La Amnesia Histórica Del Opus Dei

julio 19, 2007

dsfcd.jpg

Iván de ExOpus

El pasado 18 de julio se cumplieron 71 años del comienzo de la terrible Guerra Civil Española que ha marcado intensamente el último periodo de la historia de nuestro país. Con tal motivo el canal de televisión Telemadrid realizó ayer una encuesta en la Puerta del Sol con la pregunta: «¿Qué significado tiene para usted el 18 de julio.

Una gran mayoría, sobre todo jóvenes y emigrantes, no tenían ni idea; del resto los hubo que lo asociaban a «una paga extraordinaria que se implantó en la época de Franco» o a «un día que antes era fiesta»… y tan sólo una pequeña fracción de los encuestados (de edad avanzada) respondieron acertadamente.

En muy pocos años, cuando fallezca esa minoría, cuando los jóvenes de ahora sean desplazados por nuevas generaciones, cuando el número de emigrantes aumente…, NADIE asociará esa fecha con algo tan importante como fue el enfrentamiento fratricida de los españoles durante nada menos que un trienio.

La verdad y los hechos históricos se mantienen frescos en la medida que se los recuerda y se olvida definitivamente lo que no es repetido por los medios de comunicación, tal y como demuestra la encuesta antes tratada.

El Fundador del Opus Dei y sus sucesores conocen muy bien esta ley y aplican normas que la hagan posible. Por ejemplo, la deformación de su propia historia a su favor lleva a que con el paso del tiempo los que ya no fueron protagonistas de ella acepten su falsedad (El Opus Dei Cambia Su Historia, Los Hijos Desobedientes Del Opus Dei y La Novela Histórica «Opus Dei»). Para facilitar este olvido histórico aíslan a los de dentro de los que se van suprimiendo cualquier memoria de éstos últimos (desaparecen sus fotos de las publicaciones internas, no son recordados en sus escritos ni en las tertulias, sus nombres son borrados de los listines telefónicos, el día que se van no les dejan despedirse de los demás del centro, etc.). Cuando te marchas te indican la conveniencia de no relacionarte con los que se han ido con lo que pretenden evitar la unión de los ex. Aplican normas a seguir con los que se fueron que llegan a ser crueles (Los Malditos Según El Opus Dei), etc.

Todo lo anterior es eficaz mientras la difusión de la información sólo es posible por los medios tradicionales (papel impreso y radio-tele difusión) gobernados por empresas que al tener fines económicos pueden ser silenciadas fácilmente con dinero u otro tipo de extorsión; pero ahora la Red permite la democratización de la información que lleva a que cualquiera pueda difundir la verdad facilmente, en tiempo real y a cualquier parte del mundo (Y Entonces Llegó Internet).

Si, como hemos visto, la verdad y los hechos históricos se mantienen frescos en la medida que se los recuerda y que se olvida definitivamente lo que no es repetido por los medios de comunicación, entonces la misión de quienes conocemos las falsedades que sustentan al Opus Dei y el bien social que supone denunciarlas es la de repetir esas realidades incansablemente y de todas las maneras posibles.

Y ésta es una de las razones que mantienen activo este Blog.

exopus.jpg


Los Fugitivos y Apóstatas del Opus Dei

junio 8, 2007

Iván de ExOpus

El hecho de que los laicos no pertenezcan al Opus Dei tras ser Prelatura personal ha sido tan bien escamoteado por sus mandos (ver La Traición del Opus Dei a los Laicos) que en el último libro crítico sobre esta Institución, su autor, Fernando de Orbaneja, se extraña de lo siguiente:

En el Codex [Código de Derecho Particular de la Obra de 1982] han suprimido algo muy curioso, las definiciones de «fugitivo» y de «apóstata» [que existen en las Constituciones de 1950]. Llaman fugitivo al numerario u oblato que abandona la residencia, aunque sea con ánimo de regresar, y está obligado a volver, pero se le priva de cualquier cargo, entre «otros castigos proporcionados a la culpa». Y llaman apóstata al que después de pronunciada la fidelidad se separa ilegítimamente del centro al que pertenece; queda privado de todos los privilegios «y además debe ser castigado por los superiores con otras penas según la gravedad de la culpa» (Opus Dei. La Santa Coacción, Fernando de Orbaneja, pág, 226-227).

La causa de esas supresiones que tanto extraña a Orbaneja es muy simple: hasta 1982 los laicos pertenecían al Opus Dei y por eso las leyes contemplaban la posibilidad de que le abandonaran sin permiso, lo que se tradujo en las figuras de apóstata y fugitivo arriba vistas; a partir de entonces los seglares ya no son de la Obra porque pasan a ser simples cooperadores (orgánicos) suyos, y ese cambio se tiene que traducir en la legislación del Opus Dei que ya no puede obligarlos a mantener ninguna residencia, por lo que a la fuerza tienen que eliminarlas de su Codex.

Conclusiones:

1. No hay pena alguna, ni divina ni humana, para un laico cooperador de institución eclesiástica que deja de serlo y se va. Por ello, para dejar al Opus Dei no se precisa la dispensa de su Prelado, sino, literalmente, tomar la puerta y marcharse.

