Antonio Pérez Tenessa Habló Poco, Pero Dijo Mucho (I)

mayo 1, 2007

Ivan de ExOpus

Hay veces que se narra mejor una historia insinuando que mostrando, con administrados silencios que con largos discursos. Esto ocurre con el siguiente fragmento del testimonio que nos ha dejado Antonio Pérez Tenessa sobre su salida del Opus Dei. Aunque nada de él tiene desperdicio, me he permitido subrayar algunas partes.

«Siempre me quise marchar; lo saben ellos. Me opuse a la ordenación [de sacerdote] hasta donde pude (le consta a Pedro Casciaro, que era entonces secretario general), pero todo fue inútil. Salirse de la Obra era poco menos que imposible y no me parecía correcto hacerlo mientras ocupaba puestos de dirección. Cuando ya no los tuve, me fui, de mala manera, huyendo como un malhechor, con lo que llevaba puesto. Pero no había otra salida. Yo sabía la triste suerte que me esperaba en Roma si me hubiera retrasado 24 horas en escapar. Cuando me vi libre, respiré, empecé a sentirme persona, di gracias a Dios y se las sigo dando» (No hablaré mal de la Obra. Antonio Pérez Tenessa).

En relatos como el anterior nuestra imaginación rellena los vacíos… y es espeluznante la historia que entonces se nos representa.

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Antonio Pérez Tenessa Habló Poco, Pero Dijo Mucho (II)

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Consejos A Padres Con Hijos En El Opus Dei

abril 16, 2007

Carta de una lectora (Montserrat) a una madre atribulada por tener a una hija en el Opus Dei. Publicado el 13-4-2007 en ExOpus.Net.

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Te diré lo que de todo corazón pienso. Tengo 33, ex agregada española felizmente casada (niños aún no han llegado pero estoy ansiosa ya), y sé por qué lares anda tu hija. Por razones evidentes prefiero no revelar mi identidad, y es la primera vez que escribo algo respecto a mi experiencia.

Déjala libre. Llegará un momento en que ella misma verá incongruencias. Si ahora ve tu rechazo extremo, como pasó en mi caso con mi familia, a la hora de la vuelta la vergüenza de un fracaso propio advertido puede ser de hecho un obstáculo para que se decida finalmente a ver que no es lo suyo. Aunque no lo creas, aún nunca dejando de vivir en casa, el salirse de la Obra es una vuelta a casa. ¿Vives realmente en una casa? ¡Si estás más tiempo fuera que dentro!¡Tienes siempre por dentro ese sentimiento de no pertenecer a ningún lado! Ni a un centro, donde solo hay numerarias la mayor parte de las veces (excepciones las hay siempre).

Ella sola verá con el tiempo… y tiempo es relativo: puede ser un año, pueden ser 40. Entonces necesitará una madre que la acoja con todo el amor, y no un severo “te lo dije”. Cuando sales te vas con el alma hecha pedazos, muy perdida. Lo entregaste todo para luego resultar que nunca hubo nada. Eso es muy duro.

Eso si, y en eso le doy a mi madre la razón de lo que hizo aunque en el momento pensé me hizo rabiar: ¿te crees lo suficientemente responsable para tomar estas decisiones? ¿Ya te casaste? (Si, CASARTE. Hacerte agregada, al igual que numeraria, tiene la misma responsabilidad que un matrimonio) Hala, a vivir por tu cuenta. ¿No tienes medios? Muy bien, la Obra es tu nueva familia (le dirán una y otra vez que tú eres su familia de sangre, su verdadera familia es la Obra, pero solo en praxis y vademécum. Cuando lleguen momentos duros de vida, normal en toda joven sin ubicarse profesionalmente o que no tenga una familia adinerada de supernumerarios, ese es otro cantar, ahí verá donde está su verdadera familia) A vivir por tu cuenta, en tu piso, con tu dinero, y tú, chavalina, te pagas TODO menos la matrícula de la universidad (y eso mi mamá me lo pagó porque veía que era un daño perjudicial no hacerlo y era su deber como madre). Las madres siempre son sabias.

