El Opus Dei Me Dejó En El Camino

patos

EL OPUS DEI ME DEJÓ EN EL CAMINO

Westy

Enviado a ExOpus por la autora el día 5-4-2009

ÍNDICE

1 – La Historia De Un Muerto Más Que El Opus Dei Deja En El Camino

2 – La Dolorosa Quiebra De La Existencia

3 – La Muerte Del Corazón

4 – La Vocación

5 – No Debí Pitar

6 – La Indiferencia De Dios

7 – Reencuentros

—oOo—

1 – La Historia De Un Muerto Más Que El Opus Dei Deja En El Camino

La verdad es que soy una “ex” un poco “particular”. Pité [pedir la admisión al Opus Dei] con 16 años en 1976 (parece una eternidad), ahora tengo 50 y desde que consideraron que estaría mejor fuera han pasado 32 años (6 dentro), pero lo gracioso es que no pase de ser adscrita, aunque subjetivamente me consideraba sin la más mínima duda numeraria. Bueno, debo decir que en aquellos años ocurrían este tipo de cosas y que por desgracia me tocaron a mí. Tiene gracia porque conocí al Fundador en una tertulia en el Colegio Mayor Belagua y otra en Goroabe. O sea, que de haber sido numeraria de “verdad” hubiera sido co-fundadora (creo que se decía así)…

Pues bien, dado que la vocación no terminaba de asentarse (yo tenía muy buena voluntad, pero muchos altibajos), al final me dijeron que estaría mejor fuera, pero no entendí el porqué, mi gran duda era si no había puesto los medios suficientes o realmente eso no era lo mío, pero no me enteré. Mi hermano mayor suele decir con mucha gracia que en el Opus Dei no se dice sí o no, sino que se dice “ni”. Pues bien, me fui con un “ni” y ahí empezó mi calvario particular.

2 – La Dolorosa Quiebra De La Existencia

De repente, como suelo decir, me encontré entre el cielo y la tierra colgada de un hilo, yo lo expresé como punto cero de la existencia. El pasado reciente ya no estaba, no era mío y el futuro estaba en blanco. Mi preocupación era que pasara el tiempo para poder tener pasado en que apoyarme, pero no era tan fácil, no encajaba en el mundo, seguía teniendo en la cabeza el mismo modo de pensar. Como ejemplo os diré que me fui a Marbella con unas amigas y era incapaz de estar tumbada en la playa sin hacer nada. Los horarios de comida, levantarse… eran caóticos. No lo aguanté, tome un avión y para casa.

Tenía que comprender este mundo tan raro para mí que se me venía encima. Decidí que si no tenía pasado haría mío el de toda la humanidad empezaría por estudiar filosofía (si ser era lo primero, me dije que por ahí), luego historia, derecho…La verdad es que estudié filosofía, obtuve el doctorado, pero no he pasado de ahí. Con la distancia de los años me parece una ocurrencia bastante curiosa, pero sólo tenía 21 años.

Otra cosa que hice fue encerrarme, aislarme, estuve dos años enteritos e mi cuarto, sólo salía para trabajar, ir a clase, estudiar y “cumplir las normas”. Lo que no conseguí en 6 años ahora era fácil. Además debía ser así porque al irme le pregunté a la directora cuándo podría volver a ir por un centro, me contesto que en dos años y como un clavo a los años me encontré con una numeraria que conocía y le dije que ya habían pasado dos años. Ingenua de mí, cuando te vas, te vas y salvo que hayas rehecho tu vida y haya la posibilidad de pitar como supernumeraria, pues que te den. Con esta vuelta, obviamente, no encaje porque o me seguían tratando como una numeraria dado que “sabía de que iba el rollo” o me ignoraban un poco, es como si pudiera estar ahí sin molestar, pero yo quería que me ayudaran a mí en la vida interior a Dios, pero creo que, salvo excepciones, a la mayoría habría que cambiarles el cerebro, al final, sólo les interesaba a quién iba a llevar a la meditación.

Sí debo deciros que sólo dos personas no me dieron la espalda. Una vivía en Madrid, trabajaba en la Asesoría y otra en una administración. En mi situación de “encarcelada” viajaba a Madrid cada fin de semana que podía. Cogía el avión y me hospedaba en el hotel Zurbano. En Madrid salía con mi amiga a pasear, a comer y luego me iba con ella al centro, estaba en la administración, planchaba, asistía a la meditación, etc. Y vuelta a casa, pero me sentía querida. Esta amiga ha muerto hace dos años de un cáncer y me he sentido huérfana. Ya no nos veíamos tan a menudo, aunque nos escribíamos, y nos veíamos de vez en cuando. Sobre todo cuando, como suelo decir, “me había perdido”, siempre estaba ella.

Bueno, me he desviado un poco del tema existencial. El tiempo me tenía obsesionada. Como empecé la carrera mientras estaba trabajando, tenía cuatro años más que la gente de mi clase y como ahí había un montón de numerarios y numerarias, de nuevo excluida. Si hubiera tenido la misma edad a lo mejor me hubiera integrado mejor con los de 19 años. Tenía la sensación de haber llegado tarde y no era sólo una sensación: efectivamente llegaba tarde porque como estudié una carrera que no me gustaba ya quede esta manera quizá se asentara la vocación, pues ni una cosa ni la otra: siempre tarde, siempre tarde y no podía adelantar al tiempo. Para ser justa debo decir que las decisiones que se iban tomando sobre mí eran fueron rectas y meditadas, otra cosa que hubieran sido las acertadas.

Bueno, retomo el hilo de la crisis existencial: casi a la par del doloroso punto cero existencial llegó el turno de la indiferencia, noté con más virulencia el que me ignorasen y el dolor se hizo cada vez más intenso, sin embargo seguía queriendo a la Obra y me iba echando a la espalda cualquier ofensa, unas disculpables y otras de una falta de caridad como un piano. Me sentía como un animal capaz de llevar encima todo el peso que se me echara. De vez en cuando me cansaba y tenía que dejar la mochila al suelo, solía dormir todo lo que mis obligaciones me permitían y cuando me sentía recuperada, otra vez en forma, a coger la mochila y a seguir andando.

