La Amnesia Histórica Del Opus Dei

julio 19, 2007

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Iván de ExOpus

El pasado 18 de julio se cumplieron 71 años del comienzo de la terrible Guerra Civil Española que ha marcado intensamente el último periodo de la historia de nuestro país. Con tal motivo el canal de televisión Telemadrid realizó ayer una encuesta en la Puerta del Sol con la pregunta: «¿Qué significado tiene para usted el 18 de julio.

Una gran mayoría, sobre todo jóvenes y emigrantes, no tenían ni idea; del resto los hubo que lo asociaban a «una paga extraordinaria que se implantó en la época de Franco» o a «un día que antes era fiesta»… y tan sólo una pequeña fracción de los encuestados (de edad avanzada) respondieron acertadamente.

En muy pocos años, cuando fallezca esa minoría, cuando los jóvenes de ahora sean desplazados por nuevas generaciones, cuando el número de emigrantes aumente…, NADIE asociará esa fecha con algo tan importante como fue el enfrentamiento fratricida de los españoles durante nada menos que un trienio.

La verdad y los hechos históricos se mantienen frescos en la medida que se los recuerda y se olvida definitivamente lo que no es repetido por los medios de comunicación, tal y como demuestra la encuesta antes tratada.

El Fundador del Opus Dei y sus sucesores conocen muy bien esta ley y aplican normas que la hagan posible. Por ejemplo, la deformación de su propia historia a su favor lleva a que con el paso del tiempo los que ya no fueron protagonistas de ella acepten su falsedad (El Opus Dei Cambia Su Historia, Los Hijos Desobedientes Del Opus Dei y La Novela Histórica «Opus Dei»). Para facilitar este olvido histórico aíslan a los de dentro de los que se van suprimiendo cualquier memoria de éstos últimos (desaparecen sus fotos de las publicaciones internas, no son recordados en sus escritos ni en las tertulias, sus nombres son borrados de los listines telefónicos, el día que se van no les dejan despedirse de los demás del centro, etc.). Cuando te marchas te indican la conveniencia de no relacionarte con los que se han ido con lo que pretenden evitar la unión de los ex. Aplican normas a seguir con los que se fueron que llegan a ser crueles (Los Malditos Según El Opus Dei), etc.

Todo lo anterior es eficaz mientras la difusión de la información sólo es posible por los medios tradicionales (papel impreso y radio-tele difusión) gobernados por empresas que al tener fines económicos pueden ser silenciadas fácilmente con dinero u otro tipo de extorsión; pero ahora la Red permite la democratización de la información que lleva a que cualquiera pueda difundir la verdad facilmente, en tiempo real y a cualquier parte del mundo (Y Entonces Llegó Internet).

Si, como hemos visto, la verdad y los hechos históricos se mantienen frescos en la medida que se los recuerda y que se olvida definitivamente lo que no es repetido por los medios de comunicación, entonces la misión de quienes conocemos las falsedades que sustentan al Opus Dei y el bien social que supone denunciarlas es la de repetir esas realidades incansablemente y de todas las maneras posibles.

Y ésta es una de las razones que mantienen activo este Blog.

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El Trigo Y La Cizaña

febrero 15, 2007
Publicado inicialmente en Opus Libros el 14 de julio de 2004

Iván.

Me encontré frente a un muro

y en el muro un letrero:

“Aquí empieza a tu futuro.

Apuntes del insomnio. Octavio Paz.

No me es nada grato escribir en esta página [Opus Libros]. Antes de entrar aquí por primera vez se me pasaban días y días sin recordar a la Obra y meses en los que cuando alguna vez pensaba en ella era de forma superficial. Descubrí esta Web a principios de año, desde entonces la visitaba con una frecuencia variable, que sobre todo dependía de mi estado de sensibilidad ante ella. Me explico, a veces cuando grandes heridas cicatrizan se vuelven dolorosas al tacto; eso me ocurría a mí con respecto a las heridas ya cicatrizadas de la Obra: cada vez que entraba en esta web una parte de esas “cicatrices” eran “apretadas”, por lo que según el dolor que me producía entraba en ella con una mayor o menor frecuencia.

En mi historia, el corazón fue el primero en meterse en la Obra, luego lo hizo la cabeza cuando me la llenaron de una fe sin fundamento en que lo que me decían los directores era la “Inapelable Palabra de Dios”. Desde el momento en que pedí la admisión al Opus Dei las contradicciones que iba encontrando dentro hicieron marcharse al corazón, pero la cabeza seguía incrustada y la posibilidad de sacarla me fue cerrada por la inadmisible violencia psicológica y espiritual que la Obra aplica. Con esa tensión interior estuve allí durante casi 35 años hasta que un día (no es una metáfora porque fue un día concreto) tuve acceso al conocimiento gracias a un libro que trataba sobre el tema de instituciones psicológicamente tóxicas que esclavizan la personalidad (en las que ni se mencionaba a la Obra, porque si hubiera sido así instantáneamente habría cerrado ese libro por la mentalización tan fuerte que me habían impuesto de que cualquier lectura que supusiera una tentación a la vocación al Opus Dei había que apartarla inmediatamente de nuestra vida). Desde ese momento supe sobre la función esclavizante de la personalidad y psicológicamente tóxica de la confesión semanal obligatoria y con un sacerdote impuesto, de la dirección espiritual forzada con un laico que ellos eligen y que informa a los superiores de lo que le cuentas; de la corrección fraterna (tal y como se vive en el Opus Dei); de la lectura previa que hacen de la correspondencia particular enviada y recibida por los miembros, de impedirte leer determinados libros, de que la Obra sea quien te elige a ti y no tú a ella, etc.

