La Traición del Opus Dei a los Laicos

Iván de ExOpus

1. Hasta el año 1982 tanto los seglares como los clérigos eran iguales en el Opus Dei. Así, desde el comienzo de los cincuenta eran socios de un Instituto Secular al que se unían por medio de votos privados de pobreza, castidad y obediencia (mas para la Iglesia, aunque privados, si que tenían categoría jurídica vinculante).

2. Esa situación era buena tanto para los laicos como para los sacerdotes, ya que les igualaba dentro del Opus Dei, al tener todos los mismos derechos y obligaciones, los que conlleva ser socio de una Institución.

3. El máximo poder dentro de la Iglesia lo ostentan los obispos con pueblo encomendado (sucesores de los apóstoles), ya que salvo el Papa nadie puede entrometerse en sus parcelas.

4. A los Institutos seculares, como mera asociación de fieles, por una parte les es superfluo que su jefe sea un obispo y por otra dependen de los dicasterios (ministerios) y resto de las estructuras eclesiales.

5. Si un grupo quiere alcanzar poder ha de quitarse de encima el mayor número de jefes y supervisores, y dentro de la Iglesia, como hemos visto arriba, su máximo grado se logra si consigue transformarse en un obispado.

6. Todos los obispados han de tener almas encomendadas, pero éstas pueden ser clérigos y laicos (cum proprio populo: con pueblo propio) o sólo clérigos.

7. Por otra parte, los obispados pueden ser territoriales (los habituales, las diócesis, que siempre están constituidas por clérigos y laicos), o de ámbito universal (prelaturas personales) con el fin de promover una conveniente distribución de los presbíteros o de llevar a cabo peculiares obras pastorales o misionales en favor de varias regiones o diversos grupos sociales (Canon 294 del Código de Derecho Canónico).

8. El ámbito de actuación del Opus Dei es universal, por lo que el obispado con el que alcanzar poder dentro de la Iglesia no podría ser territorial (una diócesis) sino una prelatura personal.

9. La Iglesia se puede definir como la comunidad universal de bautizados (sacerdotes y laicos) por lo que el tipo de prelatura personal que más poder podría darle al Opus Dei sería la que más se asemejara a la Iglesia: la de clérigos y laicos distribuidos por todo el mundo y bajo la única autoridad de su obispo prelado. Está estructura sería la de una iglesia paralela a la de Roma.

10. Como consecuencia de lo visto hasta ahora Álvaro del Portillo (primer sucesor del Fundador) solicita a la Santa Sede que el Opus Dei sea una prelatura personal cum proprio populo.

11. Varias conferencias episcopales y numerosos obispos se oponen a ese intento del Opus Dei puesto que de ahí a un cisma sólo hay un paso (un buen día el Prelado del Opus Dei se “calienta” y rompe con el Papa llevándose consigo a sus sacerdotes y laicos).

12. Ante esta situación Juan Pablo II le ofrece al Presidente General del Opus Dei (Álvaro del Portillo) la opción de hacer de esa Institución una Prelatura personal constituida única y exclusivamente por clérigos y en la que los laicos tan sólo puedan llegar a ser cooperadores suyos.

13. Aceptar esa solución suponía una gran traición a los seglares que confiaban en el Opus Dei como medio para elevar la dignidad del laico en la Iglesia y también a las promesas que Escrivá les hizo, como por ejemplo demuestran las siguientes palabras suyas: Hay que rechazar el prejuicio de que los fieles corrientes no pueden hacer más que limitarse a ayudar al clero [cooperar] en apostolados eclesiásticos. (Conversaciones con Mons. Escrivá de Balaguer, punto 21).

14. No podemos saber si la idea de Escrivá era sólo la de alcanzar el poder en la Iglesia y que lo que predicaba sobre elevar la dignidad de los laicos no era si no una mentira más para lograr con ella anexionárselos como grupo de presión para obtenerlo, o que Álvaro del Portillo sucumbió ante la tentación que suponía alcanzar el obispado para con él aumentar poder dentro de la Iglesia, el caso es que aceptó la propuesta papal y con ella consumó la gran traición de la Institución a los laicos, así como al “supuesto” espíritu fundacional.

15. Hay quienes piensan que los adjetivos pueden anular al sustantivo, como que un gato “casero” deje de ser gato por el hecho vivir con una familia, o que un pez “espada” ya no es pez por poseer una alargada nariz, o que un cooperador por llamarse “orgánico” pierde su esencia de cooperador… Así debió suponer Álvaro del Portillo que pensaríamos los demás cuando aceptó lo que el Papa le proponía, y para desorientar al mundo de su garrafal traición siguió el dicho de que si no puedes convencerlos, confúndelos; entonces le pidió al Santo Padre que a los laicos que cooperaran con el Opus Dei se les designara como “orgánicos”, ya que de esa manera podría verter litros de tinta para ahogar en ella la degradación que supone excluirlos de su pertenencia al Opus Dei.

