El Opus Dei Y Los Animales

(Mariel preguntó si en la Obra se permiten mascotas, y en tres cartas recibe las siguientes respuestas de escriBa, un Numerario del Opus Dei.)

Sí que se permiten las mascotas a los supernumerarios. Pero –por mi experiencia- todos los numerarios lo consideran como una estupidez, como una pérdida de tiempo. Sobre crueldades con animales podría contar muchas cosas horribles, el opus dei no se caracteriza por tener sensibilidad en este sentido. En general en la obra todo aquel que manifieste sensibilidad especial hacia algo, ya sea naturaleza, literatura, arte, música, etc., es ridiculizado. Es como si esta sensibilidad se considerara un impedimento, como una pérdida del tiempo que hay que dedicar al proselitismo. Todo el tiempo hay que dedicarlo al proselitismo y sólo se permiten aficiones y gustos que puedan convertirse en herramienta para cazar a gente. Se impone el gusto por el deporte (esto lo he vivido yo mismo) en detrimento de la lectura, por ejemplo. Y si te gusta la naturaleza únicamente te lo permitirán y si lo utilizas para ir al monte con los amigos y les das una charla sobre vocación entre los árboles. («Fuente»).

Sobre los animales: yo he sido testigo de como, en una excursión de un club de chavales, la actividad lúdica del día de campo consistía en machacar con piedras a una oveja hasta matarla. La explicación del director era que hay que hacer recios y poco sentimentales a los chicos para que puedan pitar… desde luego, VIVIR PARA VER! («Fuente»).

Sobre las mascotas y la obra. Una anécdota. Resulta que en Cavabianca (la sede del Colegio Romano de la Santa Cruz) tenían unos perros que cuidaban la gigantesca finca que alberga el conjunto de edificios. Un buen día apareció el padre (don álvaro) y un perro le gruñó, se lo llevaron de allí y lo ataron (al perro, no a don álvaro) y no pasó nada. El animalillo estaba cumpliendo con su obligación: guardar la casa, defenderla de los desconocidos. El pobre can no se imaginaba que estaba gruñendo al prelado del opus dei, además obispo y padre sinodal, etc… y todo un santo viviente. Está claro que el perrillo no se estaba empapando de la “intensa formación” que se da en la “severa palestra del Colegio Romano”. Había cometido un error imperdonable y que reclamaba una corrección radical “por el conducto reglamentario”.

Total, que esa noche al animalillo le pegaron un tiro en la cabeza y lo tiraron a la basura y al día siguiente apareció un nuevo perrillo mucho más afín al “espíritu de la obra”. Y asunto terminado.

Esta ¿¿¿edificante??? anécdota me la contó un habitante de Cavabianca en una charla sobre filiación al padre, en Roma. Recuerdo que recalcó algo así como: “¡un perro que gruñe al padre!, ¡¡¡al padre!!!, no, no, no, que NO, ¡¡¡NO!!! ¡¡¡inadmisible!!!, un tiro y a la basura”.

Pero, si en la obra no respetan ni a las personas (Hijos de Dios) y las usan y desechan a placer… ¿qué van a pensar de los animales? Fuente»).

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13 Responses to El Opus Dei Y Los Animales

  1. RUBEN dice:

    MALDITOS OPUS DEIS!!!

  2. Jarh dice:

    Bueno, yo no fui del opus dei ni nada asi, solo buscando por google cosas sobre animales apareci aqui, pero tras leer eso me parece una crueldad, ¿quieren realmente desensibilizar a la gente? pues que maten a otros hombres culpables, no a ovejas inocentes ni a cualquier otro ser vivo.

  3. Jarh dice:

    Y respecto a lo del perro (perdon por no ponerlo todo junto, es que tras leer lo primero ya me parecio horrible y lo puse directamente), pero hombre a quien se le ocurre, que culpa puede tener un perro de gruñir, mil veces me habran gruñido a mi perros, mordido gatos… en fin… ¿y que?, simplemente no se lo tuve en cuenta por que la mitad de las veces vi que era culpa mia, que sin querer hice algun gesto que consideraron agresivo sin yo saber que lo era, con lo cual… ¿como voy a enfadarme con ellos?, por lo que veo, si un gato hubiera mordido o arañado a alguien del opus dei como me hizo a mi, ese gato… en fin lo liquidan pronto, yo sin embargo no le hice nada, bueno me asuste y me eche atras pero nada mas, despues de eso intente calmarlo (era un gato no domestico) y ya esta tan amigos.

  4. Nando dice:

    Creo que esta vez, exajeraron un poco. No vale la pena continuar con esto. Aqui solo caben dos posibilidades: Ignorarlo o denunciarlo, pero esta no es la forma. Eso se llama cobardia y difamacion.