Efectivamente como he dicho antes estaba hecha añicos y esa quiebra la sentí como un profundo dolor, ahora puedo decir que me dolía el espíritu, que sí, que el espíritu duele y mucho. Durante esa época me pasaba de vez en cuando un fenómeno curioso, ahora se que se trata de una crisis de angustia. Efectivamente sabía que llegaba el momento, entonces tenía que echarme en el suelo y dejar que el dolor penetrara lentamente, no podía hablar ni mover los brazos y hasta que el dolor no alcanzaba un punto máximo no podía recuperarme. Afortunadamente duraba de 15 a 20 minutos y si era muy largo media hora, pero esto era excepcional. Este fenómeno se producía a veces de modo espontáneo y otras por incidentes tan tontos como volver a ver a una persona de mis tiempos de adscrita.

Tengo que hacer una referencia a mis padres. Ambos eran supernumerarios y mi “querido padre” cuando me fui de la Obra me llevo a una cafetería y estuvo hablando no me digáis de que, pero vagamente recuerdo que me habló de un teléfono rojo. Ahí acabó todo. Mi madre sufrió lo indecible y más tarde me he enterado que también estuvo a punto de mandarlos a la “m”. Debierais conocerla, es la persona más buena del mundo y jamás nos ha hablado de la Obra, ni del Fundador ni de nada. Ahora es mayor (85), pero algunas amigas de mi hermana mayor le comentan: si la gente de la Obra es como tu madre dime dónde tengo que apuntarme. Os cuento dos pequeñas anécdotas. En un momento concreto unas personas de la Delegación fueron a buscar a mi madre que estaba haciendo un curso de retiro en Obanos, no recuerdo a cuenta de qué pero se trataba de mí. Mi madre como se dice se ha dedicado a sus labores y tiene la formación de la escuela y también corte y confección supongo que algo bastante común en aquellos años. Pues cuando venía con las numerarias en el coche les dijo: esto es peor que el comunismo. Supongo que lo que le debía parecer lo peor. Ahora con la situación de mi sobrino y de un lío académico de su hermana comentó ¿pero qué está pasando? Mi hermana mayor le contestó: mamá que esto está haciendo agua, que como sigan así tendrán que cerrar la barraca. Y de nuevo mi madre ha dicho como lo peor “hija esto es diabólico”. Creo que se me nota que se me cae la baba con mi madre.

Mi padre me dejó con un discurso y mi madre sufrió mucho pero no supo que hacer de manera que me quedé solita “Juan palomo yo me lo guiso yo me lo como”. Afortunadamente no va a pasar esto con mi sobrino porque entre otras cosas tiene a su madre que es de armas tomar con un sentido común impresionante y se lleva fenomenal con su hijo. Recién pitado iban los dos a misa y le llevaba en coche pues viven un poco lejos, entonces mi sobrino tuvo la ocurrencia de decir: aquí vamos una madre santa y un hijo numerario. Pero como he dicho al principio de este escrito esto no pasará y que Dios los coja confesados si no es así.

3 – La Muerte Del Corazón

Como ya he dicho, a pesar de que ya no pertenecía a la Obra seguía amándola, si se puede expresar así. Tenía una profunda añoranza y aún en esas circunstancias hubiera hecho cualquier cosa por ayudar.

Pero las cosas no sucedieron así. Seguramente todos habréis tenido la experiencia de la indiferencia, de que sin más te habías convertido en un paría, en un leproso del que uno debía alejarse. El dolor era tan profundo que obligué a mi corazón a no sentir, lo encerré en una jaula no de siete cerrojos como decía el Fundador sino de miles. Conseguí levantar un muro a mi alrededor y nunca permití a nadie traspasar los límites que me había marcado. Es fácil que la gente no llegue ahí porque por lo general son bastante superficiales y cuando no lo son a mí aún me quedan muchas millas hacia dentro. Sólo a dos personas se lo ha permitido y son mis amigas incondicionales…

En este aspecto y en otros muchos he aprendido a ir con mis muletas. Realmente quien me vea actuar pensará que soy una persona a la que me importa la gente y de hecho así lo hago, pero si esa persona desaparece de mi vida me da lo mismo porque no puedo establecer vinculaciones afectivas profundas. Manipulo a las personas para dar esa imagen aunque no les hago daño y estoy dispuesta para ayudarles si lo necesitan. Sí encajo muy bien cuando se trata de relaciones intelectuales, ahí no hay problema porque las ideas no duelen y como soy bastante inteligente estoy a mis anchas. Esta desconexión entre la cabeza y el corazón ha hecho que cuando en mi vida han aparecido o aparecen sentimientos, afectividades, etc., sobre todo con algún chico, siento que no controlo la situación y lo que he hecho es cortarlo de raíz antes de que eso fuera a más. Muleta: le digo sin más que me gusta, como nunca ha sido a la inversa con mucha consideración me lo han dicho. Asunto zanjado. La verdad es que siempre lo he dicho porque pensaba que a lo mejor Dios quería que me casara y por si acaso que por mi no quedara.

Estoy escribiendo un poco desordenado. Durante los primeros años después de dejar la Obra escribí una poesía que seguramente la habré roto hace muchos años, pero recuerdo de qué iba. Se titulaba “La canción del loco”. Había un niño cojo y jorobado que vivía sólo en una cueva, estaba sucio. Por las mañanas se escapaba y bajaba a un parque donde jugaban unos niños muy limpios y alegres. El tullido quería jugar con ellos pero no le dejaban, al contrario, se reían de su cojera y de su joroba y le tiraban piedras, entonces el cojo iba a esconderse entre los matorrales para poder mirarlos. Algunas veces también lo descubrían ahí y entonces corría a su sucia cueva. Tras muchos intentos un día descubrió que era invisible que podía estar en el parque sin peligro, pero lo que en principio parecía un gran alivio al final comprobó que era más duro pasar inadvertido que recibir pedradas. Al final el tullido regresó a su cueva y se ató con cadenas para no poder salir. Allí, sentado en el suelo se balanceaba de un lado a otro y con su balanceo las cadenas se le iban clavando en la carne. Tiempo después alguien lo encontró aún balanceándose, con el cuerpo llagado y a jirones, con la mirada perdida y falto ya de razón.

Ahora mientras escribo estas líneas estoy viendo la cueva, su oscuridad y siento nostalgia, se me caen las lágrimas… quiero volver a mi cueva, quiero volver a mi casa echarme en el suelo y descansar. ¿dónde está mi corazón? ¿Por qué mi cabeza está separada de él? En fin ya es demasiado tarde para cambiar.

