Mentiras Y Falsas Justificaciones En El Opus Dei

enero 9, 2009

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Iván de ExOpus

Se llama falsa justificación a la razón no real que se ofrece ante un acto reprobable para quedar bien ante los demás o ante nuestra propia conciencia.

Justificarse de esa manera es algo muy común. El escolar que suspende lo justifica ante sus padres con que él estudia mucho pero es que el profesor le tiene manía, cuando alguien llega tarde a una cita lo justifica con que se le ha parado el reloj, ante el retraso en la entrega de un informe el empleado lo justifica explicando que le ha llegado tarde un fax que era necesario para realizarlo, etc.

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Antonio Pérez Tenessa Habló Poco, Pero Dijo Mucho (II)

enero 2, 2009

(Tomado de El Opus Dei. Anexo a una historia. María Angustias Moreno.)

Alguien con especial significación e importancia, para poder opinar sobra la Obra, me escribe también como sigue:

Querida María Angustias:

He vuelto a leer tu libro “El Opus Dei. Anexo a una historia“, en el cual hay mucha más sustancia de la que puede parecer a la primera lectura, y me considero en el deber de decirte que suscribo todas tus apreciaciones sobre el “espíritu” de la Obra, pues he vivido como tú la mayor parte de las experiencias que relatas y muchas más; tus juicios acerca de los que se van y los que se quedan no pueden ser más certeros, y he llegado también a la conclusión de que nunca nos van a perdonar que hayamos abandonado el instituto y, finalmente, que de si algo me arrepiento es de no haberme ido antes. Pero hay que reconocer, en disculpa de nuestra tardanza, que era muy difícil salir.

Una vez liberado del trauma que deja la Obra, repito literalmente contigo: “Yo, por mi parte, puedo seguir asegurando que no he llegado a echar de menos ninguno de sus cuidados, de sus charlas, de sus consejos, de sus diálogos, de sus apostolados, nada. Porque era eso precisamente lo que costaba y me repelía por contradictorio”.

Tu libro tiene un alto valor informativo y, dejando aparte algunas benévolas interpretaciones tuyas, es a mi juicio el mejor y más objetivo análisis que se ha hecho de lo que es el Opus Dei por dentro.

Como sé que estás siendo víctima de una campaña difamatoria, te escribo estas líneas por si te sirven de consuelo y como apoyo moral a quien ha tenido el valor -no pequeño- de dar testimonio de la verdad.

(A.P.T. Fue secretario General del Opus Dei.)

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Antonio Pérez Tenessa Habló Poco, Pero Dijo Mucho (I)

ExOpus


San Josemaría En El Belén

enero 2, 2009

Iván de ExOpus

Parece ser que los del Opus Dei no pueden tolerar que su Fundador tenga menos protagonismo que Jesucristo y en el Belén de su Iglesia de Madrid le han colocado en paralelo al Portal.

Lo que allí realiza el Santo Marques de Peralta es muy simbólico ya que en vez de ir como uno más al encuentro del Niño Dios o de dirigir a la gente hacia Él (por ejemplo señalando dónde está), lo que hace en su lugar es vivir ajeno al Nacimiento, sentado en una silla, mirando para otro sitio, y apartando con su cháchara fascinadora a un muchacho y a una joven que sentados en el suelo le contemplan con aspecto extasiado en vez de gastar el tiempo en ocuparse del Mesías y de sus santos Padres, los únicos importantes.

El subconsciente a veces traiciona. Los que han montado este Belén han plasmado en él lo que realmente hace su Fundador a través de su Obra: atrae a la gente haciéndola creer que la acerca a Dios para en su lugar fascinarla en una servidumbre total al Opus Dei, excluyente de cualquier otro fin.

Yo no hubiera podido simbolizarlo de mejor manera a como lo han hecho en este Nacimiento.

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ExOpus


¿Es Lo Mismo Jesucristo Que Josemaría Escrivá?

enero 1, 2009

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Adjunto algunos textos tomados de documentos internos del Opus Dei en los que la figura de su Fundador eclipsa o suplanta a la de Jesucristo.