Antes de empezar la lectura de ese libro mi confusión mental era la misma que había tenido durante tantísimos años anteriores, pero en el momento que lo acabé poseía todas las claves para marcharme del Opus Dei (y por voluntad de Dios, no contra Él como me habían hecho creer en la Obra que pasaba si la dejaba). Cuando terminé el libro mi cabeza se desincrustó del Opus Dei y lo hizo de golpe. La verdad te hace libre y te concede una energía increíble por lo que aunque en muchas cosas tuviera que empezar de cero y aunque no supiera lo que me esperaba fuera y aunque tuviera que aprender a relacionarme por primera vez con una mujer cuando los de mi edad ya tenían nietos… nada de eso tuvo importancia y al día siguiente fui al director para solicitar mi salida de la Obra, marcha que nadie pudo impedir, aunque bien que lo intentaron. Pero esa gran determinación no fue merito mío, ya que una vez vista toda la verdad me era imposible seguir dentro.

La esencia de lo que entonces descubrí, concretado para la Obra, ampliado con investigaciones posteriores y madurado durante años, lo tenéis en lo que hasta ahora he escrito y sobre todo en “¿Se respetan los Derechos Fundamentales? y “Reflexiones Sobre la Verdad”.”

Jesús nos cuenta en la parábola del trigo y la cizaña:

“El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras los hombres dormían vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña. Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña? El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña arranquéis también con ella el trigo. Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.” (Mt 13, 24 – 30)

La Obra es un campo sembrado de trigo y cizaña que ella quiere hacer ver como compuesto solamente por trigo. La lectura de aquel libro dio en mí comienzo a la siega de ese campo y desde entonces tengo perfectamente separados el “trigo” a mi derecha y la “cizaña” a mi izquierda de todo aquello que compone el Opus Dei. Cuando leo u oigo algo sobre la Obra inmediatamente sé a que “montón” se corresponde lo que me permite analizarlo en profundidad.

Lo que me motivó a vencer mi silencio en esta web y transmitir mis experiencias (por lo que antes conté sobre las cicatrices dolorosas) fue la carta que una joven de la Obra, Julissa, envió el 14 de junio y con quien me identifiqué completamente: podría haber sido yo quien la hubiera escrito cuando era de la Obra y confundía el envoltorio (Opus Dei) con el contenido del paquete (gracias y dones que el Espíritu Santo concede a quien con rectitud de intención aplica los medios universales recomendados por la Iglesia para acercar al hombre a Dios), confusión que entonces me mantenía preso dentro de la caja porque me hacían creer a píes juntillas que ningún otro envoltorio podría darme ese contenido. Leí a Julissa antes de acostarme, me mantuve desvelado durante horas en las que se proyectaron ante mí, como si de una película se tratara, todas mis vivencias en la Obra y también sentía como muy mías las de aquellos que ahora están dentro sin posibilidad de separar el “trigo” de la “cizaña”, tal y como yo lo estuve durante 35 años. Al día siguiente se lo comenté a un sacerdote muy amigo quien me aconsejó hacer públicas mis experiencias para beneficio de otros, aunque ello me supusiera un esfuerzo. Lo medité y seguí su consejo. Esa es la razón por la que el día 16 de junio contesté a Julissa, y también del resto de lo que he escrito desde entonces

Os aseguro que por mi gusto no escribiría nada. He hablado de cicatrices que me son dolorosas cuando leo esta página y voy a ahondar en ello. Lo que me produce dolor es rememorar mi vida al verla en otros, comprobar como el trigo y la cizaña están todavía mezclados en la mente de muchos, leer como se muestran todos los síntomas que padece la Obra sin que los que deben hacerlo le diagnostiquen la enfermedad y le pongan tratamiento, descubrir que esos errores producen tanto dolor en tantos, saber que a quienes están en la Obra se les imposibilita el acceso a donde pueden encontrar otras verdades complementarias a las que ella da, comprobar como los de la Obra siguen poniendo todo su interés en conocer quienes escriben aquí en vez de solucionar lo que dicen, como si fuera más importante saber quienes son los que dan el grito de “¡Fuego!” en vez de ir a apagar el incendio…

Entre las definiciones de alucinación está la de alteración subjetiva del juicio de la realidad. Es de día y el alucinado juzga que es de noche; un coche toca el claxon y él deduce que es porque le persiguen, etc. Pues la Obra, con la manipulación a sus miembros de los pensamientos, los sentimientos y la conducta les lleva a un estado artificial de alteración subjetiva del juicio de la realidad:

— Los que no opinan en todo igual a ellos son sus enemigos.

— “Sólo hay un camino para llegar a Dios: el que pasa por mi cabeza y por mi corazón” o “Hijos míos, si no pasáis por mi cabeza y por mi corazón no llegaréis a Dios” (afirmó con carácter fundacional san Josemaría refiriéndose a él y dirigido a los de la Obra, y después se quedó tan tranquilo).

— Sí se abandona el Opus Dei se pierde la felicidad temporal y casi seguro que la eterna (como ya no pasas por la cabeza y el corazón del Fundador sólo te queda condenarte).

— Sí obedeces no te equivocas nunca (aunque pueda equivocarse el que te manda, tú no).