Aún no os he hablado de mis temores. Algunas veces siento miedo porque alguien quiere hacerme daño, en principio es indeterminado “ya vienen”, ¿quién? Ellos. ¿Quienes son ellos? Los de la Obra vienen otra vez a hacerme daño. Bueno, afortunadamente sólo me ocurre de vez en cuando y como ya conozco el tema hasta que se pase, tampoco dura mucho.

Voy a terminar el epígrafe del “cuore”. Podría extenderme en muchísimos detalles pero no merece la pena. La verdad es que mientras estoy escribiendo tengo la sensación de estar un poco “chiflada”. Espero que esta sensación no vaya a más.

4 – La Vocación

Como ya he dicho esperé dos años para volver a un centro de la Obra, pero el resultado no fue el esperado por mí. Yo quería que me ayudasen en la vida interior, aunque tengo que decir en mi contra que mi cabeza seguía pensando como una numeraria y en lo que respecta al apostolado me exigían como si lo fuera. Muchas veces no entendí que el apostolado se concretase en llevar gente a la meditación. Si como decía el Fundador el apostolado es de amistad y confidencia y que es el resultado de una profunda vida interior, pues por lo que respecta a lo primero ayudaba a mis amigas a acercarse a Dios, pero el camino no era asistir a una meditación…

Otra cosa era un curso de retiro. Cuando hubo que repartir “hojas informativas” y quizá pensando erróneamente que haciéndolo era muy apostólica, me dedique a repartir no solo a mis amigas sino a gente que conocía sin más. Tuve que hacerme mucha violencia. Ahora mirando hacia atrás pienso que no entendí el apostolado y tampoco fui capaz de expresar mis dificultades al respecto.

Visto lo visto y que en mi interior seguía “viendo” que Dios me pedía algo empecé a leer sobre caminos de espiritualidad distintos a la Obra. Recuerdo “Las tres edades de la vida interior” de Garrigou-Lagrange. Ese libro me encantaba y de hecho siendo de la Obra lo leía. Me matriculé en Teología por si allí encontraba la respuesta. Obviamente no tenía sentido y lo dejé en primero. También asistí a una reunión de los neocatecumenales, pero no me atreví a seguir. Era tan distinto que en esa reunión me sentí insegura además buscaba otra cosa. Leí a Santa teresa, San Juan de la Cruz, Santa Teresita, pero nada. Como lo que más me atraía era San Juan de la Cruz fui a ver a un carmelita y le expliqué mi situación pero me quedé un poco confundida porque todo le pareció estupendamente, incluso me dijo que era una ventaja que hubiera estudiado filosofía porque así entendería mejor los escritos de Santa Teresa. Ni corto ni perezoso concertó una cita con las carmelitas descalzas de mi ciudad. No me dió mucha confianza porque pensé que debía asegurarse de que no fuera una “loca” ya que no me conocía de nada. Pero al menos fui al convento. Me di cuenta de que no era lo mío porque el estilo me echaba para atrás. Como era navidad en el torno había un nacimiento con una monja dentro como una figura más junto a la Virgen, San José y el Niño. A mi derecha estaba colgada una lámina de la Virgen en tonos pastel que me pareció horrorosa. Pensé que Dios no me podía pedir algo que me supusiera tanta violencia. Por último, también me apunté a un grupo de mi parroquia en el que leíamos el evangelio y lo comentábamos. Yo me ponía “negra” de las estupideces que se decían ahí y el sacerdote que estaba en el grupo no decía nada. Aquí se acabó mi búsqueda y a partir de allí soy un cristiano que camina por “libre” cuando lo hace, porque han habido muchas temporadas de abandono, de retorno, de abandono y vuelta a empezar. Además a esto se añade que nunca me han interesado ni atraído el voluntariado y cosas similares. Es posible que por poca generosidad, pero guardo muy mal recuerdo de estos desde el colegio. Me tocó la época postconciliar y todo ese “rollo” de las guitarras, los grupos. Desde entonces tengo mala experiencia y no porque no hubiera participado en ellos, pero era muy crítica, además los problemas que se planteaban me parecían tonterías.

Ahora me encuentro en una situación en la que quisiera retomar mi fe, pero me cuesta un montón. Creo que es por pereza y porque andar sólo es pesado aunque tampoco lo quiero hacer en grupo, o sea que “yo me mi conmigo”. Otro obstáculo es que no entiendo el lenguaje que emplean los cristianos corrientes: “experiencia de Jesús”… No sé a qué se refieren, no lo se categorizar, seguramente por culpa mía que intento racionalizar la vida.

5 – No Debí Pitar

Comenté que estuve 5 años como adscrita, pero me faltó decir que no debí pitar. Realmente no tenía ni idea de lo qué era el Opus Dei. Cuando me plantearon la vocación y me dijeron que yo debía verlo, se me planteó una duda interior. El hecho de invitarme a “una convivencia especial” me hizo sentir cierto orgullo, aunque no sabía muy bien que era eso. La convivencia nos la dio D. Fernando Lázaro que se pasó los tres días relacionando la vocación con la indecisión de Hamlet (ser o no ser esa es la cuestión). Ahora tengo que decir una cosa que me da una vergüenza horrible pero pasó así. Cuando fui a confesarme sin querer me tiré un pedo, y me puse tan nerviosa que le pregunte de repente al sacerdote si tenía vocación (a veces en broma conmigo misma me digo que pité por un pedo; es horrible). Después de confesarme es cuando surgió mi duda interior. Tenía 16 años, comenzando la adolescencia, pero hay que situarse en aquella época: a los 16 era totalmente inocente (no es lo que ocurre ahora). Me fui con mi duda y estando en el club en el estudio y no pudiendo ponderar las cosas (demasiado joven) y dado que eso me quitaba la paz, fui a dirección y dije que quería ser de la Obra…

Cuando empecé a escribir la carta pregunté si numeraria era de las que se casaban o no. Me dijeron que de las que no se casaban; me daba igual. La verdad que en aquellos años el tema de formar una familia me quedaba muy lejos.

