Carta Abierta A Los Participantes De La 5ª CELAM

septiembre 5, 2007

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CARTA ABIERTA A LOS PARTICIPANTES DE LA 5ª CELAM

APARECIDA, SÃO PAULO, BRASIL

15 de mayo de 2007

Exmos Srs. Obispos:

5ª Conferencia General del Episcopado de América Latina y del Caribe

Aparecida, Sao Paulo, Brasil

Osamos dirigirnos a Vuestras Excelencias, amparadas y animadas por las palabras de nuestro Sumo Pontífice, Papa Benedicto XVI, durante la homilía de la misa del 13 de Mayo en Aparecida: “EN LA IGLESIA NO HAY PROSELITISMO. LOS FIELES SON ATRAIDOS POR EL AMOR DE DIOS”

Esa declaración nos da la certeza de que, al cuestionar el OPUS DEI por su proselitismo, no estamos equivocadas, nos da la certeza de que, al estar equivocado con esta conducta, que es común entre sus miembros y que les resulta tan importante, no están libres de estar equivocados también en cuanto a otras formas de ser y actuar. Y que esas conductas pueden y deben ser revisadas y analizadas por la Iglesia, pues nos son conductas intocables, como quisieron hacer creer a nuestras hijas e hijos, alegando que esa era la Obra inspirada directamente por Dios y, por tanto, perfecta e incuestionable.

Para los miembros del Opus Dei, para sus seguidores y simpatizantes, si hay algo equivocado, este algo está en quien cuestiona, pues al cuestionarlos está cuestionando a Dios propiamente. Por esta razón, NADA, ABSOLUTAMENTE NADA es cuestionado dentro del Opus Dei, y la obediencia y sumisión son ciegas y totales. Quien cuestiona es tratado con desprecio, como un “difamador”.

Ya no es un secreto ni esta reducido a pequeños círculos el conocimiento de cómo el Opus Dei actúa en el reclutamiento de jóvenes de más de 14 años.

LAS FAMILIAS Afligidas con lo que ahora es de conocimiento público sobre los métodos usados por la Obra y queriendo ver a sus hijos siguiendo sus verdaderas vocaciones (siendo religiosas o no) y no vocaciones impuestas, inducidas, hábilmente manipuladas:

– CANSADAS CONVERSAR DESDE HACE DÉCADAS CON LOS DIRIGENTES/LIDERES LAICOS Y/O RELIGIOSOS DEL OPUS DEI SIN RESULTADOS, pues aunque las reciban bien, con “sonrisas heroicas” y les digan “si, si, si vamos a tener en cuanta sus observaciones, vamos a analizar la situación, vamos a conversar con su hijo/a” pero sabiendo que no harán nada;

– desgastadas en sus relaciones – armoniosas y normales antes del Opus Dei entrar en la vida de sus hijos – y luchando para fortalecer los vínculos familiares, a veces hasta con ayuda de profesionales

– haciéndose escépticas y quedando confusas frente a la vida, la Iglesia y Dios, muchas de ellas alejándose de las prácticas religiosas;

contrariadas con sus pastores – sean curas, religiosos/as, obispos e incluso con los cardenales que muchas veces hasta se solidarizan con ellas, pero que lo máximo que pudieron responderles fue: “ora, reza, confía… Santa Mónica pasó 30 años orando por su hijo que se acabó convirtiendo en San Agustín” o “sea una buena madre, practique obras de caridad, sea piadosa para que su hija perciba que fuera de la obra también existen buenas personas…”

representadas por las madres piden atención URGENTEMENTE de sus pastores, pues ellas no pertenecen a la Prelatura Personal del OPUS DEI.

Después de tantos años de lucha para descubrir lo que pasaba con sus hijos, después de tantos años de conformismo o inconformismo en oración, rezos y confianza, FINALMENTE SE CONSIGUE ENTENDER LO QUE OCURRE:

Las familias están fuera de la Prelatura y no pueden opinar respecto a ella, y las cuestiones de la Prelatura están fuera de la competencia de nuestros pastores. Percibieron desde siempre qué embarazoso e incómodo era y había sido, hasta para las más altas autoridades de la Iglesia recibirlas, oírlas y darles una respuesta aceptable. ¡Costó entender que la cuestión estaba y está fuera de su alcance! ¡Todo ha caído en el vació!

NO TENEMOS DUDA DE QUE DEBEMOS PEDIR QUE SEA CREADO, CON URGENCIA, UN GRUPO DE TRABAJO O UNA COMISIÓN EN LA ESTRUCTURA DIOCESANA DE LA IGLESIA QUE INCUMBA – DE HECHO Y DE VERDAD – DE LA SOLUCIÓN DE LOS CASOS EN QUE FAMILIAS SOLICITAN APOYO Y AYUDA EN EL CONFLICTO CON EL OPUS DEI;

Frente a lo que hemos vivido, frente a lo que ya es de dominio público, y van a negar la gravedad de la cuestión: el OPUS DEI se ha convertido en una Iglesia dentro de la Iglesia, utilizando modos sectarios, destruye familias y vidas son realmente destrozadas – los daños causados por la manipulación mental del joven y sus consecuencias en la familia equivalen a las causadas por dependencia química. A quien recurrir? ¿Quién es el responsable?