— No puedes ir a la casa o a celebraciones de parejas no casadas por la Iglesia. No sé cómo se vive ahora esta norma, en mi época era así incluso para familiares de primer grado: no podías ir a una comida de navidad con tu hermano sí él estaba en esa situación; Jesucristo no podría haber sido nunca de la Obra puesto que comía con publicanos y pecadores y contra todo lo previsto en el Opus Dei una prostituta le derramó perfume en los píes y se los besó.

— Sin matices intermedios la humanidad se divide en tres grandes bloques: los que pueden aportar algo a la Obra, ¡a por ellos!; los que no, ¡ni acercarse!; y los que dicen algo que no les gusta ¡a destruirlos!

— Con su actuar parece decirnos que sus miembros han de considerar (porque mirar, ¡qué ni se les ocurra!) a los del otro sexo como entes incorpóreos a los que Dios ha cometido el error de darles un cuerpo, quizás para probar la virtud de los de la Obra…

Cuentan que en una ocasión san Agustín meditaba sobre Dios al borde del mar. Mientras tanto un niño echaba agua del océano en un hoyo que había hecho en la arena de la playa. San Agustín iba a lo suyo y el niño a lo de él. Hasta que en determinado momento el santo bajó de la esfera celestial en el que se encontraba, se percató de lo que el infante hacía y le pregunto el porqué. El niño le respondió: “Quiero meter el mar en este agujero”. Agustín se echo a reír y le explicó que eso era imposible, pero como quien ríe el último ríe mejor, la criatura le contestó que más difícil todavía que eso le era a él poder meter a Dios en su cabeza.

La Vida es tan inmensa y rica que es imposible meterla en el molde estrecho y artificial de normas rígidas, so pena de caer en una alteración del juicio de la realidad, en un estado alucinatorio de quienes actúen así.. Si vemos la trayectoria vital de Jesús podemos comprobar que era la encarnación de la “antinorma”. Todos sus quebraderos de cabeza e incluso su muerte fueron provocados por ir contra las normas asfixiantes y convencer al mundo de que en su lugar hay que dejar que el puro y directo Amor tome el mando de la persona.

Cuando salí de la Obra me fui liberando del estado alucinatorio al que ella me había inducido. Retorno a lo dicho más arriba sobre el porqué me cuesta entrar en esta web y le añado una nueva nota: Cada vez que abro esta página la memoria y con ella las vivencias de ese estado alucinatorio se reactivan.

Una noche del primer trimestre del año 1992, antes de la beatificación del Fundador, yo era de la Obra y al llegar a casa me encontré a toda la familia viendo un reportaje que daba la televisión sobre el acontecimiento y me incorporé a ellos (ya que no podía apagar el aparato o cambiarlo de canal sin provocar una hecatombe en la familia decidí conocer lo que ellos veían para poder contrarrestar lo que después me podían alegar). Como la Obra, desde el principio de acercarte a ella, prepara muy bien tu mente para que puedas anular cualquier realidad que a ellos no les conviene, todos los razonamientos disonantes de quienes allí exponían me entraron por un oído y me salieron por el otro.

(Hago un inciso y aclaro el párrafo anterior con un ejemplo, la Obra prevé que tus padres se van a oponer a la manipulación que ella ejerce sobre ti y no sólo te impiden que les digas que has pedido la admisión al Opus Dei sino que con ejemplos concretos te hablan hasta la saciedad de que las familias de los santos se opusieron a la vocación de sus hijos, lo que te afirman que es una muestra de predilección divina; y cuando tus padres se oponen de hecho a su manipulación, tú te dices: “Aquí está lo que en la Obra me han contado de los santos: Soy un predilecto de Dios y esta oposición de mis padres lo demuestra” y ya no sólo no les escuchas sino que todo cuanto te dicen o hacen en contra de la Obra te reafirma aún más en el Opus Dei.)

Ese bloqueo mental a lo que se decía en la televisión me duró hasta el momento en que intervino una muchacha muy joven, de veintipocos, en quien todo su discurso eran gestos, afirmaciones ilusionadas y vuelta a la tristeza al comprobar ella misma que eso no le podía llegar a los de la Obra porque estaban impedidos para recibirlo: “Por favor, si supierais lo hermoso que es estar fuera (alegría), poder amar, con lo bonito que es el amor, pero claro (tristeza) no me podéis entender y además ni me estaréis viendo porque no os dejan, pero si alguno me ve (alegría) deciros que lo penséis y por el amor de Dios marcharos cuanto antes, pero es inútil (tristeza) no podéis entenderme porque para eso hay que vivir libre y no os dejan vivirlo…”.

Cuando esa joven vio después la película pudo pensar que había hablado muy mal, que fue quien peor lo hizo de todos… y sin embargo es la única intervención que recuerdo porque me llegó al alma, pues con sus gestos, frases entrecortadas, saltos de la alegría a la tristeza, esa muchacha me estaba hablando con el corazón en la mano. Ahí no había falsedad, es imposible fingir eso.

Desde que vi a esa joven me pregunté muchas veces que era lo qué ella conocía y me quería transmitir. Lo encontré cuando leí el libro que antes os dije. Lo que ella me contó con el corazón me llevó a buscarlo y descubrirlo con la cabeza.

