Reflexiones En Torno Al Niño Desaparecido Yeremi José Vargas

marzo 22, 2007

 yeremi-jose-vargas.jpgLa noticia de la desaparición del niño de 7 años Yeremi José Vargas desde el pasado 10 de marzo tiene conmocionada a España entera. Se han movilizado en su busca los habitantes de la Isla de Gran Canaria, su lugar de residencia: buscan al niño dentro de los contenedores de basura, por si estuviera dentro; todos los miembros de los servicios de emergencia de su localidad están buscándole; el alcalde de Vecindario ha hecho un llamamiento “a continuar esta labor de búsqueda”.

Y la mayoría de los medios de comunicación se hacen eco de la noticia. Su fotografía ha sido difundida por la prensa escrita, canales de televisión y medios virtuales, a los que ahora nos unimos nosotros. La familia cree que se lo pudieron llevar porque “es un niño tímido y asustadizo” por lo que todo apunta hacia un secuestro ya que, según afirma la portavoz de la familia Milagros Suárez, “él sabe muy bien dónde está la casa; si estuviera perdido él puede llegar a la casa perfectamente “.

Nos ponemos en el lugar de sus padres y familiares y se nos rompe el corazón. ¡Cuanta desesperación! ¡Que sufrimiento al sentir a su hijo perdido para siempre!

Deseamos que pronto sea encontrado.

La importancia que todos le damos a esta noticia contrasta con la indiferencia ante la llamada angustiosa de socorro que hace una madre a la que de otra manera han “secuestrado” a su hija. Copio su llamamiento:

Vivo en Pamplona ayudadme a desenmascarar al OPUS DEI por corromper las mentes de niños, niñas, como es mi hija, que ahora tiene 19 años pero que el año pasado me dijo que se había hecho agregada de esta obra corrupta, no empleo palabras bruscas porque ustedes no dejan pero me salen del alma. Les pido ayuda para que esta gente no siga actuando bajo el paraguas de la iglesia. Si de aquí a cinco años mi hija se mete en esta secta, haré algo gordo, gracias.

Feliciana.

Fuente: ¡Ayudadme! Mi hija se ha hecho Agregada del Opus Dei.

¿Y qué hacen la sociedad y las autoridades civiles y eclesiásticas por solucionar esta situación?

NADA de NADA.

¿Por qué?

Pues porque las cadenas que atrapan a esta muchacha son invisibles, a diferencia de la físicas que retienen a Yeremi, y precisamente por eso son mucho más eficaces, pues al no ser vistas eluden la acción social en contra de ellas.

Mañana cualquiera de nosotros se puede encontrar con un hijo / hija atrapado en un grupo que emplea técnicas sectarias. Y para evitarlo hay que actuar cuanto antes, con urgencia.

¡Cuantos Yeremi hay en el Opus Dei!

Niños a quienes sus padres permiten que vayan a clubes de la Obra confiando en que allí recibirán una buena formación, sin que sospechen que a muchos de ellos luego les van a coaccionar lo indecible psicológicamente y espiritualmente para que se hagan del Opus Dei, prohibiéndoles además que les cuenten a sus padres que se han hecho de la Obra. Así ocurrió conmigo, y mi caso no es la excepción sino la regla.

Pienso en las numerarias auxiliares de la Obra a quienes sus humildes familias depositan en manos de la Prelatura para que las promocionen, y en vez de eso las hacen unas autenticas esclavas, dedicándolas a barrer, limpiar, fregar y cocinar para los señoriítos / señoritas del Opus Dei; controlándoles sus gastos al milímetro, sin darles promoción social alguna (excepto enseñarlas a leer y poco más).

Y una vez dentro te infunden miedos, culpas, fobias y temores irracionales inventados por su Fundador para que no te vayas, tales como que la vocación al Opus Dei es el don más grande que Dios te ha dado después del de la Fe, o que dejar la Obra es condenarse a la infelicidad temporal y eterna, o que prefiero que me digan de un hijo mío que ha muerto antes que ha perdido la vocación, o que no doy ni cinco céntimos por el alma de quien haya dejado el Opus Dei, o rezad para que Dios os permita morir antes que dejar la Obra…, y toda esta mentalización te provoca una intensa angustia cuando piensas en marcharte, lo que te imposibilita contemplar la salida como una solución viable. Y cuando planteas que el Opus Dei no es lo tuyo se reactiva y multiplica el acoso para impedír que te vayas. Por ejemplo con cursos de retiro especiales, en donde sin que tú lo sepas el sacerdote tiene una ficha que le facilitan tus directores en la que se explica con pelos y señales tu estado, por lo que te quedas conmocionado y con el propósito de “perseverar” cuando crees que es el Espíritu Santo quien a través de su boca “da en el clavo” sobre lo que a ti te pasa. Y la misma presión se da en las charlas y medios de formación colectivos e individuales que recibes. Y no paran hasta que consiguen de ti que retrases para más adelante irte de la Obra.