A los 6 meses hice la admisión. Para que os deis cuenta de lo que me había enterado pensé que todo consistía en rezar mucho y en cada charla fraterna decía cuantos rosarios había rezado (recuerdo que 5 al día). La verdad es que me extrañaba que no me felicitaran ya que rezaba tanto. Recién pitada le dije a una numeraria que se ocupaba de mí si “esas amigas tuyas no se iban a enfadar si iba tantas veces a tomar café”. Recuerdo que en mi primer curso anual me fui tan pina con pantalones (sin ninguna falda). Cuando me dijeron que con falda, mis padres me enviaron una y me apañé con esa todo el curso anual. Me traía frita el tema del velo y el de besar el suelo antes de rezar la preces. Me daba mucha vergüenza. El día que recibí mi primera carta y me la dieron abierta monté en cólera y le pedí a la directora el libro donde estaba escrito todo lo que teníamos que hacer para no darme más sorpresas porque le dije “todo esto tienen que estar escrito en algún sitio”. Al año más o menos ya me había situado e intenté vivir la vocación. Aunque nunca lo dije (fallo por mi parte) la sentía como una desgracia que me había tocado y por eso me entristecía cada vez que alguien pitaba, pero he de decir que una vez era de la Obra la quería como si llevara allí mil años: ya era de la familia.

Supongo que no ocurrió así en todas partes pero en el centro en que yo estaba las personas “responsables” eran muy jóvenes y con poca experiencia y no tenían “criterios claros” sobre ciertas cosas. Recuerdo que cuando era un día de fiesta nos quedábamos celebrándolo hasta las tantas de la madrugada y luego nos quedábamos a dormir en distintos sitios (en las mesas del cuarto de estudio que eran muy grandes, etc.) Debió ser muy divertido, lo digo ahora, cuando las de la delegación vinieron a felicitarnos y se encontraron con semejante panorama incluida la directora. Poco a poco las cosas se fueron encauzando cuando el club de bachilleres se trasladó a un sitio con las condiciones adecuadas y vino gente más mayor.

Por lo que a mi respecta, la verdad que aguantaba unos meses con las normas de piedad y el esfuerzo apostólico, pero al final estallaba y estaba 15 días sin aparecer por el centro. Obviamente algo pasaba que no sabía explicar y tampoco lo debieron ver porque yo era muy buena, apoyaba en todo lo referente al centro, confiaban mucho en mí y cuando había alguna adscrita que se “ponía en mal plan” me encargaba de hacer que recapacitara y sabía hacerlo fundamentalmente porque escuchaba, no daba la taba y sabía contestar a todas sus preguntas.

Esto está un poco desordenado. A los 18 años me fui a vivir al club de bachilleres, pero para que os deis cuenta de mi “madurez”, o sea, de risa, me llevé una muñeca (Pebles picapiedra) con su hueso incorporado en la cabeza. Cuando salía del instituto y hasta la hora de comer no sabía qué hacer en el centro, estaba incómoda, pensaba que había que aprovechar el tiempo y me metía en el cuarto de estudio; total un rollo porque las ganas de estudiar y nada eran lo mismo. Al final tampoco fue bien esta experiencia. Antes de volver a mi casa estuve 15 días sin querer levantarme y fumando en la habitación. Estaba en la pequeña administración de modo que todo fue muy discreto. Por la noche agarraba el petate y me iba a dirección, me tumbaba en el suelo y decía “X” dame la mano, “X” dame la mano, “X” dame la mano. una y otra vez hasta que lo conseguía y me dormía. Increíble verdad. Por supuesto no se si llegó a tres meses mi “incorporación a la vida de familia”.

Después de todas estas peripecias por fin me fui a hacer el semestre. Estaba alocada porque llevaba dos o tres años pidiéndolo. En un momento concreto, a punto de terminar el semestre, la directora me preguntó si no pensaba hacer la Oblación a lo que respondí que no sabía que tenía que pedirlo yo y entonces le dije: pues ya la pido. Del semestre a Goroabe. Ahí estuve un mes más o menos y como nadie me había dicho nada seguía sin hacer la Oblación. Ahora conforme escribo esto me doy cuenta de lo que pasó. La directora del semestre debió tener dudas acerca de si debía hacer o no la Oblación por eso hasta que no vieron que no era una persona idónea para ser numeraria estuve en Goroabe. Un día vino a verme la directora de mi grupo al trabajo y me dijo que en el centro de estudios no había suficientes plazas y que debía volverme otra vez a casa. Lo estaba pasando tan mal que ni siquiera me molesté y le dije que sin problema, que ya iría a Goroabe el año que viene. Ni que decir tiene que no volví a ir. De Goroabe a mi casa, de mi casa al club y al mes del club a la calle. Me dijeron sin más que ya no era de la Obra. Por desgracia en ese curso había cambiado todo el consejo local por lo que me lo comunicó una persona a la que no conocía y que tampoco me conocía a mí por lo que supongo que cuando le pregunté porqué, no lo sabía muy bien y se enrolló como una persiana. Total no me enteré de nada sólo recordé una desafortunada frase: “los peces no vuelan y los pájaros no nadan”. Esta frase me ha martirizado durante años sobre todo porque mi preocupación era saber si no había puesto todos los medios por sacar adelante la vocación, pero la frase no me decía nada a este respecto. Incluso pasados varios años logré localizarla en Granada, la llamé por teléfono y le pregunté por la dichosa frase. Ni se acordaba de mí ni de la frase. O sea que me quedé igual.

Ahora que me doy cuenta de lo que pasó pienso en lo fácil que hubiera sido decirme que después de 5 años la vocación no terminaba de asentarse, que me faltaba madurez y que tenía dificultad en el apostolado. Os aseguro que lo hubiera entendido, otra cosa es que no me doliera, pero no habría sufrido este calvario. En fin, como mi hermano mayor suele decir, en la Obra no te dicen ni sí ni no, sino que dicen “ni”. Nunca hubiera imaginado que escribir esto me supusiera soltar definitivamente el peso que he llevado a la espalda hasta hoy.

6 – La Indiferencia De Dios

Pero no siempre fue así. Cuando me fui estuve dos años cumpliendo las normas y esperando para poder ir de nuevo por un centro de la Obra. Pasaron los dos años y el resultado no fue el esperado por mí. Durante un tiempo seguí llevando una vida interior, pero me encontraba sola intentando vivir cara a Dios. Era como circular por carreteras no señalizadas y al final me encaré con Dios, Él tenía la culpa de mis desgracias, de mi sufrimiento, de mi desorientación personal y mi insatisfacción laboral. En fin, de todo…

¿Cómo era posible que habiendo respondido a su llamada de repente me hubiera rechazado? ¿por qué permitió que pitase para nada? Que recuerde una vez, quizá fueron más, entré en la Iglesia y le dije: déjame en paz, te odio y prefiero irme al infierno, pero déjame en paz. Pero fue inútil, por más que hiciera para no oírle su voz estaba dentro de mí, me quemaba y no se iba, no podía acallarla ni siquiera cuando no estaba en gracia de Dios, ¡que digo!, entonces mucho peor. Al final pasé del odio a la indiferencia: fueron mis años de “mala vida”. Ahí se anestesió mi conciencia y a partir de entonces mi relación con Dios ha sido muy intermitente y ahí estoy, ni frío ni calor.

