Comentarios Y Recuerdos A Raíz De La Película Camino

Actrices de la pelicula Camino

Actrices de la película Camino

Ayer vi la película “Camino”. Me encantó.

Fui con una amiga que sabe poco del opus aunque si sabe que yo estuve allí unos añitos. Nada más salir me preguntó ¿Es verdad que tengan tan poca piedad y tan poca compasión? Mi primera reacción fue contestar que la película exagera un poco, aunque enseguida recordé una historia que me sucedió a mi, y que me confirma que la película es bastante realista en ese punto.

Vivía yo mis últimos meses en el opus. En la zona de invitados del Colegio Mayor Ayete para más señas. De forma totalmente repentina falleció uno de los numerarios que vivían en el Colegio Mayor. Su nombre Iñaki. Se celebró en el Colegio una misa por su eterno descanso, a la que también asistió la familia de Iñaki, incluido su hermano mayor que había sido numerario.

A los pocos días, haciendo la charla, y supongo que en plena arenga sobre el rejalgar y los peligros de condenación eterna para los “desertores”, me dice mi director que si me había fijado en que el hermano de Iñaki era el único que no había comulgado en la misa. Mi respuesta fue inmediata: “No sé si fue el único que no comulgó. Lo que sí sé es que era el único que estaba llorando“. Y era verdad.

Y acabo con el segundo comentario de mi amiga. “En la película a los del Opus la niña les importa un carajo. Sólo les interesa lo que puedan sacar de ella“.

Gracias a Dios, o a Mr. Peebles, me fui de esa cosa… (Sin piedad.- Tornasol.)

Estando yo en el Centro de Estudios, un hermano mío paso una situación dramática. Recuerdo que mi madre me llamó por teléfono, serian alrededor de las nueve de la mañana; la llamada me la pasaron; las llamadas se pasaban sin ningún problema en mis tiempos.

Mi madre me dijo: Tú hermano esta muy enfermo, y quiere hablar contigo, ven enseguida a casa.

Fui a hablar con el director, y le dije: Ha pasado esto en mi casa. Mi hermano esta muy enfermo y quiere que vaya a verle, necesito ir a mi casa. El director dijo: ¡A mí que me importa tu hermano; si se muere que se muera! ¡Tú no te puedes ir! (¿Y tú, de que te ríes? Sobre la Película.- Ruta.)

Llegó al centro una supernumeraria que se acababa de trasladar de ciudad. Vivía en un pueblecito donde se encontró con un nutrido grupo de supernumerarias y cooperadoras, que la acogieron encantadas.

Tuvo prisa para hablar conmigo y contarme que recientemente había vuelto de un viaje en el que, por algún motivo, sintió la necesidad de confesarse. Al no poder hacerlo con un sacerdote de la Obra, acudió a la primera iglesia que encontró con la finalidad de acercarse al sacramento del perdón. Tuvo suerte de que un sacerdote la recibiera, y aunque a deshora, le hizo el favor de confesarla, diciéndole: aquí mismo, ahora. Ella así lo hizo, cara a cara, y volvió tan contenta a su hotel.

Acabado el viaje, cuando le tocó hacer la “confidencia”, comentó lo acontecido.

Al cabo de pocos días, le comunicaron que por haber incumplido esa normativa dispuesta por el fundador (“fundador sin fundamento”, bien lo decía él mismo), recaía sobre ella la pena de no poder recibir la comunión durante un tiempo. (No puedo recordar la duración del castigo, ¿un mes?, ¿varios?).

Como era una persona piadosa y con amor a Dios, le costaba cumplir tan contradictoria penitencia, y privarse a diario de ese bien para su alma. Al doloroso castigo, se sumaba la extraña imagen que estaba dando ante el grupo de supernumerarias y cooperadoras que acudían a aquella única misa del pueblo al que acababa de llegar a vivir.

Era una mujer joven, cargada de niños pequeños, arrolladora en su afán proselitista y muy entregada a la Obra. Ella no podía entender… y yo tampoco. ¿Vosotros?

[…]

Me contó hace unos meses un sacerdote, que cuando él estaba todavía en la Prelatura, vio conveniente recibir una confesión [de una mujer] fuera del confesonario, y por ello, le suspendieron “a divinis” (pena canónica por la que no podía ejercer el ministerio: confesar, predicar, celebrar misa, etc.). (De pecados y penitencias.- La del jersey rojo.)

—oOo—

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One Response to Comentarios Y Recuerdos A Raíz De La Película Camino

  1. Joan dice:

    Hoy he visto la película, tenia ganas de ir a verla, yo también pase un tiempo como colaborador del Opus Dei, la película me ha encantado, toda ella, el enfoque de la cámara, la actuación del padre, la historia en si, los sentimientos de la niña, ese enamoramiento, el papel de la madre, muy realista. Felicito al director y a todos los que han colaborado en esta obra maestra.
    Para mí si que refleja cómo viven muchos que son de la Obra y cómo piensan, en el fondo estoy seguro que buscan ser buenas personas y ayudar a los demás, pero en ese empeño es donde se equivocan, donde se comportan como personas anuladas de personalidad, obcecadas por la santidad, alejadas de la vida, huyen de cualquier muestra de amor que no provenga de sus más allegados. Gracias por la peli.

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