Jose Antonio Novais, ¿Por Qué No Es Usted Del Opus Dei?

agosto 16, 2008

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Encuesta realizada entre 1970 y 1974

JOSE ANTONIO NOVAIS Periodista Corresponsal de «Le Monde» Madrid.

En un nivel moral no soy socio del Opus porque pre­fiero la justicia a la eficacia y porque no creo que el fin justifica los medios. A nivel privado, no soy socio del Opus Dei como tampoco soy socio del Real Madrid Club de Fútbol o de la Asociación de antiguos alumnos del Instituto San Isidro.

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Mariano Moreno, ¿Por Qué No Es Usted Del Opus Dei?

junio 25, 2008

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Encuesta realizada entre 1970 y 1974

MARIANO MORENO Médico Madrid.

En primer lugar me gustaría saber concretamente qué es el Opus Dei, qué fines persigue, cuáles son sus metas y si entre ellas está el mejoramiento de la so­ciedad en general y del pueblo español en particular.

Si mi madre -a quien adoro- y mi abuela -a la que idolatré en vida- no consiguieron hacerme sacer­dote a los once años, difícilmente ingresaría en el Opus Dei a más de los sesenta, después de lo que la vida me enseñó.

Nunca me gustaron las sectas, ni he entendido a los masones. Como el Opus Dei -pienso yo- es algo pa­recido a esto, está perfectamente claro el porqué de que no pueda ser militante de estas sociedades secre­tas. Me encanta la luz.

Tampoco soy del Opus Dei porque las decisiones im­portantes que he tomado en mi vida, y las que pueda tomar en el futuro, las tomo yo mismo, y sin permitir, sea a quien sea, ingerencias extrañas. Mi vida me per­tenece y sólo yo dispongo de ella, para bien o para mal, y apechugaré con las consecuencias. Soy -así lo pienso- un hombre sociable y respetuoso para con los demás, y siempre escogí a los amigos; nunca permitiré que me los impongan. Hice, y sigo haciendo, todo el bien posible a los que me rodean como hombre y como profesional, sin dar explicaciones a nadie, a mi mane­ra, y sin exigirles que sean, piensen o actúen como yo.

Finalmente, no soy del Opus Dei porque su irrumpi­miento en la vida política y económica española, en la forma y circunstancias en que sus militantes se nos co­laron de rondón, a mi juicio, no es de fiar. Me gusta -e insisto en ello- la claridad y la sinceridad. Las ti­nieblas no me son gratas, y mucho menos la «tenebro­sidad».

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Lo Bueno Del Opus Dei

junio 19, 2008

Lo Bueno Del Opus Dei

Iván de ExOpus, 24 de noviembre de 2004

Introducción.

Ante las graves acusaciones de que el Opus Dei es objeto no es raro que algunos, para defenderle, argumenten que en la Obra hay mucha bondad: en las personas que la integran, en su doctrina, etc.

Estoy de acuerdo con quienes afirman eso. No sólo es verdad que en el Opus Dei hay muchas personas buenas, sino que una condición imprescindible para que te pidan hacerte de la Obra es la de tener un nivel de virtudes humanas y sobrenaturales muy superior al de la media…

Por lo tanto, si todos y cada uno de los que ingresan en la Obra son buenísimos, no es extraño que muchos de ellos sigan siéndolo después. También es cierto que la doctrina que predican es muy atractiva. Además, cuando te acercas a la Obra encuentras un tono humano raro de hallar en otros lugares: todo está muy cuidado, limpio; el trato interpersonal es muy delicado, versallesco; te hacen sentirte bien, importante, se preocupan por ti, te da la impresión de que te quieren de verdad; toda su ocupación es la de inculcarte cumplir normas de piedad, etc.

Esa bondad que existe en la Obra es la que logra que la gente se le acerque, la que mantiene a sus miembros dentro, la que confunde a quienes leen críticas sobre ella (porque no terminan de aceptar las graves acusaciones de que es objeto) y el motivo por el que es una institución aprobada y apadrinada por la Iglesia.

En este escrito voy a reflexionar sobre esa bondad que hay en el Opus Dei.

Definición de bueno.

