El Globo Del Opus Dei

diciembre 16, 2007

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Iván de ExOpus

Hay dos maneras de desinflar un globo: a través de uno o varios orificios pequeños que sueltan el aire poco a poco, o rasgando bruscamente su cubierta, lo que le hace reventar de golpe.

Cada verdad sobre algo negativo de la Obra es un poro por el que lentamente se va deshinchando el Opus Dei.

Me planteo si esto es lo mejor.

Quizás los que hablamos sobre ello deberíamos cerrar nuestras Web, lo que inexorablemente llevaría a que la presión interna ejercida por los insatisfechos de dentro, o la de la sociedad civil y religiosa, lo harían estallar cuando el cúmulo de sus errores les fuera intolerable.

A lo mejor es preferible dejar de demostrar como la mayoría de lo que el Opus Dei predica es justo lo opuesto a lo que vive.

Así, es posible que no sea conveniente desvelar que el Opus Dei se vivencia a sí mismo como la única iglesia verdadera, y de esa manera, con el tiempo, a la chita callando, podría dar un golpe de estado y apoderarse del Vaticano.

Puede ser que no se deba avisar a los padres de los adolescentes que se acercan a la Obra de cómo presionan a sus hijos para hacerles del Opus Dei, y que les piden que no les cuenten a sus familiares que son de la Obra.

Si nos calláramos, los que se acercan al Opus Dei no llegarían a conocer lo que éste les oculta y entrarían engañados en él, como ocurrió con nosotros, y aumentaría dentro el número de insatisfechos, carentes de razones para escapar, por lo que con el tiempo muchos de ellos se convertirán en enfermos mentales; a la vez serían de más edad los que le dejen; también ascendería la cantidad de familiares, amigos y conocidos disgustados al ver el daño que la Obra les produce…

Muy probablemente no se debería contar que no existe una vocación al Opus Dei, puesto que la Iglesia dice que los laicos de la Obra son sólo cooperadores de los sacerdotes de la Prelatura, por lo que su vocación es la misma, por ejemplo, que la de una señora que ayuda en su parroquia planchando ropa.

Como dije, quizás no se debería revelar todo esto ni las demás verdades que el Opus Dei encubre, pues con ello sus equivocaciones le inflarían sin pausa hasta llevarle a explotar.

Mas aunque ese silencio fuera a la larga lo peor para el Opus Dei, no debemos olvidar a las personas de hoy, a aquellas que se pueden beneficiar al descubrir todo esto.

Además, puede ser que nuestras demostraciones sean partes del punzón que los de dentro de la Obra, o la sociedad y sus gobernantes, necesitan para reventar ese globo.

Por todo lo anterior, aunque a veces nos cansemos de dar vueltas sobre lo mismo, de palpar la cerrazón de muchos, de encontrarnos con tantos impedidos para aceptar lo evidente…; tampoco debemos olvidar a los reales y potenciales lectores beneficiados.

Valorándolo todo, creo que es importante seguir escribiendo sobre el Opus Dei.

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