Captado A Los 13 Años Por El Opus Dei

abril 26, 2007

C.H. (21-9-2003)

Fui captado por la secta [Opus Dei] cuando tenía 13 años en unos campamentos muy bien montados en la montaña, a los 14 años y seis meses pedí la admisión sin mucho convencimiento pero por lealtad al director del centro que asistía y lo desintegrada que estaba mi familia de sangre a causa de los problemas entre mis padres.

Creía encontrar un lugar seguro donde alguien me cuidaría (¿el director espiritual?) y me guiaría como padre sustituto en un momento de incertidumbre de la temprana adolescencia. Por supuesto me dijeron que no le dijera a mis padres que había escrito la carta de admisión. Creo que ahora han cambiado la edad mínima indispensable para entrar porque cambian las cosas cuando les conviene, o sea que la obra es cualquier cosa, menos divina.

Mi pseudo vocación siempre tambaleaba, mis padres se curaron de sus problemas con psiquiatras y A.A; yo los ponía en mi lista de San José los 19 de marzo. Mi padre me decía que no entendía lo del director espiritual, que uno era hijo de Dios pero inició un curso en el instituto del opus. A mi madre no le daban los créditos porque en esa época había muchas vocaciones.

Terminado el COU a los 17 años y porque no quería vivir en un centro de la obra de mi ciudad, pedí estudiar en una universidad de la obra pero en otra ciudad, para “salvar” la vocación, según mi director y vivir en un colegio mayor. Mi padre me visitaba para ver que no me “captaran” y monitorear mis actividades.

Luego del primer año en la Universidad tuve que hacer la mili (el servicio militar) y fuí destinado a la Legión, muy lejos de cualquier centro de la obra. Recuerdo que el 19 de marzo me tocó la guardia de las 22hs y que me pasé dos horas rezando el Rosario para que me iluminara para la renovación o no de los votos (creo que esto también cambió, ni votos ni botines… decía Escrivá). Por suerte y gracias a Dios, no los renové y fue así que salí de la obra a los 19 años recién cumplidos. Fueron 4 años y medio pero parecen un siglo.

Ellos le echan la culpa a la sinceridad pero creo que son unos grandes manipuladores. Me decían que si salía me iba a volver puto-declarado como no sé quién, que yo no conocía. Cabe señalar que a los 14 años y medio, puber aún, me gustaban las chicas, una prima especialmente y compañeras de mi hermana menor del colegio. Adentro te hacen olvidar de las mujeres con doble tranca y que todo es pecado. ¿Existe una perversión más grande? Me alejé de la Iglesia.

Me llevó años de psicoanálisis, pastillas, salir de las depresiones. Aparte del médico no pude hablar del tema con nadie hasta que descubrí esta pagina Web. Hace unos años me uní civilmente a mi actual mujer que por familia, es escéptica, con quien tengo dos hermosos hijos que me devolvieron el alma al cuerpo.

Mis padres ahora son de la obra, cosa que lamento profundamente, no creo que se animen a salir, especialmente madre, y mi padre por no decepcionarla. Por suerte mis hermanos no siguieron mis pasos y me son de gran apoyo (Fuente Opus Libros).

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El Complejo De Infidelidad Y El Opus Dei

abril 26, 2007

Crítico Constructivo (29-9-2003)

“Después de respetar y aceptar -escribe a este propósito el P. César Vaca- la doctrina moral sobre la responsabilidad que engendra la vocación y la obligación moral de responder a llamamiento de Dios, se exagera mucho, incluso en libros espirituales que tratan del tema, sobre los peligros del abandono de la vida religiosa, sin distinguir lo suficiente en los casos en los que ese abandono es por voluntad propia y falta de fidelidad a la gracia, de aquellos otros en los cuales la vocación no se reveló con plena claridad. Para algunos, el hecho de que un niño haya ingresado en una escuela apostólica o en un seminario es ya es señal indiscutible de vocación, y mucho más cuando se trata de un profeso, aplicándole entonces, sin duda con la mejor intención de fortificar su decisión de perseverancia, toda la doctrina de temor a quien es infiel a la voluntad de Dios.

Las consecuencias de esta actitud son desastrosas para esas pobres almas que, al abandonar por fin el convento, vuelven al mundo con un verdadero complejo de infidelidad, que les aleja de la vida religiosa. Estoy seguro de que muchos de los escándalos dados por antiguos seminaristas y religiosos que gozan de mala fama arrancan de este proceso. Al salir del convento creyeron que dejaban a Dios en él. De mi experiencia personal puedo decir que entre los muchos casos que he conocido y aconsejado… de ninguno podría asegurar que fuese una vocación clara y, por consiguiente, una infidelidad culpable. ¿Quién puede saber esto con certeza sino Dios? Y si no podemos estar ciertos de la vocación, ¿con qué derecho emplearemos amenazas de condenación eterna contra esas almas?” (cfr. Vaca, César, en Actas del Congreso Nacional de Perfección y Apostolado, vol. III (Madrid, 1958), p. 799).

-el autor se refiere a vocaciones sacerdotales y religiosas, pero sus consideraciones pueden aplicarse -mutatis mutandi- a los miembros numerarios y agregados que abandonaron el Opus Dei;

Hasta aquí, las palabras del autorizado teólogo agustino Fr. César Vaca, OSA, cuya lectura me sugiere las siguientes reflexiones:

-en sentido coincidente se expresaba Don Antonio Ruiz Retegui, en sus Reflexiones íntimas, al deslindar lo teologal de lo institucional;

-si a esto agregamos que, debido al proselitismo agresivo que desarrollan muchos miembros de la Obra, ingresan en la Institución numerosas vocaciones cuanto menos dudosas;

-y si además consideramos que la perseverancia de muchos es más el fruto de manipulaciones de la conciencia e infusión de temores que una respuesta generosa al llamamiento divino;

-podríamos concluir que muchos de los ex miembros célibes no han tenido auténtica vocación, o al menos esta no se reveló claramente y con certeza;

-por lo que no han sido infieles a Dios y deben erradicar de sus almas un enfermizo complejo de infidelidad (Fuente Opus Libros).

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