La Amnesia Histórica Del Opus Dei

julio 19, 2007

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Iván de ExOpus

El pasado 18 de julio se cumplieron 71 años del comienzo de la terrible Guerra Civil Española que ha marcado intensamente el último periodo de la historia de nuestro país. Con tal motivo el canal de televisión Telemadrid realizó ayer una encuesta en la Puerta del Sol con la pregunta: «¿Qué significado tiene para usted el 18 de julio.

Una gran mayoría, sobre todo jóvenes y emigrantes, no tenían ni idea; del resto los hubo que lo asociaban a «una paga extraordinaria que se implantó en la época de Franco» o a «un día que antes era fiesta»… y tan sólo una pequeña fracción de los encuestados (de edad avanzada) respondieron acertadamente.

En muy pocos años, cuando fallezca esa minoría, cuando los jóvenes de ahora sean desplazados por nuevas generaciones, cuando el número de emigrantes aumente…, NADIE asociará esa fecha con algo tan importante como fue el enfrentamiento fratricida de los españoles durante nada menos que un trienio.

La verdad y los hechos históricos se mantienen frescos en la medida que se los recuerda y se olvida definitivamente lo que no es repetido por los medios de comunicación, tal y como demuestra la encuesta antes tratada.

El Fundador del Opus Dei y sus sucesores conocen muy bien esta ley y aplican normas que la hagan posible. Por ejemplo, la deformación de su propia historia a su favor lleva a que con el paso del tiempo los que ya no fueron protagonistas de ella acepten su falsedad (El Opus Dei Cambia Su Historia, Los Hijos Desobedientes Del Opus Dei y La Novela Histórica «Opus Dei»). Para facilitar este olvido histórico aíslan a los de dentro de los que se van suprimiendo cualquier memoria de éstos últimos (desaparecen sus fotos de las publicaciones internas, no son recordados en sus escritos ni en las tertulias, sus nombres son borrados de los listines telefónicos, el día que se van no les dejan despedirse de los demás del centro, etc.). Cuando te marchas te indican la conveniencia de no relacionarte con los que se han ido con lo que pretenden evitar la unión de los ex. Aplican normas a seguir con los que se fueron que llegan a ser crueles (Los Malditos Según El Opus Dei), etc.

Todo lo anterior es eficaz mientras la difusión de la información sólo es posible por los medios tradicionales (papel impreso y radio-tele difusión) gobernados por empresas que al tener fines económicos pueden ser silenciadas fácilmente con dinero u otro tipo de extorsión; pero ahora la Red permite la democratización de la información que lleva a que cualquiera pueda difundir la verdad facilmente, en tiempo real y a cualquier parte del mundo (Y Entonces Llegó Internet).

Si, como hemos visto, la verdad y los hechos históricos se mantienen frescos en la medida que se los recuerda y que se olvida definitivamente lo que no es repetido por los medios de comunicación, entonces la misión de quienes conocemos las falsedades que sustentan al Opus Dei y el bien social que supone denunciarlas es la de repetir esas realidades incansablemente y de todas las maneras posibles.

Y ésta es una de las razones que mantienen activo este Blog.

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A Lo Que Tienen Derecho Los Del Opus Dei

junio 9, 2007

Iván de ExOpus

Cualquier ente público expide certificados a los que han mantenido una relación con él: sobre el tipo de dependencia, su fecha de incorporación, de salida, el tiempo de permanencia, los trabajos y actividades realizadas, etc.

El Opus Dei, por el contrario, no facilita nada de eso a quienes le ayudan o pertenecen o han pertenecido a él. No dan ni siquiera un acuse de recibo a la carta en la que se solicita la Admisión; y las incorporaciones sucesivas a la Prelatura son comunicadas siempre verbalmente. Cuando te marchas, tú si que solicitas la dispensa por escrito pero nunca es contestada de la misma manera sino que un director te cuenta que el Padre (el Prelado del Opus Dei) te la ha concedido. No te dan justificante alguno sobre el dinero u otros bienes que les entregas…

En los documentos internos del Opus Dei se quitan los nombres y fotografías de los que se marcharon; en los listines telefónicos de los centros se suprime cualquier referencia a ellos; en las tertulias y conversaciones entre los de dentro desaparece la mínima alusión hacia quien se fue…

Dejando aparte a su Fundador (que lo recibe por todos los demás), en el Opus Dei no dan a sus muertos el culto humano normal: no se les recuerda en los aniversarios de su fallecimiento, ni se visita su sepultura, y salvo raras excepciones no se vuelve a hablar de ellos en las tertulias y medios de formación.