16. El Papa consumó la traición de Álvaro del Portillo a los laicos y a la predicación fundacional de Escrivá (a cambio de aumentar el poder de los mandos del Opus Dei) y la plasmó en los siguientes decretos, de los que el subrayado es mío:

Con el fin de promover una conveniente distribución de los presbíteros o de llevar a cabo peculiares obras pastorales o misionales en favor de varias regiones o diversos grupos sociales, la Sede Apostólica, oídas las Conferencias Episcopales interesadas, puede erigir prelaturas personales que consten de presbíteros y diáconos del clero secular. (Canon 294 del Código de Derecho Canónico).

Mediante acuerdos establecidos con la prelatura, los laicos pueden dedicarse a las obras apostólicas de la prelatura personal; pero han de determinarse adecuadamente en los estatutos el modo de cooperación orgánica y los principales deberes y derechos anejos a ella. (Ibíd., Canon 296).

Los laicos incorporados a la Prelatura [del Opus Dei] no modifican su propia condición personal, teológica o canónica, de comunes fieles laicos, Y como tales se comportan en toda su actuación y, concretamente, en su apostolado. (Apartado II-B, de la Declaración de la Sagrada Congregación de Obispos sobre la erección de la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei, 23 agosto 1982).

Los laicos -hombres y mujeres, solteros o casados, de todas las profesiones y condiciones sociales- que se dedican al cumplimiento del fin apostólico propio de la Prelatura [del Opus Dei] asumiendo unos compromisos serios y cualificados, lo hacen mediante un vínculo contractual bien definido, y no en virtud de unos votos. (Ibíd., Apartado I–C).

La jurisdicción de la Prelatura personal se extiende a los clérigos en ella incardinados, así como también sólo en lo referente al cumplimiento de las obligaciones peculiares asumidas por el vínculo jurídico, mediante convención con la Prelatura a los laicos que se dedican a las tareas apostólicas de la Prelatura: unos y otros, clérigos y laicos, dependen de la autoridad del Prelado para la realización de la tarea pastoral de la Prelatura. a tenor de lo establecido en el artículo precedente. (Juan Pablo II, Constitución Apostólica «Ut Sit»).

17. Desde el momento en el que esos decretos de arriba fueron promulgados los laicos dejaron de pertenecer al Opus Dei como miembros de derecho y pasaron a ser unos segundones de los clérigos. Por tanto, en la actualidad, por imperativo de la autoridad de la Iglesia, los laicos no pueden pertenecer al Opus Dei mientras no cambien su estado al de sacerdotes.

18. Un empleado es aquel que coopera con otro por medio de una relación contractual. Según esta definición, y resumiendo los decretos eclesiásticos vistos arriba, los laicos del Opus Dei son unos meros empleados de la Prelatura.

19. A un empleado a quien se le fuerza a entregar todo su dinero y energías a la empresa que le contrata se le designa como esclavo suyo. Como el Opus Dei hace eso al cien por cien con los laicos que cooperan con él como numerarios o agregados (y de forma diversa con los supernumerarios), concluimos en que aquellos son unos esclavos de los mandos de la Institución.

20. El Fundador les pedía a los suyos que fueran pillos, algo que supo hacer muy bien Álvaro del Portillo cuando añadió el adjetivo de “orgánico” a los laicos que cooperaban con los sacerdotes del Opus Dei; ya que con esa simple palabra ha logrado desviar casi todas las miradas del hecho fundamental de que no hay laicos que pertenezcan a la Institución. Pienso que es algo tan “increíble” que la gente se resiste a verlo a pesar de estar ante sus ojos. Es más, cuando alguien habla o escribe sobre el Opus Dei tiene en su imaginación a los laicos de la Institución, precisamente los únicos que no pertenecen a ella.

21. Si ahora los laicos del Opus Dei llevan un ritmo de vida igual al que tenían cuando era Instituto Secular, podríamos preguntarnos: ¿Qué más da que no pertenezcan de hecho y de derecho al Opus Dei?

