¿Por Qué Les Tienes Abandonados?

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Iván de ExOpus

Los esclavos lo son porque las leyes del lugar en donde viven así lo contemplan. Las mujeres no pudieron votar durante años porque los códigos de sus respectivos países lo tenían legislado de esa manera. La lucha por la liberación de la esclavitud, por lograr el sufragio femenino, y en general por eliminar cualquier discriminación social, se materializa en una pelea para conseguir que esos derechos humanos sean contemplados por la sociedad plasmándolos en leyes acordes con ellos; y cuando lo logran cesa la guerra por conseguirlos pues, aunque parezca una perogrullada, ya los han obtenido y por tanto sería absurda cualquier batalla por reivindicarlos.

Durante toda su vida el Fundador del Opus Dei nos machaconeaba con que el carácter de Instituto Secular no era la solución jurídica definitiva de la Obra, y en espera de su advenimiento han permanecido todos los del Opus Dei hasta el año 1982 en el que el papa Juan Pablo II le concedió el estatus de Prelatura Personal del que ahora disfruta; y entonces los directores nos contaron que por fin se había logrado identificar con las leyes de la Iglesia lo que en realidad es el Opus Dei. Una consecuencia inmediata de este hecho fue que en la Obra se dejó de rezar por la intención especial de san Josemaría, que consistía precisamente en lograr esa solución jurídica definitiva del Opus Dei.

Hemos visto como las personas e instituciones luchan por lograr la identificación de su ser con las leyes de la sociedad que las gobierna y que cuando lo consiguen descansan. Por ello luchó Escrivá y después Álvaro del Portillo hasta 1982 en que nos dijo que ya se había logrado. Por tanto, basta con estudiar lo que las leyes de la Iglesia dicen sobre el Opus Dei para que sepamos lo que es según la mente de su Fundador.

Veamos entonces lo que la Iglesia nos cuenta sobre el Opus Dei:

Con el fin de promover una conveniente distribución de los presbíteros o de llevar a cabo peculiares obras pastorales o misionales en favor de varias regiones o diversos grupos sociales, la Sede Apostólica, oídas las Conferencias Episcopales interesadas, puede erigir prelaturas personales que consten de presbíteros y diáconos del clero secular. (Canon 294 del Código de Derecho Canónico).

Mediante acuerdos establecidos con la prelatura, los laicos pueden dedicarse a las obras apostólicas de la prelatura personal; pero han de determinarse adecuadamente en los estatutos el modo de cooperación orgánica y los principales deberes y derechos anejos a ella. (Ibíd., Canon 296).

Los laicos incorporados a la Prelatura [del Opus Dei] no modifican su propia condición personal, teológica o canónica, de comunes fieles laicos, Y como tales se comportan en toda su actuación y, concretamente, en su apostolado. (Apartado II-B, de la Declaración de la Sagrada Congregación de Obispos sobre la erección de la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei, 23 agosto 1982).

Los laicos -hombres y mujeres, solteros o casados, de todas las profesiones y condiciones sociales- que se dedican al cumplimiento del fin apostólico propio de la Prelatura [del Opus Dei] asumiendo unos compromisos serios y cualificados, lo hacen mediante un vínculo contractual bien definido, y no en virtud de unos votos. (Ibíd., Apartado I–C).

La jurisdicción de la Prelatura personal se extiende a los clérigos en ella incardinados, así como también sólo en lo referente al cumplimiento de las obligaciones peculiares asumidas por el vínculo jurídico, mediante convención con la Prelatura a los laicos que se dedican a las tareas apostólicas de la Prelatura: unos y otros, clérigos y laicos, dependen de la autoridad del Prelado para la realización de la tarea pastoral de la Prelatura. a tenor de lo establecido en el artículo precedente. (Juan Pablo II, Constitución Apostólica «Ut Sit»).

Por todo lo visto concluimos que según los deseos de su Fundador aprobados por Jerarquía el Opus Dei es una institución de la Iglesia compuesta exclusivamente por sus sacerdotes y en la que los laicos pueden ayudarles, por medio de un contrato, como cooperadores, que aún siendo orgánicos, no por ello dejan de ser cooperadores, esto es, gente que sin pertenecer al Opus Dei hacen posible que éste exista porque le dan toda su vida y dinero, a fondo perdido, sin ningún derecho pero con todas las obligaciones, y que se lo dan como resultado de la «santa coacción» metódica y permanente a la que son sometidos para hacerles entrar y para evitar luego que se marchen.

Dios mío, ¡es algo tan claro!, ¿hasta cuándo habrá que repetir estas verdades para que las acepten los engañados?, ¿en qué momento se dará cuenta el laico metido en la Obra de que no es miembro del Opus Dei?, ¿llegará a descubrir algún día que le mienten y explotan?…

Dios nuestro, Dios nuestro, ¿por qué les tienes abandonados?

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