A Erika Ortiz, La Hermana De La Futura Reina

febrero 11, 2007

erika-ortiz.jpg Querida Erika:

Los que conocemos en propia carne lo terrible que es la enfermedad de la depresión sabemos cuanto has debido padecer hasta que acorralada por una vida que se te antojaba insufrible sólo has encontrado la solución de salirte de ella.

Quiero que sepas que hay quienes te comprendemos. Sé que muchos no entienden. No lo tengas en cuenta. Considera que piensan en la depresión enfermedad como un grado algo superior y controlable de lo que a ellos les pasa cuando se entristecen por una contrariedad de las habituales. Como cuando dicen, por ejemplo, estoy deprimida porque todo me sale mal: mi hijo tontea con una chica que no me gusta, me falta dinero para comprarme un abrigo como el de la vecina, he perdido las entradas del teatro… ¡Dios, que deprimida estoy!

Es irónico que el día anterior a morir muchos te envidiaban.

Una de las circunstancias terribles de las enfermedades mentales es que no se ven, por lo que no se comprenden y son juzgadas por los demás según el físico que presentas.

Los antidepresivos dan un buen lustre de cara y cuerpo.

Si en algún momento pasaste al lado de un escayolado de pierna todos afirmaron: ¡Pobre hombre que no puede andar! Y de ti: ¡Ésta si que tiene suerte de ser tan joven, estar tan bien y además ser hermana de la futura reina!

Nadie podía saber que te encontrabas tan desgarrada que el único amor de tu vida, lo único que apreciabas de verdad, que tu exclusiva liberación…, era la muerte.

El instinto supremo de todo ser vivo es conservar y acrecentar la vida. ¡¿Cuánto ha tenido que sufrir quien termina amando a la muerte sobre todas las cosas?!

Precisamente una de las razones por las que escribo en este Blog es la de mostrar como la forma de ser del Opus Dei lleva a muchos a la depresión, personas a las que les bastaría dejarle (y reeducar su vida) para sanar.

San Josemaría fundó y constituyó este monstruo, por lo que le pido que actúe en justicia y lo destruya.

Y a ti, Erika, te ruego consigas de Dios las gracias necesarias para que se le abran los ojos a la humanidad y así pueda ver lo oculto de esta Institución.

Con amor.

Ivan de ExOpusexopus.jpg

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Escuche Y Desaprenda

enero 23, 2007

Tony de Mello.

A algunos nos despiertan las duras realidades de la vida. Sufrimos tanto que despertamos. Pero los seres humanos tropiezan con la vida una y otra vez. Todavía caminan como sonámbulos. Nunca despiertan. Trágicamente, nunca se les ocurre que puede haber otra manera. Nunca se les ocurre que puede haber una manera mejor. Sin embargo, si la vida no lo ha golpeado a usted lo suficiente, y si no ha sufrido lo suficiente, entonces hay otra manera: escuchar. No quiero decir que usted tiene que estar de acuerdo con lo que estoy diciendo. Porque el acuerdo o el desacuerdo tienen que ver con las palabras y los conceptos y las teorías; no tienen nada que ver con la verdad. La verdad nunca se expresa con palabras. La verdad se percibe de repente, como resultado de cierta actitud. De manera que usted puede no estar de acuerdo conmigo y, sin embargo, percibir la verdad. Pero tiene que haber una actitud de apertura, estar dispuesto a descubrir algo nuevo. Eso es lo importante, no que usted esté o no esté de acuerdo conmigo. Al fin y al cabo, la mayor parte de lo que estoy dando son realmente teorías. Ninguna teoría abarca adecuadamente la realidad. De manera que yo puedo hablarle a usted, no de la verdad, sino de los obstáculos de la verdad. Esos obstáculos los puedo describir. No puedo describir la verdad. Nadie puede hacerlo. Lo único que puedo hacer es describirle sus falsedades, para que pueda dejarlas. Lo único que puedo hacer por usted es desafiar sus creencias y el sistema de creencias que lo hace desdichado. Lo único que puedo hacer es ayudarle a desaprender. De eso se trata el aprendizaje en lo concerniente a la espiritualidad: desaprender, desaprender casi todo lo que nos han enseñado. Una disposición para desaprender, para escuchar.

¿Está usted escuchando, como lo hace la mayoría de la gente, con el fin de confirmar lo que ya piensa? Observe sus propias reacciones a medida que hablo. Con frecuencia se alarmará, o se conmocionará, o se escandalizará, o se irritará, o se disgustará, o se sentirá frustrado. O dirá: “¡Maravilloso!” ¿Pero está usted escuchando para ver si lo que oye le confirma lo que piensa? ¿O está escuchando para descubrir algo nuevo? Eso es importante. Es difícil para las personas que están dormidas. Jesús proclamó la Buena Nueva, y, sin embargo, fue rechazado. No porque fuera buena, sino porque era nueva.

Detestamos lo nuevo, ¡lo detestamos! Y cuanto más pronto aceptemos este hecho, mejor. No queremos nada nuevo, especialmente cuando es perturbador, especialmente cuando implica un cambio. Especialmente si implica decir: “Yo estaba equivocado”. Recuerdo que me encontré en España con un jesuita de ochenta y siete años; fue superior y profesor mío en la India hace treinta o cuarenta años. Y asistió a un taller como éste. “Debería haberlo oído hace setenta años”, me dijo. ” Mire: he estado equivocado toda la vida”. Dios, ¡escuchar eso!. Es como ver una de las maravillas del mundo. Eso, damas y caballeros, ¡es fe! Una apertura hacia la verdad, sin importar las consecuencias, sin importar hacia dónde lo lleve a uno. Eso es fe. No creencia sino fe. Las creencias le dan a uno mucha seguridad. Pero la fe es inseguridad. Uno no sabe. Uno está dispuesto a seguir y está abierto. ¡completamente abierto! Está dispuesto a escuchar. Y fíjense bien, estar abierto no significa ser crédulo, no significa tragar entero todo lo que diga el que habla. de ningún modo. Ustedes tienen que cuestionar todo lo que estoy diciendo. Pero cuestiónenlo desde una actitud de apertura, no de terquedad. Y cuestiónenlo todo. Recuerden estas hermosas palabras de Buda: “Los monjes y los eruditos no deben aceptar mis palabras por respeto sino que deben analizarlas, así como un orfebre analiza el oro – cortando, raspando, frotando, fundiendo”.

Cuando uno hace eso, está escuchando. Ha dado un gran paso hacia el despertar. Como dije, el primer paso es estar dispuesto a admitir que uno no quiere despertar, que no quiere ser feliz. Dentro de uno hay toda clase de resistencias. El segundo paso es estar dispuesto a comprender, a escuchar, a cuestionar todo su sistema de creencias . No solamente su sistema de creencias religiosas, sus creencias políticas, sus creencias sociales, sus creencias psicológicas, sino todas sus creencias. Estar dispuesto a revisarlas todas, según la metáfora de Buda. Y les daré a ustedes muchas oportunidades para que realicen eso aquí (¡Despierta! – Charlas sobre la espiritualidad. Tony de Mello.).

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