El Opus Dei No Puede Cambiar

enero 2, 2007

Ivan de ExOpus

El gran problema para conseguir que el pueblo musulmán se modernice está en su propia religión. Para ellos Alá es Dios y Mahoma su único Profeta a quien le fue dictado por el Altísimo el libro del Corán cuyo original se encuentra en el Cielo. El Corán no sólo es un libro sagrado sino su norma de vida y conducta. Como el Corán terrenal es una copia del divino, no se puede cambiar aquél mientras no lo haga éste, cosa que no ocurrirá nunca. Por eso es imposible que el pueblo se modernice ya que sus leyes, por siempre, han de girar en torno a la realidad en la que vivió Mahoma y que dejó tallada en ese libro.

Para el sentir de los de la Obra el Opus Dei es Dios y el Fundador su único Profeta a quién le fue dictado por el Altísimo cada una de las palabras que dijo y dejó escritas y cuyo original se encuentra esculpido en el Cielo. Esas palabras no sólo son para ellos sagradas sino su norma de vida y conducta. Como lo pronunciado por el Fundador es una copia de lo celestial, no se puede cambiar lo de abajo mientras no lo haga antes lo de arriba, algo que no puede ocurrir puesto que Dios es inmutable. Por eso es imposible que el Opus Dei se modernice, ya que sus normas, por siempre, han que girar en torno a la realidad en la que vivió san Josemaría y que materializó en sus divinas palabras.

Y de hecho el Opus Dei no cambia en lo más mínimo. Veamos un ejemplo. San Josemaría dijo que las Constituciones del Opus Dei se publicarían sólo en latín.

Algo semejante ocurrió siglos atrás cuando la Iglesia mantenía la prohibición de traducir la Biblia y ante lo que Lutero se rebeló. La Iglesia temporal de entonces (que no es lo mismo que la Santa iglesia de Cristo) no permitía que se publicaran traducciones de la Biblia para que el pueblo llano no pudiera leerlas y descubrir lo poco evangélicos que eran sus ministros sagrados. Así, al estar en latín y no entenderlo, tan sólo podían recibir de ellas las interpretaciones manipuladas que sus sacerdotes les daban. Quizás por algo semejante es por lo que el Fundador de la Obra tampoco quiso que se tradujeran los documentos oficiales del Opus Dei. El caso es que tras el grito de Lutero, y la traducción que hizo de la Biblia a la lengua alemana, la corrompida Iglesia temporal de entonces rectificó y permitió la traducción de los textos sagrados (siempre que fueran acompañados de explicaciones aprobadas por la jerarquía).

Pero el Opus Dei no rectifica. Causa risa y espanto encontrarse en la página oficial de la Prelatura del Opus Dei sus Estatutos de 1982 en latín cuando ya todo el mundo tiene acceso a su traducción en otros lugares de Internet. Por lo que se da la paradoja de que para que alguien de la Obra pueda enterarse de su Código de Derecho Particular tiene que que ir a leerlo a una web “de la oposición” porque la suya se lo impide.

La Iglesia temporal de la época de Lutero rectificó y por eso subsiste. Mas los dirigentes del Opus Dei no rectifican, y llevarán al Opus Dei a su hundimiento total por no permitirle que se adapte a los tiempos.

Iván

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Nuevo Boletín Mensual

diciembre 30, 2006

Nombre del Boletín: «ExOpus: Los Otros Del Opus Dei».

Dirección del Grupo: www.domeus.es/groups/exopus

Descripción: Boletín mensual para difundir el índice de los libros y escritos importantes sobre el «Otro» Opus Dei (con una breve reseña) aparecidos en Internet durante el mes anterior (no sólo los de ExOpus).

Con una periodicidad variable se mandarán números extraordinarios con objeto de que al final quede reseñado todo lo existente sobre el tema (añadiéndose de esta manera al primer envío, poco a poco, lo publicado con anterioridad a él).

No se descarta en el futuro la ampliación a otro tipo de noticias y servicios.

