Mi Primer Escrito Sobre El Opus Dei

julio 13, 2007

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(A continuación transcribo mi primer escrito sobre el Opus Dei publicado en Opus Libros hace tres años, el 16 de Junio de 2004.)

Iván de ExOpus

Julissa Ha Removido Mis Recuerdos

Lo que dice Julissa ha removido mis recuerdos, por lo que esta carta se la dirijo especialmente a ella.

Estimada Julissa:

Dices en tu carta las siguientes frases: “Por favor digan la verdad” […] “voy a rezar mucho por ustedes para que no sigan haciendo daño” […] “pero estoy segura que a nadie se le mintió, porque antes de entrar al Opus Dei, te dicen todo” […] “definitivamente lo que mas se respeta en el Opus Dei es la libertad” […]

Cuando un ciudadano realiza un contrato con persona física o jurídica, del tipo que sea, ambas partes leen aquello a lo que se comprometen hasta que quedan claros todos los términos de su compromiso y después, si están de acuerdo, firman quedándose cada parte con una copia de lo pactado. ¡Ah!, se me olvidaba, ningún menor de edad puede realizar contratos. A mí, ni a nadie que conozco a quien se le pidió hacerse de la Obra (y he estado dentro casi 35 años como agregado) se nos dio un documento que contuviera aquello a lo que nos íbamos a comprometer.

A mis 15 años, nada más acercarme a la Obra ellos me cerraron la posibilidad de poder oír otras campanadas distintas a las que tañía el Opus Dei (me hicieron cambiar el confesor que tenía en la parroquia por el del centro, me dijeron que como la vocación era una gracia tan importante y nueva nadie la entendía nada más que ellos por lo que no les consultara sobre mi vocación a mis padres ni a persona ajena a la Obra) y todo eso adobado con que el Fundador del Opus Dei (del que ellos decían con la boca abierta que era posiblemente el mayor santo de la historia) afirmaba que no daba un duro por el alma de aquel que tuviera vocación y dejara la Obra, de que quien dejaba la Obra además de perder la felicidad temporal casi seguro que también perdía la eterna, de que prefería que le dijeran de un hijo suyo que se había muerto antes de que había dejado el Opus Dei, etc., lo que aterrorizaba mi alma, recordemos que era el alma de un niño de 15 años; luego me acosaron a todas horas (desde el director al cura pasando por el amigo numerario que me había llevado al centro) para que diera el paso definitivo y me hiciera de la Obra; que saltara al vacío (decían), que después vería claro. Y agotado escribí la carta de admisión. Y todo eso lo hicieron con un niño de 15 años.

Años después me encontré en una convivencia con el numerario que me había llevado al centro, a quien me he referido antes, y riéndose me recordó algo que le conté cuando él me proponía pitar (pedir la admisión a la Obra) y que yo había olvidado. Te la cito porque creo que demuestra muy bien como era mi estado de ánimo en aquellos momentos; me dijo: “Antes de pitar me contabas que te sentías como una bola de billar que está tan tranquila en la mesa de juego y de pronto viene otra bola, choca con ella, y la obliga a dar tres rebotes, luego, cuando parece que va a pararse, llega una segunda bola y la golpea desde otro lado repitiendo el proceso… y así, una y otra vez, sin dejarla en paz, con choques sucesivos es llevada de un lado para otro hasta que la consiguen meter en el agujero”.

Julissa, afirmas que “antes de entrar al Opus Dei, te dicen todo“.