Bueno es aquello que le conviene a un ser para su perfeccionamiento.

La abeja hace la miel con el polen de las flores, por lo que para ella es bueno, mientras que es malo para una persona alérgica a él.

Características de lo bueno.

Se desprenden de la definición anterior:

1 – Es beneficioso, mejora al ser a quien le conviene.

Esta característica es esencial: si algo no beneficia, no es bueno.

2 – Es apetecible. El ser a quien le interesa se siente atraído por él.

Como cada ser está destinado a su perfección, su naturaleza se siente inclinada a buscar y conseguir todo aquello que se lo permita y, por tanto, a alcanzar lo que le es bueno.

Cuando nos falta agua en el cuerpo sentimos sed (nos apetece) y la buscamos para beberla.

Aunque ésta es una característica muy importante para el perfeccionamiento de un ser, no obstante es algo que no siempre acompaña a lo que más le beneficia (lo más bueno para él), como trataremos en el siguiente apartado.

Combinación de las posibilidades de las dos características de lo bueno.

1 – Beneficioso y apetecible.

Es la combinación perfecta: algo nos beneficia y por sernos atractivo no cejamos hasta conseguirlo.

2 – Beneficioso y no apetecible.

Si algo nos conviene y es desagradable, no lo aceptamos, por lo que nos dañamos al no recibirlo.

Porque tiene mal sabor, un niño escupe la medicina que necesita.

3 – No beneficioso y apetecible.

Por ser agradable lo aceptamos por lo que nos causa un mal.

Todos aquellos que se envenenan por comer setas caen en este apartado: es un plato sabroso pero mortal.

4 – No beneficioso y no apetecible.

Es la única circunstancia en la que lo malo no daña, pues al ser algo que se muestra como repugnante no se acepta.

Por su mal olor nadie se come un huevo podrido.

Lo bueno según la intención de quien nos lo proporciona.

1 – Lo concede con un fin altruista.

Sucede cuando quien lo proporciona busca única y exclusivamente el bien de quien lo recibe. Ocurre con cualquiera de los dos primeros puntos del apartado anterior (da algo bueno, le apetezca o no al interesado).

El plato de comida que una madre le da a su hijo, las medicinas que nos receta el médico, las lecciones que nos hace aprender el profesor, etc.

¿Cómo se puede saber que la actuación de alguien busca este fin?

Lo podemos descubrir observando su diligencia en rectificar. Como el bien que se da a otro es exclusivamente para su beneficio, quien lo proporciona está abierto al diálogo y al consejo ajeno para modificar su conducta, en el caso de que descubra que está equivocada.

Si alguien nos comenta que a nuestro perro le perjudica comer las patatas que le damos, se lo consultamos al veterinario y, en el caso de que lo confirme, dejamos de alimentarle con ellas.

2 – Lo concede como medio para un fin egoísta.

En esta ocasión, quien nos pone delante un bien no lo hace para beneficiarnos sino para que nos sintamos atraídos hacia él, para así obtener con ello otro objetivo que desconocemos.

Es el punto tercero de la combinación de las características de lo bueno que vimos con anterioridad: nos da algo perjudicial de forma apetecible, para que así lo aceptemos.

El cebo que colocamos en un anzuelo hace que el pez se sienta fascinado por él, por lo que pica y conseguimos pescarlo. La simpatía, alegría, don de gentes, etc., de un estafador no es para hacernos felices sino tan sólo un medio para que confiemos en él y nos dejemos desplumar sin resistencia.

Quien procede de esta manera no quiere cambiar. Cuando el bien que proporcionamos a otro es exclusivamente para nuestro beneficio, y tan sólo lo usamos como un medio para atraerle, entonces estaremos cerrados a cualquier consejo que busque modificar nuestra conducta.

Un pescador no dejará de poner cebo en el anzuelo por mucho que le repitamos que es perjudicial para el pez, ya que lo que él busca precisamente es perjudicar al pez.

La intención del Opus Dei con respecto a lo bueno que proporciona.

