Ilusiones y Decepciones con el Opus Dei, Francisco José de Saralegui

marzo 8, 2010

Pablo VI y Escrivá

Yo pedí la admisión en el Opus Dei en 1953 -cuenta Saralegui- con mi carrera de Derecho ya terminada. Lo hice porque me pareció que, en aquellos años, la Obra representaba una renovación del catolicismo tradicional, abierta, progresiva y libre; menos clerical y más esperanzada.

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Sectas En La Iglesia Católica

julio 2, 2007

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Alberto Moncada

(Ponencia al Congreso de la Asociación Internacional para el Estudio de las Sectas, [ICSA], Bruselas, junio 2007.)

A mediados de los años ochenta, la Iglesia Católica comenzó a producir documentos e iniciar actividades para contrarrestar la actuación de movimientos religiosos populares, la mayoría protestantes, que están captando a un gran número de católicos, especialmente en América Latina. De hecho, el Vaticano pidió al gobierno mexicano que actuara contra ellos a lo que México se negó. Las autoridades mexicanas estaban más bien preocupadas por la influencia pronorteamericana de algunos de esos grupos. El primer viaje trasatlántico del papa Ratzinger ha sido precisamente a Brasil, donde los movimientos religiosos populares se están haciendo crecientemente con clientelas católicas. La escasez del clero y las actividades benéficas de los nuevos grupos explican su creciente influencia…

Pero para defenderse de su competencia el Vaticano eligió la descalificación, al caracterizarlos como sectas utilizando la terminología sociológica al uso. El último documento, del Arzobispo de Viena Monseñor Christoph Schönborn, (L,Osservatore Romano, 13 Agosto, 1997), después de analizar las características de las sectas, afirma que no existe ninguna organización católica sectaria pero, en vez de argüir sociológicamente, concluye que basta la aprobación de la Iglesia para garantizar el carácter no sectario de las organizaciones bajo disciplina eclesiástica.

Muy al contrario, varios grupos católicos, y principalmente el Opus Dei y los Legionarios de Cristo presentan en su configuración grupal características claramente sectarias, expuestas tanto por la literatura sociológica especializada como por los reportajes periodísticos y en particular por las páginas Web en las que ex miembros relatan sus experiencias (http://opuslibros.org/, http://odan.org, http://opuslivre.org/, http://exlcesp.com/).

El perfil híbrido del sectarismo católico refleja la tensión histórica entre milenarismo y activismo en el seno de la Iglesia. La historia del cristianismo presenta un primer momento de milenarismo, que la predicación de Cristo subraya claramente. “El reino de los cielos está cerca”, “mi reino no es de este mundo” “hay que vivir desprendidos”. Había entre los primeros cristianos como una cierta certeza de que el mundo se iba a acabar pronto. Pero no lo hizo y la Iglesia se fue consolidando como organización y participa en política desde el Imperio romano en adelante. Como fruto de aquel milenarismo siempre hubo cristianos que se apartaban del mundo y renunciaban a casarse, al dinero, a la vida social. Aquello se tradujo en la formulación de los tres consejos evangélicos que asumieron las órdenes y congregaciones religiosas, como símbolo y expresión de su separación del mundo. Para el conocido teólogo alemán, Ernst Troeltsch, el primer significado teológico de la palabra secta, sectario se refiere precisamente a la huída del mundo de los que eligen separarse de él para mejor vivir la fe. Pero el Vaticano empezó a manipular las órdenes y congregaciones religiosas, a utilizarlas en sus luchas políticas. A los dominicos contra la reforma protestante, a los jesuitas para el control ideológico. Ahí empezó la transformación de las organizaciones religiosas en instrumentos de la política eclesiástica, con las lógicas contradicciones que la llegada de la democracia hizo más patentes. No se puede renunciar al mundo y al mismo tiempo pretender dirigirlo desde arriba, como élite designada. Y no se puede hacer compatible la condición de ciudadano hacia fuera con la de súbdito hacia dentro, un súbdito que recibe instrucciones de sus jefes para su propia acción ciudadana. Fue especialmente notoria la transformación del voto evangélico de obediencia, usado por los que se apartaban del mundo como fórmula de desprendimiento espiritual y guía ascética y que se convirtió en una herramienta de poder para subordinar las conciencias a las aventuras temporales de los líderes eclesiásticos. Así nace el sectarismo católico agresivo, militante, excluyente que cristaliza, durante el papado de Juan Pablo II, en cinco o seis organizaciones de carácter fundamentalista, populista, algunas como Comunión y Liberación muy politizadas, que se añaden al Opus y a los Legionarios, y que representan una versión católica de las sectas de origen oriental que, como la secta Moon, también proliferan en el mundo occidental. La sociología ha elaborado un perfil del sectarismo precisamente a partir de la fenomenología religiosa, pero ya de aplicación general a grupos cerrados, dogmáticos y antidemocráticos, especialmente en su estructura interna. Sin embargo, algunos grupos protestantes, como los Amish en Estados Unidos, mantienen el significado original de la palabra secta, al abandonar el mundo y adoptar un estilo de vida ascético.