Por ejemplo, a mí antes de hacerme de la Obra jamás me contaron que debía renunciar al derecho inviolable a la intimidad de la correspondencia. Cuando llevaba unos meses dentro (y ya me habían mentalizado lo suficiente de que la palabra del Padre era Vox Dei y de que lo que llegaba de él había que recibirlo de rodillas), durante mi primera convivencia me entregaron las cartas abiertas y me dijeron que las que escribiera se las tenía que dar al director sin cerrar; pregunto el porqué y “es una norma del Padre” y a obedecer o marcharse, lo que implicaba caer en el terrorismo espiritual antes expuesto de que el Padre dice que no da un duro por el alma de un hijo suyo que con vocación deje el Opus Dei, de que el que deja la Obra además de perder la felicidad temporal casi seguro que pierde la eterna, de que prefería que le dijeran de un hijo suyo que se había muerto antes de que había dejado el Opus Dei, etc.; y eso cuando yo aún no había cumplido los 16 años. Y tragué en ese tema. ¿Cómo iba a dejar la Obra y ser infeliz eternamente a causa de algo tan insignificante como que el director pueda leer que mi madre me dice en una carta que el día anterior hizo unas rosquillas que estaban muy ricas?… y así actuaron con todo lo demás, siempre poco a poco, presentándome paulatinamente cada nueva exigencia (que yo desconocía al pitar), apretando las tuercas sin descanso hasta conseguir hacer de mí alguien a quien se le pudiera pedir lo que fuera… y así, pasito a pasito, permanecí atrapado durante casi 35 años hasta que providencialmente un día lo vi claro y me marché.

Con respecto al derecho inviolable a la intimidad de la correspondencia, no voy a ser yo quien “mienta” diciendo como se vive en la Obra, dejemos que sea la propia Prelatura quien nos lo cuente:

“Los Directores, por su parte, tienen el derecho y el deber de evitar que lleguen a los miembros de la Obra escritos, cartas, etc., que, de algún modo, puedan causar daño a quienes las reciben, vengan de donde vengan. Por esto, entregar una carta abierta, o haberla leído antes, no constituye nunca una prueba de desconfianza: manifiesta sólo el deseo de evitar un perjuicio, una razón ascética o una medida práctica de ayuda en la labor de formación espiritual. […]

“Quienes llevan poco tiempo en la Obra agradecen que los miembros del Consejo local se preocupen con cariño -es parte de la tarea de formación- de leer las cartas que reciban: para poder orientarles, y darles el oportuno consejo espiritual o apostólico.

Estas mismas orientaciones se siguen con las cartas que envían los Numerarios y Agregados, fuera del ámbito de su tarea profesional: excepto las que escriban directamente al Padre, al Consiliario y al Delegado Regional, se entregan al Director abiertas.”

Lo anterior es un extracto del capítulo titulado “Correspondencia”, de las “Glosas sobre la Obra de San Miguel” en donde la Obra hace un verdadero alarde de justificaciones injustificables para que el fin de violar la intimidad de las personas parezca santificado (en este caso con la correspondencia enviada y recibida).

¿Quién daña a otros saltándose a la torera los principios más elementales de respeto a la juventud, a las personas y a su intimidad? ¿Dónde están nuestras mentiras? ¡Por el amor de Dios, Julissa, recapacita!

Julissa, te comprendo muy bien. Conozco ese estado de ánimo desde el que has escrito tu carta, yo lo he tenido cuando estaba dentro; me traslado años atrás y esa misma carta tuya la podría haber firmado yo. Todo lo que te he escrito arriba no es por resentimiento, afán de revancha, rencor ni nada parecido sino con el afán de ser útil y ayudar. Me ha costado una vida poder ver claro a través de las espesas corazas que colocaron a mi alrededor. No te escribo para convencerte de nada, por eso no te hablo con conceptos abstractos sino con realidades tangibles, para que al observarlas puedas ser tú misma quien saque conclusiones. En la Obra hay cosas buenas, desde luego, pero no es perfecta. Ahí radica todo el problema. Si la Obra fuera perfecta sería Dios (por definición Dios es la ausencia de mal). Esas imperfecciones suyas, que ella no quiere reconocer, son las que mostramos aquí.

Me dices que rezas por nosotros. Gracias. Quiero que sepas que yo también he rezado mucho por ti y posiblemente desde antes de que tú nacieras, desde hace 40 años. Durante mis 35 años en la Obra pedía por la felicidad y perseverancia de sus miembros y desde que me fui por su felicidad. Como ves llevo muchos años rezando por ti.