El Opus Dei parece indicar, con esta actuación institucional, que considera a las personas como meros «objetos de explotación», unos «frutos» a los que hay que exprimir y después tirar cuando ya no se les puede sacar más jugo; seres «carentes de alma» y por ello sin la personalidad jurídica necesaria para recibir certificados; «cosas indignas» de mantener en la memoria y en la existencia cuando les dejan de ser útiles; «esclavos» que carecen de cualquier derecho pero con todas las obligaciones.

Y no debemos andar muy descaminados en nuestro juicio cuando el propio Opus Dei lo exalta en una de sus canciones: «El derecho que tengo / nadie me robe. / Tengo el derecho, / tengo el derecho, / de no tener ya nunca / ningún derecho

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Mito 1. El Opus Dei Es La Iglesia Y La Iglesia El Opus Dei

mayo 3, 2007

Iván de ExOpus

Es tan visceral que los de la Obra consideren a su fundador tan perfecto como el mismísimo Dios, que por ello ven al Opus Dei como a la única Iglesia verdadera. Antes era frecuente que en Opus Libros se recibieran correos (de afines a la Prelatura) tales como el siguiente:

[…] Tú no desmayes ante los ataques sin finura ni elegancia ninguna de todas esas personas enemigas de la Santa Madre Iglesia, que es la que ha hecho santo a San Josemaría y, por consiguiente, todos los que se meten con el Opus Dei se están metiendo con la Iglesia y cometen un gravísimo pecado y ya lo purgaran en su día, que es lo que ellos a lo mejor no saben, pero ya se enterarán (Carta de Genoveva a Opus Libros, 22-07-04).

Eso me motivó a escribir los 10 capítulos del libro Nuevas Herejías en donde se demuestra, sin lugar a dudas, que esa forma de comportarse supone vivir en herejía, la nueva herejía hipócrita en la que incurren los del Opus Dei, consistente en que se piensan y predican como servidores de la Iglesia y, por el contrario, en su actuar, vivir y sentir se consideran superiores a ella.

Parece ser que mis escritos tuvieron su impacto ya que desde entonces cada vez son menos los e-mail como el anterior (hace un año que no leo ninguno en Opus Libros ni tampoco me los mandan a ExOpus).

Sobre esta diabólica tentación en la que caen los del Opus Dei previene también la autora del Blog La Verdad Sobre el Opus Dei:

Quiero que quede muy claro que el Opus Dei no es la Iglesia ni la Iglesia es el Opus Dei.

Todos los que de una manera u otra no apoyamos al Opus Dei sufrimos críticas, cesura y en muchos casos persecución y ostracismo social, se nos dice que “no somos católicos”…

Si usted ha dejado el Opus Dei o lo piensa dejar, no se acompleje, no se sienta usted culpable de nada, usted sigue siendo tan católico como el que másno lo olvide nunca.

Pero lo más importante es que así lo ve también el actual Papa Benedicto XVI quien en las siguientes dos ocasiones y refiriéndose a los nuevos movimientos de la Iglesia (entre los que está el Opus Dei) pone el dedo en la llaga sobre la tentación de caer en esta nueva herejía.

Aquí aparecen con claridad tanto los peligros como los caminos de superación que existen en los movimientos. Existe la amenaza de la unilateralidad que lleva a exagerar el mandato específico que tiene origen en un período dado o por efecto de un carisma particular. Que la experiencia espiritual a la cual se pertenece sea vivida no como una de las muchas formas de existencia cristiana, sino como el estar investido de la pura y simple integralidad del mensaje evangélico, es un hecho que puede llevar a absolutizar el propio movimiento, que pasa a identificarse con la Iglesia misma, a entenderse como el camino para todos, cuando de hecho este camino se da a conocer en modos diversos (Los movimientos eclesiales y su ubicación teológica, 27 de mayo de 1998, Card. Ratzinger).