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3. Por las fechas navideñas en que nos encontramos, y en espera de tener un número suficiente de suscriptores, el primer Boletín conteniendo las novedades de diciembre se enviará el día 7 de enero de 2007 a las 20:00 horas de España. Los siguientes se mandarán el día 1 de cada mes a las 07:00 horas.

4. Los suscritos pueden acceder a los envíos a través de la Web del Grupo en Domeus (antes hay que completar la inscripción allí), también se puede elegir leerlo (o descargarlo) en ese lugar y no recibirlo por e-mail.

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Ivan de ExOpus

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El Opus Dei No Me Parece Cristiano

diciembre 27, 2006

Carmen Gil Toledo.

A mí me parece que el Opus no es cristiano, esto lo he visto siempre.

Sí, hablaban de Jesús, pero siempre a continuación del padre. El verdadero seguidor de Jesús era él. Yo era una mujer piadosísima. Ahora soy menos, pero era una mujer de un amor a Cristo, muchísimo. Entonces a mí se me llenaba el alma con Jesús y tenía un deseo enorme de que me hablaran de él. Pero siempre me venían con “el padre”.

¿Pero aparte de todo esto, cómo se comentaba el Evangelio?

Por ejemplo, el Evangelio de la Magdalena en el que le daba al Señor todos sus perfumes:

-Aquí según este Evangelio, todos los bienes son para la Obra. Hay que darlo todo. Absolutamente todo.

El Señor era amigo de los ricos, nos decían, pues iba a comer con José de Arimatea, que era rico, e iba a comer con Nicodemo, también rico.

Él tenía amigos ricos. Entonces las riquezas no son malas, ni muchísimo menos. El dinero es un medio de apostolado. Por ejemplo, a las supernumerarias se les decía que vivieran según el espíritu del Evangelio, cada uno según la posición social que le corresponde: las sirvientas, como sirvientas, el rico, como rico, las señoras como señoras, e igualmente los marqueses. Y, después, el apostolado desde arriba. “A los peces siempre se les pesca por la cabeza”.

Como dice Jesús, desde lo alto atraeré hacia mí todas las cosas. O sea, cuanto más alto estemos, más podremos atraer.

La altura, el poder, es el lugar propio para el apostolado. Bueno, esa manipulación era constante. Entras, pues, porque te parece que estás llevando una vida frívola, que no haces suficiente. A mí, el Evangelio me ha llamado poderosamente la atención desde pequeña, en el colegio nos obligaban a estudiarlo de memoria, y me lo sé de memoria.

Pues un buen día dije a mis compañeras del Opus:

-“Ya llevamos aquí bastante tiempo. Para mí hay un Evangelio que es como un mazazo en la cabeza, aquel que dice: ‘tuve hambre y me disteis de comer, venid benditos de mi padre, porque tuve hambre y me disteis de comer, y tuve sed y me disteis de beber’. Y eso no lo hacemos. O “estuve preso y me vinisteis a ver”. No un preso político, que son casta aparte, sino un preso delincuente. Y nosotras tendríamos que estar yendo a ver a los delincuentes”.

-De ninguna de las maneras puedes tú hacer interpretación del Evangelio. La interpretación viene dada por la Obra, tú te atienes a lo que “el padre” y nosotros decimos del Evangelio. Tú no hagas lecturas del Evangelio.

O sea que sí, era obligatorio leer el Evangelio todos los días, pero como si no lo leyeras. El otro día me lo discutía un catequista:

-“Sí que se lee el Evangelio, le dije, pero no para llevarlo a la práctica, sino como oración, como obligación de leer un cuadrito todos los días, pero lo de la vida es otra cosa, no tiene nada que ver.

En unas conversaciones en Molino Viejo, una numeraria nos habló un día de la caridad. Yo fui a decirle, que me había parecido que era la primera vez desde que estaba allí, que oía hablar de la caridad como correspondía. Porque esta persona llegó a meterse con los abrigos de piel, de visón, de tanto lujo, considerando que aquello era un insulto. Entonces yo dije: esta es la mía, por fin oigo hablar de algo que tiene alguna coherencia y fui a decirle:

-“Enhorabuena, me ha parecido estupenda tu charla, por lo menos es la primera vez que oigo algo de esto”.

