Para Dejar el Opus Dei No Es Necesaria la Dispensa de su Prelado

junio 17, 2007

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Iván de ExOpus, 12 de agosto de 2005

El pasado día 20 de julio [2005] AC escribió una carta a Opus Libros, que a continuación extracto:

[…] Mi pregunta es: ¿qué vinculación jurídica tiene realmente un miembro con el Opus Dei, ya sea numerario, supernumerario, etc.? Es decir, si un numerario, de pronto, se marcha a vivir por su cuenta, sin dar más explicaciones y sin escribir ninguna carta y hace un nuevo testamento sin contárselo a nadie, o si le es denegada la dispensa, o sencillamente solicita la dispensa pero la respuesta se demora: ¿cuál es su situación jurídica? ¿Tiene algún tipo de responsabilidad civil hacia el Opus Dei? ¿Puede ser obligado a regresar? Formulándolo al revés: ¿qué responsabilidades y compromisos legales se adquiere con el Opus Dei al ser aceptado como miembro, prestar los juramentos, etc.? Pregunto por la situación jurídica y civil, y no por la situación religiosa, porque yo creo que Dios está por encima de toda “burocracia espiritual”.

Mi mujer fue agregada y nos conocimos poco después de que ella le hubiera escrito al Prelado la carta de dispensa y antes de recibir contestación suya. En previsión de que esa dispensa no llegara antes de la fecha de nuestra boda, le comentamos esa inquietud al sacerdote amigo (no del Opus Dei) que nos iba a casar, y su respuesta fue la siguiente:

Obtened de la parroquia en donde os bautizasteis vuestro respectivo certificado de bautismo. Ese es el único documento oficial de la Iglesia para cada fiel y en él figura la situación jurídica de cada católico con respecto ella. Si en ese certificado no aparece ningún impedimento por parte de la Iglesia para que os podáis casar, yo os caso al día siguiente, con la dispensa del Prelado del Opus Dei o sin ella; porque la Iglesia está por encima del Opus Dei y de su Prelado, y si en ese documento la Iglesia me dice que no tenéis carga alguna con respecto a ella que os impida contraer matrimonio (como puede ser estar ya casados, haber hecho votos públicos, ser sacerdote, etc.), el Prelado del Opus Dei no pinta nada en este asunto y podéis casaros cuando os dé la gana…

Sacamos esos certificados y, en efecto, en ninguno de los dos aparecía dato alguno de pertenencia (pasada o presente) al Opus Dei, por lo que no había ningún impedimento para contraer matrimonio; y nos habríamos casado sin la dispensa del Prelado del Opus Dei si no hubiera sido porque él se nos adelantó y antes de la boda le concedió a mi mujer la dichosa dispensa.

Pero, ¿eso por qué es así? ¿Por qué la Iglesia no pone impedimentos a un numerario/a o agregado/a (célibes del Opus Dei) para que puedan casarse?

Creo que la respuesta a esa pregunta la encontramos en el canon 294 del Código de Derecho Canónico:

Con el fin de promover una conveniente distribución de los presbíteros o de llevar a cabo peculiares obras pastorales o misionales en favor de varias regiones o diversos grupos sociales, la Sede Apostólica, oídas las Conferencias Episcopales interesadas, puede erigir prelaturas personales que consten de presbíteros y diáconos del clero secular.

Es decir, que los diáconos y presbíteros de la Prelatura Personal del Opus Dei son los únicos miembros de ella que reconoce la Iglesia como tales, y en el certificado de bautismo de ellos si que figurará que son miembros del Opus Dei.

Y al resto de las personas del Opus Dei (numerarios/as, agregados/as y supernumerarios/as) ¿qué estatus jurídico les concede la Iglesia en relación con la Prelatura?

Para responder a la pregunta anterior leamos lo que la propia Iglesia dice en el canon 296 de su Código de Derecho Canónico:

Mediante acuerdos establecidos con la prelatura, los laicos pueden dedicarse a las obras apostólicas de la prelatura personal; pero han de determinarse adecuadamente en los estatutos el modo de cooperación orgánica y los principales deberes y derechos anejos a ella.

Los estatutos, que nombra ese canon, son de categoría inferior al Código de Derecho Canónico por lo que no pueden contradecirle. Así pues:

1 –La Iglesia permite que los laicos puedan dedicarse al Opus Dei

2 –como simples cooperadores (cooperación)

3 –mediante contratos (acuerdos ) establecidos entre ambas partes.