Paralelamente, y coincidiendo con la implantación del sistema democrático en Europa se intentó generalizar entre los católicos laicos una estrategia de manipulación de dicho sistema con el que el Vaticano nunca se ha sentido cómodo. Se hizo a la vez con un movimiento popular, la Acción Católica y con un partido político confesional, la Democracia Cristiana. En España hubo una versión propia, la Asociación Católica Nacional de Propagandistas, que jugó un papel importante primero en la segunda República y luego en el franquismo. Fue en su Escuela de Periodismo madrileña donde el fundador del Opus aprendió esa ideología del catolicismo beligerante que rezuma su libro guía: “Camino”. La intolerancia y el dogmatismo doctrinal de la Iglesia, sobre todo a partir de la declaración de la infalibilidad papal, contribuyen también a esa predisposición al sectarismo de un sistema de creencias y un modo de disciplina grupal que, con harta frecuencia, desemboca en el fanatismo, la intolerancia y la fabricación de enemigos ideológicos. Y al lado de una Iglesia caritativa, abierta al diálogo con el mundo civil, convive esa otra Iglesia llena de desconfianzas, dueña del Vaticano, cerrada en si misma que se manifiesta singularmente en esos grupos y grupúsculos sectarios en los que habitan gentes con fuertes déficit de personalidad y escasas convicciones democráticas.

Con respecto al Opus, el ideario de la institución proclama que sus miembros son ciudadanos corrientes, pero las reglas para la observancia de los numerarios se han ido haciendo cada vez más estrictas y detallistas y más que una organización religiosa el Opus es hoy una extraña secta civil que controla a sus miembros solteros hasta límites inverosímiles. Los numerarios viven en comunidad, entregan todo el dinero que ganan, dan cuenta al céntimo de sus gastos corrientes y necesitan permiso para casi todo, por ejemplo para leer la prensa, no van a espectáculos públicos, cine, deportes, evitan el trato y la solidaridad con la propia familia y su vida entera está reglamentada hasta extremos ridículos. Los numerarios son generalmente reclutados a edad muy temprana, la mayoría de ellos, lejos del objetivo fundacional de la santificación del trabajo en el mundo, se dedica a mantener la infraestructura educativa y administrativa propia y viven en una especie de burbuja existencial donde dejan de pensar por su cuenta y se convierten en “robots” infantilizados. Muchos desarrollan problemas físicos y psíquicos y los que logran darse cuenta de su situación y tienen medios para marcharse, lo hacen. Renunciando a su origen, la organización se está clericalizando y, para colmo, está incurriendo en graves violaciones de las leyes y la moral eclesiásticas, según se deduce de la denuncia que en su día hicieron al Vaticano cuarenta y cinco exsocios. El índice actual de abandono de numerarios, laicos y sacerdotes, excede con mucho al de nuevos ingresos.

El Opus secta se convierte en Opus mafia cuando sus miembros se alían para conseguir determinados fines que mantienen ocultos, incluyendo la conspiración política, la manipulación de actividades mercantiles, la violación de leyes fiscales, tan patentemente documentados hoy en varios países y que explican la mala fama que tiene el grupo en bastantes ambientes. Tanto el Opus como los Legionarios se dirigen preferentemente a reclutar gentes adineradas y poderosas, en el segundo caso por encargo específico del Papa Pío XII, que los aprobó. En sus numerosos centros universitarios para la formación de empresarios el Opus defiende un capitalismo puro y duro, un conservadurismo económico, paralelo al conservadurismo político, social y teológico que le caracteriza.

Una consecuencia de la presión que la autoridad ejerce sobre los súbditos es el resentimiento e incluso la beligerancia que algunos miembros del Opus manifiestan contra la organización cuando salen de ella, al contrario de la conducta habitual de los que abandonan órdenes o congregaciones religiosas o el sacerdocio. Esta beligerancia se produce cuando, ya desde fuera, los ex socios se dan cuenta de que, más que en preservar el conservadurismo de la doctrina, más que en la pretensión de poder político, eclesiástico, educativo, en lo que verdaderamente son especialistas los directivos es en hacer desagradable la vida a los numerarios, en descabezar cualquier intento de autonomía personal, en procurar que tengan mal concepto de sí mismos. Parece que mandar en el opus requiere una cierta dosis de sadomasoquismo.

