La Amnesia Histórica Del Opus Dei

julio 19, 2007

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Iván de ExOpus

El pasado 18 de julio se cumplieron 71 años del comienzo de la terrible Guerra Civil Española que ha marcado intensamente el último periodo de la historia de nuestro país. Con tal motivo el canal de televisión Telemadrid realizó ayer una encuesta en la Puerta del Sol con la pregunta: «¿Qué significado tiene para usted el 18 de julio.

Una gran mayoría, sobre todo jóvenes y emigrantes, no tenían ni idea; del resto los hubo que lo asociaban a «una paga extraordinaria que se implantó en la época de Franco» o a «un día que antes era fiesta»… y tan sólo una pequeña fracción de los encuestados (de edad avanzada) respondieron acertadamente.

En muy pocos años, cuando fallezca esa minoría, cuando los jóvenes de ahora sean desplazados por nuevas generaciones, cuando el número de emigrantes aumente…, NADIE asociará esa fecha con algo tan importante como fue el enfrentamiento fratricida de los españoles durante nada menos que un trienio.

La verdad y los hechos históricos se mantienen frescos en la medida que se los recuerda y se olvida definitivamente lo que no es repetido por los medios de comunicación, tal y como demuestra la encuesta antes tratada.

El Fundador del Opus Dei y sus sucesores conocen muy bien esta ley y aplican normas que la hagan posible. Por ejemplo, la deformación de su propia historia a su favor lleva a que con el paso del tiempo los que ya no fueron protagonistas de ella acepten su falsedad (El Opus Dei Cambia Su Historia, Los Hijos Desobedientes Del Opus Dei y La Novela Histórica «Opus Dei»). Para facilitar este olvido histórico aíslan a los de dentro de los que se van suprimiendo cualquier memoria de éstos últimos (desaparecen sus fotos de las publicaciones internas, no son recordados en sus escritos ni en las tertulias, sus nombres son borrados de los listines telefónicos, el día que se van no les dejan despedirse de los demás del centro, etc.). Cuando te marchas te indican la conveniencia de no relacionarte con los que se han ido con lo que pretenden evitar la unión de los ex. Aplican normas a seguir con los que se fueron que llegan a ser crueles (Los Malditos Según El Opus Dei), etc.

Todo lo anterior es eficaz mientras la difusión de la información sólo es posible por los medios tradicionales (papel impreso y radio-tele difusión) gobernados por empresas que al tener fines económicos pueden ser silenciadas fácilmente con dinero u otro tipo de extorsión; pero ahora la Red permite la democratización de la información que lleva a que cualquiera pueda difundir la verdad facilmente, en tiempo real y a cualquier parte del mundo (Y Entonces Llegó Internet).

Si, como hemos visto, la verdad y los hechos históricos se mantienen frescos en la medida que se los recuerda y que se olvida definitivamente lo que no es repetido por los medios de comunicación, entonces la misión de quienes conocemos las falsedades que sustentan al Opus Dei y el bien social que supone denunciarlas es la de repetir esas realidades incansablemente y de todas las maneras posibles.

Y ésta es una de las razones que mantienen activo este Blog.

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Exposiciones Que Pueden Ayudar Al Opus Dei

enero 30, 2007

Ivan de ExOpus

Si lee este Blog y considera que hay algo equivocado, o desea aportar alguna idea, he aquí algunos consejos de Alien sobre cómo hacer una buena exposición:

1. No lance ataques personales.

2. No intente confundir al lector empleando el argumento ad hominem (afirmar que el razonamiento de alguien es erróneo sólo por algo acerca de la persona, no por problemas en el argumento en sí).

3. Huya de las generalidades. Delimite con la mayor precisión posible lo que considere equivocado y las ideas que usted quiere aportar.

4. Plantee los argumentos y las conclusiones de manera racional y escalonada.

5. Cuide las reglas gramaticales y ortográficas.

6. Los ejemplos, las metáforas y comparaciones, sirven para aclarar algo demostrado, no para sustituir la demostración.

7. Mantenga siempre un tono respetuoso.

8. Revise el texto que ha escrito el número de veces necesario hasta que se sienta satisfecho con él porque dice con claridad y exactitud lo que usted quiere transmitir (Tomado de Consejos Para Realizar Una Buena Exposición. Alien).

