Inmadurez Para Formar Una Familia

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OPUS DEI: UNA FÁBRICA DE INMADUROS

V – Inmadurez Para Formar Una Familia

Iván de ExOpus

En el proceso de individuación personal el adolescente ha de enfrentarse a la situación de relacionarse por primera vez con alguien del otro sexo, y luego una segunda, y una tercera, y así el número de veces que hagan falta hasta que consiga la madurez necesaria y con ella la capacidad de mantener una relación de pareja afectivamente estable. Si a un adolescente le impedimos ese proceso le estamos imposibilitando el triunfo en esta faceta.

El Opus Dei también busca esta inmadurez ya que, tal y como hemos visto en el epígrafe anterior, sólo quiere que sean los adolescentes los que entren para ser sus caudillos. Una vez dentro se les inhabilita para mantener contacto con personas del otro sexo llevándolo a extremos que podrían ser definidos como patológicos (no estar nunca a solas con alguien del otro sexo; rechazar llegando incluso a ser grosero con aquellas/aquellos que se nos acerquen de forma amistosa; no saludar besando en la mejilla; eliminar de los periódicos que llegan al centro los anuncios o fotos de mujeres/hombres que no estén totalmente vestidos; para los hombres mirar hacia el suelo cuando se suben escaleras en las que puedan ir delante mujeres para así no caer en la tentación de mirarles las corvas; ir a bañarse a playas desiertas; no utilizar piscinas públicas, etc.).

Los colegios de la Obra y los que son labores personales satélites (como los de Fomento en España) mantienen separados a los chicos de las chicas buscando con ello lo estudiado en este capítulo: que los niños  no consigan el mínimo grado de madurez en sus relaciones con las niñas, y viceversa, puesto que esa deficiencia les es imprescindible para captarlos.

Vimos como el hecho de no enfrentarse y resolver situaciones lleva a la inmadurez en ese campo. Esta inhabilitación para madurar en el contacto con personas del otro sexo que tienen los de la Obra, por una parte fuerza inconscientemente a seguir dentro por la inseguridad que les plantea el futuro de una vida familiar a la que ellos no están preparados, y por otra hace todo lo posible para que después se cumpla las profecías que dejó escritas su Fundador de que todos los que les dejan son infelices, en este caso en sus relaciones de pareja.

Cuando a los 50 años abandona la Obra quien entró en ella a los 14 y medio ha de pasar por las fases psicológicas que no cumplió entonces, y una de ellas es la de aprender a relacionarse con personas del otro sexo en vistas a mantener una situación de intimidad estable. Por propia experiencia sé que es algo muy duro comportarse como un adolescente en una edad en la que tus compañeros y amigos ya tienen nietos.

Yo tengo 42 años y como os dije soy de Madrid, se que tengo que empezar a hacer cosas nuevas, pero mi gran problema es que con esta edad es difícil encontrar gente con la que salir, más que nada porque están casadas y con hijos. Seguro que os ha pasado como a mí cuando dejas el Opus lo que más cuesta es encontrar nuevas amistades con quien salir y divertirte (pues en el Opus es un gueto). Luego dicen que eres un “cristiano más en medio del mundo”. […] Tampoco sé como tratar a los chicos, bueno ni me atrevo, porque sé que pensaran que tía más rara y a ver que les cuento que he hecho durante tantos años (pues parezco una quinceañera). La verdad que eso de la normalidad es mentira. Por eso acudí a vosotros ya que sé que muchos estarán pasado por lo mismo que yo (Me gustaría que me siguierais escribiendo. Sonia).

Otra faceta psicológica que impide este tipo de actuación es la detención del proceso de individuación que ha de realizarse en la adolescencia. Hay alguien que ya lo ha explicado muy bien por lo que adjunto a continuación lo que nos cuenta en vez de estropearlo con aportaciones propias.

El numerario típico del Opus, es un individuo que ingreso a la institución en su adolescencia (los casos de pitajes de numerarios mayores de 17 años es excepcional). Los seres humanos pasan normalmente en la adolescencia por un proceso de rebelión contra la figura paterna. Este proceso puede generar conflictos de diverso grado y por tanto puede ser doloroso para las partes. Pero es necesario como parte del crecimiento sano del individuo. Si supera satisfactoriamente esta etapa, la persona se convierte en padre de si mismo. En lugar de sentirse un hijo, como en su infancia, que debe obedecer a la figura paterna, ahora es un adulto, que debe enfrentar la vida y tomar sus propias decisiones. El individuo interiormente ya no se siente un niño que tiene a su papá para protegerlo y para guiarlo, sino que ahora el es su propio padre, el debe resolver su vida, debe formar su hogar, definir su lugar en el mundo, etc.

Las personas que no resuelven esta etapa fundamental del desarrollo personal, interiormente siguen siendo niños. El ejemplo mas claro es el de esos hombres que su mamá les prepara la comidita que al nene tanto le gusta, que le sigue haciendo los caprichitos al nene. Estos hombres cuando se casan, buscan una mujer que haga el papel de madre, que le siga haciendo los caprichitos que le hacia la mama. De más esta decir, que este tipo de hombres son incapaces de formar una pareja sana y madura.

El numerario pitado a los 14-17 años, no pasa por la crisis de la adolescencia. Sustituye la figura paterna del padre biológico, por la figura paterna de la obra (esa “madre guapa”) y el resultado es que interiormente sigue siendo un niño que tiene un padre que lo cuida y protege y que le dice lo que tiene que hacer. El numerario no se rebela contra la figura internalizada del padre, lo cual en el corto plazo le evita una crisis que puede ser dolorosa, pero en definitiva no completa su desarrollo psíquico y se queda mentalmente en la infancia. Cuando yo me fui del Opus a los 25, hice psicoterapia, y el psicólogo me explicaba entonces que yo estaba resolviendo mi conflicto con la figura paterna. Mi padre entonces ya estaba muerto, y de alguna manera inconscientemente uno asocia al psicólogo con su padre. Freud ya se había dado cuenta de esta asociación y consideraba que era útil para la terapia. De modo que a los veintipico de años tuve mi crisis de la adolescencia y por suerte pude resolverla. Pero no se como será el caso de los numerarios que se van del Opus con 40 años.

Lo que digo para los numerarios, obviamente vale para los agregados también, y para las dos secciones (Los hijos que no han pasado por la crisis de la adolescencia. Atomito).

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