Escuche Y Desaprenda

enero 23, 2007

Tony de Mello.

A algunos nos despiertan las duras realidades de la vida. Sufrimos tanto que despertamos. Pero los seres humanos tropiezan con la vida una y otra vez. Todavía caminan como sonámbulos. Nunca despiertan. Trágicamente, nunca se les ocurre que puede haber otra manera. Nunca se les ocurre que puede haber una manera mejor. Sin embargo, si la vida no lo ha golpeado a usted lo suficiente, y si no ha sufrido lo suficiente, entonces hay otra manera: escuchar. No quiero decir que usted tiene que estar de acuerdo con lo que estoy diciendo. Porque el acuerdo o el desacuerdo tienen que ver con las palabras y los conceptos y las teorías; no tienen nada que ver con la verdad. La verdad nunca se expresa con palabras. La verdad se percibe de repente, como resultado de cierta actitud. De manera que usted puede no estar de acuerdo conmigo y, sin embargo, percibir la verdad. Pero tiene que haber una actitud de apertura, estar dispuesto a descubrir algo nuevo. Eso es lo importante, no que usted esté o no esté de acuerdo conmigo. Al fin y al cabo, la mayor parte de lo que estoy dando son realmente teorías. Ninguna teoría abarca adecuadamente la realidad. De manera que yo puedo hablarle a usted, no de la verdad, sino de los obstáculos de la verdad. Esos obstáculos los puedo describir. No puedo describir la verdad. Nadie puede hacerlo. Lo único que puedo hacer es describirle sus falsedades, para que pueda dejarlas. Lo único que puedo hacer por usted es desafiar sus creencias y el sistema de creencias que lo hace desdichado. Lo único que puedo hacer es ayudarle a desaprender. De eso se trata el aprendizaje en lo concerniente a la espiritualidad: desaprender, desaprender casi todo lo que nos han enseñado. Una disposición para desaprender, para escuchar.

¿Está usted escuchando, como lo hace la mayoría de la gente, con el fin de confirmar lo que ya piensa? Observe sus propias reacciones a medida que hablo. Con frecuencia se alarmará, o se conmocionará, o se escandalizará, o se irritará, o se disgustará, o se sentirá frustrado. O dirá: “¡Maravilloso!” ¿Pero está usted escuchando para ver si lo que oye le confirma lo que piensa? ¿O está escuchando para descubrir algo nuevo? Eso es importante. Es difícil para las personas que están dormidas. Jesús proclamó la Buena Nueva, y, sin embargo, fue rechazado. No porque fuera buena, sino porque era nueva.

Detestamos lo nuevo, ¡lo detestamos! Y cuanto más pronto aceptemos este hecho, mejor. No queremos nada nuevo, especialmente cuando es perturbador, especialmente cuando implica un cambio. Especialmente si implica decir: “Yo estaba equivocado”. Recuerdo que me encontré en España con un jesuita de ochenta y siete años; fue superior y profesor mío en la India hace treinta o cuarenta años. Y asistió a un taller como éste. “Debería haberlo oído hace setenta años”, me dijo. ” Mire: he estado equivocado toda la vida”. Dios, ¡escuchar eso!. Es como ver una de las maravillas del mundo. Eso, damas y caballeros, ¡es fe! Una apertura hacia la verdad, sin importar las consecuencias, sin importar hacia dónde lo lleve a uno. Eso es fe. No creencia sino fe. Las creencias le dan a uno mucha seguridad. Pero la fe es inseguridad. Uno no sabe. Uno está dispuesto a seguir y está abierto. ¡completamente abierto! Está dispuesto a escuchar. Y fíjense bien, estar abierto no significa ser crédulo, no significa tragar entero todo lo que diga el que habla. de ningún modo. Ustedes tienen que cuestionar todo lo que estoy diciendo. Pero cuestiónenlo desde una actitud de apertura, no de terquedad. Y cuestiónenlo todo. Recuerden estas hermosas palabras de Buda: “Los monjes y los eruditos no deben aceptar mis palabras por respeto sino que deben analizarlas, así como un orfebre analiza el oro – cortando, raspando, frotando, fundiendo”.

