Mentiras Y Falsas Justificaciones En El Opus Dei

enero 9, 2009

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Iván de ExOpus

Se llama falsa justificación a la razón no real que se ofrece ante un acto reprobable para quedar bien ante los demás o ante nuestra propia conciencia.

Justificarse de esa manera es algo muy común. El escolar que suspende lo justifica ante sus padres con que él estudia mucho pero es que el profesor le tiene manía, cuando alguien llega tarde a una cita lo justifica con que se le ha parado el reloj, ante el retraso en la entrega de un informe el empleado lo justifica explicando que le ha llegado tarde un fax que era necesario para realizarlo, etc.

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Antonio Pérez Tenessa Habló Poco, Pero Dijo Mucho (II)

enero 2, 2009

(Tomado de El Opus Dei. Anexo a una historia. María Angustias Moreno.)

Alguien con especial significación e importancia, para poder opinar sobra la Obra, me escribe también como sigue:

Querida María Angustias:

He vuelto a leer tu libro “El Opus Dei. Anexo a una historia“, en el cual hay mucha más sustancia de la que puede parecer a la primera lectura, y me considero en el deber de decirte que suscribo todas tus apreciaciones sobre el “espíritu” de la Obra, pues he vivido como tú la mayor parte de las experiencias que relatas y muchas más; tus juicios acerca de los que se van y los que se quedan no pueden ser más certeros, y he llegado también a la conclusión de que nunca nos van a perdonar que hayamos abandonado el instituto y, finalmente, que de si algo me arrepiento es de no haberme ido antes. Pero hay que reconocer, en disculpa de nuestra tardanza, que era muy difícil salir.

Una vez liberado del trauma que deja la Obra, repito literalmente contigo: “Yo, por mi parte, puedo seguir asegurando que no he llegado a echar de menos ninguno de sus cuidados, de sus charlas, de sus consejos, de sus diálogos, de sus apostolados, nada. Porque era eso precisamente lo que costaba y me repelía por contradictorio”.

Tu libro tiene un alto valor informativo y, dejando aparte algunas benévolas interpretaciones tuyas, es a mi juicio el mejor y más objetivo análisis que se ha hecho de lo que es el Opus Dei por dentro.

Como sé que estás siendo víctima de una campaña difamatoria, te escribo estas líneas por si te sirven de consuelo y como apoyo moral a quien ha tenido el valor -no pequeño- de dar testimonio de la verdad.

(A.P.T. Fue secretario General del Opus Dei.)

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Antonio Pérez Tenessa Habló Poco, Pero Dijo Mucho (I)

ExOpus


San Josemaría En El Belén

enero 2, 2009

Iván de ExOpus

Parece ser que los del Opus Dei no pueden tolerar que su Fundador tenga menos protagonismo que Jesucristo y en el Belén de su Iglesia de Madrid le han colocado en paralelo al Portal.

Lo que allí realiza el Santo Marques de Peralta es muy simbólico ya que en vez de ir como uno más al encuentro del Niño Dios o de dirigir a la gente hacia Él (por ejemplo señalando dónde está), lo que hace en su lugar es vivir ajeno al Nacimiento, sentado en una silla, mirando para otro sitio, y apartando con su cháchara fascinadora a un muchacho y a una joven que sentados en el suelo le contemplan con aspecto extasiado en vez de gastar el tiempo en ocuparse del Mesías y de sus santos Padres, los únicos importantes.

El subconsciente a veces traiciona. Los que han montado este Belén han plasmado en él lo que realmente hace su Fundador a través de su Obra: atrae a la gente haciéndola creer que la acerca a Dios para en su lugar fascinarla en una servidumbre total al Opus Dei, excluyente de cualquier otro fin.

Yo no hubiera podido simbolizarlo de mejor manera a como lo han hecho en este Nacimiento.

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ExOpus


¿Es Lo Mismo Jesucristo Que Josemaría Escrivá?

enero 1, 2009

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Adjunto algunos textos tomados de documentos internos del Opus Dei en los que la figura de su Fundador eclipsa o suplanta a la de Jesucristo.

Una puntualización: con las palabras «nuestro Padre» no se refieren a Dios Padre sino al Fundador del Opus Dei.