Dicho de otra manera, aquello que el Fundador del Opus Dei decía de que la vocación a la Obra es la gracia más grande que Dios puede concederle a un mortal y que sólo se halla por encima de ella el don de la fe, es posible que la Iglesia le dé la razón, pero sólo aplicado a los clérigos (presbíteros y diáconos) de la Obra, pero no para el resto de los laicos de la Prelatura. Según la Iglesia los laicos del Opus Dei son simples cooperadores que no han recibido otra gracia de Dios fuera de la del bautismo, por el cual se hallan habilitados para cooperar con los clérigos en las obras apostólicas que ellos promuevan. Por ello, según el gusto de cada uno, se puede cooperar con los jesuitas, con los agustinos, con la parroquia… o con el Opus Dei, sin que la Iglesia encuentre diferencia alguna entre ninguno de esos tipos de cooperación..

Como un contrato de cooperación dura hasta que una de las partes decide romperlo, basta que el agregado/a, numerario/a o supernumerario/a, comunique a su director/a que rompe el acuerdo con el Opus Dei para que en ese mismo momento la relación contractual quede disuelta, sin que para ello sea precisa dispensa alguna por parte del Prelado.

Esto lo sabe muy bien el Opus Dei cuando es él quien rompe la relación: Te dice que te echa ¡y ya está!, empuja al sujeto hacia la calle obligándole a que se vaya con una mano atrás y otra alante, sin que para ello sea preciso esperar a que la persona echada le conceda al Prelado del Opus Dei la dispensa de su vínculo contractual con él.

Para la Iglesia no hay diferencia entre la señora jubilada que ayuda tres horas a la semana a los clérigos de su parroquia llevándoles la contabilidad, con el numerario director de un centro que ayuda con dedicación completa (veinticuatro horas al día durante todos los días de su vida, con celibato incluido) a los clérigos del Opus Dei (únicos miembros de derecho de esa prelatura), porque para la Iglesia tanto esa señora jubilada como el numerario son simples cooperadores de entidades clericales (diócesis y prelatura personal, respectivamente). Y por ser ambos simples cooperadores de sacerdotes es por lo que en el certificado de bautismo de ninguno de los dos aparece referencia alguna a su cooperación, pues para la Iglesia es algo jurídicamente tan insignificante que carece de entidad para ser reseñado en un documento oficial suyo. Y si esa señora jubilada un buen día le dice a su párroco: “A partir de mañana no vengo más a ayudarles porque tengo que atender a mis nietos”, desde entonces ya no vuelve más, sin que la Iglesia penalice a esa señora, y sin que haya necesidad de que el obispo de su diócesis tenga que concederle a esa buena mujer dispensa alguna de su contrato de cooperación; de la misma manera, el numerario director del centro puede decirle al sacerdote superior más cercano (director de su Delegación, si ese es el caso): “A partir mañana no vengo más a cooperar con vosotros porque no me da la gana hacerlo” y desde entonces no vuelve más, sin que la Iglesia le penalice, y sin que tampoco haya necesidad de que el Prelado del Opus Dei tenga que concederle a ese buen católico, antes numerario y director de un centro, dispensa alguna de su cooperación con la Prelatura.

Para la Iglesia esto es así, tal y como hemos visto arriba, y en cuestiones eclesiales la voz de la Iglesia es la única que importa, no la de cualquier otro, aunque sea el máximo dirigente del Opus Dei.

Y si el Opus Dei complica y retuerce este asunto hasta la saciedad (haciendo ver que es necesaria su dispensa para poder dejarlo, o que quien no ha hecho la fidelidad tan sólo puede marcharse el 19 de marzo siguiente) es simplemente porque uno de los tres puntos que determinan el plano de la supuesta santidad del Opus Dei es “la santa coacción” (punto 387 de Camino), y se inventan la artimaña de que es necesario que el Prelado del Opus Dei te conceda la dispensa de tus compromisos para así poder aplicar a sus anchas esa coacción contigo durante los tres meses, el año o más tiempo aún, que tarda el Prelado en concederte esa dispensa innecesaria; o durante el lapso de tiempo que media desde que alguien se quiera ir hasta el 19 de marzo siguiente, en el caso de no haber hecho la fidelidad todavía.

A partir del momento en el que cualquiera de las dos partes contratantes (individuo o Prelatura) rompen su acuerdo, cesan los derechos y obligaciones mutuos. Esto lleva a que desde el instante en el que un numerario/a, agregado/a, supernumerario/a, comunica de forma verbal o por escrito su deseo de dejar la Obra queda ipso facto liberado de sus compromisos con ella.