Durante el papado de Juan Pablo II las reclamaciones contra el sectarismo católico no eran tenidas en cuenta, algo que ha cambiado cuando el nuevo Pontífice ha castigado levemente al padre Marciel, fundador y jefe de los Legionarios de Cristo, por conducta sexual gravemente delictiva y parece que también quiere meter en vereda a los Kikos. En todo caso, instituciones civiles como los Parlamentos belga y francés, y el europeo, están empezando a tomar en consideración las muchas denuncias de familias que se quejan de la persecución de menores que practican las organizaciones sectarias, un modo de “pederastía espiritual”, similar a los muchos casos de violaciones y abusos contra menores por parte del clero católico, silenciados por el Vaticano hasta que la justicia civil ha intervenido.

Esa actuación ocultista y opaca tan propia de las sectas católicas, que el Vaticano protege, se traduce también en el secretismo. El Opus Dei no suele proporcionar información sobre sus reglas internas. Se limita a entregar una copia de sus Constituciones, en latín, a los obispos en cuyo territorio se establece. Pero hay más de treinta documentos secretos (*), que no conoce la Iglesia ni siquiera la mayoría de sus miembros que regulan minuciosamente la vida de éstos, conculcan gravemente sus derechos humanos y pueden consultarse en la página web: http://opuslibros.org/, bajo la rúbrica “índice de documentos internos”).

(*) Nota de Iván: Hay más documentos secretos, ya que esos treinta y pico a los que se refiere Alberto Moncada son la parte del total que hasta ahora ha salido a la luz.

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La Opinión De Un Papa No Está Por Encima De La Verdad

marzo 24, 2007

Ivan de ExOpus

La verdad no necesita padrinos. Puede tenerlos —y de hecho los tiene— pero no los necesita, porque la verdad se impone por su propio poder, el que tiene en si misma, el que le ha transferido la realidad. La verdad es tan poderosa que una vez manifestada no hay fuerza humana que la anule.

Las personas e instituciones que no son capaces de contrarrestar las críticas de que son objeto buscan con pasión disponer de padrinos que cubran con su gran prestigio la propia insolvencia.

Los textos que pongo a continuación se corresponden, en primer lugar, a una carta enviada a Opus Libros en la que su autor copia textos de varios papas intentando de esa manera tapar con sus agradables palabras hacia el Opus Dei las críticas de que es objeto.

Detrás van las contestaciones que recibió.

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Psiquiatra Que Dejó El Opus Dei

enero 26, 2007

Lo que sigue es la respuesta dada hoy (26/1/2007) en Opus Libros por Alberto Moncada a mi escrito sobre psiquiatras de la Universidad de Navarra que en la década de los sesenta dejaron su empleo y la Obra por cuestiones de conciencia.

Ivan de ExOpus.

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Psiquiatra Pamplona.- Alberto Moncada.

El psiquiatra al que se refiere Iván, y que se fue del Opus en esos años, es Pepe Soria, que ahora trabaja en un hospital de Madrid, no se cual, aunque puede estar ya jubilado. Ahora no tengo ni sus señas.

Yo hablé con él hace tiempo, después de salirse, sobre la salud mental en el opus y él me contó que en Pamplona pasaban cosas que su conciencia no soportaba aunque no mencionó el tema de las numerarias.

Alberto Moncada.

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Psiquiatras Y Opus Dei

enero 23, 2007

Ivan de ExOpus

Hace unos 30 años (sobre 1975) un psiquiatra (no del Opus Dei) que se había especializado en la Universidad de Navarra me expuso con todo lujo de detalles que en la década de los sesenta el director del Departamento de Psiquiatría de dicha Clínica envió un informe al Padre (a Escrivá, no a Dios Padre) sobre los múltiples aspectos patógenos (engendradores de enfermedad) y patológicos (enfermizos) de la forma de vida de los de la Obra, acompañados de los respectivos consejos para evitarlos.

Como ejemplo, recuerdo que me explicó el «síndrome de la numeraria de 35 años» que —según él— sólo se da en las mujeres solteras de la Obra. Ese mal consiste en depresiones y / o enfermedades psicosomáticas que se producen en las célibes del Opus Dei alrededor de esa edad por no encontrar salida a la situación de vivenciar que se les disipan las posibilidades de ser madres sin la contrapartida de sentirse felices en donde están.

Siguiendo la exposición de dicho psiquiatra, el fundador del Opus Dei hizo caso omiso de esos informes y les respondió a quienes se los enviaron que o a callar o a perder su trabajo.