2. ¿Hasta cuándo y de cuántas maneras habrá que repetir la realidad de que los laicos no pertenecen al Opus Dei para que la gente se dé cuenta de ello y obre en consecuencia?

exopus.jpg


La Traición del Opus Dei a los Laicos

junio 7, 2007

Iván de ExOpus

1. Hasta el año 1982 tanto los seglares como los clérigos eran iguales en el Opus Dei. Así, desde el comienzo de los cincuenta eran socios de un Instituto Secular al que se unían por medio de votos privados de pobreza, castidad y obediencia (mas para la Iglesia, aunque privados, si que tenían categoría jurídica vinculante).

2. Esa situación era buena tanto para los laicos como para los sacerdotes, ya que les igualaba dentro del Opus Dei, al tener todos los mismos derechos y obligaciones, los que conlleva ser socio de una Institución.

3. El máximo poder dentro de la Iglesia lo ostentan los obispos con pueblo encomendado (sucesores de los apóstoles), ya que salvo el Papa nadie puede entrometerse en sus parcelas.

4. A los Institutos seculares, como mera asociación de fieles, por una parte les es superfluo que su jefe sea un obispo y por otra dependen de los dicasterios (ministerios) y resto de las estructuras eclesiales.

5. Si un grupo quiere alcanzar poder ha de quitarse de encima el mayor número de jefes y supervisores, y dentro de la Iglesia, como hemos visto arriba, su máximo grado se logra si consigue transformarse en un obispado.

6. Todos los obispados han de tener almas encomendadas, pero éstas pueden ser clérigos y laicos (cum proprio populo: con pueblo propio) o sólo clérigos.

7. Por otra parte, los obispados pueden ser territoriales (los habituales, las diócesis, que siempre están constituidas por clérigos y laicos), o de ámbito universal (prelaturas personales) con el fin de promover una conveniente distribución de los presbíteros o de llevar a cabo peculiares obras pastorales o misionales en favor de varias regiones o diversos grupos sociales (Canon 294 del Código de Derecho Canónico).

8. El ámbito de actuación del Opus Dei es universal, por lo que el obispado con el que alcanzar poder dentro de la Iglesia no podría ser territorial (una diócesis) sino una prelatura personal.

9. La Iglesia se puede definir como la comunidad universal de bautizados (sacerdotes y laicos) por lo que el tipo de prelatura personal que más poder podría darle al Opus Dei sería la que más se asemejara a la Iglesia: la de clérigos y laicos distribuidos por todo el mundo y bajo la única autoridad de su obispo prelado. Está estructura sería la de una iglesia paralela a la de Roma.

10. Como consecuencia de lo visto hasta ahora Álvaro del Portillo (primer sucesor del Fundador) solicita a la Santa Sede que el Opus Dei sea una prelatura personal cum proprio populo.

11. Varias conferencias episcopales y numerosos obispos se oponen a ese intento del Opus Dei puesto que de ahí a un cisma sólo hay un paso (un buen día el Prelado del Opus Dei se “calienta” y rompe con el Papa llevándose consigo a sus sacerdotes y laicos).

12. Ante esta situación Juan Pablo II le ofrece al Presidente General del Opus Dei (Álvaro del Portillo) la opción de hacer de esa Institución una Prelatura personal constituida única y exclusivamente por clérigos y en la que los laicos tan sólo puedan llegar a ser cooperadores suyos.

13. Aceptar esa solución suponía una gran traición a los seglares que confiaban en el Opus Dei como medio para elevar la dignidad del laico en la Iglesia y también a las promesas que Escrivá les hizo, como por ejemplo demuestran las siguientes palabras suyas: Hay que rechazar el prejuicio de que los fieles corrientes no pueden hacer más que limitarse a ayudar al clero [cooperar] en apostolados eclesiásticos. (Conversaciones con Mons. Escrivá de Balaguer, punto 21).

14. No podemos saber si la idea de Escrivá era sólo la de alcanzar el poder en la Iglesia y que lo que predicaba sobre elevar la dignidad de los laicos no era si no una mentira más para lograr con ella anexionárselos como grupo de presión para obtenerlo, o que Álvaro del Portillo sucumbió ante la tentación que suponía alcanzar el obispado para con él aumentar poder dentro de la Iglesia, el caso es que aceptó la propuesta papal y con ella consumó la gran traición de la Institución a los laicos, así como al “supuesto” espíritu fundacional.

15. Hay quienes piensan que los adjetivos pueden anular al sustantivo, como que un gato “casero” deje de ser gato por el hecho vivir con una familia, o que un pez “espada” ya no es pez por poseer una alargada nariz, o que un cooperador por llamarse “orgánico” pierde su esencia de cooperador… Así debió suponer Álvaro del Portillo que pensaríamos los demás cuando aceptó lo que el Papa le proponía, y para desorientar al mundo de su garrafal traición siguió el dicho de que si no puedes convencerlos, confúndelos; entonces le pidió al Santo Padre que a los laicos que cooperaran con el Opus Dei se les designara como “orgánicos”, ya que de esa manera podría verter litros de tinta para ahogar en ella la degradación que supone excluirlos de su pertenencia al Opus Dei.

