Sobre El Amor Y La Amistad: El Principito Y El Zorro

marzo 12, 2007

Capítulo XXI de «El Principito». Antoine de Saint-Exupéry.

Apareció entonces el zorro.

-Buenos días -saludó el zorro.

-Buenos días -contestó amablemente el Principito que al darse vuelta en dirección a la voz no vio a nadie.

-Si me buscas, aquí estoy -aclaró el zorro- debajo del manzano.

-Pero…, ¿quién eres tú? -preguntó el Principito-. Eres muy hermoso.

-Soy un zorro -dijo el zorro.

-Acércate…, ven a jugar conmigo -propuso el Principito- ¡Estoy tan triste!.

-¿Jugar contigo? No…, no puedo -dijo el zorro-. Aún no estoy domesticado.

-¡Ah! Perdón -se excusó el Principito.

Interrogó, luego de meditar un instante:

-¿Has dicho “domesticar”? ¿Qué significa “domesticar”?

-Tú no eres de aquí -afirmó el zorro- ¿Puedes decirme qué es lo que buscas?

-Busco a los hombres -respondió el Principito- Dime, ¿qué significa “domesticar”?

-Los hombres -intentó explicar el zorro- poseen fusiles y cazan. Eso es bien molesto. Crían también gallinas; es su único interés. Tú buscas gallinas, ¿verdad?

-No -dijo el Principito-. Busco amigos. ¿Qué significa “domesticar”?

-¡Ah!…, es una cosa muy olvidada -respondió el zorro-. Significa “crear lazos”.

-¿Crear lazos?-preguntó el Principito.

-Así es -confirmó el zorro- Tú para mí, no eres más que un jovencito semejante a cien mil muchachitos. Además, no te necesito. Tampoco tú a mí. No soy para ti más que un zorro parecido a cien mil zorros. En cambio, si me domesticas…, sentiremos necesidad uno del otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para ti único en el mundo.

-Creo que empiezo a entender -dijo el Principito-. Hay una flor… Creo que me ha domesticado.

-Es probable- contestó el zorro- ¡En este planeta, en la Tierra, pueden ocurrir todo tipo de cosas!

-¡Oh! No es en la Tierra -se apresuró a decir el Principito.

El zorro se quedó no menos que intrigado.

-¿Acaso en otro planeta?

-Sí.

-¿Puedes decirme si hay cazadores en ese planeta?

-¡Oh, no! No los hay.

-Me está resultando muy interesante. ¿Hay gallinas?

-No.

-No existe nada que sea perfecto -dijo el zorro suspirando.

Luego prosiguió:

-Mi vida es algo aburrida. Cazo gallinas y los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen como también los hombres se parecen entre sí. Francamente me aburro un poco. Estoy seguro que…, si me domesticas mi vida se verá envuelta por un gran sol. Podré conocer un ruido de pasos que será bien diferente a todos los demás. Los otros pasos, me hacen correr y esconder bajo la tierra. Pero el tuyo sin embargo, me llamará fuera de la madriguera, como una música. ¡Mira! ¿Puedes ver allá a lo lejos los campos de trigo? Yo no como pan, por lo que para mí el trigo es inútil. Los campos de trigo nada me recuerdan. ¡Es triste! Pero tú tienes cabellos de color oro. Cuando me hayas por fin domesticado, el trigo dorado me recordará a ti. Y amaré el sonido del viento en el trigo…

El zorro en silencio, miró por un gran rato al Principito.

-Por favor… ¡Domestícame! -suplicó.

-Lo haría, pero… no dispongo de mucho tiempo -contestó el Principito-. Quisiera encontrar amigos y conocer muchas cosas.

-¿Sabes…? Sólo se conocen las cosas que se domestican -afirmó el zorro-. Los hombres carecen ya de tiempo. Compran a los mercaderes cosas ya hechas. Y… como no existen mercaderes de amigos, es muy simple, los hombres ya no tienen amigos. Si realmente deseas un amigo, domestícame!

-Y… ¿Qué es lo que debo hacer? -preguntó el Principito.

-Debes tener suficiente paciencia -respondió el zorro- En un principio, te sentarás a cierta distancia, algo lejos de mi sobre la hierba. Yo te miraré de reojo y tú no dirás nada. La palabra suele ser fuente de malentendidos. Cada día podrás sentarte un poco más cerca.

Al otro día el Principito volvió:

-Lo mejor es venir siempre a la misma hora -dijo el zorro- Si sé que vienes a las cuatro de la tarde, comenzaré a estar feliz desde las tres. A medida que se acerque la hora más feliz me sentiré. A las cuatro estaré agitado e inquieto; comenzaré a descubrir el precio de la felicidad. En cambio, si vienes a distintas horas, no sabré nunca en qué momento preparar mi corazón… Los ritos son necesarios.

