Sobre el Silencio de Oficio

diciembre 30, 2007

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Jacques-Louis David, El juramento de los Horacios, 1784

Iván de ExOpus

Muchos de la Obra justifican no sacar a la luz los tejemanejes que saben del Opus Dei porque los han conocido a causa de los puestos directivos que ostentaban dentro (o que ostentan en la actualidad), por los que les hicieron jurar guardar silencio sobre lo que allí conocieran.

Así lo manifiesta Antonio Pérez-Tenessa, que durante muchos años fue el segundo del Opus Dei (por detrás del Fundador) y Consiliario de la Región de España.

Desde que abandoné el Opus Dei, he mantenido un respetuoso silencio acerca de esa institución en la que gasté honradamente los mejores años de mi vida; en parte, porque así me lo exigió, en nombre de monseñor Escrivá, Pedro Casciaro cuando me localizó en México; y en parte por lealtad conmigo mismo y con los juramentos promisorios que me obligaron a hacer en el Opus Dei (No Hablaré Mal De La Obra. El País – Sociedad – 13-04-1992).

Según la moral católica, y la ética más elemental, un juramento es inválido cuando su materia es hacer o callar algo malo.

A nadie se le puede obligar a que cumpla el juramento que hizo de matar a su hijo recién nacido. Para ver que es imposible que Dios exija esta barbaridad no hace falta ser un magistral teólogo, o el Papa Benedicto XVI, sino sencillamente alguien con sentido común, simplemente una persona con los dos dedos de frente suficientes para entender que Dios no puede obligar a nadie a hacer en su nombre algo que Él odia.

Aconsejo a quienes me leen por primera vez que profundicen en el resto de mis escritos. Quienes así lo hagan, y quieran ver, comprobarán como el Opus Dei es una Institución dañina para las personas, para la sociedad y para la Iglesia; por tanto, todos los juramentos de callar o no actuar por fidelidad a ella no sólo son inválidos sino que, por el bien del genero humano y para gloria de Cristo, quienes los hubieren hecho están obligados a hacer justamente lo contrario a lo nulamente jurado.

El Fundador del Opus Dei dejó escrito que de que tú y yo hagamos lo que Dios quiere dependen muchas cosas grandes. Este es el momento de que sigamos sus palabras y que publiquemos a los cuatro vientos lo dañino que conocemos del Opus Dei, y sobre todo es imperativo para aquellos a quienes la Institución les forzó a realizar algún tipo de juramento antiético de callar.

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