El Traidor, El Apóstata Y El Buen Pastor Según El Opus Dei

noviembre 17, 2008
Creacción de Adán

La creación de Adán

Iván de ExOpus

Aún cuando el Código de Derecho Canónico establece que la vocación de los laicos al Opus Dei es inexistente, por no poder llegar a ser en él más que simples cooperadores orgánicos suyos que no se distinguen en nada del resto de los seglares de sus respectivas diócesis, y que sus clérigos son sacerdotes seculares iguales al resto de los de la Iglesia, para el Fundador de esta institución esas supuestas vocaciones al Opus Dei son de la misma entidad que la del bautismo (para nosotros, la fidelidad a nuestra llamada significa fidelidad a la vocación cristiana: al Amor de Dios. Se entienden por eso las palabras fuertes de nuestro Padre: si alguno de mis hijos se abandona y deja de guerrear, o vuelve la espalda, que sepa que nos hace traición a todos: a Jesucristo, a la Iglesia, a sus hermanos en la Obra, a todas las almas), por lo que su Obra es la misma Iglesia, y por tanto él se equiparaba cuanto menos a un gran profeta, incluso con el mismo Cristo.

Para mostrarlo traigo tres escritos oficiales del Opus Dei.

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¿Demasiados Judas O Mal Maestro?

marzo 23, 2007

No duden ustedes que su entrega juvenil está escrita en letras de oro allá arriba y que Nuestro Padre (Dios, por supuesto), siempre da el ciento por uno.

Jesucristo no murió y resucitó por ninguna institución, sino por las personas individuales, y ustedes respondieron entregando parte de su vida… y continúan respondiendo desde otras circunstancias. Que nadie se me enfade si digo que, en cierto modo, ustedes siguen haciendo opus dei.

No me extrañaría que, desde el cielo, aquél que un día les hizo llamarle padre, sea el inspirador de muchos de sus escritos y de la iniciativa y derroteros de la propia Web… supongo que, una vez dejados los afanes de este mundo, y en presencia de Dios, las cosas se deben ver de modo distinto y las industrias humanas pasan a un segundo plano

Reciban mis felicitaciones… y recen una oración por mí, que a ustedes Dios seguro que les escucha, que aunque todos somos iguales ante Él, unos somos más iguales que otros.

Un saludo de paz y bien,

Tiresias

Fuente: ¿Demasiados Judas O Mal Maestro? (31-10-2005).

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Los Hijos Desobedientes Del Opus Dei

enero 19, 2007

Ivan de ExOpus

Reedición corregida del original publicado en Opuslibros el 18 de julio de 2004.

Quiero dejar claro que la Iglesia Católica obliga a creer a píes juntillas tan sólo lo que ella ha definido como dogmas de fe. Exceptuando eso, todo lo demás incluidas personas e instituciones son opinables, juzgables y criticables. Obtuve muy buenos testimonios sobre esa realidad de san Josemaría, quien no dejaba títere con cabeza a la hora de ejercer ese derecho. Puedo poner muchos ejemplos al respecto pero tan sólo me voy a centrar en una frase suya que por su importancia los resume todos y que nos comenzó a contar tras el Concilio Vaticano II: «Hijos míos, el demonio se ha metido en la Iglesia y lo ha hecho por la Cúpula del Vaticano.» Cuando el Fundador hablaba de la «Cúpula del Vaticano» no se estaba refiriendo precisamente a que el diablo se había metido en la Iglesia a través del obrero de mantenimiento que arreglaba los desperfectos del tejado de la Santa Sede. No. Se refería a otra persona mucho más importante.

Por no ser verdades de fe —e imitando a san Josemaría— cualquiera puede opinar sobre su canonización, sobre la Obra y sobre su historia, sin que por ello deje ni un instante de ser un fiel hijo de la Iglesia.

En repetidas ocasiones el Fundador del Opus Dei nos contaba que la historia de la Obra se escribiría cuando todos los que intervinieron en ella hubieran fallecido, para que así nadie de quienes actuaron en contra de ella se pudieran sentir dolidos. Ésa es la razón que él daba para hacer ver ante todos su inmensa caridad con el prójimo. Pero como es habitual en el Opus Dei hay que buscar otra razón oculta, la genuina, que en este caso es escribir esa historia cuando todos estén muertos es para que así no haya nadie que pueda pararles los píes testificando contra las falsedades que ellos quieren hacer pasar por ciertas.

