Los Colegios Del Opus Dei

abril 16, 2009

colegio

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Iván de ExOpus

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No Contra Los Creyentes, Si Contra El Opus Dei

febrero 3, 2009
Catedral de Almeria

Catedral de Almería

Francisco

Navegando en Internet, con eso de los premios Goya, he dado con este blog. Hacía mucho que no leía algo sobre el Opus Dei y, leyendo estas páginas, he recordado muchas cosas.

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Me Voy del Colegio Mayor Peñafiel y del Opus Dei

mayo 18, 2007

JF.

Actualmente vivo en el Colegio Mayor Peñafiel de Valladolid, no soy del Opus Dei. Fui uno de los primeros estudiantes en ir a vivir allí después de que tuvieran que cerrarlo (2005) como centro de formación de ‘numerarios’.

He leído el artículo La verdad del Colegio Mayor Peñafielen OPUSLIBROS.ORG y quiero decir públicamente que me voy a buscar otro sitio para vivir en Valladolid el curso que viene. Yo había conocido el Opus Dei hace ya tiempo a través de un amigo de mis padres aunque nunca he mantenido contacto estrecho con esta institución hasta que entré en el Colegio Mayor Peñafiel. Precisamente fue mi padre quien hace unos meses me recomendó leer esa web y tener ‘mucho cuidado’.

La primera impresión que uno tiene cuando entra en este sitio es la de haberse metido en un convento inhóspito y frío, pero como la comida es buena y los baños están limpios, todo parece ir bien. Buena sala de estudio, buena piscina, buena cancha de fútbol. Buen ‘ambiente’. El equipamiento material está muy bien, pero el ‘equipamiento humano’ es trágico.

Yo me considero una persona normal y creo que tengo un poco de sentido común, y, tras dos años en este lugar, he llegado a la certeza de que la gente del Opus Dei está loca de remate o enferma, y que son peligrosos, raros, cerrados, retraídos, acomplejados, tristes. Que no piensan, que no son personas, sino autómatas, parecen zombis, clones, robots, marionetas, loros que repiten las mismas cosas y hablan de la misma manera, se mueven igual y visten del mismo modo. No se como explicarlo, son como unas flores de plástico que agradan al principio y luego decepcionan porque son fachada hueca, apariencia, artificio. No tienen nada ‘suyo’, pero no me refiero a que no dispongan de sus cosas y de su tiempo, sino que no tienen personalidad ni carácter, ni sienten, ni padecen, es como si les faltase la chispa de la vida.

Y, con bastante poco sándalo, entusiasmo y gracia, pretenden convencerte de que seas uno de ellos, de lo bonito que es ser como son ellos, de la alegría y el optimismo de su ‘entrega’. Yo no quiero ser como vosotros, no quiero que me roben el alma para meterla en un archivo. No quiero ser una triste caricatura de mi mismo, no quiero ser un robot insensible que repite retahílas aprendidas de memoria pero no sentidas ni vividas, no quiero que me enseñen a ‘desaprender’ de querer a los demás, aunque tengan defectos y discurran de un modo diferente a mi.

Pero, ¿cómo van a ser estos ‘numerarios’ si los han estado moldeando, lavando el cerebro, adoctrinando y programando desde niños? Si a uno le hacen ‘numerario’ con 14 años y sólo conoce el inquieto y suspicaz mundo del Opus Dei acaba siendo así: de hielo y con algún tornillo de menos.

