¿Me Podré Jubilar Del Opus Dei?

abril 25, 2007

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Ivan de ExOpus

—Estoy deseando jubilarme. Pero no podré hacerlo hasta que alguno de los míos no se haga cargo del negocio—. me contaba en una ocasión un empresario amigo.

Lula es una madre de familia normal que hace poco más de un año decidió abrir un Blog para contar allí sus experiencias. Desde entonces ha alcanzado una gran audiencia y, contra toda esperanza, hace un mes, en la cima del éxito; su dueña tomó la elección de cerrarle. Nos contó que el triunfo del Blog estaba agostando su vida, por lo que se jubilaba de escribir en él (ahora no se puede leer ese mensaje de despedida porque lo ha retirado).

Lo que sigue es el comentario que yo dejé entonces en su Blog (24-3-2007):

Querida LULA:

¡No sabes lo bien que te entiendo!

Todo escritor pasa por fases como la tuya. Si no tiene audiencia se decepciona y deja de escribir. Si halla gran éxito, como es tu caso, aparece lo que llamo el síndrome del escritor con éxito: las exigencias de mantener el nivel, de no decepcionar a los lectores, la influencia de los correos que recibe, el abandono de la familia por escribir, la “obsesión” que entra por estar pensando todo el día en el Blog, etc., llevan en un momento u otro a plantearse un descanso más o menos duradero, e incluso a dejar de escribir para siempre.

Yo he estado 35 años en el Opus Dei, tengo unas experiencias que pensé debía compartir y el 1 de diciembre pasado abrí un Blog para expresarme en él. No buscaba ni esperaba gran cosa de ello, pero aún no han trascurrido cuatro meses y son más de 58.000 las personas que me han leído [hoy más de 77.000], en el Page Rank de Google (importancia de una página) está en 5 sobre 10 (como la tuya), un valor altísimo para un sitio particular… y todo esto me lleva, como a ti, al síndrome del escritor que antes te comenté.

Mi experiencia es única y si no la transmito muere en mí. Lo que me mantiene en la labor de mostrar la visión que sólo yo puedo dar sobre el Opus Dei es pensar en el bien que con ello puedo hacer a tanta gente, quienes sin coacción de ningún tipo eligen con plena libertad leer mis escritos.

En este mundo, en donde todos somos forzados a elegir por presiones externas, el que haya miles que libremente buscan lo que yo escribo es un aliciente para no cejar en dárselo.

No obstante, quiero darte todo mi apoyo pues entiendo que tu decisión es perfecta.

Un abrazo desde España.

Iván.

Fuente.

—oOo—

Se me olvidó poner allí que otro de los grandes estímulos para escribir me viene dado por la fuerza que me inyectan las cartas ofensivas, acosadoras, desvergonzadas, insultantes, pérfidas, intransigentes, totalitarias, enemigas de la libertad, fanáticas… —dirigidas a mí o publicadas en otras Web—, de quienes al no ver manera de oponer razones a los juicios sólo saben contestar con violencia.

Si los afines a la Institución fueran conscientes de la cantidad de escritos sobre el lado oculto del Opus Dei que han surgido a causa de sus agresivas cartas, estoy seguro de que se tornarían tan cariñosos y delicados en lo que nos envían a como lo son cuando se dirigen a su Prelado. Mas la cabra tira al monte, y opino que esa táctica es demasiado difícil de practicar para quienes se creen perfectos.

Volviendo a Lula, hay que añadir que tras un mes en silencio ha creado otro Blog en el que prosigue su trabajo. ¡Ánimo, Lula, y adelante!

Aunque alguien no se lo crea, os aseguro que me cuesta mucho trabajo escribir, y aún más si es sobre Opus Dei porque resucita un periodo de mi vida que ya estaba —más que enterrado— incinerado.

Además del formidable depósito de escritos de todo tipo que mantiene y recopila Opus Libros, en los últimos meses se están abriendo muchos sitios de ex del Opus Dei, lo que me hace prever que pronto será posible parafrasear las palabras con las que comencé este escrito por las que ya podré jubilarme porque otros que conocen lo mismo que yo sobre el Opus Dei se encargan de contarlo en muchos lugares.

Desde luego, si detengo este Blog seguiré el dicho militar de que el sable no se saca sin motivo, ni se envaina sin honor. Si en alguna ocasión afirmo que en adelante ya no escribiré sobre el Opus Dei, ésas serán mis últimas palabras sobre el Opus Dei.