La consecuencia vital de todo esto es que a Dios no le importo. No es que me odie, pero no le importo. En este contexto me resulta imposible creer que Dios es mi padre, que me ama y vela por mí, que soy la oveja perdida que cuando la encuentra el pastor se alegra, o el hijo pródigo, o la señora que busca el dracma perdido ¡y una mierda! Él me abandonó y aunque a veces quisiera volver a responder al amor de Dios, me rebelo. Lo que tengo es una idea teórica de Dios, de la religión cristiana y su doctrina, etc. No me he vuelto tonta de repente por lo que estoy “informada” de lo que aprendí y viví de manera que no me he vuelto agnóstica simplemente como se suele decir ahora “católico pero no practico”.

Estoy exagerando bastante porque hace un mes, al menos iba a misa y cumplía con mis obligaciones “oficiales” de cristiana. De momento hasta que no pase por el “garito” ni lo mínimo. Algunas veces pienso que con 51 estoy más cerca del final que del principio y que a este ritmo no llegaré a amar a Dios. Esto si sería un fracaso con mayúsculas.

Recuerdo una canción de Gloria Stefan (no se si se escribe así) que decía: “se que aún me queda una oportunidad, se que aún no es tarde para recapacitar, se que nuestro amor es verdadero, con los años que me quedan por vivir demostraré cuánto te quiero”. Ojalá que el resto de mi vida fuera como esta canción.

7 – Reencuentros

No sé si habréis tenido la experiencia de encontraros con una persona de la Obra que hacía mucho tiempo que no la veíais. Lo primero que suele decir es: cuanto tiempo… ¿Qué tal estás? ¿Tomamos un café? Y si no puedes: quedamos mañana ¿vale? Estupendo, una acude a la cita, en el fondo le apetece pues era una persona con la que se congeniaba y en su momento se le tuvo un especial cariño. Al principio la conversación fue muy estándar, vamos la común que tiene todo el mundo cuando dos personas se reencuentran, pero al final siempre se termina hablando de la relación con Dios, de cómo está “espiritualmente”…

Si procede recibe algún consejo, pero ese consejo ya me lo sabía: que si pureza…. rézale a la Virgen, reza un rosario; que si no practicas y estas un poco alejado de Dios… pues a confesarse; que porque no vas por un centro… ¿y un curso de retiro? El café se termina con un: ya te llamaré, pero esa llamada no llega nunca o sea que, al final, todo se ha reducido a un café. Y esto se repite una y otra vez hasta que se aprende la lección y cuando aparece alguien del pasado la que dice ya te llamaré soy yo y por supuesto ahora es ella la que no recibirá la llamada. Cuántos cafés en 30 años. Cuántos cursos de retiro inútiles porque sólo has sido un mueble dentro de la decoración, alguien que como no es pitable no merece una conversación.

Sin embargo, para ser justos siempre hay una excepción. En mi vida fue una de las primeras directoras del club de bachilleres, de la época en que las fiestas de Casa duraban hasta las tantas de la madrugada. Como digo, esa persona me apoyó en todas las circunstancias. Vivió en dos colegios mayores, por supuesto a los que yo iba cuando estaba en Madrid, un centro de universitarias y todo esto trabajando ella en la Asesoría. Allí llamaba yo y me pasaban siempre la llamada. Os voy a contar una anécdota graciosa. Una vez llamé al colegio mayor, era verano y a esa persona ahí se le tenía mucha consideración (trabajaba en la Asesoría), pues bien, quien fuera que me cogiera el teléfono me dijo que ahora se estaba bañando. La verdad es que me pareció una tontería y le dije: pues que salga. A partir de entonces le decían: llama esa amiga tuya tan mandona. En fin, son cosas que me enternecen el corazón porque esa amiga mía murió de cáncer. La última vez que la vi me abrazó y me dijo: Westy, no quiero morirme. Ya no volví a verla. He de decir que de repente me sentí huérfana.

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17 respuestas a El Opus Dei Me Dejó En El Camino

  1. Mexico dice:

    Hola he estado leyendo sus articulos, me parece muy valiente de su parte hacer estas declaraciones, yo estube en el Regnum Christi por muchos años y no hay un grupo como este, tengo muchos conocidos que estudiaron en el Cedros y el Yaucalli y que fueron abusados sexualmente, en el Opus Dei, que curioso que todo lo que hay en internet si buscas abuso sexual en la Iglesia va hacia los Legionarios, pero no hay nada que relacione al Opus con Abusos sexuales, ojala que ese caso descubra los casos del Opus, los Misioneros de espiritu Santo y otra ordenes de elite que tienen pederastas en sus filas y se curan en salud señalando a los Legionarios, saludos y gracias por este espacio libre

  2. estehola dice:

    Hola maja !! Decir bonita historia igual pareceria frivolo en un tema tan serio, pero por qué no? La experiencia de los demás suele ser enriquecedora y más si se coincide en algunos aspectos.

    Comparto muchísimas experiencias contigo, en cuanto a tiempo, a antiguedad y a forma de salir.

    Sí, puedo decir que los primeros años que estuve fuera, no fueron faciles, en mi caso habia indiferencia ( de ellos) y algo parecido al resentimiento (mio). Con lo cual no sólo me aparté del Opus Dei, sinó también de muchas otras cosas…

    Luego tuve suerte y Dios, (sí, supongo que esta vez debio ser él,aunque te acostumbran a tener tanto el nombre de Dios en la boca que al final no acabas de saber quién es…) puso en mi camino una pareja maravillosa que lleva veinte años aguantandome a mí , a mis risas y a mis neuras.

    La etapa infantil-juvenil en el Opus Dei te marca. hayan pasado dos meses o treinta años, pero no nos queda otra que mira hacia delante,no?