FRENTE A ESTA REALIDAD, NOS ATREVEMOS INCLUSO A SUGERIR QUE SE PROPONGA LA EXTINCIÓN DE LA PRELATURA PERSONAL OPUS DEI

Contamos con el coraje de nuestros obispos y pastores y la humildad de la Iglesia en reconocer que, si en el mundo entero, algo se revela como equivocado, no es posible ignorarlo y hacer como que está todo bien o que eso es simplemente el reflejo del hecho de que en grandes organizaciones hay siempre alguien que no se ajusta a ellas, o incluso la manifestación de algunas personas descontentas, de madres desequilibradas ¡o super-protectoras! No son pocas las familias y, sobretodo, no son pocos los jóvenes, ni los jóvenes hoy ya adultos marcados negativamente por la experiencias del Opus Dei.

Con la convicción de nuestra fe en Jesús Cristo, nuestra devoción a la Virgen Maria y nuestra confianza en la Iglesia, sinceramente, respetuosamente, esperanzadoramente aguardamos su declaración.

Grupo de madres de familias damnificadas por el Opus Dei.

Sao Paulo, S.P Brasil

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Los Ocho Criterios De Lifton Sobre El Control Mental

abril 9, 2007

Rober J. Lifton & Steven Hassan

El siguiente extracto del libro de Rober J. Lifton titulado The Future of Inmortality and Other Essays for a Nuclear Age (“El futuro de la inmortalidad y otros ensayos para una era nuclear”) (Nueva York, Basic Books, 1987), es una amplia explicación de los ocho criterios que establece Lifton para definir el control mental. A pesar de que en el texto se los menciona entrecomillados, a continuación incluyo una lista para facilitar su identificación:

1. «milieu control»

2. «manipulación mística» (o «espontaneidad planeada»)

3. «exigencia de pureza»

4. «culto a la confesión»

5. «sacralización de la ciencia»

6. «la carga del lenguaje»

7. «doctrina sobre la persona»

8. «dispensación de la existencia»

El ensayo del que ha sido tomada esta selección se titula: «Sectas: el totalismo religioso y las libertades civiles». En el mismo, Lifton enmarca sus comentarios en relación a lo que él llama el «totalismo ideológico», o el entorno en el cual los chinos practicaban la modificación del pensamiento, tal y como él lo conoció a partir de la guerra de Corea.

El totalismo ideológico

La fenomenología que utilicé cuando escribí sobre el totalismo ideológico todavía me resulta útil, a pesar de que escribí aquel libro en 1960. La primera característica es el «milieu control», que consiste esencialmente en el control de la comunicación dentro de un entorno. Si el control es muy intenso, se convierte en un control internalizado, un intento para dominar la comunicación interior del individuo. Esto no se puede conseguir jamás de forma total, pero se puede llegar muy lejos. Es lo que a veces se llama «la visión del ojo de Dios» o la convicción de que la realidad es una posesión exclusiva del grupo. Resulta evidente que este tipo de proceso crea conflictos con respecto a la autonomía del individuo; si se busca o se consigue en un entorno semejante, la autonomía se convierte en una amenaza al «milieu control». El «milieu control», dentro de las sectas, tiende a ser mantenido y expresado de diversas maneras: el proceso del grupo, el aislamiento de las otras personas, la presión psicológica, la distancia geográfica o no disponibilidad de transporte y, algunas veces, la presión física. A menudo, hay una secuencia de acontecimientos, tales como seminarios, conferencias y reuniones de grupo, que cada vez son más intensas y más aisladas, haciendo extremadamente difícil, tanto física como psicológicamente, que uno pueda abandonar la secta.

Estas sectas difieren de los patrones del totalismo en otras sociedades. Por ejemplo, los centros de reformas que se utilizaban en China estaban, más o menos, de acuerdo con el ethos de la sociedad tal como evolucionaba en aquel momento y, por lo tanto, cuando uno se marchaba o entraba y salía de esos centros, además encontraba un reforzamiento en el entorno. Las sectas, en cambio, tienden a convertirse en islas de totalismo dentro de una sociedad más grande que, en su conjunto, se opone a estas islas. Esta situación puede crear una dinámica propia, y, en tanto que se debe mantener el «milieu control», los requerimientos se magnifican por esa situación estructural. Los líderes de las sectas a menudo deben profundizar su control y manipular el entorno de forma sistemática y, algunas veces, con mayor intensidad, para poder mantener la isla de totalismo dentro del mundo exterior, que es su antagonista.