Con estos y otros medios igual de sofisticados logran que mes a mes, año a año, década a década, vayas posponiendo dejar el Opus Dei.

Y así es como yo estuve 35 años dentro. Desde el principio planteé una y otra vez que allí no era feliz, que creía que no era lo mío. Confiaba plenamente en los directores quienes invariablemente me contaban que ellos si que veían en mí una clara vocación a la Obra, que todo era por culpa mía, por no ser generoso, por no identificarme lo suficiente con el Padre (el fundador del Opus Dei, no Dios), por carecer de visión sobrenatural… y ese acoso espiritual y psicológico se repetió una y otra vez durante 35 largos años; hasta que de golpe descubrí que el Opus Dei carece de toda credibilidad porque sus técnicas son contrarias a Dios, y entonces me fui.

¡Por el amor de Dios, pongámonos las lentes necesarias para ver las cadenas invisibles que emplea el Opus Dei y rompámoslas para que nadie tenga que repetir mi experiencia y la de tantísimos otros!

¡Hasta cuando tendremos que contemplar la inhibición generalizada ante la infinidad de Yeremi que se encuentran tras los muros de instituciones en apariencia respetables!

Ivan de ExOpus.
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La Lectura Os Hará Libres

diciembre 24, 2006

Ivan de ExOpus & Enrique Páez

Publicado también en Opus Libros el 6-10-2006

La incultura crea esclavitud porque impide conocer, y nadie puede elegir lo que no conoce.

Por considerarlo como falta espiritual grave, el Opus Dei impide a los suyos informarse, leer y escribir, sobre determinados temas, especialmente los que dan una versión de él distinta a la que les presenta como verdadera. Un hombre es esclavo –y a la vez ignorante de su esclavitud– cuando sólo puede ver los puntos de vista que le impone un tercero, ya que desconoce otras posibilidades que podría escoger como más convenientes para él.

El escrito que os presento a continuación trata indirectamente sobre el Opus Dei: versa sobre la libertad que la información confiere a quien la recibe.

En 1817, en Tuckahoe (Maryland, EE.UU.), nació un esclavo negro. En realidad nacieron muchos, con nombres ignorados y muerte temprana, pero hubo uno entre ellos que con el tiempo fundaría un periódico, daría innumerables conferencias por todo el mundo y se convertiría en consejero directo del presidente Abraham Lincoln. Se llamaba Frederick Douglass. Su nombre está escrito en los libros de historia como uno de los grandes políticos abolicionistas norteamericanos. ¿Cómo pudo el hijo de una esclava negra dar ese salto de gigante, cambiar el destino que ya estaba escrito a sangre en la melanina de su piel? Él mismo nos lo cuenta en su autobiografía.

Todo comenzó cuando, contra toda norma, el ama, su dueña, le enseñó el abecedario y a leer unas pocas palabras. Él era un niño todavía. Para la patrona aquello tal vez no fue sino un juego, una forma de aventar el tedio y el vacío de las lentas tardes en la hacienda sureña. El amo se dio cuenta de lo que allí sucedía antes de que Frederick terminara esa primera instrucción y, enfurecido, le prohibió tajantemente a su esposa que siguiera educando al niño. Su mujer estaba contraviniendo las leyes y, además, si el esclavo conseguía aprender a leer con un mínimo de soltura, “lo incapacitaría definitivamente para seguir siendo esclavo. Lo haría al mismo tiempo intratable y no tendría utilidad para su amo”. Según el patrón, la lectura y la escritura eran actividades altamente peligrosas y subversivas, incluso “para él mismo, y no sólo no le haría el menor bien, sino hasta mucho daño. Lo haría inquieto e infeliz”. Según el propio Douglass, “desde aquel momento comprendí cual era el camino de la esclavitud a la libertad… A sabiendas de la dificultad de aprender sin maestro, me embarqué con una gran esperanza y con toda decisión, a costa de cualquier sacrificio, en la tarea de aprender a leer…” […] El simple acto de tomar una pluma y un papel para narrar una historia, una sensación nacida del territorio ignoto de la creación, es en sí mismo una amenaza al poder, a las órdenes de nuestros amos que nos piden sumisión y votos a cambio de pan y circo. Las mujeres bereberes, musulmanas, al sur de Túnez, Marruecos o Argelia, tienen prohibido el aprendizaje escrito de la lengua. Por eso mismo. Porque las rebelaría contra sus maridos y contra el orden establecido, suponen. Y suponen bien, claro está (Enrique Páez, del Prólogo al libro Cuentos por asalto, 1995, Taller de Escritura de Madrid).

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