Especialmente la cuestión económica le hará ver cuán buena familia son. De ahí su capital importancia. No se trata de familia “numerosa y pobre”, se trata de tratos preferenciales. ¿Menor sueldo? No tienes porque aspirar aquello ni lo otro.

Siendo mayor de edad, y una mujer casada, que asuma responsabilidades.

Y cuando vaya a visitarte, lo hará si es buena hija, esmérate en esos pequeños detalles que solo en una verdadera casa puede tener: regalos no costosos, pero si exactamente aquello que de verdad quieres sin importar su “rango de aportación”, esmeradamente decorado, su comida favorita, UNA PELICULA QUE LE ENCANTE, un viaje a algún sitio que quiera. En esos detalles de cariño desvívete en ella, te necesita y eres su madre. Eso si: dinero, aportaciones de algún tipo, NADA. Y cuidado con lo que te pida, si ves por ejemplo que te pide una película que sabes que jamás le gustaría, no lo dudes: la dará al centro y es que quieren esa. No te prestes. No le regales ropa, no le regales zapatos, no le regales nada que ella se pueda llevar, NI UN CEPILLO DE DIENTES, NI MAQUILLAJE, porque no los usará ella, es regla de desprendimiento. Regálale algo que use frente a ti. Ejemplo: comida, flores para su mesa de noche (y de ahí no se irán), tener en su clóset una buena tv con películas de su preferencia. Olores para la tina en tu casa, una bicicleta para pasear cuando esté en tu casa, juegos de mesa (otra cosa que se extraña), buenos libros, es que no sé que tipo sea tu hija. Ni siquiera le hagas aportaciones para cosas médicas: la Obra es su nueva familia, recuérdalo. Que asuma responsabilidad como un marido lo haría con ella. Puede parecerte duro, pero es así. Y no se entiende, de ser verdaderamente cierto, que luego en los problemas te vayan a decir que ya no tienes vocación, porque eso hacen siempre que desaparece la pasta. Mejor que vea la cruda verdad temprano que a los 40. Un matrimonio, una entrega verdadera, es hasta que la muerte los separe, no hasta que las circunstancias cambien.

Trágate la ira y las durezas. Trátala con dulzura cuando venga a tu casa. Necesitará saber lo que es un verdadero hogar. Necesitará sobre todo el mucho cariño humano que en la Obra es imposible, aunque por fuera reflejen lo contrario, hallar.

Espero haberte ayudado. Y te recomiendo mucho la página www.opuslibros.org. No hay lamentablemente un testimonio como el de Aquilina, que relata planamente la vida de una numeraria, sobre las agregadas. Sería buenísimo que las madres también pudieran ver la vida “plana” de una agregada, que es más dura que la de una numeraria (si, menos controladas, pero todo mucho más incierto). Lee también vademécums que tratan a San Miguel, para que sepas que espera la Obra de ella.

A veces pienso que podrían saber mi correo (los de la Obra) aún si escribiera en privado. ¿Y si es un disfraz para saber quienes son los supuestos traidores? No es que les tengas miedo, pero te pueden hacer la vida cuadros en todo, porque tienen influencias hasta donde no te lo imaginas. Si escribo aquí es porque tu reclamo de madre, al imaginarme la mía en mi momento, me ha conmovido, y he decidido arriesgarme. Pero no creas, mas de una vez he querido escribir, aun estando dentro, especialmente a Opuslibros. Es difícil encontrar quien te comprenda, mucho más dentro de la obra, en esos momentos. A la vez el miedo te impide hacer muchas cosas. Además me consta que mucha gente de la Obra lee Opuslibros (ufffffff de eso si vi yo mucho), y alguien podría reconocerme. Soy de las clasificadas “de buena tinta”.