¡Julissa, qué seas feliz! Dentro o fuera de la Obra, eso no importa. Lo fundamental, lo que te deseo de todo corazón, es que siempre seas muy libre y muy dichosa.

Con cariño, Iván.

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Me Voy del Colegio Mayor Peñafiel y del Opus Dei

mayo 18, 2007

JF.

Actualmente vivo en el Colegio Mayor Peñafiel de Valladolid, no soy del Opus Dei. Fui uno de los primeros estudiantes en ir a vivir allí después de que tuvieran que cerrarlo (2005) como centro de formación de ‘numerarios’.

He leído el artículo La verdad del Colegio Mayor Peñafielen OPUSLIBROS.ORG y quiero decir públicamente que me voy a buscar otro sitio para vivir en Valladolid el curso que viene. Yo había conocido el Opus Dei hace ya tiempo a través de un amigo de mis padres aunque nunca he mantenido contacto estrecho con esta institución hasta que entré en el Colegio Mayor Peñafiel. Precisamente fue mi padre quien hace unos meses me recomendó leer esa web y tener ‘mucho cuidado’.

La primera impresión que uno tiene cuando entra en este sitio es la de haberse metido en un convento inhóspito y frío, pero como la comida es buena y los baños están limpios, todo parece ir bien. Buena sala de estudio, buena piscina, buena cancha de fútbol. Buen ‘ambiente’. El equipamiento material está muy bien, pero el ‘equipamiento humano’ es trágico.

Yo me considero una persona normal y creo que tengo un poco de sentido común, y, tras dos años en este lugar, he llegado a la certeza de que la gente del Opus Dei está loca de remate o enferma, y que son peligrosos, raros, cerrados, retraídos, acomplejados, tristes. Que no piensan, que no son personas, sino autómatas, parecen zombis, clones, robots, marionetas, loros que repiten las mismas cosas y hablan de la misma manera, se mueven igual y visten del mismo modo. No se como explicarlo, son como unas flores de plástico que agradan al principio y luego decepcionan porque son fachada hueca, apariencia, artificio. No tienen nada ‘suyo’, pero no me refiero a que no dispongan de sus cosas y de su tiempo, sino que no tienen personalidad ni carácter, ni sienten, ni padecen, es como si les faltase la chispa de la vida.

Y, con bastante poco sándalo, entusiasmo y gracia, pretenden convencerte de que seas uno de ellos, de lo bonito que es ser como son ellos, de la alegría y el optimismo de su ‘entrega’. Yo no quiero ser como vosotros, no quiero que me roben el alma para meterla en un archivo. No quiero ser una triste caricatura de mi mismo, no quiero ser un robot insensible que repite retahílas aprendidas de memoria pero no sentidas ni vividas, no quiero que me enseñen a ‘desaprender’ de querer a los demás, aunque tengan defectos y discurran de un modo diferente a mi.

Pero, ¿cómo van a ser estos ‘numerarios’ si los han estado moldeando, lavando el cerebro, adoctrinando y programando desde niños? Si a uno le hacen ‘numerario’ con 14 años y sólo conoce el inquieto y suspicaz mundo del Opus Dei acaba siendo así: de hielo y con algún tornillo de menos.

Leyendo EXOPUS y OPUSLIBROS.ORG he constatado mis sospechas sobre lo desalmado que es el Opus Dei, aunque nunca me imaginé que esta institución llegara tan lejos en su fanatismo y fuese tan calculadora con todo, para una persona que no ha estado dentro del Opus Dei es poco menos que increíble imaginar semejante ‘trastienda’ y tanta hipocresía. El escrito La verdad del Colegio Mayor Peñafielme ha tocado muy de cerca, porque conozco a muchas de las personas que se citan en el. Veo que estas personas, en realidad, sufren mucho y no me extraña. Ahora puedo explicarme cosas que no lograba entender. Muestra al Colegio Mayor Peñafiel, y a todo el Opus Dei que está detrás, como una gran mentira que hace daño a las personas y que las utiliza, porque no importa la persona, el individuo debe ser ‘digerido’ por un organismo voraz: LA OBRA. Yo, hasta donde he visto, doy fe de que las cosas funcionan así, aunque sea difícil de creer que se sostenga, no por mucho más tiempo, una cadena tan larga y elaborada de mentiras. ¿Voy a seguir ni un mes más en un antro como este? ¡NO!, PREFIERO TENER QUE DORMIR EN LA CALLE.

