Iván de ExOpus
NOTA PREVÍA: A lo largo de este escrito aparece en diversas ocasiones el verbo “pitar”. En el lenguaje interno de la Obra tal palabra significa el momento en el que se escribe una carta para pedir la admisión al Opus Dei.
Iván de ExOpus
NOTA PREVÍA: A lo largo de este escrito aparece en diversas ocasiones el verbo “pitar”. En el lenguaje interno de la Obra tal palabra significa el momento en el que se escribe una carta para pedir la admisión al Opus Dei.
Iván de ExOpus
Hay dos maneras de desinflar un globo: a través de uno o varios orificios pequeños que sueltan el aire poco a poco, o rasgando bruscamente su cubierta, lo que le hace reventar de golpe.
Cada verdad sobre algo negativo de la Obra es un poro por el que lentamente se va deshinchando el Opus Dei.
Me planteo si esto es lo mejor.
Quizás los que hablamos sobre ello deberíamos cerrar nuestras Web, lo que inexorablemente llevaría a que la presión interna ejercida por los insatisfechos de dentro, o la de la sociedad civil y religiosa, lo harían estallar cuando el cúmulo de sus errores les fuera intolerable.
A lo mejor es preferible dejar de demostrar como la mayoría de lo que el Opus Dei predica es justo lo opuesto a lo que vive.
Así, es posible que no sea conveniente desvelar que el Opus Dei se vivencia a sí mismo como la única iglesia verdadera, y de esa manera, con el tiempo, a la chita callando, podría dar un golpe de estado y apoderarse del Vaticano.
Puede ser que no se deba avisar a los padres de los adolescentes que se acercan a la Obra de cómo presionan a sus hijos para hacerles del Opus Dei, y que les piden que no les cuenten a sus familiares que son de la Obra.
Si nos calláramos, los que se acercan al Opus Dei no llegarían a conocer lo que éste les oculta y entrarían engañados en él, como ocurrió con nosotros, y aumentaría dentro el número de insatisfechos, carentes de razones para escapar, por lo que con el tiempo muchos de ellos se convertirán en enfermos mentales; a la vez serían de más edad los que le dejen; también ascendería la cantidad de familiares, amigos y conocidos disgustados al ver el daño que la Obra les produce…
Muy probablemente no se debería contar que no existe una vocación al Opus Dei, puesto que la Iglesia dice que los laicos de la Obra son sólo cooperadores de los sacerdotes de la Prelatura, por lo que su vocación es la misma, por ejemplo, que la de una señora que ayuda en su parroquia planchando ropa.
Como dije, quizás no se debería revelar todo esto ni las demás verdades que el Opus Dei encubre, pues con ello sus equivocaciones le inflarían sin pausa hasta llevarle a explotar.
Mas aunque ese silencio fuera a la larga lo peor para el Opus Dei, no debemos olvidar a las personas de hoy, a aquellas que se pueden beneficiar al descubrir todo esto.
Además, puede ser que nuestras demostraciones sean partes del punzón que los de dentro de la Obra, o la sociedad y sus gobernantes, necesitan para reventar ese globo.
Por todo lo anterior, aunque a veces nos cansemos de dar vueltas sobre lo mismo, de palpar la cerrazón de muchos, de encontrarnos con tantos impedidos para aceptar lo evidente…; tampoco debemos olvidar a los reales y potenciales lectores beneficiados.
Valorándolo todo, creo que es importante seguir escribiendo sobre el Opus Dei.
CARTA ABIERTA A LOS PARTICIPANTES DE LA 5ª CELAM
APARECIDA, SÃO PAULO, BRASIL
Exmos Srs. Obispos:
5ª Conferencia General del Episcopado de América Latina y del Caribe
Aparecida, Sao Paulo, Brasil
Osamos dirigirnos a Vuestras Excelencias, amparadas y animadas por las palabras de nuestro Sumo Pontífice, Papa Benedicto XVI, durante la homilía de la misa del 13 de Mayo en Aparecida: “EN LA IGLESIA NO HAY PROSELITISMO. LOS FIELES SON ATRAIDOS POR EL AMOR DE DIOS”
Esa declaración nos da la certeza de que, al cuestionar el OPUS DEI por su proselitismo, no estamos equivocadas, nos da la certeza de que, al estar equivocado con esta conducta, que es común entre sus miembros y que les resulta tan importante, no están libres de estar equivocados también en cuanto a otras formas de ser y actuar. Y que esas conductas pueden y deben ser revisadas y analizadas por la Iglesia, pues nos son conductas intocables, como quisieron hacer creer a nuestras hijas e hijos, alegando que esa era la Obra inspirada directamente por Dios y, por tanto, perfecta e incuestionable.
