Rafael Perez Escolar, ¿Por Qué No Es Usted Del Opus Dei?

enero 13, 2009

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Encuesta realizada entre 1970 y 1974

RAFAEL PEREZ ESCOLAR. Abogado. Juez de Primera Instancia excedente.

Me hace usted una pregunta de signo negativo: he de probar -todo porque lleva implícita una cuestión de prueba- que no pertenezco al Opus Dei. Y su inte­rrogante me recuerda el punto que los juristas, antes de que se enredaran en distingos entre hechos consti­tutivos y hechos impeditivos o extintivos, acostumbran a exonerar de la carga probatoria al que simplemente se limite a negar, y la imponían, por el contrario, a quien afirma. Bastaría, pues, con decir, sin más, que no se es del Opus para eludir el dardo del porqué, cuyo blanco más propicio habría de ser, en buena lógica, quienes con mayor o menor intensidad, con este o aquel grado, militan en la Obra. Y la verdad es que yo sí sabría decir con propiedad por qué no soy drama­turgo, violinista o torero, pongo por caso de profesio­nes que prenden en mí de una manera casi vocacio­nal, aunque la cosa está de por sí bastante clara, pues no he escrito una comedia, ni toco el violín ni soy ca­paz de encerrarme con un miura, bien que en esto úl­timo me parezca bastante a algún famoso diestro. Ha­rold Wilson repite a menudo que él no es comunista «porque no ha podido pasar de la cuarta página de «El Capital», aserto desde luego compartible después de leer enteros sus tres volúmenes. Pero justo es reconocer que el fenómeno del Opus ha cobrado tan inusitado y excepcional relieve en la vida española -lo que requie­re con urgencia una información explícita y suficiente sobre las líneas fundamentales de su esquema consti­tucional y su actuación pública- que legitima incluso para poder inquirir si cualquiera está dentro o fuera de la Obra y, en una u otra hipótesis, el porqué de la in­clusión o exclusión.

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Fray Justo Pérez De Urbel, ¿Por Qué No Es Usted Del Opus Dei?

enero 8, 2009

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Encuesta realizada entre 1970 y 1974

FRAY JUSTO PÉREZ DE URBEL. De la Orden de San Benito. Madrid.

Por muchas razones, pero sólo voy a decir una porque no deja de ser interesante conocerla. Es sencilla­mente porque desde los dieciocho años me comprome­tí a servir a otro Opus Dei, que tiene una relación más directa, no con los hombres y con la sociedad, sino con Dios.

La expresión Opus Dei se encuentra media docena de veces en la Regla de San Benito, pero con un senti­do muy distinto del que hoy le da la gente. En una par­te dice el legislador que nadie debe ser admitido en el monasterio, «si no es solícito con respecto al Opus Dei»; en otra, ordena que «nada se anteponga al Opus Dei», y en otra, indicándonos lo que él entiende por Opus Dei, pide a los monjes que cuando, a media no­che, toca la campana a maitines, «se apresuren todos para llegar a punto al Opus Dei». En suma, para San Benito, el Opus Dei es la oración, y en especial, la ora­ción litúrgica, el diálogo con Dios y por extensión, la vida espiritual, algo que no excluye la acción y menos la acción según las normas del Evangelio, pero que es, ante todo, espíritu.

Ese es mi Opus Dei, humilde y escondido, y a la vez, secular, milenario, sembrador de cultura, creador de civilizaciones, portador de paz para las almas y los pueblos. Su lema es Pax; su consigna: Ora et Labora.

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Pedro Penalba Borras, ¿Por Qué No Es Usted Del Opus Dei?

diciembre 6, 2008

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Encuesta realizada entre 1970 y 1974

PEDRO PENALBA BORRAS. Abogado. Escritor. Profesor adjunto de la Universidad de Barcelona.

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Gregorio Peces-Barba Martínez, ¿Por Qué No Es Usted Del Opus Dei?

noviembre 7, 2008

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Encuesta realizada entre 1970 y 1974

GREGORIO PECES-BARBA MARTÍNEZ. Doctor en Derecho Profesor Adjunto de la Universidad de Madrid.

