Balance De Noviembre, Nacho Fernández

diciembre 1, 2008
Panteón de la Obra

Panteón de la Obra en el cementerio de Nuestra Señora de la Almudena de Madrid

Nacho Fernández

Artículo enviado a ExOpus por el autor el 1-12-2008

No se me han olvidado los tiempos en los que en la Obra de Dios se nos daba una charla sobre noviembre, el mes tradicionalmente dedicado a los difuntos dentro de la Iglesia. Se trataba de algo obligatorio que debía hacerse en el “círculo breve” (para numerarios y agregados) y de estudios (para supernumerarios). Pues bien, el guión de lo que había que decir en esa charla estaba en un sitio seguro de cada centro, como era dirección y quien dirigía esta reunión tenía que expresar lo que le había sido indicado por los directores. Hoy voy a hacer un balance de cómo viven los del Opus Dei de Madrid la costumbre de visitar los cementerios, donde se encuentran depositados los restos de los que ya han abandonado este mundo. Si dicen los técnicos de la comunicación que una imagen vale más que mil palabras, hoy os aporto una serie de fotografías que fueron tomadas en el cementerio de Nuestra Señora de la Almudena de Madrid el 25 de noviembre de 2008.

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El Opus Dei Silencia de Nuevo a Miguel Fisac

junio 17, 2007

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Nacho Fernández

La prelatura del Opus Dei, a través de su boletín “Romana”, ha vuelto a silenciar de nuevo al arquitecto Miguel Fisac, uno de los primeros que se incorporaron a la institución de San Josemaría Escrivá de Balaguer y Albás, en los años anteriores a la Guerra Civil Española de 1936-1939 e inmediatamente posteriores a la fundación. El silenciamiento ha coincidido con la reseña que la Obra ha publicado con motivo de la muerte de su hermana Lola –durante muchísimos años la más antigua de las mujeres de la Obra– el 31 de marzo de 2005, dentro de la sección “In pace”.

Miguel Fisac nació en Daimiel (Ciudad Real) en 1913 y falleció en Madrid en 2005. Fue Medalla de Oro de la Arquitectura Española y obtuvo el Premio Nacional en 2003. Perteneció al Opus Dei entre 1936 y 1955. Gracias a él, el hoy San Josemaría conoció a su hermana Lola, que posteriormente se incorporó a esta institución el 7 de agosto de 1937. Este y otros datos son silenciados por “Romana”.

La reseña oficial del Boletín “Romana” dice:

“Lola Fisac Serna nació en Daimiel (Ciudad Real, España) el 15-XII-1909 y falleció en Madrid el 31-III-2005. Solicitó la admisión en el Opus Dei el 7-VIII-1937, en los dramáticos momentos de la guerra civil española (1936-1939). Hasta que terminó el conflicto permaneció en Daimiel, desde donde procuraba enviar víveres al Fundador del Opus Dei, a su madre y a las personas que estaban con él en Madrid. A partir de 1940 dedicó su actividad profesional a la administración doméstica de distintos Centros de la Obra. Atendió con responsabilidad y eficacia la labor apostólica: ya muy avanzada su enfermedad, por ejemplo, hablaba con convicción y con fuerza a personas jóvenes que iban a verla a su casa de la importancia de la fidelidad en la entrega. Puso siempre en primer lugar su trato con Dios por medio del cumplimiento fiel del plan de vida, según lo que el mismo Fundador le había detallado por escrito. Llamaba la atención su fidelidad a lo que aprendió de San Josemaría: lo hizo vida propia y lo repetía una vez y otra, incluso con las mismas palabras”.

Si se sigue la versión oficial de “Romana”, no se llega a ninguna conclusión sobre quién presentó a Lola Fisac al fundador del Opus Dei, ni por qué enviaba víveres al fundador del Opus Dei. A la vez se silencia que con la ayuda económica de los padres de Loyola y Miguel Fisac y de otras personas el hoy San Josemaría pudo huir de la zona republicana y atravesar los Pirineos para incorporarse a la zona dominada por las tropas rebeldes contra la República, encabezadas por el General Franco.