16. El Papa consumó la traición de Álvaro del Portillo a los laicos y a la predicación fundacional de Escrivá (a cambio de aumentar el poder de los mandos del Opus Dei) y la plasmó en los siguientes decretos, de los que el subrayado es mío:

Con el fin de promover una conveniente distribución de los presbíteros o de llevar a cabo peculiares obras pastorales o misionales en favor de varias regiones o diversos grupos sociales, la Sede Apostólica, oídas las Conferencias Episcopales interesadas, puede erigir prelaturas personales que consten de presbíteros y diáconos del clero secular. (Canon 294 del Código de Derecho Canónico).

Mediante acuerdos establecidos con la prelatura, los laicos pueden dedicarse a las obras apostólicas de la prelatura personal; pero han de determinarse adecuadamente en los estatutos el modo de cooperación orgánica y los principales deberes y derechos anejos a ella. (Ibíd., Canon 296).

Los laicos incorporados a la Prelatura [del Opus Dei] no modifican su propia condición personal, teológica o canónica, de comunes fieles laicos, Y como tales se comportan en toda su actuación y, concretamente, en su apostolado. (Apartado II-B, de la Declaración de la Sagrada Congregación de Obispos sobre la erección de la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei, 23 agosto 1982).

Los laicos -hombres y mujeres, solteros o casados, de todas las profesiones y condiciones sociales- que se dedican al cumplimiento del fin apostólico propio de la Prelatura [del Opus Dei] asumiendo unos compromisos serios y cualificados, lo hacen mediante un vínculo contractual bien definido, y no en virtud de unos votos. (Ibíd., Apartado I–C).

La jurisdicción de la Prelatura personal se extiende a los clérigos en ella incardinados, así como también sólo en lo referente al cumplimiento de las obligaciones peculiares asumidas por el vínculo jurídico, mediante convención con la Prelatura a los laicos que se dedican a las tareas apostólicas de la Prelatura: unos y otros, clérigos y laicos, dependen de la autoridad del Prelado para la realización de la tarea pastoral de la Prelatura. a tenor de lo establecido en el artículo precedente. (Juan Pablo II, Constitución Apostólica «Ut Sit»).

17. Desde el momento en el que esos decretos de arriba fueron promulgados los laicos dejaron de pertenecer al Opus Dei como miembros de derecho y pasaron a ser unos segundones de los clérigos. Por tanto, en la actualidad, por imperativo de la autoridad de la Iglesia, los laicos no pueden pertenecer al Opus Dei mientras no cambien su estado al de sacerdotes.

18. Un empleado es aquel que coopera con otro por medio de una relación contractual. Según esta definición, y resumiendo los decretos eclesiásticos vistos arriba, los laicos del Opus Dei son unos meros empleados de la Prelatura.

19. A un empleado a quien se le fuerza a entregar todo su dinero y energías a la empresa que le contrata se le designa como esclavo suyo. Como el Opus Dei hace eso al cien por cien con los laicos que cooperan con él como numerarios o agregados (y de forma diversa con los supernumerarios), concluimos en que aquellos son unos esclavos de los mandos de la Institución.

20. El Fundador les pedía a los suyos que fueran pillos, algo que supo hacer muy bien Álvaro del Portillo cuando añadió el adjetivo de “orgánico” a los laicos que cooperaban con los sacerdotes del Opus Dei; ya que con esa simple palabra ha logrado desviar casi todas las miradas del hecho fundamental de que no hay laicos que pertenezcan a la Institución. Pienso que es algo tan “increíble” que la gente se resiste a verlo a pesar de estar ante sus ojos. Es más, cuando alguien habla o escribe sobre el Opus Dei tiene en su imaginación a los laicos de la Institución, precisamente los únicos que no pertenecen a ella.

21. Si ahora los laicos del Opus Dei llevan un ritmo de vida igual al que tenían cuando era Instituto Secular, podríamos preguntarnos: ¿Qué más da que no pertenezcan de hecho y de derecho al Opus Dei?

En primer lugar es bueno saberlo porque los directores del Opus Dei procuran ocultarlo. Hasta donde alcanzan mis conocimientos actuales eso lo hacen para esconder la traición de que han sido objeto los laicos con el fin de alcanzar ellos poder (lo que hemos desarrollado más arriba); pero sobre todo porque ese hecho anula toda la mentalización y coacción psicológica a la que someten a los laicos sobre la maravillosa e inefable vocación al Opus Dei que predicó su Fundador y que es la mayor fuerza con la que los tienen retenidos. Así, por ejemplo, Escrivá acobardó a lo largo de toda su vida a los laicos de la Institución con palabras como las siguientes: “La vocación al Opus Dei es el don más grande que Dios puede concederle a un alma después del de la Fe”, o “dejar la Obra es condenarse a la infelicidad temporal y eterna“, o “prefiero que me digan de un hijo mío que ha muerto antes que ha perdido su vocación“, o “no doy cinco céntimos por el alma de quien haya dejado el Opus Dei“, o “rezad para que Dios os permita morir antes que dejar la Obra“ o “Si alguno de mis hijos nos abandona, que sepa que nos traiciona a todos: a Jesucristo, a la Iglesia, a sus hermanos de la Obra y a todas las almas”…

Y estas mismas coacciones se siguen empleando ahora.

Si los laicos descubren que no existe tal vocación al Opus Dei (porque los seglares no pertenecen a él, ya que a lo más a que pueden llegar en la Prelatura es a cooperadores de los sacerdotes), entonces ese miedo deja de operar en ellos, lo que les permite salirse del Opus Dei sin problemas psicológicos, espirituales y sin cargo de conciencia por suponer que con ello traicionan a Dios.