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Pardo De Santayana, ¿Por Qué No Es Usted Del Opus Dei?

octubre 25, 2008

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Encuesta realizada entre 1970 y 1974

PARDO DE SANTAYANA Ingeniero Madrid.

Cuantas veces me han hecho, o yo mismo me he hecho esta pregunta, siempre he encontrado una serie de causas que me han impedido el pensar seriamente en mi adscripción a la Obra.

En primer lugar, porque siempre he sentido repulsa hacia los que ponen las Organizaciones o Institutos de carácter religioso al servicio de la política. Creo (y que me perdonen los discrepantes) que es mejor poner la política al servicio de la Religión, que no la Religión al servicio de la política. Podrá argumentarse, como tantas veces hemos leído y oído, que no es la Organización, sino sus miembros los que se meten en política. Puede ser, puesto que ellos lo dicen. Pero la verdad es que ante la gente constituyen un grupo políticamente homo­géneo que con su actuación hacen un flaco servicio a las Organizaciones Religiosas en general.

Y en segundo lugar, al carácter secreto o semisecreto de sus estatutos, la ignorancia completa de quiénes son sus integrantes, la falta de luz y taquígrafos en sus reuniones, sus Consejos y sus consignas, la falta, en fin, de la transparencia imprescindible y necesaria en toda Organización en la que, por lo menos sus socios, ocupan puestos relevantes en la vida pública del país.

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Vicente Palacio Atard, ¿Por Qué No Es Usted Del Opus Dei?

octubre 13, 2008

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Encuesta realizada entre 1970 y 1974

VICENTE PALACIO ATARD. Catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Madrid.

Me pregunta por qué no soy del Opus Dei.

Si no fuera por la confusión originada por el «sigi­lo» del Opus, que da lugar a falsas imputaciones y a una desorientación generalizada sobre las personas que pertenecen o sirven a dicha organización, no tendría sentido contestar a una pregunta de carácter negativo, como ocurriría, por ejemplo, si me preguntara por qué no soy dominico o por qué no soy budista.

Pero en el caso concreto y actual del Opus no me pa­rece inoportuna una respuesta clarificadora, para di­sipar la confusión. He dejado pasar unos días antes de hacerlo para seguir la recomendación de San Ignacio de Loyola, quien dice que en la tribulación no debe tomarse determinación. Mi respuesta es así sencilla y breve: no pertenezco ni coopero en forma alguna con el Opus Dei porque yo sólo obedezco los dictados de mi conciencia.

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Alfonso Osorio García, ¿Por Qué No Es Usted Del Opus Dei?

octubre 1, 2008

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Encuesta realizada entre 1970 y 1974

ALFONSO OSORIO GARCÍA. Procurador en Cortes. Abogado del Estado. Madrid.

En contestación a la pregunta que me ha formulado, no tengo inconveniente en contestarla que, aun respe­tándole, como a cualquier organización religiosa que haya sido aprobada por la Iglesia, ni he pertenecido ni pertenezco al Opus Dei. Las razones son del fuero de mi conciencia, aunque se resumen en que mi esquema vital ideal, en orden al negocio de la salvación eterna, como diría Santa Teresa, lo considero más realizable por otras vías o a través de otras organizaciones apos­tólicas.

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Carmelo Monedero Gil, ¿Por Qué No Es Usted Del Opus Dei?

mayo 23, 2008

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Encuesta realizada entre 1970 y 1974

CARMELO MONEDERO GIL. Psicoanalista. Madrid.