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En todo hemos de actuar como lo haría nuestro Padre: ése es el criterio certero (Meditación «Parecerse a Nuestro Padre», Crónica, VI.1985, p. 590-596).

Y, si hemos sido fieles, al mirarnos en el espejo del examen de conciencia, contemplaremos reflejada, no la pobre imagen de hombres llenos de miserias, sino la figura de nuestro Modelo, Jesucristo, y también la de nuestro Padre (Don Álvaro del Portillo, apuntes tomados en una tertulia 26-VI-1977, Crónica, 1977, p. 763).

Tomad vuestras notas, y grabad en vuestro corazón lo que os digo. Porque no sólo os habla un sacerdote: es el Fundador, y no hay más que uno. Papas, conoceréis muchos; yo he conocido a varios. Cardenales, a montones. Obispos, más aún… pero Fundador del Opus Dei no hay más que uno, aunque sea de tan poco fundamento como yo: ¡uno sólo! Y Dios os pedirá cuenta si no atendéis mis indicaciones. Por mi boca os habla especialmente Jesucristo, porque yo especialmente en su nombre soy el buen Pastor (José María Escrivá, meditación «El buen pastor», 12-III-1961).

Si no pasáis por mi cabeza, si no pasáis por mi corazón, habéis equivocado el camino, no tenéis a Cristo (José María Escrivá, Meditaciones IV, p. 354).

ExOpus


El Peligro De Las Sectas

noviembre 25, 2008
Terrorismo sectario contra las Torres Gemelas

Terrorismo sectario contra las Torres Gemelas de Nueva York

Iván de ExOpus

Los sectarios no permiten en sus Web la mínima opinión distinta a las suyas, y en las de los demás hablan de “pluralismo”, “libertad de expresión” y hacen aspavientos con que los otros “censuran sus opiniones” cuando lo que en realidad ocurre es que les ponen freno a sus clónicas —cuando no ofensivas o estúpidas— intervenciones.

¡Tendrán cara dura!

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El Traidor, El Apóstata Y El Buen Pastor Según El Opus Dei

noviembre 17, 2008
Creacción de Adán

La creación de Adán

Iván de ExOpus

Aún cuando el Código de Derecho Canónico establece que la vocación de los laicos al Opus Dei es inexistente, por no poder llegar a ser en él más que simples cooperadores orgánicos suyos que no se distinguen en nada del resto de los seglares de sus respectivas diócesis, y que sus clérigos son sacerdotes seculares iguales al resto de los de la Iglesia, para el Fundador de esta institución esas supuestas vocaciones al Opus Dei son de la misma entidad que la del bautismo (para nosotros, la fidelidad a nuestra llamada significa fidelidad a la vocación cristiana: al Amor de Dios. Se entienden por eso las palabras fuertes de nuestro Padre: si alguno de mis hijos se abandona y deja de guerrear, o vuelve la espalda, que sepa que nos hace traición a todos: a Jesucristo, a la Iglesia, a sus hermanos en la Obra, a todas las almas), por lo que su Obra es la misma Iglesia, y por tanto él se equiparaba cuanto menos a un gran profeta, incluso con el mismo Cristo.

Para mostrarlo traigo tres escritos oficiales del Opus Dei.

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Fundamentalismo Cristiano, Rafael del Águila

julio 3, 2008

Rafael del Águila, Cr�tica de las ideolog�as. El peligro de los ideales.

Una fe como una guillotina, así de pesada, así de ligera.

F. KAFKA

Toda fe ejerce una forma de terror, tanto más temible cuanto que los «puros» son sus agentes.

E. M. CIORAN

FUNDAMENTALISMO CRISTIANO

¿Les teméis? Es a Dios a quien deberíais temer si sois verdaderos creyentes.

Luchad contra ellos: Dios les castigará con vuestras manos.

CORÁN, 9:13-4.

El fundamentalismo religioso, la religión como fundamento de la identidad, constituye una variante contemporánea muy importante del peligro de los ideales.