Al conocer su situación jurídica, reflejo fiel de la real, el laico cooperador (orgánico) del Opus Dei puede responder ahora:

¿Dónde se ha visto que el don más grande que Dios puede concederle a un alma después del de la Fe es el de ser cooperador en una institución formada sólo por clérigos?”, o “¿Cómo es posible que alguien pueda condenarse a la infelicidad temporal y eterna por dejar de cooperar con unos sacerdotes? “, o “El Fundador del Opus Dei debía estar loco cuando afirmaba que prefería que le dijeran que uno de los laicos cooperadores con la Obra había muerto antes de que había dejado de cooperar con ella, o al decir que no daba cinco céntimos por el alma de quien dejaba de serlo, o cuando instaba a rezar para que Dios les permitiera morir antes que dejar de cooperar con el Opus Dei“ o “¿Cómo puede ser que traicione a todos (a Jesucristo, a la Iglesia, a los de la Obra y a todas las almas) quien deja de ser cooperador con los sacerdotes del Opus Dei?”…

22. Finalizo este escrito con la reflexión de que al observar los laicos de la Prelatura tanta mentira e hipocresía, la búsqueda y obtención del poder a su costa, que son excluidos de pertenecer al Opus Dei, la manipulación de que han sido y son objeto, la traición a los principios fundacionales…, no me explico cómo es posible que al descubrir tanto enjuague no abandonen el Opus Dei en tropel.

exopus.jpg


Reflexiones En Torno Al Niño Desaparecido Yeremi José Vargas

marzo 22, 2007

 yeremi-jose-vargas.jpgLa noticia de la desaparición del niño de 7 años Yeremi José Vargas desde el pasado 10 de marzo tiene conmocionada a España entera. Se han movilizado en su busca los habitantes de la Isla de Gran Canaria, su lugar de residencia: buscan al niño dentro de los contenedores de basura, por si estuviera dentro; todos los miembros de los servicios de emergencia de su localidad están buscándole; el alcalde de Vecindario ha hecho un llamamiento “a continuar esta labor de búsqueda”.

Y la mayoría de los medios de comunicación se hacen eco de la noticia. Su fotografía ha sido difundida por la prensa escrita, canales de televisión y medios virtuales, a los que ahora nos unimos nosotros. La familia cree que se lo pudieron llevar porque “es un niño tímido y asustadizo” por lo que todo apunta hacia un secuestro ya que, según afirma la portavoz de la familia Milagros Suárez, “él sabe muy bien dónde está la casa; si estuviera perdido él puede llegar a la casa perfectamente “.

Nos ponemos en el lugar de sus padres y familiares y se nos rompe el corazón. ¡Cuanta desesperación! ¡Que sufrimiento al sentir a su hijo perdido para siempre!

Deseamos que pronto sea encontrado.

La importancia que todos le damos a esta noticia contrasta con la indiferencia ante la llamada angustiosa de socorro que hace una madre a la que de otra manera han “secuestrado” a su hija. Copio su llamamiento:

Vivo en Pamplona ayudadme a desenmascarar al OPUS DEI por corromper las mentes de niños, niñas, como es mi hija, que ahora tiene 19 años pero que el año pasado me dijo que se había hecho agregada de esta obra corrupta, no empleo palabras bruscas porque ustedes no dejan pero me salen del alma. Les pido ayuda para que esta gente no siga actuando bajo el paraguas de la iglesia. Si de aquí a cinco años mi hija se mete en esta secta, haré algo gordo, gracias.

Feliciana.

Fuente: ¡Ayudadme! Mi hija se ha hecho Agregada del Opus Dei.

¿Y qué hacen la sociedad y las autoridades civiles y eclesiásticas por solucionar esta situación?

NADA de NADA.

¿Por qué?

Pues porque las cadenas que atrapan a esta muchacha son invisibles, a diferencia de la físicas que retienen a Yeremi, y precisamente por eso son mucho más eficaces, pues al no ser vistas eluden la acción social en contra de ellas.

Mañana cualquiera de nosotros se puede encontrar con un hijo / hija atrapado en un grupo que emplea técnicas sectarias. Y para evitarlo hay que actuar cuanto antes, con urgencia.

¡Cuantos Yeremi hay en el Opus Dei!

Niños a quienes sus padres permiten que vayan a clubes de la Obra confiando en que allí recibirán una buena formación, sin que sospechen que a muchos de ellos luego les van a coaccionar lo indecible psicológicamente y espiritualmente para que se hagan del Opus Dei, prohibiéndoles además que les cuenten a sus padres que se han hecho de la Obra. Así ocurrió conmigo, y mi caso no es la excepción sino la regla.

Pienso en las numerarias auxiliares de la Obra a quienes sus humildes familias depositan en manos de la Prelatura para que las promocionen, y en vez de eso las hacen unas autenticas esclavas, dedicándolas a barrer, limpiar, fregar y cocinar para los señoriítos / señoritas del Opus Dei; controlándoles sus gastos al milímetro, sin darles promoción social alguna (excepto enseñarlas a leer y poco más).