No hay claridad, todo son susurros y consultas, y broncas destempladas por tonterías, segundas intenciones y laberintos. No hay amistad, sin amigos una persona está como muerta. ¿Por qué los del Opus Dei no pueden tener amigos de verdad?, ¿es que a LA OBRA le interesa tener ‘cadáveres’ que se pudran en sus casas y centros? Yo quiero tratar con personas de carne y hueso, como soy yo, y por eso me entiendo con ellas. No quiero a un mal actor que se pase el día fingiendo, con una sonrisa falsa grapada a la cara, con ademanes prepotentes, con reacciones desproporcionadas y desequilibradas, que igual te echa una bronca por llevar una camiseta cuando hay una temperatura de 30 grados en Valladolid y, a la semana siguiente, se pone a chillar y a hacer pucheros en la sala de estudio porque alguien le ha descolocado los apuntes.

No quiero, aun indirectamente, prestar mi apoyo a una institución que es perversa, por eso me iré, con mucho gusto, del Colegio Mayor Peñafiel y para mi el Opus Dei será una experiencia felizmente pasada, que me haga tener presente lo malo que es ocuparse fanáticamente en un objetivo pasando por encima y aplastando a las personas. No quiero vuestras charlas ni vuestras lecciones porque me habéis demostrado que conducen a la despersonalización y a un estado de letargo y apatía anímica que espero no volver a ver nunca. No quiero que me adoctrinéis con teorías extrañas que no son para seres humanos sino para individuos grises e infelices que se pasean entre sus contemporáneos despreciando todo lo que no es lo suyo y criticando todo lo que no se ajuste a sus prejuicios programados en laboratorio. No quiero convertirme en algo que da pena, en una piltrafa, en una ruina.

¿Qué puede tener el Opus Dei que haga tanto daño a los que se arriman a el?, sí que es verdad que todo esto suena a ‘secta dañina’. Yo soy católico y no veo nada católico en el comportamiento del Opus Dei que conozco a través de Colegio Mayor Peñafiel. Me revienta tanta mentira y tanta tontería para mantener un mundo, el de LA OBRA, que desaparece.

Me voy de vuestra ‘obra corporativa’ de captación y no me iré solo, porque los que allí vivimos vemos las mismas cosas (las ve cualquiera) y, en esto, tenemos muy claro lo que pensamos. Seguid con vuestra enferma visión del mundo, con vuestra negativa concepción de la vida y vuestra anulación de la persona hasta que no podáis más y me encontréis para ayudaros en lo que pueda.

GRACIAS ‘ALDEBARÁN’

Un sincero abrazo.

JF.

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A Lo Que Lleva El Fanatismo

mayo 15, 2007

Iván de ExOpus

Se hizo musulmana para poder casarse. Su familia se la tenía jurada y con engaños se la llevaron al pueblo donde brutalmente la mataron. Uno de sus asesinos lo filmó con la cámara de un teléfono móvil y después lo colgó en Internet. Lo podéis ver pulsando […] (Tomado del Blog Listin [1]).

Junto al terrorismo “santo” (hombres bomba en Israel, 11S en Nueva York, 11M en Madrid, etc.) el asesinato individual “por mandato de Dios” son los efectos extremos al que todo fanatismo llega.

Cuando un grupo de personas queda fascinada por un líder carismático, que les hace creer a ciegas que Dios está de su parte y de nadie más, se acaba odiando a todo el mundo que no comulga al cien por cien con ellos, y ese rechazo visceral se traduce en agresiones verbales, aislamiento social, hacer la vida imposible al “hereje”… y siempre hay algunos que acaban matando creyendo que con ello le hacen un favor a Dios, como nos avisa Jesucristo que ocurrirá con aquellos de sus discípulos que le aman, esto es, que aman la Verdad, ya que Él es el Camino, la Verdad y la Vida.

