La Muerte Civil De Quienes Dejan El Opus Dei

Ivan de ExOpus

Una manifestación de cómo el Opus Dei se considera inconscientemente como Dios se halla en lo que se ha denominado «la muerte civil» de los que dejan la Prelatura. Si Dios es la fuente de la vida el que le abandona ha de morir, desaparecer de la existencia. Siguiendo esa tónica en el Opus Dei borran cualquier rastro de quienes se salen de su «divino seno». Trascribo dos testimonios sobre el tema. El primero es de una ex-numeraria y el segundo de Miguel Fisac, famoso arquitecto, y numerario desde 1936 hasta 1955.

El tema de la famosa muerte civil: así le denominó alguien en Opuslibros, y se refiere a que uno cuando sale no solamente deja de ser miembro o familia. Sencillamente ya no es, nunca fue. Un ejemplo lo viví en carne propia. Había pedido la llamada en ese entonces dispensa de vida en familia. Es decir que temporalmente viviría con mis padres mientras pensaba las cosas, pero sin dejar de tener mis compromisos con la Obra. Pues resulta que contra la costumbre de los centros, en los que está prohibido tener fotografías de los miembros (claro porque luego se les van y ocurre lo que ocurrió), en la sala de tertulias había una foto con las habitantes del último año. Y tal foto estuvo ahí por meses hasta que me fui con mis padres. ¿Cuál sería mi sorpresa y dolor de que, apenas a 1 semana de haberme ido, al volver al centro para tener mi círculo, la tan querida fotografía de la familia había desaparecido? Claro, yo era ya un mal recordatorio (recordatorio de infidelidad) para el resto de las habitantes.

Pero uno no desaparece únicamente de las fotos. Desaparece de la guía telefónica, desaparece del centro (porque incluso me obligaron a irme en un momento en que no estuviera ninguna otra numeraria fuera del consejo local y las mayores), desaparece de las conversaciones (es como poseer un nombre maldito, impronunciable), y casi como una orden soterrada termina desapareciendo del pensamiento de los que sí son fieles (Confrontación De Versiones Sobre La Salida De La Obra. Mar).

Yo creía que él [el fundador del Opus Dei] y todos los demás me tenían un gran cariño y por eso me dolía coger la puerta y marcharme. Yo les quería de verdad y los sigo queriendo, aunque no he encontrado esa reciprocidad en ellos. Pues para el que se va de allí, la norma es que no existe ya, se ha muerto, o como si fuera un enemigo al que hay que perseguir (Nunca Le Oí Hablar Bien De Nadie. Miguel Fisac).

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