    Hasta hace poco , el tema de mi pertenencia a la Obra lo tenia como encerrado. Era algo que sólo conocia mi familia más cercana y que no le importaba a nadie más. Era una etapa que ni queria ni tenia ningún interes en recordar. Quizas el que uno de mis hijos ( con la misma edad edad que yo) realizara un viaje de estudios a Pamplona ( donde discurrió la mayor parte de mi aventura opusina)ha sido el desencadenante de volver la vista atras.

    Pero puedo decir y digo que la vuelvo, con una sonrisa,con alegria, con humor; ha habido momentos de todo ( también los hubo estando dentro) y por ello no soy quien para decir si valió o no la pena ser del Opus dei.

    En mi caso, perdí la juventud y en muchos momentos la alegria, pero igual si no hubiera sido miembro ahora no seria como soy.

    Y estoy muy feliz de ser como soy.

    West, Pa alante, como los de Alicante !!
    Un abrazo fuerte, fuerte

  3. nath edwards dice:

    no estoy de acuerdo con el opus dei ni con ninguna otra secta, manipulan la mente humana restringiendo la libertad, a lo que no hay derecho, predican una doctrina de aislamiento de la familia y los seres queridos y de penitencia constante que no tienen ningun sentido, no tienen derecho a manipular asi la mente humana aprovechandose de la fe del prójimo. no tienen derecho a exigir el dinero del que se ha matada trabajando ni tienen derecho a exigir testamento a su favor, en conclusión quien se adhiere al opus dei se mata a si mismo y renuncia a vivir, a disfrutar las cosas simples y sencillas de la vida, no considero la necesidad de acudir a estos grupos, una persona que sabe lo que quiere en la vida no se meterá en estas cosas, considero que son cosas de gente que no tiene o no sabe que hacer con su vida

  4. John Connoer dice:

    Hola a todos, estoy desesperado buscando información sobre el opus y el tema de las numerarias ya que mi cuñada nos “hecho un valde de agua fria” al decirnos que “habia encontrado su vocación” y que tomo la decisión de meterse a esta secta…

    Estoy buscando ayuda de alguna ex-numeraria en caracas, venezuela para poder reunirme con ella y que me cuente las verdades de lo que es esta secta, podría alguien ayudarme a encontrar un grupo o una persona que me pueda asistir? mi correo es ********

    Muchas gracias

    Jhon

    ********
    NOTA: Para evitarle posibles spam molestos, podéis pedir el correo de Jhon escribiendo al Blog: exopus@terra.es

    Iván

  5. Virginia dice:

    Leì tu historia y aunque no pertenecì al OPUS DEI porque un sacerdote me aconsejò que no entrara. Sì vengo leyendo y ùltimamente el libro “Justo por pecadores”
    En cuànto a tu fe, orarè por tì y que tengas un encuentro real con Jesucristo el Hijo de Dios que murìo en la cruz por nuestros pecados. Llegues a conocerle como tu Salvador personal y encuentres paz espiritual en El.

  6. Carmen dice:

    Hola Jhon : Yo soy ex numeraria, pero vivo en España. Me gustaría hacerte una reflexión:¿no crees que sería mejor que te informes en el propio Opus Dei?. Ya sabes que cuando alguien es “ex” de lo que sea, es muy subjetivo y (por el motivo que sea) no le ha ido bien y se ha ido…
    Creo que lo más inteligente es ir a la fuente.
    Si te sirve de algo, no se trata de una secta sino de una institución de la Iglesia Católica, y su fundador es Santo desde hace unos años.
    Ya sabrás que las cosas de Dios siempre han sido perseguidas por algunos… empezaron con su propio HIjo.
    Un saludo
    Carmen

  7. Carmen dice:

    Me parece increíble que con 50 años todavía tengas ese tipo de pensamientos. Creo que debes superarlo ya.
    Yo estuve más del doble de años que tú en la Obra, y llevo ya otros cuantos fuera de ella, casada y con hijos, y leyendo tus confesiones, me doy cuenta de que todas las cosas dependen de tu enfoque subjetivo.
    ¿Qué has estado buscando tu bienestar o a Dios?
    Escúchale a Él. No descargues la responsabilidad de tus decisiones en los demás. Tú sabes que nadie te obligó a hacer nada y que si hubieras sido sincera desde el principio,seguramente ni hubieras pitado.
    Como confiaban en tí, te trataban cómo “parecías” ser…
    Piensa que Dios nos deja en libertad y somos nosotros los que hacemos lo que nos dá la gana. No debemos actuar dependiendo de las reacciones o acciones de los demás, sino siendo dueños de nuestros actos.
    Y si te dijeron que no era lo tuyo…¡¡ pues ya está!!. Sé feliz.

  8. Jose dice:

    Aquí voy a dejar mi experiencia, que como punto de vista es tan respetable como cualquier otro. Partiendo de la base de que lo que importa en las acciones es lo que al final haga cada uno con su conciencia (Sin engañarse a uno mismo y esforzándose por buscar la verdad), voy a decir unas cuantas cosas para evitar prejuicios y dar un poco de justicia:

    Soy de Marbella y tengo 20 años. En medio de miles de personas interesadas, de gente violente, de falsos amigos, de un mundo de mentiras e incoherencia (podría decir mil cosas más), el Opus Dei para mi ha sido muy simple: mis verdadedos amigos de momento (¿sabéis que hace a un amigo ser verdadero no? porque si no, sabed que significa el que es DESINTERESADO y no busca ningun tipo de compensación), y con creces me lo han demostrado en miles de situaciones. Sin buscar NADA, me han ayudado en mil situaciones, sociales y económicas. Ellos han sido los únicos que se han preocupado de que yo sea feliz, junto con mi familia. Se han volcado TOTALMENTE. Es que al contrario de TODA la gente que he conocido en mi vida, ellos son los ÚNICOS, ¿sabéis lo que significa esto? puede haber sido mala suerte al conocer a gente, pero de momento COMO COJONES voy a poder permitir que haya gente con tantos prejuicios, que los descalifique, que los insulte de manera tan injusta? Vosotros haríais lo contrario? Ni de coña. El opus dei para mi no ha sido otra cosa que amistad, información, ayuda desinteresada, y aparte de todo EJEMPLO de vida y de AMOR. Es INJUSTA una descalificación o juicio general como este tipo hacia ellos.

    Aclaro, no soy numerario ni nada de eso, ni me han presionado en la vida ni mucho menos para nada. Podéis pensar que lo soy pero quiero hacerme el “factor externo” que tiene más credibilidad. Pues no, pero pensad lo que queráis. Este comentario es para hacer justicia a mis amigos de toda la vida, y seguro que vosotros haríais lo mismo en mi lugar salvo que por hacer estas entradas en el blog te paguen un montón de dinero, que no creo que sea el caso.