Una puntualización: con las palabras «nuestro Padre» no se refieren a Dios Padre sino al Fundador del Opus Dei.

—oOo—

En todo hemos de actuar como lo haría nuestro Padre: ése es el criterio certero (Meditación «Parecerse a Nuestro Padre», Crónica, VI.1985, p. 590-596).

Y, si hemos sido fieles, al mirarnos en el espejo del examen de conciencia, contemplaremos reflejada, no la pobre imagen de hombres llenos de miserias, sino la figura de nuestro Modelo, Jesucristo, y también la de nuestro Padre (Don Álvaro del Portillo, apuntes tomados en una tertulia 26-VI-1977, Crónica, 1977, p. 763).

Tomad vuestras notas, y grabad en vuestro corazón lo que os digo. Porque no sólo os habla un sacerdote: es el Fundador, y no hay más que uno. Papas, conoceréis muchos; yo he conocido a varios. Cardenales, a montones. Obispos, más aún… pero Fundador del Opus Dei no hay más que uno, aunque sea de tan poco fundamento como yo: ¡uno sólo! Y Dios os pedirá cuenta si no atendéis mis indicaciones. Por mi boca os habla especialmente Jesucristo, porque yo especialmente en su nombre soy el buen Pastor (José María Escrivá, meditación «El buen pastor», 12-III-1961).

Si no pasáis por mi cabeza, si no pasáis por mi corazón, habéis equivocado el camino, no tenéis a Cristo (José María Escrivá, Meditaciones IV, p. 354).

ExOpus


El Peligro De Las Sectas

noviembre 25, 2008
Terrorismo sectario contra las Torres Gemelas

Terrorismo sectario contra las Torres Gemelas de Nueva York

Iván de ExOpus

Los sectarios no permiten en sus Web la mínima opinión distinta a las suyas, y en las de los demás hablan de “pluralismo”, “libertad de expresión” y hacen aspavientos con que los otros “censuran sus opiniones” cuando lo que en realidad ocurre es que les ponen freno a sus clónicas —cuando no ofensivas o estúpidas— intervenciones.

¡Tendrán cara dura!

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El Traidor, El Apóstata Y El Buen Pastor Según El Opus Dei

noviembre 17, 2008
Creacción de Adán

La creación de Adán

Iván de ExOpus

Aún cuando el Código de Derecho Canónico establece que la vocación de los laicos al Opus Dei es inexistente, por no poder llegar a ser en él más que simples cooperadores orgánicos suyos que no se distinguen en nada del resto de los seglares de sus respectivas diócesis, y que sus clérigos son sacerdotes seculares iguales al resto de los de la Iglesia, para el Fundador de esta institución esas supuestas vocaciones al Opus Dei son de la misma entidad que la del bautismo (para nosotros, la fidelidad a nuestra llamada significa fidelidad a la vocación cristiana: al Amor de Dios. Se entienden por eso las palabras fuertes de nuestro Padre: si alguno de mis hijos se abandona y deja de guerrear, o vuelve la espalda, que sepa que nos hace traición a todos: a Jesucristo, a la Iglesia, a sus hermanos en la Obra, a todas las almas), por lo que su Obra es la misma Iglesia, y por tanto él se equiparaba cuanto menos a un gran profeta, incluso con el mismo Cristo.

Para mostrarlo traigo tres escritos oficiales del Opus Dei.

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Fundamentalismo Cristiano, Rafael del Águila

julio 3, 2008

Rafael del Águila, Cr�tica de las ideolog�as. El peligro de los ideales.

Una fe como una guillotina, así de pesada, así de ligera.

F. KAFKA

Toda fe ejerce una forma de terror, tanto más temible cuanto que los «puros» son sus agentes.

E. M. CIORAN

FUNDAMENTALISMO CRISTIANO

¿Les teméis? Es a Dios a quien deberíais temer si sois verdaderos creyentes.