Cuando murió el Fundador los dirigentes de la Obra infravaloraron esa razón oculta por sentirse fascinados ante la tentación de canonizarle muy pronto (lo que conllevaba escribir la historia de la Obra). Le desobedecieron y escribieron la historia del Opus Dei mientras aún vivían multitud de personas que la conocían de primera mano.

Según la manera de la Obra para escribir sus biografías todos podemos ser santos si ella se lo propone. Basta con suprimir lo que desdice de alguien y aumentar lo que le beneficia para que —con tan sólo eso y nada más que con eso— Judas ya sea santo. Si a Judas le quitamos una pequeña parte de su vida, aquella en la que vende a Jesús por treinta monedas, se transforma en alguien tan santo o más que cualquiera de los otros apóstoles.

En el proceso de beatificación del Fundador, María Angustias Moreno, María del Carmen Tapia, Miguel Fisac y muchos otros protagonistas directos en la vida de la Obra reclaman su derecho a mostrar la realidad tal y como ellos la han vivido; recurren al tribunal que va a juzgar la santidad del Fundador. No se les permite testificar a pesar del empeño que ellos ponen en hacerlo y de la grave obligación que tiene ese tribunal de escucharles. Para no dejarles declarar alegan unas razones que darían risa leerlas si no fuera porque acarrean tanta gravedad.

Ese tribunal eclesiástico se niega a oír a testigos esenciales, por lo que allí no se juzga la beatificación de Escrivá de Balaguer, sino que se impone. Al actuar contra las normas más elementales del derecho que obligan a escuchar todos los testimonios se ha provocado en la Iglesia uno de los escándalos más graves de su historia.

Porque con esa canonización, lograda a la fuerza por la selección estudiada de los testigos, ha sido atacada nada más y nada menos que la credibilidad en la beatitud de los santos de la Iglesia Católica.

Si un fiel de buena voluntad, por lo tanto no mediatizado, sigue el proceso de canonización de Escrivá y comprueba los atropellos en los que ha incurrido, inmediatamente reflexionará algo parecido a lo siguiente: «Ese juicio de beatificación es una pantomima, por lo que es nulo. Mas sí hoy tengo la posibilidad de ver como la Iglesia suprime testigos para forzar a que este hombre llegue a los altares, ante la mirada atónita del mundo y con toda impunidad, ¿qué no habrá hecho con los santos de otra época de quienes no puedo comprobarlo? Desde esté momento me es imposible saber si san Francisco de Asís era un amante de los animales, como me hacen creer, o en realidad fue un sádico matarife del que la Iglesia ha eliminado a los testigos que podrían contarme sus crueldades. ¡Ya no creo en ningún santo de los que la Iglesia me propone!».

Y ese fiel deja de creer en lo que la Iglesia cuenta sobre sus santos. Es muy fácil que junto a la perdida de credibilidad en los santos haga lo mismo con los dogmas de fe. Y como consecuencia puede acabar perdiendo la fe en la Iglesia y en todo. Yo he oído contar a gente frases parecidas a «después del tejemaneje que han hecho con el marques Escrivá yo ya no me creo nada de lo que la Iglesia me cuenta».

Con lo fácil que les habría sido a los mandamás de la Obra obedecer a su Fundador y esperar a que estuvieran muertos todos los que han protagonizado su historia. Entonces, sin disonancias, Josemaría habría sido canonizado sin que nadie pudiera decir ni mú en su contra. No habrían dejado sus testimonios (por escrito y para la posteridad) ni Miguel Fisac, ni María Angustias Moreno, ni María del Carmen Tapia… y nadie escribiría en esta Web, puesto que no se habría creado…

Además, al no quedar ningún testimonio escrito en contra, tampoco existiría la posibilidad de que el fundador de la Obra pueda ser oficialmente descanonizado algún día por culpa de las irregularidades que le llevaron a los altares. Es algo muy difícil, mas no imposible.