Lo anterior demuestra que hemos de relatar nuestras vivencias aunque nos cueste hacerlo, aunque pensemos que ya otros lo hacen muy bien, aunque no nos apetezca, aunque nos creamos torpes para conseguirlo… Somos únicos, nuestra experiencia también lo es y con ella siempre explicamos algo que puede hacer bien a quien esté predispuesto a entender lo que sólo nosotros podemos contarle. Por eso y a pesar de todo yo entro en esta Web y escribo.

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La Flojera En Los Del Opus Dei

febrero 5, 2007

Ivan de ExOpus

En determinados momentos de la estancia en la Obra —normalmente de forma cíclica— pueden aparecer en el sujeto los siguientes síntomas:

1. Desgana general, pero sobre todo para cumplir las normas del plan de vida.

2. No poner en práctica lo tratado en la confidencia (dirección espiritual).

3. Olvido a lo largo de la jornada de los propósitos de los exámenes de conciencia.

4. Dejarse sin hacer un número de normas del plan de vida, que con frecuencia no son las mismas de un día para otro.

5. Rechazo profundo a hacer la confidencia.

La raíz de la poca autoestima de los de la Obra se debe en gran parte a que no se le valora al sujeto lo mucho positivo que tiene, sino lo poco negativo (cada semana te atormentan por la vez que no hiciste la lectura espiritual y por los dos días que has retrasado la visita al Santísimo y nunca te motivan por las siete horas de oración mental, por el mismo número de rosarios, de misas, porque has entregado todo tu sueldo del mes, etc.). Eso supone que cada una de las confidencias de quienes padecen el síndrome del que hablamos vaya acompañada de una bronca por parte del director, que en vez de elevar la moral del sujeto, le hunde aún más.

Causas.

Ya hemos visto en otro lugar como la mayoría entra en el Opus Dei por la inmadurez de su edad, por la confianza en los directores cuando te dicen que tienes vocación y por el acoso sucesivo al que te han sometido y al que te acabas acostumbrando. Primero te importunan sin descanso para que vayas al centro, luego a las meditaciones, después para que te confieses con el cura de allí, y así hasta que te ven maduro para el asalto final: plantearte que lo dejes todo para el Opus Dei (aunque te dicen que es para Dios, mas como en la Obra hay tanta falta de respeto a los derechos humanos y a las leyes de la Iglesia, no me creo que el Opus Dei sea muy de Dios).

Una vez que estás dentro es una falta grave dudar de la vocación por lo que con esta culpabilidad que inculcan el Opus Dei cierra el cepo que desde un principio te había preparado. A lo anterior se suma el que te embeben en la creencia de que fuera de la Obra no hay felicidad alguna para ti (como ejemplo nuevo: en los medios de formación no es raro oír que si no hubiera sido por nuestra vocación al Opus Dei, muy posiblemente Dios no nos habría creado).

Con el tiempo esa esclavitud psicológica y espiritual hace que el único gozo que recibas por tu actuar sea el derivado de complacer a los directores, el de satisfacerles en la confidencia, el de evitar que te acosen más; lo que te va quitando poco a poco las ganas de vivir.

Un inciso. En la Obra se acaban haciendo las cosas no por Dios, sino por la presión humana a que te someten los directores. Por eso cuando cesa ese acoso, al dejar el Opus Dei (con la cabeza y no sólo físicamente), lo normal es que se dejen de cumplir las normas del plan de vida que te enseñaron allí, y que tan sólo permanezcan las que vivías antes de acercarte a la Obra, las que adquiriste por una elección voluntaria y no por coacción.

Volvamos al tema. Las reacciones inconscientes para sacarte de ese estado son tres, que habitualmente se dan mezcladas: el fanatismo, llevar una doble vida (compensaciones) y caer en un estado de tristeza vital.

Para aliviar esa tensión a la que el sujeto está sometido, y de la que no ve salida, hay algunos que se vuelven más papistas que el papa. Son los fanáticos extremos (el resto sólo lo es en un grado relativo) que para no sufrir dejan de pensar por si mismos, aceptan a píes juntillas lo que les predican los directores y se dedican a defender al Opus Dei de forma irracional y desmedida. Con los fanáticos absolutos es imposible razonar.

Para el resto —aquellos que no consienten en transformarse en unos irracionales completos— va pasando el tiempo, y las contradicciones entre la teoría y la práctica del Opus Dei, la sensación de sentirse en una trampa de la que no pueden salir, el agotamiento proselitista, etc., llevan al estado predepresivo antes visto, que el Opus Dei designa como de pereza y falta de visión sobrenatural.

Cuando aparece antes de hacer la fidelidad (incorporación definitiva al Opus Dei), lo que el cuerpo está pidiendo a gritos es que los directores te echen de la Obra, que vean que eres un flojo, que no les vales, y que por ello te pidan que el próximo 19 de marzo no renueves.

Es admirable la sabiduría del cuerpo. Estás mal en la Obra, cada vez peor, no puedes irte voluntariamente porque eso sería tu perdición temporal y eterna, por lo que desde lo profundo se desarrolla en ti la estrategia de transformarte en alguien inútil para el Opus Dei, para que así sean ellos los responsables de tu salida de la Obra, por lo que al no ser una decisión voluntaria tuya esos anatemas de desgracias ya no te ocurrirán.

¡Cuantísimos habrán sido echados del Opus Dei gracias a esta inteligencia subconsciente!

La vida en la Obra es como estar en un carrusel afectivo: a unos momentos de euforia extrema les siguen otros de profunda tristeza.