[1] Pulsando aquí (este Blog fue uno de los cerrados por WordPress el 25 de julio de 2007) podéis acceder a este espeluznante vídeo.

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En el Opus Dei: ¿Medios de Formación o de Deformación?

mayo 9, 2007
Iván de ExOpus

«Durante mi época de centro de estudios comenzaba el día con media hora de oración, por lo que se entendía un señor sacerdote predicando en el oratorio. Durante la mañana había que escuchar las clases en la Facultad. Tampoco me interesaban; pero no me permitían dejar de asistir a ellas. Luego llegaba la tertulia, que también consistía en que un señor tomaba la palabra sobre un tema y hablaba él solo. Por la tarde eran las clases de filosofía propias del centro de estudios: lógica formal, lógica material, crítica, metafísica, etc. Y al atardecer aparecían los eventos culturales, que consistían en conferencias de un ilustre conferenciante que hablaba de cosas así como, “España hoy”, “De la entelequia al ostracismo”, “La ruta de los maquiavélicos”, “La geografía del mañana”, etc. Al cabo del día había sumado 12 horas de escuchar. Tengo que agradecer a esa formación que me dio el Opus Dei mi capacidad de abstracción. Actualmente soy capaz de asistir a una conferencia, a una obra de teatro, a un meeting político a un sermón dominical sin enterarme de nada de lo que se ha dicho» (La sola doctrina. Gervasio, 7 de mayo de 2007).

¿Qué es lo que el Opus Dei pretende con tantos medios de formación, tan aburridos, en los que siempre se repite los mismo, en los que no hay ni una sola aportación creativa por parte de quienes los dan (salvo, al principio, la de encontrar sinónimos para decir lo mismo que el Fundador, lo que hace tiempo que ya se agotó), en donde la habilidad más apreciada por parte los oyentes es la capacidad de dormirse con los ojos semiabiertos, aparentando estar despierto?

Creo que el Fundador no veía ese aburrimiento mortal de los medios de formación del Opus Dei como un defecto (porque si no lo habría evitado, en su mano estaba), sino como una cualidad muy querida por él, ya que con esa somnolencia forzada y forzosa en la que cae quien asiste a ellos se consigue anular su espíritu crítico (por lo que se “tragan” lo que les echen) e impregnar el subconsciente con lo que se repite sin cesar.

El Opus Dei no funciona por razonamientos sino por etiquetas prefabricadas por los de arriba (que siguen a píes juntillas los pensamientos del Fundador) y la mejor manera de aprenderlas de memoria es repetirlas sin cesar, y el método más eficaz para que la persona se crea que son de él y no implantadas es la de escucharlas dormido o medio dormido, pues así la idea queda dentro pero no se es consciente de donde ha venido, por lo que se considera propia y se llega a “matar” por defenderla.

Como consecuencia de lo anterior, el mejor antídoto para liberar el pensamiento de la esclavitud ajena consiste en cuestionárselo todo y no aceptar solución alguna que no hayamos descubierto por nosotros mismos.

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Antonio Pérez Tenessa Habló Poco, Pero Dijo Mucho (I)

mayo 1, 2007

Ivan de ExOpus

Hay veces que se narra mejor una historia insinuando que mostrando, con administrados silencios que con largos discursos. Esto ocurre con el siguiente fragmento del testimonio que nos ha dejado Antonio Pérez Tenessa sobre su salida del Opus Dei. Aunque nada de él tiene desperdicio, me he permitido subrayar algunas partes.