-¿Sí?, pues me acaban de hacer una amonestación: que no vuelva a nombrar más los abrigos de visón, ni cosas parecidas.

Esta mujer, me acuerdo perfectamente, estaba abrumada.

-¿Tú crees que he estado bien?

-Has estado estupendamente, además, eso no lo oímos “nunca” en el Opus, en ninguna charla, y me parece que es por ahí, por donde hay que empezar, y hay que llevarlo a la práctica (El Opus Dei No Me Parece Cristiano. Carmen Gil Toledo).

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Una Forma Muy Curiosa De Ser Pobres (VI)

diciembre 16, 2006

Iván.

(La siguiente carta fue enviada por Tomás Castañeda como comentario a «Una Forma Muy Curiosa De Ser Pobres (II)». A continuación va mi respuesta.)

Algunas apreciaciones pues veo que son la mar de objetivos:

1. Si no son capaces de entender que lo máximo que podamos entregar al culto de Dios es nada comparado con Dios y Ustedes lo traspolan a una falta de pobreza, a las claras, marca sin duda que no hay fe en ustedes para adorar la presencia real de Cristo en la Eucaristía.

2. Asomen la cara a ver el arte sacro en Perú, en las catedrales antiguas de México, en Europa y por favor no vayan a decir que también fue iniciativa del fundador del Opus Dei,

3. Es simple cuestión de enfoques: para ir a una cena de gala, debo ir con traje de gala, si soy consciente de ello, iré con un buen traje de gala, si es solo un trámite, rentaré el traje de gala y lo regresaré terminada la función, si en el caso que les preocupa tanto, es un insulto a la pobreza, vamos Ticos, vamos, dejen que los demás lo pasen bien. Entiendo que el Fundador del Opus Dei murió en 1975, he estado ante sus restos rezando, ya ven, soy así de mocho, y no veo que haya nada de lujo, sí hay buen gusto y muuuuucho cuidado por el local, que no para de atender peregrinos o visitas: el mármol es material corriente en Italia, los almohadones del presbiterio son de factura corriente, las bancas igual: ¿pero el oratorio del Padre?

4. Para una persona con fe, quiso que se hiciera lo mejor de lo mejor, ese quiso ser el legado a los que venimos detrás: amar con obras, lo bueno es que todavía no son Ustedes mayoría que se regalan sacos de cemento para expresar su amor, cuando lo hagan, cambiaremos nosotros, pero eso sí, mayoría.

5. Ánimo ticos queridos, levanten la cara y olviden lo amargo que fue para Ustedes una etapa de su vida, los queremos mucho, de verdad y les deseamos lo mejor de lo mejor en las Navidades.

Un fuerte abrazo,

Tomás

Espero respuestas, ojalá….

—oOo—

Aquí van mis respuestas, las que usted dice que espera:

a) La Fe en Cristo nos lleva a verle, no sólo en la Eucaristía, sino sobre todo en cada uno de los hombres, tal y como nos enseñan las Sagradas Escrituras, por ejemplo en estos versículos:

Entonces los justos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos? ¿o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos huésped, y te recogimos? ¿o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y te fuimos a visitar? Y respondiendo el Rey, les dirá: En verdad os digo que cuando lo hicisteis con uno de estos mis hermanos pequeños, a mí me lo hicisteis (Mt. 25: 37-40).

Y Jesús llamando a sus discípulos, dijo: Tengo lástima de la gente, que ya hace tres días que perseveran conmigo, y no tienen qué comer; y enviarlos ayunos no quiero, porque no desmayen en el camino (Mt, 15,32).

Si alguno dice, Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Porque el que no ama a su hermano a quien ve, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ve? (1Jn. 4, 20).