La imposición de un intenso «milieu control» está muy vinculada al proceso de cambio. (Esto explica en parte por qué puede producirse un súbito abandono de la identidad sectaria cuando una persona joven, que ha estado en la secta por algún tiempo, entra bruscamente en contacto con las influencias alternativas del exterior). Uno casi puede observar el proceso en algunos jóvenes que sufren un cambio dramático en su identidad anterior, cualquiera que ésta fuera, para abrazar el sistema de creencias de la secta y la estructura del grupo. Yo lo considero como una forma de doblaje: se forma un segundo yo que vive codo a codo con el yo primitivo, aunque en cierta forma autónomo. Como es obvio, debe existir algún elemento de conexión para integrar un yo con el otro. De no ser así, la persona en su conjunto no podría funcionar -aunque la autonomía de cada yo es impresionante-. Cuando se elimina el «milieu control» al apartar, por el medio que sea, al adepto del entorno totalista, vuelve a afirmarse algo del primitivo yo. El abandono puede ser voluntario o por la fuerza (o como ocurrió durante un juicio, en que el miembro de la secta se colocó al otro lado de la mesa, apartándose de los demás adeptos). Los dos yo pueden existir simultáneamente y entremezclados durante un tiempo considerable, y podría ser que estos períodos de transición fueran los más intensos y dolorosos psicológicamente, y potencialmente los más perjudiciales.

Una segunda característica general de los entornos totalísticos es lo que yo llamo «manipulación mística» o «espontaneidad planeada». Se trata de un proceso sistemático, planeado y dirigido desde arriba (por los líderes) pero que, en apariencia, surge de modo espontáneo dentro del entorno. Es necesario que este proceso no sea percibido como una manipulación, lo que plantea interrogantes filosóficos de mucha importancia. Algunos aspectos, como el ayuno, los cánticos y las vigilias, tienen una cierta tradición y han sido practicados por los grupos religiosos durante siglos. Ahora existe en las sectas un patrón por el cual, al ser humano convertido en el «elegido» se le considera como el salvador o como fuente de salvación. La manipulación mística puede tener una cualidad especial en estas sectas, porque sus líderes se convierten en portavoces de Dios. Los principios centrados en Dios son proclamados como argumentos irrebatibles y exclusivos, de tal forma que la secta y sus creencias se convierten en el único camino verdadero hacia la salvación. Eso puede otorgar intensidad a la manipulación mística y una justificación a los que se encargan de promulgaría y, en muchos casos, a los que son sus receptores.

En la medida en que hay un individuo especifico, un líder, que se convierte en el centro de la manipulación mística (o la persona en cuyo nombre se realiza), se produce un proceso que tiene dos vertientes. El líder puede ser algunas veces más real que un dios abstracto y, en consecuencia, más atractivo para los miembros de la secta. Por el otro lado, esta persona también puede ser motivo de desilusión. Si uno cree, como se ha dicho, que Sun Myung Moon (fundador de la Iglesia de la Unificación, y cuyos seguidores son conocidos comúnmente como los «Moonies») tiene vinculaciones con la Agencia Central de Inteligencia Coreana y esta información llega a conocimiento de los miembros de la Iglesia de la Unificación, su relación con la Iglesia puede verse amenazada por la desilusión que se experimenta respecto al líder. Nunca es así de sencillo, no se trata sólo de un patrón causa-efecto, pero estoy sugiriendo que este estilo de liderazgo tiene tantas ventajas como desventajas en cuanto a la lealtad sectaria.

Mientras que la manipulación mística conduce (a los adeptos) hacia lo que yo denomino la psicología del peón, también puede abarcar una legitimación del engaño (de los ajenos), el «engaño divino» de la Iglesia de la Unificación, aunque existen patrones análogos en los entornos de otras sectas. Si uno no ha visto la luz, y no está en el reino de la secta, uno se encuentra en el reino del mal y, en consecuencia, puede ser engañado justificadamente para cumplir con unos objetos más elevados. Por ejemplo, cuando los miembros de algunas sectas salen a recoger fondos, se considera correcto que nieguen su pertenencia a la secta cuando se les pregunta por ello. Se han dado casos de jóvenes que han pasado un tiempo en los centros de una secta sin que se les dijera de qué secta se trataba. La ideología totalista puede justificar, y a menudo justifica tales engaños.

Las otras dos características del totalismo, la «exigencia de pureza» y el «culto de la confesión» son habituales. La exigencia de pureza puede crear una cualidad maniquea en las sectas, al igual que en otros grupos religiosos y políticos. Esta exigencia requiere una separación radical entre lo puro y lo impuro, entre el bien y el mal, en el seno de un entorno y en uno mismo. La purificación absoluta es un proceso continuo. A menudo está institucionalizada, y, como fuente de estimulación de la culpa y la vergüenza, está ligada con el proceso de la confesión. Los movimientos ideológicos, cualquiera que sea su nivel, se apropian de los mecanismos de culpa y vergüenza del individuo para conseguir una influencia considerable sobre los cambios que él o ella sufre. Esto se consigue dentro de un proceso de confesión que tiene su propia estructura. Las sesiones en las que uno confiesa sus propios pecados van acompañadas de críticas y autocríticas, se realizan en el seno de pequeños grupos y motivan un activo y dinámico estímulo hacia el cambio personal.

