
JOSEMARÍA O LA PLANIFICACIÓN DE UN SANTO
M. García Viñó
1991
NOTA: Está agotada la versión española de esta novela. La colocamos aquí sólo con fines didácticos y mientras no se ponga de nuevo a la venta.
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PRÓLOGO A ESTA EDICIÓN DIGITAL
Es difícil meterse bajo las pieles del líder de una secta, de los fanatizados por él, y de sus atónitos familiares. Según mi opinión, ése es gran mérito de esta novela: lograr que tras sus pocas páginas nos identifiquemos con la vida y el sentir de sus protagonistas de una forma mucho mejor que lo harían la lectura de sesudos ensayos. Por ello la consideramos una obra imprescindible para quienes estamos interesados en estos temas.
Iván de ExOpus
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CONTRAPORTADA DEL LIBRO
Desde el título, desde la dedicatoria, desde la cita que la encabeza, ésta es una novela de tesis; pero esta tesis el autor la ha sabido plantear a través de una peripecia apasionante, que empieza a desarrollarse el mismo día del asesinato del almirante Carrero Blanco. Es, al propio tiempo, una patografía del personaje que hace de contrapunto al protagonista.
Autor de importantes ensayos –Arte de hoy–arte del futuro, Novela española actual, El esoterismo de Bécquer, El mito de Fedra, El profeta de la Era de Acuario–, García Viñó no ha pertenecido nunca a la institución en la que, a la vista del título de este libro, van a pensar los lectores; pero sí ha trabajado en empresas en las que ha sufrido, por parte de personajes parecidos a algunos de los que pueblan este relato, ésa que ellos mismos designan como “santa coacción”. Sabe de lo que habla y entra a fondo en el problema que plantea, hasta elevar la anécdota a categoría.
Entre las novelas de García Viña se cuentan Nos matarán jugando, La pérdida del centro, Polución, Fedra, El puente de los siglos e Isla Mayor.
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A la memoria
de todos los santos anónimos,
que han dado su vida,
por la verdad y la justicia,
en América Latina.
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Hay una Orden Religiosa, los monjes cartujos, que no suelen mover ni un dedo para conseguir que un difunto de esa Orden llegue al honor de los altares. Y ellos suelen decir, para explicar esta conducta, que «para tener un santo cartujo, un cartujo tendría que dejar de ser santo». Parece que las complicadas gestiones que requiere una canonización no son el mejor camino para conseguir aquello que se pretende ensalzar.
José M. Castillo. Lectura materialista del santoral. («Misión Abierta, vol. 74, Madrid, abril, 1981).
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Aunque la idea matriz de esta novela se enraíza en ciertas declaraciones hechas por una personalidad de nuestro país y nuestro tiempo y, aquí y allá, aplico a uno de mis personajes dichos y hechos de esa misma personalidad, a veces modificándolos en una cierta medida, en razón de las exigencias de la trama y el argumento de mi obra, y en virtud de la libertad soberana del novelista, cuya misión no es hacer historia, aunque sí, en algunos casos, delimitar un espacio de ella e iluminarlo con toda nitidez, declaro formalmente que en ningún otro aspecto pretendo aludir a hechos históricos ni a personas reales, vivas o difuntas. Cualquier parecido de las instituciones, personajes y circunstancias de este relato a la realidad -con excepción de lo mencionado- será pura coincidencia, o efecto de la pertinacia que a veces demuestra la vida en parecerse a la literatura.
El Autor
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