Para los miembros del Opus Dei, para sus seguidores y simpatizantes, si hay algo equivocado, este algo está en quien cuestiona, pues al cuestionarlos está cuestionando a Dios propiamente. Por esta razón, NADA, ABSOLUTAMENTE NADA es cuestionado dentro del Opus Dei, y la obediencia y sumisión son ciegas y totales. Quien cuestiona es tratado con desprecio, como un “difamador”.
Ya no es un secreto ni esta reducido a pequeños círculos el conocimiento de cómo el Opus Dei actúa en el reclutamiento de jóvenes de más de 14 años.
LAS FAMILIAS Afligidas con lo que ahora es de conocimiento público sobre los métodos usados por la Obra y queriendo ver a sus hijos siguiendo sus verdaderas vocaciones (siendo religiosas o no) y no vocaciones impuestas, inducidas, hábilmente manipuladas:
- CANSADAS CONVERSAR DESDE HACE DÉCADAS CON LOS DIRIGENTES/LIDERES LAICOS Y/O RELIGIOSOS DEL OPUS DEI SIN RESULTADOS, pues aunque las reciban bien, con “sonrisas heroicas” y les digan “si, si, si vamos a tener en cuanta sus observaciones, vamos a analizar la situación, vamos a conversar con su hijo/a” pero sabiendo que no harán nada;
- desgastadas en sus relaciones – armoniosas y normales antes del Opus Dei entrar en la vida de sus hijos – y luchando para fortalecer los vínculos familiares, a veces hasta con ayuda de profesionales
– haciéndose escépticas y quedando confusas frente a la vida, la Iglesia y Dios, muchas de ellas alejándose de las prácticas religiosas;
- contrariadas con sus pastores – sean curas, religiosos/as, obispos e incluso con los cardenales que muchas veces hasta se solidarizan con ellas, pero que lo máximo que pudieron responderles fue: “ora, reza, confía… Santa Mónica pasó 30 años orando por su hijo que se acabó convirtiendo en San Agustín” o “sea una buena madre, practique obras de caridad, sea piadosa para que su hija perciba que fuera de la obra también existen buenas personas…”
– representadas por las madres piden atención URGENTEMENTE de sus pastores, pues ellas no pertenecen a la Prelatura Personal del OPUS DEI.
Después de tantos años de lucha para descubrir lo que pasaba con sus hijos, después de tantos años de conformismo o inconformismo en oración, rezos y confianza, FINALMENTE SE CONSIGUE ENTENDER LO QUE OCURRE:
Las familias están fuera de la Prelatura y no pueden opinar respecto a ella, y las cuestiones de la Prelatura están fuera de la competencia de nuestros pastores. Percibieron desde siempre qué embarazoso e incómodo era y había sido, hasta para las más altas autoridades de la Iglesia recibirlas, oírlas y darles una respuesta aceptable. ¡Costó entender que la cuestión estaba y está fuera de su alcance! ¡Todo ha caído en el vació!
NO TENEMOS DUDA DE QUE DEBEMOS PEDIR QUE SEA CREADO, CON URGENCIA, UN GRUPO DE TRABAJO O UNA COMISIÓN EN LA ESTRUCTURA DIOCESANA DE LA IGLESIA QUE INCUMBA – DE HECHO Y DE VERDAD – DE LA SOLUCIÓN DE LOS CASOS EN QUE FAMILIAS SOLICITAN APOYO Y AYUDA EN EL CONFLICTO CON EL OPUS DEI;
Frente a lo que hemos vivido, frente a lo que ya es de dominio público, y van a negar la gravedad de la cuestión: el OPUS DEI se ha convertido en una Iglesia dentro de la Iglesia, utilizando modos sectarios, destruye familias y vidas son realmente destrozadas – los daños causados por la manipulación mental del joven y sus consecuencias en la familia equivalen a las causadas por dependencia química. A quien recurrir? ¿Quién es el responsable?
FRENTE A ESTA REALIDAD, NOS ATREVEMOS INCLUSO A SUGERIR QUE SE PROPONGA LA EXTINCIÓN DE LA PRELATURA PERSONAL OPUS DEI
Contamos con el coraje de nuestros obispos y pastores y la humildad de la Iglesia en reconocer que, si en el mundo entero, algo se revela como equivocado, no es posible ignorarlo y hacer como que está todo bien o que eso es simplemente el reflejo del hecho de que en grandes organizaciones hay siempre alguien que no se ajusta a ellas, o incluso la manifestación de algunas personas descontentas, de madres desequilibradas ¡o super-protectoras! No son pocas las familias y, sobretodo, no son pocos los jóvenes, ni los jóvenes hoy ya adultos marcados negativamente por la experiencias del Opus Dei.