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Raymond Arroyo: Así es. ¿Ve a los movimientos en la Iglesia como parte de esa conversión? ¿Existe el peligro de que nos dejemos envolver por este competitivo hecho, si lo ve así, de que todos debamos ser parte de ellos para ser católicos en serio?

Cardenal Ratzinger: Sí, por un lado soy muy amigo de estos movimientos […] Por otra parte, creo que es importante que estos movimientos no se cierren sobre sí mismos o se absoluticen. Tienen que entender que si bien son una manera, no son “la” manera; tienen que estar abiertos a otros, en comunión con otros. Especialmente debemos tener presente y ser obedientes a la Iglesia en la figura de los obispos y del Papa. Sólo con esta apertura a no absolutizarse con sus propias ideas y con la disposición para servir a la Iglesia común, la Iglesia universal, serán un camino para el mañana (Entrevista concedida al canal católico EWTN el 5 de septiembre de 2003).

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Queda así desmontado el mito número 1 del Opus Dei: EL OPUS DEI NO ES LA IGLESIA, NI LA IGLESIA EL OPUS DEI.

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Un Hogar Especial

abril 7, 2007

Félix (13-6-04).

-Pero hombre, ¿otra vez aquí? ¿Por qué? -Pregunta extrañado el alcaide.

En ese momento suena el teléfono y el funcionario lo responde antes de que Obdulio conteste. Luego se levanta de la silla y se disculpa:

-He de salir a resolver un asunto. Vuelvo enseguida.

Obdulio se queda solo.

Obdulio ingresó en prisión a los 18 años. Estaba en una cafetería con Mónica, su novia, cuando el hijo del cacique del lugar comenzó a importunar a la chica. La situación llegó a las manos entre los dos hombres y una infortunada caída desnucó al oponente de Obdulio. El poder y odio del padre del chico hizo el resto: Obdulio fue condenado a cadena perpetua por asesinato. Hace seis meses, cuando llevaba cumplidos 37 años de prisión (a sus 55 años) una amnistía general le concedió la libertad (con la que él llevaba soñando desde que fue encerrado) y ahora, mientras espera a que el alcaide vuelva, recapacita en silencio…

¡No te digo! Claro, es muy fácil decir otra vez aquí. Después de toda una vida en la cárcel esta es mi casa, ya me conozco todos los recovecos, los funcionarios me aprecian, los internos ven en mí al decano de todos y me respetan demasiado porque me sé todas las triquiñuelas de la cárcel; aquí pierdes los deseos, los amores de fuera ya están muertos y tengo, si no amigos, conocidos con quien distraerme y cuatro paredes para dormir. En la calle todo es muy duro, me encuentro perdido. ¿A dónde voy a pedir trabajo con 55 años y con mis antecedentes penales? Nadie se fía de mí. ¡Qué triste fue ver otra vez a Mónica luego de 37 años sin echármela a la cara!, y lo vieja que está, con la imagen de chica joven que conservaba de ella, tan elegante y guapa y ahora gorda como una marsopa, con tres hijos y dos nietos que tiene y con esas bolsas de piel por todos lados; pero además ni me permitió entrar en su casa, ¡Dios mío!, por ella he perdido mi vida entera y ahora ni me deja pasar al zaguán. Que si su marido es muy celoso por aquí, que no se quería complicar vida por allá, el caso es que ni un centímetro traspasé el umbral de su casa. Papá, por suerte para ti estabas ya muerto cuando pasó todo aquello y mamá, la pobre, que el disgusto de verme en prisión la llevó a la tumba hace cinco años y mi hermana no me lo perdona, voy a verla y me dice que ya somos unos extraños, que después de haberla hecho una infeliz porque ella era ante todos la hermana de un criminal y que ahora te presentas a joderme lo que me queda de vida cuando ya me había olvidado del delincuente de mi hermano y además mataste a mamá a sofocos y de todo lo que lloró por las noches. Pero es que no sé cómo desenvolverme en la calle, con lo fácil que son las cosas aquí en la cárcel en la que todo te lo dan hecho, te pones enfermo pues médicos que te curan, que te dicen como has de hacerlo todo, no tienes que preocuparte ni por el horario, ni por hacer la comida, ni por nada de nada; y afuera ¡qué horror! y yo que pensaba que la libertad era algo grande, pero como la tranquilidad de esta cárcel no la hay en ningún lugar del mundo y aunque la hubiera no me veo con fuerzas para empezar una nueva vida. Así que me lo pensé muy bien y me dije ¡ya está! compro una pistola en el mercado negro y me fui a ver al Rijas, porque otra cosa no será pero los que han pasado por la prisión me aprecian mucho, y el Rijas me la vendió por cuatro perras y con ella me metí en pleno día en centro comercial ese del centro y ¡hala! que me dieran todo lo que tenían en la caja. Y jajaja cómo me rió cuando pienso en la dependienta que me sale con aquello de ¿está usted loco?, le van a detener en dos minutos, no ve la seguridad que tenemos aquí; claro ella no podía entender que yo no soporto la libertad y que lo que quería precisamente era asegurar que me detuvieran y así fue; se presentaron de pronto siete polis nada menos y yo no opuse ninguna resistencia y mientras me esposaban me dice la cajera que por la cara de felicidad que puse parecía que me llevaban al cielo en vez de a la cárcel y es que para mí la prisión es precisamente eso: el Cielo; porque aquí estoy acostumbrado a esta vida y no la cambio ya por la libertad; por nada del mundo vuelvo a ser libre. Y el resto fue fácil, un abogado de oficio al que le conté que lo que pretendía era volver a la cárcel y que si él hacía algo por librarme y lo conseguía la siguiente vez mataba a una persona, porque la paz de las cuatro paredes de ésta, mi casa, mi hogar, la prisión, no la cambio por nada del mundo y aquí estoy de nuevo y por muchos años. Además si me soltaran ya me conozco el truco: basta con delinquir y a casita de nuevo. Y como las mujeres para mi edad ya son algo secundario, bueno, tampoco es eso, pero me lo paso tranquilo sin ellas; porque hay que ver lo complicado que es tratar con las mujeres cuando durante 37 años no lo has hecho y es que además son muy raras ¡Qué leche! ¡Son rarísimas!