Cualquier otra manera de actuar es un ataque frontal a la inteligencia, lo que perjudica aún más al Opus Dei, si quien así escribe intenta defenderle, ya que puede fortalecer en los lectores la idea de incultura, irracionalidad y fanatismo de los de la Obra. Y eso es muy improcedente para alguien de la Prelatura, pues según palabras de su Fundador: «Los del Opus Dei somos la aristocracia de la inteligencia».

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Un Partidario Del Opus Dei Perjudica Al Opus Dei

enero 24, 2007

Ivan de ExOpus

Algunos internautas se encuentran con este Blog y hacen referencias a él. Como por ejemplo Sapir, quien el 21 de diciembre pasado habló de nosotros en Forum Mondosonoro (Pagina de ex-miembros [con perdón] del Opus…).

Lo mismo hizo el 8 de enero Miguel González (que entonces escribía como Miguel Strogoff) en su Blog Rebelde Con Causa.

Con estos antecedentes, pasemos a leer de forma correlativa lo ocurrido en este último Blog, y que cada uno saque las interpretaciones oportunas.

1) Los Ex Del Opus Dei Tienen Nuevo Foro. (08/01/2007, 20:06)

Nuevo Foro: «ExOpus: Los Otros Del Opus Dei»

Miguel Strogoff.

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2) Comentarios A La Entrada Anterior: Anonimato Y Mentira Van De La Mano. (08/01/2007, 21:01)

Cuando se miente, se oculta la identidad para evitar ser enjuiciado y sentenciado por calumnias e injurias.

Si no das la cara, mientes.

Alberto Asensi (Algemesí).

—oOo—

3) Sobre La Mentira Y Los Mentirosos (12/01/2007, 00:19)

Comentario que hace Alberto Asensi (Algemesí) a la entrada anterior (Nuevo Foro: «ExOpus: Los Otros Del Opus Dei»):

Cuando se miente, se oculta la identidad para evitar ser enjuiciado y sentenciado por calumnias e injurias.

Si no das la cara, mientes.

************

Respondo:

Sólo mienten los que dicen mentiras, con independencia de que lo hagan con su nombre o con seudónimo.

¿Dígame que mentira hay en lo que escribo: Nuevo Foro: «ExOpus: Los Otros Del Opus Dei»?

Sí ese foro existe, ¿por qué me llama mentiroso?

¿No se da cuenta de que al afirmar que es mentiroso alguien que dice la verdad, se lo está llamando usted a sí mismo?

Le voy a decir por qué algunos escriben con seudónimo:

Porque desean ayudar a los demás contando verdades como puños, y a la vez quieren protegerse de la malicia y violencia de fanáticos, intransigentes, desvergonzados, sugestionadores, sectarios, gentes que se creen en posesión de la verdad absoluta, coaccionadores, totalitarios, lavadores de cerebro, fundamentalistas, malvados, acosadores, enemigos de la libertad, comedores de coco, integristas, individuos incapaces de responder a las acusaciones por lo que atacan a las personas que les ponen al descubierto…

Y dentro de los de ese grupo, los peores de todos son aquellos que actúan así porque se creen que lo hacen para hacer un favor a Dios, pues «Aquellos que anuncian que luchan en favor de Dios son siempre los hombres menos pacíficos de la Tierra. Como creen percibir mensajes celestiales, tienen sordos los oídos para toda palabra de humanidad (Stefan Zweig [1881-1942] Escritor austriaco).»

P. D.

Aquí tiene mi nombre: Miguel González (Alias que hasta ahora empleaba: Miguel Strogoff).

Por cierto, ¿quién me certifica a mí que el nombre con el que usted firma (Alberto Asensi [Algemesí]) es su nombre real y no un seudónimo?

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4) Los Ex Opus Dei Tienen Más Razón De Lo Que Pensaba (24/01/2007, 04:26)

Llevaba un año sin poner nada en este Blog. El día 8 pasado encontré por casualidad en Google el foro «ExOpus: Los Otros Del Opus Dei», y sin más puse la noticia aquí («Los Ex del Opus Dei tienen nuevo foro»). Ante la fanática respuesta que me arrojaron (ver «Sobre La Mentira Y Los Mentirosos») me decidí a leer en profundidad lo que exponen los ex del Opus Dei en aquel Blog y en otras Web vinculadas. También me he informado en la página oficial del Opus Dei.

Ante la experiencia arriba contada y lo que he leído, mi conclusión es que los ex del Opus Dei están más en la verdad de lo que en un principio creía.