Todas las asociaciones humanas son imperfectas, por la sencilla razón de que los hombres que las componen lo son. Por ese motivo quienes defienden al Opus Dei no entienden la diferencia que existe entre la Obra y cualquier otro grupo religioso (los agustinos, dominicos, franciscanos, etc.) por considerar que todos ellos tienen cosas buenas y malas, lo que les lleva a exponer lo bueno que encuentran en el Opus Dei como justificante de que es una institución eclesial semejante a las otras, soslayando por ello sus defectos al entender que, como todas las demás, la Obra también está en el derecho de tener imperfecciones.

Pero hay una diferencia abismal entre las imperfecciones que se dan en la Obra y las de los demás grupos religiosos.

Cualquier institución de la Iglesia que no sea el Opus Dei dialoga sobre las críticas que se le hacen, con el ánimo de defenderse o rectificar sus errores (cuando se confirman); lo que implica, según vimos en el capítulo anterior, que su fin es altruista: los bienes que esos grupos ofrecen buscan el beneficio de los demás.

Ahora veamos como actúa el Opus Dei.

Aplicando lo estudiado antes, el criterio para saber si la intención de lo bueno que la Obra proporciona es altruista o un medio para beneficiarse ella, está en conocer su diligencia o cerrazón al diálogo, a las críticas y a rectificar.

La Obra ni dialoga, ni responde a las críticas que se le hacen, ni rectifica ante las acusaciones de que es objeto; tanto las que versan sobre su praxis inhumana y anticristiana (por ejemplo las incluidas en el escrito ” ¿Se respetan los Derechos Fundamentales? “), como las que le hacen ver que su conducta es herética, incluso ni responde, ni rectifica cuando se le demuestra que siempre es un pecado grave su silencio ante lo negativo que se afirma de ella.

Ya no hay nada más que mirar, queda demostrada la razón por la que la Obra actúa así:

Tan sólo puede ser porque toda la bondad que la Obra nos presenta no es para beneficiar a la humanidad sino exclusivamente un medio de atraerla y “cazarla” para sus fines egoístas, entre los que se encuentran dominar a la sociedad civil, su poder económico y, sobre todo, sustituir a la Iglesia poniéndose ella en su lugar.

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Carmelo Monedero Gil, ¿Por Qué No Es Usted Del Opus Dei?

mayo 23, 2008

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Encuesta realizada entre 1970 y 1974

CARMELO MONEDERO GIL. Psicoanalista. Madrid.

No soy del Opus Dei porque estoy en contra del cul­to a la personalidad en todas sus manifestaciones; bien sea hacia arriba, idealizando la figura del padre, bien en forma de un autobombo sistemático entre los afortunados hijos. La repetición de este esquema fa­miliar es probablemente adecuado para los que se encuentran aún en la infancia espiritual, pero ridículo para las personas que tienen un mínimo de madurez. Rechazo, asimismo, un grupo familiar, que tan fielmen­te reproduce las diferencias sociales de nuestra estruc­tura capitalista, al hacer una distinción radical entre sus miembros pobres y ricos. Si el culto a la persona­lidad recuerda las actitudes mágicas del hombre pri­mitivo, la identificación con los criterios capitalistas los configura, contrariamente, como personas compro­metidas efectivamente en nuestro mundo y época. Ma­gia y capitalismo son dos fuerzas conservadoras, que destruyen al hombre en su más íntima esencia.

Los líderes del Opus Dei son los que crean las nor­mas que imponen a sus seguidores; pero, como ocu­rre en todos los grupos autoritarios, ellos mismos no se consideran obligados por las normas que inventa­ron. La relación que existe entre los líderes y sus segui­dores es la misma que se establece entre el super-yo y el yo en la personalidad individual. El super-yo prohíbe al yo precisamente aquellas cosas que para él no están vedadas. El yo se siente feliz sometiéndose a las instancias del super-yo. Todo esto conduce a una castración sistemática de los seguidores. Los cuales, le­jos de sentirse castrados, viven como participantes de todas las potencialidades del padre.

Desde el punto de vista social representa la eclosión de las fuerzas conservadoras retrógradas. Es lo que llamamos en psicoanálisis un grupo regresivo, que sólo está capacitado para conseguir placeres infantiles. Ni qué decir tiene que la sexualidad debe ser reprimida, desencadenaría las furias del padre.