Olvidarse de eso y cargar las tintas en emplear el dinero en el culto, de forma faraónica, justificándolo con que se hace por Fe en la Eucaristía… es sencillamente una excusa para vivir a espaldas de las necesidades del prójimo, para comportarse como un rico egoísta que quiere hacer creer a lo demás que es un santo (y además pobre).

Le expongo un testimonio reciente, de los muchos que hay, sobre como el Opus Dei desatiende las necesidades de los suyos cuando hay gastos de por medio:

El motivo de la venta del anillo es por el penoso e injusto trato que sufrí en los difíciles momentos de mi permanencia en la institución, el injusto trato durante mi salida, y porque las directoras no permitieron firmarme el paro; salí sin ningún dinero con 33 años [permaneció dentro 19 años, desde los 14] para enfrentarme con el mundo, y sin fondos para abrirme paso. Como el tratamiento antidepresivo debía suprimirse escalonadamente, no estaba en condiciones para trabajar.

Me acogieron mis padres, quienes repararon mi dentadura inferior, pues por un accidente de la infancia perdí cuatro dientes de la mandíbula. La ortodoncia fue muy cara, motivo por el que durante toda mi vida en la Prelatura no consintieron pagarme una prótesis, tal vez porque, según ellos, si tu familia carece de medios económicos para afrontar un asunto personal, la Obra tampoco lo hace. Sin embargo, no tuvieron en cuenta que el amor va más allá de la clase social a la que una pertenece, pues quien ama da sin límites («Fuente»).

Siguiendo las palabras de Jesús, Él no dice de nadie que se vaya a salvar por el dinero que empleó en los objetos sagrados, mas sí por lo que gastó en dar de comer al hambriento, de beber al sediento, ropa al desnudo, hospedaje al sin techo, medicinas al enfermo… y podemos añadir que también los que emplean el dinero en arreglar la dentadura y ayudar económicamente a una chica a quien captaron cuando era una niña de 14 años y que tuvieron trabajando como una esclava en labores domésticas durante los 19 siguientes, hasta que muy enferma y agotada tuvo que marcharse.

Los tópicos que usted me pone en su carta son parte del elenco de clichés que se dan en las charlas de formación de la Obra para que contestemos con ellas, como autómatas, a quienes nos pregunten, evitando así que podamos pensar por nosotros mismos (hace 40 años me las contaron a mí y, por verlas entonces como dogmas de Fe, se las repetía como un loro a la gente; tal y como usted hace ahora conmigo).

Por tanto, le respondo rescribiendo su frase: Si no es capaz de entender que lo máximo que podemos entregar a Dios lo es a través de sus hijos, ayudándoles en sus necesidades, y lo extrapola a una falta de fe en Dios porque ese dinero no se emplea en objetos de culto, a las claras, marca sin duda que no hay en usted fe en el verdadero mensaje de Cristo.

b) Hasta cierto punto uno puede hacer lo que quiera con su dinero, con el que ha ganado en un trabajo noble, o el que ha recibido en herencias. Porque es suyo y no ha de dar cuentas de él a nadie. Y si alguien desea emplear esos bienes en objetos de culto, pues me parece muy bien, ya que su decisión no afecta a terceros. Ahora, lo que considero intolerable es que mientras los de la Obra malvivían en una España de posguerra, y que además hacían cuestaciones económicas con quienes pillaban por delante, explicándoles que era para el desarrollo del Opus Dei, y que muchas de esas personas dieron dinero pensando que con él cubrirían las necesidades básicas de los de la Obra… y que entonces vaya el Fundador y emplee millones de esos dólares en un oratorio exclusivo para él, y muchos más millones para construirse un alcázar faraónico en donde vivir y del que nada tienen que envidiar las capillas y palacios de los reyes del Bizancio más esplendoroso, y todo eso a espaldas de quienes dieron el dinero. ¡Eso sí que no es de recibo!