Se podría hablar mucho más sobre la ambigüedad y complejidad de este proceso, y como Camus ha dicho: «Los autores de confesiones las escriben con el único fin de evitar la confesión, de no decir nada de lo que saben». Camus pudo haber exagerado, pero tenía razón al sugerir que las confesiones son una mezcla de lo que se revela y lo que se oculta. Una persona joven que confiesa los pecados anteriores a la secta o a su existencia preinstitucional puede, al mismo tiempo, creer en sus pecados y estar ocultando otras ideas y sentimientos de los que él o ella no es consciente o que no desea discutir. En algunos casos, estos pecados incluyen una continua identificación con la existencia anterior, como si tal identificación no hubiera sido totalmente desacreditada por el proceso de confesión. Las continuas confesiones son, muy a menudo, una expresión de arrogancia extrema en nombre de una aparente humildad. Cito una vez más a Camus:

«Yo practico la profesión de la penitencia con el propósito de acabar siendo juez» y «cuanto más me acuso a mí mismo, más derecho tengo a juzgar a los demás». Este es el tema central en cualquier proceso de confesión continuo, especialmente cuando se practica dentro de un grupo cerrado.

Los otros tres patrones que describo en relación al totalismo ideológico son la «sacralización de la ciencia», «la carga del lenguaje» y el principio de la «doctrina sobre la persona». Estas denominaciones casi se explican por si mismas. Yo pondría un énfasis especial en la sacralización de la ciencia, porque en nuestra era, algo tiene que ser científico además de espiritual para tener un efecto substancial sobre la gente. La sacralización de la ciencia puede ofrecer una gran seguridad a los jóvenes porque simplifica, en gran medida, el mundo. La Iglesia de la Unificación es un buen ejemplo, aunque no el único, de la necesidad contemporánea de combinar una serie de principios dogmáticos sagrados con la proclamación de una ciencia que encarna la verdad sobre el comportamiento y la psicología humana. En el caso de la Iglesia de la Unificación, su pretensión de ofrecer una ciencia humana irrebatible se refuerza con la invitación a destacados científicos e intelectuales (que, por lo general, cobran abultadas dietas) para que participen en simposios en los cuales se destaca la importancia de la unificación del pensamiento; los participantes expresan libremente sus opiniones, pero lo que interesa es su presencia, que contribuye a dar una apariencia de legitimidad intelectual.

La expresión «carga del lenguaje» se refiere a la literalización del lenguaje, y a las palabras o imágenes que se convierten en Dios. Un lenguaje muy simplificado puede parecer que está cargado de frases hechas, pero tiene un enorme atractivo y poder psicológico en su propia simplificación. Debido a que todos los problemas, y los jóvenes tienen muchos y muy complicados, pueden ser reducidos a unas frases que poseen una coherencia interior, uno puede decir y sentir que ha alcanzado la verdad. Hay respuestas para todas las preguntas. Lionel Trilling lo ha designado como el «lenguaje de no-pensar», porque siempre hay una frase hecha o un lema al cual se pueden reducir las preguntas más difíciles y complejas.

El patrón de la doctrina sobre la persona se presenta cuando existe un conflicto entre lo que uno siente que experimenta y lo que la doctrina o el dogma dice que uno deberla experimentar. El mensaje internalizado en un entorno totalístico dice que uno debe buscar la verdad del dogma y someter su propia experiencia a esta verdad. A menudo, experimentar esta contradicción, o el hecho de admitir que ha existido, puede ser inmediatamente asociado con la culpa, o bien (con el propósito de mantener a una persona sometida a la doctrina) puede uno verse condenado por los demás de una manera que lleva rápidamente a la asociación con la culpa. Se le hace sentir que las dudas son un reflejo de la propia maldad. Sin embargo, las dudas siguen planteándose, y cuando el conflicto se hace muy intenso, las personas se marchan. Esta es la dificultad más frecuente en muchas sectas: mantener la afiliación es un problema más grave que el dinero.

Por último, la octava, y quizás la más general y significativa de estas características, es la que yo llamo «dispensación de la existencia». Este principio es habitualmente una metáfora. Pero si uno tiene una visión absoluta o totalística de la verdad, entonces aquellos que no han visto la luz, que no han abrazado la verdad, que de alguna manera están en las sombras, están inmersos en el mal, son impuros y, por lo tanto, no tienen derecho a la existencia. Aquí entra en juego una dicotomía: «el ser versus la nada».