Usualmente en este tema pensamos de inmediato en el fundamentalismo islámico. Sin embargo, el fundamentalismo afecta a la práctica totalidad de las religiones. Chiítas, sunitas, protestantes, católicos, judíos, hinduistas, sijs, etcétera, tienen sectas fundamentalistas. También es poco conocido que el término fundamentalismo nace en el sur de la soleada California a principios del siglo XX. Allí, en 1910, los hermanos Stewart, millonarios, protestantes y dogmáticos, editaron un libro, en el que colaboraron teólogos ultraconservadores estadounidenses y británicos, titulado The Fundamentals: A Testimony of Truth. En él se demandaba una vuelta a los fundamentos de la religión, tal y como esos teólogos los entendían. Se reivindicaba el creacionismo frente a las teorías de la evolución, se afirmaba sin ambages la autenticidad de los milagros, se nos avisaba del inminente juicio final, etcétera. Desde entonces, milenaristas y apocalípticos han abundado entre las sectas protestantes de los Estados Unidos y han exigido la prohibición de enseñar en los colegios las teorías darwinistas, se han opuesto a la reforma de la Constitución de Estados Unidos que establece la igualdad de la mujer, han vindicado la pureza ideológica, han luchado contra la regulación del aborto, etcétera. Por lo demás, hay sectas cristianas que prohíben las transfusiones de sangre a sus miembros, que realizan ejercicios espirituales rayanos en la manipulación mental y el lavado de cerebro, o judíos ortodoxos que tienen prohibido tocar a los infieles (darles la mano, por ejemplo), etcétera 40

En general los fundamentalistas cristianos, y en buena medida también el resto de los fundamentalistas, comparten un conjunto de rasgos que se resumirían en los siguientes:

1. Son partidarios de una interpretación literal de los textos sagrados.

2. Creen poseer el monopolio de esa interpretación y que la palabra de dios se les ha revelado a ellos únicamente.

3. Como la verdad les pertenece deben imponerla a los demás, dirigidos en esta tarea por dios mismo.

4. Sus prescripciones morales son absolutas y eternas y exigen la estricta obediencia de sus seguidores.

5. Utilizan las argumentaciones emocionales más que las racionales, y usualmente se refieren a procesos de degeneración de algún tipo que deben impedirse a cualquier precio.

6. Están en contra del pluralismo, la diversidad, el laicismo, el ateísmo, el materialismo, la autonomía individual, la neutralidad estatal, la tolerancia, etcétera, y aspiran a conformar el mundo de acuerdo a sus ideales.

7. Finalmente, suelen ser agresivos, militaristas y violentos en las batallas apocalípticas que «nos rodean»41

Este último llamamiento a la violencia no siempre se produce, pero es en todo caso bastante habitual. Desde el nacionalcatolicismo y su cruzada en la Guerra Civil española, a la rigidez y encallecimiento moral de los fundamentalistas judíos respecto de los palestinos, o a los atentados en Oklahoma o los ataques a clínicas abortistas en Estados Unidos, pasando por las abundantes matanzas entre hinduistas, musulmanes y sijs en India y aledaños, los discursos fundamentalistas han incendiado el mundo en el nombre de dios.

Hemos de subrayar, una y otra vez, que esa violencia ha sido históricamente ubicua. Por ejemplo, el «estilo» fundamentalista ha tenido abundantes precedentes en la historia del cristianismo. En Agustín de Hipona o Ginés de Sepúlveda o Calvino encontramos numerosos argumentos al respecto. Puesto que el hereje es peligroso para la verdad, nos dicen, el pastor de almas, responsable nada menos que de la salvación de todos, debe combatirlos incluso con el terror si fuera necesario. Puede que el terror no ayude a creer pero, como decía Agustín sin ironía alguna, dirige la atención de los hombres en la dirección correcta42. Naturalmente, no toda represión es igual porque mientras la de los «malos» es injusta, la de los «buenos» empuja hacia el bien. Además, el sufrimiento infligido a las víctimas de la violencia santa no es más que parte del castigo que sufrirán por haber persistido en el error y la soberbia. En realidad los herejes son malvados y deben ser aniquilados. Son canallas y blasfemos, no se discute con ellos, se les quema43

Actualmente los grupos católicos se han sumado al discurso fundamentalista, aun cuando la jerarquía de la Iglesia se limita, de momento, a un alto grado de dogmatismo. Un dogmatismo que desde Juan Pablo II se ha concretado en una lucha ideológica y política contra la Ilustración, los fundamentos de la tolerancia laica e, incluso, la legitimidad de la democracia. En su encíclica Fides et ratio44, el Papa cita una carta de san Pablo a los Colosenses (Col., 2, 8 ) en la que el santo advierte: «Mirad que nadie os esclavice mediante la vana falacia en una filosofía, fundada en tradiciones humanas» (la cursiva es mía). Tras ello sugiere que el humanismo ateo es el origen de los proyectos que acabaron en «sistemas totalitarios traumáticos para la humanidad». También que el nuevo nihilismo en el que vivimos ha empeorado las cosas y que la Iglesia «puede y debe […] ejercer con autoridad, a la luz de su fe […] [las críticas] de aquellas conclusiones filosóficas que fueran incompatibles con la verdad revelada».

