La Esencia del Fanatismo, Amos Oz

Contra el fanatismo

Amos Oz

Biblioteca de Ensayo Siruela. 2002

(A petición de bsiviglia.)

[…]

Creo que la esencia del fanatismo reside en el deseo de obligar a los demás a cambiar. En esa tendencia tan común de mejorar al vecino, de enmendar a la esposa, de hacer ingeniero al niño o de enderezar al hermano en vez de dejarles ser. El fanático es una criatura de lo más generosa. El fanático es un gran altruista. A menudo, está más interesado en los demás que en sí mismo. Quiere salvar tu alma, redimirte. Liberarte del pecado, del error, de fumar. Liberarte de tu fe o de tu carencia de fe. Quiere mejorar tus hábitos alimenticios, lograr que dejes de beber o de votar. El fanático se desvive por uno. Una de dos: o nos echa los brazos al cuello porque nos quiere de verdad o se nos lanza a la yugular si demostramos ser unos irredentos. En cualquier caso, topográficamente hablando, echar los brazos al cuello o lanzarse a la yugular es casi el mismo gesto. De una forma u otra, el fanático está más interesado en el otro que en sí mismo por la sencillísima razón de que tiene un sí mismo bastante exiguo o ningún sí mismo en absoluto. El señor Bin Laden y la gente de su calaña no sólo odian a Occidente. No es tan sencillo. Más bien creo que quieren salvar nuestras almas, quieren liberarnos de nuestros aciagos valores: del materialismo, del pluralismo, de la democracia, de la libertad de opinión, de la liberación femenina… Todo esto, según los fundamentalistas islámicos, es muy pero que muy perjudicial para la salud. Con toda seguridad, la meta inmediata de Bin Laden no era Estados Unidos. Su meta inmediata era convertir a los musulmanes pragmáticos, moderados, en auténticos creyentes, en su tipo de musulmanes. El islam estaba debilitado por los «valores norteamericanos». Pero para defender el islam no sólo hay que golpear a Occidente y golpearlo fuerte. No. Al final, hay que convertir a Occidente. Sólo prevalecerá la paz cuando el mundo se haya convertido no ya al islam, sino a la variedad más rígida, feroz y fundamentalista de islam. Será por nuestro bien. Bin Laden nos ama esencialmente. El 11 de septiembre fue un acto de amor. Lo hizo por nuestro bien, quiere cambiarnos, quiere redimirnos. Muy a menudo, todo comienza en la familia. El fanatismo creo comienza en casa. Precisamente por la urgencia tan común de cambiar a un ser querido por su propio bien. Comienza por la urgencia de la autoinmolación por el bien de un vecino muy querido. Comienza por la urgencia de decirle a un hijo: «tienes que hacerte como yo, no como tu madre» o «tienes que hacerte como yo, no como tu padre» o «por favor, sé muy diferente de ambos». O cuando los cónyuges se dicen entre sí: «tienes que cambiar, tienes que hacerte como yo o de lo contrario este matrimonio no funcionará». Con frecuencia, comienza por la urgencia de vivir la propia vida a través de la vida de otro. De anularse uno mismo para facilitar la realización del prójimo o el bienestar de la generación siguiente. La autoinmolación suele infligir terribles sentimientos de culpa en el beneficiario; esto es, manipulación o, incluso, control de él o ella. Si yo tuviera que elegir entre los dos tipos de madre del famoso chiste judío, la que dice a su hijo: « ¡Termina el desayuno o te mato! » o la que dice: « ¡Termínate el desayuno o me mato!», probablemente elegiría el menor de los dos males, no terminarme el desayuno y morir en vez de no terminarme el desayuno y pudrirme en la culpa el resto de mi vida.

[…]

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4 respuestas a La Esencia del Fanatismo, Amos Oz

  1. techjb dice:

    Me ha encantado el fragmento del libro.
    Enhorabuena por el blog!

  2. Madame Lelú dice:

    Creo que es fantasiosa la descripción que se hace sobre Bin Laden.

  3. Yomismo dice:

    Gracias por seleccionar este texto porque da en el clavo sobre lo que es el fanatismo.

  4. bsiviglia dice:

    Querido Iván, ¡gracias! El titulo español del libro de Amos Oz es el mismo que en mi país. Para mí es muy interesante aprender que el fanatismo es el mismo dondequiera: en el opus dei, en el integrismo islamista, en la secta moon… los mecanismos son idénticos. Pienso que todo este control mental es totalmente divergente del Evangelio. En el Evangelio hay siempre un mensaje de ELECCIÓN, nunca de control mental.

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