«Siempre me quise marchar; lo saben ellos. Me opuse a la ordenación [de sacerdote] hasta donde pude (le consta a Pedro Casciaro, que era entonces secretario general), pero todo fue inútil. Salirse de la Obra era poco menos que imposible y no me parecía correcto hacerlo mientras ocupaba puestos de dirección. Cuando ya no los tuve, me fui, de mala manera, huyendo como un malhechor, con lo que llevaba puesto. Pero no había otra salida. Yo sabía la triste suerte que me esperaba en Roma si me hubiera retrasado 24 horas en escapar. Cuando me vi libre, respiré, empecé a sentirme persona, di gracias a Dios y se las sigo dando» (No hablaré mal de la Obra. Antonio Pérez Tenessa).

En relatos como el anterior nuestra imaginación rellena los vacíos… y es espeluznante la historia que entonces se nos representa.

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Antonio Pérez Tenessa Habló Poco, Pero Dijo Mucho (II)

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El Opus Dei Incluido En Estudios Sobre Sectas Destructivas

abril 29, 2007

Estimado Iván:

Te envío esto por si quieres ponerlo en el Blog, me parece interesante. Lo he hecho fundiendo dos artículos de Opus Libros.

Un saludo.

Luís

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El Opus Dei Incluido En Estudios Sobre Sectas Destructivas:

Estudio sobre Sectas Destructivas y Grupos de Riesgo elaborado por Eloy Rodríguez.

Investigación Clínica sobre la influencia negativa de las Sectas religiosas destructivas en la sexualidad de sus ex adeptos, por Eloy Rodríguez. XIII CONGRESO MUNDIAL DE SEXOLOGÍA. Valencia, España, 25-29 Junio l997.

En ambos, el autor considera al Opus Dei como secta destructiva de Grado B.

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Colegio Oficial de Psicólogos de Santa Cruz de Tenerife

SECTAS DESTRUCTIVAS Y GRUPOS DE RIESGO

Eloy Rodríguez-Valdés

Psicólogo-Sexólogo

Características, Funcionamiento Y Consecuencias Psicosociales Del Fenómeno Sectario.

[…]

Existen una serie de CARACTERÍSTICAS que definen y diferencian a una Secta Destructiva de cualquier otro grupo social que por su ideología, funcionamiento o estructura no tiene que ver absolutamente nada con dichas sectas destructivas. Entre las características que perfectamente definen a una Secta Destructiva estarían al menos, entre otras, las dieciséis siguientes:

1. Dañan psíquicamente a sus adeptos (lavado de cerebro = modificación del pensamiento).

2. Su único y principal fin es el DINERO (son auténticas “máquinas” de hacer dinero).

3. Es por ello, que para captar adeptos, se enmascaran o encubren bajo una fachada religiosa, socio-religiosa, cultural, de supuesta rehabilitación a toxicómanos, etc. Fachada (y contenido) que no les importa lo más mínimo. Es simplemente la “tapadera” para captar adeptos.

4. Acaban suprimiendo las libertades individuales y el derecho a la intimidad de los adeptos.

5. Reducen a niveles mínimos o nulos la voluntad y el razonamiento de éstos.

6. Manipulan y alteran brutalmente las emociones de sus adeptos.

7. Es un grupo con una estructura teocrática, vertical y totalitaria, en donde la palabra del dirigente (o dirigentes) es dogma de fe y lo único que cuenta y a lo que se debe obedecer.

8. Son grupos dirigidos, mayormente, por líderes carismáticos y “mesiánicos” (muchas de las veces son auténticos psicópatas).

9. Suele darse una auténtica manipulación de la sexualidad, bien por defecto (mayormente) como por exceso.

10. Son grupos con un fuerte rechazo a la sociedad e instituciones, aunque se valen de ellas.

11. Sus principales actividades suelen ser el proselitismo, la recolección u obtención de dinero (de múltiples maneras), la impartición de cursillos, charlas, conferencias, etc., la venta de productos, la supuesta resolución de problemas personales, la ayuda a marginados, etc.

12. Exigen al adepto una entrega y dedicación parcial o total al grupo.

13. Son grupos que acaban consiguiendo la ruptura del adepto con sus vínculos familiares, de pareja, sexuales, amistosos, sociales, de ocio, de trabajo, etc.