Los impedimentos para legitimar el ser deben ser apartados o destruidos. El que esté ubicado en la segunda categoría, el que no tiene derecho a existir, puede experimentar psicológicamente un miedo tremendo a la extinción interior. Sin embargo, cuando uno es aceptado, puede sentir una gran satisfacción al considerarse como parte de una elite. En condiciones más malignas, la dispensación de la existencia, la ausencia del derecho a existir, puede llegar a ser literal; se puede matar a la gente por sus carencias doctrinarias, como ha sucedido en demasiados lugares, incluyendo la Unión Soviética o la Alemania nazi. En el suicidio en masa ocurrido en el Templo de la Gente, en Guyana, un único líder pudo disponer de la dispensación de a existencia, o mejor dicho, la no existencia, por medio de una mística suicida que él mismo había integrado en la ideología del grupo. (Los informes posteriores basados en los resultados de las autopsias revelaron que se cometieron tantos asesinatos como suicidios.) El impulso totalístico de trazar una clara línea divisoria entre los que tienen derecho a existir y los demás, aunque pueden darse una serie de grados, puede ser un enfoque mortal para resolver los problemas humanos fundamentales. Y todos los enfoques relacionados con el totalismo o el fundamentalismo son doblemente peligrosos en la era nuclear.

Debo decir que, a pesar de estos problemas, ninguno de estos procesos es irrefutable. Uno de mis objetivos al escribir sobre ellos es contrarrestar la tendencia de nuestra cultura a negar que estas cosas existan; otro propósito es desmitificarlas, para que podamos comprenderlas en función de nuestros conocimientos sobre el comportamiento humano (Steven Hassan, Combatiendo el control mental de las sectas. Apéndice A).

(La lectura de este libro fue lo que me sacó del Opus Dei. Iván).

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Reflexiones En Torno Al Niño Desaparecido Yeremi José Vargas

marzo 22, 2007

 yeremi-jose-vargas.jpgLa noticia de la desaparición del niño de 7 años Yeremi José Vargas desde el pasado 10 de marzo tiene conmocionada a España entera. Se han movilizado en su busca los habitantes de la Isla de Gran Canaria, su lugar de residencia: buscan al niño dentro de los contenedores de basura, por si estuviera dentro; todos los miembros de los servicios de emergencia de su localidad están buscándole; el alcalde de Vecindario ha hecho un llamamiento “a continuar esta labor de búsqueda”.

Y la mayoría de los medios de comunicación se hacen eco de la noticia. Su fotografía ha sido difundida por la prensa escrita, canales de televisión y medios virtuales, a los que ahora nos unimos nosotros. La familia cree que se lo pudieron llevar porque “es un niño tímido y asustadizo” por lo que todo apunta hacia un secuestro ya que, según afirma la portavoz de la familia Milagros Suárez, “él sabe muy bien dónde está la casa; si estuviera perdido él puede llegar a la casa perfectamente “.

Nos ponemos en el lugar de sus padres y familiares y se nos rompe el corazón. ¡Cuanta desesperación! ¡Que sufrimiento al sentir a su hijo perdido para siempre!

Deseamos que pronto sea encontrado.

La importancia que todos le damos a esta noticia contrasta con la indiferencia ante la llamada angustiosa de socorro que hace una madre a la que de otra manera han “secuestrado” a su hija. Copio su llamamiento:

Vivo en Pamplona ayudadme a desenmascarar al OPUS DEI por corromper las mentes de niños, niñas, como es mi hija, que ahora tiene 19 años pero que el año pasado me dijo que se había hecho agregada de esta obra corrupta, no empleo palabras bruscas porque ustedes no dejan pero me salen del alma. Les pido ayuda para que esta gente no siga actuando bajo el paraguas de la iglesia. Si de aquí a cinco años mi hija se mete en esta secta, haré algo gordo, gracias.

Feliciana.

Fuente: ¡Ayudadme! Mi hija se ha hecho Agregada del Opus Dei.

¿Y qué hacen la sociedad y las autoridades civiles y eclesiásticas por solucionar esta situación?

NADA de NADA.

¿Por qué?

Pues porque las cadenas que atrapan a esta muchacha son invisibles, a diferencia de la físicas que retienen a Yeremi, y precisamente por eso son mucho más eficaces, pues al no ser vistas eluden la acción social en contra de ellas.

Mañana cualquiera de nosotros se puede encontrar con un hijo / hija atrapado en un grupo que emplea técnicas sectarias. Y para evitarlo hay que actuar cuanto antes, con urgencia.

¡Cuantos Yeremi hay en el Opus Dei!

Niños a quienes sus padres permiten que vayan a clubes de la Obra confiando en que allí recibirán una buena formación, sin que sospechen que a muchos de ellos luego les van a coaccionar lo indecible psicológicamente y espiritualmente para que se hagan del Opus Dei, prohibiéndoles además que les cuenten a sus padres que se han hecho de la Obra. Así ocurrió conmigo, y mi caso no es la excepción sino la regla.

Pienso en las numerarias auxiliares de la Obra a quienes sus humildes familias depositan en manos de la Prelatura para que las promocionen, y en vez de eso las hacen unas autenticas esclavas, dedicándolas a barrer, limpiar, fregar y cocinar para los señoriítos / señoritas del Opus Dei; controlándoles sus gastos al milímetro, sin darles promoción social alguna (excepto enseñarlas a leer y poco más).