    Está claro que porque alguien como yo suelte esto no va a cambiar nada, y es por ello que voy a hacer una simple reflexión de que, si ellos estuvieran equivocados, que no creo que lo estén. QUE COJONES IMPORTA SI NO LO HACEN A PROPÓSITO? Como he dicho al principio, lo que importa es lo que haga cada uno con su conciencia, el uso de su libertad. Pues a ver si eres/sois (ya no sé a quien me dirijo, si a la autora o a los otros comentarios), lo suficientemente abiertos como para pensar esto con calma:

    -Si una persona es un capullo, un mentiroso, un estafador, un manipulador, es porque esa persona está poniendo SUS INTERESES TERRENALES, a costa de la la vida y perjuicios de la OTRA PERSONA. Eso es una verdad como una cssa, indiscutible. Y hacer el mal, creyendo que es hacer el bien de corazón, es totalmente respetable e incluso CORRECTO. Como decía un amigo sacerdote: “si uno realmente y sinceramente en su corazón, cree que lo correcto es, por ejemplo, matar curas, pues está haciendo mal en NO HACERLO”. Queda claro por tanto que una persona no se puede tachar de mala si realmente haciendo una acción por equívoca que sea no persigue intereses sino el amor o el bien.

  9. Jose dice:

    -Continuación-

    Una vez reflexionada esta premisa por decirlo así, os animo a pensar un poco. PUEDE DECIRSE DE ALGUIEN QUE HA RENUNCIADO A LOS PLACERES MÁS ATRACTIVOS DE LA VIDA: EL SEXO, EL DINERO, Y CUALQUIER TIPO DE ACTITUDES INTERESADAS QUE SON LAS QUE SE TACHAN DE FORMA RAZONABLE DE “PECADOS”, ¿PUEDE DECIRSE DE ESA PERSONA QUE SE GUÍA POR INTERESES PERSONALES?” Venga, a ver, QUÉ INTERESES, CUALES SON? No veo NINGUNO. La labor o actitud del opus dei es totalmente desinteresada, y eso basta para que sea RESPETABLE. Pero es que además si supiera un poco de filosofía, podría demostraros que no solo es desinteresada sino que es la CORRECTA, porque normalmente quien busca la verdad sin ponerse otro obstáculo, acaba encontrándola, la dura y cruda realidad. Y repito, si alguien se dejara llevar por intereses personales, esos NUNCA pueden ser personas que hayan renunciado a precisamente tantos placeres terrenales y busquen la felicidad en amar y en la felicidad de otros. Es IGNORANTE, y contraproducente en la sociedad hacer este tipo de blogs, comentarios que ayudan a difundir una opinión fácil e injusta contra gente tan honesta y volcada como son los miembros del Opus Dei. Un saludo.

  10. Pofenas dice:

    Yo tuve una experiencia muy similar a la tuya. Tengo 6 años menos que tu (si las cuentas no me fallan, tu naciste en el 58 y yo en el 64) y 7 años en la pitada. A mi me hicieron pitar para retener a mi hermano, que vale mucho…. el estaba a punto de irse, y les parecio una buena idea que su hermano pequeño pitara. Pero yo conocia a la obra a fondo (muy a fondo) desde los 12 años…. como pite con 17, fueron 5 años en los que aprendi practicamente todo lo que tenia que saber. La verdad es que las sorpresas fueron pocas, pero muchas las decepciones…. tanta gente que te falla, que no esta a la altura… que toma la decision incorrecta… Cuando vi claro que pite para retener a mi hermano y que cuando mi hermano se fue yo era un caso perdido fue cuando decidi que aquel no era mi sitio. Tu caso y el mio se parecen mucho, pero sospecho que tu y yo somos personas muy muy distintas. Me encantaria charlar un ratito contigo. Por cierto, me resutla muy familiar el nombre de Fernando Lazaro…. ¿de donde es?
    Besicossss

  11. cris dice:

    Es una pena,de verdad. ¿Qué quieres que te diga?.
    Lo malo de esta vida no es, en este caso, la prelatura del Opus Dei; y lo sabes muy bien. Son las personas.
    De niña recibí formación humana y espiritual en un centro de la obra; en su momento, 17-18 años, sentí la vocación y estuve a puntito de “pitar”; no lo hice, tuve miedo. En mi caso no me equivoqué como tú.
    Estuve durante muchos años muy alejada de la Iglesia; eso sí, jamás se me ocurrió ser una resentida como le ocurre desgraciadamente a mucha gente que no tiene 2 dedos de frente, y que se dedican a criticar a una institución (la que sea) por 1, 2 ó más personas (¡que simpleza por Dios!).
    En el fondo de mi corazón sabía que tarde o temprano me confesaría,volvería a recibir formación y que pitaría. La buena formación siempre queda.
    Hace ya, creo que 5 años, fui a Torreciudad (podría haber ido a cualquier otro sitio, eso es lo de menos) porque quise y me dió la gana; no iba aompañada por nadie del Opus Dei. Hice una confesión general, después de unos 13 años, mas o menos. Cuanod volvi a mi ciudad, localicé a un sacerdote,al que yo no conocía de nada, y le pedí consejo de un centro del Opus Dei para poder recibir formación.
    Resumo: soy supernumeraria y feliz. Por que quise

  12. Angel Tallón dice:

    Hola,
    he leido un poco lo que has escrito,, en realidad he caido en este blog por rebote. Creo que tienes bastante razón en muchas cosas, y se ve que tu experiencia ha sido muy dolorosa. Me gusta porque lo escribes con mucha sinceridad y honestidad. Yo estoy dentro (y bien dentro) desde el 76, y llevo en Africa desde hace 23 años, ahora trabajando en un centro medico social en Yamoussoukro. Como también soy director de un centro, lo que dices me sirve mucho. Reza por favor para que no metamos la pata más y que podamos ayudar a la gente. En todo caso yo lo haré por ti. Cordiales saludos

  13. jose dice:

    esta chida esta foto

  14. Jose, el Opus Dei se comporta como una institución que predica valores opuestos a los que vive, como una secta destructiva de la personalidad de quienes capta, como una sociedad secreta, como un depredador de bienes materiales, como un grupo de presión, como una institución tipo “cepo” en la que todo lo bueno que despliega es como el cebo de una trampa: un medio para atraer a la gente y así poder atraparla… Y obran así para implantar a todos sus particulares metas fundamentalistas. Lo anterior son las conclusiones de lo explicado en mis escritos, a ellos le remito si quiere profundizar.