¡Con lo bien atado que lo dejó el Fundador y que todo se les pueda venir abajo por unos hijos tan desobedientes!

Pero es que Dios sabe mucho más y se ha servido de esos hijos desobedientes para que el mundo pueda conocer toda la verdad sobre el Opus Dei, la que el Fundador y su Obra quieren mutilar.

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Los Traidores Al Opus Dei

diciembre 30, 2006

Ivan de ExOpus

Es normal que mientras estás en la Obra consideres como unos traidores a quienes la dejan. Cuando en las meditaciones o charlas se comentan los pasajes evangélicos de la defección de Judas, acto seguido, siempre, de manera automática, se habla de la vocación al Opus Dei, de que no podemos abandonar a Cristo, de que somos sus apóstoles, de que el camino del descamino comienza por ocultar a los directores cosas pequeñas que terminan con nuestra salida de la “Barca” de la Obra… A fuerza de escuchar esto de forma sucesiva (Judas traidor >>> Dejar el Opus Dei) y en múltiples ocasiones, hace que se establezca en nuestro subconsciente la asociación irracional e indeleble de que quien abandona la Obra comete la misma traición de Judas, y como consecuencia de ello que el Opus Dei y su Fundador son Cristo.

Hago un inciso. En los llamados medios de formación del Opus Dei se habla mucho de Dios, de la Iglesia, de Cristo, del Evangelio, etc. Pero en realidad no es cierto, ya que todo cuanto se trata sobre esos temas es para redireccionarlo inmediatamente hacia el Opus Dei y su Fundador (de la manera expuesta en el párrafo de arriba). Para el Opus Dei sólo es divino el Opus Dei, por lo que todo lo dicho por el Espíritu Santo en las Sagradas Escrituras solamente puede referirse al Opus Dei.

Volvamos a nuestro tema, lo esencial de la Obra de san Josemaría era que la Iglesia reconociera la dignidad del laico, que dejara de considerarle como un segundón de los clérigos.

El sucesor de san Josemaría, don Álvaro del Portillo, aprovechando el pontificado de un Papa que les era favorable siente una premura desatada para conseguir la figura jurídica definitiva del Opus Dei. Con esa precipitación acepta para siempre lo inaceptable para aquel espíritu fundacional: consiente que los laicos no formen parte esencial del Opus Dei sino que sean simples cooperadores (orgánicos) suyos. Y todo lo que quiso implantar su Fundador para elevar la dignidad del seglar es vendido por monseñor del Portillo por el plato de lentejas de poder mirar de igual a igual a cualquier obispo titular de una diócesis de la Iglesia.

¡Esto sí que es una traición al Opus Dei!

Los verdaderos Judas del Opus Dei no son los que se van de la Obra sino quienes desde dentro vendieron su espíritu fundacional por «treinta monedas de plata». Por tanto, según lo visto, se puede afirmar (porque está objetivamente demostrado) sin opinar (ya que no es un juicio subjetivo) y denunciar (pues es hacer público un delito contra el espíritu fundacional) sin calumniar (pues no es falso lo que se manifiesta) que los verdaderos Judas del Opus Dei son don Álvaro del Portillo y quienes entonces colaboraron con él.

—oOo—

APÉNDICE: Un Estudio Documental Sobre El Tema

Veamos el espíritu fundacional del Opus Dei según san Josemaría (las mayúsculas están puestas por mí):

EL OPUS DEI ES UNA ORGANIZACIÓN INTERNACIONAL DE LAICOS, a la que pertenecen también sacerdotes seculares (una exigua minoría en comparación con el total de socios). (Conversaciones con Mons. Escrivá de Balaguer, punto 24.)

Quiero hacer notar, porque es una realidad muy importante, que esos socios laicos del Opus Dei que reciben la ordenación sacerdotal, no cambian su vocación. […] LA ORDENACIÓN SACERDOTAL NO ES, POR ESO, EN MODO ALGUNO UNA ESPECIE DE CORONACIÓN DE LA VOCACIÓN AL OPUS DEI: es una llamada que se hace a algunos, para servir de un modo nuevo a los demás. Por otra parte, EN LA OBRA NO HAY DOS CLASES DE SOCIOS, CLÉRIGOS Y LAICOS: TODOS SON Y SE SIENTEN IGUALES, y todos viven el mismo espíritu: la santificación en el propio estado (Ibíd. p. 69).