Y una vez dentro te infunden miedos, culpas, fobias y temores irracionales inventados por su Fundador para que no te vayas, tales como que la vocación al Opus Dei es el don más grande que Dios te ha dado después del de la Fe, o que dejar la Obra es condenarse a la infelicidad temporal y eterna, o que prefiero que me digan de un hijo mío que ha muerto antes que ha perdido la vocación, o que no doy ni cinco céntimos por el alma de quien haya dejado el Opus Dei, o rezad para que Dios os permita morir antes que dejar la Obra…, y toda esta mentalización te provoca una intensa angustia cuando piensas en marcharte, lo que te imposibilita contemplar la salida como una solución viable. Y cuando planteas que el Opus Dei no es lo tuyo se reactiva y multiplica el acoso para impedír que te vayas. Por ejemplo con cursos de retiro especiales, en donde sin que tú lo sepas el sacerdote tiene una ficha que le facilitan tus directores en la que se explica con pelos y señales tu estado, por lo que te quedas conmocionado y con el propósito de “perseverar” cuando crees que es el Espíritu Santo quien a través de su boca “da en el clavo” sobre lo que a ti te pasa. Y la misma presión se da en las charlas y medios de formación colectivos e individuales que recibes. Y no paran hasta que consiguen de ti que retrases para más adelante irte de la Obra.

Con estos y otros medios igual de sofisticados logran que mes a mes, año a año, década a década, vayas posponiendo dejar el Opus Dei.

Y así es como yo estuve 35 años dentro. Desde el principio planteé una y otra vez que allí no era feliz, que creía que no era lo mío. Confiaba plenamente en los directores quienes invariablemente me contaban que ellos si que veían en mí una clara vocación a la Obra, que todo era por culpa mía, por no ser generoso, por no identificarme lo suficiente con el Padre (el fundador del Opus Dei, no Dios), por carecer de visión sobrenatural… y ese acoso espiritual y psicológico se repetió una y otra vez durante 35 largos años; hasta que de golpe descubrí que el Opus Dei carece de toda credibilidad porque sus técnicas son contrarias a Dios, y entonces me fui.

¡Por el amor de Dios, pongámonos las lentes necesarias para ver las cadenas invisibles que emplea el Opus Dei y rompámoslas para que nadie tenga que repetir mi experiencia y la de tantísimos otros!

¡Hasta cuando tendremos que contemplar la inhibición generalizada ante la infinidad de Yeremi que se encuentran tras los muros de instituciones en apariencia respetables!

Ivan de ExOpus.
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Nuevo Boletín Mensual

diciembre 30, 2006

Nombre del Boletín: «ExOpus: Los Otros Del Opus Dei».

Dirección del Grupo: www.domeus.es/groups/exopus

Descripción: Boletín mensual para difundir el índice de los libros y escritos importantes sobre el «Otro» Opus Dei (con una breve reseña) aparecidos en Internet durante el mes anterior (no sólo los de ExOpus).

Con una periodicidad variable se mandarán números extraordinarios con objeto de que al final quede reseñado todo lo existente sobre el tema (añadiéndose de esta manera al primer envío, poco a poco, lo publicado con anterioridad a él).

No se descarta en el futuro la ampliación a otro tipo de noticias y servicios.

Para suscribirse por e-mail: exopus-subscribe@domeus.es

AVISO: Se ha de confirmar la suscripción reenviando el e-mail que recibes para ese fin. A veces se pierde el mensaje original porque hay servidores que lo consideran spam y lo filtran. Por tanto, sí en un plazo prudencial no recibís dicho e-mail (10 minutos, por ejemplo), lo mejor es que vayáis a la Web de Domeus y os inscribáis allí ya que a las 24 horas el servidor destruye automáticamente los mensajes no confirmados (sí pasa ese plazo os tenéis que inscribir de nuevo).

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Los mensajes que mandéis no se publican (ya que sólo se hace con el Boletín), pero son un medio para contactar con los administradores.

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2. Los datos que aportéis en la inscripción (dirección de correo, nombre, etc.) son «absolutamente» confidenciales.

3. Por las fechas navideñas en que nos encontramos, y en espera de tener un número suficiente de suscriptores, el primer Boletín conteniendo las novedades de diciembre se enviará el día 7 de enero de 2007 a las 20:00 horas de España. Los siguientes se mandarán el día 1 de cada mes a las 07:00 horas.

4. Los suscritos pueden acceder a los envíos a través de la Web del Grupo en Domeus (antes hay que completar la inscripción allí), también se puede elegir leerlo (o descargarlo) en ese lugar y no recibirlo por e-mail.

5. El que tenga intención de suscribirse, que lo haga cuanto antes.

Ivan de ExOpus

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La Lectura Os Hará Libres

diciembre 24, 2006

Ivan de ExOpus & Enrique Páez

Publicado también en Opus Libros el 6-10-2006

La incultura crea esclavitud porque impide conocer, y nadie puede elegir lo que no conoce.

