Tengo Un Familiar En Una Secta, ¿Qué Puedo Hacer?

Tengo un hijo en la secta

Sectas: La Amenaza En La Sombra

Antonio Luis Moyano

Editorial Nowtilus

Capítulo Tercero

Tengo Un Familiar En Una Secta, ¿Qué Puedo Hacer?

Me querían asesinar, y todo por mezclar problemas familiares con mis creencias. Si yo estuviera equivocado, que no lo estoy, no se me habría tratado con la violencia, sino con la lógica de los hechos.

El melodrama no pertenece al protagonista de una novela de Kafka. Es el testimonio extraído de una carta que recibí hace ya algunos años de un Testigo de Jehová. Sus palabras, aunque rayanas en lo hilarante, resumen la problemática situación emocio­nal en la que se encuentra cualquier adepto que se enfrenta a un entorno familiar incapaz de comprenderle.

Frente al desconocimiento de su problemática, la familia del adep­to suele dejarse arrastrar por un comprensible pero absurdo extremismo que no hace sino agravar aun más la situación. Sin embargo, antes de señalar con el dedo a la secta como origen de todos los males habidos y por haber, sería recomendable abordar los problemas que han arras­trado a la persona hasta el grupo sectario. Quizás ahí esté la llave para recuperar la armonía familiar.

Con la lectura de este libro usted encontrará las claves necesarias para comprender el por qué y el cómo una persona ingresa en una secta, lo que le propiciará el marco más eficaz para iniciar un diálogo abier­to que le permita decidir en libertad.

Si su familiar está en una secta, comience a preparar su propia es­trategia de acción. Coja papel y lápiz y subraye aquellas ideas que mejor se adecuen a su situación particular, y comience por la primera:

· Haga propósito de enmienda. Si su cónyuge o hijo/a ha ingresa­do en un grupo sectario, probablemente lo haya hecho para huir de un ambiente familiar que no es precisamente el cielo en la tie­rra. Analice las causas que han propiciado tal situación. No se limite a buscar información solamente sobre sectas. Consulte literatura so­bre otros asuntos que pueden haber desencadenado su situación: conflicto de pareja, crisis de la adolescencia, falta de diálogo… En cualquier librería puede encontrar excelentes libros que pueden ayu­darle a enfocar adecuadamente su problema.

· No se avergüence del problema con el que le ha tocado enfrentarse. Quien cae en las redes de una secta no es necesariamente un “bobo” o un ingenuo. En la mayoría de los casos, la persona que ingresa en una sec­ta reúne una serie de cualidades humanas que deben ser valoradas por su entorno familiar. Una adecuada canalización de esas potenciales in­ternas puede ser clave para ayudar al adepto a reintegrarse en la sociedad.

· Sin caer en la tacañería, controle con cuentagotas el dinero que pro­porciona al adepto. Algunas sectas, aunque no sea éste su principal objetivo, persiguen fines económicos para canalizarlos en “ofrenda espiritual” al líder, por lo que no escatimarán esfuerzos en aligerar su cuenta corriente.

· Evite iniciar trámites judiciales contra la secta. La mayoría de es­tas organizaciones son capaces de movilizar los resortes administrativos necesarios para encubrir sus actividades y evitar su ¡legalización. Recuerde que las actividades de muchas sectas están auspiciadas, des­de la sombra, por oscuros intereses gubernamentales.

· Evite adoptar posturas radicales. No trate de convertir su situación en una especie de cruzada personal contra la secta que sólo va a distanciarle aun más del adepto.

· Mantenga una postura abierta al diálogo. Invite al adepto a ex­poner “sus” ideas y ofrézcale otras respuestas alternativas para que las valore. En el proceso de adoctrinamiento, el adepto ha asumido de forma totalmente acrítica la Verdad Absoluta del líder, por lo que un paulatino proceso de racionalización puede producir un desen­ganche de la doctrina. El objetivo es agotar los “clichés” o pautas cognitivas que la secta ha inculcado al adepto.

· Trate de restablecer el círculo de amigos del adepto. Una de las características que acompañan al proceso manipulador de una sec­ta destructiva es la ruptura de los lazos afectivos.

· Ofrezca una alternativa que centre el interés del sectario. El adep­to sufre una dependencia psicológica del grupo. Romper ese “enganche” produce un vacío emocional equiparable a una especie de “mono psi­cológico” muy similar al que sufre un drogodependiente.

· Es curioso observar el hecho de que, en la mayoría de los matrimonios afectados por la problemática sectaria, sea la mujer quien, en mayor por­centaje de casos, ingresa en el grupo sectario. Cuando es el marido el que ingresa en una secta, suele arrastrar con él a toda la familia. Propiciar una situación de igualdad entre los miembros de la pareja puede ser una vacuna eficaz ante la problemática de la irracionalidad sectaria.