Y entonces, todos los componentes del Departamento de Psiquiatría de la Universidad, en bloque, se fueron voluntariamente. Y además los que eran del Opus Dei dejaron la Obra.

Cuando me lo contó eran unos acontecimientos recientes por lo que me dio toda suerte de datos (nombres, fechas, etc.) que no recuerdo (yo entonces era un fanatizado más de la Obra y pasé directamente a considerar lo que me narraba como una sarta de calumnias, sin pararme ni un instante a investigar la verdad que había en ello; tal y como ahora hacen otros del Opus Dei con lo que yo les cuento).

Es curioso que las fechas en las que supuestamente ocurrió todo esto coinciden con la salida brusca y traumática de la Obra de Antonio Pérez Tenessa. ¿Estarán relacionados ambos acontecimientos?

He intentado localizar a ese médico, mas no lo he conseguido. Sí alguien puede corroborar o aportar algo a estos hechos (que considero muy importantes), le animo a que lo haga.

Iván.

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NOTA: Pulsar aquí para leer una respuesta de Alberto Moncada a este escrito.exopus.jpg


Y Entonces Llegó Internet

enero 11, 2007

Ivan de ExOpus

La Existencia Del Opus Dei Se Da Gracias A La Siguiente Praxis:

1. Enmudecer ante las acusaciones de que es objeto sobre las malas prácticas institucionales (tema tratado en El Silencio Del Opus Dei (I), (II) y (III)

2. Mentir (ver un ejemplo en el siguiente punto).

3. Amordazar a quienes les acusan.

Escribe Agustina López de los Mozos, creadora de Opuslibros:

«Al respecto de lo que dice Nasius, hace aproximadamente un año [sobre abril de 2004] recibimos un correo de Santiago Mata (como yo digo mi nombre puedo decir el suyo). Se trataba de un correo que enviaba a la empresa que entonces nos alojaba en Internet, con copia a nosotros. En ese correo instaba, conminaba, exigía, amenazaba, a dicha empresa a que nos descolgara inmediatamente de Internet porque estaba siendo cómplice de delitos que —a su entender—, nosotros estábamos cometiendo. Los supuestos delitos consistían en que hablábamos sobre el Opus Dei a base de injurias, falsedades, mentiras, etc. Lo más curioso era que Santiago Mata, añadía: “yo no tengo nada que ver con el Opus Dei, les comunico esto por su propio bien”. Estábamos Maque y yo actualizando la web y le comento: “Maque, hay un correo de un tal Santiago Mata…” y antes de que me diera tiempo a terminar la frase, me corta y me pregunta: ¿de cuál, padre o hijo? Maque hacía muy pocos años que se había ido de la Obra y les conocía a los dos, uno supernumerario, el otro, numerario. Y como broche de oro, Santiago Mata —supongo que hijo, el numerario—, olvida que escribe desde su lugar de trabajo y tras decir que “no tiene nada que ver con el Opus Dei”, aparece la dirección completa, calle, teléfonos, etc., desde donde escribe: ACEPRENSA. Maque y yo nos sonreímos y seguimos actualizando la web. Y este amigo, Santiago Mata, es el que hace la web ‘antiopuslibros’ a la que Nasius se refiere» (La página ‘antiopuslibros’ ya existe. Nasius).

4. Copar los medios de comunicación.

Leámoslo en el siguiente artículo:

«Hace diez años, la prensa hervía. Sólo en la revista Tiempo se publicaron nada menos que doce reportajes, desde enero de 1992 hasta junio (la ceremonia de beatificación fue el 17 de mayo), sacando los colores de la secta de Monse [el fundador del Opus Dei]. Salieron a la luz, entre nuevos títulos y reediciones, docena y media de libros críticos con El Padre (que así se hacía llamar, como Dios), desde el insuperable trabajo de Luis Carandell (Vida y milagros de monseñor Escrivá de Balaguer) hasta obras tremendas de María Angustias Moreno, Alberto Moncada, Carlos Albás (sobrino de Monse), María del Carmen Tapia, yo qué sé… En el fenecido diario El Independiente, un jovencísimo Luis Algorri, todavía delgado, publicó un tremendo serial de 30 capítulos (30 dobles páginas centrales del periódico, día tras día, que se dice pronto) durante todo el mes de julio de 1991, con el título Un altar para Escrivá; fue un trabajo que sacó de sus casillas, literalmente, a los jerifaltes de la Obra de Monse en España.

«¿Y hoy? [5-10-2002]

«Nada.