c) «Esta custodia se encuentra en Roma en la sede central y se sigue utilizando en las bendiciones de la Iglesia Prelaticia. Escrivá viajó a Pamplona en 1960 para no sé qué acto de la Universidad y para pasar un poco la mano por el lomo a la familia que había puesto la pasta y las joyas y, acto seguido, exigió que se la mandaran a él. La única solución que quedaba era sustituir la original por una copia, con piedras falsas… porque el padre se había encaprichado de la pieza. Y así hasta hoy: en Aralar se encuentra la copia y en Roma la original» (Fuente). Si el Fundador empleara ese dinero por Fe en la Eucaristía, por darle lo más que se pudiera a Dios, como usted indica, entonces le habría dado lo mismo que se le rindiera ese culto en Pamplona, en Burgos, en Lima o en Roma. ¡Pero no!, él se encapricha de esa joya y se la lleva para su contemplación exclusiva. Y no sólo no se conforma con rapiñarla de la Universidad de Navarra, con el desconocimiento de quienes habían puesto la pasta y las joyas para que estuviera allí, sino que les engaña y a sus espaldas sustituye la original por una copia, con piedras falsas, para que cuando fueran a verla se creyeran que era la que ellos donaron. ¿Actuar así es propio de un hombre con Fe en la Eucaristía, o más bien de un estafador que emplea el santo nombre de Dios para lograr sus caprichos personales?

Le dejo a usted la contestación a esa pregunta.

d) Dice en su escrito: Asomen la cara a ver el arte sacro en Perú, en las catedrales antiguas de México, en Europa y por favor no vayan a decir que también fue iniciativa del fundador del Opus Dei. Lo que hicieran con sus vidas los que realizaron esos gastos en el culto en vez de emplearlos en promocionar y ayudar a los hombres en sus necesidades, es algo entre ellos y Dios. Pero es que lo que hagan los demás nunca es un criterio para obrar rectamente. Si nos dieran el dato de que el 90% de las mujeres han abortado alguna vez en su vida, eso no puede mover a una joven a “santificar” que le practiquen a ella un aborto. Por lo mismo, no podemos justificar el comportamiento del Fundador del Opus Dei comparándolo con lo que otros han hecho.

e) Usted ha dado en el clavo cuando dice que es simple cuestión de enfoques: para ir a una cena de gala, debo ir con traje de gala, si soy consciente de ello, iré con un buen traje de gala, si es solo un trámite, rentaré el traje de gala y lo regresaré terminada la función. Esa es la clave: no son de recibo esos gastos suntuosos en un oratorio para el uso exclusivo de una persona (vea también el testimonio sobre el oratorio del Padre), mas quizás si que lo sean para una catedral utilizada por miles de personas.

f) Todavía no son Ustedes mayoría que se regalan sacos de cemento para expresar su amor, cuando lo hagan, cambiaremos nosotros, pero eso sí, mayoría. Tiene usted toda la razón, no son mayoría los que regalan sacos de cemento a quienes aman, pero tampoco lo son quienes emplean en suntuosos presentes el dinero con el que deben alimentar a sus hijos. Lo habitual y en eso si que somos una inmensa mayoría es que de lo sobrante de los gastos familiares necesarios (colegio de los niños, alimentación, electricidad, etc.) es de donde tomamos el dinero para agasajar con joyas a quienes amamos; mas no al revés, como hizo san Josemaría.

Y si en su visita a Roma no vio lujo en los centros de la Obra, pues entonces vuelva y mírelo de nuevo. Por ejemplo pida que le enseñen toda la casa central del Opus Dei… y después me cuenta si hay o no lujo en ella.