Digo que esa comunicación de ruptura con la Obra puede ser también verbal porque esa es la manera en la que el Opus Dei lo hace siempre: nunca le da a nadie documento escrito alguno de su dispensa (ni de nada); y si una de las partes de la relación contractual actúa así, con ello permite implícitamente que la otra obre de igual manera, porque ambas partes contratantes deben tener los mismos derechos y obligaciones, cuanto menos, en los aspectos administrativos de su relación.

Un director del Opus Dei podría responderme a lo anterior con algo parecido a lo siguiente:

Es necesario que la comunicación de ruptura por parte del interesado con el Opus Dei se haga por escrito para evitar situaciones de confusión. Imaginemos que alguien dice que se va de la Obra y al cabo de un año vuelve contando que ha olvidado que en su momento rompió verbalmente con la Prelatura y que por ello sigue aún en ella. ¿Cómo resolver esa situación si no ha quedado un documento escrito de esa persona en el cual ella pide, de su puño y letra, que quiere dejar el Opus Dei? Si la decisión de abandonar el Opus Dei fuera verbal la gente estaría continuamente yéndose y después volviendo, a su antojo. Por eso ha de hacerse siempre por escrito.

Contesto:

1 –Desde el momento en el que el Opus Dei responde sólo verbalmente, y no por escrito, está autorizando también a que la otra parte actúe de la misma manera. Si quiere que no exista ese estado de confusión del que habla, lo que el Opus Dei tiene que hacer es responder también por escrito, mientras no lo haga así está facultando a la otra parte a poder romper del mismo modo: de forma verbal.

2 –Por otra parte, si según la Iglesia los laicos son tan sólo cooperadores del Opus Dei, ¿qué importancia tiene que dejen de cooperar durante un año y que entonces vuelvan a hacerlo de nuevo?, ¿por qué no admitirlos entonces?, ¿no tendría el Opus Dei que estar encantado de recibir de nuevo su ayuda?, ¿no supondrá una soberbia institucional el rechazar su contribución?

Si el Opus Dei niega al que deja de cooperar con ella como numerario/a, agregado/a o supernumerario/a que vuelva otra vez a ayudarle como tal, ese es un problema del Opus Dei del que posiblemente tendrá que rendir cuentas a Dios por el daño que esa actuación pueda significar para las almas que se beneficiarían de esa cooperación; pero eso no supone que quien deja de cooperar con el Opus Dei, como numerario/a, agregado/a o supernumerario/a, tenga que romper su contrato de forma escrita tan sólo para adaptarse a ese capricho institucional de la Prelatura.

Pienso que con todo lo anterior he dado una contestación global a las preguntas de AC que figuran al principio de este escrito, pero quiero finalizar respondiendo de manera concreta a una de ellas:

¿[Qué pasa] si un numerario, de pronto, se marcha a vivir por su cuenta, sin dar más explicaciones y sin escribir ninguna carta?

Contesto con un silogismo:

1 –Para la Iglesia es anecdótico, y por tanto carente de pena alguna, que un cooperador laico abandone a los clérigos a quienes antes ayudaba, aunque se marche sin darles explicaciones.

2 –Como el Opus Dei está compuesto sólo por clérigos (canon 294) y un numerario/a, agregado/a o supernumerario/a del Opus Dei es tan sólo un cooperador laico que ayuda a los clérigos de esa Prelatura, entonces:

3 –Para la Iglesia es anecdótico, y por tanto carente de pena alguna, que un numerario/a, agregado/a o supernumerario/a laico abandone a los clérigos del Opus Dei a quienes antes ayudaba, aunque se marche sin darles explicaciones.

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Nuevo Boletín Mensual

diciembre 30, 2006

Nombre del Boletín: «ExOpus: Los Otros Del Opus Dei».

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Descripción: Boletín mensual para difundir el índice de los libros y escritos importantes sobre el «Otro» Opus Dei (con una breve reseña) aparecidos en Internet durante el mes anterior (no sólo los de ExOpus).

Con una periodicidad variable se mandarán números extraordinarios con objeto de que al final quede reseñado todo lo existente sobre el tema (añadiéndose de esta manera al primer envío, poco a poco, lo publicado con anterioridad a él).

No se descarta en el futuro la ampliación a otro tipo de noticias y servicios.