Se abre la puerta. El alcaide entra de nuevo y distraídamente pregunta: -¿De qué estábamos hablando, Obdulio?

-Me preguntaba usted, extrañado, que por qué estaba aquí otra vez y le respondo que porque no hay libertad, que por eso es el sitio en donde mejor se vive de todo el mundo.

-¿Quéééé?

-Pues lo que le digo… y no le quepa la menor duda de que ustedes, los libres, no saben lo que se pierden no estando presos: lo maravilloso que es que le gobiernen a uno hasta en los más mínimos detalles. Y para mí va a ser así hasta el final de mi vida. ¡En la cárcel por siempre!

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¿Quién Se Va De La Obra Pierde Su Alma?

abril 5, 2007

Por LT (Argentina.- 21-4-2003)

Tengo 33 años y fui numeraria del Opus Dei desde los 16 hasta los 23 años. Pensando con detenimiento, tengo recuerdos gratos especialmente los vinculados a las actividades que realizábamos con las “chicas de San Rafael” cosa que me alegraba la vida ya que me sacaba de la olla a presión que estaba condenada a vivir; también tengo lindos recuerdos de los momentos gratos como salidas al aire libre y las actividades deportivas que me llenaban la “vida” en aquellos años.

El resto son recuerdos que imagino en color gris, con olor a viejo y con voces de censura permanente. Dentro de esta película – gracias a DIOS pasada y pisada – surge claramente el recuerdo de la manipulación de mi conciencia ejercida por las Directoras y Sacerdotes del Opus Dei hacia mi persona.

A los 16 años yo estaba llena de ganas –sí “ganas”, esa palabra que el opus odia cuando se trata de replantearse la “vocación” pero que ama cuando es el gancho para atrapar gente a su organización– de hacer el bien por los demás, ganas de cambiar el mundo, ganas de trabajar por los más necesitados y ganas de amar a Dios a través de las actividades normales de la vida cotidiana.

Aterricé por primera vez -invitada por una amiga cuyos padres eran de la Obra- a fines de mayo de 1985. Recuerdo que me fascinó la “simpatía” con la que me recibieron, me gustó los chistes que el cura contó en la meditación y me atrapó el “buen ambiente” que se generó después de la meditación ya que cantamos y nos divertimos mucho. Con el tiempo me enteré que aquello había sido “planificado” ya que la puesta en escena tenía como objetivo “conquistarnos” tanto a mi como a mi amiga.