No soy del Opus Dei porque estoy en contra del cul­to a la personalidad en todas sus manifestaciones; bien sea hacia arriba, idealizando la figura del padre, bien en forma de un autobombo sistemático entre los afortunados hijos. La repetición de este esquema fa­miliar es probablemente adecuado para los que se encuentran aún en la infancia espiritual, pero ridículo para las personas que tienen un mínimo de madurez. Rechazo, asimismo, un grupo familiar, que tan fielmen­te reproduce las diferencias sociales de nuestra estruc­tura capitalista, al hacer una distinción radical entre sus miembros pobres y ricos. Si el culto a la persona­lidad recuerda las actitudes mágicas del hombre pri­mitivo, la identificación con los criterios capitalistas los configura, contrariamente, como personas compro­metidas efectivamente en nuestro mundo y época. Ma­gia y capitalismo son dos fuerzas conservadoras, que destruyen al hombre en su más íntima esencia.

Los líderes del Opus Dei son los que crean las nor­mas que imponen a sus seguidores; pero, como ocu­rre en todos los grupos autoritarios, ellos mismos no se consideran obligados por las normas que inventa­ron. La relación que existe entre los líderes y sus segui­dores es la misma que se establece entre el super-yo y el yo en la personalidad individual. El super-yo prohíbe al yo precisamente aquellas cosas que para él no están vedadas. El yo se siente feliz sometiéndose a las instancias del super-yo. Todo esto conduce a una castración sistemática de los seguidores. Los cuales, le­jos de sentirse castrados, viven como participantes de todas las potencialidades del padre.

Desde el punto de vista social representa la eclosión de las fuerzas conservadoras retrógradas. Es lo que llamamos en psicoanálisis un grupo regresivo, que sólo está capacitado para conseguir placeres infantiles. Ni qué decir tiene que la sexualidad debe ser reprimida, desencadenaría las furias del padre.

Como creo en un humanismo humano, en el cual esté proscrita la opresión del hombre por el hombre, me es imposible participar en el Opus Dei.

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Símeon Miguel Pequera, ¿Por Qué No Es Usted Del Opus Dei?

abril 24, 2008

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Encuesta realizada entre 1970 y 1974

SÍMEON MIGUEL PEQUERA Abogado Lérida.

Básicamente porque no comprendo su razón de ser, necesidad ni finalidad.

Si el Opus es una asociación católica, estimo que para profesar y practicar el cristianismo, no es el ca­mino más idóneo constituir una sociedad de miembros rigurosamente seleccionados. No fue éste el procedi­miento seguido por Cristo y sus Apóstoles, sino el ra­dicalmente contrario de la mayor publicidad posible y de la más total apertura, prefiriendo los más humil­des a los poderosos y desde luego sin excluir ni a los es­clavos ni a los tullidos.

Por otra parte la doctrina de Cristo no precisa para su comprensión de profundos estudios ni de especia­les conocimientos y para su práctica tampoco es ne­cesario una especial preparación ni sacrificio. En rea­lidad sólo con amor, amor a Dios y con él a todos los hombres, es bastante para sentirla, seguirla y perfec­cionarse en ella.

Por tanto, si la finalidad del Opus es de tipo religio­so no alcanzo su justificación, sino en el caso de que sus miembros sean incapaces por sí mismos, sin ayuda externa, de seguir el camino predicado por Cristo. Ad­mito la Obra, pues, sólo como un refugio para gente que, por su naturaleza son tan contrarios a los precep­tos cristianos que han de esforzarse tremendamente para sentirlos y para practicarlos, es decir, un refugio para débiles en la fe.

Si por contra, el Opus persigue otros fines, no reli­giosos, entonces no puedo pertenecer a él, porque no me parece honesto ni, además, tácticamente útil enmasca­rarse para la consecución de unos fines materiales, sean los que sean, bajo el nombre de una institución de carácter religioso.

Debo añadir que, para mí, el Opus era algo sin inte­rés, pero en dos ocasiones me han entregado, para que los lea, personas a cuyo requerimiento no podía ne­garme sin incurrir en vicio de prejuicio, «Camino» y «Conversaciones con monseñor Escrivá de Balaguer», libro el segundo que, supongo, en lo sucesivo se titu­lará «Conversaciones con el excelentísimo señor mar­qués de Peralta»; y de su lectura -única fuente de conocimiento del Opus que poseo- he sacado la con­secuencia de que el Opus es, dentro del campo católi­co, lo que el fascismo fue en el político. Por lo visto, los fundadores del Opus estiman que para ser buen cristiano no basta con ser humano, dentro del géne­ro hay que seleccionar los mejores, por cierto desde un punto de vista muy humano, y establecer una dis­tinción entre jefes y servidores, y debe privar la mis­ma santa intransigencia que en el terreno político llenó los campos de concentración en los estados totali­tarios.

