Donde Dije Digo, Digo Diego

mentira

Iván de ExOpus

Mentir es escamotear la verdad utilizando palabras que dirigen a quien las oye hacia otra realidad. Una de las maneras de lograrlo es redefiniendo los términos según convenga. Por ejemplo, un personaje famoso declara a los medios de comunicación que lo que a él le gusta es cazar osos en los montes de Asturias. Ese artículo provoca un escándalo, puesto que esa especie está protegida, a lo que el implicado rectifica afirmando que lo que él quiso decir es que los montes de Asturias son en realidad los taburetes de un bar llamado Centro Asturiano desde cuyos ventanales toma fotografías («caza») a las personas grandes y velludas que pasean por la calle (que en algunos ambientes son designadas como «osos»).

Aunque parezca increíble que alguien se pueda creer este tipo de embustes, la realidad es que, a fuerza de repetirlos, en la mente de muchos acaban sustituyendo a la verdad.

El Opus Dei también utiliza este método para falsificar lo que le conviene. Como botón de muestra voy a analizar el concepto «coacción».

Cuando queremos expresar ideas buscamos las palabras que mejor las indican. Por definición, la palabra coacción es y ha sido siempre la fuerza o violencia que se hace a alguien para obligarlo a que diga o ejecute algo (Diccionario de la Real Academia de la Lengua) y así la emplea el primer documento público del Opus Dei en el que se habla de ella, el libro Camino, publicado en 1939. Veamos lo que dice.

El plano de santidad que nos pide el Señor, está determinado por estos tres puntos: La santa intransigencia, la santa coacción y la santa desvergüenza (Camino, punto 387, José María Escrivá de Balaguer).

En el momento en el que publica esto al Fundador de la Obra le importaba muy poco hablar de fuerza, violencia y coacción para implantar el Opus Dei ya que acababa de finalizar la Guerra Civil Española y entonces eran muy bien vistos estos métodos de actuación ya que gracias a ellos, en el grado extremo que supuso aquella contienda, una parte de los españoles impuso de forma coactiva el catolicismo como única religión de España; y con tal sentido lo muestra san Josemaría en el siguiente punto:

Si, por salvar una vida terrena, con aplauso de todos, empleamos la fuerza para evitar que un hombre se suicide… ¿no vamos a poder emplear la misma coacción -la santa coacción- para salvar la Vida (con mayúscula) de muchos que se obstinan en suicidar idiotamente su alma? (Ibíd. 399).

Vemos como explica que lo definido como santa coacción supone emplear la misma que define el diccionario: la fuerza o violencia que se hace a alguien para obligarlo a que diga o ejecute algo.

Pero pasa el tiempo y el aumento de información y sensibilidad de la humanidad valora cada vez más la libertad y desprestigia a los avasalladores. Tras tantas ediciones de Camino con millares de ejemplares vendidos los de la Obra no pueden eliminar estos puntos. ¿Qué hacen entonces para lavar su imagen? Pues lo que se les ocurre es pretender engañarnos cambiando el sentido de las palabras; y así en el Apartado II, punto 17-I del Programa de Formación Inicial del Opus Dei (Tercera edición, 1985), leemos:

Necesitamos audacia, usar de la santa coacción y de la santa desvergüenza, para provocar la crisis de vocación. El Señor tampoco nos ha pedido permiso para meterse en nuestra vida. Pero el compelle intrare [obligarles a entrar] que se ha de vivir en el proselitismo nunca es un empujón material. Característica capital de nuestro espíritu es el respeto a la libertad personal de todos. La santa coacción es la abundancia de luz, de doctrina; es el empujón espiritual de nuestra oración y del trabajo bien hecho, que es testimonio de la doctrina; es el cúmulo de sacrificios que se sabe ofrecer; es la sonrisa que viene a la boca porque somos hijos de Dios.

Lo que choca es que si la coacción de que nos habla ese texto es en realidad respeto a la libertad personal de todos, abundancia de luz, abundancia de doctrina…; como se apresura a afirmar, entonces, ¿por qué el Fundador de la Obra en sus primeros escritos no lo llamó santo respeto a la libertad personal, santa abundancia de luz, santa abundancia de doctrina…; en vez de santa coacción? ¿Cómo puede explicarse que alguien tan neurótico en vivir a la perfección los detalles pequeños como fue san Josemaría empleara, no ya una palabra aproximada, sino justamente la opuesta a lo que quería decir?

Además, la vida avala la doctrina. Así, nada más acercarte al Opus Dei lo haces a su constante coacción (sobre todo acoso psicológico, afectivo y espiritual) para obligarte a lo que su Fundador y directores quieren, que dura mientras estás en contacto con ellos, e incluso no dejan de presionarte ni siquiera después de dejar la Obra.

Añado un detalle muy significativo y es que en los 999 puntos de Camino no aparece ni una sola vez santa libertad, ni siquiera la palabra libertad, lo que es congruente con la gran importancia que su autor le concedía a la santa coacción, quien la eleva, nada menos, que a la categoría de ser uno de los tres puntos del plano de santidad que le pide el Señor.

exopus.jpg

2 respuestas a Donde Dije Digo, Digo Diego

  1. feliciana dice:

    Ivan, no se quien es usted, pero llamar al Escriba de Balaguer santo ya es un grandioso elogio que no se lo merece. Escribe usted muy bien yo lo hago peor, pero no hay que darle cancha a estos ******, ya esta bien.

  2. Feliciana, sustituyo con asteriscos algunas palabras suyas que no creo adecuadas para ser publicadas en este Blog (aunque personalmente las considere como muy ciertas).

    Un saludo.

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