J) Ánimo ticos queridos, levanten la cara y olviden lo amargo que fue para Ustedes una etapa de su vida, los queremos mucho, de verdad y les deseamos lo mejor de lo mejor en las Navidades. Pues muchas gracias por su cariño, pero no es extensivo a los del Opus Dei con quienes conviví durante 35 años. Por ejemplo, uno de ellos, a quien conocía desde los 16, con quien estuve en el mismo centro 25, dueño de la empresa en donde trabajé durante mis últimos 10 años en la Obra (tiempo en el que él me decía que estaba encantado con mi trabajo); pues bien, dejo el Opus Dei y a los cuatro meses me echa de la empresa, sin la mínima compensación económica, sin explicaciones, sin darme píe a rectificar en el caso de que no estuviera de acuerdo con mi conducta profesional, aprovechando el momento en el que un familiar mío se hallaba gravísimamente enfermo y por lo que yo no tenía ni la suficiente fuerza física ni mental para responder… y eso lo hizo uno del Opus Dei que dice que se santifica en los deberes ordinarios del cristiano, que hace una hora de oración al día, que se confiesa semanalmente, que reza las tres partes del rosario, que asiste a misa cada mañana… alguien para quien yo era su prójimo (próximo) y del que yo pensaba que era mi amigo. Y eso porque me fui de la Obra. Y los directores del Opus Dei a quienes recurrí se lavaron las manos como Pilatos aduciendo que en los asuntos profesionales de los de la Obra ellos no se meten. ¿Cómo puede ser que en asuntos de justicia y caridad se inhiban los directores de una empresa que en teoría se proclama de Cristo y buscadora de la santidad en medio del mundo? Y como dice el refrán: entre todos la mataron, y ella sola se murió.

En fin, Tomás, me alegro mucho de que usted no sea así. Yo también le deseo de todo corazón mucha felicidad en las Navidades y en el resto de su vida. De hecho, si no buscara su felicidad y la de aquellos del Opus Dei que me puedan leer, la de sus padres, la de quienes se acercan a la Obra…, no gastaría ni mi tiempo ni mis energías escribiendo aquí.

Iván

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¡Señor Que Vean!

diciembre 15, 2006

Ivan de ExOpus

El Opus Dei es una barca grande; se puede estar en cualquier lado de la barca, y sólo hay dos cosas importantes: estar dentro o estar fuera. El que está fuera de la barca ha perdido la vocación. El Opus Dei es un gran camino, ancho, muy ancho -con esto no quiero decir que sea fácil, porque arcta via est quae ducit ad vitam, porque a la vez es difícil y estrecho este sendero del Opus Dei, que conduce a la vida eterna (Matth. VII, 14)-; y por ese camino se puede ir como se quiera, por la derecha, por la izquierda, por el centro, andando, corriendo, derecho, dando vueltas. El que se salga del camino ha perdido la vocación (Josemaría Escrivá, Instrucción, 8-XII-1941, n. 74).

En este pequeño párrafo se hace notoria la megalomanía del Fundador al considerar al Opus Dei como la Iglesia.

Lo voy a pormenorizar.

Es un lugar común en la espiritualidad cristiana considerar a la Iglesia como una barca, la única barca que conduce al Cielo, en donde lo importante es estar dentro de ella para no ahogarse. En el párrafo citado el Fundador liga ese sentir cristiano de «la barca» con la vocación a la Obra: El Opus Dei es una barca grande; se puede estar en cualquier lado de la barca, y sólo hay dos cosas importantes: estar dentro o estar fuera. Por lo que para él no hay diferencia entre el Opus Dei y la iglesia. Y al añadir que el que está fuera de la barca ha perdido la vocación, es para él un sinónimo de que ha perdido la Fe.

Por otra parte la cristiandad, siguiendo las palabras del evangelio, identifica al Mesías con el camino que lleva a la Vida (al Cielo): «Jesús le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al Padre, sino por mí» (Jn. 14. 6), y «Porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva á la vida, y pocos son los que la hallan» (Mt:7:14). De la misma manera a como hizo con la idea de la barca, Escrivá emplea la primera parte de las palabras de Jesús: es angosto el camino que lleva a la vida (arcta via est quae ducit ad vitam), acabándolas con el Opus Dei en vez de con la Iglesia: porque a la vez es difícil y estrecho este sendero del Opus Dei, que conduce a la vida eterna. […] El que se salga del camino ha perdido la vocación (al Opus Dei, no a la Iglesia).