Y una vez dentro te infunden miedos, culpas, fobias y temores irracionales inventados por su Fundador para que no te vayas, tales como que la vocación al Opus Dei es el don más grande que Dios te ha dado después del de la Fe, o que dejar la Obra es condenarse a la infelicidad temporal y eterna, o que prefiero que me digan de un hijo mío que ha muerto antes que ha perdido la vocación, o que no doy ni cinco céntimos por el alma de quien haya dejado el Opus Dei, o rezad para que Dios os permita morir antes que dejar la Obra…, y toda esta mentalización te provoca una intensa angustia cuando piensas en marcharte, lo que te imposibilita contemplar la salida como una solución viable. Y cuando planteas que el Opus Dei no es lo tuyo se reactiva y multiplica el acoso para impedír que te vayas. Por ejemplo con cursos de retiro especiales, en donde sin que tú lo sepas el sacerdote tiene una ficha que le facilitan tus directores en la que se explica con pelos y señales tu estado, por lo que te quedas conmocionado y con el propósito de “perseverar” cuando crees que es el Espíritu Santo quien a través de su boca “da en el clavo” sobre lo que a ti te pasa. Y la misma presión se da en las charlas y medios de formación colectivos e individuales que recibes. Y no paran hasta que consiguen de ti que retrases para más adelante irte de la Obra.

Con estos y otros medios igual de sofisticados logran que mes a mes, año a año, década a década, vayas posponiendo dejar el Opus Dei.

Y así es como yo estuve 35 años dentro. Desde el principio planteé una y otra vez que allí no era feliz, que creía que no era lo mío. Confiaba plenamente en los directores quienes invariablemente me contaban que ellos si que veían en mí una clara vocación a la Obra, que todo era por culpa mía, por no ser generoso, por no identificarme lo suficiente con el Padre (el fundador del Opus Dei, no Dios), por carecer de visión sobrenatural… y ese acoso espiritual y psicológico se repetió una y otra vez durante 35 largos años; hasta que de golpe descubrí que el Opus Dei carece de toda credibilidad porque sus técnicas son contrarias a Dios, y entonces me fui.

¡Por el amor de Dios, pongámonos las lentes necesarias para ver las cadenas invisibles que emplea el Opus Dei y rompámoslas para que nadie tenga que repetir mi experiencia y la de tantísimos otros!

¡Hasta cuando tendremos que contemplar la inhibición generalizada ante la infinidad de Yeremi que se encuentran tras los muros de instituciones en apariencia respetables!

Ivan de ExOpus.
exopus.jpg


Algunas Mentiras Del Opus Dei (I)

enero 19, 2007
Ricardo de la Cierva

VIGESIMO OCTAVA MENTIRA [así figura en el original]: Don Álvaro del Portillo disimula con poca habilidad las profundas relaciones del Opus Dei, monseñor Escrivá, Franco y su régimen, aunque no niega algunos contactos de Escrivá con Franco, en los que, dice, sólo actuó como sacerdote. Y luego difumina también la trayectoria de los miembros del Opus Dei en España “unos en el poder y otros en la oposición”. En otro momento señala don Alvaro que ya en 1964 aconsejó monseñor Escrivá a la Santa Sede que la Iglesia de España se despegara del franquismo para evitar identificaciones futuras que podrían resultar enojosas y peligrosas” (Entrevista de don Alvaro del Portillo con Le Figaro 12 de mayo de 1992 resumida e interpretada en mi obra citada p. 365).

Don Alvaro del Portillo, por quien siento un especial afecto y respeto – sed magis amica veritas- ofrece una acusada tendencia al maquillaje histórico. En mi reciente libro de 1993 Franco y don Juan, los reyes sin corona, he publicado por vez primera una carta de monseñor Escrivá al general Franco felicitándole nada menos que por la promulgación (que se hizo sin debate parlamentario) de la Ley de Principios Fundamentales del Movimiento Nacional. Y me consta que hay varias cartas más de monseñor Escrivá en el archivo de Franco, que hasta ahora no se han publicado (yo obtuve esa carta por medios propios) lo que tal vez pueda explicarse ante el hecho de que el encargado de ordenar y comunicar gradualmente los documentos del archivo es un miembro numerario del Opus Dei. Me extraña mucho que el padre Escrivá recomendase a la Santa Sede en 1964 el despegue del régimen de Franco cuando él mismo se sentía feliz con la irrupción de un poderoso grupo del Opus Dei en los gobiernos de Franco donde se mantuvieron firme y provechosamente (para ellos y para el Opus Dei, y también para España) entre 1957 y 1973, cuando fueron eliminados en bloque al desaparecer su gran valedor, el almirante Carrero Blanco. La equiparación de miembros del Opus Dei en el poder de Franco y en la oposición es falsa. Estaban en su inmensa mayoría con el poder; iniciaron una corriente de oposición muy minoritaria entre ellos mismos ya muy al final del régimen, por medio del profesor Calvo Serer, que durante décadas había sido un ardiente partidario de Franco y su régimen, hasta el punto de entregar a Franco, “abierta al vapor” según testimonio de Carrero Blanco, una carta de don Juan de Borbón portada por el propio Calvo Serer a un colaborador de don Juan en España (Capítulo X del libro: Los Años Mentidos. Ricardo de la Cierva. Editorial Fénix).