Pero aún no ha llegado ese día.

Iván.

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El Trigo Y La Cizaña

febrero 15, 2007
Publicado inicialmente en Opus Libros el 14 de julio de 2004

Iván.

Me encontré frente a un muro

y en el muro un letrero:

“Aquí empieza a tu futuro.

Apuntes del insomnio. Octavio Paz.

No me es nada grato escribir en esta página [Opus Libros]. Antes de entrar aquí por primera vez se me pasaban días y días sin recordar a la Obra y meses en los que cuando alguna vez pensaba en ella era de forma superficial. Descubrí esta Web a principios de año, desde entonces la visitaba con una frecuencia variable, que sobre todo dependía de mi estado de sensibilidad ante ella. Me explico, a veces cuando grandes heridas cicatrizan se vuelven dolorosas al tacto; eso me ocurría a mí con respecto a las heridas ya cicatrizadas de la Obra: cada vez que entraba en esta web una parte de esas “cicatrices” eran “apretadas”, por lo que según el dolor que me producía entraba en ella con una mayor o menor frecuencia.

En mi historia, el corazón fue el primero en meterse en la Obra, luego lo hizo la cabeza cuando me la llenaron de una fe sin fundamento en que lo que me decían los directores era la “Inapelable Palabra de Dios”. Desde el momento en que pedí la admisión al Opus Dei las contradicciones que iba encontrando dentro hicieron marcharse al corazón, pero la cabeza seguía incrustada y la posibilidad de sacarla me fue cerrada por la inadmisible violencia psicológica y espiritual que la Obra aplica. Con esa tensión interior estuve allí durante casi 35 años hasta que un día (no es una metáfora porque fue un día concreto) tuve acceso al conocimiento gracias a un libro que trataba sobre el tema de instituciones psicológicamente tóxicas que esclavizan la personalidad (en las que ni se mencionaba a la Obra, porque si hubiera sido así instantáneamente habría cerrado ese libro por la mentalización tan fuerte que me habían impuesto de que cualquier lectura que supusiera una tentación a la vocación al Opus Dei había que apartarla inmediatamente de nuestra vida). Desde ese momento supe sobre la función esclavizante de la personalidad y psicológicamente tóxica de la confesión semanal obligatoria y con un sacerdote impuesto, de la dirección espiritual forzada con un laico que ellos eligen y que informa a los superiores de lo que le cuentas; de la corrección fraterna (tal y como se vive en el Opus Dei); de la lectura previa que hacen de la correspondencia particular enviada y recibida por los miembros, de impedirte leer determinados libros, de que la Obra sea quien te elige a ti y no tú a ella, etc.

Antes de empezar la lectura de ese libro mi confusión mental era la misma que había tenido durante tantísimos años anteriores, pero en el momento que lo acabé poseía todas las claves para marcharme del Opus Dei (y por voluntad de Dios, no contra Él como me habían hecho creer en la Obra que pasaba si la dejaba). Cuando terminé el libro mi cabeza se desincrustó del Opus Dei y lo hizo de golpe. La verdad te hace libre y te concede una energía increíble por lo que aunque en muchas cosas tuviera que empezar de cero y aunque no supiera lo que me esperaba fuera y aunque tuviera que aprender a relacionarme por primera vez con una mujer cuando los de mi edad ya tenían nietos… nada de eso tuvo importancia y al día siguiente fui al director para solicitar mi salida de la Obra, marcha que nadie pudo impedir, aunque bien que lo intentaron. Pero esa gran determinación no fue merito mío, ya que una vez vista toda la verdad me era imposible seguir dentro.

La esencia de lo que entonces descubrí, concretado para la Obra, ampliado con investigaciones posteriores y madurado durante años, lo tenéis en lo que hasta ahora he escrito y sobre todo en “¿Se respetan los Derechos Fundamentales? y “Reflexiones Sobre la Verdad”.”

Jesús nos cuenta en la parábola del trigo y la cizaña:

“El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras los hombres dormían vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña. Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña? El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña arranquéis también con ella el trigo. Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.” (Mt 13, 24 – 30)

La Obra es un campo sembrado de trigo y cizaña que ella quiere hacer ver como compuesto solamente por trigo. La lectura de aquel libro dio en mí comienzo a la siega de ese campo y desde entonces tengo perfectamente separados el “trigo” a mi derecha y la “cizaña” a mi izquierda de todo aquello que compone el Opus Dei. Cuando leo u oigo algo sobre la Obra inmediatamente sé a que “montón” se corresponde lo que me permite analizarlo en profundidad.