Y esta conclusión se la debo a quien hizo el desproporcionado comentario a lo que era un simple anuncio, en todo cierto, de que los Ex del Opus Dei tienen un nuevo foro: «ExOpus: Los Otros Del Opus Dei».

Miguel González.

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El Opus Dei Ofrece Dinero A Ricardo De La Cierva

enero 19, 2007

Ivan de ExOpus

El historiador Ricardo de la Cierva no ha sido precisamente uno de los más queridos por el Opus Dei. Cuando estaba en la Obra recuerdo que en el índice de libros que no se podían leer se encontraban gran parte de los suyos. No es de extrañar, ya que, por ejemplo, fue quien demostro la corrupción habida en la falsificación del marquesado de Peralta para que así lo pudiera disfrutar el fundador del Opus Dei (Capítulo X del libro: Los Años Mentidos. Ricardo de la Cierva. Editorial Fénix).

En el fragmento de la entrevista concedida por Ricardo de la Cierva que viene a continuación, por una parte nos cuenta como tuvo que formar una editorial propia para que su expresión pudiera ser libre, y por otra como el Opus Dei le ofreció dinero para crear dicha empresa; el subrayado es mío:

GXXI [Entrevistador].- Es usted, a la vez, escritor y editor y todo ello, además, con éxito, cosa muy rara en España. ¿Qué puedes señalarnos sobre la cuestión?

Ricardo de la Cierva.- En 1993 creé mi propia editorial: Fénix, nombre masónico, por cierto, lo cual les molesta mucho a ellos. Creé la editorial porque tanto Planeta como Plaza y Janés me pusieron trabas por escribir sobre la masonería. Varios amigos me dijeron: Vas a vivir el fracaso del autor que se hace editor.

Voy a procurar no caer en los defectos en que cayeron Galdós o Sánchez Bella, por ejemplo.

He tenido ofrecimientos de dinero importantes, en concreto del Opus Dei, y no lo he aceptado. Empecé con un millón y medio que tenía ahorrado y ahí estamos con el número 24 de la editorial. (La Masonería Invisible, Entrevista A Ricardo De La Cierva. E.F. y B. Fulges).

Los humanos concedemos nuestro dinero bien a nuestros benefactores o a aquellos de quienes queremos beneficiarnos. Nunca a los enemigos que lo van a emplear contra nosotros.

Si Ricardo de la cierva perjudica con sus trabajos al Opus Dei y a su Fundador, ¿no será entonces porque es amigo suyo por lo que le ofrecen dinero? Tan sólo cabe pensar que los ofrecimientos de dinero importantes, en concreto del Opus Dei, solamente podían ser para obtener un beneficio, y más concretamente para callarle. De hecho comprobamos como es en esa editorial (Fénix) en donde de la Cierva pública el libro en el que demuestra la falsedad en la concesión del título de marques de Peralta al fundador de la Obra, cosa muy difícil de imaginar si el patrimonio de la editorial hubiera sido del Opus Dei.

Y como Ricardo de la Cierva lo sabía tan bien como yo, es por lo que no aceptó ese dinero.

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Los Hijos Desobedientes Del Opus Dei

enero 19, 2007

Ivan de ExOpus

Reedición corregida del original publicado en Opuslibros el 18 de julio de 2004.

Quiero dejar claro que la Iglesia Católica obliga a creer a píes juntillas tan sólo lo que ella ha definido como dogmas de fe. Exceptuando eso, todo lo demás incluidas personas e instituciones son opinables, juzgables y criticables. Obtuve muy buenos testimonios sobre esa realidad de san Josemaría, quien no dejaba títere con cabeza a la hora de ejercer ese derecho. Puedo poner muchos ejemplos al respecto pero tan sólo me voy a centrar en una frase suya que por su importancia los resume todos y que nos comenzó a contar tras el Concilio Vaticano II: «Hijos míos, el demonio se ha metido en la Iglesia y lo ha hecho por la Cúpula del Vaticano.» Cuando el Fundador hablaba de la «Cúpula del Vaticano» no se estaba refiriendo precisamente a que el diablo se había metido en la Iglesia a través del obrero de mantenimiento que arreglaba los desperfectos del tejado de la Santa Sede. No. Se refería a otra persona mucho más importante.

Por no ser verdades de fe —e imitando a san Josemaría— cualquiera puede opinar sobre su canonización, sobre la Obra y sobre su historia, sin que por ello deje ni un instante de ser un fiel hijo de la Iglesia.