Siguiente

exopus.jpg


El Opus Dei Ofrece Dinero A Ricardo De La Cierva

enero 19, 2007

Ivan de ExOpus

El historiador Ricardo de la Cierva no ha sido precisamente uno de los más queridos por el Opus Dei. Cuando estaba en la Obra recuerdo que en el índice de libros que no se podían leer se encontraban gran parte de los suyos. No es de extrañar, ya que, por ejemplo, fue quien demostro la corrupción habida en la falsificación del marquesado de Peralta para que así lo pudiera disfrutar el fundador del Opus Dei (Capítulo X del libro: Los Años Mentidos. Ricardo de la Cierva. Editorial Fénix).

En el fragmento de la entrevista concedida por Ricardo de la Cierva que viene a continuación, por una parte nos cuenta como tuvo que formar una editorial propia para que su expresión pudiera ser libre, y por otra como el Opus Dei le ofreció dinero para crear dicha empresa; el subrayado es mío:

GXXI [Entrevistador].- Es usted, a la vez, escritor y editor y todo ello, además, con éxito, cosa muy rara en España. ¿Qué puedes señalarnos sobre la cuestión?

Ricardo de la Cierva.- En 1993 creé mi propia editorial: Fénix, nombre masónico, por cierto, lo cual les molesta mucho a ellos. Creé la editorial porque tanto Planeta como Plaza y Janés me pusieron trabas por escribir sobre la masonería. Varios amigos me dijeron: Vas a vivir el fracaso del autor que se hace editor.

Voy a procurar no caer en los defectos en que cayeron Galdós o Sánchez Bella, por ejemplo.

He tenido ofrecimientos de dinero importantes, en concreto del Opus Dei, y no lo he aceptado. Empecé con un millón y medio que tenía ahorrado y ahí estamos con el número 24 de la editorial. (La Masonería Invisible, Entrevista A Ricardo De La Cierva. E.F. y B. Fulges).

Los humanos concedemos nuestro dinero bien a nuestros benefactores o a aquellos de quienes queremos beneficiarnos. Nunca a los enemigos que lo van a emplear contra nosotros.

Si Ricardo de la cierva perjudica con sus trabajos al Opus Dei y a su Fundador, ¿no será entonces porque es amigo suyo por lo que le ofrecen dinero? Tan sólo cabe pensar que los ofrecimientos de dinero importantes, en concreto del Opus Dei, solamente podían ser para obtener un beneficio, y más concretamente para callarle. De hecho comprobamos como es en esa editorial (Fénix) en donde de la Cierva pública el libro en el que demuestra la falsedad en la concesión del título de marques de Peralta al fundador de la Obra, cosa muy difícil de imaginar si el patrimonio de la editorial hubiera sido del Opus Dei.

Y como Ricardo de la Cierva lo sabía tan bien como yo, es por lo que no aceptó ese dinero.

exopus.jpg


La Fascinación Sectaria

enero 19, 2007

Steven Hassan.

Hay muchas formas diferentes para atraer a la gente a un grupo que utiliza el control mental. Dado que los grupos destructivos buscan deliberadamente a personas que son inteligentes, tienen talento y triunfan, los propios miembros resultan muy persuasivos y seductores para los nuevos. El simple número de miembros comprometidos y sinceros que el recién llegado conoce es probablemente mucho más atrayente para el posible converso que cualquier doctrina o proyecto. Las grandes sectas dan sobrada prueba de que saben entrenar muy bien a sus «vendedores». Adoctrinan a los miembros para que sólo muestren los aspectos favorables de la organización. Se les enseña a suprimir cualquier sentimiento negativo que tengan sobre el grupo y a que siempre muestren una expresión de felicidad y alegría en su rostro (Combatiendo el control mental de las sectas. Steven Hassan, Capítulo 3).

exopus.jpg


Los Hijos Desobedientes Del Opus Dei

enero 19, 2007

Ivan de ExOpus

Reedición corregida del original publicado en Opuslibros el 18 de julio de 2004.

Quiero dejar claro que la Iglesia Católica obliga a creer a píes juntillas tan sólo lo que ella ha definido como dogmas de fe. Exceptuando eso, todo lo demás incluidas personas e instituciones son opinables, juzgables y criticables. Obtuve muy buenos testimonios sobre esa realidad de san Josemaría, quien no dejaba títere con cabeza a la hora de ejercer ese derecho. Puedo poner muchos ejemplos al respecto pero tan sólo me voy a centrar en una frase suya que por su importancia los resume todos y que nos comenzó a contar tras el Concilio Vaticano II: «Hijos míos, el demonio se ha metido en la Iglesia y lo ha hecho por la Cúpula del Vaticano.» Cuando el Fundador hablaba de la «Cúpula del Vaticano» no se estaba refiriendo precisamente a que el diablo se había metido en la Iglesia a través del obrero de mantenimiento que arreglaba los desperfectos del tejado de la Santa Sede. No. Se refería a otra persona mucho más importante.

Por no ser verdades de fe —e imitando a san Josemaría— cualquiera puede opinar sobre su canonización, sobre la Obra y sobre su historia, sin que por ello deje ni un instante de ser un fiel hijo de la Iglesia.