Si tras hacer la fidelidad es cada vez mayor la duración e intensidad de los periodos con este síndrome de flojera, y si el sujeto no los amortigua llevando una hipócrita doble vida (con compensaciones no permitidas que liberan las tensiones) o dejando el Opus Dei, se termina irremisiblemente en una enfermedad. La más frecuente es la depresión, pero también paranoia, eccemas, úlceras de estómago, alteraciones en la columna vertebral, etc.

Lo anterior explica el porqué muchas enfermedades con años de evolución desaparecen casi milagrosamente al poco de dejar el Opus Dei.

Mas si se sale de la Obra, la condición imprescindible para curarse es que se le abandone con la cabeza y no sólo con el corazón y con el cuerpo. Poco se gana si la persona sigue creyendo y sintiendo que va a ser una desgraciada por haber tirado por la borda el don inefable y único para su felicidad de la vocación al Opus Dei, sin el cual Dios no la habría creado.exopus.jpg


Sobre Los Daños Al Opus Dei

enero 28, 2007

Ivan de ExOpus

Las calumnias, difamaciones, los falsos testimonios y las mentiras producen un daño injusto (inmerecido) a quienes son su objeto y a la sociedad (ya que al estar basadas en la falsedad equivocan el criterio en los ciudadanos entre lo bueno y lo malo).

Sí un banco líder en la gestión de fondos es calumniado de malversador, provocará no sólo su ruina injustificada sino también la disminución de la riqueza que deja de producir.

Las denuncias de los delitos o de las malas prácticas también producen perjuicios a quienes se les predican pero, a diferencia del caso anterior, este daño es completamente justo, ya que el único responsable es el mal actuar del denunciado, y además es saludable para la sociedad, puesto que recibe un discernimiento de lo que es beneficioso y perjudicial para ella.

Se tiene muy bien ganado el perjuicio que recibe quien roba cuando es descubierto y denunciado; y su castigo protege de hurtos al resto de de los ciudadanos.

¿Cómo se puede discernir la calumnia de la denuncia justa?

Para saberlo basta con hacer lo mismo que la policía ante el soplo de un delito: comprobar si lo denunciado se corresponde con la realidad o no.

Hay cadáver, la confidencia era cierta. Las cámaras de seguridad muestran como Topete Ruiz le asesinaba, no hay calumnia sino la denuncia de un delito.

Todo lo que aquí afirmo sobre el Opus Dei esta fundamentado en la realidad de su praxis. Sí alguien no ve en la vida de la Obra lo que cuento, le ruego me lo comunique para que pueda aclararlo ya que ni por asomo es mi intención perjudicar injustamente al Opus Dei. Para aclarar mis intenciones y las de este Blog os copio lo que puse al principio de crearlo al lado derecho del texto principal y muy arriba, para que todos puedan leerlo:

El contenido de este Blog versa sobre realidades objetivas del Opus Dei certificadas por los testimonios de quienes las han experimentado, por las publicaciones oficiales de la Prelatura, y en mucha ocasiones por los Documentos Internos del Opus Dei, que por fin están saliendo a la luz tras haber sido celosamente escondidos de las miradas ajenas durante muchos años (verlos pulsando en la pestaña «Doc. Internos» de la barra horizontal superior). Si tales verdades sobre el Opus Dei le dañan, no es por culpa de quienes las hacemos públicas sino de él, único responsable de sus malas conductas institucionales. Y sí como consecuencia de ese perjuicio que el Opus Dei se infringe a sí mismo resulta dañada la imagen de cualquier otra persona o institución por ser ellos quienes han hecho o hacen posible que el Opus Dei ocupe el lugar privilegiado que ostenta; tampoco es por culpa de quienes lo denunciamos, sino también por el perjuicio que les infringen las malas actuaciones del Opus Dei.

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Los Hijos Desobedientes Del Opus Dei

enero 19, 2007

Ivan de ExOpus

Reedición corregida del original publicado en Opuslibros el 18 de julio de 2004.

Quiero dejar claro que la Iglesia Católica obliga a creer a píes juntillas tan sólo lo que ella ha definido como dogmas de fe. Exceptuando eso, todo lo demás incluidas personas e instituciones son opinables, juzgables y criticables. Obtuve muy buenos testimonios sobre esa realidad de san Josemaría, quien no dejaba títere con cabeza a la hora de ejercer ese derecho. Puedo poner muchos ejemplos al respecto pero tan sólo me voy a centrar en una frase suya que por su importancia los resume todos y que nos comenzó a contar tras el Concilio Vaticano II: «Hijos míos, el demonio se ha metido en la Iglesia y lo ha hecho por la Cúpula del Vaticano.» Cuando el Fundador hablaba de la «Cúpula del Vaticano» no se estaba refiriendo precisamente a que el diablo se había metido en la Iglesia a través del obrero de mantenimiento que arreglaba los desperfectos del tejado de la Santa Sede. No. Se refería a otra persona mucho más importante.

Por no ser verdades de fe —e imitando a san Josemaría— cualquiera puede opinar sobre su canonización, sobre la Obra y sobre su historia, sin que por ello deje ni un instante de ser un fiel hijo de la Iglesia.

En repetidas ocasiones el Fundador del Opus Dei nos contaba que la historia de la Obra se escribiría cuando todos los que intervinieron en ella hubieran fallecido, para que así nadie de quienes actuaron en contra de ella se pudieran sentir dolidos. Ésa es la razón que él daba para hacer ver ante todos su inmensa caridad con el prójimo. Pero como es habitual en el Opus Dei hay que buscar otra razón oculta, la genuina, que en este caso es escribir esa historia cuando todos estén muertos es para que así no haya nadie que pueda pararles los píes testificando contra las falsedades que ellos quieren hacer pasar por ciertas.