  5. Ivan dice:

    Estimado Nando:
    1-Cobardía es inhibirse de actuar por miedo. Aquí se cuentan las realidades sin miedo, por tanto no hay cobardía.

    2-Sí el Opus Dei se ha creado una buena fama ficticia, no basada en la realidad, el mostrar la verdad que le duele, no es difamar, es contar las cosas como son.

    3-Dices que ante esos hechos sólo cabe ignorarlo (lo que sería cobardía), o denunciarlo, que es lo que hacemos aquí, porque, ¿qué es si no una denuncia el mostrarlo ante todos?

    Un saludo

  6. José Luis de Micheo dice:

    Me he entretenido leyendo unas cuantas páginas de este sitio, y llegado a este punto, me hago una pregunta: ¿publican cualquier ocurrencia, vertida por una fuente anónima, aunque sea tan pintoresca como estas dos que figuran aquí, o hay algún tipo de filtro?

    Soy miembro del Opus Dei, un simple supernumerario, en paro, para más señas, y durante un año, hasta anteayer, profesor del colegio Retamar, de Madrid. Lo pongo, al igual que mi nombre y mi apellido, para que, el que lo desee pueda comprobarlo. No he visto el más mínimo signo, ni externo ni interno, de aversión a los animales. Antes al contrario. En el colegio existe una pequeña “granja”, donde los niños de cursos inferiores se familiarizan con animales domésticos. Tomarse en serio la afirmación de que en una excursión se pueda reventar a pedradas a una oveja -es decir: a una propiedad privada- con la aprobación de los profesores es, simplemente, un sinsentido, que ofende a la inteligencia. Y lo mismo cabe decir del “ajusticiamiento” del perro porque ladrara a Álvaro del Portillo. ¿De un tiro en la cabeza, lo mataron? Sería con silenciador.

    Es muy comprensible, y muy respetable, su animosidad hacia el Opus Dei. Por fortuna, vivimos en un Estado libre, y estoy seguro de que tendrán todos ustedes sus razones. Pero no será con afirmaciones tan insostenibles -desde la pura lógica elemental- como convencerán ustedes de la maldad intrínseca de la Obra. Estas cosas, como esa otra que he leído, de que el Opus Dei está esperando el momento para apoderarse del Vaticano, más que odio provocan la sonrisa.

    Muchas gracias por su atención, y un cordial saludo.

    José Luis de Micheo

  7. Ivan dice:

    Estimado José Luis:

    Para cualquier observador imparcial, está a la vista que el Opus Dei ha buscado asaltar el Vaticano (y que hasta cierto punto lo ha conseguido con Juan Pablo II).

    El autor de éste artículo sobre los animales es un numerario de la Obra que, además de esta información, ha permitido que algunos Documentos Internos del Opus Dei salgan a la luz a través de Opuslibros. Si ha hecho todo esto es para ver si con ello el Opus Dei reacciona y se sanea. Como no tiene vocación de mártir, como él dice, escribe con pseudónimo.

    En el Opus Dei se cumple literalmente la frase de Jesús de que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha ya que consigue que los de dentro vivan en una ignorancia total sobre lo que no quiere que sepan de él.

    Sobre el comienzo de los sesenta el Fundador de la Obra envió una nota a los centros indicando que para curtir a la gente no era buen sistema machacarla en penosas escaladas, caminatas por el monte, boxeo, u otras actividades físicas extenuantes; porque es lo que entonces se hacía para endurecer a los que se acercaban al Opus Dei. Esto lo sé porque viví el cambio. A los de ahora les podrá parecer inhumano que los de la Obra llevaran a los chicos de san Rafael al borde del colapso para endurecerlos… ¡Y ha ocurrido! De la misma manera es creíble lo que el autor de este artículo relata sobre los animales. Por lo mismo, también estoy seguro de que es cierto lo que nos cuenta de que en el colegio Retamar existe una pequeña “granja”, donde los niños de cursos inferiores se familiarizan con animales domésticos.

    José Luis, comprendo muy bien su reacción al leer por primera vez este sitio. Yo cuando estaba en su lugar, cuando era de la Obra, la habría tenido igual (o más violenta aún), ya que mi confianza sobre lo que allí me contaban era absoluta. Mas, si desea de corazón descubrir la verdad sobre el Opus Dei, no le puede hacer ningún mal leer este sitio con más extensión y profundidad; y después, le invito a charlar de nuevo. Eso sí, no diga en la charla con su director que lo está haciendo porque entonces se lo prohibirán, ya que es la única manera que tienen de mantener a los de dentro en la ignorancia.

    Le puedo asegurar que en mí no hay odio, rencor, animosidad o cualquier otro sentimiento semejante hacia la Obra, y que si escribo sobre estos temas es con la única finalidad de ayudar a la gente.