Dicho sea de paso, una supernumeraria también lo puede pasar muy mal. Pero las agregadas al estar en el centro (centro me refiero en el medio), tienen presión de ambos lados: el ver como una super la pasa con su marido, y el ver como la numeraria la pasa en su centro, con su comida siempre hecha y toda la vida arreglada. Una agregada, sin tener la vida arreglada, tiene que hacer lo mismo que la numeraria.

Acerca de hacer algo gordo, no te lo recomiendo. Ya te digo: no cierres las puertas que podrá necesitar después.

Ahora que tengo edad de ser mamá, aunque aún no lo soy, me doy cuenta del dolor inmenso que provoqué en mi madre. No dejo de pedirle perdón y darle gracias por siempre, a pesar de su firmeza, dejar las puertas y el corazón abierto de par en par.

Ahora que me acuerdo, otra cosa que se extraña mucho: celebra sus cumpleaños de verdad. Con cena en familia, con un ambiente cálido. Probablemente no querrá ir ese mismo día por estar con las de su centro, pero si no lo hace celébralo en cuanto llegue. No esperes solo a los 40 para celebrar como se debe. Hazle ver que vivir es toda una aventura. Recógela cuando vuelva si no puede volver por su propio pie. Esto es lo más duro: a pesar de que proporcionalmente son los más los que se van, no les importa curar las heridas que ellos mismos provocaron. Bonita familia.

He escogido el nombre de Montserrat por una razón muy clara. Leyendo su biografía, te das cuenta de lo que la Obra pudo ser, y hoy al menos no es.

¡Besos!

Montserrat

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Un Silencio Incomprensible

marzo 13, 2007

Ivan de ExOpus

Antonio Pérez Tenessa pidió la admisión en el Opus Dei en 1939, fue ordenado sacerdote en 1948. Desde 1950 desarrolló el cargo de Secretario General del Opus Dei (el que más mandaba después del Fundador) y en 1956 fue nombrado Consiliario Regional de España (cargo equivalente al actual Vicario Regional). En 1965 abandonó la institución.

Según Mª del Carmen Tapia a él se debe la creación de la Universidad de Navarra, el proyecto de Prelatura personal que ahora disfruta la Obra, la adquisición del Marquesado de Peralta para el Fundador del Opus Dei… Se tuvo que exiliar voluntariamente a México para evitar ser atrapado por la Obra. Y todo lo que narra de su estancia y salida del Opus Dei son estas palabras:

Desde que abandoné el Opus Dei, he mantenido un respetuoso silencio acerca de esa institución en la que gasté honradamente los mejores años de mi vida; en parte, porque así me lo exigió, en nombre de monseñor Escrivá, Pedro Casciaro cuando me localizó en México; y en parte por lealtad conmigo mismo y con los juramentos promisorios que me obligaron a hacer en el Opus Dei. Nadie me habrá oído nunca hablar mal de esa institución, me he negado sistemáticamente a aceptar entrevistas periodísticas de tono crítico, y aprovecho ahora la oportunidad para desautorizar a cualquier persona que haya utilizado mi nombre dando a entender lo contrario. A pesar de que esta lealtad mía no ha sido siempre correspondida, no pienso cambiar mi línea de conducta, ni siquiera al enterarme de la publicación de ciertos documentos en los que las dos más altas jerarquías del Instituto vierten insidiosas acusaciones contra mí, cuya falsedad puedo probar documentalmente. No considero elegante enzarzarme en disputas de patio de vecindad.

Yo no he pedido en ningún momento testificar en la causa de beatificación de monseñor Escrivá de Balaguer -ni en pro ni en contra-, y me parece una iniquidad que esas dos personas se atrevan a descalificarme de antemano tergiversando los hechos, y que el tribunal eclesiástico lo dé todo por bueno sin más averiguaciones.