Con la convicción de nuestra fe en Jesús Cristo, nuestra devoción a la Virgen Maria y nuestra confianza en la Iglesia, sinceramente, respetuosamente, esperanzadoramente aguardamos su declaración.
Grupo de madres de familias damnificadas por el Opus Dei.
Sao Paulo, S.P Brasil
(A continuación transcribo mi primer escrito sobre el Opus Dei publicado en Opus Libros hace tres años, el 16 de Junio de 2004.)
Iván de ExOpus
Julissa Ha Removido Mis Recuerdos
Lo que dice Julissa ha removido mis recuerdos, por lo que esta carta se la dirijo especialmente a ella.
Estimada Julissa:
Dices en tu carta las siguientes frases: “Por favor digan la verdad” [...] “voy a rezar mucho por ustedes para que no sigan haciendo daño” [...] “pero estoy segura que a nadie se le mintió, porque antes de entrar al Opus Dei, te dicen todo” [...] “definitivamente lo que mas se respeta en el Opus Dei es la libertad” [...]
Cuando un ciudadano realiza un contrato con persona física o jurídica, del tipo que sea, ambas partes leen aquello a lo que se comprometen hasta que quedan claros todos los términos de su compromiso y después, si están de acuerdo, firman quedándose cada parte con una copia de lo pactado. ¡Ah!, se me olvidaba, ningún menor de edad puede realizar contratos. A mí, ni a nadie que conozco a quien se le pidió hacerse de la Obra (y he estado dentro casi 35 años como agregado) se nos dio un documento que contuviera aquello a lo que nos íbamos a comprometer.
A mis 15 años, nada más acercarme a la Obra ellos me cerraron la posibilidad de poder oír otras campanadas distintas a las que tañía el Opus Dei (me hicieron cambiar el confesor que tenía en la parroquia por el del centro, me dijeron que como la vocación era una gracia tan importante y nueva nadie la entendía nada más que ellos por lo que no les consultara sobre mi vocación a mis padres ni a persona ajena a la Obra) y todo eso adobado con que el Fundador del Opus Dei (del que ellos decían con la boca abierta que era posiblemente el mayor santo de la historia) afirmaba que no daba un duro por el alma de aquel que tuviera vocación y dejara la Obra, de que quien dejaba la Obra además de perder la felicidad temporal casi seguro que también perdía la eterna, de que prefería que le dijeran de un hijo suyo que se había muerto antes de que había dejado el Opus Dei, etc., lo que aterrorizaba mi alma, recordemos que era el alma de un niño de 15 años; luego me acosaron a todas horas (desde el director al cura pasando por el amigo numerario que me había llevado al centro) para que diera el paso definitivo y me hiciera de la Obra; que saltara al vacío (decían), que después vería claro. Y agotado escribí la carta de admisión. Y todo eso lo hicieron con un niño de 15 años.
Años después me encontré en una convivencia con el numerario que me había llevado al centro, a quien me he referido antes, y riéndose me recordó algo que le conté cuando él me proponía pitar (pedir la admisión a la Obra) y que yo había olvidado. Te la cito porque creo que demuestra muy bien como era mi estado de ánimo en aquellos momentos; me dijo: “Antes de pitar me contabas que te sentías como una bola de billar que está tan tranquila en la mesa de juego y de pronto viene otra bola, choca con ella, y la obliga a dar tres rebotes, luego, cuando parece que va a pararse, llega una segunda bola y la golpea desde otro lado repitiendo el proceso… y así, una y otra vez, sin dejarla en paz, con choques sucesivos es llevada de un lado para otro hasta que la consiguen meter en el agujero”.
Julissa, afirmas que “antes de entrar al Opus Dei, te dicen todo“.
Por ejemplo, a mí antes de hacerme de la Obra jamás me contaron que debía renunciar al derecho inviolable a la intimidad de la correspondencia. Cuando llevaba unos meses dentro (y ya me habían mentalizado lo suficiente de que la palabra del Padre era Vox Dei y de que lo que llegaba de él había que recibirlo de rodillas), durante mi primera convivencia me entregaron las cartas abiertas y me dijeron que las que escribiera se las tenía que dar al director sin cerrar; pregunto el porqué y “es una norma del Padre” y a obedecer o marcharse, lo que implicaba caer en el terrorismo espiritual antes expuesto de que el Padre dice que no da un duro por el alma de un hijo suyo que con vocación deje el Opus Dei, de que el que deja la Obra además de perder la felicidad temporal casi seguro que pierde la eterna, de que prefería que le dijeran de un hijo suyo que se había muerto antes de que había dejado el Opus Dei, etc.; y eso cuando yo aún no había cumplido los 16 años. Y tragué en ese tema. ¿Cómo iba a dejar la Obra y ser infeliz eternamente a causa de algo tan insignificante como que el director pueda leer que mi madre me dice en una carta que el día anterior hizo unas rosquillas que estaban muy ricas?… y así actuaron con todo lo demás, siempre poco a poco, presentándome paulatinamente cada nueva exigencia (que yo desconocía al pitar), apretando las tuercas sin descanso hasta conseguir hacer de mí alguien a quien se le pudiera pedir lo que fuera… y así, pasito a pasito, permanecí atrapado durante casi 35 años hasta que providencialmente un día lo vi claro y me marché.