14. Son grupos que, bajo presión y manipulación psicológica al adepto, consiguen que éste acabe dando al grupo sectario (es decir, al líder) una parte o la totalidad de su patrimonio económico (dinero, sueldo, bienes, diezmo, propiedades, herencias, etc.).

15. Muchos de estos grupos suelen vivir en comunidades cerradas, o si no en total dependencia por parte del adepto al mismo.

16. Ocasionan a sus adeptos, en mayor o menor intensidad, una serie de perjuicios y trastornos psicológicos, muchos de ellos muy graves, sin olvidar tampoco los físicos.

Respecto al GRADO DE PELIGROSIDAD de las Sectas Destructivas, éstas se suelen clasificar en función del daño que pueden hacer no sólo, aunque fundamentalmente al adepto, sino también a la sociedad. Este daño que las Sectas Destructivas hacen a sus adeptos se agrupa en tres categorías: Daño psicológico, daño económico y daño físico.

En base a esto, la peligrosidad de las sectas se clasificaría en cuatro niveles o grados, de menor a mayor peligrosidad. Estos serían los siguientes:

Grado A: Son aquellos grupos o sectas (no destructivas) que no dañan ni psíquica, ni física, ni económicamente a sus adeptos. Son las menos numerosas.

Grado B: Son aquellas sectas que ocasionan daños económicos, físicos y psíquicos a sus miembros y, además, muchas de ellas utilizan dietas alimentarías y tratamientos específicos nada aconsejables. En este grupo estaría, entre otras muchas, Sectas Destructivas tales como: Ágora, Ananda Marga, Arco Iris (Tierra Nueva), CEIS, Iglesia Adventista del Séptimo día, Partido Humanista (La Comunidad, Verdes Ecologistas), Opus Dei, Testigos de Jehová, etc.

Grado C: Serían todas aquellas Sectas Destructivas, que aparte de tener las características del grado B, añaden otras que tienen relación con la violencia física, la prostitución obligatoria, la fabricación/venta de armas y la venta de bebés. Entre otras muchas, cabría destacar las siguientes: Centro de la Luz Divina, Iglesia de la Cienciología (Dianóstico, Narconón,Crirninón), Iglesia de la Unificación o Secta Moon, Niñosde Dios (La Familia, Familia del Amor, Misioneros Cristianos), Hare Kríshna, Nueva Acrópolis, etc.

Grado D: aquí estarían incluidas todas aquellas sectas o grupos destructivos que además de tener características de los grados B y C, pueden llegar a abarcar el extremo máximo de violencia, degradación y daño. Sin embargo, aquí se podrían hacer dos subgrupos: Por una parte estarían las sectas Diabólicas o Satánicas, por su posible relación con ritos diabólicos, satánicos y sacrificios humanos y, por otra parte estarían, las que sin ser sectas Satánicas pueden llegar a utilizar la violencia y el asesinato al máximo. Ejemplos de ambos tipos serían, entre otras muchas y respecto al primer grupo, sectas tales como: Bambini di Satana, lerudole di Ishtar (satánico-feminista), La Familia (de Charles Manson), Satori, Las Hermanas del Halo de Belcebú, etc. Mientras del segundo grupo se pueden mencionar algunas, tales como: Templo del Pueblo, Orden del Templo Solar, Misión Israelita del Nuevo Pacto Universal, La Verdad Suprema, Park Soon Ja, Secta del pastor evangélico Ramón Morales, etc.

“la injuria contra una persona puede serlo también contra Dios y contra la Iglesia, y entonces uno mismo debe ejercitar su propia venganza…” Sto. Tomás de Aquino, Summa Theologica, II-II, q. 108, a. 1, ad 2.

NOTA DE IVÁN: La cita anterior forma parte del envío hecho por Luís.

Aunque según esas palabras de Sto. Tomás estaríamos en nuestro derecho de vengarnos, quiero aclarar que en esta Web no se pretende ejercer venganza alguna contra el Opus Dei.