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Ivan de ExOpus

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Rocambolescos Galimatias Incomprensibles Del Opus Dei

diciembre 20, 2006

Ivan de ExOpus

El texto que sigue es el modelo oficial que se emplea en el Opus Dei para que un laico se haga cooperador orgánico suyo (Numerario, Agregado o Supernumerario):

El interesado declarará:

Yo, ……….., en pleno uso de mi libertad, declaro que tengo el firme propósito de dedicarme con todas mis fuerzas a la búsqueda de la santidad y a ejercer el apostolado, según el espíritu y la praxis del Opus Dei; y me obligo, desde este momento hasta el próximo día 19 de marzo (“me obligo para toda mi vida”, si se trata de la Fidelidad):

1º — a permanecer bajo la jurisdicción del Prelado y de las demás autoridades competentes de la Prelatura, para dedicarme fielmente a todo aquello que se refiera al fin peculiar de la Prelatura;

2º — a cumplir todos los deberes que lleva consigo la condición de Numerario (o Agregado o Supernumerario) del Opus Dei, y a observar las normas por las que se rige la Prelatura, así como las prescripciones legítimas del Prelado y de las demás autoridades competentes de la Prelatura, en lo que se refiere a su régimen, espíritu y apostolado”.

La Prelatura, representada por aquél que designe el Vicario Regional —si no dice otra cosa, el Director del Centro correspondiente o, en su ausencia, la persona que le sustituya— declarará:

Yo, ………….., en representación del Prelado, declaro que desde el momento de tu incorporación a la Prelatura y mientras esta incorporación siga en vigor, el Opus Dei se obliga:

1º —a proporcionarte una asidua formación doctrinal —religiosa, espiritual, ascética y apostólica, así como la peculiar atención pastoral por parte de los sacerdotes de la Prelatura;

2º —a cumplir las demás obligaciones que, respecto a sus fieles, se determinan en las normas por las que se rige la Prelatura.

Tomado del Anexo 2 del Vademécum del Gobierno Local

—oOo—

Sí lo de arriba es un típico contrato (porque mediante un pacto ambas partes se obligan a unas contraprestaciones) redactado por el Opus Dei, que alguien me explique por qué el mismo Opus Dei en otra declaración oficial suya nos cuenta:

Entonces, el vínculo de los fieles con la Prelatura ¿es de naturaleza contractual?

El vínculo de los fieles con la Prelatura no es de naturaleza contractual, sino el propio de la pertenencia a una circunscripción eclesiástica. De naturaleza contractual es la declaración que causa ese vínculo (Punto 11 del Catecismo de la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei, Roma, 2003. Séptima y última edición).

Lo que ya es para un genio desarticulador de galimatías incomprensibles es la frase: «De naturaleza contractual es la declaración que causa ese vínculo».

Y, continuando con ese rocambolesco razonamiento, ¿por qué no nos acaba de atontar con que es de naturaleza contractual la declaración que declara entre los declarantes la declaración que causa ese vínculo»?

Pero es que, además, cuando un laico se hace del Opus Dei no cambia de circunscripción eclesiástica (ver El Opus Dei Según La Iglesia), como es lógico en alguien que sólo coopera con sacedotes.

Desde luego, a que absurdos le lleva al Opus Dei intentar hacernos creer que sus laicos son parte esencial de él, evadiendo así que nos percatemos de lo que en realidad son: unos simples cooperadores suyos.

Todo esto lo hacen porque si nos engañan con esa supuesta grandeza de la vocación a la Obra luego nos pueden extorsionar espiritualmente con que si dejamos el Opus Dei perdemos a Dios con él, por lo que seremos unos desgraciados en esta vida y en la eterna.

Al sentirse acorralado, como última salida, el Opus Dei responde con orgullo que sus cooperadores no son unos cooperadores llanos, sino cooperadores orgánicos.

Mas parafraseando el refrán hay que recordarle al Opus Dei que aunque sus cooperadores se vistan de orgánicos, cooperadores se quedan.

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Opus Dei: Una Multinacional Del Vaticano

diciembre 10, 2006

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Ivan de ExOpus

Publicado también en «OpusLibros»

Hemos visto en otro lugar como el Opus Dei no es más que un grupo de clérigos gobernados por un obispo (su Prelado), que carecen de un territorio concreto asignado porque cumplen su labores pastorales o misionales en diversas regiones. Y que los laicos que le ayudan desde dentro (numerarios, agregados y supernumerarios) no son del Opus Dei, sino tan sólo unos «contratados» suyos. En ese contrato el Opus Dei se compromete a darles su forma de vida y espiritualidad, y a cambio los laicos le compensan entregándole todo cuanto son y tienen (numerarios y agregados) o parte de ello (supernumerarios) para que de esa manera el Opus Dei pueda lograr sus fines orgánicos (de ahí viene lo de cooperación orgánica).