Lo que me motivó a vencer mi silencio en esta web y transmitir mis experiencias (por lo que antes conté sobre las cicatrices dolorosas) fue la carta que una joven de la Obra, Julissa, envió el 14 de junio y con quien me identifiqué completamente: podría haber sido yo quien la hubiera escrito cuando era de la Obra y confundía el envoltorio (Opus Dei) con el contenido del paquete (gracias y dones que el Espíritu Santo concede a quien con rectitud de intención aplica los medios universales recomendados por la Iglesia para acercar al hombre a Dios), confusión que entonces me mantenía preso dentro de la caja porque me hacían creer a píes juntillas que ningún otro envoltorio podría darme ese contenido. Leí a Julissa antes de acostarme, me mantuve desvelado durante horas en las que se proyectaron ante mí, como si de una película se tratara, todas mis vivencias en la Obra y también sentía como muy mías las de aquellos que ahora están dentro sin posibilidad de separar el “trigo” de la “cizaña”, tal y como yo lo estuve durante 35 años. Al día siguiente se lo comenté a un sacerdote muy amigo quien me aconsejó hacer públicas mis experiencias para beneficio de otros, aunque ello me supusiera un esfuerzo. Lo medité y seguí su consejo. Esa es la razón por la que el día 16 de junio contesté a Julissa, y también del resto de lo que he escrito desde entonces

Os aseguro que por mi gusto no escribiría nada. He hablado de cicatrices que me son dolorosas cuando leo esta página y voy a ahondar en ello. Lo que me produce dolor es rememorar mi vida al verla en otros, comprobar como el trigo y la cizaña están todavía mezclados en la mente de muchos, leer como se muestran todos los síntomas que padece la Obra sin que los que deben hacerlo le diagnostiquen la enfermedad y le pongan tratamiento, descubrir que esos errores producen tanto dolor en tantos, saber que a quienes están en la Obra se les imposibilita el acceso a donde pueden encontrar otras verdades complementarias a las que ella da, comprobar como los de la Obra siguen poniendo todo su interés en conocer quienes escriben aquí en vez de solucionar lo que dicen, como si fuera más importante saber quienes son los que dan el grito de “¡Fuego!” en vez de ir a apagar el incendio…

Entre las definiciones de alucinación está la de alteración subjetiva del juicio de la realidad. Es de día y el alucinado juzga que es de noche; un coche toca el claxon y él deduce que es porque le persiguen, etc. Pues la Obra, con la manipulación a sus miembros de los pensamientos, los sentimientos y la conducta les lleva a un estado artificial de alteración subjetiva del juicio de la realidad:

— Los que no opinan en todo igual a ellos son sus enemigos.

— “Sólo hay un camino para llegar a Dios: el que pasa por mi cabeza y por mi corazón” o “Hijos míos, si no pasáis por mi cabeza y por mi corazón no llegaréis a Dios” (afirmó con carácter fundacional san Josemaría refiriéndose a él y dirigido a los de la Obra, y después se quedó tan tranquilo).

— Sí se abandona el Opus Dei se pierde la felicidad temporal y casi seguro que la eterna (como ya no pasas por la cabeza y el corazón del Fundador sólo te queda condenarte).

— Sí obedeces no te equivocas nunca (aunque pueda equivocarse el que te manda, tú no).

— No puedes ir a la casa o a celebraciones de parejas no casadas por la Iglesia. No sé cómo se vive ahora esta norma, en mi época era así incluso para familiares de primer grado: no podías ir a una comida de navidad con tu hermano sí él estaba en esa situación; Jesucristo no podría haber sido nunca de la Obra puesto que comía con publicanos y pecadores y contra todo lo previsto en el Opus Dei una prostituta le derramó perfume en los píes y se los besó.

— Sin matices intermedios la humanidad se divide en tres grandes bloques: los que pueden aportar algo a la Obra, ¡a por ellos!; los que no, ¡ni acercarse!; y los que dicen algo que no les gusta ¡a destruirlos!