Luchad contra ellos: Dios les castigará con vuestras manos.

CORÁN, 9:13-4.

El fundamentalismo religioso, la religión como fundamento de la identidad, constituye una variante contemporánea muy importante del peligro de los ideales.

Usualmente en este tema pensamos de inmediato en el fundamentalismo islámico. Sin embargo, el fundamentalismo afecta a la práctica totalidad de las religiones. Chiítas, sunitas, protestantes, católicos, judíos, hinduistas, sijs, etcétera, tienen sectas fundamentalistas. También es poco conocido que el término fundamentalismo nace en el sur de la soleada California a principios del siglo XX. Allí, en 1910, los hermanos Stewart, millonarios, protestantes y dogmáticos, editaron un libro, en el que colaboraron teólogos ultraconservadores estadounidenses y británicos, titulado The Fundamentals: A Testimony of Truth. En él se demandaba una vuelta a los fundamentos de la religión, tal y como esos teólogos los entendían. Se reivindicaba el creacionismo frente a las teorías de la evolución, se afirmaba sin ambages la autenticidad de los milagros, se nos avisaba del inminente juicio final, etcétera. Desde entonces, milenaristas y apocalípticos han abundado entre las sectas protestantes de los Estados Unidos y han exigido la prohibición de enseñar en los colegios las teorías darwinistas, se han opuesto a la reforma de la Constitución de Estados Unidos que establece la igualdad de la mujer, han vindicado la pureza ideológica, han luchado contra la regulación del aborto, etcétera. Por lo demás, hay sectas cristianas que prohíben las transfusiones de sangre a sus miembros, que realizan ejercicios espirituales rayanos en la manipulación mental y el lavado de cerebro, o judíos ortodoxos que tienen prohibido tocar a los infieles (darles la mano, por ejemplo), etcétera 40

En general los fundamentalistas cristianos, y en buena medida también el resto de los fundamentalistas, comparten un conjunto de rasgos que se resumirían en los siguientes:

1. Son partidarios de una interpretación literal de los textos sagrados.

2. Creen poseer el monopolio de esa interpretación y que la palabra de dios se les ha revelado a ellos únicamente.

3. Como la verdad les pertenece deben imponerla a los demás, dirigidos en esta tarea por dios mismo.

4. Sus prescripciones morales son absolutas y eternas y exigen la estricta obediencia de sus seguidores.

5. Utilizan las argumentaciones emocionales más que las racionales, y usualmente se refieren a procesos de degeneración de algún tipo que deben impedirse a cualquier precio.

6. Están en contra del pluralismo, la diversidad, el laicismo, el ateísmo, el materialismo, la autonomía individual, la neutralidad estatal, la tolerancia, etcétera, y aspiran a conformar el mundo de acuerdo a sus ideales.

7. Finalmente, suelen ser agresivos, militaristas y violentos en las batallas apocalípticas que «nos rodean»41

Este último llamamiento a la violencia no siempre se produce, pero es en todo caso bastante habitual. Desde el nacionalcatolicismo y su cruzada en la Guerra Civil española, a la rigidez y encallecimiento moral de los fundamentalistas judíos respecto de los palestinos, o a los atentados en Oklahoma o los ataques a clínicas abortistas en Estados Unidos, pasando por las abundantes matanzas entre hinduistas, musulmanes y sijs en India y aledaños, los discursos fundamentalistas han incendiado el mundo en el nombre de dios.