En la «vocación» al Opus Dei de un laico, los directores sólo comprueban que posee aptitudes para ser cooperador suyo. En realidad no les importa sí hay o no una llamada divina en los interesados, sino encontrar las condiciones idóneas para que sean su medio de manutención, mano de obra y cantera de sacerdotes; de igual manera a como lo hace cualquier empresario para sacar adelante su negocio.

Comparemos el Opus con una multinacional comercial (IBM, Coca Cola, Microsoft, etc.).

1. El Opus Dei es de los sacerdotes. La comercial de los accionistas.

2. El Opus Dei contrata a los laicos como cooperadores orgánicos para obtener sus fines. La comercial a sus empleados. Ambas tienen a sus cooperadores orgánicos por medio de una relación contractual (los laicos para el Opus Dei y los empleados para las multinacionales).

3. En el Opus Dei mandan los sacerdotes (dueños) ayudados por algunos laicos (contratados). En la comercial son los accionistas (dueños) ayudados por algunos empleados (contratados).

4. El Opus Dei necesita para subsistir tanto a los sacerdotes como a los laicos. La comercial a los dueños y a los empleados. (Los dos estamentos son imprescindibles para ambas. Es una de las connotaciones de la cooperación orgánica.)

5. El Opus Dei selecciona y contrata entre los laicos que se le acercan a aquellos idóneos para cooperar orgánicamente con ella. En la comercial se hace entre los candidatos al empleo.

6. En el Opus Dei como en la empresa comercial, tanto los dueños (respectivamente sacerdotes y accionistas) como sus cooperadores orgánicos (laicos y empleados) tienen los mismos fines corporativos, y para lograrlos usan idénticos medios.

7. Para obtener sus fines respectivos, tanto el Opus Dei como la multinacional comercial, trabajan en diversos territorios (en muchos países).

8. Tanto el Opus Dei como cualquier otra multinacional dependen de la autoridad del país en donde han sido constituidas (respectivamente del Papa y de la autoridad civil).

9. La única diferencia entre ambas es accidental. Consiste en que los dueños del Opus Dei (sacerdotes) sólo pueden provenir de entre sus empleados (laicos), mientras que en las demás multinacionales puede serlo cualquiera que compre acciones.

Concluimos que, por su estructura y división en dos estamentos con cooperación orgánica entre ellos, el Opus Dei es considerado por las leyes de la Iglesia como una empresa suya. El Opus Dei puede contemplarse como una multinacional del Vaticano.

Así visto, les aconsejo a los directores de la Obra que obtengan las «vocaciones» que les cuesta tanto conseguir a través de anuncios insertados en los diarios, tal y como hacen IBM, Coca Cola, Microsoft, etc.; semejantes al que sigue:

La multinacional del Vaticano «Opus Dei» busca personas con 14 años y medio o más para cubrir 500 plazas en España. Se exige sean de buena familia, a ser posible adinerada; de padres no divorciados; con virtudes humanas, que se confiesen, recen y vayan a misa con frecuencia; dóciles a lo que les manden; que carezcan de espíritu crítico. Absténganse quienes no puedan vivir una sinceridad salvaje y una castidad neurótica. Los interesados enviar un informe de los valores personales y familiares con una carta dirigida al Prelado (llamándole Padre) en la que en su cuerpo ponga: «deseo pertenecer al Opus Dei como miembro…», dejar a continuación el suficiente espacio en blanco para que nosotros podamos poner Numerario, Agregado o Supernumerario, según sea el aspecto físico, nivel económico, social y cultural del candidato. Las condiciones contractuales son que el Opus Dei aporta a los empleados todas las exigencias que desee, y ellos tan sólo la obligación de cumplirlas. Los que sean aceptados tienen que incorporarse inmediatamente al Opus Dei, y ya no pueden salirse voluntariamente de él so pena de ser unos desgraciados el resto de su vida, y de condenarse eternamente en el Infierno.