Esta es la consecuencia que he deducido de la lectu­ra de aquellas obras; admito como posible que no fue­ra éste el propósito de sus autores, pero tal ha sido el efecto que han producido en mí. En mi opinión, «Ca­mino» es, en otro orden, un «Mein Kampf».

¿Por qué, pues, no soy del Opus Dei? Porque la «Obra», la mire por donde sea, repele todas mis creen­cias, mis ilusiones y el concepto de lo que para mí, en todos los órdenes deben ser la libertad y la dignidad humanas.

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Juan Manuel Martínez Moreno, ¿Por Qué No Es Usted Del Opus Dei?

abril 17, 2008

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Encuesta realizada entre 1970 y 1974

JUAN MANUEL MARTÍNEZ MORENO. Catedrático de la Universidad de Sevilla.

En modo alguno considero infamante para nadie pertenecer a tan piadosa asociación; pero, dado que yo no pertenezco a ella, no me agrada verme implicado en los comentarios, falsos o verdaderos, favorables o adversos, que sobre ella se hacen; como, recíproca­mente, no creo que al Opus Dei pueda interesarle que le carguen un ex subsecretario más en la ya larga lis­ta de altos cargos de la Administración que se le atri­buyen.

La inmensa mayoría de los españoles no pertenece al Opus Dei, sin necesidad de ninguna razón especial para ello. Tampoco yo creo que la tenga. La verdad es que nunca se me pasó por la cabeza adherirme a esa ni a ninguna otra asociación pía de la Iglesia Católica, porque no creo poseer las virtudes necesarias. Yo soy un católico muy modestito. No me atrae el proselitis­mo. No busco mortificaciones más allá de las que la vida me impone. Trabajo con regularidad y, a veces, duramente para desquitar mi sueldo de funcionario; pero sin pensar que por ello vaya a ganar un puesto en los altares. Procuro servir con lealtad a la sociedad en que vivo, sin otros acicates que mi vocación profesio­nal y el aprecio de los que me rodean. No experimento grandes exaltaciones ni tentaciones perversas. Soy dis­ciplinado, pero no obedezco «ciegamente» a nadie. No me meto en la vida privada de los demás, ni me gusta que se inmiscuyan en la mía, aunque sea con ánimo benéfico. Aprecio la libertad como el único medio de des­arrollar una personalidad propia y de poder responder de mis acciones en donde se me requiera.

No hay en todo esto nada especial, ni peculiarmente mío, ni motivo alguno de envanecimiento. Lo que he tratado de describir no es el fruto de una introspec­ción profunda, ni un «credo», ni una «confesión»; es, simplemente, el caso de millones y millones de perso­nas. En lo que a mí se refiere, constituye la explica­ción más sencilla de un hecho cierto, a saber: que nunca he intentado acercarme al Opus Dei y que no he recibido jamás de nadie proposición alguna en este sentido, pese a que, entre las personas que me cono­cen y me tratan, debe de haber bastantes que perte­necen a la Obra, o que colaboran con ella.

Temo, amiga mía, aburrirla a usted y aburrir a los lectores de su proyectado libro si alargo esta exposi­ción. Permítame sólo agregar una cosa: si yo pertene­ciera al Opus Dei me habría ido ya a París para ajus­tarle las cuentas al tal Ynfante, aunque tuviese que quebrantar el voto de obediencia. Con lo cual, me echa­rían de la Obra y hasta es posible que recibiera una buena paliza, porque tengo cincuenta años, soy de baja estatura y nunca me distinguí por mi fortaleza física.

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