Sobre esta idea trabaja Benedicto XVI. En su última encíclica, Spe Salvi45, el Papa culto cita a Bacon, Kant, Robespierre, Saint Just, Kant, Marx y la Escuela de Frankfurt. Lo hace para mostrar la falsa pretensión de la razón de crear la justicia. Se pregunta: «¿Cuándo domina la razón? ¿Acaso cuando se ha apartado de Dios? ¿Cuando se ha hecho ciega para Dios?». La razón necesita de la fe y el hombre necesita de dios, así que la humanidad no puede crear la justicia por sí misma. Y cuando lo ha intentado, y esto no es casual, «se han derivado las más grandes crueldades y violaciones de la justicia».

Me parece que estos discursos son perfectamente legítimos y normales cuando se dirigen a fieles y seguidores. Me parece igualmente normal que una religión tienda a tener en más consideración la fe que la razón y que se debata ante el desafío ilustrado. Lo que no se puede condonar es que, en nombre de estas afirmaciones, movimientos católicos, obispos u otras jerarquías eclesiásticas invadan la esfera pública. Que sugieran que la democracia es ilegítima si no se adaptan las leyes a sus creencias. Que la ley de dios, tal y como ellos la entienden y definen, debe gobernarnos a todos. Que la autonomía individual es totalitaria. Que el laicismo es criminal. Que se deben prohibir el divorcio, el aborto, los matrimonios homosexuales, la experimentación con células madre, la educación cívica. En definitiva, que se empeñen, en tanto que movimientos políticos, en que la soberanía pertenece a dios, no a la ciudadanía. (Rafael del Águila, Crítica de las ideologías. El peligro de los ideales. Editorial Taurus. 2008. Páginas 76 a 79.)

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40 Véase M. Ruthuen: Fundamentalism, Oxford University Press, Oxford, 2007.

41 Véase, por ejemplo, K. Blaker (ed.) : The Fundamentals of Extremism The Christian Right in America, New Boston Books Inc., Michigan, 2003.

42 Véase H. Schleichert: Cómo discutir con un fundamentalista sin perder la razón, v c. J. Alborés, Siglo XXI, Madrid, 2004, pp. 66 y siguientes.

43 Ibid., p. 75.

44 loannes Paulus PP. II: Fides et ratio, 14/09/1998, epígrafes 37, 46, 47 y 50.

45 Del Sumo Pontífice Benedicto XVI: Spe Salvi, 30/11/2007, epígrafes 18-23, 42.

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Nuevas Herejías, Capítulo II

junio 13, 2008

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CAPÍTULO II

Iván de ExOpus

5-8-2004 ** 13-6-2008

Resumen: Se estudia el origen de la herejía institucional del Opus Dei vista en el Capítulo I (consistente en considerarse a si mismo como la única Iglesia verdadera), y los efectos derivados de ello: mantener simultáneamente el doble lenguaje de expresar que es muy fiel a la Iglesia en un tema, mientras que minutos después, en lo mismo, si le conviene, puede actuar de espaldas de ella.

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A un razonamiento sólo se le puede echar un pulso con otro razonamiento. Nunca es válida otra manera de actuar. Por esta razón la Iglesia ha cultivado tan intensamente la filosofía y la teología, hasta el punto de que forman parte del bagaje intelectual más importante de lo que enseña a sus sacerdotes; para que así, pensando, sepan y puedan desmontar los errores, nunca a estacazos.