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La Inhumana Violencia Proselitista Del Opus Dei

diciembre 8, 2006

Ivan de ExOpus

Cuando un ciudadano realiza un contrato con persona física o jurídica, del tipo que sea, ambas partes leen aquello a lo que se comprometen hasta que quedan claros todos los términos de su compromiso y después, si están de acuerdo, firman quedándose cada parte con una copia de lo pactado. ¡Ah!, se me olvidaba, ningún menor de edad puede realizar contratos. A mí, ni a nadie que conozco a quien se le pidió hacerse de la Obra (y he estado dentro casi 35 años como agregado) se nos dio un documento que contuviera aquello a lo que nos íbamos a comprometer.

A mis 15 años, nada más acercarme a la Obra ellos me cerraron la posibilidad de poder oír otras campanadas distintas a las que tañía el Opus Dei (me hicieron cambiar el confesor que tenía en la parroquia por el del centro, me dijeron que como la vocación era una gracia tan importante y nueva nadie la entendía nada más que ellos, por lo que no les consultara sobre mi vocación a mis padres ni a persona ajena a la Obra) y todo eso adobado con que el Fundador del Opus Dei (del que ellos decían con la boca abierta que era posiblemente el mayor santo de la historia) afirmaba que no daba un duro por el alma de aquel que tuviera vocación y dejara la Obra, que quien dejaba la Obra además de perder la felicidad temporal casi seguro que también perdía la eterna, que prefería que le dijeran de un hijo suyo que se había muerto antes de que había dejado el Opus Dei, etc., lo que aterrorizaba mi alma, recordemos que era el alma de un niño de 15 años; luego me acosaron a todas horas para que diera el paso definitivo y me hiciera de la Obra (desde el director al cura pasando por el amigo numerario que me había llevado al centro); que saltara al vacío (decían), que después vería claro. Y agotado escribí la carta de admisión. Y todo eso lo hicieron con un niño de 15 años.

Tiempo después me encontré en una convivencia con el numerario que me había llevado al centro, a quién me he referido antes, y riéndose me recordó algo que le conté cuando él me proponía pitar (pedir la admisión a la Obra) y que yo había olvidado. La cito porque creo que demuestra muy bien como era mi estado de ánimo en aquellos momentos; me dijo: «Antes de pitar me contabas que te sentías como una bola de billar que está tan tranquila en la mesa de juego y de pronto viene otra bola, choca con ella, y la obliga a dar tres rebotes, luego, cuando parece que va a pararse, llega una segunda bola y la golpea desde otro lado repitiendo el proceso… y así, una y otra vez, sin dejarla en paz, con choques sucesivos es llevada de un lado para otro hasta que la consiguen meter en el agujero». (Tomado de «Julissa ha removido mis recuerdos». Iván.)

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El Fin Secreto Del Opus Dei (Libro)

diciembre 7, 2006

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Portada: «Saturno devorando a sus hijos», Francisco de Goya. Museo del Prado.

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El Fin Secreto Del Opus Dei

Ivan de ExOpus, Primera edición 6-12-2006

Reedición actual 18-7-2007

Índice

Capítulo 1. –Introducción.

Capítulo 2. –La razón de ser teórica que el Opus Dei da de sí mismo.

Capítulo 3. – En la práctica el Opus Dei incumple su razón de ser teórica.

3.1. –El Opus Dei no sirve a las almas.

3.2. –El Opus Dei no sirve ni a la Iglesia ni al Romano Pontífice.

3.3. –Si el Opus Dei no ama a las personas no puede amar a Dios, ni iluminar los caminos de la tierra con la luminaria de la Fe y del amor.

3.4. –Al no servir ni a Dios ni a las almas, todo lo que hay de bueno en el Opus Dei, en vez de beneficiarle, le hace más dañino todavía.

Capítulo 4. –El Opus Dei no cumple su fin fundacional de buscar la santidad de sus miembros, sino la obediencia ciega a sus directores.

Capítulo 5. –El Opus Dei no ha cumplido su fin fundacional de mejorar el estatus del laico dentro de la Iglesia.

Capítulo 6. –Si el Opus Dei no cumple con ninguno de sus fines teóricos, entonces: ¿Para qué se creó el Opus Dei?

6.1. –Estudio de los beneficios que los integrantes del Opus Dei obtienen de él.

6.2. –Estudio de los beneficios que su Fundador ha obtenido del Opus Dei.

Capítulo 7. –La verdadera razón por la que fue creado el Opus Dei.

Capítulo 8. –El futuro del Opus Dei.

——oOo——

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