El contenido de este Blog versa sobre realidades objetivas del Opus Dei certificadas por los testimonios de quienes las han experimentado, por las publicaciones oficiales de la Prelatura, y en mucha ocasiones por los Documentos Internos del Opus Dei, que por fin están saliendo a la luz tras haber sido celosamente escondidos de las miradas ajenas durante muchos años.

Si tales verdades sobre el Opus Dei le dañan, no es por culpa de quienes las hacemos públicas sino de él, único responsable de sus malas conductas institucionales.

Y sí como consecuencia de ese perjuicio que el Opus Dei se infringe a sí mismo resulta dañada la imagen de cualquier otra persona o institución por ser ellos quienes han hecho o hacen posible que el Opus Dei ocupe el lugar privilegiado que ostenta; tampoco es por culpa de quienes lo denunciamos, sino también por el perjuicio que les infringen las malas actuaciones del Opus Dei.

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Captado A Los 13 Años Por El Opus Dei

abril 26, 2007

C.H. (21-9-2003)

Fui captado por la secta [Opus Dei] cuando tenía 13 años en unos campamentos muy bien montados en la montaña, a los 14 años y seis meses pedí la admisión sin mucho convencimiento pero por lealtad al director del centro que asistía y lo desintegrada que estaba mi familia de sangre a causa de los problemas entre mis padres.

Creía encontrar un lugar seguro donde alguien me cuidaría (¿el director espiritual?) y me guiaría como padre sustituto en un momento de incertidumbre de la temprana adolescencia. Por supuesto me dijeron que no le dijera a mis padres que había escrito la carta de admisión. Creo que ahora han cambiado la edad mínima indispensable para entrar porque cambian las cosas cuando les conviene, o sea que la obra es cualquier cosa, menos divina.

Mi pseudo vocación siempre tambaleaba, mis padres se curaron de sus problemas con psiquiatras y A.A; yo los ponía en mi lista de San José los 19 de marzo. Mi padre me decía que no entendía lo del director espiritual, que uno era hijo de Dios pero inició un curso en el instituto del opus. A mi madre no le daban los créditos porque en esa época había muchas vocaciones.

Terminado el COU a los 17 años y porque no quería vivir en un centro de la obra de mi ciudad, pedí estudiar en una universidad de la obra pero en otra ciudad, para “salvar” la vocación, según mi director y vivir en un colegio mayor. Mi padre me visitaba para ver que no me “captaran” y monitorear mis actividades.

Luego del primer año en la Universidad tuve que hacer la mili (el servicio militar) y fuí destinado a la Legión, muy lejos de cualquier centro de la obra. Recuerdo que el 19 de marzo me tocó la guardia de las 22hs y que me pasé dos horas rezando el Rosario para que me iluminara para la renovación o no de los votos (creo que esto también cambió, ni votos ni botines… decía Escrivá). Por suerte y gracias a Dios, no los renové y fue así que salí de la obra a los 19 años recién cumplidos. Fueron 4 años y medio pero parecen un siglo.

Ellos le echan la culpa a la sinceridad pero creo que son unos grandes manipuladores. Me decían que si salía me iba a volver puto-declarado como no sé quién, que yo no conocía. Cabe señalar que a los 14 años y medio, puber aún, me gustaban las chicas, una prima especialmente y compañeras de mi hermana menor del colegio. Adentro te hacen olvidar de las mujeres con doble tranca y que todo es pecado. ¿Existe una perversión más grande? Me alejé de la Iglesia.

Me llevó años de psicoanálisis, pastillas, salir de las depresiones. Aparte del médico no pude hablar del tema con nadie hasta que descubrí esta pagina Web. Hace unos años me uní civilmente a mi actual mujer que por familia, es escéptica, con quien tengo dos hermosos hijos que me devolvieron el alma al cuerpo.

Mis padres ahora son de la obra, cosa que lamento profundamente, no creo que se animen a salir, especialmente madre, y mi padre por no decepcionarla. Por suerte mis hermanos no siguieron mis pasos y me son de gran apoyo (Fuente Opus Libros).

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