Cualquier medio de atacar a un raciocinio que no sea con otro raciocinio es, aparte de irracional, injusto y por lo tanto anticristiano; como bien nos lo enseña el siguiente episodio de la vida del Maestro: “Al decir esto, uno de los criados que allí estaba le dio una bofetada a Jesús, diciendo: ¿Así respondes al pontífice? Jesús le contestó: Si he hablado mal, muéstrame en qué; y si bien, ¿por qué me pegas?” (Jn:18:22, 23)

Vivir en herejía

Es una idea común en la Obra que quien dice, opina, critica, ataca, juzga, etc., algo sobre ella lo está haciendo sobre la Iglesia.

Es tan grande la presión por parte de los de la Obra en ese sentido que en la pagina principal de OpusLibros hubo que poner: “¡Ojo! No es una web contra la Iglesia, ésta es una web sobre el Opus Dei.”

Por la misma razón cuatro autores (de los que puedo hablar porque conozco sus escritos, que seguro que hay más que desconozco), tuvimos que salir al paso de esas afirmaciones: Flavia, Satur, José Tomás [25 de julio de 2004] y yo.

Como se puede comprobar en el capítulo primero son heréticas todas esas proposiciones que escriben los de la Obra, o los muy cercanos a ella. Lo que se afirma de lo que es peculiar a la parte no se puede aplicar al todo: Si la mano derecha de un hombre tiene cinco dedos con ello no se puede certificar que todo su cuerpo tenga sólo cinco dedos. De igual manera, lo que se asevera de lo propio de la Obra no se puede decir que se asevera de toda la Iglesia, porque es una manera de afirmar, con otras palabras, que la Obra es lo mismo que la Iglesia.

También explico allí como el hacer público algo dañino de una institución de la Iglesia es una obligación grave para el cristiano que lo conoce porque debe avisar a la Iglesia de ese peligro.

Cuando el río suena agua lleva; si quien hubiera expresado esa herejía fuera una sola persona, pase; pero cuando son tantos, y muchos casi con las mismas palabras, eso significa que esa postura está muy arraigada en ellos.

En mis casi treinta y cinco años de permanencia en la Obra nunca he oído o leído que allí nadie dijera que “el Opus Dei es la Iglesia” (con estas palabras), pero si que he escuchado, hasta la saciedad y de manera exclusiva lo mismo que ellos cuentan aquí: que quien dice, opina, juzga, critica, ataca, etc., a la Obra lo está haciendo con la Iglesia.

Nunca cuentan en dónde está el error de ese ataque sino que, por principio, al ser ellos atacados es atacada la Iglesia.

Es como si a alguien a quien se le acusa de maltratar a su esposa contestara, sin dar prueba alguna de su inocencia, que con esa acusación se está atentando contra la sagrada institución del matrimonio.

Hagamos algunas deducciones de esa postura.

1 – Verbalmente nadie de la Obra dice explícitamente que el Opus Dei es la Iglesia.

2 – Pero sí que quien habla algo sobre el Opus Dei lo habla sobre la Iglesia, por lo que implícitamente atestiguan la herejía de identificar al Opus Dei con la Iglesia.

3 – ¿Quién les ha explicado eso? ¿De dónde ha salido que tantos afirmen esa herejía y tan al unísono?

4 – Solamente hay dos caminos por los que los demás nos pueden enseñar algo: por las palabras y por la conducta, por la enseñanza oral y a través del ejemplo.

No hay más formas de educar que esas dos. Un padre enseña a su hijo o con palabras o a través del ejemplo de sus actos.

Cuando hay disparidad entre lo contado con la boca y lo mostrado con los hechos quien siempre lleva la de ganar es el ejemplo. “Fray ejemplo es el mejor predicador” reza un antiguo dicho.

Si alguien nos cuenta que es muy soberbio pero en su conducta observamos que rinde sus opiniones con alegría, que se desvive por los demás, que es sencillo, etc., de eso deducimos que realmente es tan humilde que por pura humildad llega a decir de sí mismo que es soberbio. Si nos encontramos a un amigo llorando con desconsuelo y a la vez nos dice que es muy feliz, no creeremos en sus palabras, sí en su llanto.

5 – Si los de la Obra no han aprendido que el Opus Dei es la Iglesia por haberlo oído decir con estas palabras, entonces será a causa de que el Opus Dei, institucionalmente, con su ejemplo, con su conducta, con su manera de hablar del resto de la Iglesia, con su forma de ser y de vivir…, les ha llevado a convencerse de que el Opus Dei es la Iglesia.