Como creo en un humanismo humano, en el cual esté proscrita la opresión del hombre por el hombre, me es imposible participar en el Opus Dei.

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Sacerdotes Sin Vocación

abril 26, 2008

Ángel llorando por los sacerdotes

Sacerdotes Sin Vocación

Iván de ExOpus, 16-X–2006

Publicado el 26-4-2008

ÍNDICE

1— Sobre Los Sacerdotes Del Opus Dei.

2—¿Qué Es Esa Divina Y Maravillosa Vocación Al Opus Dei Que Lleva A Rebajar Y Desvirtuar La Sacerdotal?

3—¿Cuál Es La Vocación De Los Sacerdotes Del Opus Dei?

4—El Fundador Del Opus Dei No Tuvo Vocación Sacerdotal

5—Resumen y conclusiones

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Símeon Miguel Pequera, ¿Por Qué No Es Usted Del Opus Dei?

abril 24, 2008

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Encuesta realizada entre 1970 y 1974

SÍMEON MIGUEL PEQUERA Abogado Lérida.

Básicamente porque no comprendo su razón de ser, necesidad ni finalidad.

Si el Opus es una asociación católica, estimo que para profesar y practicar el cristianismo, no es el ca­mino más idóneo constituir una sociedad de miembros rigurosamente seleccionados. No fue éste el procedi­miento seguido por Cristo y sus Apóstoles, sino el ra­dicalmente contrario de la mayor publicidad posible y de la más total apertura, prefiriendo los más humil­des a los poderosos y desde luego sin excluir ni a los es­clavos ni a los tullidos.

Por otra parte la doctrina de Cristo no precisa para su comprensión de profundos estudios ni de especia­les conocimientos y para su práctica tampoco es ne­cesario una especial preparación ni sacrificio. En rea­lidad sólo con amor, amor a Dios y con él a todos los hombres, es bastante para sentirla, seguirla y perfec­cionarse en ella.

Por tanto, si la finalidad del Opus es de tipo religio­so no alcanzo su justificación, sino en el caso de que sus miembros sean incapaces por sí mismos, sin ayuda externa, de seguir el camino predicado por Cristo. Ad­mito la Obra, pues, sólo como un refugio para gente que, por su naturaleza son tan contrarios a los precep­tos cristianos que han de esforzarse tremendamente para sentirlos y para practicarlos, es decir, un refugio para débiles en la fe.

Si por contra, el Opus persigue otros fines, no reli­giosos, entonces no puedo pertenecer a él, porque no me parece honesto ni, además, tácticamente útil enmasca­rarse para la consecución de unos fines materiales, sean los que sean, bajo el nombre de una institución de carácter religioso.

Debo añadir que, para mí, el Opus era algo sin inte­rés, pero en dos ocasiones me han entregado, para que los lea, personas a cuyo requerimiento no podía ne­garme sin incurrir en vicio de prejuicio, «Camino» y «Conversaciones con monseñor Escrivá de Balaguer», libro el segundo que, supongo, en lo sucesivo se titu­lará «Conversaciones con el excelentísimo señor mar­qués de Peralta»; y de su lectura -única fuente de conocimiento del Opus que poseo- he sacado la con­secuencia de que el Opus es, dentro del campo católi­co, lo que el fascismo fue en el político. Por lo visto, los fundadores del Opus estiman que para ser buen cristiano no basta con ser humano, dentro del géne­ro hay que seleccionar los mejores, por cierto desde un punto de vista muy humano, y establecer una dis­tinción entre jefes y servidores, y debe privar la mis­ma santa intransigencia que en el terreno político llenó los campos de concentración en los estados totali­tarios.

Esta es la consecuencia que he deducido de la lectu­ra de aquellas obras; admito como posible que no fue­ra éste el propósito de sus autores, pero tal ha sido el efecto que han producido en mí. En mi opinión, «Ca­mino» es, en otro orden, un «Mein Kampf».

¿Por qué, pues, no soy del Opus Dei? Porque la «Obra», la mire por donde sea, repele todas mis creen­cias, mis ilusiones y el concepto de lo que para mí, en todos los órdenes deben ser la libertad y la dignidad humanas.