Por considerarlo como falta espiritual grave, el Opus Dei impide a los suyos informarse, leer y escribir, sobre determinados temas, especialmente los que dan una versión de él distinta a la que les presenta como verdadera. Un hombre es esclavo –y a la vez ignorante de su esclavitud– cuando sólo puede ver los puntos de vista que le impone un tercero, ya que desconoce otras posibilidades que podría escoger como más convenientes para él.

El escrito que os presento a continuación trata indirectamente sobre el Opus Dei: versa sobre la libertad que la información confiere a quien la recibe.

En 1817, en Tuckahoe (Maryland, EE.UU.), nació un esclavo negro. En realidad nacieron muchos, con nombres ignorados y muerte temprana, pero hubo uno entre ellos que con el tiempo fundaría un periódico, daría innumerables conferencias por todo el mundo y se convertiría en consejero directo del presidente Abraham Lincoln. Se llamaba Frederick Douglass. Su nombre está escrito en los libros de historia como uno de los grandes políticos abolicionistas norteamericanos. ¿Cómo pudo el hijo de una esclava negra dar ese salto de gigante, cambiar el destino que ya estaba escrito a sangre en la melanina de su piel? Él mismo nos lo cuenta en su autobiografía.

Todo comenzó cuando, contra toda norma, el ama, su dueña, le enseñó el abecedario y a leer unas pocas palabras. Él era un niño todavía. Para la patrona aquello tal vez no fue sino un juego, una forma de aventar el tedio y el vacío de las lentas tardes en la hacienda sureña. El amo se dio cuenta de lo que allí sucedía antes de que Frederick terminara esa primera instrucción y, enfurecido, le prohibió tajantemente a su esposa que siguiera educando al niño. Su mujer estaba contraviniendo las leyes y, además, si el esclavo conseguía aprender a leer con un mínimo de soltura, “lo incapacitaría definitivamente para seguir siendo esclavo. Lo haría al mismo tiempo intratable y no tendría utilidad para su amo”. Según el patrón, la lectura y la escritura eran actividades altamente peligrosas y subversivas, incluso “para él mismo, y no sólo no le haría el menor bien, sino hasta mucho daño. Lo haría inquieto e infeliz”. Según el propio Douglass, “desde aquel momento comprendí cual era el camino de la esclavitud a la libertad… A sabiendas de la dificultad de aprender sin maestro, me embarqué con una gran esperanza y con toda decisión, a costa de cualquier sacrificio, en la tarea de aprender a leer…” […] El simple acto de tomar una pluma y un papel para narrar una historia, una sensación nacida del territorio ignoto de la creación, es en sí mismo una amenaza al poder, a las órdenes de nuestros amos que nos piden sumisión y votos a cambio de pan y circo. Las mujeres bereberes, musulmanas, al sur de Túnez, Marruecos o Argelia, tienen prohibido el aprendizaje escrito de la lengua. Por eso mismo. Porque las rebelaría contra sus maridos y contra el orden establecido, suponen. Y suponen bien, claro está (Enrique Páez, del Prólogo al libro Cuentos por asalto, 1995, Taller de Escritura de Madrid).

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Experiencia En La Secta (IV)

diciembre 20, 2006

Steven Hassan & Iván.

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5. La obediencia total: imitación del líder

Al nuevo miembro se le induce muy a menudo a que abandone sus antiguos patrones de comportamiento y se convierta en un «dedicado», mediante el aparejamiento con otro miembro más antiguo de la secta que será el modelo que deberá imitar. Se urge al recién llegado a que sea esa otra persona. También se incita a los líderes de nivel medio a que copien a sus superiores, siendo el mismísimo líder supremo el modelo final que todos deberán imitar.

Una razón para que hasta al más ingenuo de los observadores le resulten algo raros los miembros de una secta es que todos tienen los mismo modales, usan prendas muy similares y hablan de la misma manera. Lo que el observador está viendo es la personalidad del líder transmitida a través de varias etapas de modelado.

6. La felicidad a través del buen rendimiento

Una de las más atractivas cualidades de la vida en las sectas es el sentido de comunidad que inspira. Al principio el amor parece ser incondicional e ilimitado, y los nuevos miembros se ven arrastrados a una luna de miel llena de alabanzas y atenciones. Pero al cabo de unos meses, conforme el adepto se involucra más en la secta, las alabanzas y las atenciones se vuelcan hacia los nuevos reclutas. El miembro de la secta aprende que el amor no es incondicional, sino que depende de su buen rendimiento.