-¿Qué son los ritos? -preguntó el Principito.

-Se trata también de algo bastante olvidado -contestó el zorro-. Es aquello que hace que un día se diferencie de los demás, una hora de las otras horas. Te daré un ejemplo. Entre los cazadores hay un rito. Todos los jueves bailan con las jóvenes del pueblo. Para mí el jueves es un día maravilloso, ya que paseo hasta la viña. Si los cazadores no tuvieran un día fijo para su baile, todos los días serían iguales y yo no tendría vacaciones.

Fue así como el Principito domesticó al zorro. Pero al acercarse la hora de la partida:

-¡Ah!-dijo el zorro- Voy a llorar.

-No es mi culpa -repuso el Principito-. Tú quisiste que te domesticara, no fue mi intención hacerte daño.

-Sí, yo quise que me domesticaras -dijo el zorro.

-Pero dices que llorarás.

-Sí -confirmó el zorro.

-¿Ganas algo entonces? -preguntó el Principito.

-Gano -aseguró el zorro- por el color del trigo.

Luego sugirió al Principito:

-Vuelve y observa una vez más el jardín de rosas. Ahora comprenderás que tu rosa es única en el mundo. Cuando vuelvas para decirme adiós, yo te regalaré un secreto.

Se dirigió el Principito nuevamente a la rosas:

-En absoluto os parecéis a mi rosa. Nadie os ha domesticado y no habéis domesticado a nadie. Así era mi zorro antes, semejante a cien mil otros. Al hacerlo mi amigo, ahora es único en el mundo.

Las rosas se mostraron ciertamente molestas.

-Sois bellas, pero aún estáis vacías -agregó-. Todavía nadie puede morir por vosotras. Es probable que una persona común crea que mi rosa se os parece. Ella siendo sólo una, es sin duda más importante que todas vosotras, pues es ella la rosa a quien he regado, a quien he puesto bajo un globo; es la rosa que abrigué con el biombo. Ella es la rosa cuyas orugas maté (excepto unas pocas que se hicieron mariposas). Ella es a quien escuché quejarse, alabarse y aún algunas veces, callarse. Ella es mi rosa…

Regresó hacia donde estaba el zorro:

-Adiós- dijo.

-Adiós- dijo el zorro-. Mi secreto es muy simple: no se ve bien sino con el corazón; lo esencial es invisible a los ojos.

-Lo esencial es invisible a los ojos -repitió el Principito a fin de acordarse.

-El tiempo que dedicaste a tu rosa, es lo que hace que ella sea tan importante para ti.

-El tiempo que dediqué a mi rosa… -repitió el Principito para no olvidar.

-Los hombres ya no recuerdan esta verdad -dijo el zorro-. En cambio tú, por favor…, no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa…

-Soy responsable de mi rosa… -dijo en voz alta el Principito a fin de recordar…

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Adagios, Frases, Refranes, Proverbios y Dichos Sobre El Amor