Lo único completamente cierto de todo lo que dicen -y lo único importante para el proceso de beatificación- es que monseñor Escrivá, mientras pertenecí al Opus Dei y le serví lealmente, me trató siempre con un gran cariño, mucho más de lo que ya merecía (luego, dijo de mí mil perrerías), rezó mucho por mí, con poco fruto, y puso todo su empeño, que era grande, para evitar que yo abandonase el Instituto. Esto es lo positivo, lo que había que declarar en el proceso. Lo demás es chismorrería y pura maledicencia. Por cierto que el señor Echevarría no me conoce más que de vista o de oídas, porque él era un mequetrefe cuando yo estaba en el Opus.

Soy creyente, pero no me interesa ni ésta ni ninguna otra beatificación. No quiero entrar en la polémica que ha levantado este proceso. Me basta con aclarar que yo fui “pescado por la cabeza”, como dicen ellos, mas no por el corazón. Nunca me encontré a gusto dentro del Opus Dei, pero mientras estuve allí lo serví con toda mi entrega. Siempre me quise marchar; lo saben ellos. Me opuse a la ordenación hasta donde pude (le consta a Pedro Casciaro, que era entonces secretario general), pero todo fue inútil. Salirse de la Obra era poco menos que imposible y no me parecía correcto hacerlo mientras ocupaba puestos de dirección. Cuando ya no los tuve, me fui, de mala manera, huyendo como un malhechor, con lo que llevaba puesto. Pero no había otra salida. Yo sabía la triste suerte que me esperaba en Roma si me hubiera retrasado 24 horas en escapar. Cuando me vi libre, respiré, empecé a sentirme persona, di gracias a Dios y se las sigo dando. No tengo resentimientos contra nadie, no culpo de nada a la institución -muy respetable-, en la que cuento aún con grandes amigos que deseo perseveren en su camino.

Digo sencillamente que aquello no era para mí. Ése fue el error del padre Escrivá conmigo, como lo fue el de predecir la fecha de su muerte [el Fundador del Opus Dei predijo su muerte para siete años después de cuando en realidad murió]; también los grandes hombres y aun los santos se equivocan. Lo cual nada tiene que ver con su proceso de beatificación. Lo que no entiendo es que para enaltecer las virtudes del siervo de Dios haya que recurrir al mito, a la falsedad y a la maledicencia.

Deseo al Opus Dei los mayores éxitos, como imagen visible de la Iglesia triunfante, y solamente les pido una cosa: que me dejen en paz. Yo vivo muy contento con mis hijos y no cambio un solo día de mi vida actual por todos los años -muy interesantes, pero de pesadilla- que pasé en el Opus (No Hablaré Mal De La Obra. Antonio Pérez-Tenessa. El País – Sociedad – 13-04-1992).

¿Qué ocurrió con Tenessa en la Obra para que, tras haber fallecido, hasta sus biógrafos se salten a la torera su estancia en el Opus Dei?

Copio una de esas biografías:

ANTONIO PEREZ-TENESSA HERNANDEZ

CONSEJERO PERMANENTE DE ESTADO

IN MEMORIAM

Ha fallecido en Madrid, silenciosamente, como fue su vida, uno de los juristas más completos que hemos tenido en los últimos años, Antonio Pérez-Tenessa Hernández. Afincado en su niñez y juventud en la ciudad de Daroca (Zaragoza), estudió en el Colegio de los Escolapios, que ya había dado la lumbrera de otro estadista, Mariano Navarro Rubio. Fue muy destacado alumno, y era el encargado, desde el púlpito, de dirigir las oraciones, o devociones cotidianas religiosas en la formación integral que ofrecían las Escuelas Pías. Creó en 1936 un batallón de “Pelayos”, del que fuimos nosotros Jefe de Tambores. Esto ocurría en los años de 1930 a 1940. Como su padre, buen cristiano y carlista –como el nuestro y muy amigos– era habitual su presencia en la Adoración Nocturna, y en la naciente Juventud de Acción Católica, cosa no fácil entonces. Trasladado el padre, empleado de una entidad bancaria, con cinco hijos procedentes de dos matrimonios, marchó a Valencia, en donde terminó la carrera de Derecho, con sobresaliente y premio extraordinario. Miembro de las primeras Promociones de la Milicia Universitaria, estuvo de Alférez, en el periodo de prácticas en uno de los Regimientos de Montaña dedicados a contener a los “maquis” en el Pirineo. Este servicio, procuró contabilizarlo con su preparación de Letrado del Consejo de Estado. Se especializó en el llamado entonces “recurso de agravios” –publicó varios estudios– en materia de personal, venia a representar un procedimiento de revisión “miniconstitucional”, para actos administrativos, y que había de decidir el Jefe del Estado, en Consejo de Ministros. (Por los años 1960, fue “famoso” el promovido por Don José Valenzuela Soler, Catedrático en excedencia de Derecho Administrativo, y que había sido en el Gobierno de Lerroux, Director General de Obras Públicas, cuando había solicitado la cátedra de aquélla disciplina en la Facultad de Derecho de la Universidad de Madrid, en la que coincidieron otros dos administrativistas aragoneses: Royo Villanova, que estaba en Ciencias Políticas: y Jordana de Pozas, en la 2ª. cátedra. El informe del Consejo de Estado, siendo ponente Pérez-Tenessa, fue decisivo en una larga deliberación por el Consejo de Ministros, con la decisión del Jefe del Estado “de conformidad con el Consejo de Estado”, a favor de Valenzuela Soler).

Después de unos años en Méjico, volvió al Consejo de Estado, siendo Letrado Mayor, Secretario General, y ya jubilado nombrado Consejero Permanente de Estado. Sus dictámenes eran un arsenal de Ciencia Jurídica, y de alta “visión de la Función Publica”. En el solemne funeral en la Basílica Castrense, con asistencia del Consejo de Estado en pleno, el también Consejero Permanente de dicho Consejo, Antonio Sánchez del Corral, al final de la Eucaristía, le dedicó un poema, cuyos dos últimos versos rezaban así. “Recio ejemplar del Aragón Hispano / fueron verdad v justicia tu cimiento. / Surgia la flor donde tocó tu mano…Cuanto a ti se confío no lo fue en vano / Te halló firme y en pie mientras tuviste aliento / Antonio, compañero, amigo, hermano”. A sus hijos, Alejandro, Diego, Luis y Javier, nuestra condolencia. Descanse en Paz, el Ilustre Jurista, silencioso y brillante (Jesús López Medel).

¡Ni una sola palabra sobre los 27 años de su estancia en Obra!

Qué tuvieron que meterle en el cuerpo a Tenessa para no hablar con nadie sobre sus vivencias en la Obra, ni siquiera con sus compañeros y amigos más íntimos, hasta el punto de que tras su muerte sean incapaces de contar ni una sola palabra sobre su permanencia en el Opus Dei.

Sea por lo que fuere, lo que ahora le deseamos de todo corazón es que descanse en paz.

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Para No Dejar Huella Tras Visitar ExOpus

febrero 24, 2007

Aquellos que comparten la computadora con personas de las que no quieren que sepan que entran en este Blog (cuando es de la Obra el jefe, algún compañero, el padre, un hermano, etc.; de quienes pueden recibir represalias), tienen una forma de evitarlo si usan un mini navegador como Colombo (con 96 K descomprimido, de un solo fichero que se desinstala sólo borrándolo, que navega sin guardar en el sistema ninguna información, puede guardarse en un disquete o en cualquier carpeta y si alguien lo abre sólo podrá acceder a la página de inicio que usa el Explorer de ese equipo).

Podéis descargarlo pulsando en este enlace.

Antes de arrancarlo hay que descomprimirlo. Si no disponéis de ningún programa para ello, podéis emplear ICEOWS, que es gratuito, fácil de usar y está en castellano. Pulsa aquí para ver la información y acceder a su descarga.

NOTAS SOBRE COLOMBO:

Una vez escrita la dirección de la página a la que se desea ir hay que pulsar «ENTER» para que la cargue.

A veces da mensajes de error en determinadas Web (como los que adjunto en las pantallas de abajo). Basta pulsar la opción «» y continua sin problemas.

Alien.

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