Con respecto al derecho inviolable a la intimidad de la correspondencia, no voy a ser yo quien “mienta” diciendo como se vive en la Obra, dejemos que sea la propia Prelatura quien nos lo cuente:
“Los Directores, por su parte, tienen el derecho y el deber de evitar que lleguen a los miembros de la Obra escritos, cartas, etc., que, de algún modo, puedan causar daño a quienes las reciben, vengan de donde vengan. Por esto, entregar una carta abierta, o haberla leído antes, no constituye nunca una prueba de desconfianza: manifiesta sólo el deseo de evitar un perjuicio, una razón ascética o una medida práctica de ayuda en la labor de formación espiritual. [...]
“Quienes llevan poco tiempo en la Obra agradecen que los miembros del Consejo local se preocupen con cariño -es parte de la tarea de formación- de leer las cartas que reciban: para poder orientarles, y darles el oportuno consejo espiritual o apostólico.
Estas mismas orientaciones se siguen con las cartas que envían los Numerarios y Agregados, fuera del ámbito de su tarea profesional: excepto las que escriban directamente al Padre, al Consiliario y al Delegado Regional, se entregan al Director abiertas.”
Lo anterior es un extracto del capítulo titulado “Correspondencia”, de las “Glosas sobre la Obra de San Miguel” en donde la Obra hace un verdadero alarde de justificaciones injustificables para que el fin de violar la intimidad de las personas parezca santificado (en este caso con la correspondencia enviada y recibida).
¿Quién daña a otros saltándose a la torera los principios más elementales de respeto a la juventud, a las personas y a su intimidad? ¿Dónde están nuestras mentiras? ¡Por el amor de Dios, Julissa, recapacita!
Julissa, te comprendo muy bien. Conozco ese estado de ánimo desde el que has escrito tu carta, yo lo he tenido cuando estaba dentro; me traslado años atrás y esa misma carta tuya la podría haber firmado yo. Todo lo que te he escrito arriba no es por resentimiento, afán de revancha, rencor ni nada parecido sino con el afán de ser útil y ayudar. Me ha costado una vida poder ver claro a través de las espesas corazas que colocaron a mi alrededor. No te escribo para convencerte de nada, por eso no te hablo con conceptos abstractos sino con realidades tangibles, para que al observarlas puedas ser tú misma quien saque conclusiones. En la Obra hay cosas buenas, desde luego, pero no es perfecta. Ahí radica todo el problema. Si la Obra fuera perfecta sería Dios (por definición Dios es la ausencia de mal). Esas imperfecciones suyas, que ella no quiere reconocer, son las que mostramos aquí.
Me dices que rezas por nosotros. Gracias. Quiero que sepas que yo también he rezado mucho por ti y posiblemente desde antes de que tú nacieras, desde hace 40 años. Durante mis 35 años en la Obra pedía por la felicidad y perseverancia de sus miembros y desde que me fui por su felicidad. Como ves llevo muchos años rezando por ti.
¡Julissa, qué seas feliz! Dentro o fuera de la Obra, eso no importa. Lo fundamental, lo que te deseo de todo corazón, es que siempre seas muy libre y muy dichosa.
Con cariño, Iván.
C.H. (21-9-2003)
Fui captado por la secta [Opus Dei] cuando tenía 13 años en unos campamentos muy bien montados en la montaña, a los 14 años y seis meses pedí la admisión sin mucho convencimiento pero por lealtad al director del centro que asistía y lo desintegrada que estaba mi familia de sangre a causa de los problemas entre mis padres.
Creía encontrar un lugar seguro donde alguien me cuidaría (¿el director espiritual?) y me guiaría como padre sustituto en un momento de incertidumbre de la temprana adolescencia. Por supuesto me dijeron que no le dijera a mis padres que había escrito la carta de admisión. Creo que ahora han cambiado la edad mínima indispensable para entrar porque cambian las cosas cuando les conviene, o sea que la obra es cualquier cosa, menos divina.