enero 15, 2007
  1. Si la pasión, si la locura no pasaran alguna vez por las almas… ¿Qué valdría la vida? (Jacinto Benavente).
  2. El amor es una condición en la que la felicidad de otra persona es condición imprescindible para su propia felicidad (Anónimo).
  3. No se ama a una mujer porque sea bella. Es bella porque se le ama (Anónimo).
  4. Las pasiones son como los vientos, que son necesarios para dar movimiento a todo, aunque a menudo sean causa de huracanes (Bernard Le Bouvier de Fontenelle).
  5. El amor es el poder iniciador de la vida; la pasión posibilita su permanencia (Anónimo).
  6. Cuando mi voz calle con la muerte, mi corazón te seguirá hablando (Rabindranath Tagore).
  7. Un hombre sin pasiones está tan cerca de la estupidez que sólo le falta abrir la boca para caer en ella (Lucio Anneo Séneca).
  8. La magia del primer amor consiste en nuestra ignorancia de que pueda tener fin (Benjamin Disraeli).
  9. El amor es un acto de perdón interminable… una mirada tierna que se convierte en hábito (Peter Ustinov).
  10. La gente se arregla todos los días el cabello. ¿Por qué no el corazón? (Proverbio Chino).
  11. El tiempo es demasiado lento para aquellos que esperan… demasiado rápido para aquellos que temen… demasiado largo para aquellos que sufren… demasiado corto para aquellos que celebran… pero para aquellos que aman, el tiempo es eterno (Henry Van Dyke).
  12. Las pasiones hacen vivir al hombre, la sabiduría sólo le hace durar (Chamfort).
  13. Los que prefieren la sensatez y huyen de la locura son incapaces de sentir el amor verdadero (Anónimo).
  14. Un viejo enamorado es como una flor en invierno (Refrán Portugués).
  15. El amor es un juego en el que ambos jugadores pueden ganar (Eva Gabor).
  16. Te amo para amarte y no para ser amado, puesto que nada me place tanto como verte a ti feliz (George Sand).
  17. Amar es encontrar en la felicidad de otro tu propia felicidad (Gottfried Wilhelm Leibniz).
  18. La razón puede advertirnos sobre lo que conviene evitar; sólo el corazón nos dice lo que es preciso hacer (Joseph Joubert).
  19. Puede uno amar sin ser feliz; puede uno ser feliz sin amar; pero amar y ser feliz es algo prodigioso (Honoré de Balzac).
  20. Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal (Madre Teresa de Calcuta).
  21. El que ha conocido sólo a su mujer y la ha amado, sabe más de mujeres que el que ha conocido mil (Leon Tolstoi).
  22. Todas las pasiones son buenas mientras uno es dueño de ellas, y todas son malas cuando nos esclavizan (Jean Jacques Rousseau).
  23. Amar a alguien es decirle: tú no morirás jamás (Gabriel Marcel).
  24. Ama como puedas, ama a quien puedas, ama todo lo que puedas. No te preocupes de la finalidad de tu amor (Amado Nervo).
  25. Cuando no se ama demasiado no se ama lo suficiente (Blaise Pascal).
  26. Sin pasión, el hombre sólo es una fuerza latente que espera una posibilidad, como el pedernal el choque del hierro, para lanzar chispas de luz (Henry F. Amiel).
  27. Hay que escuchar a la cabeza, pero dejar hablar al corazón (Marguerite Yourcenar).
  28. Los amores mueren de hastío, y el olvido los entierra (Jean de la Bruyere).
  29. Hay quien ha venido al mundo para enamorarse de una sola mujer y, consecuentemente, no es probable que tropiece con ella (José Ortega y Gasset).
  30. Al primer amor se le quiere más, a los otros se les quiere mejor (Antoine de Saint-Exupery).
  31. El amor es como la guerra – es fácil empezar pero difícil terminar. (Anónimo).
  32. Cuando se habla de estar enamorado como un loco se exagera; en general, se está enamorado como un tonto (Noel Clarasó).
  33. Se habla sin cesar contra las pasiones. Se las considera la fuente de todo mal humano, pero se olvida que también lo son de todo placer (Denis Diderot).
  34. Un hombre de noble corazón irá muy lejos, guiado por la palabra gentil de una mujer (Johann Wolfgang Goethe).
  35. Si no recuerdas la más ligera locura en que el amor te hizo caer, no has amado (William Shakespeare).
  36. Los que de corazón se quieren sólo con el corazón se hablan (Francisco de Quevedo y Villegas).
  37. Esta sociedad nos da facilidades para hacer el amor, pero no para enamorarnos (Antonio Gala).
  38. La pasión para el hombre es un torrente; para la mujer, un abismo (Concepción Arenal).
  39. El enamoramiento es un estado de miseria mental en que la vida de nuestra conciencia se estrecha, empobrece y paraliza (José Ortega y Gasset).
  40. Esa necesidad de olvidar su yo en la carne extraña, es lo que el hombre llama noblemente necesidad de amar (Charles Baudelaire).
  41. Un corazón es una riqueza que no se vende ni se compra, pero que se regala. (Gustave Flaubert).
  42. Uno no se enamoró nunca, y ése fue su infierno. Otro, sí, y ésa fue su condena (Robert Burton).
  43. El corazón tiene razones que la razón ignora (Blaise Pascal).
  44. Cuando el amor no es locura, no es amor (Pedro Calderón de la Barca).
  45. El que vive enamorado delira, a menudo se lamenta, siempre suspira, y no habla sino de morir (Pietro Metastasio).
  46. Las grandes pasiones son enfermedades incurables. Lo que podría curarlas las haría verdaderamente peligrosas (Johann Wolfgang Goethe).
  47. Lanza primero tu corazón y tu caballo saltará el obstáculo. Muchos desfallecen ante el obstáculo. Son los que no han lanzado primero el corazón (Noel Clarasó).
  48. Un hombre enamorado está incompleto hasta que está casado; entonces está acabado (Zsa Zsa Gabor).
  49. A un gran corazón, ninguna ingratitud lo cierra, ninguna indiferencia lo cansa (Leon Tolstoi).

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