Siempre fui una mujer impulsiva y en aquellos años era toda una liebre. El entusiasmo de mi naturaleza adolescente me llevó a volver la semana siguiente pero esta vez dos días seguidos. Fui a la Meditación y a una Charla.

La tercer semana asistí también a una Visita a los Pobres, cosa que me encantaba verdaderamente. La cuarta semana, además de asistir a la Meditación y a la Charla, participé en una obra de teatro, disfrazada de árbol. Todo era espectacular!!!

Y al comenzar la quinta semana de haber conocido por primera vez en mi vida el Opus Dei y sin tener conciencia de nada más que de querer disfrutar la vida y de amar a Dios con alegría, la Directora de aquella Residencia me planteó muy seriamente lo siguiente:

“Tengo algo muy importante para decirte. Lo he estado ‘viendo’ en la Oración y lo he hablado con el padre Francisco: Tienes vocación para ser numeraria de la Obra.”

Yo, que seguía super entusiasmada y me creía Juana de Arco a punto de entrar en batalla le dije: Yo también creo que tengo Vocación !!!Me gusta venir a la Residencia y quiero servir a Jesús aquí!!!

Bueno, realmente creo que lo mío fue un record. Algo así como “amor a primera vista”. Y viéndolo a la distancia, no me arrepiento para nada de mi impulsividad y de mi buena predisposición. Realmente fui muy generosa!!

Fue así como “pité” según jerga de la organización, o sea que ingresé en el Opus Dei.

Luego de haber dado el “gran” paso, me explicaron bien los compromisos que ello implicaba y allí me enteré con certeza de que NO iba a poder seguir asistiendo a las Fiestas de baile con mis amigos y que no me iba a poder casar. Al mismo tiempo se me pidió expresamente NO decir nada de esto a mis padres ya que al no ser ellos de la Obra no entenderían esta decisión mía y seguramente “el demonio se aprovecharía de ellos para hacerme perder la ‘vocación’.”

Estas consignas me chocaron pero el entusiasmo podía mucho más que la lógica y el sentido común.

A los dos meses de asistir a las charlas y de participar en la acelerada carrera por “formarme” un día le comenté a mi Directora que era el cumpleaños de mi mejor amiga y que no podía dejar de ir. Ella me dijo que NO fuera. Obviamente, siguiendo mi natural impulso, asistí y lo pase de maravillas. Fue entonces cuando me plantee internamente abandonar el Opus dei. Realmente aquello no era para mi.

Volví a la residencia al día siguiente para hablar con la Directora y le expresé mi deseo de abandonar el barco. Ella me dijo muy seria y enojada que NO podía hacer aquello. Dios me había dado la Vocación y yo no podía devolverle ese regalo con una bofetada. Que el camino que yo había elegido era de sacrificio y que era un privilegio –eso me gustó– que Dios le otorgaba a muy pocos. Yo era una de esas privilegiadas y además estaba en la Obra de Dios (Opus Dei) la única Institución de la Iglesia querida expresamente por Dios. Irme de la Obra era “tirar la vocación por la ventana” y si lo hacía sería muy difícil que me salvara. Acá la cosa ya se me puso castaño oscuro. El tema empezaba a ser más serio de lo que yo había pensado cuando actuaba de arbolito en la obra de teatro.

La conversación terminó con una arenga: No hagas como el joven rico que no quiso seguir al Señor. Dios te ha elegido a vos personalmente y quiere que le sigas. Estas palabras insuflaron nuevamente el coraje de esta “Juana de Arco” y me dije, no puedo decirle que NO a Dios. El me amó desde toda la eternidad. No puedo traicionarlo.

Y qué hice? Decidí continuar. Esta historia de idas y vueltas se repetiría constantemente durante los 7 años siguientes, cinco vividos allí dentro.

Con el tiempo mis planteos eran más incisivos, obvios y mordaces. Pero seguí adentro solamente por miedo a fallarle a Dios (al dios del opus).