En repetidas ocasiones el Fundador del Opus Dei nos contaba que la historia de la Obra se escribiría cuando todos los que intervinieron en ella hubieran fallecido, para que así nadie de quienes actuaron en contra de ella se pudieran sentir dolidos. Ésa es la razón que él daba para hacer ver ante todos su inmensa caridad con el prójimo. Pero como es habitual en el Opus Dei hay que buscar otra razón oculta, la genuina, que en este caso es escribir esa historia cuando todos estén muertos es para que así no haya nadie que pueda pararles los píes testificando contra las falsedades que ellos quieren hacer pasar por ciertas.

Cuando murió el Fundador los dirigentes de la Obra infravaloraron esa razón oculta por sentirse fascinados ante la tentación de canonizarle muy pronto (lo que conllevaba escribir la historia de la Obra). Le desobedecieron y escribieron la historia del Opus Dei mientras aún vivían multitud de personas que la conocían de primera mano.

Según la manera de la Obra para escribir sus biografías todos podemos ser santos si ella se lo propone. Basta con suprimir lo que desdice de alguien y aumentar lo que le beneficia para que —con tan sólo eso y nada más que con eso— Judas ya sea santo. Si a Judas le quitamos una pequeña parte de su vida, aquella en la que vende a Jesús por treinta monedas, se transforma en alguien tan santo o más que cualquiera de los otros apóstoles.

En el proceso de beatificación del Fundador, María Angustias Moreno, María del Carmen Tapia, Miguel Fisac y muchos otros protagonistas directos en la vida de la Obra reclaman su derecho a mostrar la realidad tal y como ellos la han vivido; recurren al tribunal que va a juzgar la santidad del Fundador. No se les permite testificar a pesar del empeño que ellos ponen en hacerlo y de la grave obligación que tiene ese tribunal de escucharles. Para no dejarles declarar alegan unas razones que darían risa leerlas si no fuera porque acarrean tanta gravedad.

Ese tribunal eclesiástico se niega a oír a testigos esenciales, por lo que allí no se juzga la beatificación de Escrivá de Balaguer, sino que se impone. Al actuar contra las normas más elementales del derecho que obligan a escuchar todos los testimonios se ha provocado en la Iglesia uno de los escándalos más graves de su historia.

Porque con esa canonización, lograda a la fuerza por la selección estudiada de los testigos, ha sido atacada nada más y nada menos que la credibilidad en la beatitud de los santos de la Iglesia Católica.

Si un fiel de buena voluntad, por lo tanto no mediatizado, sigue el proceso de canonización de Escrivá y comprueba los atropellos en los que ha incurrido, inmediatamente reflexionará algo parecido a lo siguiente: «Ese juicio de beatificación es una pantomima, por lo que es nulo. Mas sí hoy tengo la posibilidad de ver como la Iglesia suprime testigos para forzar a que este hombre llegue a los altares, ante la mirada atónita del mundo y con toda impunidad, ¿qué no habrá hecho con los santos de otra época de quienes no puedo comprobarlo? Desde esté momento me es imposible saber si san Francisco de Asís era un amante de los animales, como me hacen creer, o en realidad fue un sádico matarife del que la Iglesia ha eliminado a los testigos que podrían contarme sus crueldades. ¡Ya no creo en ningún santo de los que la Iglesia me propone!».

Y ese fiel deja de creer en lo que la Iglesia cuenta sobre sus santos. Es muy fácil que junto a la perdida de credibilidad en los santos haga lo mismo con los dogmas de fe. Y como consecuencia puede acabar perdiendo la fe en la Iglesia y en todo. Yo he oído contar a gente frases parecidas a «después del tejemaneje que han hecho con el marques Escrivá yo ya no me creo nada de lo que la Iglesia me cuenta».

Con lo fácil que les habría sido a los mandamás de la Obra obedecer a su Fundador y esperar a que estuvieran muertos todos los que han protagonizado su historia. Entonces, sin disonancias, Josemaría habría sido canonizado sin que nadie pudiera decir ni mú en su contra. No habrían dejado sus testimonios (por escrito y para la posteridad) ni Miguel Fisac, ni María Angustias Moreno, ni María del Carmen Tapia… y nadie escribiría en esta Web, puesto que no se habría creado…

Además, al no quedar ningún testimonio escrito en contra, tampoco existiría la posibilidad de que el fundador de la Obra pueda ser oficialmente descanonizado algún día por culpa de las irregularidades que le llevaron a los altares. Es algo muy difícil, mas no imposible.