Leyendo EXOPUS y OPUSLIBROS.ORG he constatado mis sospechas sobre lo desalmado que es el Opus Dei, aunque nunca me imaginé que esta institución llegara tan lejos en su fanatismo y fuese tan calculadora con todo, para una persona que no ha estado dentro del Opus Dei es poco menos que increíble imaginar semejante ‘trastienda’ y tanta hipocresía. El escrito La verdad del Colegio Mayor Peñafielme ha tocado muy de cerca, porque conozco a muchas de las personas que se citan en el. Veo que estas personas, en realidad, sufren mucho y no me extraña. Ahora puedo explicarme cosas que no lograba entender. Muestra al Colegio Mayor Peñafiel, y a todo el Opus Dei que está detrás, como una gran mentira que hace daño a las personas y que las utiliza, porque no importa la persona, el individuo debe ser ‘digerido’ por un organismo voraz: LA OBRA. Yo, hasta donde he visto, doy fe de que las cosas funcionan así, aunque sea difícil de creer que se sostenga, no por mucho más tiempo, una cadena tan larga y elaborada de mentiras. ¿Voy a seguir ni un mes más en un antro como este? ¡NO!, PREFIERO TENER QUE DORMIR EN LA CALLE.

No hay claridad, todo son susurros y consultas, y broncas destempladas por tonterías, segundas intenciones y laberintos. No hay amistad, sin amigos una persona está como muerta. ¿Por qué los del Opus Dei no pueden tener amigos de verdad?, ¿es que a LA OBRA le interesa tener ‘cadáveres’ que se pudran en sus casas y centros? Yo quiero tratar con personas de carne y hueso, como soy yo, y por eso me entiendo con ellas. No quiero a un mal actor que se pase el día fingiendo, con una sonrisa falsa grapada a la cara, con ademanes prepotentes, con reacciones desproporcionadas y desequilibradas, que igual te echa una bronca por llevar una camiseta cuando hay una temperatura de 30 grados en Valladolid y, a la semana siguiente, se pone a chillar y a hacer pucheros en la sala de estudio porque alguien le ha descolocado los apuntes.

No quiero, aun indirectamente, prestar mi apoyo a una institución que es perversa, por eso me iré, con mucho gusto, del Colegio Mayor Peñafiel y para mi el Opus Dei será una experiencia felizmente pasada, que me haga tener presente lo malo que es ocuparse fanáticamente en un objetivo pasando por encima y aplastando a las personas. No quiero vuestras charlas ni vuestras lecciones porque me habéis demostrado que conducen a la despersonalización y a un estado de letargo y apatía anímica que espero no volver a ver nunca. No quiero que me adoctrinéis con teorías extrañas que no son para seres humanos sino para individuos grises e infelices que se pasean entre sus contemporáneos despreciando todo lo que no es lo suyo y criticando todo lo que no se ajuste a sus prejuicios programados en laboratorio. No quiero convertirme en algo que da pena, en una piltrafa, en una ruina.

¿Qué puede tener el Opus Dei que haga tanto daño a los que se arriman a el?, sí que es verdad que todo esto suena a ‘secta dañina’. Yo soy católico y no veo nada católico en el comportamiento del Opus Dei que conozco a través de Colegio Mayor Peñafiel. Me revienta tanta mentira y tanta tontería para mantener un mundo, el de LA OBRA, que desaparece.

Me voy de vuestra ‘obra corporativa’ de captación y no me iré solo, porque los que allí vivimos vemos las mismas cosas (las ve cualquiera) y, en esto, tenemos muy claro lo que pensamos. Seguid con vuestra enferma visión del mundo, con vuestra negativa concepción de la vida y vuestra anulación de la persona hasta que no podáis más y me encontréis para ayudaros en lo que pueda.

GRACIAS ‘ALDEBARÁN’

Un sincero abrazo.

JF.

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A Los Padres Cuyos Hijos/Hijas Están En Colegios Del Opus Dei (o Puedan Estarlo)

abril 10, 2007

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¡Hola Iván! Me encanta vuestra página. Yo he vivido en una familia del Opus y he estado hasta los 16 años en un colegio del Opus. Me gustaría saber cómo publicar mi experiencia. Para que aquellos padres que deslumbrados por los medios que exhiben los del Opus eviten a sus hijos/hijas caer en sus manos y que así puedan ahorrarles pasar por la travesía en el desierto que yo tuve que pasar.

Gracias y un saludo.