Cuando uno hace eso, está escuchando. Ha dado un gran paso hacia el despertar. Como dije, el primer paso es estar dispuesto a admitir que uno no quiere despertar, que no quiere ser feliz. Dentro de uno hay toda clase de resistencias. El segundo paso es estar dispuesto a comprender, a escuchar, a cuestionar todo su sistema de creencias . No solamente su sistema de creencias religiosas, sus creencias políticas, sus creencias sociales, sus creencias psicológicas, sino todas sus creencias. Estar dispuesto a revisarlas todas, según la metáfora de Buda. Y les daré a ustedes muchas oportunidades para que realicen eso aquí (¡Despierta! – Charlas sobre la espiritualidad. Tony de Mello.).

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Sobre El Egoísmo Legítimo

enero 19, 2007

Tony de Mello.

Lo primero que quiero que ustedes comprendan, si realmente quieren despertar, es que ustedes no quieren despertar. El primer paso para despertar es que tengan suficiente honestidad como para admitir que no les gusta. No quieren ser felices. ¿Quieren una prueba? Ensayemos. Tardará exactamente un minuto:

Podrían cerrar los ojos o mantenerlos abiertos, realmente no importa. Piensen en alguien a quienes ustedes quieren mucho, alguien cercano a ustedes, alguien que para ustedes es muy valioso y díganle mentalmente a esa persona: “Preferiría ser feliz a tenerte”, vea lo que sucede, “Preferiría ser feliz a tenerte. Si yo pudiera elegir, sin duda elegiría la felicidad”. ¿Cuantos de ustedes se sintieron egoístas cuando dijeron eso? Parece que muchos. ¿Ven cómo nos han lavado el cerebro? ¿Ven como nos han lavado el cerebro para que pensemos: “¿Cómo puedo ser tan egoísta?” Pero miren quién es egoísta. Imaginen que alguien les dice a ustedes: “¿Cómo puedes ser tan egoísta como para elegir la felicidad en lugar de elegirme a mí?” ¿No les gustaría responder esto?: “Excúsame, pero cómo puedes ser tan egoísta como para exigir que yo te elija a ti por encima de mi felicidad?”

Cierta vez una mujer me contó que cuando ella era niña su primo jesuita organizó un retiro espiritual en la iglesia jesuita de Milwaukee. Él empezaba cada conferencia con estas palabras: “La prueba del amor es el sacrificio, y la medida del amor es el desinterés”. ¡Que maravilla! Le pregunté a ella: “¿Usted quisiera que yo la amara a costa de mi felicidad? “Sí”, me contestó. ¿No sería maravilloso? Ella me amaría a costa de su felicidad, y yo la amaría a costa de mi felicidad, así tendríamos dos personas desgraciadas, ¡Pero que viva el amor! (¡Despierta! – Charlas sobre la espiritualidad. Tony de Mello.)

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La Auto-Observacion

enero 19, 2007

Tony de Mello.

La única forma en que alguien puede ayudarle es cuestionando sus ideas. Si usted está dispuesto a escuchar, si está dispuesto a ser cuestionado, puede hacer algo, pero nadie puede ayudarle. ¿Qué es lo más importante de todo? Es la auto-observación. Nadie puede ayudarle en eso. Nadie puede darle un método. Nadie puede indicarle una técnica. En el momento que usted adquiera una técnica, vuelve a quedar programado. Pero la auto-observación —observarse a sí mismo— es importante. No es lo mismo que estar absorto en sí mismo. Estar absorto en sí mismo es estar preocupado por sí mismo, es estar interesado en sí mismo, estar inquieto acerca de sí mismo. estoy hablando acerca de la auto-observación. ¿Qué es eso? Significa observarlo todo en usted mismo y alrededor de usted tanto como sea posible, y observando como si le estuviera sucediendo a otra persona. ¿Qué significa esa última frase? Significa que no personalice lo que está sucediendo. Significa que mire las cosas como si no tuvieran nada que ver con ellas.