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¿Hasta Cuándo Mentirán?

abril 23, 2008

La mentira

Iván de ExOpus

El 26 de enero de 2007 escribí:

Es bueno insistir en la idea de que los laicos sólo cooperan (orgánicamente) con el Opus Dei, ya que una de las mentiras que la Prelatura inculca, con gran eficacia, es la de que tanto clérigos como seglares pertenecen a la Obra de igual manera.

En el mismo trabajo paso a demostrar, con el Código de Derecho Canónico delante, como para la Iglesia sólo existe una clase en el Opus Dei: la de los sacerdotes, que son los únicos que la componen; puesto que para ella los laicos son solamente unos cooperadores suyos (lo he resumido lo más posible para no cansar al lector que conozca este escrito, mas quien desee profundizar puede hacerlo en Sobre La Vocación Del Laico Al Opus Dei.

Si lo traigo a colación es porque al día de hoy, quince meses después, la Web oficial de la Prelatura sigue intoxicando al público con esta falsedad (el subrayado es mío):

En el Opus Dei no existen distintas categorías de miembros, sino un único e idéntico fenómeno vocacional por el que todos los fieles de la prelatura son y se sienten en igual grado miembros de una misma porción del Pueblo de Dios. (Sacerdotes y laicos).

Si engañan y manipulan la verdad en lo más grande: en quienes pertenecen realmente al Opus Dei, ¿cuánto más no lo harán con el resto de lo que nos cuentan?

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Aviso A Los Afines Al Opus Dei

abril 21, 2008

Sobre la muerte

Iván de ExOpus

1—Las Web de la Prelatura y todas sus afines sólo publican lo que les conviene, es decir, lo que coincide al cien por cien con la idea de que el Opus Dei es perfecto.

2—Por eso abrí este sitio: para permitir que salga a la luz lo que la Obra se empeñan en ocultar.

3—Para ayudar a los lectores procuro responder a todos los comentarios y e-mail que recibo.

4—Por todo lo anterior, no puedo gastar el tiempo en aquellos que escriben expresando opiniones y generalidades del tipo de las que se publican en las Web del Opus Dei, de quienes no buscan refutar con razonamientos lógicos lo que mostramos sino confundir y mentalizar con los mismos eslogan y etiquetas de la Obra. A esas personas les aconsejo que envíen sus comentarios a los sitios afines al Opus Dei, quienes posiblemente tampoco se los publiquen, ya que son iguales a todos los que ya tienen colgados allí.

5—Por supuesto que tampoco editaré los textos que contengan insultos o que falten al respeto.

6—He sufrido el acoso del Opus Dei durante demasiados años y ahora no estoy dispuesto a seguir soportándolo.

Por eso, todos aquellos que utilizan el reto como sistema coaccionador (del tipo: “a qué no eres capaz de publicar mi comentario” o “yo creí que vosotros no censurabais a nadie” o “como no aplicáis la censura estoy seguro de que publicaréis mi comentario”), o también los que emplean la pesadez e insistencia (tan usada en el Opus Dei) para quebrar con ella la voluntad del otro y así alcanzar sus metas (ejemplo: “ayer mandé un comentario y aún no me lo habéis publicado”, para repetir lo mismo una y otra vez). Resumiendo: basta con que me tope con un atisbo de coacción en lo que alguien me manda, para que inmediatamente borre ese mensaje.

7—A quienes se llaman agnósticos, ateos, protestantes…; que afirman sólo conocer al Opus Dei de oídas y que después defienden a la Obra con más vehemencia de que la que emplearía el propio Prelado…; tan sólo decirles que no se crean aquello tan vivido en el Opus Dei de que el fin justifica los medios, que recuerden que el engaño siempre es pecado, que no se puede mentir para intentar ayudar a la Obra; que por tanto deben confesarse cuanto antes con el sacerdote del Opus Dei que tienen asignado (y siempre antes de comulgar, porque es muy grave renegar de su Fe y/o de la vocación que según ellos es lo más grande que Dios les ha concedido).

Por último, a quien no le guste mi sistema, pues que abra un blog propio y que allí publique lo que quiera, de esta manera no sentirá la necesidad de coaccionar a otros para que hagan su voluntad.

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