J.D. (10-4-2007)

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A LOS PADRES CUYOS HIJOS/HIJAS ESTÁN EN COLEGIOS DEL OPUS DEI (O PUEDAN ESTARLO)

Queridos papás me metisteis en un colegio de la Obra toda mi infancia y parte de la adolescencia. Han pasado 25 años desde que salí de él. Ahora que yo también soy padre comprendo que siempre se quiere lo mejor para los hijos. Os diré queridos papás que no os guardo rencor sino comprensión y tolerancia. Pero quiero que sepas papá el daño tan grande que hicieron en mi mente. Afortunadamente no hay ni rastro del Opus ni en mi espíritu, ni en mi mente, ni en mi cuerpo. Mi liberación ha sido total y plena desde hace muchos años. Pero el sufrimiento y el mal rollo que tuve que pasar no se lo deseo a nadie.

Cuando afortunadamente salí de ese colegio para ir a un instituto mixto, estaba como en otra galaxia. No entendía nada del mundo normal. Se rompió en mil pedazos el mundo que me enseñaron en el colegio del Opus y la educación recibida. Ahí estaba yo con 16 años que veía a las mujeres como fuente de pecado o como fuente de santidad como la “Virgen María”. Ahí estaba yo pensando que todos los que sacaban buenas notas eran de la Obra porque santificaban su trabajo y que los que sacaban malas notas eran otra cosa. Ahí estaba yo pensado que un hombre se bebe un güisqui, fuma tabaco, es simpático, es deportista, es casto, va a misa, reza el rosario y es la leche porque está en gracia de Dios. Ahí estaba yo pensando que el mundo se creo según ordena y manda el Génesis y que Darwin no existía. Ahí estaba yo con los conceptos imbuidos sobre el matrimonio, el divorcio, el aborto, la eutanasia, la pena de muerte, el sexo, la religión, la droga, la culpabilidad, la superpoblación en el planeta Tierra, la idea de ser un elegido por Dios, etc. Mi mente entera era un prejuicio total, era como un frontón, y mi corazón enmarañado en la retórica bien aprendida de los complejos de culpabilidad. Pero a pesar de eso decidí romper los cimientos que otros habían puesto por mí. Y como explicarte querido papá que me encontraba siendo un adolescente de 16 años y con los cimientos derribados. Me hallé absolutamente solo, perdido, sin identidad, intentando hacer mi nueva estructura sin saber ni arquitectura ni albañilería, fueron años de caminar por el desierto. Pero fue gracias al amor y la comprensión de una chica compañera de instituto, que estuvo conmigo cerca de tres años, lo que me ayudó a reconstruirme a pesar de que cada vez que tenía relaciones sexuales con ella me sentía sucio, pecaminoso y obsceno. Ella comprendió lo incomprensible. ¿Cómo puede uno sentirse sucio cuando amas a una persona? Pues de una forma muy clara y sencilla: si desde pequeño en el colegio tu preceptor todas las semanas, que es quien supuestamente vela por tu rendimiento académico, y en vez de eso su mayor preocupación es saber como andas de pureza, si te masturbas, solo o acompañado, cuántas veces. Si el cura que te confiesa todas las semanas está con la misma cantinela. Pues pasa lo que pasa: Te programan la mente.

Queridos papás ya sé que el colegio de la Obra es muy bueno: tiene unas magníficas instalaciones, unos magníficos profesionales de la enseñanza, un nivel altísimo en el deporte, unas estupendas actividades extraescolares, una gran disciplina y un aprobado sensacional en selectividad. Quiero que sepas papá que todo eso lo pagas en el recibo que el colegio te pasa todos los meses a tu cuenta bancaria. ¿Pero de qué vale todo eso si te roban lo más importante: SER TU MISMO y SER PERSONA? ¿De qué vale todo eso si hacen de tu hijo un extraño y se lo llevan a su guarida? ¿De qué vale todo eso si yo sólo he sido un medio utilizado para que ellos crezcan?

Por favor Papá antes de elegir que no te deslumbren y busca la verdad.

J.D.

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