Cuando murió el Fundador los dirigentes de la Obra infravaloraron esa razón oculta por sentirse fascinados ante la tentación de canonizarle muy pronto (lo que conllevaba escribir la historia de la Obra). Le desobedecieron y escribieron la historia del Opus Dei mientras aún vivían multitud de personas que la conocían de primera mano.

Según la manera de la Obra para escribir sus biografías todos podemos ser santos si ella se lo propone. Basta con suprimir lo que desdice de alguien y aumentar lo que le beneficia para que —con tan sólo eso y nada más que con eso— Judas ya sea santo. Si a Judas le quitamos una pequeña parte de su vida, aquella en la que vende a Jesús por treinta monedas, se transforma en alguien tan santo o más que cualquiera de los otros apóstoles.

En el proceso de beatificación del Fundador, María Angustias Moreno, María del Carmen Tapia, Miguel Fisac y muchos otros protagonistas directos en la vida de la Obra reclaman su derecho a mostrar la realidad tal y como ellos la han vivido; recurren al tribunal que va a juzgar la santidad del Fundador. No se les permite testificar a pesar del empeño que ellos ponen en hacerlo y de la grave obligación que tiene ese tribunal de escucharles. Para no dejarles declarar alegan unas razones que darían risa leerlas si no fuera porque acarrean tanta gravedad.

Ese tribunal eclesiástico se niega a oír a testigos esenciales, por lo que allí no se juzga la beatificación de Escrivá de Balaguer, sino que se impone. Al actuar contra las normas más elementales del derecho que obligan a escuchar todos los testimonios se ha provocado en la Iglesia uno de los escándalos más graves de su historia.

Porque con esa canonización, lograda a la fuerza por la selección estudiada de los testigos, ha sido atacada nada más y nada menos que la credibilidad en la beatitud de los santos de la Iglesia Católica.

Si un fiel de buena voluntad, por lo tanto no mediatizado, sigue el proceso de canonización de Escrivá y comprueba los atropellos en los que ha incurrido, inmediatamente reflexionará algo parecido a lo siguiente: «Ese juicio de beatificación es una pantomima, por lo que es nulo. Mas sí hoy tengo la posibilidad de ver como la Iglesia suprime testigos para forzar a que este hombre llegue a los altares, ante la mirada atónita del mundo y con toda impunidad, ¿qué no habrá hecho con los santos de otra época de quienes no puedo comprobarlo? Desde esté momento me es imposible saber si san Francisco de Asís era un amante de los animales, como me hacen creer, o en realidad fue un sádico matarife del que la Iglesia ha eliminado a los testigos que podrían contarme sus crueldades. ¡Ya no creo en ningún santo de los que la Iglesia me propone!».

Y ese fiel deja de creer en lo que la Iglesia cuenta sobre sus santos. Es muy fácil que junto a la perdida de credibilidad en los santos haga lo mismo con los dogmas de fe. Y como consecuencia puede acabar perdiendo la fe en la Iglesia y en todo. Yo he oído contar a gente frases parecidas a «después del tejemaneje que han hecho con el marques Escrivá yo ya no me creo nada de lo que la Iglesia me cuenta».

Con lo fácil que les habría sido a los mandamás de la Obra obedecer a su Fundador y esperar a que estuvieran muertos todos los que han protagonizado su historia. Entonces, sin disonancias, Josemaría habría sido canonizado sin que nadie pudiera decir ni mú en su contra. No habrían dejado sus testimonios (por escrito y para la posteridad) ni Miguel Fisac, ni María Angustias Moreno, ni María del Carmen Tapia… y nadie escribiría en esta Web, puesto que no se habría creado…

Además, al no quedar ningún testimonio escrito en contra, tampoco existiría la posibilidad de que el fundador de la Obra pueda ser oficialmente descanonizado algún día por culpa de las irregularidades que le llevaron a los altares. Es algo muy difícil, mas no imposible.

¡Con lo bien atado que lo dejó el Fundador y que todo se les pueda venir abajo por unos hijos tan desobedientes!

Pero es que Dios sabe mucho más y se ha servido de esos hijos desobedientes para que el mundo pueda conocer toda la verdad sobre el Opus Dei, la que el Fundador y su Obra quieren mutilar.

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Reflexiones Sobre El Opus Dei Y Las Sectas (I)

enero 14, 2007

Varios autores.

Si no somos claros respecto a las complejas situaciones sicológicas que crea la obra, que se entienden perfectamente considerando a la prelatura como una secta destructiva, nos quedamos con visiones dualistas que no aclaran nada y nos hacen juzgar injustamente las intenciones de personas que también son victimas del mismo fraude que ayudan a sostener (los directores) (Fuente I. Australopitecus).

