracionales inventados por su Fundador para que no te vayas, tales como que la vocación al Opus Dei es el don más grande que Dios te ha dado después del de la Fe, o que dejar la Obra es condenarse a la infelicidad temporal y eterna, o que prefiero que me digan de un hijo mío que ha muerto antes que ha perdido la vocación, o que no doy ni cinco céntimos por el alma de quien haya dejado el Opus Dei, o rezad para que Dios os permita morir antes que dejar la Obra…, y toda esta mentalización te provoca una intensa angustia cuando piensas en marcharte, lo que te imposibilita contemplar la salida como una solución viable. Y cuando planteas que el Opus Dei no es lo tuyo se reactiva y multiplica el acoso para impedír que te vayas. Por ejemplo con cursos de retiro especiales, en donde sin que tú lo sepas el sacerdote tiene una ficha que le facilitan tus directores en la que se explica con pelos y señales tu estado, por lo que te quedas conmocionado y con el propósito de “perseverar” cuando crees que es el Espíritu Santo quien a través de su boca “da en el clavo” sobre lo que a ti te pasa. Y la misma presión se da en las charlas y medios de formación colectivos e individuales que recibes. Y no paran hasta que consiguen de ti que retrases para más adelante irte de la Obra.

Con estos y otros medios igual de sofisticados logran que mes a mes, año a año, década a década, vayas posponiendo dejar el Opus Dei.

Y así es como yo estuve 35 años dentro. Desde el principio planteé una y otra vez que allí no era feliz, que creía que no era lo mío. Confiaba plenamente en los directores quienes invariablemente me contaban que ellos si que veían en mí una clara vocación a la Obra, que todo era por culpa mía, por no ser generoso, por no identificarme lo suficiente con el Padre (el fundador del Opus Dei, no Dios), por carecer de visión sobrenatural… y ese acoso espiritual y psicológico se repetió una y otra vez durante 35 largos años; hasta que de golpe descubrí que el Opus Dei carece de toda credibilidad porque sus técnicas son contrarias a Dios, y entonces me fui.

¡Por el amor de Dios, pongámonos las lentes necesarias para ver las cadenas invisibles que emplea el Opus Dei y rompámoslas para que nadie tenga que repetir mi experiencia y la de tantísimos otros!

¡Hasta cuando tendremos que contemplar la inhibición generalizada ante la infinidad de Yeremi que se encuentran tras los muros de instituciones en apariencia respetables!

Ivan de ExOpus.
exopus.jpg


El Silencio Del Opus Dei (III)

enero 10, 2007

Ivan de ExOpus

En El Silencio Del Opus Dei (I) y (II) hemos tratado el tema del enmudecimiento sistemático de los dirigentes de la Obra ante las acusaciones de que son objeto, y en ambos queda claro de que es así por su incapacidad para rebatir las realidades de que se les acusa, puesto que son fáciles de comprobar, y no por los motivos sobrenaturales que ellos aducen para justificarse.

Ese callar ante las acusaciones ciertas no es algo que se le ha ocurrido al Prelado en una noche de insomnio, sino que hunde sus raíces en la doctrina fundacional del Opus Dei.

Escrivá tuvo siempre una actitud poco ética para quitarle la gente a otros grupos religiosos, lo que motivaba que aquellos protestaran, hecho que san Josemaría traducía a los de dentro (y para así quedara en la historia que ellos escribirían después) como «una persecución de los buenos».

De esa rapiña vocacional tenemos constancia en una carta que Josefa Segovia (co-fundadora de la Institución Teresiana) dirige Escrivá:

A lo largo de 1953, año especialmente difícil para su salud (de Josefa Segovia), decidió afrontar también lo que desde hacía tiempo le estaba produciendo tensión interior. Durante la guerra de España y en los primeros años cuarenta se había mantenido la relación frecuente y cordial con don José María Escrivá, como hemos indicado. Pero, a medida que se fue consolidando la Obra de éste, surgió una situación de gran sufrimiento para Mª Josefa. El 7 de agosto: “Escribo a D. José María Escrivá suplicándole remedie la relación de los suyos con las nuestras, ¡carta más difícil!”. Tardó en enviarla (nota 59: El 27 de agosto: “Escribo, y sale al fin, carta para D. José María Escrivá delicada. Lo encomiendo mucho a Nuestra Señora”) ya que no la concluyó hasta 20 días después. En ella Mª Josefa le recordaba la estrecha relación que él había tenido con el Padre Poveda y con ella misma, y le hacía algunas reflexiones sobre la injerencia en algunas actividades apostólicas de la Institución, “entendiendo que no quiero separación dolorosa, sino comprensión fraternal”. “Yo quiero volver a encontrar a mi hermano José María (así se llamaba usted habitualmente) -era su verdadera súplica-, y por eso le escribo hoy. Escribo confiada y sencillamente” (Pasión por la santidad, Pág 608. Maria Encarnación González).

El fundador del Opus Dei sabía que la actuación poco honrada de los suyos provocaría protestas y, como no había defensa posible ante ellas, en 1936 se anticipó adiestrando a los del Opus Dei para que ante esa situación enmudecieran (lo mejor para silenciar por cansancio a los que se les oponen) y dejó escrito:

Si se os presenta alguna contradicción de parte de personas eclesiásticas o seglares, autoridades o no, callad: si no lo hacéis así, corréis el peligro de dar pábulo a la murmuración, y de dar categoría a lo que de ordinario no serán más que pequeñeces. / En cambio, informad enseguida a los Directores Mayores, encomendad el asunto al Señor, y pronto se hará la luz y desaparecerá la contradicción (Punto 58 de la Instrucción Para Los Directores).

El razonamiento justificador de Escrivá es de lo más pueril posible. Traduzcámoslo a una recomendación personal a nosotros sí le hubiéramos pedido consejo porque una determinada persona nos calumnia al afirmar de nuestra madre que fue prostituta en su juventud; y entonces él nos propone: calla, si no lo haces así, corres el peligro de dar pábulo a la murmuración, y de dar categoría a lo que no es más que una pequeñez.

Sobran los comentarios.

exopus.jpg