¡Con lo bien atado que lo dejó el Fundador y que todo se les pueda venir abajo por unos hijos tan desobedientes!

Pero es que Dios sabe mucho más y se ha servido de esos hijos desobedientes para que el mundo pueda conocer toda la verdad sobre el Opus Dei, la que el Fundador y su Obra quieren mutilar.

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El Silencio Del Opus Dei (I)

enero 10, 2007

Ivan de ExOpus

Publicado en Opuslibros el 9 de agosto de 2004

Si el médico nos toma una muestra de sangre del brazo derecho y luego nos cuenta: “Usted tiene anemia”. ¿Por qué no le respondemos: “Éso es falso, quien tiene anemia es mi brazo derecho porque es de allí de donde usted tomó la sangre”? No contestamos éso porque sabemos que la sangre es un elemento común a todo el cuerpo y por lo tanto es indiferente el lugar de donde se extraiga…

Pero si nos hacen una biopsia de una mancha que tenemos en la piel de ese brazo y después el médico nos dice: “Lo que hay en su brazo es un tumor maligno”, en esa ocasión no se refiere a todo el cuerpo sino exclusivamente al brazo; pero observemos lo que puede seguir contando: “Hay que aplicarle quimioterapia. Con ese tratamiento se quedará calvo, tendrá diarreas, debilidad general… pero es algo necesario para su salud”.

Con ese ejemplo podemos ver como lo que se encuentra en un miembro se aplica sólo a él, pero su bondad o malignidad repercute sobre todo el cuerpo.

Conclusiones:

1 – Lo primero que hay que hacer ante lo que se afirma de la parte de un todo es saber si se refiere a un elemento común al todo o peculiar de la parte.

2 – En el caso de que sea algo peculiar de la parte hay que conocer la bondad o maldad de lo existente en esa parte. Si es bueno repercute en el bienestar del todo, si malo en su perjuicio.

Apliquemos lo anterior refiriéndonos exclusivamente a elementos peculiares de la Obra (como miembro del cuerpo de la Iglesia).

Como acabamos de ver, lo importante es saber si lo negativo que se afirma de la Obra es cierto o no:

1 – Si es verdad, la Obra es dañina y por tanto perjudica a la Iglesia.

2 – Si es mentira, entonces quien afirma eso es quien la daña y con ella a la Iglesia.

Mas para llegar a ese diagnóstico es preciso escuchar la respuesta institucional –la oficial– de la Obra.

Para resolver un pleito hay que escuchar primero las acusaciones y después la defensa que sobre ellas hacen los acusados. No hay otra manera de fallarlo.

Respuesta institucional de la Obra.

La postura oficial de la Obra es la de callar ante las acusaciones y rezar para que quienes la injurian y calumnian se den cuenta de su error y se conviertan.

Aunque la mona se vista de seda mona se queda, de toda esa postura lo importante es que la Obra se calla, que no responde; el resto de la frase es un adorno superfluo.

Si en un juicio a alguien se le acusa de malversar fondos públicos y el único argumento de su abogado defensor es: “Mi defendido tiene pruebas de su inocencia pero no las aporta porque prefiere callar ante las acusaciones y reza para que quienes le injurian y calumnian se den cuenta de su error y se conviertan”, aparte del ataque de risa de los asistentes, ahí lo único valorable es que la defensa calla ante las acusaciones, que es lo que interesa a la hora de juzgar.

“Quien calla otorga”, es una máxima fundamental del Derecho. Si la Obra institucionalmente calla es que admite lo que afirman de ella, pues con ese silencio está indicando que no tiene pruebas que aportar en su defensa.

Alguien podría aducir: “Quizás haya otra explicación. Ya que todos los que dicen cosas negativas de la Obra no pueden estar en la verdad absoluta, porque no son Dios, y en algo se equivocarán. Si la Obra no responde a esas equivocaciones, que por fuerza han de existir, eso demuestra que en realidad calla a todo por otra razón distinta a la que usted indica”.

Le respondo que es verdad, que todo lo negativo que se afirma sobre la Obra no puede ser cierto, pero que la Obra calla ante esas equivocaciones porque si no lo hiciera tendría que responder también a todo lo demás que se afirma de ella. Prefiere no contestar a nada porque hay acusaciones gordísimas para las que no tiene respuesta. Es mejor salida callar a todo que desmontar una afirmación y quedarse mudo ante otras noventa y nueve de las que no tiene forma de defenderse.