En repetidas ocasiones el Fundador del Opus Dei nos contaba que la historia de la Obra se escribiría cuando todos los que intervinieron en ella hubieran fallecido, para que así nadie de quienes actuaron en contra de ella se pudieran sentir dolidos. Ésa es la razón que él daba para hacer ver ante todos su inmensa caridad con el prójimo. Pero como es habitual en el Opus Dei hay que buscar otra razón oculta, la genuina, que en este caso es escribir esa historia cuando todos estén muertos es para que así no haya nadie que pueda pararles los píes testificando contra las falsedades que ellos quieren hacer pasar por ciertas.

Cuando murió el Fundador los dirigentes de la Obra infravaloraron esa razón oculta por sentirse fascinados ante la tentación de canonizarle muy pronto (lo que conllevaba escribir la historia de la Obra). Le desobedecieron y escribieron la historia del Opus Dei mientras aún vivían multitud de personas que la conocían de primera mano.

Según la manera de la Obra para escribir sus biografías todos podemos ser santos si ella se lo propone. Basta con suprimir lo que desdice de alguien y aumentar lo que le beneficia para que —con tan sólo eso y nada más que con eso— Judas ya sea santo. Si a Judas le quitamos una pequeña parte de su vida, aquella en la que vende a Jesús por treinta monedas, se transforma en alguien tan santo o más que cualquiera de los otros apóstoles.

En el proceso de beatificación del Fundador, María Angustias Moreno, María del Carmen Tapia, Miguel Fisac y muchos otros protagonistas directos en la vida de la Obra reclaman su derecho a mostrar la realidad tal y como ellos la han vivido; recurren al tribunal que va a juzgar la santidad del Fundador. No se les permite testificar a pesar del empeño que ellos ponen en hacerlo y de la grave obligación que tiene ese tribunal de escucharles. Para no dejarles declarar alegan unas razones que darían risa leerlas si no fuera porque acarrean tanta gravedad.

Ese tribunal eclesiástico se niega a oír a testigos esenciales, por lo que allí no se juzga la beatificación de Escrivá de Balaguer, sino que se impone. Al actuar contra las normas más elementales del derecho que obligan a escuchar todos los testimonios se ha provocado en la Iglesia uno de los escándalos más graves de su historia.

Porque con esa canonización, lograda a la fuerza por la selección estudiada de los testigos, ha sido atacada nada más y nada menos que la credibilidad en la beatitud de los santos de la Iglesia Católica.

Si un fiel de buena voluntad, por lo tanto no mediatizado, sigue el proceso de canonización de Escrivá y comprueba los atropellos en los que ha incurrido, inmediatamente reflexionará algo parecido a lo siguiente: «Ese juicio de beatificación es una pantomima, por lo que es nulo. Mas sí hoy tengo la posibilidad de ver como la Iglesia suprime testigos para forzar a que este hombre llegue a los altares, ante la mirada atónita del mundo y con toda impunidad, ¿qué no habrá hecho con los santos de otra época de quienes no puedo comprobarlo? Desde esté momento me es imposible saber si san Francisco de Asís era un amante de los animales, como me hacen creer, o en realidad fue un sádico matarife del que la Iglesia ha eliminado a los testigos que podrían contarme sus crueldades. ¡Ya no creo en ningún santo de los que la Iglesia me propone!».

Y ese fiel deja de creer en lo que la Iglesia cuenta sobre sus santos. Es muy fácil que junto a la perdida de credibilidad en los santos haga lo mismo con los dogmas de fe. Y como consecuencia puede acabar perdiendo la fe en la Iglesia y en todo. Yo he oído contar a gente frases parecidas a «después del tejemaneje que han hecho con el marques Escrivá yo ya no me creo nada de lo que la Iglesia me cuenta».

Con lo fácil que les habría sido a los mandamás de la Obra obedecer a su Fundador y esperar a que estuvieran muertos todos los que han protagonizado su historia. Entonces, sin disonancias, Josemaría habría sido canonizado sin que nadie pudiera decir ni mú en su contra. No habrían dejado sus testimonios (por escrito y para la posteridad) ni Miguel Fisac, ni María Angustias Moreno, ni María del Carmen Tapia… y nadie escribiría en esta Web, puesto que no se habría creado…

Además, al no quedar ningún testimonio escrito en contra, tampoco existiría la posibilidad de que el fundador de la Obra pueda ser oficialmente descanonizado algún día por culpa de las irregularidades que le llevaron a los altares. Es algo muy difícil, mas no imposible.

¡Con lo bien atado que lo dejó el Fundador y que todo se les pueda venir abajo por unos hijos tan desobedientes!

Pero es que Dios sabe mucho más y se ha servido de esos hijos desobedientes para que el mundo pueda conocer toda la verdad sobre el Opus Dei, la que el Fundador y su Obra quieren mutilar.

exopus.jpg


La Falacia Más Usada Por Los Del Opus Dei

enero 9, 2007

Ivan de ExOpus

Un «argumento ad hominem» o «argumentum ad hominem» (en latín, ‘dirigido al hombre’), es una falacia lógica que implica responder a un argumento o a una afirmación refiriéndose a la persona que lo formula, en lugar de al argumento por sí mismo. Una falacia ad hominem consiste en afirmar que un argumento de alguien es erróneo sólo por algo acerca de la persona, no por problemas en el argumento en sí. Debe quedar claro que el propósito del ataque es desacreditar a la persona que está ofreciendo el argumento y, específicamente, invitar a los demás a no tomar en consideración lo que afirma.