Si los directores son inocentes o no, no lo sé… pero sí sé que a medida que pasan los años dentro de la obra, los numerarios (y en menor medida también los demás miembros de la obra, y cuando digo numerarios incluyo también a las numerarias y numerarias auxiliares) vamos perdiendo de a poco el dominio de nuestra persona… de a poco, a fuerza de vivir consultando hasta lo más mínimo, sea de carácter práctico o de vida interior, vamos desarrollando el hábito de vivir desde fuera de nosotros mismos… y a medida que el hábito se arraiga dejamos de poseernos a nosotros mismos y empezamos a vivir alienados… No nos poseemos a nosotros mismos y no tenemos acceso a nuestra propia conciencia… siempre queda un cierto resto.. de hecho es desde ese resto desde donde tomamos la decisión de irnos y abandonar nuestros compromisos con la prelatura…

Todos hemos experimentado, además de una gran paz, como, a medida que pasan los meses desde nuestra salida, vamos recuperando de a poco ese mundo interior nuestro y vamos viviendo más como “nosotros mismos”… en una mayor y más profunda posesión de nuestro propio yo… Esa es, a mi juicio, la mayor prueba de que la Obra es una secta. Porque solo una secta puede enajenar a las personas al modo con que lo hace la obra. (quién lo hubiera dicho jamás… que yo iba a estar diciendo a los cuatro vientos que la obra es una secta… pero es que no puede explicarse de otro modo) Se predica hasta el hartazgo sobre la libertad y vivir en conciencia, pero después se las manipula desde muy adentro hasta conseguir la más completa alienación. Es por eso que creo que muchas personas en los cargos de dirección son inocentes porque no se poseen a sí mismas, no actúan en total posesión de sus conciencias, no son libres en serio… Pero no los eximo de toda responsabilidad en ese proceso, porque los que nos hemos ido probamos con nuestra propia historia que ese mecanismo de alienación es reversible y todos experimentamos que hay un momento en que optamos entre ver o cerrar los ojos… algunos los cierran por miedo (como lo muestra Agustina en su artículo), otros por comodidad, otros por mil motivos varios… Los que optamos por mantenerlos abiertos y seguir la voz de nuestra conciencia por débil que se sintiera hemos recibido el premio de respirar otra vez el aire puro de la libertad (Fuente II. Jacinta Unzué).

Otra cuestión que ayuda a la confusión es que habitualmente estos profetas difunden verdades comprobables por cualquier persona (verdades naturales) y que hacen difícil debatir con ellos, ¿quién puede negar que matar es malo? o ¿que la verdad nos hará libres? y esconden en sus argumentos otras verdades menos comprobables (por no decir fábulas y mentiras) que no tienen nada que ver con la realidad moral. Pero lo peor es cuando se inventan argumentos para influir en las decisiones morales de los demás, ahí esta el problema. Y este problema no es solo de las religiones reveladas, es también el de las ideologías políticas y sociales e incluso es el de las sectas destructivas. La idea de fondo es aceptar una serie de ideas reveladas solamente a algún líder, que no necesariamente esta vivo ya que a esta serie de personas le aparecen sucesores muy fácilmente, que son incuestionables y que le aseguran la superioridad moral a todo el que pertenezca al grupo iniciado por el lider. Pero las ideas contienen obligaciones morales que violan la dignidad humana propia y ajena y que son incuestionables por el solo hecho de ser reveladas (Fuente III. Australopitecus).

Pienso que los que hemos sido numerarios tendemos a perdernos demasiado en las elucubraciones y en las palabras. Lo digo porque nos tragamos tanto todos los cuentos de la “formación” que se ve que cuesta desprenderse y abrir los ojos a la realidad y que con frecuencia la gente que nunca ha estado dentro entiende mejor ciertas cosas que los que sí estuvimos.

Una vez más insisto porque veo que algunos siguen interviniendo como si la vocación al opus fuera lo que nos dijeron que era. La vocación de numerario es sólo que ellos comprueban que por familia, “posición social”, inteligencia, salud, cierta presencia, “posición económica” y educación católica eres una persona que les puedes hacer el papel. Pero 1º las vocaciones en la vida no son como el opus las plantea, “si no haces esto le das la espalda a Dios”, y 2º no deberíamos de caer en la falacia de poner en el mismo nivel la vocación de cura y el hacerse numerario. Meterse en el seminario es una opción que alguien puede hacer, tras un proceso de discernimiento y una vez dentro no se le amenazará con el infierno si se sale.

Pero meterse en el opus no es meterse en el opus. Meterse en el opus es ser metido con engaño, aprovechando la inocencia del adolescente y, por desgracia, aprovechando también la ignorancia tan grande que aún hoy existe en España de lo que es verdaderamente esa secta (Fuente IV. Ana Azanza).

Y ese catalizador, o esa persona que lo ayuda a uno, fueron para mi opuslibros (80%) y una persona dentro de la Obra que me ayudo de verdad (20%). Si no hubiera tenido acceso a una información tan bien sustentada sobre la naturaleza sectaria de la Obra y a los testimonios aqui publicados no hubiera tenido el coraje para enfrentarme a la Institución y plantear sin muchas dudas mi salida de la Prelatura a los directores. Aun hoy en día me sorprendo de que solo me tomo seis meses llegar a escribir mi petición de dispensa desde que “conecte” con opuslibros, es todo lo que uno puede hacer con el miedo que le meten a uno (aunque llegue a pensar escaparme del centro cuando llegue a pensar que el tramite de la dispensa se demoraba demasiado, al final solo fueron dos meses). Por supuesto que mi proceso de desencantamiento con la Obra ya estaba muy avanzado, pero aun con todas las estupideces que uno ve dentro de la Obra es muy difícil salirse ya que muchas de las trampas sicológicas de la Institución son montadas cuando uno esta muy joven. Además, en mi caso, yo era muy vulnerable en mi adolescencia porque mi familia siempre ha sido algo disfuncional y eso le pesa a uno demasiado. (Fuente V. Australopitecus).