Hemos de subrayar, una y otra vez, que esa violencia ha sido históricamente ubicua. Por ejemplo, el «estilo» fundamentalista ha tenido abundantes precedentes en la historia del cristianismo. En Agustín de Hipona o Ginés de Sepúlveda o Calvino encontramos numerosos argumentos al respecto. Puesto que el hereje es peligroso para la verdad, nos dicen, el pastor de almas, responsable nada menos que de la salvación de todos, debe combatirlos incluso con el terror si fuera necesario. Puede que el terror no ayude a creer pero, como decía Agustín sin ironía alguna, dirige la atención de los hombres en la dirección correcta42. Naturalmente, no toda represión es igual porque mientras la de los «malos» es injusta, la de los «buenos» empuja hacia el bien. Además, el sufrimiento infligido a las víctimas de la violencia santa no es más que parte del castigo que sufrirán por haber persistido en el error y la soberbia. En realidad los herejes son malvados y deben ser aniquilados. Son canallas y blasfemos, no se discute con ellos, se les quema43

Actualmente los grupos católicos se han sumado al discurso fundamentalista, aun cuando la jerarquía de la Iglesia se limita, de momento, a un alto grado de dogmatismo. Un dogmatismo que desde Juan Pablo II se ha concretado en una lucha ideológica y política contra la Ilustración, los fundamentos de la tolerancia laica e, incluso, la legitimidad de la democracia. En su encíclica Fides et ratio44, el Papa cita una carta de san Pablo a los Colosenses (Col., 2, 8 ) en la que el santo advierte: «Mirad que nadie os esclavice mediante la vana falacia en una filosofía, fundada en tradiciones humanas» (la cursiva es mía). Tras ello sugiere que el humanismo ateo es el origen de los proyectos que acabaron en «sistemas totalitarios traumáticos para la humanidad». También que el nuevo nihilismo en el que vivimos ha empeorado las cosas y que la Iglesia «puede y debe […] ejercer con autoridad, a la luz de su fe […] [las críticas] de aquellas conclusiones filosóficas que fueran incompatibles con la verdad revelada».

Sobre esta idea trabaja Benedicto XVI. En su última encíclica, Spe Salvi45, el Papa culto cita a Bacon, Kant, Robespierre, Saint Just, Kant, Marx y la Escuela de Frankfurt. Lo hace para mostrar la falsa pretensión de la razón de crear la justicia. Se pregunta: «¿Cuándo domina la razón? ¿Acaso cuando se ha apartado de Dios? ¿Cuando se ha hecho ciega para Dios?». La razón necesita de la fe y el hombre necesita de dios, así que la humanidad no puede crear la justicia por sí misma. Y cuando lo ha intentado, y esto no es casual, «se han derivado las más grandes crueldades y violaciones de la justicia».

Me parece que estos discursos son perfectamente legítimos y normales cuando se dirigen a fieles y seguidores. Me parece igualmente normal que una religión tienda a tener en más consideración la fe que la razón y que se debata ante el desafío ilustrado. Lo que no se puede condonar es que, en nombre de estas afirmaciones, movimientos católicos, obispos u otras jerarquías eclesiásticas invadan la esfera pública. Que sugieran que la democracia es ilegítima si no se adaptan las leyes a sus creencias. Que la ley de dios, tal y como ellos la entienden y definen, debe gobernarnos a todos. Que la autonomía individual es totalitaria. Que el laicismo es criminal. Que se deben prohibir el divorcio, el aborto, los matrimonios homosexuales, la experimentación con células madre, la educación cívica. En definitiva, que se empeñen, en tanto que movimientos políticos, en que la soberanía pertenece a dios, no a la ciudadanía. (Rafael del Águila, Crítica de las ideologías. El peligro de los ideales. Editorial Taurus. 2008. Páginas 76 a 79.)

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40 Véase M. Ruthuen: Fundamentalism, Oxford University Press, Oxford, 2007.

41 Véase, por ejemplo, K. Blaker (ed.) : The Fundamentals of Extremism The Christian Right in America, New Boston Books Inc., Michigan, 2003.

42 Véase H. Schleichert: Cómo discutir con un fundamentalista sin perder la razón, v c. J. Alborés, Siglo XXI, Madrid, 2004, pp. 66 y siguientes.

43 Ibid., p. 75.

44 loannes Paulus PP. II: Fides et ratio, 14/09/1998, epígrafes 37, 46, 47 y 50.

45 Del Sumo Pontífice Benedicto XVI: Spe Salvi, 30/11/2007, epígrafes 18-23, 42.

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