«La Prensa está callada… por la cuenta que le tiene. Los presidentes, líderes y dueños de los grandes grupos de comunicación de este país; los más poderosos empresarios de la comunicación de España, han recibido las oportunas llamadas telefónicas. No les llamaban los siniestros y bien amaestrados responsables de Prensa del Opus, desde el anciano Luis Gordon al eficaz Antonio Hernández Deus. No. Al teléfono estaban poderosísimos banqueros de la Obra, como Luis Valls Taberner, del Banco Popular.

«Incitatus sabe esto de primerísima mano. “Convendría que…” “Sería mejor si vosotros…” “En bien de todos, deberíais…” Es como el chiste del dentista: el paciente se tumba en el sillón y, cuando el estomatólogo pone en marcha el torno fatídico, el paciente agarra firmísimamente al doctor por sus partes más queridas, que tiene tan a mano, y le dice: “No nos vamos a hacer daño, ¿verdad que no?”

«La Prensa se ha doblegado pecuariamente ante el tremendo poder de los chicos de Monse. Ha sido terrible ver esto. La excelente pero poco exitosa revista La Clave, que dirige Manuel Soriano (bueno, el director de nombre es José Luis Balbín, pero estamos hablando en serio, ya conocemos todos las capacidades periodísticas de Balbín, ese director de Comunicación del Museo del Prado que pasa por su despacho tan sólo cada vez que se aproxima a la Tierra el cometa Halley), publicó un trabajo de seis páginas, con honores de portada, que firmaba nada menos que ¡Alberto Moncada! El gran crítico, el gran flagelador, se mandó un texto de una suavidad y de una corrección política que daba pena leerlo. No podía hacer más… ¡No le dejaban! Tiempo, la más importante revista de información política y económica de España, bastión tradicional de los defensores de la libertad de expresión contra las insidias de la “santa mafia”, despachó el asunto con tres páginas de lo más florentino en las que, eso sí, se anunciaba algo sensacional: la intención de la Obra de que este tiberio mediático-político-económico no acabe con la canonización de Monse. Quieren ir más allá (Fragmento del artículo» La Fiesta De ‘Monse’. Incitatus).

5. Embeber a los de dentro de la falacia vivencial de que el Opus Dei es Dios.

6. Controlar los pensamientos de los suyos, los sentimientos, la información que reciben, su economía y toda su conducta. Para lo que se valen, entre otros medios, de infundirles miedos, fobias y temores subconscientes a que serán unos infelices si abandonan la Obra.

Pero en 1995 surge Internet y con él la posibilidad de que cualquiera pueda manifestarse públicamente con una libertad de expresión casi en estado puro.

Como no se le pueden poner puertas al campo, algunos de los que tenemos algo que decir que difiere con lo que oficialmente afirma la Prelatura nos hemos puesto a contarlo.

Con ello no hay ningún ataque a nadie.

Mas hacer publicidad de la verdad daña mucho al mentiroso.

La gran difusión de la Red y la facilidad de su acceso hace que algunos de la Obra lleguen a leernos, sin tener que dar cuenta de ello a los directores (ya que muchas veces la utilizan por razones de trabajo). El choque brusco con la visión cruda de la realidad que les presentamos escandaliza a una parte. Pero la semilla de la verdad cae en su seno… ya fructificará… y estoy seguro de que al final muchos de ellos serán libres. Otros comprueban que lo que afirmamos coincide en todo con sus vivencias. Y de estos últimos son legión los que abandonan la Obra.

También se informan los que se acercan por primera vez al Opus Dei, los que frecuentan sus clubes, los que son conminados a pitar (pedir la admisión a la Obra)… por lo que todos ellos reciben por Internet el antídoto preciso que les librará de muchas pesadillas que otros hemos tenido que soportar cuando no se disponía de tal medicina.

Los padres descubren el carácter dañino para la libertad que se vive dentro del Opus Dei, al que ellos inocentemente habían confiado a sus hijos, y muchos los sacan de allí, en alguna ocasión con brusquedad.

Personas indiferentes al Opus Dei curiosean nuestros escritos con lo que sin saberlo quedan prevenidos y además establecen con quienes se comunican una opinión pública acorde con lo que es el verdadero Opus Dei.

Y los miembros de la Iglesia, incluida su Jerarquía, descubren de la mano de quienes han sido del Opus Dei la realidad que él les oculta (aunque en muchas ocasiones tan sólo les certifica lo que ya sospechaban).

La Red está logrando que la Prelatura se quede sin los pilares de sustentación que tan arduamente había conseguido

Con esto no contaban los diseñadores del Opus Dei.

¡Dios bendiga a quienes han hecho y hacen posible Internet!

Iván

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