    Al bondad subjetiva (creer que se hace algo bueno) se tiene que unir la objetiva (que se traduzca en un bien real). Por eso ni la Ética ni la Justicia ni yo estamos de acuerdo con usted en lo que dice de que si ellos estuvieran equivocados, que no creo que lo estén. QUE COJONES IMPORTA SI NO LO HACEN A PROPÓSITO? Como he dicho al principio, lo que importa es lo que haga cada uno con su conciencia […] hacer el mal, creyendo que es hacer el bien de corazón, es totalmente respetable e incluso CORRECTO. Como decía un amigo sacerdote: “si uno realmente y sinceramente en su corazón, cree que lo correcto es, por ejemplo, matar curas, pues está haciendo mal en NO HACERLO”. Queda claro por tanto que una persona no se puede tachar de mala si realmente haciendo una acción por equívoca que sea no persigue intereses sino el amor o el bien.

    Si fuera según usted dice, lo que tendríamos que hacer no es enseñar a la gente a que haga cosas buenas, ni premiarlas si así lo hacen, ni castigarlas en caso contrario; sino, en su lugar, anestesiarles la conciencia para que se crean que lo malo que hacen es bueno.

    Pregunta sobre cuáles son los intereses personales por los que el Opus Dei se guía.

    Por su secretismo institucional, no los conozco. Pero, sean cuales fueren, lo que está claro es que su forma de actuar para lograrlos es dañina a la sociedad.

    Denunciar los abusos siempre es loable, y más cuando se hace para desvelar la hipocresía de quienes se esfuerzan por aparentar que son buenos cuando por sus obras no lo son. Por ello tampoco estoy de acuerdo con usted en que Es IGNORANTE, y contraproducente en la sociedad hacer este tipo de blogs

    Un saludo

  15. Carmen, le contesto:

    1 – ¿no crees que sería mejor que te informes en el propio Opus Dei?

    Pues no. ¿Acaso es mejor acercarse primero a un estafador antes que oír a los que demuestran que lo es?

    Antes de comprar un coche buscamos por Internet los defectos que le han encontrado otros usuarios. Y antes de embarcarnos en las hipotecas de un piso procuramos enterarnos de las posibles cosas malas del inmueble. Acaso no nos informamos minuciosamente de los contras de un trabajo antes de firmar el contrato… Y así con todo lo demás.

    Entonces, si lo primero que hace todo el mundo es informarse de los posibles defectos de cualquier cosa que le puede comprometer, ¿por qué no se debe actuar de igual manera con respecto a la Obra? ¿Por qué no deben oir antes nuestras críticas, las de los usuarios, que la versión oficial del vendedor, del Opus Dei?

    2 – Ya sabes que cuando alguien es “ex” de lo que sea, es muy subjetivo y (por el motivo que sea) no le ha ido bien y se ha ido…

    Pues no. Según ese razonamiento lo primero que hay que hacer es escuchar al negrero antes que al ex esclavo que se liberó de él.

    Lo que hay que mirar son las razones, no las subjetividades. Lo que hago en este Blog es fundamentar lo que afirmo con datos objetivos que cualquiera puede contrastar.

    3 – Si te sirve de algo, no se trata de una secta sino de una institución de la Iglesia Católica, y su fundador es Santo desde hace unos años.

    Pues no. No sirve de nada. Un grupo es secta por su forma de actuar, aunque la Iglesia o cualquier otra persona o institución digan que no lo es (es una máxima filisófica que el obrar sigue al ser, que a una determinada forma de obrar le ccorresponde esa forma de ser, por lo que SI SE ACTÚA COMO UNA SECTA, ES PORQUE SE ES UNA SECTA).

    Y aunque el Vaticano le ampare, como el Opus Dei actúa como una secta, lo es.

    Y si la Iglesia hace santo a alguien que creó una secta a imagen y semehanza suya, pues entonces le aconsejo al Vaticano que le conceda el título de santo patrono de las sectas y de sus fundadores.

    4 – Ya sabrás que las cosas de Dios siempre han sido perseguidas por algunos… empezaron con su propio HIjo.

    Pues no. Según su razonamiento todo lo que es perseguido es santo. Así, un criminal de guerra, un violador, un terrorista, un sacerdote pederasta…, son santos porque son perseguidos.

    Para saber si lo son o no, lo que hay que mirar son las razones que aducen quienes les denuncian y nunca hacer caso a falacias desinformativas y manipuladoras.

    En este sitio demuestro los calificativos que le doy al Opus Dei. Lo único que pido es que me lean en vez de emitir opiniones sin fundamento o de seguir engañando propalando los eslóganes oficiales de la Prelatura.

    Un saludo

  16. La pena es que haya gente que siga engañada por la propaganda oficial del Opus Dei. Eso si que es una verdadera pena.

    Justo lo malo del Opus Dei es lo opuesto a lo que usted dice: lo realmente malo de la Obra no son sus personas, sino la negativa presión institucional que ejercen sobre ellas. La libertad no es un pilar en la Obra, sino que por el contrario lo son lo son la intransigencia, la desvergüenza y la coacción. Le añado un texto oficial que así lo especifica:

    El plano de santidad que nos pide el Señor, está determinado por estos tres puntos: La santa intransigencia, la santa coacción y la santa desvergüenza (Camino, punto 387, Josemaría Escrivá de Balaguer).

    Lo anterior se confirma con que no aparece ni una sola vez la palabra libertad en ese primer libro del fundador del Opus Dei.

    No me extiendo, ya que es un tema muy tratado y que puede ampliar, entre en otros lugares, en mi escrito
    El Alma Del Opus Dei
    .

    El Opus Dei seduce muy bien. Comprendo que lo haya hecho y lo esté haciendo con usted. Conmigo lo hicieron durante 35 años… ¡Como no la voy a comprender!

    Le deseo, como me ocurrió a mí, que algún día se le abran los ojos y pueda ver al verdadero Opus Dei.

    Un saludo

  17. A lo dicho en un comentario anterior, añado que Dios nos deja en libertad, pero el Opus Dei no. Para poder escuchar bien a Dios tuve que dejar el Opus Dei.

    Un saludo

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