Mi pseudo vocación siempre tambaleaba, mis padres se curaron de sus problemas con psiquiatras y A.A; yo los ponía en mi lista de San José los 19 de marzo. Mi padre me decía que no entendía lo del director espiritual, que uno era hijo de Dios pero inició un curso en el instituto del opus. A mi madre no le daban los créditos porque en esa época había muchas vocaciones.
Terminado el COU a los 17 años y porque no quería vivir en un centro de la obra de mi ciudad, pedí estudiar en una universidad de la obra pero en otra ciudad, para “salvar” la vocación, según mi director y vivir en un colegio mayor. Mi padre me visitaba para ver que no me “captaran” y monitorear mis actividades.
Luego del primer año en la Universidad tuve que hacer la mili (el servicio militar) y fuí destinado a la Legión, muy lejos de cualquier centro de la obra. Recuerdo que el 19 de marzo me tocó la guardia de las 22hs y que me pasé dos horas rezando el Rosario para que me iluminara para la renovación o no de los votos (creo que esto también cambió, ni votos ni botines… decía Escrivá). Por suerte y gracias a Dios, no los renové y fue así que salí de la obra a los 19 años recién cumplidos. Fueron 4 años y medio pero parecen un siglo.
Ellos le echan la culpa a la sinceridad pero creo que son unos grandes manipuladores. Me decían que si salía me iba a volver puto-declarado como no sé quién, que yo no conocía. Cabe señalar que a los 14 años y medio, puber aún, me gustaban las chicas, una prima especialmente y compañeras de mi hermana menor del colegio. Adentro te hacen olvidar de las mujeres con doble tranca y que todo es pecado. ¿Existe una perversión más grande? Me alejé de la Iglesia.
Me llevó años de psicoanálisis, pastillas, salir de las depresiones. Aparte del médico no pude hablar del tema con nadie hasta que descubrí esta pagina Web. Hace unos años me uní civilmente a mi actual mujer que por familia, es escéptica, con quien tengo dos hermosos hijos que me devolvieron el alma al cuerpo.
Mis padres ahora son de la obra, cosa que lamento profundamente, no creo que se animen a salir, especialmente madre, y mi padre por no decepcionarla. Por suerte mis hermanos no siguieron mis pasos y me son de gran apoyo (Fuente Opus Libros).
Crítico Constructivo (29-9-2003)
“Después de respetar y aceptar -escribe a este propósito el P. César Vaca- la doctrina moral sobre la responsabilidad que engendra la vocación y la obligación moral de responder a llamamiento de Dios, se exagera mucho, incluso en libros espirituales que tratan del tema, sobre los peligros del abandono de la vida religiosa, sin distinguir lo suficiente en los casos en los que ese abandono es por voluntad propia y falta de fidelidad a la gracia, de aquellos otros en los cuales la vocación no se reveló con plena claridad. Para algunos, el hecho de que un niño haya ingresado en una escuela apostólica o en un seminario es ya es señal indiscutible de vocación, y mucho más cuando se trata de un profeso, aplicándole entonces, sin duda con la mejor intención de fortificar su decisión de perseverancia, toda la doctrina de temor a quien es infiel a la voluntad de Dios.
Las consecuencias de esta actitud son desastrosas para esas pobres almas que, al abandonar por fin el convento, vuelven al mundo con un verdadero complejo de infidelidad, que les aleja de la vida religiosa. Estoy seguro de que muchos de los escándalos dados por antiguos seminaristas y religiosos que gozan de mala fama arrancan de este proceso. Al salir del convento creyeron que dejaban a Dios en él. De mi experiencia personal puedo decir que entre los muchos casos que he conocido y aconsejado… de ninguno podría asegurar que fuese una vocación clara y, por consiguiente, una infidelidad culpable. ¿Quién puede saber esto con certeza sino Dios? Y si no podemos estar ciertos de la vocación, ¿con qué derecho emplearemos amenazas de condenación eterna contra esas almas?” (cfr. Vaca, César, en Actas del Congreso Nacional de Perfección y Apostolado, vol. III (Madrid, 1958), p. 799).
-el autor se refiere a vocaciones sacerdotales y religiosas, pero sus consideraciones pueden aplicarse -mutatis mutandi- a los miembros numerarios y agregados que abandonaron el Opus Dei;
Hasta aquí, las palabras del autorizado teólogo agustino Fr. César Vaca, OSA, cuya lectura me sugiere las siguientes reflexiones:
-en sentido coincidente se expresaba Don Antonio Ruiz Retegui, en sus Reflexiones íntimas, al deslindar lo teologal de lo institucional;
-si a esto agregamos que, debido al proselitismo agresivo que desarrollan muchos miembros de la Obra, ingresan en la Institución numerosas vocaciones cuanto menos dudosas;
-y si además consideramos que la perseverancia de muchos es más el fruto de manipulaciones de la conciencia e infusión de temores que una respuesta generosa al llamamiento divino;
-podríamos concluir que muchos de los ex miembros célibes no han tenido auténtica vocación, o al menos esta no se reveló claramente y con certeza;
-por lo que no han sido infieles a Dios y deben erradicar de sus almas un enfermizo complejo de infidelidad (Fuente Opus Libros).