Seguí en el Opus Dei durante esos años por Miedo a condenarme, por Miedo a no cumplir con la Voluntad de Dios que en el Opus Dei es lo mismo que permanecer allí dentro. Durante los 7 años, todas las Directoras me repitieron lo mismo. Los curas, ídem. No hubo ningún “mal entendido” -mis 7 años adentro lo testimonian- como aducen los del Opus cuando se les critica esta manipulación de conciencia.

Tapan mentiras con más mentiras. Recuerdo la cantidad de veces que oí decir que NUNCA se había ido un sacerdote de la Obra. Y luego me enteré que se han ido cientos… Lo mismo oí de las Numerarias Mayores. Y luego me entero que han ido miles…

Lo mejor de toda mi experiencia fueron dos cosas: Una, haber sido una mujer de agallas para entregarme a un ideal adolescente, para permanecer los 7 años allí y para irme (me hicieron la vida imposible para que no me fuera hasta que tuve que escaparme un domingo por la tarde) Dos, haber Re- Descubierto al verdadero Dios y la verdadera vocación cristiana, que es humana y que no tiene nada que ver con lo que predica, vive y hace el Opus Dei.

La arrogancia del Opus Dei le lleva a predecir quien se salvara y quien se condenará. Pobres… San Pablo no se animaba ni a juzgarse a si mismo y en el Opus “salvan o condenan” por doquier.

¿Quién se salvara? ¿Quién se condenará?

¿Buena suerte?, ¿mala suerte?, ¿quién sabe?

Mi ímpetu, mi sinceridad de corazón y mis agallas siguen intactas.

Ahora, SI, para el Servicio de Dios Padre y Madre.

Fuente: Opus Libros

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Historia De Una Vida

abril 1, 2007

Félix (9-2-2005)

Antes de ser quien soy tuve que sufrir una intensa metamorfosis. En un principio era libre, caminaba adonde quería, el mundo entero era mi casa. A pesar de mis lentos pasos a ras del suelo (como después me echó en cara la Voz) consideraba como mías cada una de las moreras del bosque en donde nací, el césped que rodeaba la casa del capataz, las montañas lejanas cuyas cumbres el sol incendiaba al anochecer… era mío todo el espacio que abarcaba mi vista. En aquel tiempo fui muy feliz…

Pero entonces surgió la Voz. Al principio como un susurro: “¡Deja de arrastrarte!”. Luego su intensidad aumentó: “Ten miras más altas, abandónate a la esclavitud que la Vida te pide”. Su tormento sobre mí crecía: “Si no sigues el Camino que tienes trazado serás un infeliz. Más vale ser un esclavo de lo Supremo que libre en el Infierno que te espera. Ponte de una vez en manos de la gran Obra de tu salvación”…

Por un tiempo me resistí, pero al final no pude soportar más la presión de la Voz y me abandoné a la esclavitud que ella me proponía. Al hacerlo sentí alegría.

La Voz me fue dirigiendo y a ella me entregué en cuerpo y alma. Sé que de mí surgieron los hilos sutiles que en aquella cárcel me esclavizaron, pero no pude hacer nada para impedirlo, la Voz los dirigía y yo fui fiel a sus normas. Al final quedé constreñido en un espacio miserable. La oscuridad y tristeza en la que se confinó mi vida fue en aumento. “No te preocupes” -afirmaba siempre la Voz-, “tu perfección exige este sacrificio”. Y en aquel ataúd permanecí tanto tiempo que ahora me parece una eternidad.

¡Dios mío, cuántos continúan aún presos en esas mortajas! Pero yo no fui uno de ellos. Un día me rebelé. Tapé mis oídos a los clamores de la Voz y a dentelladas me abrí un túnel hacía la libertad… y escapé… y ahora doy por bien pasado todo cuanto padecí porque sé que lo que la Voz amaba era la obediencia en la inmadurez y la rebeldía cuando alcanzara el criterio. Si no hubiera seguido a la Voz continuaría siendo un gusano, y si en su momento no le hubiera dicho que no, estaría condenado a permanecer como una eterna y amojamada crisálida. Pero no ocurrió de esa manera. Supe obedecer y desobedecer a tiempo, por lo que soy una gran mariposa, libre, hermosa y envidiada por todos cuantos aman la belleza y la libertad.