Un argumento ad hominem (y por tanto, falaz) tiene esta estructura:

1. A afirma B; (En Opuslibros, ExOpus, etc., divulgan realidades del Opus Dei).

2. Hay algo cuestionable acerca de A, (En Opuslibros, ExOpus, etc., se escribe con seudónimo).

3. Por tanto, B es falso. (Lo que afirma Opuslibros, ExOpus, etc., es falso).

Ad hominem es una de las falacias lógicas más conocidas. Tanto la falacia en sí misma como la acusación de haberse servido de ella se utilizan como recursos en discursos reales. Como una técnica retórica, es poderosa y se usa a menudo —a pesar de su falta de sutileza— para convencer a quienes se mueven más por sentimientos y por costumbres acomodaticias que por razones lógicas. (Fuente Wikipedia).

exopus.jpg


Sobre El Aspirante Al Opus Dei

enero 7, 2007

Ivan de ExOpus

Cuando murió Escrivá, su sucesor, don Álvaro, nos escribió una carta en la que nos comunicaba que era Cofundador del Opus Dei todo aquel que hubiera pedido la admisión hasta el 26 de junio de 1975, día de dicho fallecimiento. Con ese comunicado estaba haciendo público que en la Obra se considera a alguien como de ella cuando pide la admisión (escribe una carta solicitándola, a partir de los 14 años y medio) y no en las incorporaciones jurídicas posteriores, tal y como pretenden hacer ver a quienes les achacan que admiten menores en su seno.

Y esa captación de casi niños fue tolerada por la Iglesia hasta 1982, momento en el que el Opus Dei es constituido Prelatura personal. Entonces la Santa Sede obliga, por ley, a que no sea admitida en la Obra gente tan joven. Su Prelado, en vez de rectificar, se inventa la figura del «Aspirante al Opus Dei» para seguir haciendo lo mismo que antes, esto es, poder seguir manipulando a chicos inmaduros (desde los mismos 14 años y medio de siempre).

En una ocasión, hace tiempo, un ilustre gobernante del Opus Dei me planteó, en privado, la siguiente cuestión:

-¿Quiénes piensas que perseveran más, los que pitan [pedir por carta la admisión al Opus Dei] antes de cumplir los 18 años o los que pitan después?

Yo respondí que los que piden la admisión siendo ya mayores de edad, pero no. El índice de perseverancia es mayor entre aquellos que han sido seducidos a temprana edad. Este dato constituye el gran acicate para continuar con el modelo de captación de menores. Y hay que presionar a los menores de edad, hay que ejercer una auténtica coacción. No invento, no interpreto, no opino; expongo lo que se dice de puertas adentro.

El argumento es el siguiente: si la sociedad presiona a la juventud para que se emborrache, para que se drogue, para que utilicen su cuerpo como un instrumento de placer, ¿por qué no vamos nosotros a presionar a los jóvenes sobre los que tengamos influencia para que piten? Así como la sociedad impone a un chaval que mantenga relaciones sexuales a temprana edad y eso es malo, ¿por qué nosotros no podemos imponerles algo que es para su propio bien: la vocación a la Obra? Porque la tolerancia no puede ser un juego: si nosotros tenemos que ser tolerantes con la inmoralidad imperante en la sociedad, ¿por qué hay quienes no aceptan nuestro proselitismo?, ¿acaso es legítimo presionar para el mal y no para el bien?

Sobran los comentarios (Sobre la nueva casta de directores mediocres del Opus Dei. escriBa).

La inmoralidad de esa actuación está muy bien explicada por Alien en su Blog «Ensayos Liberales»:

Es una frase muy oída que el fin no justifica los medios, que para conseguir algo bueno no se puede realizar un acto malo. Pero, ¿por qué es así?

La razón es que lo malo nunca se debe ejecutar, siendo indiferente el para qué se haga. Cuando no es lícita una obra no se puede justificar su realización apoyándose en lo bueno que traerá consigo después. Para la ética es indiferente que se mate para el enriquecimiento del asesino o para que mil familias no se queden en paro. Como esta prohibido matar, no lo podemos hacer nunca, por lo que es implanteable el fin bueno que lo pretende justificar (El Fin No Justifica Los Medios. Alien).

El que haya gente que manipule a niños para el mal no santifica que el Opus Dei lo haga para el bien. Siempre es perverso aprovechar la inmadurez de una persona para privarla de su libertad, tanto si se hace para llevarlos a la droga, como para que hagan visitas al Santísimo.

El ejemplo lo tenemos en Cristo que siempre enseñó, mas nunca coaccionó. Y a su semejanza han de comportarse quienes se quieran llamar y ser sus discípulos.

Por último, un razonamiento. Sí por definición de la Prelatura todo católico laico es un aspirante al Opus Dei, ¿para qué hacer que alguien lo solicite por escrito? Y, ¿por qué sólo se aplica ese invento de aspirante a los menores de edad, por qué no lo puede pedir también alguien de 58 años?

La respuesta está en que esa figura artificial encierra una trampa. La trampa de violar con ella las disposiciones de la Iglesia en materia de protección a la juventud, tal y como hemos visto.

Iván.

exopus.jpg


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 96 seguidores