Carta de una lectora (Montserrat) a una madre atribulada por tener a una hija en el Opus Dei. Publicado el 13-4-2007 en ExOpus.Net.
Te diré lo que de todo corazón pienso. Tengo 33, ex agregada española felizmente casada (niños aún no han llegado pero estoy ansiosa ya), y sé por qué lares anda tu hija. Por razones evidentes prefiero no revelar mi identidad, y es la primera vez que escribo algo respecto a mi experiencia.
Déjala libre. Llegará un momento en que ella misma verá incongruencias. Si ahora ve tu rechazo extremo, como pasó en mi caso con mi familia, a la hora de la vuelta la vergüenza de un fracaso propio advertido puede ser de hecho un obstáculo para que se decida finalmente a ver que no es lo suyo. Aunque no lo creas, aún nunca dejando de vivir en casa, el salirse de la Obra es una vuelta a casa. ¿Vives realmente en una casa? ¡Si estás más tiempo fuera que dentro!¡Tienes siempre por dentro ese sentimiento de no pertenecer a ningún lado! Ni a un centro, donde solo hay numerarias la mayor parte de las veces (excepciones las hay siempre).
Ella sola verá con el tiempo… y tiempo es relativo: puede ser un año, pueden ser 40. Entonces necesitará una madre que la acoja con todo el amor, y no un severo “te lo dije”. Cuando sales te vas con el alma hecha pedazos, muy perdida. Lo entregaste todo para luego resultar que nunca hubo nada. Eso es muy duro.
Eso si, y en eso le doy a mi madre la razón de lo que hizo aunque en el momento pensé me hizo rabiar: ¿te crees lo suficientemente responsable para tomar estas decisiones? ¿Ya te casaste? (Si, CASARTE. Hacerte agregada, al igual que numeraria, tiene la misma responsabilidad que un matrimonio) Hala, a vivir por tu cuenta. ¿No tienes medios? Muy bien, la Obra es tu nueva familia (le dirán una y otra vez que tú eres su familia de sangre, su verdadera familia es la Obra, pero solo en praxis y vademécum. Cuando lleguen momentos duros de vida, normal en toda joven sin ubicarse profesionalmente o que no tenga una familia adinerada de supernumerarios, ese es otro cantar, ahí verá donde está su verdadera familia) A vivir por tu cuenta, en tu piso, con tu dinero, y tú, chavalina, te pagas TODO menos la matrícula de la universidad (y eso mi mamá me lo pagó porque veía que era un daño perjudicial no hacerlo y era su deber como madre). Las madres siempre son sabias.
Especialmente la cuestión económica le hará ver cuán buena familia son. De ahí su capital importancia. No se trata de familia “numerosa y pobre”, se trata de tratos preferenciales. ¿Menor sueldo? No tienes porque aspirar aquello ni lo otro.
Siendo mayor de edad, y una mujer casada, que asuma responsabilidades.
Y cuando vaya a visitarte, lo hará si es buena hija, esmérate en esos pequeños detalles que solo en una verdadera casa puede tener: regalos no costosos, pero si exactamente aquello que de verdad quieres sin importar su “rango de aportación”, esmeradamente decorado, su comida favorita, UNA PELICULA QUE LE ENCANTE, un viaje a algún sitio que quiera. En esos detalles de cariño desvívete en ella, te necesita y eres su madre. Eso si: dinero, aportaciones de algún tipo, NADA. Y cuidado con lo que te pida, si ves por ejemplo que te pide una película que sabes que jamás le gustaría, no lo dudes: la dará al centro y es que quieren esa. No te prestes. No le regales ropa, no le regales zapatos, no le regales nada que ella se pueda llevar, NI UN CEPILLO DE DIENTES, NI MAQUILLAJE, porque no los usará ella, es regla de desprendimiento. Regálale algo que use frente a ti. Ejemplo: comida, flores para su mesa de noche (y de ahí no se irán), tener en su clóset una buena tv con películas de su preferencia. Olores para la tina en tu casa, una bicicleta para pasear cuando esté en tu casa, juegos de mesa (otra cosa que se extraña), buenos libros, es que no sé que tipo sea tu hija. Ni siquiera le hagas aportaciones para cosas médicas: la Obra es su nueva familia, recuérdalo. Que asuma responsabilidad como un marido lo haría con ella. Puede parecerte duro, pero es así. Y no se entiende, de ser verdaderamente cierto, que luego en los problemas te vayan a decir que ya no tienes vocación, porque eso hacen siempre que desaparece la pasta. Mejor que vea la cruda verdad temprano que a los 40. Un matrimonio, una entrega verdadera, es hasta que la muerte los separe, no hasta que las circunstancias cambien.