Con sus propias palabras queda visto como para él la Iglesia es el Opus Dei.

Por eso cuando afirma en dos ocasiones que el que está fuera de la barca ha perdido la vocación y que el que se salga del camino ha perdido la vocación; lo que está diciendo es que esa persona a abandonado a la Iglesia (y a Cristo con ella), por lo que sólo le resta ser un desgraciado en esta vida y en la eterna.

Este juego de emplear una parte de las Sagradas Escrituras para acabarla con la Obra, con la vocación a ella o con su Fundador; es el método más poderoso empleado por el Opus Dei para impregnar (subconscientemente) a quienes se le acercan de la vivencia de que él es la Iglesia y su Fundador Dios.

La predicación en la Obra es machaconamente monótona. Siempre te repiten lo mismo sin que el que lo hace pueda aportar nada suyo. Si te sales de la doctrina preestablecida por la cadena de mando eres inmediatamente corregido; y si eres reticente, te quitan de la labor de formación.

Esa monotonía de decirte siempre lo mismo, sin poder interrumpir con preguntas, en horas y en ambientes que favorecen la somnolencia (las meditaciones se dan a oscuras y las clases de formación [círculos] al final de la tarde, cuando estás cansado) logran que esa impregnación subconsciente se produzca en un estado de duermevela extraordinariamente eficaz para que aceptes hipnóticamente lo que se te cuenta.

Al poco tiempo de estar recibiendo medios de formación (más propio sería decir de mentalización, o sesiones de hipnosis) sientes que «el Fundador es Dios y el Opus Dei su único Profeta» y sin saber el porqué, de manera irracional (fruto de las sugestiones a que te han sometido), «matas» ante la mínima crítica negativa que escuches sobre ellos. Y no te das cuenta de que al obrar así no eres libre, sino un autómata «hipnotizado» por las charlas que el Opus Dei te ha dado.

Como estás bloqueado subconscientemente para recibir la verdad (cualquier información que contradiga la versión oficial de la Prelatura), es por lo que es tan difícil hacer entender a uno del Opus Dei la evidencia del lugar sectario en el que se encuentra.

Por eso hay que repetir incansablemente la verdad, para ver si a fuerza de escucharla se les caen las escamas de los ojos y terminan viendo.

¡Señor que vean!

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Siempre Que Lo Leo Pienso En El Opus Dei

diciembre 11, 2006

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Ivan de ExOpus
Libro de Daniel, Capítulo 2, versículos 31 al 35

Tú, oh rey, mirabas, y he aquí una gran estatua. Esta estatua, que era muy grande, y cuya gloria era muy sublime, estaba en pie delante de ti, y su aspecto era terrible. La cabeza de esta estatua era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus muslos, de bronce; sus piernas, de hierro; sus pies, en parte de hierro y en parte de barro cocido. Estabas mirando, hasta que una piedra se desprendió, no por mano, e hirió a la estatua en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó. Entonces fueron desmenuzados también el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y fueron como polvo de las eras del verano, y se los llevó el viento sin que de ellos quedara rastro alguno. Mas la piedra que hirió a la estatua fue hecha un gran monte que llenó toda la tierra.

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San Cipriano, De Ecclesiae Catholicae unitate, c. 3.

Los hay que sin guardar el Evangelio de Cristo y su ley, se llamen cristianos y envueltos en oscuridad se crean que tienen luz, por los halagos y embustes del enemigo, que, según nos dice el Apóstol, se transfigura en Ángel, y reviste a sus agentes de ministros de justicia: presentan la noche como día, la muerte como salud, la desesperación con apariencia de esperanza, la perfidia como fidelidad, el anticristo con el nombre de Cristo; así escamotean con sutileza la realidad, engañando con apariencias de verdad. Esto sucede, hermanos amadísimos, por no volver al origen de la verdad, por no buscar la fuente, por no guardar la doctrina del Maestro celestial.

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