La Santificación De La Vida Ordinaria

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Puerta del Sol de Madrid

Iván de ExOpus

La supuesta vocación al Opus Dei es la de cristianos corrientes que se santifican sin salirse del sitio en dónde están.

¿Y qué cristiano puede ser más corriente y sin salirse del sitio en dónde está que aquel que no pertenece a ninguna estructura religiosa? ¿Acaso el hecho de vincularse a una organización, y sobre todo si es tan exigente como el Opus Dei, no supone salirse del mundo normal en el que se desenvuelven el resto de los laicos?

Tampoco tiene nadie que ser del Opus Dei para cumplir las normas de piedad, ya que de hecho muchos que no lo son las viven desde hace tiempo.

Y lo mismo de desprendido del dinero está quien se lo regala a la Obra como a cualquier otra persona o institución que verdaderamente lo necesite.

¿Y acaso no se puede santificar de la misma manera el trabajo tanto siendo del Opus Dei como sin serlo?

Es bastante inconsistente la idea de que se necesita un lugar como la Obra en donde la gente se empape de ese espíritu para así luego poder formar a otros, pues la solución no está en sacar ni a una sola persona de su sitio sino mantener a todos donde están y formarlos ahí. Por ejemplo a través de convivencias, cursos de retiros, charlas, dirección espiritual, etc., dados en un principio por el Fundador y luego por los sacerdotes y laicos que las recibieran y progresaran en ese camino pero sin pertenencia a ninguna institución distinta a los obispados normales, garantía de que los que lo siguen no se salen del sitio en el que están los demás cristianos de sus diócesis.

La verdadera vocación de ser santos en medio del mundo sin distinguirse en nada de los demás laicos no pasa por ser miembro del Opus Dei (ni de ninguna institución especial), y así lo ha entendido la Jerarquía de la Iglesia cuando ha legislado que un laico no puede pertenecer al Opus Dei (ya que éste sólo está constituido por sus clérigos), y al que solamente puede ayudar como cooperador externo, o mediante un contrato (cooperador orgánico).

La Iglesia le añade el adjetivo de «orgánico» pero nunca un calificativo anula la esencia del sujeto calificado; así, lo mismo que un perro no pierde su naturaleza de perro por el hecho de ser grande o pequeño, tampoco un cooperador deja de ser cooperador por muy orgánico o inorgánico que sea.

Lo que la Iglesia nos está diciendo con estas disposiciones es que entiende lo mismo que antes hemos concluido: que sólo hay una manera para que los cristianos corrientes se santifiquen sin salirse del lugar en donde están y sin modificar su propia condición personal, teológica o canónica, de comunes fieles laicos, y esa forma es la de que no pertenezcan al Opus Dei.

Los representantes de la Prelatura deberían ser los primeros en mostrar esta realidad. Pero, aunque parezca increíble, optan por mentir haciendo oídos sordos a la Iglesia, como podemos leer en su página oficial: En el Opus Dei no existen distintas categorías de miembros, sino un único e idéntico fenómeno vocacional por el que todos los fieles de la prelatura son y se sienten en igual grado miembros de una misma porción del Pueblo de Dios. (Sacerdotes y laicos).

¿Por qué los directores del Opus Dei mienten de esta manera? ¿Qué pueden ganar con ello?

La respuesta a las preguntas anteriores es muy simple: mienten para apropiarse (sin ningún derecho) de los laicos.

El verdadero espíritu de la santificación en la vida ordinaria supone un encuentro directo con Dios descentralizado de cualquier otra estructura religiosa y esto no puede ser tolerado por el Opus Dei ya que les priva de los esclavos psicológicos y espirituales que tiene, y también, por tanto, del dinero que les expolia en nombre de Dios.

ExOpus

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2 Responses to La Santificación De La Vida Ordinaria

  1. exnumeraria dice:

    Querido Iván, con este artículo haces una verdadera teología de la santificación del laico corriente y desvelas el porqué el opus dei nunca la ha hecho: PORQUE NO PUEDE HACERLA YA QUE PARA SU BENEFICIO PERVIERTE EL SENTIDO GENUINO DE LA SANTIFICACIÓN DE LA VIDA ORDINARIA.

    ¡Has dado en el clavo!

  2. Jumento Ilustrado dice:

    Una herramienta que utilizaron los del opus dei para hacerme sentir muy especial fue la consagración llamada “oblación”. Esa consagración fue en medio de la noche, con un sacerdote llevando la ceremonia y con testigos, pero sin mis compañeros de residencia. Con el tiempo, después de haberme salido, supe que aquello era una cuestión “privada”. Creo que lo más probable es que no quede registro de ello. No me acuerdo quiénes fungieron como testigos pero creo que si pregunto por ellos, me dirán que nunca existieron.

    Creo que en la vida común y corriente basta un compromiso formal y uno se toma en serio las cosas.

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