— Con su actuar parece decirnos que sus miembros han de considerar (porque mirar, ¡qué ni se les ocurra!) a los del otro sexo como entes incorpóreos a los que Dios ha cometido el error de darles un cuerpo, quizás para probar la virtud de los de la Obra…

Cuentan que en una ocasión san Agustín meditaba sobre Dios al borde del mar. Mientras tanto un niño echaba agua del océano en un hoyo que había hecho en la arena de la playa. San Agustín iba a lo suyo y el niño a lo de él. Hasta que en determinado momento el santo bajó de la esfera celestial en el que se encontraba, se percató de lo que el infante hacía y le pregunto el porqué. El niño le respondió: “Quiero meter el mar en este agujero”. Agustín se echo a reír y le explicó que eso era imposible, pero como quien ríe el último ríe mejor, la criatura le contestó que más difícil todavía que eso le era a él poder meter a Dios en su cabeza.

La Vida es tan inmensa y rica que es imposible meterla en el molde estrecho y artificial de normas rígidas, so pena de caer en una alteración del juicio de la realidad, en un estado alucinatorio de quienes actúen así.. Si vemos la trayectoria vital de Jesús podemos comprobar que era la encarnación de la “antinorma”. Todos sus quebraderos de cabeza e incluso su muerte fueron provocados por ir contra las normas asfixiantes y convencer al mundo de que en su lugar hay que dejar que el puro y directo Amor tome el mando de la persona.

Cuando salí de la Obra me fui liberando del estado alucinatorio al que ella me había inducido. Retorno a lo dicho más arriba sobre el porqué me cuesta entrar en esta web y le añado una nueva nota: Cada vez que abro esta página la memoria y con ella las vivencias de ese estado alucinatorio se reactivan.

Una noche del primer trimestre del año 1992, antes de la beatificación del Fundador, yo era de la Obra y al llegar a casa me encontré a toda la familia viendo un reportaje que daba la televisión sobre el acontecimiento y me incorporé a ellos (ya que no podía apagar el aparato o cambiarlo de canal sin provocar una hecatombe en la familia decidí conocer lo que ellos veían para poder contrarrestar lo que después me podían alegar). Como la Obra, desde el principio de acercarte a ella, prepara muy bien tu mente para que puedas anular cualquier realidad que a ellos no les conviene, todos los razonamientos disonantes de quienes allí exponían me entraron por un oído y me salieron por el otro.

(Hago un inciso y aclaro el párrafo anterior con un ejemplo, la Obra prevé que tus padres se van a oponer a la manipulación que ella ejerce sobre ti y no sólo te impiden que les digas que has pedido la admisión al Opus Dei sino que con ejemplos concretos te hablan hasta la saciedad de que las familias de los santos se opusieron a la vocación de sus hijos, lo que te afirman que es una muestra de predilección divina; y cuando tus padres se oponen de hecho a su manipulación, tú te dices: “Aquí está lo que en la Obra me han contado de los santos: Soy un predilecto de Dios y esta oposición de mis padres lo demuestra” y ya no sólo no les escuchas sino que todo cuanto te dicen o hacen en contra de la Obra te reafirma aún más en el Opus Dei.)

Ese bloqueo mental a lo que se decía en la televisión me duró hasta el momento en que intervino una muchacha muy joven, de veintipocos, en quien todo su discurso eran gestos, afirmaciones ilusionadas y vuelta a la tristeza al comprobar ella misma que eso no le podía llegar a los de la Obra porque estaban impedidos para recibirlo: “Por favor, si supierais lo hermoso que es estar fuera (alegría), poder amar, con lo bonito que es el amor, pero claro (tristeza) no me podéis entender y además ni me estaréis viendo porque no os dejan, pero si alguno me ve (alegría) deciros que lo penséis y por el amor de Dios marcharos cuanto antes, pero es inútil (tristeza) no podéis entenderme porque para eso hay que vivir libre y no os dejan vivirlo…”.

Cuando esa joven vio después la película pudo pensar que había hablado muy mal, que fue quien peor lo hizo de todos… y sin embargo es la única intervención que recuerdo porque me llegó al alma, pues con sus gestos, frases entrecortadas, saltos de la alegría a la tristeza, esa muchacha me estaba hablando con el corazón en la mano. Ahí no había falsedad, es imposible fingir eso.

Desde que vi a esa joven me pregunté muchas veces que era lo qué ella conocía y me quería transmitir. Lo encontré cuando leí el libro que antes os dije. Lo que ella me contó con el corazón me llevó a buscarlo y descubrirlo con la cabeza.