· En ocasiones puede ser recomendable el asesoramiento de un psi­cólogo. Pero infórmese bien antes de hacerlo. Aunque hay magníficos profesionales que no ahorrarán esfuerzos en ayudarle a superar su situación, también abundan los psicólogos que no están suficiente­mente cualificados para asesorarle.

· Dé tiempo al tiempo. Es probable que su familiar no abandone la secta antes de lo que usted espera. Mientras tanto, ármese de una pa­ciencia infinita y procure poner todo lo mejor de su parte. Créalo, si usted aporta todo su cariño y esfuerzo en ayudar al adepto, sus es­fuerzos se verán recompensados.

Recuerde siempre que la clave no está en “sacar” al adepto de la sec­ta sino en evitar que, dentro de su hogar, se propicien situaciones que alimenten la posibilidad de que su pareja o alguno de sus hijos pueda ser captado. Tenga en cuenta que, si usted prohíbe a alguno de sus familiares asistir a sus reuniones, está haciendo un favor a la secta, que instrumentalizará el hecho para argumentar la incom­prensión que reina en su familia y la necesidad de cubrir esas necesidades afectivas fuera de este ámbito. No caiga en la trampa de adoptar posturas intransigentes que sólo van a perjudicar su si­tuación. Que alguien de su entorno caiga en las redes de una secta no es un hecho del que haya que avergonzarse.

Punto primordial y más importante: Reflexione seriamente acerca de las motivaciones que han arrastrado a esta persona a buscar en una sec­ta eso que no encuentra dentro del ámbito familiar. ¿Qué problemas existen en la relación de pareja? ¿Se ha estancado su relación en la monotonía? ¿Qué tiempo dedica usted a su pareja y a sus hijos? ¿Es us­ted capaz de ponerse en el lugar de la otra persona? ¿Escucha a su pareja o a sus hijos cuando tienen algo que decirle o prefiere estar viendo la televisión? Sólo una vez que usted haya encontrado las causas que han permitido dejar la puerta abierta a este problema y le manifieste a su pareja o hijo/a su intención expresa de cambiar estos aspectos habrá conquistado el 90% de su objetivo.

Después es cuando usted podrá mantener un debate con la otra per­sona para sugerirle que contemple desde fuera si el proceso que ha seguido en su integración en el grupo guarda ciertas semejanzas con las técnicas de persuasión descritas en este trabajo. (En ocasiones, en el seno familiar no es fácil abrir un canal de diálogo adecuado. En este caso, busque el apoyo de una persona de confianza que pueda mo­derar un posible debate y mantener un prisma de objetividad). No utilice nunca frases tan simplistas como “te están lavando el cerebro”, deje que sea la propia persona quien explique sus razones y escúche­la. Invítela a ser sincera y responder a las siguientes preguntas:

¿El grupo mantiene ciertos secretos que no pueden ser revelados al exterior? ¿Existe el debate en el seno de la comunidad o se acepta una “verdad revelada” únicamente interpretada por los dirigentes? ¿Se ad­quiere el compromiso de realizar determinadas tareas de proselitismo? ¿Qué argumentos utilizan los dirigentes para justificar este tipo de tareas? ¿Cómo se contemplan las “disidencias” dentro del grupo? Éstas y muchas otras preguntas que pueden ir surgiendo deben ponerse sobre la mesa y será la propia persona interesada quien, finalmente, tome la última decisión.

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2 respuestas a Tengo Un Familiar En Una Secta, ¿Qué Puedo Hacer?

  1. Paola dice:

    Me es muy importante saber de cómo sacar a una persona de una secta, mi pareja actualmente participa en una secta Nociva,ha tenido cambios de personalidad, se distancia de mi, no recibe llamados, es inmaduro, a veces se encuentra muy ansioso…él nunca me ha mencionado que participa en una secta…yo averigüé por medio de facebook las amistades que el poseía y solo ahí me pude percatar que pertenecía a una de estas, estoy muy preocupada porque siento que él me quiere… pero siempre me menciona que no lo ame, que sólo me hará daño… estoy complicada y necesito ayuda de cómo lo puedo ayudar para salir de ahí… hemos tenido discusiones muy fuertes por su actitud, pero nunca le he mencionado que sé que participa en una de ellas… cómo puedo ayudarlo??? Muchas Gracias

  2. Paloma dice:

    Paola, es bueno informarse sobre el tema y recurrir a especialistas.

    Para lo primero puedes empezar leyendo el libro Cómo combatir las técnicas de control mental de las sectas.

    Para lo segundo puedes contactar, por ejemplo, con AIS

    Un saludo

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