6 – Luego la conducta del Opus Dei es la que le corresponde a quien se considera a si mismo como la Iglesia.

7 – De lo que se deduce que la Obra utiliza dos lenguajes:

· El verbal, el que oye todo el mundo, con el que dice que no es la Iglesia.

· Y el de la conducta, que oyen sólo los suyos, con el que se afirma a si misma como la Iglesia.

8 – Como el obrar sigue al ser o, lo que es lo mismo, que a un determinado modo de actuar le corresponde un determinado modo de ser, esa conducta del Opus Dei se identifica con su ser (“Porque a cada árbol se le conoce por sus frutos: que no se cogen higos de los espinos, ni se vendimian uvas de las zarzas.” Lc:6:44).

9 – Entonces, según todo lo anterior, el Opus Dei es una institución cuyo ser vive en la herejía de considerarse a sí mismo como la Iglesia y de manifestar explícitamente todo lo contrario.

10 – Cuando oímos ladrar a un animal sabemos que es un perro, aunque ya no ladre nunca más. Si de un árbol cosechamos una vez manzanas ya sabemos que es un manzano, aunque no vuelva a fructificar.

Cuando el ser del Opus Dei lleva a que los suyos afirmen en una oleada de manifestaciones unánimes que la Obra es la Iglesia, aunque sus miembros no vuelvan nunca más a exteriorizarse en ese sentido ya no importa porque sabemos cual es su esencia por la manifestación primera de la cual lo hemos deducido.

11 – Una vez conocida la esencia de un ser conocemos su naturaleza (que es la esencia como principio de operaciones, lo que hace actuar a ese ser de manera consecuente con lo que él es), por lo que ya podemos encajar y deducir todo su comportamiento.

Si estamos en nuestra casa y por la ventana oímos ladrar a un perro, sólo con eso, aún sin haberlo visto, sabemos que es un mamífero, que su método de ataque y defensa son los dientes, por lo que puede mordernos; que no tiene garras y por tanto sus arañazos no son peligrosos, que es un animal sociable con el hombre, etc., etc. Y todas estas características las deducimos por haber escuchado un solo ladrido, porque ese ladrido es la manifestación de la esencia del perro y con él nos viene todo cuanto conocemos de los perros, aunque no hayamos visto nunca a ese perro en concreto. Pero además podemos ir a observar, a tiro hecho, lo que tienen todos los perros en ese que hemos oído ladrar: Le miramos una pata y comprobamos que no tiene garras, le levantamos el belfo y allí están unos colmillos poderosos, etc.

Si la Obra es una institución cuya esencia es la de dar la imagen exterior de ser muy fiel a la Iglesia Total y su vivencia es la de considerarse a sí misma como esa Iglesia Total, ya sabemos como se va a comportar en cualquier situación y además podemos encajar todos sus actos como emanación de esa naturaleza.

Un ejemplo. He escrito con anterioridad: “Para empezar, en la Obra hay dos verdades, una para utilizar con los miembros y otra para los de fuera; una que justifica algo para que parezca santo y otra que es muy opuesta. Por ejemplo, cuando yo pité (escribir la carta de admisión a la Obra) me dijeron que las sucesivas incorporaciones al Opus Dei (las jurídicas) eran obligaciones administrativas que la Iglesia exigía y a las que a la fuerza había que someterse, pero que desde el momento en que se pitaba se era ya del Opus Dei y para todos los efectos. Al rato, el director con el que acababa de escribir la carta de admisión me dice que por un tiempo no les cuente a mis padres que soy de la Obra y que si ellos me lo preguntan les diga que no lo soy; al ver mi cara de extrañeza me añade que contándoles eso no les mentía, porque en realidad yo no era de Opus Dei hasta que la Iglesia no lo reconociera oficialmente (incorporación jurídica). ¿Era o no era de la Obra? Pues para quienes a ellos les convenía sí y para quien les estorbaba no.”

Cuando lo escribí desconocía la razón de esas incongruencias, ahora está clarísimo.

Esas dos verdades de las que allí hablo salen de la esencia de la Obra: Una de la rama con la que se hace ver como fiel a la Iglesia y la otra de la que parte de la vivencia profunda que tiene de sentirse a si misma como la Iglesia Total, la Única, la Infalible; que lleva al Opus Dei a considerar que es “verdad de fe” cualquier cosa que afirmen sus directores (aunque sea una mentira).