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Haciendo Negocio Con Las Estampas De San Josemaría

abril 1, 2007

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La Cerveza Es Mejor Que Una Secta Religiosa

marzo 23, 2007

Félix.

  1. Nadie te presiona a tomar cerveza para agradar a Dios.
  2. Cuando tienes una cerveza no vas de aquí para allá obsesionado con que otros la beban también.
  3. La cerveza no te prohíbe ingerir otras bebidas.
  4. No se acosa a quienes critican la cerveza.
  5. La cerveza no se le impone a menores que aún no pueden elegir por sí mismos.
  6. Hay leyes que prohíben que las etiquetas de la cerveza mientan.
  7. No tienes que esperar años para descubrir lo que es la cerveza.
  8. Se sabe que sacrificar la vida por la cerveza es malo para la salud.
  9. No se te coacciona con que serás un infeliz en esta vida y en la eterna si abandonas la cerveza.
  10. Si has consagrado tu existencia a la cerveza, hay instituciones públicas y privadas que te ayudan a vencer la adicción.

—oOo—

MÁS ENTRADAS SOBRE AFORISMOS

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Un Cuento o Parábola

marzo 5, 2007

Félix

(Reedición corregida por el autor del original publicado en Opus Libros el 13-5-2004.)

Soy alguien muy distinto desde el momento en el que me seleccionaste entre tantos, en todo iguales, y después te metiste en mí. Los demás, que habías elegido antes, te alabaron mucho; me instaron a que te considerara como a un dios, a que obedeciera tus palabras, a que viera en ti mí plenitud… Y de tanto oírles lo acepté. A partir de entonces gobiernas mi vida, con perseverancia me imbuyes tus pensamientos, me inculcas lo que he de amar, has hecho que sea sordo a las voces que podrían llevar mis pasos por otros caminos, me obligas a vivir según tus normas… Y te soy dócil, no me importa lo que hurgas en mí interior, acepto tus costumbres sin juzgarlas. Además, exiges obediencia ciega a tus instrucciones, para que nada interfiriera con tus mandatos. Y yo te obedezco con toda mi maquinaria. Eres mi padre, no tengo otra voluntad ajena a la que me impones, soy tuyo del todo. Por otra parte, aunque quisiera, no puedo escapar de tu red informática puesto que eres el programador exclusivo de mis circuitos electrónicos. Por eso —y gracias a ti— en la actualidad soy el robot de más alto precio de los expuestos en la última feria a la que me has llevado.

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Adagios, Frases, Refranes, Proverbios Y Dichos Sobre Amor, Odio, Muerte, Caridad…

marzo 2, 2007
Alien.
  1. Lo que no mata me hace más fuerte.
  2. Por la caridad entra la peste.
  3. La caridad bien entendida empieza por uno mismo.
  4. Caridad con trompeta, no me peta [agrada].
  5. Fraile que pide por Dios, pide para dos.
  6. El fraile, en su convento, y bien adentro.
  7. La monja y el fraile, recen y callen.
  8. Quien fue cocinero antes que fraile, lo que pasa en la cocina bien lo sabe.
  9. Quien fue monaguillo y después abad, sabe lo que hacen los mozos detrás del altar.
  10. A Dios rogando y con el mazo dando.
  11. A quien Dios se la dé, que san Pedro se la bendiga.
  12. Lunes, galbana [desidia, pereza]; martes, mala gana; miércoles, tormenta; jueves, mala venta; viernes, vendaval; para un día que me queda, ¿a qué voy a trabajar?
  13. Madre pía, daño cría.
  14. La madre y la hija, por dar y tomar son amigas.
  15. Desconfía del santo que por Dios te pide tanto.
  16. Dar sin pedir, nunca lo vi.
  17. Quien hoy te da, mañana pedirá.
  18. Antes pa la barriga que pa´l fraile que te pida.
  19. De amor y santidad, la mitad de la mitad.
  20. Come bien y ama fuerte y no temas a la muerte.
  21. La muerte vendrá, pero mientras vivo más.
  22. Amor no correspondido, odio venido.
  23. El amor y el odio salen de la misma semilla.
  24. Quien ama mucho, sufre mucho.

—oOo—

MÁS ENTRADAS SOBRE AFORISMOS

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