El Delito De Violar La Correspondencia

Ivan de ExOpus

El pasado 9 de marzo LULA trató en Opus Libros el tema tan importante de la violación de la correspondencia por parte del Opus Dei. Sus sentimientos la primera vez que le ocurrió fueron iguales a los míos. Él escribe:

La anécdota que recuerdo fue en mi primer Curso Anual (de vocaciones recientes). Mis padres me enviaron una carta la cual ME LA ENTREGARON ABIERTA!!!. El impacto, recuerdo, fue desconcertante… tremendo. No lo podía creer. Mi primer movimiento fue “rajarme” (disparar) ahí mismo.

Hizo falta charlas y explicaciones del director de turno…”la entrega total” de los afectos también, Bueno… con trabajo me calmé e intenté entender… y cambié mi modo por el otro modo… Pero recuerdo que a partir de ahí… y los años siguientes les pedía a mis padres que “mejor no me escriban” que hablaríamos por teléfono en todo caso…

Y lo que yo conté hace tres años:

Julissa, afirmas que “antes de entrar al Opus Dei, te dicen todo”.

Por ejemplo, a mí antes de hacerme de la Obra jamás me contaron que debía renunciar al derecho inviolable a la intimidad de la correspondencia. Cuando llevaba unos meses dentro (y ya me habían mentalizado lo suficiente de que la palabra del Padre era Vox Dei y de que lo que llegaba de él había que recibirlo de rodillas), durante mi primera convivencia me entregaron las cartas abiertas y me dijeron que las que escribiera se las tenía que dar al director sin cerrar; pregunto el porqué y “es una norma del Padre” y a obedecer o marcharse, lo que implicaba caer en el terrorismo espiritual antes expuesto de que el Padre dice que no da un duro por el alma de un hijo suyo que con vocación deje la Obra, de que el que deja la Obra además de perder la felicidad temporal casi seguro que pierde la eterna, de que prefería que le dijeran de un hijo suyo que se había muerto antes de que había dejado el Opus Dei, etc.; y eso cuando yo aún no había cumplido los 16 años. Y tragué en ese tema. ¿Cómo iba a dejar la Obra y ser infeliz eternamente a causa de algo tan insignificante como que el director pueda leer que mi madre me dice en una carta que el día anterior hizo unas rosquillas que estaban muy ricas?… Y así actuaron con todo lo demás, siempre poco a poco, presentándome paulatinamente cada nueva exigencia (que yo desconocía al pitar), apretando las tuercas sin descanso hasta conseguir hacer de mí alguien a quien se le pudiera pedir lo que fuera… Y así, pasito a pasito, permanecí atrapado durante casi 35 años hasta que providencialmente un día lo vi claro y me marché.

Con respecto al derecho inviolable a la intimidad de la correspondencia, no voy a ser yo quien “mienta” sobre como se vive en la Obra, dejemos que sea la propia Prelatura quien nos lo cuente:

“Los Directores, por su parte, tienen el derecho y el deber de evitar que lleguen a los miembros de la Obra escritos, cartas, etc., que, de algún modo, puedan causar daño a quienes las reciben, vengan de donde vengan. Por esto, entregar una carta abierta, o haberla leído antes, no constituye nunca una prueba de desconfianza: manifiesta sólo el deseo de evitar un perjuicio, una razón ascética o una medida práctica de ayuda en la labor de formación espiritual. […] “Quienes llevan poco tiempo en la Obra agradecen que los miembros del Consejo local se preocupen con cariño -es parte de la tarea de formación- de leer las cartas que reciban: para poder orientarles, y darles el oportuno consejo espiritual o apostólico.

“Estas mismas orientaciones se siguen con las cartas que envían los Numerarios y Agregados, fuera del ámbito de su tarea profesional: excepto las que escriban directamente al Padre, al Consiliario y al Delegado Regional, se entregan al Director abiertas.”. (Del capítulo titulado Correspondencia, de las “Glosas sobre la Obra de San Miguel.)

LULA también toca el aspecto del perjuicio a terceros que implica está política del Opus Dei, ya que quienes no son de la Obra y escriben a los de la Institución no saben que sus cartas van a ser leídas por unos desconocidos. Cuando una lectora de Opus Libros, Macodsa, quedó “asustada” al enterarse que esta práctica se había empleado con ella, hice una recopilación de los escritos en los que se le contestaba.

Todo esto nos lleva a que la violación de la correspondencia que se vive en la Obra se sale del ámbito intragrupal para transformarse en un delito contra toda la sociedad (ya que el que personas ajenas lean lo que cada cual escribe o recibe está tipificado como delito en los códigos penales de los estados en los que trabaja la Prelatura), a lo que se añade que para lograrlo ejerce una gran violencia (espiritual y psicológica) sobre los suyos; por lo que no sería extraño que en cualquier momento el aparato judicial de alguno de estos países actuara contra el Opus Dei —bien de oficio o por denuncia de algún afectado—, tal y como ha ocurrido con la multa de 60.000 euros que se le ha impuesto por mandar propaganda no solicitada.

exopus.jpg

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2 respuestas a El Delito De Violar La Correspondencia

  1. Irene García dice:

    Tengo una hija de 15 años a quien una amiga ha invitado a un club del opus. Busqué en Google y les he encontrado.

    Quiero agradecerles los dolores de cabeza que me han evitado. Ahora sé lo que de verdad es el opus y lo que allí pueden hacer con mi hija a mis espaldas engatusándola para que se haga de ellos.

    Gracias

  2. Bepo dice:

    Mi experiencia con la correspondencia es la siguiente: Aunque ya no es común recibir cartas por el mail, yo recibí algunas de una persona. Efectivamente, me entregaron las cartas cerradas, siempre, pero lo que siempre supe, lo vi y lo comprobé, fueron las constantes revisiones a mi cosas por parte del consejo local, todo me lo revisaban, también las cartas ya abiertas y leídas por mi, ellos la leían. Yo guardaba algunos documentos familiares que llevé al centro cuando me mudé. Avisé al consejo local que tenia tales documentos, que no eran de mi pertenencia, sólo los guardaba por conveniencia, por tanto ellos no tenían por que revisarlos, por que no eran de mi propiedad. Pues resulto al poco que no sólo los leyeron sino que hasta el curita haciéndose el simpático en una comida se puso a comentar el contenido de ellos indirectamente, como si no se refiriera a ellos.

    Siempre fueron gente muy poco respetuosa, gente muy mierda.

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