En primer lugar es bueno saberlo porque los directores del Opus Dei procuran ocultarlo. Hasta donde alcanzan mis conocimientos actuales eso lo hacen para esconder la traición de que han sido objeto los laicos con el fin de alcanzar ellos poder (lo que hemos desarrollado más arriba); pero sobre todo porque ese hecho anula toda la mentalización y coacción psicológica a la que someten a los laicos sobre la maravillosa e inefable vocación al Opus Dei que predicó su Fundador y que es la mayor fuerza con la que los tienen retenidos. Así, por ejemplo, Escrivá acobardó a lo largo de toda su vida a los laicos de la Institución con palabras como las siguientes: “La vocación al Opus Dei es el don más grande que Dios puede concederle a un alma después del de la Fe”, o “dejar la Obra es condenarse a la infelicidad temporal y eterna“, o “prefiero que me digan de un hijo mío que ha muerto antes que ha perdido su vocación“, o “no doy cinco céntimos por el alma de quien haya dejado el Opus Dei“, o “rezad para que Dios os permita morir antes que dejar la Obra“ o “Si alguno de mis hijos nos abandona, que sepa que nos traiciona a todos: a Jesucristo, a la Iglesia, a sus hermanos de la Obra y a todas las almas”…

Y estas mismas coacciones se siguen empleando ahora.

Si los laicos descubren que no existe tal vocación al Opus Dei (porque los seglares no pertenecen a él, ya que a lo más a que pueden llegar en la Prelatura es a cooperadores de los sacerdotes), entonces ese miedo deja de operar en ellos, lo que les permite salirse del Opus Dei sin problemas psicológicos, espirituales y sin cargo de conciencia por suponer que con ello traicionan a Dios.

Al conocer su situación jurídica, reflejo fiel de la real, el laico cooperador (orgánico) del Opus Dei puede responder ahora:

¿Dónde se ha visto que el don más grande que Dios puede concederle a un alma después del de la Fe es el de ser cooperador en una institución formada sólo por clérigos?”, o “¿Cómo es posible que alguien pueda condenarse a la infelicidad temporal y eterna por dejar de cooperar con unos sacerdotes? “, o “El Fundador del Opus Dei debía estar loco cuando afirmaba que prefería que le dijeran que uno de los laicos cooperadores con la Obra había muerto antes de que había dejado de cooperar con ella, o al decir que no daba cinco céntimos por el alma de quien dejaba de serlo, o cuando instaba a rezar para que Dios les permitiera morir antes que dejar de cooperar con el Opus Dei“ o “¿Cómo puede ser que traicione a todos (a Jesucristo, a la Iglesia, a los de la Obra y a todas las almas) quien deja de ser cooperador con los sacerdotes del Opus Dei?”…

22. Finalizo este escrito con la reflexión de que al observar los laicos de la Prelatura tanta mentira e hipocresía, la búsqueda y obtención del poder a su costa, que son excluidos de pertenecer al Opus Dei, la manipulación de que han sido y son objeto, la traición a los principios fundacionales…, no me explico cómo es posible que al descubrir tanto enjuague no abandonen el Opus Dei en tropel.

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6 respuestas a La Traición del Opus Dei a los Laicos

  1. Marypt dice:

    Estimado Iván:
    Com sabes fui supranumerária durante quase vinte anos. Também eu até 1982 fazia votos de pobreza, castidade e obediência “como supranumerária”. Já alguma vez perguntei em Opuslibros o que é que na prática isso significava, sobretudo depois de ter independência financeira, ter casado e ter tido filhos. Até agora ninguém me ajudou a perceber, mas gostaria de entender como se conjugaavam os votos com a “vida normal de uma mulher casada, com marido, filhos, trabalho, etc”.
    Obrigada pela tua atenção
    Marypt
    *******
    TRADUCCIÓN:

    Estimado Iván:
    Como sabes fui supernumeraria durante casi veinte años. También yo hacía votos de pobreza, castidad y obediencia “como supernumeraria” hasta 1982. Ya alguna vez pregunté en Opuslibros lo que en la práctica significaba eso, sobre todo después de tener independencia económica, estar casada y haber tenido hijos. Hasta ahora nadie me ha ayudado a descubrirlo, pero me gustaría entender como se conjugaban los votos con la “vida normal” de una mujer casada, con marido, hijos, trabajo, etc.
    Gracias por tu atención.
    Marypt

  2. Ivan dice:

    Estimada Marypt:
    En primer lugar, imagino que cuando estuviste en el Opus Dei les hiciste a ellos estas preguntas, y el hecho de que no te dieran respuestas convincentes ya indica que los propios directores/as de entonces no lo entendían.
    Lo que se contaba en aquella época era que los votos que hacían los supernumerarios, de pobreza, castidad y obediencia, no eran absolutos sino según el estado y condición de quien los hace. Esto es, el de pobreza suponía vivir con la máxima austeridad personal y aportando al Opus Dei lo que más pudieran (no entregar la totalidad de sus bienes como ocurría con los numerarios y agregados); la obediencia era a las indicaciones que recibieran de los directores (ascéticas, sobre cumplir las normas, etc.) pero no sobre todos los aspectos de su existencia; y el de castidad se puede resumir en vivir el sexo con la pareja el mínimo número de veces y buscando el menor placer posible.
    La auténtica razón de que los supernumerarios hicieran votos estaba en que la Iglesia los exigía para poder formar parte de un Instituto Secular, y entonces el Fundador les inventó un significado nuevo y rebuscado para compaginarlos con la vida de los casados y así poder meter a éstos dentro del Opus Dei. Por esa artificialidad fue por lo que a los supernumerarios les resultaba tan absurdo hacer esos votos.
    Con cariño, Iván.