    Cambiando de tema, siento mucho que esté en paro y confío que pronto salga de esta situación.

    Un afectuoso saludo

  8. José Luis de Micheo dice:

    Buenas noches:

    Abundando en esta historia de los animales, el sábado pasado estuve en la casa de la Obra a la que pertenezco, y comenté esta novedad, para mí. Dije que la había visto en una página donde antiguos miembros del Opus Dei vertían sus experiencias. Después, añadí lo esencial de mis objeciones, y la única respuesta que tuve, debida a la amabilidad de Iván.

    Desde luego, en absoluto me dijeron que no volviera a entrar en este sitio. Y, de paso, estuvimos paseando por el jardín de la casa. Matizo: es un espacio mínimo, apenas de unos 10 metros cuadrados. En una esquina, había una jaula con loricos, o periquitos, o no sé qué eran; algo así. En un pequeño acuario, tres tortugas de Luisiana me miraban con esa cara inexpresiva que ponen las tortugas cuando quieren. Por último, tuve el gusto de conocer a otra tortuga, ésta terrestre, de la especie mora, que paseaba tan contenta por el jardincillo. Cada cual era de un miembro de la casa, a los que, al parecer, sí se les permite tener animales domésticos, y hasta ocupar parte de los elementos comunes para tratarlos con todo cuidado, como debe ser.

    Ustedes se dirán, quizás, que menuda me ha dado con los animales y el Opus Dei. Pero es que me llamó tanto la atención el comentario y la lapidación de la oveja, que sí, que admito que a lo mejor ha hecho que me ponga algo modorro. Claro es que no se debe tanto mi interés a los animales en sí, como al hecho de que -como dije- se dé por bueno un comentario que estoy en condiciones de desmentir. Cuanto más, que no he encontrado en los textos de Escrivá ni de álvaro del Portillo, ni de Echeverría, ni de nadie, referencia alguna a los animales, ni para bien ni para mal. Cuanto más que la persona que me introdujo en la Obra tiene un precioso ejemplar de setter irlandés, un gato y un canario.

    Por mi parte, siempre me muestro muy respetuoso con las personas que un día, convencidas de haber hallado lo que buscan, entran en una organización, en este caso el Opus Dei. Lo era cuando yo ni sabía quién era Pedro Casciaro, por ejemplo; ni tenía ni idea de que hubiera un sitio que se llamara Villa Tevere, ni un colegio Retamar.

    Luego, ya en la Obra, he sido absolutamente respetuoso -no digo “comprensivo”, que connota un insufrible tonillo paternal- con los que han dedidido dejarla (y, por lo que conozco, sin problema ni persecución alguna, por ejemplo, mi padre).

    Y, después de leerles a ustedes con verdadero interés, persisto en mi respeto; pero no entiendo porque traspolan experiencias personales -y por lo tanto subjetivas e intransferibles- a toda la Obra. Créanme: yo estoy dentro, soy un miembro muy poco interesante para esos fines siniestros que nos achacan desde aquí- y no he visto que pase nada de lo que dicen que pasa. Por eso me interesaba esto d elos animales. Porque lo único que he sacado en limpio es que es posible decir cualquier cosa, que ustedes están dispuestos a creerla, con argumentos donde la fe en la palabra del que la dice es el único punto de apoyo.

    Pero eso me resulta, y discúlpenme, muy dificil de asumir, en personas cuyo problema, según propia declaración, fue creer ciegamente. Casi me atrevo a decir que han cambiado a Homero por Tiresias.

    Por cierto: mi gato se llama Poncho, y nunca me han dicho que lo mate, ni que sea una frivolidad.

    Un saludo, y muchas gracias.

    José Luis de Micheo

  9. Alberto Cortés dice:

    En Julio de 1975, días después de morir el fundador del Opus Dei, estuve en una de las dos convivencias que hubo en el colegio mayor Guadaira de Sevilla (una para menores de 30 años cuyo director era Carlos Dardé, y la otra dirigida por Luis Borobio), como sacerdote estaba don Michel Rivilla, uno de los primeros que vivió con san Josemaría y con su hermana (a la que en la Obra llaman tía Carmen).
    Aporto todos esos datos por si alguien quiere preguntarle al protagonista (o el testimonio que debió dejar por escrito) o a los testigos.
    Don Álvaro del Portillo (que hacía las veces del fundador) pidió a todos los de la Obra que escribieran sus recuerdos, y en especial a quienes habían convivido con el Padre (así llamaban al al fundador y después a su prelado).
    Don Michel, para facilitarse la tarea nos contaba cuanto le venía a la cabeza en interminables tertulias (tanto oficiales como piratas, públicas o privadas).
    Una de esas veces, haciéndonos ver con ello lo insensatos que eran los jóvenes que entonces convivían con el fundador, nos contó que tía Carmen tenía una gata que entró en celo por lo que con sus maullidos nocturnos le quitaba en ocasiones el sueño al fundador. Y ellos trazaron un plan para deshacerse de ese animal. Y ni cortos ni perezosos lo llevaron a cabo: sin encomendarse ni a Dios ni al diablo metieron a la gata en un saco y la mataron a palos. Añadió que el Padre no les dijo nada cuando se enteró.
    Estoy plenamente de acuerdo con José Luis en que yo tampoco fui testigo de hechos semejantes a los narrados en este artículo, (apedrear a una oveja, matar a un perro de un tiro o a una gata a palos), pero también es cierto que el Opus Dei genera un fanatismo por el que los únicos importantes para ellos son la Institución y el Padre, y nada mejor para corroborarlo que la anécdota que escuche de su protagonista y que acabo de contar; lo que me lleva a considerar como válido todo lo que se cuenta aquí sobre esos casos en los que entran en conflicto los animales con el Opus Dei o con sus jefes supremos, y que resuelven por la tremenda.
    Un saludo