Una vez que se ha visto el engaño sufrido, la extorsión, el toreo, el grandísimo cuento que se traen con su santificación del trabajo personas que se quejan cuando se les hace barrer una vez por semana, y la trampa de una supuesta vocación, que repito una vez más NO EXISTE, ¿qué importa lo que digan, lo que piensen, lo que hagan? ¿qué se puede esperar de gente que vive en la mentira y alimenta esa mentira con cada gesto?

¿Qué afecto se puede esperar de gente que ha aplastado su conciencia y su corazón en beneficio de un sistema? ni para los que se van ni para los que se quedan.

Lamento lo que se ve tantas veces en esta web, tanto entre los que se han ido como entre los que se acercan a la secta, que nos conformemos con el simulacro de afecto. En el opus es lo que hay “simulacro”(Fuente VI. Ana Azanza).

El Opus Dei, en mi opinión, tiene un patológico interés por los medios de comunicación, es como un perro que solo entiende a golpe de periódicos… y que ahora quiera quitarse su apelativo de “secta’ ganándose la amistad de obispos y cardenales para tener su propia parroquia […] sinceramente no logro distinguir su “ventaja competitiva” frente a las otras parroquias de buenos rumbos “(Fuente VII. D.L.).

Prácticamente todo lo que se dice en opuslibros sobre el opus salió a relucir: el opus como secta, re-escribir la historia, cambiar páginas de crónica o noticias, maquillar los documentos internos, la venta de acciones de empresas, fomentar los gustos de los cardenales, la captación de menores, la instrumentalización de la amistad, la anulación de la mente, el pensamiento único y anticuado en filosofía y teología de la Universidad de Navarra, el opus y Juan Pablo II, la turbosantidad, el opus y Ratzinger, la pérdida de influencia en el Vaticano, etc., etc. (Fuente VIII. Marco Polo).

Entonces caigo en la cuenta de que mi historia de como logre salir del opus dei esta muy relacionada con la existencia de opuslibros y con artículos bastante bien sustentados de por qué la obra se comporta y funciona como una secta en la practica. […] Pero entonces esto me confirma una de las características sectarias de la obra, y digo sectarias no como grupo de presión política sino como organización que utiliza métodos de manipulación sicológica para atemorizar a sus posibles disidentes dentro de la institución. La característica es jugar a que la obra nunca ha sido bien entendida o comprendida por los “enemigos de la religión” y personas que tienen una visión “reduccioncita” de la persona humana y desprecian los bienes espirituales. Y la verdad es que desde su punto de vista tienen la razón si uno insiste en permanecer en sus puntos de vista, pero lo cierto es que si la obra como se ha demostrado en muchos escritos de esta web viola los mismos derechos que la Iglesia le reconoce a sus fieles, aparte de que en el pasado violo directamente leyes civiles respecto a los asuntos económicos de sus “empleadas” numerarias auxiliares y hoy en día simplemente viola derechos humanos procurando cumplir bien las leyes de seguridad social respecto a ellas.

Pero hay que ser muy ciego para no ver que en la obra algo anda podrido cuando se necesita tanta consigna y tanta repetición de lo mismo día a día y año tras año para mantener a la gente que no es feliz a raya. (Fuente IX. Australopitecus).

Hola Lidia:

Te presento mi opinión sobre el tema de la posible “vocación” de tu hijo:

A los catorce años nadie tiene vocación al Opus Dei ni a las hermanitas de los pobres. Se pueden tener ilusiones, ideales, mucha ingenuidad y desconocimiento de la realidad. a esto, muchas veces, le han llamado “vocación”. Hasta los 18 años cumplidos, la pluma quieta. Uno es menor de edad y no debe contraer ninguna obligación que hipoteque su futuro. Es preciso no cerrarse a un solo ambiente, a un grupo concreto, más claramente, a una secta.

Para los padres puede ser cómodo que su hijo se meta en este camino de las vocaciones, ya que gran parte de los problemas que la adolescencia lleva consigo desaparecen, ya que a la inseguridad propia de esta época, la Obra se encarga de llenarla de “seguridades”; pero esto tiene un precio: no se vive la adolescencia, la persona no va diseñando su personalidad y futuro con libertad, con errores y éxitos, sino que la Obra se encarga de darle sus pautas. Situación que lleva a muchos a desarrollar una personalidad artificial, llena de represiones y que necesita compensaciones, como el gusto por manipular a los demás. Fuera del Opus Dei hay riesgos, pueden salir las cosas bien o mal, pero dentro de la Obra, uno es un alien movido por los famosos “directores” . (Fuente X. Australopitecus).

Selección realizada por Iván.

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Nuevo Boletín Mensual

diciembre 30, 2006

Nombre del Boletín: «ExOpus: Los Otros Del Opus Dei».

Dirección del Grupo: www.domeus.es/groups/exopus

Descripción: Boletín mensual para difundir el índice de los libros y escritos importantes sobre el «Otro» Opus Dei (con una breve reseña) aparecidos en Internet durante el mes anterior (no sólo los de ExOpus).

Con una periodicidad variable se mandarán números extraordinarios con objeto de que al final quede reseñado todo lo existente sobre el tema (añadiéndose de esta manera al primer envío, poco a poco, lo publicado con anterioridad a él).

No se descarta en el futuro la ampliación a otro tipo de noticias y servicios.

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Ivan de ExOpus

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