Consejos A Quienes Se Acercan Al Opus Dei

Ivan de ExOpus

Si te acercas o estás próximo al Opus Dei, te aconsejo que siempre tengas presente:

1 –Que ellos no son la voz de Dios para ti. Por lo que sí en algún momento te cuentan que «han visto que tienes vocación para ser de la Obra», pide entonces consejo a gente externa al Opus Dei, tómate un tiempo largo para decidir y ante la mínima duda pospón la elección hasta que lo veas con una nitidez y claridad meridianas; pero nunca toleres que te coaccionen con la idea de que ellos son los únicos intérpretes del Espíritu Santo para ti en este tema (ni en ningún otro).

2 –Que la tan encumbrada vocación al Opus Dei que ellos predican (su Fundador decía que «es el mayor don que Dios puede conceder a un alma después del de la fe»), pues para la Iglesia (cuyo juicio es el supremo para un católico) no es más que la de ser un simple cooperador en una prelatura constituida solamente por sus sacerdotes (según el Código de Derecho Canónico el Opus Dei es una prelatura personal formada exclusivamente por clérigos y en la que pueden cooperar orgánicamente los laicos mediante acuerdos establecidos entre las dos partes, sin que por ello se diferencien en nada del resto de los seglares). Por lo que ante Dios no pasa nada si te proponen ser de la Obra y les dices que no, o si decides que en vez de ayudar orgánicamente al Opus Dei prefieres cooperar con tu parroquia (ya que ante Dios la vocación es la misma: la del laico que asiste a los sacerdotes en sus trabajos).

3 –Según el diccionario de la RAE, acoso es la acción y efecto de «perseguir, apremiar, importunar a alguien con molestias o requerimientos». El acoso busca quebrar la voluntad del perseguido para esclavizarle a lo que el acosador quiere. El acoso laboral, sexual o de cualquier otro tipo siempre es inmoral, inhumano, anticristiano y punible. En la Obra se enmascara el acoso al que someten a las personas haciéndonos creer que es por su bien, porque Dios desea que hagan aquello por lo que les acosan. Pero es que el fin no justifica los medios. El acoso siempre es perverso y no se puede ejercer nunca, tanto si es para obtener un favor sexual, como para echarte del trabajo, como para que vayas a un curso de retiro o a una meditación o a confesarte. En la Obra siempre te «perseguirán, apremiarán, importunarán con molestias o requerimientos» para que en nombre de Dios hagas algo que ellos presuponen que Él quiere de ti. ¡Estate alerta y no cedas! En cuando percibas que te dan la lata sobre lo que ellos desean (ir a charlas, confesarte con sus sacerdotes, rezar…, ser del Opus Dei) y que tú no quieres, o que no te apetece, o que lo cambiarías por otro plan (como ir al cine, pasear con un amigo, ver la televisión, etc.), algo que los de la Obra te dicen que es frívolo comparado con lo sobrenatural que es aquello con lo que te acosan; pues entonces, en cuanto lo descubras, reacciona inmediatamente haciendo justo lo contrario de lo que te piden, y a la vez déjales claro que en adelante no conseguirán nada de ti por ese camino. Y si continúan insistiendo y forzándote con su pesadez para que te metas en su molde, en tal caso corta toda relación con ellos el tiempo necesario hasta que aprendan que tú no te sometes a su acoso. Esta resistencia si que es grata a Dios, pues salvaguarda de manipulaciones ajenas el don más amado por Él: tu libertad. (Tomado de «A Los Fascinados Por El Opus Dei», Iván).

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