Por otra parte, como para el Opus Dei, visceralmente, la Iglesia y la Obra son lo mismo, puede usarse lo que dice una u otra según lo aconsejen las circunstancias y sin problemas de conciencia.

Ahora toca contar lo que le conviene al Opus Dei y hace un minuto lo que le agrada a la Iglesia… ¡Qué más da, si las dos instituciones son la misma cosa!

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Iván de ExOpus

abril 28, 2008

Huracán Iván (16-IX-2004)

Como habréis comprobado le he puesto apellidos a mi nombre: al «Iván» de siempre le he añadido «de ExOpus».

En el Opus Dei lo han hecho otros. Escrivá se añadió el apelativo «de Balaguer». Y su mano derecha y primer sucesor, Álvaro Portillo, puso un «del» en medio de esos nombres, por lo que pasó a llamarse Álvaro del Portillo

En mi caso no es debido a un intento de suplir un complejo de inferioridad o para satisfacer una megalomanía (en el de ellos quizás tampoco sea por eso, no quiero juzgar a nadie).

No. Es por algo mucho más utilitario.

Como posiblemente sepáis, el pasado 25 de julio de 2007 hubo un intento de eliminar este Blog por parte de algunas «manos siniestras» que consiguieron tenerlo cerrado durante 24 horas. Entonces escribí a WordPress exponiéndoles las artes que emplean las sectas para acallar a quienes les molestan, en vez de rectificar su conducta errónea, y alguien de allí decidió actuar de forma salomónica: me devolvió este Sitio porque comprendía mis razones pero elimino todos los demás en los que figuraba como colaborador, para así acallar a los fanáticos.

Por esta razón muchos blog que no tenían nada que ver con el Opus Dei fueron inhabilitados (de recetas de cocina, música, chistes, lugares interesantes de la Red, libros de sabiduría, sitios de descargas gratuitas, etc.). Realmente no me perjudicaron a mí, sino a otros inocentes (del grave delito de contar verdades sobre la Obra).

Y esta es la razón de añadirle apellidos a mi nombre. Hay muchos Iván en la Red, pero Iván de ExOpus sólo uno. Lo que significa que si en un futuro aquellas «manos siniestras» volvieran a actuar y lograran suprimir definitivamente este sitio… ¡Pues no pasa nada! Basta con que pongáis en cualquier buscador, entre comillas, “Iván de Exopus” (en Google, Yahoo, etc.), para que os lleve al nuevo sitio en donde alojaré todos los escritos que hay aquí y de los que desde entonces me cuido muy mucho de tener copias de seguridad.

Nada más. Ya sabéis, a partir de ahora, para hallarme, solamente tenéis que buscar «Iván de ExOpus», y me encontraréis.

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¿Hasta Cuándo Mentirán?

abril 23, 2008

La mentira

Iván de ExOpus

El 26 de enero de 2007 escribí:

Es bueno insistir en la idea de que los laicos sólo cooperan (orgánicamente) con el Opus Dei, ya que una de las mentiras que la Prelatura inculca, con gran eficacia, es la de que tanto clérigos como seglares pertenecen a la Obra de igual manera.

En el mismo trabajo paso a demostrar, con el Código de Derecho Canónico delante, como para la Iglesia sólo existe una clase en el Opus Dei: la de los sacerdotes, que son los únicos que la componen; puesto que para ella los laicos son solamente unos cooperadores suyos (lo he resumido lo más posible para no cansar al lector que conozca este escrito, mas quien desee profundizar puede hacerlo en Sobre La Vocación Del Laico Al Opus Dei.

Si lo traigo a colación es porque al día de hoy, quince meses después, la Web oficial de la Prelatura sigue intoxicando al público con esta falsedad (el subrayado es mío):

En el Opus Dei no existen distintas categorías de miembros, sino un único e idéntico fenómeno vocacional por el que todos los fieles de la prelatura son y se sienten en igual grado miembros de una misma porción del Pueblo de Dios. (Sacerdotes y laicos).

Si engañan y manipulan la verdad en lo más grande: en quienes pertenecen realmente al Opus Dei, ¿cuánto más no lo harán con el resto de lo que nos cuentan?

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