¡Señor Que Vean!

Ivan de ExOpus

El Opus Dei es una barca grande; se puede estar en cualquier lado de la barca, y sólo hay dos cosas importantes: estar dentro o estar fuera. El que está fuera de la barca ha perdido la vocación. El Opus Dei es un gran camino, ancho, muy ancho -con esto no quiero decir que sea fácil, porque arcta via est quae ducit ad vitam, porque a la vez es difícil y estrecho este sendero del Opus Dei, que conduce a la vida eterna (Matth. VII, 14)-; y por ese camino se puede ir como se quiera, por la derecha, por la izquierda, por el centro, andando, corriendo, derecho, dando vueltas. El que se salga del camino ha perdido la vocación (Josemaría Escrivá, Instrucción, 8-XII-1941, n. 74).

En este pequeño párrafo se hace notoria la megalomanía del Fundador al considerar al Opus Dei como la Iglesia.

Lo voy a pormenorizar.

Es un lugar común en la espiritualidad cristiana considerar a la Iglesia como una barca, la única barca que conduce al Cielo, en donde lo importante es estar dentro de ella para no ahogarse. En el párrafo citado el Fundador liga ese sentir cristiano de «la barca» con la vocación a la Obra: El Opus Dei es una barca grande; se puede estar en cualquier lado de la barca, y sólo hay dos cosas importantes: estar dentro o estar fuera. Por lo que para él no hay diferencia entre el Opus Dei y la iglesia. Y al añadir que el que está fuera de la barca ha perdido la vocación, es para él un sinónimo de que ha perdido la Fe.

Por otra parte la cristiandad, siguiendo las palabras del evangelio, identifica al Mesías con el camino que lleva a la Vida (al Cielo): «Jesús le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al Padre, sino por mí» (Jn. 14. 6), y «Porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva á la vida, y pocos son los que la hallan» (Mt:7:14). De la misma manera a como hizo con la idea de la barca, Escrivá emplea la primera parte de las palabras de Jesús: es angosto el camino que lleva a la vida (arcta via est quae ducit ad vitam), acabándolas con el Opus Dei en vez de con la Iglesia: porque a la vez es difícil y estrecho este sendero del Opus Dei, que conduce a la vida eterna. […] El que se salga del camino ha perdido la vocación (al Opus Dei, no a la Iglesia).

Con sus propias palabras queda visto como para él la Iglesia es el Opus Dei.

Por eso cuando afirma en dos ocasiones que el que está fuera de la barca ha perdido la vocación y que el que se salga del camino ha perdido la vocación; lo que está diciendo es que esa persona a abandonado a la Iglesia (y a Cristo con ella), por lo que sólo le resta ser un desgraciado en esta vida y en la eterna.

Este juego de emplear una parte de las Sagradas Escrituras para acabarla con la Obra, con la vocación a ella o con su Fundador; es el método más poderoso empleado por el Opus Dei para impregnar (subconscientemente) a quienes se le acercan de la vivencia de que él es la Iglesia y su Fundador Dios.

La predicación en la Obra es machaconamente monótona. Siempre te repiten lo mismo sin que el que lo hace pueda aportar nada suyo. Si te sales de la doctrina preestablecida por la cadena de mando eres inmediatamente corregido; y si eres reticente, te quitan de la labor de formación.

Esa monotonía de decirte siempre lo mismo, sin poder interrumpir con preguntas, en horas y en ambientes que favorecen la somnolencia (las meditaciones se dan a oscuras y las clases de formación [círculos] al final de la tarde, cuando estás cansado) logran que esa impregnación subconsciente se produzca en un estado de duermevela extraordinariamente eficaz para que aceptes hipnóticamente lo que se te cuenta.

Al poco tiempo de estar recibiendo medios de formación (más propio sería decir de mentalización, o sesiones de hipnosis) sientes que «el Fundador es Dios y el Opus Dei su único Profeta» y sin saber el porqué, de manera irracional (fruto de las sugestiones a que te han sometido), «matas» ante la mínima crítica negativa que escuches sobre ellos. Y no te das cuenta de que al obrar así no eres libre, sino un autómata «hipnotizado» por las charlas que el Opus Dei te ha dado.

Como estás bloqueado subconscientemente para recibir la verdad (cualquier información que contradiga la versión oficial de la Prelatura), es por lo que es tan difícil hacer entender a uno del Opus Dei la evidencia del lugar sectario en el que se encuentra.

Por eso hay que repetir incansablemente la verdad, para ver si a fuerza de escucharla se les caen las escamas de los ojos y terminan viendo.

¡Señor que vean!

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