Trágate la ira y las durezas. Trátala con dulzura cuando venga a tu casa. Necesitará saber lo que es un verdadero hogar. Necesitará sobre todo el mucho cariño humano que en la Obra es imposible, aunque por fuera reflejen lo contrario, hallar.
Espero haberte ayudado. Y te recomiendo mucho la página www.opuslibros.org. No hay lamentablemente un testimonio como el de Aquilina, que relata planamente la vida de una numeraria, sobre las agregadas. Sería buenísimo que las madres también pudieran ver la vida “plana” de una agregada, que es más dura que la de una numeraria (si, menos controladas, pero todo mucho más incierto). Lee también vademécums que tratan a San Miguel, para que sepas que espera la Obra de ella.
A veces pienso que podrían saber mi correo (los de la Obra) aún si escribiera en privado. ¿Y si es un disfraz para saber quienes son los supuestos traidores? No es que les tengas miedo, pero te pueden hacer la vida cuadros en todo, porque tienen influencias hasta donde no te lo imaginas. Si escribo aquí es porque tu reclamo de madre, al imaginarme la mía en mi momento, me ha conmovido, y he decidido arriesgarme. Pero no creas, mas de una vez he querido escribir, aun estando dentro, especialmente a Opuslibros. Es difícil encontrar quien te comprenda, mucho más dentro de la obra, en esos momentos. A la vez el miedo te impide hacer muchas cosas. Además me consta que mucha gente de la Obra lee Opuslibros (ufffffff de eso si vi yo mucho), y alguien podría reconocerme. Soy de las clasificadas “de buena tinta”.
Dicho sea de paso, una supernumeraria también lo puede pasar muy mal. Pero las agregadas al estar en el centro (centro me refiero en el medio), tienen presión de ambos lados: el ver como una super la pasa con su marido, y el ver como la numeraria la pasa en su centro, con su comida siempre hecha y toda la vida arreglada. Una agregada, sin tener la vida arreglada, tiene que hacer lo mismo que la numeraria.
Acerca de hacer algo gordo, no te lo recomiendo. Ya te digo: no cierres las puertas que podrá necesitar después.
Ahora que tengo edad de ser mamá, aunque aún no lo soy, me doy cuenta del dolor inmenso que provoqué en mi madre. No dejo de pedirle perdón y darle gracias por siempre, a pesar de su firmeza, dejar las puertas y el corazón abierto de par en par.
Ahora que me acuerdo, otra cosa que se extraña mucho: celebra sus cumpleaños de verdad. Con cena en familia, con un ambiente cálido. Probablemente no querrá ir ese mismo día por estar con las de su centro, pero si no lo hace celébralo en cuanto llegue. No esperes solo a los 40 para celebrar como se debe. Hazle ver que vivir es toda una aventura. Recógela cuando vuelva si no puede volver por su propio pie. Esto es lo más duro: a pesar de que proporcionalmente son los más los que se van, no les importa curar las heridas que ellos mismos provocaron. Bonita familia.
He escogido el nombre de Montserrat por una razón muy clara. Leyendo su biografía, te das cuenta de lo que la Obra pudo ser, y hoy al menos no es.
¡Besos!
Montserrat
¡Hola Iván! Me encanta vuestra página. Yo he vivido en una familia del Opus y he estado hasta los 16 años en un colegio del Opus. Me gustaría saber cómo publicar mi experiencia. Para que aquellos padres que deslumbrados por los medios que exhiben los del Opus eviten a sus hijos/hijas caer en sus manos y que así puedan ahorrarles pasar por la travesía en el desierto que yo tuve que pasar.
Gracias y un saludo.
J.D. (10-4-2007)
—oOo—
A LOS PADRES CUYOS HIJOS/HIJAS ESTÁN EN COLEGIOS DEL OPUS DEI (O PUEDAN ESTARLO)
Queridos papás me metisteis en un colegio de la Obra toda mi infancia y parte de la adolescencia. Han pasado 25 años desde que salí de él. Ahora que yo también soy padre comprendo que siempre se quiere lo mejor para los hijos. Os diré queridos papás que no os guardo rencor sino comprensión y tolerancia. Pero quiero que sepas papá el daño tan grande que hicieron en mi mente. Afortunadamente no hay ni rastro del Opus ni en mi espíritu, ni en mi mente, ni en mi cuerpo. Mi liberación ha sido total y plena desde hace muchos años. Pero el sufrimiento y el mal rollo que tuve que pasar no se lo deseo a nadie.