También se silencia en “Romana” que Miguel Fisac fue uno de los que acompañó al fundador del Opus Dei cuando el bando nacional entró en Madrid al terminar la Guerra Civil y que le acompañó a visitar la antigua residencia de estudiantes de la calle Ferraz número 50 que había quedado destruida por los bombardeos realizados durante la contienda. Lo único que la Obra recuperó en ese momento fue un cartel que posteriormente se exhibió en algunos centros de la que hoy es una prelatura personal.

A pesar de todos estos conocimientos, y tras solicitar declarar, no le fue permitido a Miguel Fisac testimoniar ante el tribunal diocesano de Madrid en el proceso de beatificación y canonización del fundador del Opus Dei en 1984. Un escrito del tribunal establecido al efecto indicó que Miguel Fisac tenía “conducta contradictoria, propia de su inestabilidad emocional y temperamental”. Se le propuso hacer una declaración escrita, debidamente autenticada. “Tampoco lo llamamos, porque nos consta que se trata de una persona psíquicamente desequilibrada: escrúpulos patológicos con manifestaciones de carácter obsesivo, situación de ansiedad permanente y manía persecutoria -como el mismo interesado reconoce en alguna entrevista a la prensa-, que no ofrece garantías de dar un testimonio objetivo. Hemos comprobado que sus acusaciones contra el Opus Dei y contra el Siervo de Dios, están sustancialmente recogidas en los libros de la Srta. Moreno y del Sr. Moncada, que ya conoce la Sagrada Congregación” (de las Causas para los Santos), asegura el escrito del Tribunal Diocesano.

Coincidiendo con un homenaje en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, como periodista le hice una pregunta a Miguel Fisac sobre su pasado en el Opus Dei. No quiso pronunciarse, asegurando que de eso ya había hablado mucho y no deseaba volver a incidir en ese tema.

Volviendo a la reseña de “Romana” sobre Lola Fisac, tampoco descubre que, si bien las mujeres del Opus Dei fueron fundadas por San Josemaría Escrivá de Balaguer y Albás el 14 de febrero de 1930, los dos primeros grupos de ellas que se incorporaron a la institución antes de la Guerra Civil Española, al terminar la contienda, el fundador del Opus Dei “les hizo comprender que no tenían vocación para la Obra: no por falta de vibración espiritual, sino porque en esos años de alejamiento físico llegaron a inclinarse hacia modos de ser y actuar propios de la vida religiosa, modos que son santos para quienes Dios da esa vocación, pero no para quienes llama a servirle en el mundo”. Así lo manifiesta Salvador Bernal en el libro “Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer”, que tiene como subtítulo “Apuntes sobre la vida del Fundador del Opus Dei” (Madrid, Ediciones Rialp, 1976).

“Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer” es la primera biografía sobre el Fundador del Opus Dei. Cuando Salvador Bernal (Segovia, 1941) la escribió era “director de estudios” de la llamada “Comisión Regional”, el equipo de gobierno de la Obra en España. La redacción se produjo durante el verano cuando el biógrafo pasó un tiempo en compañía de monseñor Álvaro del Portillo, sucesor del fundador al frente de esta institución. En 1976 el Opus Dei ya hablaba de “nuestro Padre Josemaría” y de “su marcha al cielo”.

A propósito del silenciamiento de Miguel Fisac en el Opus Dei recuerdo también otro caso: el del teólogo Raimundo Paniker, perteneciente al segundo grupo de sacerdotes del Opus Dei que se ordenaron en los años cuarenta del siglo XX, que al abandonar el entonces instituto secular, su fotografía fue eliminada de la sección “Álbum Antiguo”, dentro de la revista interna “Crónica”, en la que se recogen las actividades de la Obra en todo el mundo. Su presencia en las fotografías fue eliminada (algunos han narrado que se hacía con una cuchilla de afeitar), después de haberse retirado de los centros estas publicaciones, que no pueden ser leídas por los que no pertenecen a la institución. Al cabo del tiempo volvió a aparecer, pero sin la fotografía de este ex miembro. Supongo que con Miguel Fisac sucedió lo mismo. Yo entonces no pertenecía al Opus.

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