La razón porque usted sufre con su depresión y sus ansiedades es porque se identifica con ellas. Usted dice: “Estoy deprimido”. Pero eso es falso. Usted no está deprimido. Si quiere ser preciso, debería decir: “Ahora estoy experimentando una depresión”. Pero no decir: “Estoy deprimido”. Usted no es su depresión. Eso no es sino un extraño truco de la mente, un extraño tipo de ilusión. Usted se engaña a sí mismo , y piensa aunque no tiene consciencia de ello que usted es su depresión, que usted es su ansiedad, que usted es su alegría o las emociones que tiene. “¡yo soy feliz!” Ciertamente usted no es feliz. La felicidad puede estar en usted ahora mismo, pero espere un poco, y eso cambiará; no durará: nunca dura; cambia continuamente: cambia siempre. Las nubes van y vienen: unas son negras y otras son blancas, unas grandes y otras pequeñas. Si queremos seguir con la analogía, usted sería el cielo, y está observando las nubes. Usted es un observador pasivo, desprendido. Eso es sorprendente, especialmente para un occidental. Usted no está interfiriendo. No interfiera. No “arregle nada”. ¡Observe!

El problema con la gente es que se mantiene ocupada arreglando cosas que ni siquiera comprende. Siempre estamos arreglando cosas, ¿no es así? Nunca caemos en la cuenta que no es necesario arreglar las cosas. Realmente, no lo es. Esta es la gran iluminación. Es necesario comprenderlas. Si usted las comprendiera, ellas cambiarán (¡Despierta! – Charlas sobre la espiritualidad. Tony de Mello).

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Sobre El Despertar

enero 18, 2007

Tony de Mello.

Espiritualidad significa despertar. La mayoría de las personas están dormidas, pero no lo saben. Nacen dormidas, viven dormidas, se casan dormidas, tienen hijos dormidas, mueren dormidas sin despertarse nunca. Nunca comprenden el encanto y la belleza de esto que llamamos la existencia humana. Todos los místicos -católicos, cristianos, no cristianos, cualquiera que sea su teología, independientemente de su religión- afirman una cosa unánime: todo está bien. Aunque todo está hecho un desastre, todo está bien. Esto es sin duda, una extraña paradoja, pero lo trágico es que la mayoría de las personas nunca llegan a darse cuenta que todo está bien, porque están dormidas. Tienen una pesadilla.

El año pasado oí en la televisión española una historia sobre un caballero que llama a la puerta de la alcoba de su hijo y dice:

- Jaime, ¡Despierta!

Jaime responde:

- No quiero levantarme, papá.

El padre grita:

Levántate, tienes que ir a la escuela.

- No quiero ir a la escuela. -

¿Por qué no?

- Por tres motivos: el primero, porque es aburridor; el segundo, porque los niños se burlan de mí; y el tercero, porque odio la escuela.

- Bien, voy a darte tres razones por las cuales DEBES ir a la escuela – replica el padre -: La primera es porque es tu deber; la segunda, porque tienes cuarenta y cinco años; y la tercera, porque eres el director.

¡Despierte usted, despierte! Ya está crecido. Está demasiado grande para estar dormido. ¡Despierte! deje de jugar con sus juguetes.

La mayoría de las personas dicen que quieren abandonar el jardín infantil, pero no les crea. ¡No les crea! Lo único que quieren es remendar sus juguetes rotos. “Devuélvame a mi esposa. Devuélvame mi empleo. Devuélvame mi dinero, Devuélvame mi fama y mi éxito”. Eso es lo que quieren; quieren que les cambien sus juguetes. Eso es todo. Hasta el mejor psicólogo le dirá que la gente realmente no quiere curarse. Lo que quiere es un alivio; una cura es dolorosa.

Despertarse es desagradable, usted lo sabe. Usted está placentera y confortablemente acostado. Es irritante que lo despierten. Ésa es la razón por la que un sabio no intentará despertar a la gente. Voy a ser sabio ahora y de ninguna manera intentaré despertarlo, si usted está dormido. Realmente, no es asunto mío aunque aveces le diga: ¡Despierte! A mí me conviene hacer lo mío, danzar mi propia danza. Si a usted le aprovecha, ¡magnífico!; si no, ¡que lástima! Como dicen los árabes: “LA NATURALEZA DE LA LLUVIA ES LA MISMA, PERO HACE QUE CREZCAN ESPINAS EN LOS PANTANOS Y FLORES EN LOS JARDINES” (¡Despierta! – Charlas sobre la espiritualidad. Tony de Mello).

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