Cuando afortunadamente salí de ese colegio para ir a un instituto mixto, estaba como en otra galaxia. No entendía nada del mundo normal. Se rompió en mil pedazos el mundo que me enseñaron en el colegio del Opus y la educación recibida. Ahí estaba yo con 16 años que veía a las mujeres como fuente de pecado o como fuente de santidad como la “Virgen María”. Ahí estaba yo pensando que todos los que sacaban buenas notas eran de la Obra porque santificaban su trabajo y que los que sacaban malas notas eran otra cosa. Ahí estaba yo pensado que un hombre se bebe un güisqui, fuma tabaco, es simpático, es deportista, es casto, va a misa, reza el rosario y es la leche porque está en gracia de Dios. Ahí estaba yo pensando que el mundo se creo según ordena y manda el Génesis y que Darwin no existía. Ahí estaba yo con los conceptos imbuidos sobre el matrimonio, el divorcio, el aborto, la eutanasia, la pena de muerte, el sexo, la religión, la droga, la culpabilidad, la superpoblación en el planeta Tierra, la idea de ser un elegido por Dios, etc. Mi mente entera era un prejuicio total, era como un frontón, y mi corazón enmarañado en la retórica bien aprendida de los complejos de culpabilidad. Pero a pesar de eso decidí romper los cimientos que otros habían puesto por mí. Y como explicarte querido papá que me encontraba siendo un adolescente de 16 años y con los cimientos derribados. Me hallé absolutamente solo, perdido, sin identidad, intentando hacer mi nueva estructura sin saber ni arquitectura ni albañilería, fueron años de caminar por el desierto. Pero fue gracias al amor y la comprensión de una chica compañera de instituto, que estuvo conmigo cerca de tres años, lo que me ayudó a reconstruirme a pesar de que cada vez que tenía relaciones sexuales con ella me sentía sucio, pecaminoso y obsceno. Ella comprendió lo incomprensible. ¿Cómo puede uno sentirse sucio cuando amas a una persona? Pues de una forma muy clara y sencilla: si desde pequeño en el colegio tu preceptor todas las semanas, que es quien supuestamente vela por tu rendimiento académico, y en vez de eso su mayor preocupación es saber como andas de pureza, si te masturbas, solo o acompañado, cuántas veces. Si el cura que te confiesa todas las semanas está con la misma cantinela. Pues pasa lo que pasa: Te programan la mente.
Queridos papás ya sé que el colegio de la Obra es muy bueno: tiene unas magníficas instalaciones, unos magníficos profesionales de la enseñanza, un nivel altísimo en el deporte, unas estupendas actividades extraescolares, una gran disciplina y un aprobado sensacional en selectividad. Quiero que sepas papá que todo eso lo pagas en el recibo que el colegio te pasa todos los meses a tu cuenta bancaria. ¿Pero de qué vale todo eso si te roban lo más importante: SER TU MISMO y SER PERSONA? ¿De qué vale todo eso si hacen de tu hijo un extraño y se lo llevan a su guarida? ¿De qué vale todo eso si yo sólo he sido un medio utilizado para que ellos crezcan?
Por favor Papá antes de elegir que no te deslumbren y busca la verdad.
J.D.
EL PROGRESO.es (5-4-2007)
La diputada del BNG en el Congreso de los Diputados, Olaia Fernández Dávila, pidió al Gobierno que se tomen medidas en el marco legal para combatir las cerca de 200 sectas “peligrosas con carácter destructivo” que operan en España “enmascaradas” en formato de asociaciones culturales, sociales o espirituales.
Davila explicó hoy en un comunicado de prensa una iniciativa registrada por el BNG en la que se pregunta al Gobierno sobre la creación de un “observatorio permanente” para “recoger, analizar y difundir” los datos referentes a las actividades de estas asociaciones.
En este sentido, también propuso la celebración de conferencias sectoriales entre las comunidades autónomas para estudiar cuestiones relativas a este problema y solicitó la opinión del Ejecutivo sobre la concesión de ayudas a entidades que desarrollan programas de rehabilitación de víctimas de estas sectas.
Además, el BNG preguntó sobre la posibilidad de estudiar la introducción del “delito de manipulación mental” en el Código Penal, un crimen que consiste en “alterar el juicio de personas en actividades de tipo sectario”.
Así, Davila aseguró que la legislación española está “muy por detrás del marco legal de otros países europeos” y apostó por que se concrete y se defina la legislación civil y penal.
Fuente: EL PROGRESO:es