Los comportamientos son controlados a través de las recompensas y castigos. Se utiliza la competencia para estimular y avergonzar a los miembros a fin de que sean más productivos. Si las cosas no van bien -se consiguen pocos reclutas, ataques de la prensa, deserciones- es una falta personal del miembro, y su ración de «felicidad» le será retenida hasta que el problema sea solucionado. En algunas sectas piden a los individuos que confiesen sus pecados para tener garantizada la «felicidad» y, en caso de que no recuerden ninguno, que se los inventen. Al final llegan a creer que de verdad han cometido los pecados inexistentes

Las buenas amistades representan un riesgo, y son desalentadas con disimulo por los líderes. El compromiso emocional del miembro de una secta debe ser vertical (hacia el líder), no horizontal (hacia sus iguales). Los amigos son peligrosos, en parte porque si un miembro abandona la secta podría llevarse a otros con él. Cuando alguien deja el grupo, por supuesto el «amor» que se le dirigía se convierte en irritación, odio y burla.

Las relaciones dentro de estos grupos son por lo general superficiales, porque se desaconseja activamente compartir sentimientos íntimos, sobre todo los negativos. Esta característica de la vida en una secta, prevalece incluso cuando el adepto siente que está unido a sus camaradas como nunca lo ha estado con cualquier otra persona. Cuando pasan vicisitudes (al recaudar fondos en el crudo invierno o bajo el tórrido sol del verano) o son perseguidos (la policía los arresta por infracciones de la ley o son molestados por personas extrañas), tienen una excepcional sensación de profunda camaradería y de compartir el martirio. Pero ya que la única fidelidad real es hacia el líder, una observación más profunda demuestra que tales lazos en el fondo son débiles, y a veces producto de la fantasía (Steven Hassan, Combatiendo el control mental de las sectas. Capítulo 5).

(La lectura de este libro fue lo que me sacó del Opus Dei. Iván).

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Tras haber editado ese fragmento, no puedo resistirme a añadir como se vive la amistad en el Opus Dei (que guardaba para un siguiente envío, pero que creo es mejor ponerlo aquí). Comprobamos como es exacto a lo descrito arriba.

Reproducción el punto 212 de la última edición (2003) del Catecismo del Opus Dei, volumen que resume los mandatos de la Obra para los suyos:

212. -Estas confidencias de vida interior o de preocupaciones personales, ¿será conveniente que las tengan entre sí algunas veces los fieles del Opus Dei?

Nunca será conveniente que los fieles del Opus Dei tengan entre sí estas confidencias de vida interior o de preocupaciones personales, porque quienes cuentan con la gracia especial, para atender y ayudar a los miembros de la Obra, son el Director o la Directora – o la persona que los Directores determinen – y el sacerdote designado.

Además, si no se evitasen esas confidencias con otras personas, se podría dar lugar a grupos o amistades particulares, y se podría fomentar en algunos una curiosidad indebida sobre asuntos que no les incumben.

Los fieles pueden abrir libre y espontáneamente su alma al Director local y a la persona con la que hacen la Confidencia. Más aún, se recomienda vivamente esta Costumbre, en la que tanto insistió siempre nuestro Fundador, que todos han de cuidar fidelísimamente y que denota buen espíritu: pues es interés de cada miembro hablar con su Director, para obtener de su prudencia, fortalecida por la gracia del cargo, consejo y dirección en sus dudas y en la lucha ascética, y así adquirir y practicar las virtudes cristianas y progresar en la vida interior.

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Esa anulación y control de la amistad no sólo es contraria al Espíritu de Cristo (y condenada por la Iglesia), sino que también, como podemos ver comparándolo con lo recogido arriba del libro de Hassan, un método empleado por las sectas para despersonalizar y esclavizar a quienes caen en sus redes.

Iván

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Experiencia En La Secta (III)

diciembre 16, 2006

Steven Hassan.

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4. La voluntad del grupo sobre la voluntad individual

En todas las sectas destructivas, el individuo deberá someterse al grupo. La «intención total» debe ser el foco; la «intención personal» debe quedar subordinada. En cualquier grupo definido como secta destructiva, pensar en sí mismo o para sí mismo está mal. El grupo es lo primero. La obediencia absoluta a los superiores es uno de los puntos en que coinciden la práctica totalidad de las sectas. El individualismo es el mal. La conformidad, el bien.

Todo el sentido de la realidad de un adepto se basa en referencias externas: aprende a ignorar su ser interior y confía en la figura autoritaria exterior. Aprende a mirar a los demás en busca de guía y significados. He observado que los miembros de base, sin excepción, tienen dificultades para tomar decisiones, tal vez por el excesivo énfasis puesto en las referencias externas. En este estado de extrema dependencia, los adeptos necesitan que alguien les diga qué deben pensar, sentir y hacer.

Los líderes de las diferentes sectas utilizan tácticas muy similares para fortalecer la dependencia. Con mucha frecuencia, envían a los miembros a nuevos lugares que éstos desconocen, les cambian los trabajos, los ascienden y degradan a su capricho, con el único fin de mantenerles desequilibrados. Otra técnica consiste en asignarles metas imposibles del alcanzar. Les aseguran que si son «puros» tendrán éxito, y les obligan a confesar que son «impuros» cuando fracasan (Steven Hassan, Combatiendo el control mental de las sectas. Capítulo 5).

(La lectura de este libro fue lo que me sacó del Opus Dei. Iván).

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