Y lo que don Álvaro permitió:

Con el fin de promover una conveniente distribución de los presbíteros o de llevar a cabo peculiares obras pastorales o misionales en favor de varias regiones o diversos grupos sociales, la Sede Apostólica, oídas las Conferencias Episcopales interesadas, puede erigir PRELATURAS PERSONALES QUE CONSTEN DE PRESBÍTEROS Y DIÁCONOS DEL CLERO SECULAR (Canon 294 del Código de Derecho Canónico).

Mediante acuerdos establecidos con la prelatura, LOS LAICOS PUEDEN DEDICARSE A LAS OBRAS APOSTÓLICAS DE LA PRELATURA PERSONAL; pero han de determinarse adecuadamente en los estatutos el MODO DE COOPERACIÓN ORGÁNICA y los principales deberes y derechos anejos a ella. (Ibíd., Canon 296).

—oOo—

Aquí sólo hemos tomado un botón de muestra del sentir unánime de san Josemaría sobre el tema. Como hemos leído, el Opus Dei según la mente de su Fundador es una organización internacional de laicos, a la que pertenecen también sacerdotes seculares. Ahora, por el contrario, es una institución de la Iglesia formada exclusivamente por presbíteros y diáconos (sacerdotes), y en la que los laicos mediante un vínculo contractual pueden dedicarse a las obras apostólicas a modo de cooperadores (orgánicos) suyos.

Para san Josemaría ordenarse sacerdote no es una coronación de la vocación al Opus Dei, pues en la Obra no hay dos clases de socios, clérigos y laicos: todos son y se sienten iguales. Y tras lo que don Álvaro permitió el Opus Dei ni siquiera está formado por dos clases, sólo hay una: la de los sacerdotes, ya que los laicos no pertenecen al Opus Dei, simplemente cooperan (orgánicamente) con él.

Conclusión: Como se demuestra documentalmente, don Álvaro traicionó el espíritu fundacional del Opus Dei cuando permitió que se transformara en el tipo de Prelatura Personal que es.

Iván

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Nuevo Boletín Mensual

diciembre 30, 2006

Nombre del Boletín: «ExOpus: Los Otros Del Opus Dei».

Dirección del Grupo: www.domeus.es/groups/exopus

Descripción: Boletín mensual para difundir el índice de los libros y escritos importantes sobre el «Otro» Opus Dei (con una breve reseña) aparecidos en Internet durante el mes anterior (no sólo los de ExOpus).

Con una periodicidad variable se mandarán números extraordinarios con objeto de que al final quede reseñado todo lo existente sobre el tema (añadiéndose de esta manera al primer envío, poco a poco, lo publicado con anterioridad a él).

No se descarta en el futuro la ampliación a otro tipo de noticias y servicios.

Para suscribirse por e-mail: exopus-subscribe@domeus.es

AVISO: Se ha de confirmar la suscripción reenviando el e-mail que recibes para ese fin. A veces se pierde el mensaje original porque hay servidores que lo consideran spam y lo filtran. Por tanto, sí en un plazo prudencial no recibís dicho e-mail (10 minutos, por ejemplo), lo mejor es que vayáis a la Web de Domeus y os inscribáis allí ya que a las 24 horas el servidor destruye automáticamente los mensajes no confirmados (sí pasa ese plazo os tenéis que inscribir de nuevo).

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3. Por las fechas navideñas en que nos encontramos, y en espera de tener un número suficiente de suscriptores, el primer Boletín conteniendo las novedades de diciembre se enviará el día 7 de enero de 2007 a las 20:00 horas de España. Los siguientes se mandarán el día 1 de cada mes a las 07:00 horas.

4. Los suscritos pueden acceder a los envíos a través de la Web del Grupo en Domeus (antes hay que completar la inscripción allí), también se puede elegir leerlo (o descargarlo) en ese lugar y no recibirlo por e-mail.

5. El que tenga intención de suscribirse, que lo haga cuanto antes.

Ivan de ExOpus

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