Encuesta realizada entre 1970 y 1974
MARIANO MORENO Médico Madrid.
En primer lugar me gustaría saber concretamente qué es el Opus Dei, qué fines persigue, cuáles son sus metas y si entre ellas está el mejoramiento de la sociedad en general y del pueblo español en particular.
Si mi madre -a quien adoro- y mi abuela -a la que idolatré en vida- no consiguieron hacerme sacerdote a los once años, difícilmente ingresaría en el Opus Dei a más de los sesenta, después de lo que la vida me enseñó.
Nunca me gustaron las sectas, ni he entendido a los masones. Como el Opus Dei -pienso yo- es algo parecido a esto, está perfectamente claro el porqué de que no pueda ser militante de estas sociedades secretas. Me encanta la luz.
Tampoco soy del Opus Dei porque las decisiones importantes que he tomado en mi vida, y las que pueda tomar en el futuro, las tomo yo mismo, y sin permitir, sea a quien sea, ingerencias extrañas. Mi vida me pertenece y sólo yo dispongo de ella, para bien o para mal, y apechugaré con las consecuencias. Soy -así lo pienso- un hombre sociable y respetuoso para con los demás, y siempre escogí a los amigos; nunca permitiré que me los impongan. Hice, y sigo haciendo, todo el bien posible a los que me rodean como hombre y como profesional, sin dar explicaciones a nadie, a mi manera, y sin exigirles que sean, piensen o actúen como yo.
Finalmente, no soy del Opus Dei porque su irrumpimiento en la vida política y económica española, en la forma y circunstancias en que sus militantes se nos colaron de rondón, a mi juicio, no es de fiar. Me gusta -e insisto en ello- la claridad y la sinceridad. Las tinieblas no me son gratas, y mucho menos la «tenebrosidad».