Lo anterior demuestra que hemos de relatar nuestras vivencias aunque nos cueste hacerlo, aunque pensemos que ya otros lo hacen muy bien, aunque no nos apetezca, aunque nos creamos torpes para conseguirlo… Somos únicos, nuestra experiencia también lo es y con ella siempre explicamos algo que puede hacer bien a quien esté predispuesto a entender lo que sólo nosotros podemos contarle. Por eso y a pesar de todo yo entro en esta Web y escribo.

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Exposiciones Que Pueden Ayudar Al Opus Dei

enero 30, 2007

Ivan de ExOpus

Si lee este Blog y considera que hay algo equivocado, o desea aportar alguna idea, he aquí algunos consejos de Alien sobre cómo hacer una buena exposición:

1. No lance ataques personales.

2. No intente confundir al lector empleando el argumento ad hominem (afirmar que el razonamiento de alguien es erróneo sólo por algo acerca de la persona, no por problemas en el argumento en sí).

3. Huya de las generalidades. Delimite con la mayor precisión posible lo que considere equivocado y las ideas que usted quiere aportar.

4. Plantee los argumentos y las conclusiones de manera racional y escalonada.

5. Cuide las reglas gramaticales y ortográficas.

6. Los ejemplos, las metáforas y comparaciones, sirven para aclarar algo demostrado, no para sustituir la demostración.

7. Mantenga siempre un tono respetuoso.

8. Revise el texto que ha escrito el número de veces necesario hasta que se sienta satisfecho con él porque dice con claridad y exactitud lo que usted quiere transmitir (Tomado de Consejos Para Realizar Una Buena Exposición. Alien).

Cualquier otra manera de actuar es un ataque frontal a la inteligencia, lo que perjudica aún más al Opus Dei, si quien así escribe intenta defenderle, ya que puede fortalecer en los lectores la idea de incultura, irracionalidad y fanatismo de los de la Obra. Y eso es muy improcedente para alguien de la Prelatura, pues según palabras de su Fundador: «Los del Opus Dei somos la aristocracia de la inteligencia».

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La Importancia De Escribir

diciembre 30, 2006

 

El simple acto de tomar una pluma y un papel para narrar una historia, una sensación nacida del territorio ignoto de la creación, es en sí mismo una amenaza al poder, a las órdenes de nuestros amos que nos piden sumisión y votos a cambio de pan y circo. (Enrique Páez). 

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Nuevo Boletín Mensual

diciembre 30, 2006

Nombre del Boletín: «ExOpus: Los Otros Del Opus Dei».

Dirección del Grupo: www.domeus.es/groups/exopus

Descripción: Boletín mensual para difundir el índice de los libros y escritos importantes sobre el «Otro» Opus Dei (con una breve reseña) aparecidos en Internet durante el mes anterior (no sólo los de ExOpus).

Con una periodicidad variable se mandarán números extraordinarios con objeto de que al final quede reseñado todo lo existente sobre el tema (añadiéndose de esta manera al primer envío, poco a poco, lo publicado con anterioridad a él).

No se descarta en el futuro la ampliación a otro tipo de noticias y servicios.

Para suscribirse por e-mail: exopus-subscribe@domeus.es

AVISO: Se ha de confirmar la suscripción reenviando el e-mail que recibes para ese fin. A veces se pierde el mensaje original porque hay servidores que lo consideran spam y lo filtran. Por tanto, sí en un plazo prudencial no recibís dicho e-mail (10 minutos, por ejemplo), lo mejor es que vayáis a la Web de Domeus y os inscribáis allí ya que a las 24 horas el servidor destruye automáticamente los mensajes no confirmados (sí pasa ese plazo os tenéis que inscribir de nuevo).

Para suscribirse a través de la Web o para consultas:

www.domeus.es/groups/exopus

Para enviar mensajes al Grupo: exopus@domeus.es

Los mensajes que mandéis no se publican (ya que sólo se hace con el Boletín), pero son un medio para contactar con los administradores.

Para darse de baja por e-mail:

exopus-unsubscribe@domeus.es

NOTAS:

1. El e-mail que recibáis lleva adjunto el Boletín en formato de libro electrónico (puede verse como una página Web en cualquier ordenador, sin necesidad de ningún otro programa). Para leerlo basta con hacer doble clic sobre él.

2. Los datos que aportéis en la inscripción (dirección de correo, nombre, etc.) son «absolutamente» confidenciales.

3. Por las fechas navideñas en que nos encontramos, y en espera de tener un número suficiente de suscriptores, el primer Boletín conteniendo las novedades de diciembre se enviará el día 7 de enero de 2007 a las 20:00 horas de España. Los siguientes se mandarán el día 1 de cada mes a las 07:00 horas.