  3. Mark Twain dice:

    A lo que le explica Iván a Marypt añado que el fundador del opus dei no mostró, por escrito, con claridad, el compromiso que les suponía a los casados realizar esos votos por lo que nadie supo a que atenerse cuando los hacían: ni ellos, ni los directores.
    Un saludo

  4. Marypt dice:

    Muchas gracias Iván y Mark Twain
    En verdad, cuando cada 19 de Marzo durante la misa hacía esos votos de pobreza, castidad y obediencia como supernumeraria siempre decía interiormente: “Señor, no sé lo que significan pero me comprometo a esforzarme en ser buena cristiana, que eso sé lo que es“.
    Como ahora continúo intentando todos los días ser buena cristiana, pienso que delante de Dios es exactamente lo mismo.
    Todavía, siendo jurista, me cuesta aceptar algo que no tiene explicación racional, como Mark Twain ha dicho.
    Marypt

  5. jose maria dice:

    Se nota que no tienes ni idea que es el opus dei. anda majete vete a informarte mejor o simplemente decirte que el colaboracionismo con el diablo puede ser permitido o incosciente. Espero que sea este segundo tu caso, pues en el primer caso el abismo está garantizado. Te encomendaré y pediré al Señor que vuelva a llamarte aunque el Opus Dei no sea tu sitio. Vuelve dentro de la Iglesia Catolica. Si algún miembro del Opus Dei te ha hecho daño, piensa que no puedes culpar a la organización de ese mal. El daño te lo ha realizado un incauto individualmente y ya sabes que TONTOS hay en todos lados. El opus dei organización es de Dios. y si no lo ves tu lado espiritual es cortito.
    *********
    Estimado José María:
    Creo que quién verdaderamente precisa informarse es usted.
    Para eso puse en marcha este Blog: para que los llenos de lados “cortitos” puedan alargarlos y descubrir que los males de la Prelatura son institucionales y no sólo el producto de la conducta personal de algunos de los suyos.
    Si hubiera leído con más detenimiento y extensión los artículos de este Sitio, en vez de escupir el racimo de estereotipos que los medios de formación del Opus Dei suministran a los suyos para evitar que puedan pensar por si mismos, habría comprobado que estuve en la Obra muchos años, demasiados como para no estar informado sobre ella.
    También conocería que yo nunca he dicho no pertenecer a la Iglesia Católica (sambenito que usted se saca de la manga).
    Lo propio para responder a una crítica es aportar pruebas en contra, o si no se poseen, callarse.
    El camino por el que usted ha optado: el de insultarme, intentar que me ofenda, acusarme de colaborar con el diablo…, sin demostración alguna, es algo que sólo hacen los fanáticos y quienes han sido expoliados de la capacidad más elemental del ser humano de razonar por si mismos.
    Y, por favor, le ruego que antes de rezar por mí lo haga por usted. Ya que mientras responda de esta manera y sea incapaz de informarse con objetividad es esclavo de los prejuicios que le han inculcado por lo que necesita mucha ayuda de Dios para liberarse de ellos.
    Atentamente, Iván.

  6. Martin dice:

    Iván, cuánto rencor que tienes. Yo también soy un ex-numerario pero no siento esa necesidad de atacar la Obra. En cuanto a tu argumento de que los laicos no son miembros, estás incurriendo en una falacia: te apoyas en los términos genéricos del Codex, pero ignoras completamente los estatutos de la Prelatura, que fueron sancionados en 1982 por la autoridad eclesiástica, y que establecen claramente que los laicos son miembros.

    **********

    RESPUESTA

    En primer lugar, el que denuncia a un delincuente no lo hace por que lo odie o no, sino para proteger el bien común y librar de daños a la sociedad; y por esta razón es por la que denuncio lo malo del Opus Dei.

    Por otra parte, no es una falacia lo que afirmo de que lo laicos no son miembros de la Obra, ya que ninguna ley de orden inferior puede contravenir a otra superior. El Código de Derecho Canónico es el legislador supremo de la Iglesia Católica, y si él ordena que los laicos no sean miembros de la Prelatura, entonces, todos los católicos sólo deben, y pueden, obedecerle.

    Lo que comentas tan sólo indica otra realiddad del Opus Dei: Él se considera por encima del Vaticano y por ello no le tiembla en pulso en crear normas en contra de lo que la Iglesia ordena.

    Un saludo,

    Iván

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