Si se le acusa a alguien de haber matado a un matrimonio, a sus dos hijos y después al gato; lo que es absurdo es que esa persona se defienda diciendo: “Al gato no lo maté yo, ya estaba muerto cuando llegué”, porque inmediatamente todos saltarán: “¡Entonces estuviste allí! Y de las cuatro personas asesinadas, ¿qué nos dices?”. Como para eso no tiene respuesta, prefiere callar a todo.

Otros pueden argumentar: “La Obra dice de si misma que vive la humildad colectiva. Puede ser esa la razón por la que calla: sufrir en silencio las injusticias que con ella se cometen como manifestación de su humildad colectiva.”

Haciendo la salvedad de que la humildad colectiva no existe, como virtud grupal y aislada de las personas, sino la humildad de cada uno de los hombres y mujeres del colectivo; admito que alguien por humildad o por otra razón pueda callar ante acusaciones injustas, pero ese acto sólo puede ser moralmente bueno cuando el perjuicio de esas acusaciones afecta exclusivamente a esa persona.

Si voy solo por la calle y un desconocido me insulta, puedo hacerme el tonto y alejarme de él sin contestarle porque nadie más que yo sale perjudicado.

Cuando el silencio provoca un daño a terceros nunca se debe abandonar la defensa, porque sería una injusticia y una falta de caridad que se perjudiquen inocentes con nuestro silencio; y la justicia y sobre todo la caridad están por encima de cualquier otra virtud.

Sería una “humildad” muy dañina que la Obra callara ante graves acusaciones falsas, ya que la consecuencia inmediata ante ese silencio es que todo el mundo las daría por ciertas y ese perjuicio repercutiría sobre las almas, sobre la Obra y sobre la Iglesia; porque las almas se desorientarían, la Obra perdería su fama y la Iglesia recibiría ese golpe (por ser la Obra un miembro suyo).

Conclusiones del silencio institucional de la Obra.

Tanto si las acusaciones que se hacen contra la Obra son ciertas como si no, su silencio desdice de ella y daña gravemente a la Iglesia.

1 – Si las acusaciones son ciertas, con su silencio las acepta, lo que indica que ella es una institución perjudicial para la Iglesia.

Por lo tanto, los dirigentes del Opus Dei pecan hasta que no se corrijan los defectos graves y verdaderos que se le achacan a su Institución y que ellos admiten con su silencio; y mientras no rectifiquen, ese pecado no puede ser perdonado porque no hay propósito de enmienda.

2 – Si son acusaciones falsas, con su silencio todo el mundo las considera como ciertas, por lo que se hace a si misma colaboradora del daño que sus acusadores la infringen; y con ese pecado de cooperación con el mal, además de a ella, perjudica a las almas y a la Iglesia (pues la Obra es un órgano suyo).

Por ello, los dirigentes del Opus Dei pecan al no defender cada acusación grave y falsa de que es objeto su Institución.

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La Falacia Más Usada Por Los Del Opus Dei

enero 9, 2007

Ivan de ExOpus

Un «argumento ad hominem» o «argumentum ad hominem» (en latín, ‘dirigido al hombre’), es una falacia lógica que implica responder a un argumento o a una afirmación refiriéndose a la persona que lo formula, en lugar de al argumento por sí mismo. Una falacia ad hominem consiste en afirmar que un argumento de alguien es erróneo sólo por algo acerca de la persona, no por problemas en el argumento en sí. Debe quedar claro que el propósito del ataque es desacreditar a la persona que está ofreciendo el argumento y, específicamente, invitar a los demás a no tomar en consideración lo que afirma.

Un argumento ad hominem (y por tanto, falaz) tiene esta estructura:

1. A afirma B; (En Opuslibros, ExOpus, etc., divulgan realidades del Opus Dei).

2. Hay algo cuestionable acerca de A, (En Opuslibros, ExOpus, etc., se escribe con seudónimo).

3. Por tanto, B es falso. (Lo que afirma Opuslibros, ExOpus, etc., es falso).

Ad hominem es una de las falacias lógicas más conocidas. Tanto la falacia en sí misma como la acusación de haberse servido de ella se utilizan como recursos en discursos reales. Como una técnica retórica, es poderosa y se usa a menudo —a pesar de su falta de sutileza— para convencer a quienes se mueven más por sentimientos y por costumbres acomodaticias que por razones lógicas. (Fuente Wikipedia).

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