4. Los suscritos pueden acceder a los envíos a través de la Web del Grupo en Domeus (antes hay que completar la inscripción allí), también se puede elegir leerlo (o descargarlo) en ese lugar y no recibirlo por e-mail.

5. El que tenga intención de suscribirse, que lo haga cuanto antes.

Ivan de ExOpus

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La Lectura Os Hará Libres

diciembre 24, 2006

Ivan de ExOpus & Enrique Páez

Publicado también en Opus Libros el 6-10-2006

La incultura crea esclavitud porque impide conocer, y nadie puede elegir lo que no conoce.

Por considerarlo como falta espiritual grave, el Opus Dei impide a los suyos informarse, leer y escribir, sobre determinados temas, especialmente los que dan una versión de él distinta a la que les presenta como verdadera. Un hombre es esclavo –y a la vez ignorante de su esclavitud– cuando sólo puede ver los puntos de vista que le impone un tercero, ya que desconoce otras posibilidades que podría escoger como más convenientes para él.

El escrito que os presento a continuación trata indirectamente sobre el Opus Dei: versa sobre la libertad que la información confiere a quien la recibe.

En 1817, en Tuckahoe (Maryland, EE.UU.), nació un esclavo negro. En realidad nacieron muchos, con nombres ignorados y muerte temprana, pero hubo uno entre ellos que con el tiempo fundaría un periódico, daría innumerables conferencias por todo el mundo y se convertiría en consejero directo del presidente Abraham Lincoln. Se llamaba Frederick Douglass. Su nombre está escrito en los libros de historia como uno de los grandes políticos abolicionistas norteamericanos. ¿Cómo pudo el hijo de una esclava negra dar ese salto de gigante, cambiar el destino que ya estaba escrito a sangre en la melanina de su piel? Él mismo nos lo cuenta en su autobiografía.

Todo comenzó cuando, contra toda norma, el ama, su dueña, le enseñó el abecedario y a leer unas pocas palabras. Él era un niño todavía. Para la patrona aquello tal vez no fue sino un juego, una forma de aventar el tedio y el vacío de las lentas tardes en la hacienda sureña. El amo se dio cuenta de lo que allí sucedía antes de que Frederick terminara esa primera instrucción y, enfurecido, le prohibió tajantemente a su esposa que siguiera educando al niño. Su mujer estaba contraviniendo las leyes y, además, si el esclavo conseguía aprender a leer con un mínimo de soltura, “lo incapacitaría definitivamente para seguir siendo esclavo. Lo haría al mismo tiempo intratable y no tendría utilidad para su amo”. Según el patrón, la lectura y la escritura eran actividades altamente peligrosas y subversivas, incluso “para él mismo, y no sólo no le haría el menor bien, sino hasta mucho daño. Lo haría inquieto e infeliz”. Según el propio Douglass, “desde aquel momento comprendí cual era el camino de la esclavitud a la libertad… A sabiendas de la dificultad de aprender sin maestro, me embarqué con una gran esperanza y con toda decisión, a costa de cualquier sacrificio, en la tarea de aprender a leer…” […] El simple acto de tomar una pluma y un papel para narrar una historia, una sensación nacida del territorio ignoto de la creación, es en sí mismo una amenaza al poder, a las órdenes de nuestros amos que nos piden sumisión y votos a cambio de pan y circo. Las mujeres bereberes, musulmanas, al sur de Túnez, Marruecos o Argelia, tienen prohibido el aprendizaje escrito de la lengua. Por eso mismo. Porque las rebelaría contra sus maridos y contra el orden establecido, suponen. Y suponen bien, claro está (Enrique Páez, del Prólogo al libro Cuentos por asalto, 1995, Taller de Escritura de Madrid).

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Repetir Incansablemente La Verdad Sobre El Opus Dei

diciembre 8, 2006

Estimada Catalina:

Preguntas: ¿Existirá alguna forma, alguna posible salida, acaso solución, para que el Opus Dei suelte los hilos que manejan a la Iglesia?

Te contesto como pienso: La respuesta a esa triple pregunta está en que se imponga la verdad de lo que realmente es el Opus Dei (y no sólo lo que cuentan ellos), para lo cual habrá que repetir esa verdad de todas las maneras posibles y durante el tiempo que haga falta hasta que los oídos sordos la acaben escuchando.

Ivan de ExOpus. Carta 21-6-2004

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