  10. ingenua dice:

    Yo tambien doy fe de que es cierto que se te rien en la cara cuando contás que tenés un animalito, o que lo cuidás o que lo llevás al veterinario.
    Doy fe de que personas del opus no quieren a los animales. En la familia de mi marido escuché como contaban que nunca habian tenido animales en la casa durante su infancia, y que cuando veían gatos los echaba a patadas del jardín (literalmente pegándoles patadas)
    Se, por propia experiencia, que no tienen ni el mínimo amor para ocuparse de un animalito. Como se han reido en mi cara al contarles cómo curaba a un perro que había sido atropellado, y la plata que había gastado en la operación y las curaciones. Vamos!! tengo la certeza absoluta de que ninguno de los santos del opus hubieran gastado ese dinero, ni dejado de hacer sus círculos y charlas fraternas, por “perder el tiempo” con un animal. Si no lo “pierden” por dar una mano a nadie, menos por un animal. Es más, creo que en las mismas circunstancias hubieran mandado a sacrificar a este perrito. Santa caridad!

  11. Charo dice:

    Hola a todos:

    Con respecto a lo que se habla aquí de los animales os voy a contar mi experiencia.

    Cuando me hice de la Obra (agregada) mis padres tenían un perro pastor alemán al que queríamos mucho, a mí siempre me han gustado los animales. Al cabo de 6 años me independicé y me fui a vivir con otras dos agregadas a un chalet en el cual teníamos un jardín muy grande, por el día de mi cumpleaños mi hermana me regalo un cachorro, y es verdad que en la Obra no me dijeron nada al respecto. Pero los problemas llegaron más tarde cuando tuve que llevarle al veterinario debido a una gastritis pues ello me supuso un gasto adicional, a los 6 meses volvió a recaer con vómitos de sangre, no sabían si era debido a un virus estomacal o a un empacho (pues era un glotón). Al cabo de unos días me indicaron que me pensara la posibilidad de deshacerme de él ya que los gastos de su mantenimiento no eran acordes con el espíritu de pobreza que debe vivir una agregada.

    Y un día con otro, que si patatín que si patatán con la pobreza pa arriba con la pobreza pa abajo, con que una agregada no puede hacer gastos superfluos por lujo capricho vanidad comodidad etcétera, y que en ese etcétera estaba el perro… Conclusión: en la actualidad no tengo perro.

  12. Mark Twain dice:

    Charo, pero en la Obra se dice que sus laicos son cristianos corrientes, normales, iguales en todo a los demás.

    Y por el contrario en el Opus Dei hay que vivir con más restricciones que las que tienen muchos religiosos.

    Si tus compañeras, cuando lo desean, tienen un perro en su familia, ¿por qué tú no puedes ser como una de ellas y tenerlo también?

  13. Mark Twain dice:

    José Luis, no sé porque os empeñáis tanto los de la Obra en intentar convencernos de que el Opus Dei no emplea la coacción, ya que aparte de ser evidente para quienes nos hemos acercado a él, el propio fundador indica explicitamente lo que sigue:

    El plano de santidad que nos pide el Señor, está determinado por estos tres puntos: La santa intransigencia, la santa coacción y la santa desvergüenza (Camino, punto 387, Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei).

    Si, por salvar una vida terrena, con aplauso de todos, empleamos la fuerza para evitar que un hombre se suicide…, ¿no vamos a poder emplear la misma coacción -la santa coacción- para salvar la Vida (con mayúscula) de muchos que se obstinan en suicidar idiotamente su alma? (Ibíd. 399).

    Lo que significa que los de la Obra juzgan lo que más le conviene al prójimo, y sin su permiso se lo imponen.

    ¡Dejaros ya de intentar hacernos comulgar con ruedas de molino!

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